sábado, 24 de mayo de 2008

Juan Carlos Montiel


La pluma de Juan Luis Gallardo nos deja una semblanza de don Juan Carlos Montiel, otro combate bien peleado, otra vida y muerte envidiable.



El pasado mes de mayo murió Juan Carlos Montiel, en su casa de Bella Vista. Murió viejo, aunque nunca, ni siquiera con motivo de la enfermedad que sobrellevó por cierto tiempo, perdió ese aire juvenil y distinguido que lo caracterizaba.
Le agradezco a Antonio Capponetto que, por medio de Juan Olmedo, me haya encomendado la tarea de escribir esta nota. Pues hacerlo me permite, por un lado, rendir homenaje a la memoria de Juan Carlos y, por otro, acometer la grata tarea de retroceder en el tiempo para evocar momentos que vivimos juntos.
Dicen que en una nota periodística se han de evitar las referencias personales, soslayando el empleo de la primera persona del singular. Jamás acepté esa regla y tampoco ahora me sujetaré a ella, pues estimo que son, precisamente, las referencias personales las que determinan que no resulte indiferente el hecho de que una nota la escriba una persona u otra.
La vinculación de mi familia con la de Juan Carlos, en efecto, se remonta a la lejana época en que mi padre, hombre de la ciudad hasta entonces, resolviera radicarse en el campo y, para ello, edificar una casa plantada en medio de la llanura. El constructor de aquella casa fue el padre de Juan Carlos. Y mi padre, que heredó la inclinación hispánica de dejar constancia cuasi notarial de los sucesos, así lo hizo constar en el encabezamiento de un acta que conservo:
La ceremonia de hoy tiene un alto significado que he creído necesario hacer notar.
El Reverendo Padre Ulrich (...) bendice los cimientos de nuestro hogar, el 25 de mayo de 1936, festividad de la Asunción de Nuestra Señora.
Están aquí presentes mi amigo Montiel Villarino, a cuya capacidad he confiado esta obra (sigue lista de nombres y, luego, firma de los presentes).
Estimo que el acta, además de atestiguar sobre el comienzo de las obras de nuestro hogar, acredita también la antigüedad de la relación familiar señalada.
Nació Juan Carlos en Henderson, un pueblo chico de la provincia de Buenos Aires por donde pasaba el entonces llamado Ferrocarril Midland, que tenía la peculiariedad de ser el único de trocha angosta que atravesaba los campos porteños, como diría Benito Lynch.
Inquieto y estudioso, con marcada inclinación por las Ciencias Naturales, Juan Carlos dejó sus pagos y se graduó de biólogo en La Plata. Después de recibirse viajó a España, enviado por Pax Romana, y, allí, obtuvo una beca para adquirir conocimientos relativos a bosques.
De regreso se casó con Irene Massaux, hija de don René Massaux, belga, ex combatiente de la Primera Guerra Mundial que, prisionero de los alemanes, se enamoró de una alemana, Erna Hagn, quien lo ayudó a escapar, viniendo ambos a la Argentina después de casarse. Massaux era experto en genética vegetal, instaló en la localidad bonaerense de Pirovano una chacra experimental y creó algunas variedades de trigo y maíz que llevaron su nombre.
Después de su matrimonio, ingresó Montiel en Parques Nacionales y, durante algo más de un par de años, ofició de guardaparque en Bariloche, entrando así en relación estable con aquellos bosques que tanto le atraían. De la montaña volvió a la pampa, a una fracción de campo, entre Pirovano y Daireaux, que denominó María Hué, nombrando en araucano a María Santísima.
Mientras transitaba yo el bachillerato, a los tumbos, concurrí a María Hué para que Montiel me preparara en materias tales como Física y Química que, en calidad alumno libre, debía rendir en el Colegio Del Salvador con suerte diversa. Llegaba allí a caballo y, debo confesarlo, buena parte del tiempo me lo pasaba charlando con Juan Carlos de temas más interesantes que las referidas asignaturas, especialmente de arte pues a ambos nos gustaba la pintura. Le llevaba mis dibujos (siempre me gustó dibujar) y, cuando le hice conocer mis primeros versos, él me aconsejó que siguiera dibujando.
Juan Carlos sería más tarde el primer director del Colegio San Pablo, creado por el Padre Etcheverri Boneo y que tan buena formación ha dado a sucesivas generaciones de muchachos que fueron sus alumnos. Mientras vivían en el primer edificio donde funcionó el San Pablo, Irene y Juan Carlos promovieron el noviazgo de mi hermana Agnes con Pancho Bosch.
Con experiencia en menesteres pedagógicos fundó por fin su propio colegio, al cual bautizó Don Jaime, como homenaje a la memoria de Jaime Braun, un chico por el que sintió especial afecto y que se mató en un accidente de automóvil en caminos patagónicos.
Además de los ocho hijos de su matrimonio con Irene, el Don Jaime fue la obra de su vida para Juan Carlos. Referencia ineludible para definir Bella Vista, suministró a los chicos de la zona y hasta a los hijos de amigos que vivían lejos, una educación cristiana, humanista y patriótica decididamente excepcional. Quizá en aquellas aulas, tal como me ocurrió a mí cuando iba a recibir clases en María Hué, sobre la enseñanza estrictamente curricular haya primado el contexto, el ambiente, el empeño por suscitar inquietudes. Ser alumno o exalumno del Don Jaime, por influencia de su fundador, mucho más que una garantía de conocimientos específicos fue la certeza de una actitud ante la vida.
Profesores de amplia experiencia y jóvenes con inclinaciones docentes enseñaron en ese colegio para el que, por encargo expreso de Montiel, escribiría yo la letra de su himno. Pues, naturalmente, coherente con su estilo, el Don Jaime no podía dejar de tener un himno.
Hará cosa de un año hablé por última vez con Juan Carlos. Me llamó a casa para decirme que acababa de releer mi novela El penúltimo ataque. Y que me quería agradecer que la hubiera escrito. Tal vez para atemperar su antiguo consejo respecto a que antepusiera yo los pinceles a las letras. Me emocionó el gesto, muy propio de él.
Enterado tardíamente de su muerte, falté a su entierro. De modo que fui a visitarla luego a Irene, quien me contó dos cosas, que quiero incluir como cierre de esta nota, dedicada a un argentino ejemplar.
Se refiere la primera a que, ya muy impedido, recluido en su casa, solicitaba a diario que lo llevaran frente a una ventana, para poder mirar el magnífico roble que se alza en el jardín, embajador acaso de bosques lejanos.
La segunda corresponde a su dulce final. En paz con Dios, como siempre, la mandó llamar a Irene, que se sentó a su lado. Estuvieron un rato tomados de la mano y Juan Carlos le dijo: quería despedirme. Después, inclinó la cabeza y se murió, dejando tras de sí una honda huella de buenas obras.

Juan Luis Gallardo


viernes, 23 de mayo de 2008

Corpus Christi, una esperanza


La Provindencia bendijo a nuestro país la fiesta de Corpus Christi de 1955. La portentosa manifestación de fe de ese día no fue sólo un tributo al Santísimo Cuerpo y Sangre del Señor, sino también una muestra del hartazgo que el pueblo argentino tenía por la corrupción y el gobierno tiránico de Perón. Fue uno de los detonantes de la caída su gobierno.

Este año, contemplando estupefactos el proverbial desmanejo del gobierno de turno, y el desastre político y económico que se aproxima inexorablemente si esta misma chusma sigue en el poder, los festejos del Corpus Christi coincidirán con la gran manifestación rural y federal de Rosario.

¿Sería ingenuo esperar que, como hace cincuenta y tres años, quiera el Señor en este día auspicioso, enviar a su ángel y librarnos de los canallas?

Recemos para que así sea.


gibelino@hotmail.com

lunes, 19 de mayo de 2008

Castrillón Hoyos responde


Entrevista al cardenal Castrillón, presidente de la Comisión Ecclesia Dei, para que lo lean los obispillos argentinos:


Eminencia, a pocos meses de la promulgación del Motu proprio, ¿qué balance hace?
'Con el Motu proprio el Papa ha querido regalar a todos una renovada oportunidad de disfrutar de la enorme riqueza espiritual, religiosa y cultural presente en la liturgia del rito gregoriano. El Motu proprio nace como un tesoro ofrecido a todos, no en primer lugar para salir al encuentro de las quejas y requerimientos de algunos.
No pocos de los que en un principio no estaban implicados con esta forma del rito romano, ahora manifiestan una gran estima.
Entre los fieles distinguiré tres grupos: aquellos que están vinculados de forma cuasi orgánica con la Hermandad San Pío X; aquellos de la Fraternidad San Pedro y, finalmente el grupo más importante y numeroso, formado por personas afectas a la cultura religiosa de todos los tiempos, que hoy descubren la intensidad espiritual del rito antiguo y, entre estos, numerosos jóvenes. En estos meses han nacido nuevas asociaciones de personas pertenecientes a este último grupo.
A propósito de la riqueza, algunos liturgistas subrayan el hecho de que el rito extraordinario no oferce la riqueza bíblica introducida en el novus ordo...
'Estos no han leído el Motu proprio, porque el Papa afirma que las dos formas se deben enriquecer mutuamente. Es evidente que tal riqueza litúrgica no se desprecia. En el novus ordo con los años se lee prácticamente toda la Biblia, y esta es una riqueza que no se opone, sino que se integra en el rito extraordinario.
Otra objeción es sobre el peligro de que celebraciones separadas y diversas puedan crear comunidades separadas...
'Es una multiplicidad que enriquece, es una más amplia libertad cultural que el Papa introduce de una forma audaz. Por el resto, en las parroquias hay muchas diferencias en las celebraciones, y no quiero hablar de los abusos, porque no son los abusos la razón principal del Motu proprio.

Monseñor Camille Perl, ha anunciado que en breve habrá un documento aclaratorio del Motu Proprio. ¿Cuándo se publicará?
«Fue el Cardenal Bertone quien lo anunció, y tiene el derecho de hacerlo. Pero, yo, que soy un servidor del Papa, lo anunciaré sólo cuando lo diga el Papa. Nuestra Comisión ha referido al Pontífice que de todas partes del mundo llegan tantas preguntas, muchísimas justificadas, otras debido a falta de conocimiento. El Santo padre, y sólo Él, dirá si conviene hacer tal documento y cuando».
¿Cuáles son las preguntas que han llegado y que merecen una respuesta?
«La primera se relaciona con el latín —dicen— celebrar en una lengua que no se conoce no es conveniente. Desafortunadamente los seminaristas, pero también algunos sacerdotes, no lo han estudiado y entonces es difícil para ellos celebrar en la forma extraordinaria. Para hacerlo deberían al menos conocer el canón de la Misa, la parte de la consagración. Nosotros en “Ecclesia Dei” nos estamos equipando y estamos preparando encuentros, cursos y comunicación informática para un profundo conocimiento de la liturgia anterior. Algunos cursos ya estan activos en Francia, Alemania, en Brasil, en America Central y el los Estados Unidos. En Toledo, en España, por ejemplo, se está evaluando si conviene hacer un seminario extra para la preparación al rito extraordinario o dar cursos especiales en el seminario de la diócesis. En general se nota un interés de regresar el latín en el mundo académico. Ha sido triste en estos años constatar el abandono no sólo de la lengua latina, sino también de ciertos contenidos teológicos coligados a la precisión semántica de la lengua latina».
Otro problema es la carencia de sacerdotes...
«Si en una diócesis faltan sacerdotes y sólo tres o cuatro fieles demandan el rito extraordinario, es una cosa de sentido común pensar que sea difícil satisfacer la demanda. Pero, porque la intención, la 'mens', del Papa es conceder este tesoro para el bien de la Iglesia, donde no haya sacerdotes la mejor cosa sería oficiar una celebración según el rito extraordinario en una de las Misas dominicales parroquiales. Sería una Misa para todos, y todos, aún las generaciones jóvenes, disfrutarían de la riqueza del rito extraordinario, por ejemplo, esos momentos de contemplación que en el Novus Ordo han desaparecido».
¿Entonces Ud. sostiene que, aunque no haya un grupo consistente y estable, en el futuro se piensa ofrecer una de las Misas dominicales en el rito extraordinario?
«Pienso que sí. Por otra parte, esta posibilidad ya había sido aprobada unanimemente en 1986 por una Comisión cardenalicia en la cual estaba presente también el cardenal Ratzinger, pero en ese entonces no llegó a ser operativa. Ahora estaría seguro que podría realizarse».
Otro punto para clarificar es la definición de “grupo estable y consistente”. ¿Qué se entiende exactamente?
«Es una cuestión de sentido común: ¿por qué hacer un problema si las personas que piden el rito vienen de diferentes parroquias? Si se reunen y piden una Misa, se convierten en grupo estable, aunque no se conozcan de antes. Aunque [sobre] el número es una cuestión de buena voluntad. En algunas parroquias, especialmente en el campo, en los días de feria las personas que participan en la Misa ordinaria son tres o cuatro y lo mismo pasa en no pocas casas religiosas. ¿Por qué si aquellas mismas tres personas buscan la Misa antigua, sería pastoralmente necesario rehusarla?».
¿Entonces el futuro documento debería ser más acogedor a las peticiones de pocos?
«Si, pero se necesita entenderlo no como una cosa que va en detrimento de otros, de la mayoría, sino por el enriquecimiento y siempre evitando toda forma de contraposición, por mínima que sea»....
Después de la reformulación de la plegaria del Viernes Santo se ha dicho que se volvía cuarenta años atrás en el diálogo hebraico-cristiano. ¿Se esperaban estas críticas?
'¿No es una cosa buena rezar por nuestros hermanos hijos de Abraham?
Abraham es padre de la fe, pero en una cadena salvífica en la cual se espera al Mesías. Y el Mesías ya ha llegado. En los Hechos de los Apóstoles leemos que, en un día, se convirtieron 5 mil hebreos. No contesto la plegaria del novus ordo, pero considero perfecta la actual del rito extraordinario. Y rezo de buena gana por la conversión de tantos amigos míos hebreos, porque creo verdaderamente que Jesús es el Hijo de Dios y el Salvador de todos'




viernes, 16 de mayo de 2008

El ángel del Chaitén


Apareció nuevamente Jack Tollers.

Wanderer:
Adjunto un texto de Newman y una foto del Chaitén que me parece apropiada para los tiempos que corren.
Claro, Newman parece dar por sentado que los ángeles que regulan el cosmos son todos buenos. Y no parece, ché.
Total que no tengo resuelto si el Angel del Chaitén es bueno o caído...
Podría ser cualquiera de los dos. Fuera el bueno y nos podría castigar (por aquello de la reversibilidad).
Pero si es el malo sería el caso de quién está preocupado porque sabe que a su Jefe (y a él) le queda poco tiempo...
Y vuelvo a mirar la foto, y vuelvo a dudar.
De lo que no dudo es que es tiempo de oración.

Jack Tollers

El texto de Newman:
¡Cuán numerosos son los bellos y admirables objetos que la Naturaleza nos presenta a nuestro alrededor! ¡Y qué poco sabemos acerca de ellos! Es cierto que en algunos nos parece advertir síntomas de inteligencia y nos llegamos a formar una idea aproximada de lo que son. Por ejemplo, acerca de los brutos animales sabemos poco, pero con todo vemos que tienen sentido, y entendemos que su forma corporal constituye un indicio de cosas que no vemos, el signo exterior de cosas invisibles. Mucho más en el caso de los hombres: los vemos moverse, hablar, actuar, y sabemos que todo lo que ocurre es consecuencia de su voluntad puesto que los habita un espíritu interior, aunque no lo veamos. ¿Pero por qué fluyen los ríos? ¿Por qué nos calienta el sol? Y el viento, ¿por qué sopla? Aquí falla nuestra razón natural; sabemos, digo, que es el espíritu que en el hombre y en el animal hace que se mueva, pero la razón nada nos dice acerca de aquello que se conoce como la naturaleza, el mundo natural, que haga que cumpla con su tarea. Por supuesto, es la voluntad de Dios la que todo lo sostiene; y así esa misma voluntad hace posible que nosotros también nos movamos: pero ¿cómo se mueven el viento y el agua, la tierra y el fuego? Ahora bien, aquí se interpone la Escritura y parece decirnos que semejante admirable armonía es resultado del trabajo de los ángeles. Aquellos acontecimiento que le atribuimos al azar, o a la naturaleza, tales como las estaciones del año, son tareas realizadas como deberes para con el mismo Dios que hace que sus ángeles sean vientos, y sus ministros, llamaradas de fuego. Por ejemplo, fue un ángel el que le otorgó cualidades medicinales a aquella piscina de Betsaida; y no hay razón ninguna para dudar que existen otros manantiales terapéuticos como aquel en este y otros países, hechos por virtud de un ministerio igualmente invisible. Los fuegos en el Monte Sinaí, los truenos y relámpagos, fueron obra de los ángeles; y en el Apocalipsis leemos de ángeles que están restringiendo los cuatro vientos. Por tanto, en lo que se refiere a las comunicaciones de las Escrituras, aprendemos que el curso de la naturaleza, tan admirable, tan bello y tan temible se realiza por medio del ministerio de estos seres invisibles. La naturaleza no está inanimada; su trabajo diario es inteligente; sus obras son deberes. No pretendo decir que la Escritura nos informa qué cosa es la Materia; pero afirmo que, así como nuestras almas mueven nuestros cuerpos, del mismo modo existen Inteligencias Espirituales que mueven aquellas admirables y vastas porciones del mundo natural que parecerían estar inanimadas; y así como los gestos, habla y expresiones en los rostros de nuestros amigos a nuestro alrededor hacen que podamos descifrar lo que quieren decir y nos permiten tratar con ellos, del mismo modo, en las mociones de la naturaleza universal, en el intercambio entre el día y la noche, entre el verano y el invierno, entre el viento y la tormenta, cumpliendo con Su palabra, se nos recuerda a aquellos benditos y fieles obreros que son los ángeles de Dios.


Yo creo que es el ángel bueno, que es gorila.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Ángel Salvat by Childerico


Childerico, un diletante y cuyano lector del blog, se hizo eco del pedido de algunos colegas, y me ha mandado una semblanza de don Ángel Salvat de quien yo sólo había escuchado su música.



Wanderer:
Me animo a escribirle esta breve reseña de don Ángel Salvat porque lo considero un deber de conciencia. En Salvat he visto, durante muchos años, a uno de los pocos TESTIGOS del Resucitado que aún quedan dando vueltas. Me parece que me salió sin darme cuenta la mejor definición que podría hacer de él: Testigo.
Me disculpará que esta semblanza sea más bien de carácter personal. La musical y literaria pueden sus lectores encontrarla en otra parte, y on mucho mejores que las mías. Por ejemplo, la de Liliana Pinciroli en: http://elblogdecabildo.blogspot.com/2008/02/crtica-literaria.html, y hasta podrán escuchar algunas de sus canciones en este vínculo: http://cruz-y-fierro.blogspot.com/2007/05/otra-de-don-angel-salvat.html
A Salvat lo conocí siendo niño, cuando en las noches golpeaba la puerta de mi casa, o la de mis tíos, acompañado de su guitarra y de sus libros. Se sentaba en la sala hablando con mis padres sobre la situación de la patria o de la iglesia, luego nos cantaba algunas de sus canciones, nos mostraba los últimos libros y revistas que había recibido -a veces comprábamos algunos- y también sus discos. Al irse, nos dejaba fotocopias de algún artículo de “Cabildo” o de algún texto de Castellani. Y así, tarde tras tarde, noche tras noche, recorría en su bicicleta con un cajoncito de madera en la parrilla donde colocaba sus libros envueltos en bolsas de supermercado, o en su destartalado 404 celeste metalizado, las calles de San Rafael, golpeando en casa de amigos o de simples conocidos, con el único y sublime afán de ser testigo de la verdad y del amor que él había descubierto.
Estudió ingeniería en La Plata. A mitad de su carrera se dio cuenta que los números y las medidas no eran lo de él. Pero ya era tarde: sus padres, que con sacrificio le pagaban sus estudios, no entenderían de filosofías o de músicas. Y así, cuando obtuvo su título, se instaló en San Rafael, y trabajó durante todas las mañanas de su vida en la Dirección General de Irrigación.
Casado con una dama española que jamás perdió la distinción ni el gracejo de su raza, se los veía diariamente en la misa de San Antonio de Padua, donde los franciscanos hacían inauditos experimentos litúrgicos; pero él, don Ángel, testimoniaba delante de todos su adhesión a la Tradición comulgando de rodillas.
Lo conocí más profundamente en mi adolescencia. Invitado por un profesor nacionalista, nos reuníamos en casa de Salvat todos los viernes. Eran los inicios de los ´80. Allí nos juntábamos un par de compañeros, que desertaron al poco tiempo, y algunos personajes mayores de antología: Amalia Bellitti, ideóloga de la revolución que el brigadier Capelini le hizo a Perón, Martirián Faura, fiscal y severo crítico musical, Francisco Navarro Hinojosa, ministro provincial durante el gobierno militar y, luego, co-fundador del Pais, fracasado proyecto político mendocino. Y allí Salvat nos hablaba de Castellani, Meinvielle, de Mons. Lefevbre y del progresismo, del peligro de Juan Pablo II y de Caponnetto.
Fue en esas reuniones donde le compré los libros de Castellani, “Los protocolos...”, números sueltos de “Jauja” y de “Cabildo”, y hasta la colección completa de la desopilante “Masonería” de Patricio McGuire. Salvat era un verdadero apóstol de la buena prensa.
Ángel Salvat fue siempre un defensor de la liturgia tradicional, en un pueblo de provincia desinteresado por cuestiones trascendentes. Y su defensa férrea provocó que siempre se lo considerara un “loco”. Fue particularmente testimonial en la peor época del progresismo, cuando en esta ciudad cuyana no habían más que algunos pocos curas mediocres, que seguían las modas episcopales del momento, sin demasiada maldad pero sin demasiada bondad tampoco.
A mediados de los ´80, ya sabemos, llegaron las ordas del IVE, y la primera estrategia fue obnubilar a los pueblerinos con sotanas y medios latines. Nos parecía que aquello que tanto habíamos esperado, finalmente, llegaba. Don Ángel comentaba: “Nunca creí que iba a ver esto”. El único que nos advertía del caballo de Troya kukú era el cura Fernando Yáñez (¡Qué buena idea sería escribir un post sobre él: chapeau P. Fernando!). Pero los orcos pronto mostraron quiénes eran: un petiso respondón determinó los grados de obediencia a la Santa Sede, y nos dejó fuera de la comunión católica; y un petiso que fungía de liturgista dictaminó las correspondencias entre usos y gustos de roquetes con puntilla, casullas guitarra y candelabros con el grado de mariconería, y nos dejó del lado de los de dudosa masculinidad, mientras el gran maestre sonreía con desprecio entre su calva y su barriga.
Vi por última vez a Salvat una calurosa mañana de enero de este año, en la misa tradicional que ha comenzado a celebrar una curita en la iglesia de San José. Allí estaba, con su rostro grave, junto a su esposa, como testimonio vivo de fidelidad. Porque, estimados lectores porteños, es bastante fácil ser fiel rodeados de amigos, con reuniones semanales en librerías detrás del Congreso, con rondas de whiskey los domingos en Bella Vista o con picadas y Rincón Famoso en La Gota de San Telmo. Pero no es fácil serlo en la soledad más espantosa: la soledad de vivir entre mediocres, la soledad de no tener con quien hablar, la soledad de vivir rodeado de grupos de católicos galvanizados por el clericalismo piadosón del sur mendocino, la soledad de la incultura y de los horizontes estrechos. Entonces, cada día que pasa se vive como un día menos de lucha, y hasta se desea que se apresure el fin, no sea que nos cansemos en el camino.
Y en soledad, Ángel Salvat fue el TESTIGO FIEL. Hasta el fin.


Childerico

martes, 13 de mayo de 2008

Llegaron a la meta


En los últimos días hemos recibido las tristes noticias de la muerte de algunos atletas de la fe, que ya pelearon el buen combate y han llegado a la meta:

- Octavio Sequeiros, inolvidable por la claridad de su doctrina y su fidelidad a la tradición.

- Juan Carlos Montiel, cristiano, patriota y educador.

- Angel Salvat, el "alma de pie de gallo" sanrafaelino, que conservó la fidelidad en la más espantosa soledad.

Que a todos ellos el Señor les de el descanso eterno y que, desde donde están ahora, intercedan por nosotros, y allí nos esperen para el encuentro definitivo.

Al final, las noticias no eran tan tristes...

lunes, 5 de mayo de 2008

Sacerdote científico y el origen del universo




Aconsejable la asistencia, aunque nunca confíen en los científicos.