En la residencia papal de Castelgandolfo se alza un observatorio astronómico —uno de los más antiguos del mundo—, que se llama Specola vaticana. Con mucha oportunidad, alguien utilizó ese mismo nombre —Specola— para titular un blog alojado en Infovaticana desde hace dos años y medio, y cada día se vuelve más interesante e imprescindible de leer (he dejado su enlace en la columna de la derecha). Se trata, en principio, de un servicio diario de recogida, análisis y comentario de la información que sobre la Iglesia, la Santa Sede y el Vaticano aparece en la prensa generalista italiana. Su autor, sin embargo, comienza con una introducción o comentario que demuestra que se trata de una persona que conoce muy bien los pasillos y pasadizos vaticanos, y también a muchos de los monsignorinos que los recorren a diario y que, discretamente, le pasan información sobre los aires que se respiran en los sacros palacios.

El comentario que apareció hace apenas dos días es inquietante. Lo reproduzco porque creo que merece alguna reflexión:
Está en marcha la operación de sustitución del Papa Francisco. Hoy ya es noticia y lo que hasta ahora era un rumor ha saltado a los titulares. Antes de comentar las noticias de hoy tenemos que aclarar que para entender lo que está sucediendo debemos dejar a un lado la guerra entre ‘progres’ y ‘carcas’ que poco, o nada, tiene que ver con la realidad. El vacío de recientes muertes cardenalicias parece cubierto y entramos en un escenario en que todas las armas son necesarias en la batalla final el pontificado de Papa Francisco que ya está en acto.
El último libro de Gianluigi Nuzzi, su Giudizio Universale, ha hecho saltar todas las alarmas y no precisamente por su contenido sino por su mera existencia. No es tolerable que podamos asistir a filtraciones periódicas y masivas de documentación interna de máximo nivel. Esto indica una institución en descomposición que va camino del precipicio y deja en evidencia tantas vergüenzas. El Papa Francisco no es un hombre de curia, en su vida ha tenido muy poca experiencia de los entresijos romanos, su consejero Maradiaga con los pastores en Belen, y el coro de jesuitas está en otra cosa, entretenido en los eLeGeBeTe, los calentamientos y los pecados ecológicos. La noticia de hoy es que ya está en marcha el plan para sustituir a Francisco por Parolin, que viene ensalzado por sus muchas virtudes y se presenta como el hombre justo que puede remendar tanto destrozo y confusión fruto de este pontificado.
El Papa Francisco no puede no saber y ha visto los movimientos. Parolin intenta mantenerse al margen de todo, el rumor interesado de su marcha a Venecia pretende hacer ver que con Francisco no se entiende y que no tiene nada que ver con todo lo que está sucediendo. Ha sido ignorado en el extraño suceso del asalto a su Secretaria de Estado. El Papa Francisco, como buen estratega, se ha dado cuenta y ha ofrecido en bandeja la cabeza de Gianni, por ahora, porque le quedan muy pocas que ofrecer. Esto no ha contentado a nadie y el dique de contención ha caído.
En este contexto tenemos que entender la medida, larga y calculada entrevista a Ruini. No es un tema menor, así lo hemos indicado desde el principio, y no por el contenido sino por el hecho de que exista. Es evidente que Ruini se lo dice a Juan para que lo entienda Pedro. Su estilo típicamente curial hecho de sonrisitas, abrazos, palabras suaves y nunca elevadas hacen de Ruini un elemento mucho más peligroso que otros presuntos ataques directos al Papa Francisco.

Ha navegado en el pontificado del ‘Rey de Polonia’ y del ‘Pastor Alemán’ con gran soltura. Ha sido llamado el ‘Maquiavelo’, el ‘doctor sutil’, siempre sonriente y sumiso pero maquinador sin límites. Ruini es vengativo y se mueve con dinámicas muy distintas de los llamados, despectivamente, los cuatro del Ave María, o del cardenal Sarah. Esto que estamos viviendo es otra cosa y han tomado la decisión de que es el momento de dejar fuera al Papa Francisco. No son tiempos de envenenamientos, pero asistiremos a la utilización de todas las armas a disposición para que el Papa Francisco, de la forma que sea, termine su pontificado.
Ruini, como cabeza visible, y todos los demás que están detrás, están limpiando la bandeja de plata para recoger su cabeza. El Papa Francisco está ante el peor momento, que muchos pensarán que se lo ha buscado, de su pontificado. Estamos en un mundo en que la fe ha desaparecido, se perdió hace tiempo en los laberintos de la pirámide, y los escrúpulos no existen. Silvestrini ha muerto pero vemos como entra en escena el latitante Ruini.
No olvidemos que todos estos se creen los únicos gestores del papado y que el papa reinante es solo un interino pasajero. El tradicional dicho vaticano: ‘el papa cambia, la curia permanece’ vuelve a ponerse en acto una vez más. Sobre Parolin como sucesor pensamos que es lanzar carnaza para que nos entretengamos mientras se cambia el escenario para el próximo acto.
Y el 5 de noviembre escribía el mismo Specola:
Hoy hay muchas noticias que son emanaciones de todo este cáncer interno que está descomponiendo a la iglesia católica como la hemos conocido hasta ahora. El cáncer no es otro que la apostasía general tan anunciada y tan increíble. Non enfrentamos a personas que han tenido fe, o al menos han vivido como si la tuvieran. Se respira una enorme falta de paz en muchas personas que viven amargadas ante una situación personal bipolar. Tienen que vivir como si tuvieran fe, han convertido su ministerio en un trabajo del que comen pero en el que no creen y no pueden soportar a su lado a nadie que le recuerde, ni de lejos, la fe que un día tuvieron. No son indiferentes, no pueden serlo, porque han echado a Dios de sus almas y pretenden echarlo de la iglesia para poder sentirse a gusto. Prefieren pensar que su situación es la ideal y ridiculizar sus propios pasados. La falta de fe lleva a la desesperación y se está notando demasiado. Todo esto está detrás de una descomposición anunciada y de un caos perpetuo del que solo podemos salir sí volvemos a poner a Jesucristo en el centro de nuestras almas y, por extensión, en el centro de la vida de la iglesia y de la sociedad.
Algunas conclusiones:
1. Como dijimos en este blog desde el mismísimo 13 de marzo de 2013, Bergoglio es un puntero porteño que pensó que se iba a llevar por delante la curia romana por el sólo hecho de ser argentino y porteño. Imposible. Lo único que hizo fue destrozos a mansalva, hasta en la fe, y no logró ni siquiera poner el primer ladrillo de la tan cacareada reforma curial.
2. Los verdaderos enemigos del Papa Francisco, y él lo sabe, no son los conservadores y tradicionalistas. Los “cuatro del Ave María” o el cardenal Müller son, en el peor de los casos, apenas mosquitos molestos, y en el mejor, objetos de burla, sobre todo cuando los ve ataviados con sus largas caudas y capelos.
Sus verdaderos enemigos son los curiales, que no son ni progresistas, ni conservadores ni católicos. Son funcionarios que si alguna vez tuvieron fe, hace mucho que la perdieron, y que quieren seguir viviendo en medio de los lujos, los placeres, los dineros y el poder que se mueven por entre las callejas de la Ciudad del Vaticano. Y no están dispuestos a abandonar estos privilegios; aunque tengan que rodar cabezas, que ya la historia los ha provisto de mucha experiencia en estos menesteres.

3. En 1999 apareció en Italia un libro titulado Via col vento in Vaticano. Lo leí enseguida, estando yo en esas épocas viviendo en Roma. Estaba escrito, bajo seudónimo, por un oficial de la curia retirado, que decidió dar a conocer algo de lo que sucedía detrás de las sacras murallas. Comparado con lo que hoy sabemos, el relato es tan inocente como un cuento de Grimm. Pero recuerdo que dedicaba mucho espacio a hablar del cardenal Silvestrini, a quien sindicaba como cabeza de una de las cordatas, o mafias, que se movían dentro de la Santa Sede, encargada de promocionar a sus validos, acrecentar su poder y engordar sus cofres. En ese momento me pareció un detalle aburrido e insignificante. Ahora veo de qué se trataba realmente. Juan Pablo II los dejó tranquilo. No se metió con la curia y jugó su propio juego de histrionismo planetario. Pero no sería extraño que hayan sido justamente estas cordatas las que, con más fuerza que el club de San Galo, hayan forzado la renuncia del Papa Benedicto XVI, luego que le fueran entregadas la enorme caja con los informes de los cardenales Herranz, Tomko y De Giorgi que, misteriosamente, desaparecieron luego de que le fueron públicamente consignadas a Francisco.
4. Finalmente, me pregunto si no será mejor tener como papa a Francisco y no a uno de estos demonios atragantados de ambiciones mucho más sutiles de las que puede alimentar el pontífice porteño. En definitiva, Bergoglio no es más que un macaco que intenta imitar con sus cómicas destrezas los delicados movimientos de los verdaderos y peligrosos trapecistas. Quizás sea preferible tener a un volatinero de circo de barrio como Papa y no a un artista del Cirque du Soleil. Por eso, los tradicionalistas haríamos bien, cuando cantamos el Christus vincit, de incluir nuevamente la estrofa que dice Dominus conservet eum.
Y como dice mi amiga, Virgencita, virgencita, que me quede como estoy.












