Aquí va un
largo y buen comentario de Andrés, que se dice estudiante de la UCA. Me lo
imagino joven, aunque escribe demasiado bien para eso.
Su
hipótesis es que micos y ucaboys son, en el fondo, lo mismo. Como los actos
morales, se especifican por su fin, y el fin de ambos es cómo y dónde se
emborracharán el fin de semana. Las diferencias, si existen, son de maquillaje.
Unos compran la ropa en los persas de Retiro, y los otros en Alto Palermo. Y no
mucho más. Quien haya ido en los últimos años a fiestas de casamiento de gente
bien y del palo, habrá visto que bailan cumbia, se disfrazan con gorritos y
narices de payaso y toman Fernet con Coca. No muy distinto a lo que sucede en
cualquier fiesta de La Matanza.
En
definitiva, estamos en el horno.
Las actitudes asociales como poner la música del celular
siempre las tienen los grones, pero no todos los mestizos americanos tienen esa
actitud, como ya se dijo de los bolivianos.
Como dijo el Carlista, ojalá el problema fuera racial;
porque sería muy fácil encontrar una solución que finalice el problema.
Y lo que dice sobre la UCA también es cierto, te lo digo yo
que estoy cursando en este momento. El veneno de la UCA es exactamente el mismo
que el de Braian y Shonatán: una generación entera crece sabiendo que el
esfuerzo no paga. Que trabajes o no, plata vas a tener. Estudies o no, el 4 lo
vas a tener. En los dos mundos se enseña lo mismo.
Yo estoy a solas, separado de todos. No vivo en un hogar
rico, ni pobre. Tengo a mis bisabuelos con nombre de calle, y a mis otros
labradores calabreses.
Tuve ¿amigos?, compañeros de salidas, nacidos en la Matanza,
y otros de Olivos y Vicente López. En todos los casos, la única proyección a
largo plazo que pueden hacer es dónde emborracharse el fin de semana.
Preguntale a cualquier chico de 20 (rico, pobre, blanco, o
negro) qué es lo que Martín Fierro decía sin ser muy ducho. Vas a ver que la
ignorancia de la tradición está en todas partes. No es solamente cuestión de
los morochos.
Lo mismo se ve en la Iglesia. Todo tiene que ser bonito y
lindo, con gran cantidad de luces y colores. Son cuantitativos, no
cualitativos. Hace falta mucho ruido, aplausos y sonrisas. La vida, y la misa,
es una fiesta. Y hay que disfrutar todo ahora, en el corto plazo. Nunc est
vivendum, quam minimum credula postero.
Lo único que queda al alcance de algunos es, como marcaron,
Ricardo Iorio. Sale en la tele sólo porque da las entrevistas estando borracho
(si lo dijera sobrio lo crucifican). Pero es un decadente, pobre hombre. Será
buen bajista, pero hay que ser muy caradura para grabarse cantando
Cambalache tan mal, y encima publicarlo y venderlo. Puede ser nacionalista,
publicitar a José Larralde y hablar de gauchos; pero no deja de ser un adicto
decadente.
Cambiar esto es difícil. Lo discutí con un par de conocidos,
sin llegar a nada. ¿Cómo le enseñás a pensar a una persona? A veces sostuve que
habría que enseñar mucha filosofía en los colegios y esperar que surta algún
efecto. Pero después te leen medio resumen de Nietzche, Hegel, y Marx, dos
panfletos posmodernos, y se van a Sociales a cortar la calle.
Y ahí está el núcleo del problema: el modernismo; donde la
Elección es mejor que la Libertad, el Placer mejor que el Amor, y donde el
igualitarismo descendente es la ley.
Cómo vas a formar ciudadanos pensantes, si la mayoría de
estos individuos se guía por "el corazón" (y la entrepierna) más que
por la razón?
Tinelli no es la causa, es un síntoma.
Para ellos el que piensa, es un boludo. Si te ven un libro
que nadie te obligó a leer, sos un viejo. En especial si no se trata de una
novela de conspiraciones yanquis. Así, los que piensan son atraídos a la masa,
porque como dice Iorio: la soledad nos invita a escapar por la gran puerta del
mundo de hoy.
Andrés