lunes, 7 de noviembre de 2011

Comentario especular



A veces conviene enfrentarse al espejo. Es la propuesta del Anónimo de las 18:40 hs.:

Hagan lo que dice el anónimo de las 11:33 y verán bien ahí lo que dije antes.
No se preocupen tanto por los morochos, los UCAboys/girls o los jóvenes K, sino por los muchachos y las chicas del palo. 
Ahí está el problema. Ahí se ve nuestro fracaso. No es que la Argentina no dejó nada. Ni siquiera es culpa de Menem o los Kirchner.
Es que ni siquiera nosotros, los que supuestamente la teníamos clara, dejamos nada. Nuestros propios hijos son más de lo mismo.
¿Hace cuánto que no ven las fotos en Facebook de sus hijos/as y las de los hijos/as de sus amigos/camaradas?
Me pregunto hasta qué punto "nuestra lucha (por Dios y por la Patria)" no era mero escapismo, mera pose intelectual o social, para después, el resto del día/semana, ser más de lo mismo, uno más del montón.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Segual


Aquí va un largo y buen comentario de Andrés, que se dice estudiante de la UCA. Me lo imagino joven, aunque escribe demasiado bien para eso.
Su hipótesis es que micos y ucaboys son, en el fondo, lo mismo. Como los actos morales, se especifican por su fin, y el fin de ambos es cómo y dónde se emborracharán el fin de semana. Las diferencias, si existen, son de maquillaje. Unos compran la ropa en los persas de Retiro, y los otros en Alto Palermo. Y no mucho más. Quien haya ido en los últimos años a fiestas de casamiento de gente bien y del palo, habrá visto que bailan cumbia, se disfrazan con gorritos y narices de payaso y toman Fernet con Coca. No muy distinto a lo que sucede en cualquier fiesta de La Matanza.
En definitiva, estamos en el horno.

Las actitudes asociales como poner la música del celular siempre las tienen los grones, pero no todos los mestizos americanos tienen esa actitud, como ya se dijo de los bolivianos.
Como dijo el Carlista, ojalá el problema fuera racial; porque sería muy fácil encontrar una solución que finalice el problema.
Y lo que dice sobre la UCA también es cierto, te lo digo yo que estoy cursando en este momento. El veneno de la UCA es exactamente el mismo que el de Braian y Shonatán: una generación entera crece sabiendo que el esfuerzo no paga. Que trabajes o no, plata vas a tener. Estudies o no, el 4 lo vas a tener. En los dos mundos se enseña lo mismo.
Yo estoy a solas, separado de todos. No vivo en un hogar rico, ni pobre. Tengo a mis bisabuelos con nombre de calle, y a mis otros labradores calabreses.
Tuve ¿amigos?, compañeros de salidas, nacidos en la Matanza, y otros de Olivos y Vicente López. En todos los casos, la única proyección a largo plazo que pueden hacer es dónde emborracharse el fin de semana.
Preguntale a cualquier chico de 20 (rico, pobre, blanco, o negro) qué es lo que Martín Fierro decía sin ser muy ducho. Vas a ver que la ignorancia de la tradición está en todas partes. No es solamente cuestión de los morochos.
Lo mismo se ve en la Iglesia. Todo tiene que ser bonito y lindo, con gran cantidad de luces y colores. Son cuantitativos, no cualitativos. Hace falta mucho ruido, aplausos y sonrisas. La vida, y la misa, es una fiesta. Y hay que disfrutar todo ahora, en el corto plazo. Nunc est vivendum, quam minimum credula postero.
Lo único que queda al alcance de algunos es, como marcaron, Ricardo Iorio. Sale en la tele sólo porque da las entrevistas estando borracho (si lo dijera sobrio lo crucifican). Pero es un decadente, pobre hombre. Será buen bajista, pero hay que ser muy caradura para grabarse cantando Cambalache tan mal, y encima publicarlo y venderlo. Puede ser nacionalista, publicitar a José Larralde y hablar de gauchos; pero no deja de ser un adicto decadente.
Cambiar esto es difícil. Lo discutí con un par de conocidos, sin llegar a nada. ¿Cómo le enseñás a pensar a una persona? A veces sostuve que habría que enseñar mucha filosofía en los colegios y esperar que surta algún efecto. Pero después te leen medio resumen de Nietzche, Hegel, y Marx, dos panfletos posmodernos, y se van a Sociales a cortar la calle.
Y ahí está el núcleo del problema: el modernismo; donde la Elección es mejor que la Libertad, el Placer mejor que el Amor, y donde el igualitarismo descendente es la ley.
Cómo vas a formar ciudadanos pensantes, si la mayoría de estos individuos se guía por "el corazón" (y la entrepierna) más que por la razón?
Tinelli no es la causa, es un síntoma.
Para ellos el que piensa, es un boludo. Si te ven un libro que nadie te obligó a leer, sos un viejo. En especial si no se trata de una novela de conspiraciones yanquis. Así, los que piensan son atraídos a la masa, porque como dice Iorio: la soledad nos invita a escapar por la gran puerta del mundo de hoy.
Andrés

viernes, 4 de noviembre de 2011

Carlismo racista

Durísimo manifiesto del Carlista. Y estoy de acuerdo con él.


El Anónimo de 17:40 lo dice claro: los Braian son unos simios.
Y estas cosas hay que decirlas claramente e indignarse; que acostumbrarse a ellas es primero que nada enterrar a esta pobre patria para todo el viaje.
La Argentina se convirtió en un tropel de negros. Son cada vez más y más negros.
Para peor, el católico -de buena y de mala línea-, donde debería radicar la esperanza patria, en buena medida está bobo. Se puso "caritativo", y según como lo entiende "todos somos hermanos". Perdió la capacidad de distinguir entre pobreza evangélica y miseria espiritual.
No tengo nada contra la igualdad esencial entre los hombres, mientras se aclare que solo es esencial. Igualarnos con el ganado del relato anterior no es cristianismo. Eso en Castellani no lo aprendieron.
Tampoco niego la caridad ni la compasión, pero no por eso puedo dejar de notar que los Braians son una peste, tal vez (o seguramente) inculpable. Fenómeno, pero lo de peste no se los quita ningún beato. Es un dato objetivo. Y también es dato que Brain te odia, o en breve comenzará a hacerlo.
Y no sé (aunque sospecho) si esto es en parte culpa de los Kirchner o si era un escalón histórico inevitable luego de tantísimos años de decadencia, lo que sí es seguro es que los Kirchner supieron aprovecharse de los simios que ellos mismos contribuyeron a animalizar. Caridad es decir esta verdad y no el negar que los tipos son como bestias.
Décadas atrás, a ningún católico se lo tachaba de racista si el tipo tenía cierto apego a su estirpe. Sin importar donde había nacido, el de sangre española sentía esa sana altivez de reconocerse español; y el tano, tano; el inglés, inglés, y lo mismo el irlandés. Hoy se va perdiendo esta fisonomía que es tanto física como espiritual -sí señor, también es física-, y que nos permite reconocernos entre hermanos, tíos y abuelos. A tal punto nos desarmamos como individuos ingresando a la masa que con el discurso "católico", y por supuestamente tal, nos quedamos sin familia, que es mucho más que una esposa y unos hijos.
Parece broma: un hombre desarmado de toda su historia, olvida a su bisabuelo, mientras otro de sangre vasca, tana o polaca se quiere inglés o franchute. Parecería que en este país el que no es masa es boludo.
Me temo que se entienda como racismo; es que la crema que recubre la masa nos ha tapado el mate a todos, al menos un poco. Pero me importa un carajo, lo digo igual. Tiene razón el Anónimo de las 17 y pico.
Y no es racismo, que no tengo nada a favor de esos vagos detestables que salen de la UCA a los 23 años con un título y al segundo día de trabajo llegan tarde, que aprenden a hacer las tareas automáticas a los 28 y a pensar a los 35. Ojalá el problema fuera racial. Sería mucho más sencillo.
También, más sencillo sería el anonimato, pero como les dije, me importa un carajo, así que no:
El Carlista. 

No soy kirchnerista, pero... II


“Lo que estoy proponiendo es volver al capitalismo en serio, porque esto que estamos viviendo no es capitalismo, es un anarcocapitalismo financiero total, donde nadie controla nada. Resulta que tenemos que controlar a los países a ver cómo ajustan. Por favor, regulemos a los que verdaderamente tenemos que regular”.
“Díganme ustedes, que son hombres de negocios, qué creen que pasa cuando un día la señora Merkel se levanta y dice algo que parece que cayó mal y entonces las Bolsas se van a pique. Al otro día se levanta el señor Sarkozy, dice algo importante que parece que calma todo, y las Bolsas suben diez por ciento. Al otro día el señor Papandreu convoca a una consulta popular y nos vamos todos para abajo de vuelta. ¿Ustedes creen que no hay gente que gana fortunas con esos movimientos, sin hacer absolutamente nada, sentado en un escritorio manejando una computadora? Bueno, eso los líderes del mundo no han logrado solucionarlo, y han pasado tres años”.
Al señor ministro de Agricultura le quiero decir –se refiere Le Maire, ministro francés– que no creo que el problema del precio de los commodities resida en los granos. El problema reside en el sistema financiero. Enfocar el problema de la desregulación de los mercados como un tema de seguridad alimentaria me parece una visión absolutamente parcializada”.
“Tenemos que hablar de todos los aspectos, pero también del empleo. Nadie puede tener seguridad alimentaria y seguridad de vida si no tiene un trabajo que le proporcione lo necesario. Empleo que además tiene que ver con volver a un verdadero capitalismo. Los mercados financieros hoy están en los commodities si les convienen los commodities, mañana están en el petróleo si sube el petróleo y al día siguiente pueden dedicarse al mercado de caramelos si tienen la posibilidad de obtener un peso más sin trabajar, sin producir y sin invertir, simplemente especulando. Por eso nosotros estamos sugiriendo que el verdadero problema es la falta de regulación de los mercados financieros en el mundo”.
“La preocupación debemos centrarla en el mercado financiero. Si quienes lideran el mundo, porque han querido liderarlo, no dan soluciones claras y concretas sobre el sistema de regulación financiera, si solamente siguen apuntando a controlar a ver en qué gasta cada país pero no controlan qué hace cada banco de inversión, cada calificadora, cada movimiento de Bolsa, las cosas no se van a solucionar”.

Estas palabras fueron pronunciadas  por Cristina Kirchner ayer en Cannes, frente a empresarios y gobernantes asistentes al G-20.
Podrían haber sido escritas por un columnista cuerdo de Cabildo hace algunos años atrás. Eran las palabras que siempre desee escuchar en mis épocas de adolescente nacionalista.
No soy kirchnerista; absolutamente no. Pero no puedo dejar dejar de reconocer que en muchas ocasiones este gobierno colma expectativas postergadas durante épocas por los gobiernos liberales y siempre reivindicadas por el nacionalismo.

jueves, 3 de noviembre de 2011

No soy kirchnerista, pero...


No soy kirchnerista, como tampoco creo que lo sean la mayor parte de los lectores del blog. Sin embargo, varias veces me dan ganas de serlo, al menos por reacción a la prensa opositora.
Caso 1
Joaquín Morales Solá, desde su columna en La Nación, hace meses que venía advirtiendo con horror la disminución de las reservas a raíz de las ventas que hacía el Central para contener el dólar y burlándose del gobierno porque éste afirmaba que la crisis mundial tocaría levemente a la Argentina.
A comienzo de esta semana, y raíz de los controles implementados para la compra de moneda extranjera, aseguró que no era necesaria una decisión tan drástica porque el Central tenía suficientes reservas y la crisis mundial no habían impactado en el país.
Caso 2
Anoche, en el programa A dos voces, de TN, propiedad de Clarín y conducido por dos fronterizos, mientras hablaban los entrevistados emitían una teatralización en la que mostraban una interminable cola de personas que se acercaban a una ventanilla de banco a comprar dólares.
Caso 3
En el mismo programa, y en gran parte de la prensa escrita, comenzaron una campaña de intimidación alertando por el aumento de tarifas que se producirá por la quita de subsidios. Y son exactamente los mismos que hasta hace dos días no hacían más que perorar contra el gobierno porque mantenían los subsidios.
Caso 4
Hoy escribe Roberto Cachanosky en La Nación su columna económica alertando sobre el terrible futuro próximo que nos espera a los argentinos. Viene diciendo exactamente lo mismo de hace, al menos, cinco años.
Caso 5
Ayer se supo que un hubo dictamen favorable al aborto en la comisión de Asuntos Penales de Diputados porque su presidente, sencillamente, mintió en cuanto a los números. Es decir, todo volvió a cero. El único diario que reporta la noticia, hasta donde sé, es La Nación. Clarín no dice nada.
No soy economista y no sé si las medidas tomadas son más o menos buenas. Lo que veo es que, efectivamente, están en guerra abierta con el gobierno. Y entre Kristina y Klarín, me quedo con Kristina.
Mientras tanto, algunos espíritus, afortunadamente, han partido.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Heteropraxis, by Ludovicus


El tema de fondo que plantea el post es harto interesante, y se puede resumir en dos preguntas que se me ocurren:
1) “¿Hay o no hay una tendencia heteropráctica en Occidente, mucho antes de estos neomovimientos, en relación con la manipulación en el proselitismo, descontados los supuestos culturales?”
2) “¿Esa tendencia se prolonga en el siglo XX o hay una diferencia cualitativa entre San Bernardo y Escribá, por ejemplo?"
Arriesgo una hipótesis: la diferencia cualitativa no está en la tendencia, sino en los contextos en que se desenvuelven dichas tendencias, “vacunados” contra la heteropraxis.
Es obvio que siempre ha habido tendencias heteroprácticas, manipulaciones, coacciones. Como también herejías. El hombre es hombre siempre. Jesús tenía dos discípulos, y los mejores, que a la primera de cambio le piden calcinar a quienes no escuchan la predicación, con un sectarismo manifiesto. 
El culto a la personalidad se usa para justificar todo tipo de tendencias heterodoxas, ayer y hoy. Tampoco lo discuto. En los Padres del Desierto hay historias de abbas que son señores de horca y cuchillo o de lugartenientes que mandan en nombre del abad años después que éste muriera en su cueva. El hombre es hombre siempre. 
Por algo Cristo dejó la admonición, “nadie es bueno sino Dios” y condenó usar la expresión “Padre” sino en el sentido analógico que le ha dado la tradición cristiana, con todos los caveats del caso.
Sin ir más lejos, la Orden franciscana, surgida en la Edad Media, tardó poco en convertirse en una olla de grillos atravesada por la herejía y la heteropraxis nacida de una hipertrofia de la noción de pobreza y dar origen a un cisma. Apuntemos no obstante el culto al Fundador era tan “intenso” que lo depuso, en vida. Y era San Francisco, respecto de quien resulta inimaginable pensarlo organizando su culto. No puedo abundar aquí, pero dejo planteado el tema de hasta qué punto las organizaciones tienen vida propia y reescriben la vida de sus fundadores, volviéndola bastante opaca y usándola para fines corporativos. En San Ignacio tenemos un buen ejemplo de ello.
Habría que recurrir al fino análisis de Bouyer y encontrar que, efectivamente, el Occidente cristiano a partir del segundo milenio va desarrollando un élan individualista que no conoció el Oriente y que se manifiesta, entre otras cosas, en cierto culto antrópico a las personalidades, bastante diferente del rendido a los santos. Sería interesante espejarlo con la evolución de la figura del Pontífice Máximo. Pero sería largo de contar. Baste apuntar que, como todo proceso histórico, los rasgos se van acusando y lo que es atisbo, tendencia, al final se delinea íntegramente en el marco de la cultura totalitaria del siglo XX. Comparar al culto a la personalidad de los franciscanos o los salesianos con el culto de Maciel es como comparar a Felipe el Hermoso con Hitler. O al Estado capeto con la maquinaria totalitaria de la I o V República. 
Las tendencias son probablemente las mismas, porque el hombre es el mismo. Los frenos, las instancias morigeradoras de dichas tendencias cambian o desaparecen. La Edad Media era un vasto complejo de pesos y contrapesos, tanto en el orden temporal como en el espiritual. El gran Santo Tomás, de una Orden muy poco cultista, señaló que la obediencia, en una organización, se debe a la regla más que al superior y a Dios a través del superior, objetivando de una vez y para siempre las relaciones intersubjetivas. 
Desaparecidas las instancias objetivadoras, los checks and balances, las analogías ideológicas y sociológicas, como ha ocurrido en el Estado moderno, la organización eclesiástica tiene dos instancias: el cero del miembro, el infinito del Fundador o Superior (o del Pontífice) que expresa la Voluntad divina. He aquí la diferencia cualitativa. 

martes, 1 de noviembre de 2011

El dedo en la llaga y la brasa en la mano


Podría seguir varios meses posteando información reservada acerca de las prácticas del Opus Dei y de las enseñanzas del Padre. No es necesario. Quienes aún quieran saber más acerca de esta prelatura pueden descargar el archivo zip que está dando vueltas por la web.
Pero la cuestión es aquí más profunda, y el que puso el dedo en la llaga fue Juancho, y nos dejó a todos con la brasa en la mano. Preguntó si habían antecedentes en la Iglesia de situaciones similares. Y la verdad es que sí.
Tal como hablábamos con un grupo de buenos amigos hace unos días en torno a un single malt, lo que hizo José Escrivá fue solamente tensar a lo bestia el principio que desde hace siglos aplicaban los jesuitas y muchas otras congregaciones subsidiarias. Como bien se ha dicho, las instrucciones secretas del Opus no son más que una copia de las jesuitas. Coacción, control, búsqueda de influencias, sed de dinero, etc. son prácticas que, con matices más o menos pronunciados, existen desde hace mucho en el ámbito católico. Es importante aclarar, sin embargo, que en la mayoría de los casos la intención era buena y apostólica: si se coaccionaba a un joven para que ingresara en la orden, era porque se creía que el mundo es peligroso y su salvación estaría asegurada allí dentro (Don Bosco hasta tuvo un sueño al respecto); si se los controlaba, era porque se temía que cayera en los peligros que acechan a cualquier persona célibe y se condenara; si se buscaban influencias, era para evitar que se aprobaran leyes inicuas o para que llegara al poder algún buen cristiano; si se buscaba dinero, era para sostener las obras misionales o para erigir un nuevo orfanato. En definitiva, se trataba de utilizar los medios del mundo para alcanzar fines evangélicos.
Y la práctica es vieja, muy vieja. Aunque se enojen algunos lectores, debo confesar que nunca me convencieron los métodos utilizados por San Bernardo para poblar sus monasterios. Que haya conseguido que casi cincuenta familiares suyos se hicieran monjes indica tres posibilidades: o que la vocación no existe, o que fueron convencidos o coaccionados para ingresar a la vida monástica, o ambas. No se explica de otro modo.
Otra de las prácticas del venerable fundador del Cister era pescar en la pecera. Están publicadas las cartas que intercambiaba San Bernardo con obispos y abades encolerizados porque se había llevado a sus mejores monjes.
Claro que San Ignacio y su milicia, sobre todo después del generalato de Aquaviva, se convertirán en maestros de la técnica. El Papa necesitaba de un ejército y cualquier medio era lícito para proporcionárselo. En definitiva, las huestes salvarían sus almas y la Iglesia extendería su reinado. No hay fin más loable que este; los medios deberían ordenarse entonces a conseguirlo.
No es de extrañar, entonces, que José Escrivá aplicara la técnica, a lo bestia, en España. Y que Carlos Buela la aplicara, a lo grasa, en Argentina. Y podemos seguir contando, en vistas a los resultados y a las denuncias que todos conocemos: Servi Trinitatis, Legionarios de Cristo, Lumen Dei, Schoenstatt, y ya se escuchan rumores de otro instituto industria nacional.
Pero ¿no habrá sido así siempre? Definitivamente, no. San Benito, el gran fundador e introductor de la vida monástica en Occidente, dice en el capítulo 58 de su Regla: “No se reciba fácilmente al que recién llega para ingresar a la vida monástica, sino que, como dice el Apóstol, "prueben los espíritus para ver si son de Dios". Por lo tanto, si el que viene persevera llamando, y parece soportar con paciencia, durante cuatro o cinco días, las injurias que se le hacen y la dilación de su ingreso, y persiste en su petición, permítasele entrar, y esté en la hospedería unos pocos días. Después de esto, viva en la residencia de los novicios, donde éstos meditan, comen y duermen. Prevénganlo de todas las cosas duras y ásperas por las cuales se va a Dios. Si promete perseverar en la estabilidad, al cabo de dos meses léasele por orden esta Regla, y dígasele: He aquí la ley bajo la cual quieres militar. Si puedes observarla, entra; pero si no puedes, vete libremente”. Casi podríamos decir que San Benito propone una coacción al revés: se lo empuja al interesado para que no ingrese. Y si se lo admite, será luego de superar numerosas pruebas.
Es verdad que las técnicas vocacionales implementadas por los jesuitas y por las congregaciones post Trento fueron la respuesta que consideraron más adecuada para la situación que estaban viviendo. Es probable que nosotros, en su lugar, hubiésemos hecho cosas peores. Sin embargo, esta realidad no nos impide el juicio. Y por eso digo: si el Reino de Cristo no es de este mundo, no pueden utilizarse los medios de este mundo para alcanzarlo.