Páginas

lunes, 21 de noviembre de 2011

Malick, la clave

Ludovicus nos pasa la "clave de lectura" de El árbol de la vida:


Ojo con Malick. Es engañoso, uno cree que es una mezcla de Heidegger y del Libro de Job, o de Kubrick con Dante, y lo es, pero hay más. Hay un filósofo y un artista que hace hablar a Dios a través de las voces en off de los protagonistas, que lo buscan con los gemidos inefables de San Pablo. "Tú nunca me buscarías si no me hubieras encontrado"

Pretencioso, lo admito. La guerra de Troya la pinta Homero en unos pocos días de cólera sin manzanas divinas ni artilugios equinos y el viaje de Dante por los tres mundos dura unas cuantas horas de entrevistas sin necesidad de acudir al Juicio Final. El arte clásico requiere unidad en la medida, la microhistoria reflejando el Cosmos, no la yuxtaposición de ambos planos: "to behold infinite in a grain of sand". En este sentido, el enorme Sean Penn se disgustó ante las desmesuras cosmológicas representandas en las tintas kubrickianas y las escenas ambientadas en el Jurásico. Hay hybris, qué duda cabe.

And yet, and yet... ¿es tan ridícula la escena teilhardiana del dinosaurio? "El Espíritu del Señor se movía sobre las aguas". ¿No son igual de desmesurados los leviathanes, behemothes y torbellinos del libro de Job? ¿No se proyecta la sombra del Redentor en ese libro como la del hermano muerto en el film, abriendo la única puerta de salida que la naturaleza tiene frente a la gracia, el sacrificio? La expresión de Penn cuando emerge de su viaje interior muy similar al dantesco lo dice todo. Dice lo que todo hombre sabe: que el sentido del Universo radica en dejarse perder. Que la vida humana es un juego en que gana el que pierde, en que el que la pérdida de la naturaleza es el encuentro de ella con la gracia, un encuentro que se corporiza en una playa en la más bella escena de la Resurrección que el arte haya plasmado. 
Y que toca a todo aquel (todos) que haya tenido una familia, una microhistoria banal y una tentación del sinsentido que lleva a oscilar entre Eclesiastés y el Libro de Job, la distancia exacta entre la pregunta y la respuesta, entre el Origen y el Final.

No es un mérito pequeño de este "arte menor". 

13 comentarios:

  1. Me da placer decirlo Ludovicus. En todo de acuerdo con uds.

    ResponderEliminar
  2. Es lo que decía: aprender a ser benevolente sin desconocer que es un arte menor.

    Estoy de acuerdo.

    The Critic.

    ResponderEliminar
  3. De haberlo sabido prestaba un poco más atención.
    Hasta donde entendí, excelente;
    La escena de la resurrección hermosa, el papel de Sean Penn (criticado por algun comentarista) a mi me pareció crucial, clave para entender la última escena.
    Toto corde Ludovicus.
    Jay Dummy Sherman.

    ResponderEliminar
  4. ¿Hay alguna versión que no esté en la lengua de la pérfida Albión?

    ResponderEliminar
  5. La belleza es unidad en la variedad. Para mi le falto unidad. Busca contrastes, algunos los logra, pero hasta ahí nomas.
    Las reflexiones o preguntas del chico son psicológicas apoyadas en lo simpático. Por eso pregunta, por ejemplo, a todos les pasa lo mismo? cuando ve al reo… o quiere ser como el padre cuando crezca etc.
    La obra no sale de la ética.
    Respecto al mensaje final, yo entendí otra cosa. Lo entendí de otro modo. Creo que Sean al final entiende que amar es un acto de generosidad, por lo cual se siente liberado.
    Pienso algo como: La felicidad consiste más en dar que en recibir, como mensaje final.
    Saludos

    ResponderEliminar
  6. "Un relato más claro y más convencional habría ayudado a la película sin que, en mi opinión, se disminuyera su belleza y su impacto. Francamente, todavía estoy tratando de averiguar qué estoy haciendo allí y qué es lo que aporta mi personaje a la película, el director nunca me lo explicó"
    Sean Penn

    ResponderEliminar
  7. Ludovicus dijo,

    Con este tipo de arte metafísico-simbólico se multiplica la posibilidad de contraer la enfermedad del teologorespondismo. Si hasta la prensa katolica americana ha calificado la película de Malick de "new age" y "falta de contenido religioso". Los únicos que vieron claro el tema han sido unos cuantos agnósticos del Festival de Cannes... y Brad Pitt.
    Hay quien quiere que el arte baje línea, que todos sean émulos de Hugo Wast, que sea una prolongación plástica del Catecismo. Que Gandalf recite a Pío XII, Lewis cite al padre Fulton Sheen y que la Rowling sea una versión de Adrianne Von Speir.

    Dejà vu. Donde hay símbolo y no alegoría, ven una amenaza. Y eso que Malick se cansa de poner citas bíblicas, homilía e Iglesia, y que el hilo conductor es el libro de Job. Será que no aparece el Magno al final.

    ResponderEliminar
  8. Ludovicus:

    "Me gusta"

    Dummy.

    ResponderEliminar
  9. Ludovicus: Hay prensa católica en EE.UU.? Yo no puedo creer que se hayan confundido con la New Age o hablen de panteismo.
    Panteista era el final de "Belleza americana" pero esa tampoco nadie la entendió.

    ResponderEliminar
  10. Ludovicus, creo que es algo psicológico. Hay gente que no concibe que le pueda gustar algo que se encuentre fuera de los parámetros de lo que el concibe como su "mundo ideológico". Le llamaría a esto "concentración ideológica".
    En ocasión un individuo de estas características me comentaba que había visto una película de samurais y junto con el agrado producido, al instante la relacionó con los cruzados, la legión española y el sursum corda, prácticamente. Obviamente los significados estéticos articulan los propios intereses. Pero tanto...

    ResponderEliminar
  11. Modo fácil de detectar un ideólogo: imposiblidad para apreciar el arte salvo que lo puedan hacer encajar dentro de su ideología.

    ResponderEliminar
  12. Me convencieron al final, y terminé viendo.

    Debo ser mucho más bruto que el resto de los comentaristas. Porque me pegué el embole más denso, lento y pesado de los últimos tiempos.

    Parece como si el peliculista no supiera bien qué quiere mostrar, si sube o si baja, y para salir del todo hace un pastiche menjunglero.

    Me pone contento que de Hollywood salga un intento de contemplar temas importantes como las postrimerías, Dios, el Amor o la Muerte.

    Pero esto fue un bodrio. Para hacer una mala película mejor que hagan Rambo 7, que por lo menos hay tiros. Fin

    ResponderEliminar
  13. "Debo ser mucho más bruto que el resto de los comentaristas".

    Suscribo.

    ResponderEliminar