Páginas

lunes, 9 de noviembre de 2015

Al modo de don Gabino

El Poeta, uno de los habituales asistente a las tertulias de don Gabino, se animó a relatar uno de esos encuentros:


Don Gabino y los “técnicos de la vida”

“El Hombre es el producto de causas que no conocen el fin hacia el cual se mueven; su origen, su crecimiento, sus esperanzas y sus temores, sus amores y sus creencias, son solamente el resultado de una colocación accidental de átomos; no hay fuego, ni heroísmo, ni intensidad de pensamiento o sentimiento que pueda preservar la vida individual más allá de la tumba…” Bertrad Russel

Cuando se desplegaba el cielo para mostrar lo mejor de sus estrellas, don Gabino y sus amigos desenvainaron las pipas y se dispusieron en torno a una pequeña mesa. Allí los esperaba Xoriger, un aromático gin menorquín, y unos cuántos tabacos importados. La tertulia aquella fue circunspecta y algo más callada que de costumbre; pues, de los muchos amigos del viejo, habían asistido los más introvertidos y lerdos para hablar. Allí estaban Pedro el ermitaño, Bulgarov, Pablo Paz y el poeta. 
El preludio silencioso se cortó bruscamente cuando acometió Bulgarov: - ¡Al final tiene razón, don Gabino! Las artes liberales, tan excelsas como inútiles, son las que deben formar la personalidad del cristiano. Son las zanjas prolijas y dispuestas para los buenos cimientos de la Fe.
- Efectivamente –dijo el poeta–, el problema es que estas “artes” que no sirven al dominio del mundo se han vuelto indeseables, si es que se las recuerda todavía… ¿Por qué? ¿Cómo puede pesarnos esa dichosa altura de la libertad? ¿Cómo puede aburrirnos la belleza?
- Es que ha triunfado la aparente sensatez de los “técnicos de la vida” –susurró don Gabino, que recién terminaba de armar su pipa–. Siempre “preocupados en satisfacer las necesidades humanas, tanto las de naturaleza económica como naturales y hasta espirituales, de un modo exitoso, cómodo y asegurado contra lo imprevisible”. Siempre replegados sobre sí, queriendo –casi inconscientemente– hacer feliz al hombre en un valle de lágrimas; y con las solas fuerzas del devenir incontenible de la tecnología. Mientras que “la felicidad consiste –en oposición exacta a lo que dicen los tecnólogos–  en la conformidad con la naturaleza, no contra ella ni tampoco reconstruyéndola de acuerdo a nuestros deseos”. Cosa que pasa hoy en día fruto de una técnica guillotinada, sin filosofía ni miramientos ni dirección alguna.  
- Es que para los tecnólogos la felicidad es sinónimo de placer, al cual dedican enteramente sus vidas, como si no existiera otro fin más que su consecución –dijo Pablo Paz–. Por eso, ellos, en realidad, no son optimistas como cree la gente, son más bien “pesimistas de largo alcance”, como le escuché decir a un profesor la otra mañana. No hay un fin por conquistar, se trata de posponer la muerte y de esconder una tristeza inevitable detrás del placer y la ilusión.
- Es cierto lo que dice Paz –ratificó don Gabino–. Es pesimismo disfrazado de optimismo. Y es la paradoja de la inconsistencia sustentada por una técnica irrefutable. La tecnología debe ser limitada a las dimensiones del bien del hombre y hoy estamos religiosamente al revés: el hombre está limitado por una tecnología que lo condiciona por todas partes, mientras él –en su campante estupidez– se cree libre. A ver si me explico: la tecnología, en su base filosófica, “es la inevitable consecuencia del epicureísmo; es dedicar nuestras vidas a perseguir la felicidad entendida como placer”, es dedicarse a uno mismo.
- ¿Entonces son lujuriosos? –preguntó sutilmente Pedro el ermitaño, siempre atento a la conversación.     
- Algo así dijo Shakespeare, ¿no? –agregó el poeta.
- ¡Exactamente! En un sentido amplio, “la lujuria es toda energía humana empleada a los solos efectos del placer, personal y egoísta, o colectivo y egoísta”. Por eso el tecnócrata no entiende de sueños nobles, ni de ideales grandes, ni de estandartes, ni de sacrificios, ni de eternidad. Una sociedad tecnocrática, se conduce directa e irresponsablemente a la destrucción…
- Miren el aborto, por apuntar un ejemplo habitual –le interrumpió Bulgarov–. No hay tutía, “una economía que se alimenta con la exterminación tecnológica de millones de niños cada año, se destruye a sí misma”. 
- Si, pero esta autodestrucción comenzó hace tiempo –reflexionó Paz–. Nos han quitado el cristianismo, el orden de la naturaleza y hasta el sentido común.
- ¿Nos han quitado? ¿Nos han robado la fe, o nos las han cambiado? –inquirió el ermitaño.
- Ajá… ¿Y no serán estos “técnicos de la vida” quienes se han erigido también en técnicos de la religión, pretendiendo acomodarla a su antojo, a su ciencia y a sus procedimientos? El poeta acabó su copa de un sólo trago y continuó: - han construido una Fe que se parece más a una fórmula feliz compuesta por el hombre que al don divino que el Señor regala a sus amigos durante el sueño (Sal. 126,2).
-  No saben de los riesgos de la Fe, que enseñó Newman; ni…
- Ojalá –le interrumpió don Gabino a Bulgarov con voz serena–, ojalá el Señor rompa el mármol de sus sienes y los empuje al abismo del misterio y de la trascendencia…que no queden enredados en las obras de sus manos (Sal. 9, 17)…
Se produjo un silencio encantador para el alma que necesitaba reposar a la vera de la conversación, pues el giro fue brusco y profundo. Don Gabino ansiaba responder a los últimos interrogantes. Pero no. Comprendió que, de hacerlo, la tertulia tomaría rumbos desconocidos y sus amigos, siempre desinhibidos, le pedirían más y más gin para terminar quien sabe dónde. Así que decidió callar y guardar sus reflexiones para una próxima velada. Los demás, intuyeron su decisión y se dieron cuenta de que ya era tarde. Pasaron revista de lugares comunes mientras se despedían. 
Entre la soledad y la noche, reminiscencias de aquella conversación amical volvieron a erguir el pensamiento de aquellos errantes con destino.*

El Poeta

* Las frases entrecomilladas fueron extraídas de dos libros: Entusiasmo y delirio divino de Josef Pieper y Restauración de la cultura cristiana de John Senior. 
   


10 comentarios:

  1. Muy buena acometida la de el Poeta, sutil y profunda. Gracias.

    Pregunto, los del opus...son un botón de muestra de estos "técnicos de la religión"???

    ResponderEliminar
  2. Qué tema interesante éste! Ciertamente, es la tecnocracia de la religión la que quiere una fe sin riesgos. Creo que son esos que quieren llegar a Jauja con "el esquife sano y limpio, seca la ropa y todos los bagajes en paz", como cantaba el p. Castellani.

    ResponderEliminar
  3. ENTUSIASMO


    "Vengo pronto" oyó
    el joven inquieto,
    que en ese momento
    -en la duermevela-
    encendió una vela,
    un poco asustado
    porque lo pasado
    reciente lo abrumó,
    y pensó: "no fui yo;
    esa voz celestial
    vino del más allá,
    trayendo una promesa,
    trayendo una sorpresa
    aún desconocida."

    Nomás hermanos míos,
    así fue que pasó
    el tiempo del reloj,
    y este mozo esperaba
    tal voz que lo raptara,
    pero no se dignaba
    a develar su timbre
    mostrando esa urdimbre
    visceral de un pathos
    que dormía en lo hondo,
    en suspiro y sollozo,
    atento a la señal
    del sonido inicial
    que alguna vez oyó.

    "Esa voz es un don",
    sentenció un sabio antiguo,
    sabedor de delirios,
    buscador de verdades.
    Pero muchos sofistas
    de ayer y hoy -¡artistas!-,
    lo tenían por loco,
    por borracho y un tonto.
    Mas este buen Platón
    no seguía al malón,
    y encima estaba ebrio,
    pero de un gran consuelo
    puesto que su locura,
    era una bella virtud,
    y no un terrible alud
    de vicio e ilusión,
    más bien esta prisión
    infernal se hallaba
    debajo de la toga,
    de la moda en boga,
    que, ¡oh curiosidad!,
    resultó ser gran maldad,
    que llega a nuestros días
    y es la hipocresía.

    No me quiero extender
    fallo en economía,
    por eso mi poesía
    no tiene ni métrica,
    pero tiene una vieja
    verdad entre sus líneas,
    y es que dicha MANIA
    fue simpre buena y bella,
    pues venía de lo alto
    del cielo azul de cobalto,
    y hasta era un remedio
    para el humano enfermo
    de burguesía y placer,
    que rechaza el saber
    el arrojo y la esperanza. *

    Mr. Pale

    *Inspirado en el ya mentado "Entusiasmo y delirio divino" del ilustre Josef Pieper.

    ResponderEliminar
  4. Junípero Churriguera9 de noviembre de 2015, 14:51

    Deliciosa y sorprendente la ginebra Xoriguer, de sabor áspero y silvestre. Al Embajador en el Infierno le debo haberla conocido: una botella salió a relucir en un cóctel de su embajada. Las bow windows de las casas menorquinas y el arte de hacer ginebra son herencia de la dominación de la isla por los ingleses. Una feliz aclimatación de su cultura en suelo hispano. ¿Dejarán también alguna cosa buena en Gibraltar o en las Malvinas?

    ResponderEliminar
  5. Ciertamente, la esencia del epicureísmo es técnica. Si uno repasa los pocos fragmentos que han quedado de Epicuro, o la exposición de la doctrina que hace Lucrecio, salta a la vista enseguida: se trata de una técnica para conducirse reflexivamente por la vida.

    Y el pesimismo de la propuesta también salta a la vista. Pues el objetivo de maximizar el placer no significa otra cosa para Epicuro que tratar de minimizar el dolor de la vida.

    Por eso el propio Séneca advirtió que, en el fondo, los principios de Epicuro no eran realmente muy diferentes de los que él mismo defendía desde la escuela estoica. Y, advirtió además, se trata de un pensamiento triste. Como todo el pensamiento de la época del paganismo moribundo.

    En aquellos tiempos, la decadencia y el envejecimiento que estas filosofías técnicas reflejan fue revertido con la irrupción torrencial del cristianismo. Pero si el propio cristianismo se convierte en una técnica triste, entonces, ¿qué podría frenar ya la muerte de nuestra civilización?

    ResponderEliminar
  6. Muy interesante y aguda reflexión...da para otra vuelta de tuerca también.
    Y es cierto, don Flake: si se nos tecnifica la religión, quien nos salva? Algo así dijo Jesús, no? Si la sal no sal, entonces qué?

    Gracias, don Gabino!

    ResponderEliminar
  7. Saint-Exupéry con magnífica y desgarradora sencillez nos propina esta estocada: " (estas ocupaciones,estas distracciones, estas artes) son verdaderamente útiles porque son lindas "
    Cuando no, en estas tertulias entrañables, se destapan estos hálitos de vida, estas saludables conversaciones, relatadas en esta ocasión por el sutil Poeta. Si la belleza no salva al mundo, ¿que lo salvará?..

    Dr. Silícides.

    ResponderEliminar
  8. Miércoles!! Un tema así no puede comentarse a la ligera...
    Mejor aprovechar para entender un poco más la crisis actual. Muy bueno.

    ResponderEliminar


  9. Para entretener

    https://www.youtube.com/watch?v=dFCQJ5sYGtI

    ResponderEliminar
  10. Qué lujo y qué placer poder participar de esas tertulias! Que se repita pronto!
    Pablo Paz

    ResponderEliminar