Páginas

miércoles, 16 de marzo de 2016

Comunión eclesial

No hay duda que la comunión eclesial es un deseo y un mandato desde la misma época apostólica. Basta leer las cartas de San Juan o las de San Ignacio de Antioquía. Y entiendo por comunión eclesial la unión común de intelecto y voluntad entre el obispo, sus presbíteros y sus fieles. Y, en un estrato superior, de los obispos entre sí unidos a su metropolitano, a su patriarca y, finalmente, al obispo de Roma. 
La historia nos enseña que este desideratum, en muchas ocasiones, no fue más que eso: un deseo que no siempre se cumplía. En la Edad Media, por ejemplo, los obispos se excomulgaban entre sí por razones tan transcendentes como el permiso que daba uno de ellos a una ciudad para abrir su mercado los miércoles quitándoles de ese modo clientes a la ciudad vecina, que pertenecía a otra diócesis. O bien, y en tiempos más recientes, la comunión eclesial se lograba pisando cabezas -literalmente-, como cuando el papa Pío IX se empeñó en proclamar la infalibilidad pontificia para lo cual no dudó en pisar con su pie apostólico la testa mitrada a un obispo oriental y ejercer otros medios vergonzosos de presión.
A partir de los documentos del Concilio Vaticano II, y todo el resto de las emanaciones pringosas que los sucedieron, la cuestión de la comunión eclesial comenzó a ser la vedette de los escritos episcopales. Nadie sabía muy bien qué querían decir con eso, pero adornaba cualquier carta pastoral o cualquier pronunciamiento episcopal. Sin embargo, en las últimas décadas, la comunión eclesial ha venido a transformarse en un modo elegante, y cruel, de persecución y, por otro lado, a plantear serios problemas de conciencia. 
Recordemos que, cuando en los ’90, a los obispos argentinos se les ocurrió por capricho del entonces Mons. Bergoglio autorizar la comunión en la mano, el único que se opuso y la prohibió en sus diócesis, fue Mons. Juan Rodolfo Laise. Por supuesto, sus caritativos hermanos en el episcopado lo atacaron con todo tipo de municiones, y el ariete preferido que utilizaban era que, con esa actitud, “rompía” la comunión de la iglesia argentina, que se había confabulado para el sacrilegio.
De un modo similar, uno de los ataques episcopales favoritos a la FSSPX, es que no están en comunión eclesial con los diversos obispos diocesanos donde tienen casa. (Al margen, me pregunto cómo se las van a arreglar los obispos cuando, según todo pareciera indicar, a fin de año el papa Francisco levante unilateralmente todas las suspensiones y penas canónicas de las Fraternidad y la erija en prelatura personal). 
Y, por propiedad transitiva, los fieles que solicitan la misa tradicional como los habilita el Motu Proprio del papa Benedicto XVI, también son constantemente reprendidos por atentar con sus caprichos y singularidades contra la comunión de la iglesia diocesana, y sus ceremonias retaceadas y concedidas, en el mejor de los casos, a regañadientes. 
Pero, como decía más arriba, la comunión eclesial es también motivo de conciencia. Es verdad que nosotros, como latinos que somos, tenemos una mentalidad juridicista y hasta positivista, y nos cuesta apartarnos de la ley, sencillamente, porque la ley nos da seguridad: es más seguro esperar a que el semáforo esté en verde para cruzar la calle porque, si la cruzamos en rojo, nos pueden atropellar. Y es más seguro obedecer al obispo que nos llama a permanecer en comunión con él porque, si no lo hacemos, podemos condenarnos. Pero lo que yo me pregunto es qué pasaría si supiéramos fehacientemente que el semáforo funciona mal. Y lo supiéramos porque vemos que, a cada rato, se producen accidentes de tránsito entre aquellos que lo acatan. La prudencia indicaría que no habría que hacer caso a los colores de sus luces sino que, uno mismo, debería con sensatez y cuidado, mirar si viene alguien antes de cruzar.
Y me parece que la situación es análoga al caso episcopal, a no ser que creamos que, como dicen algunos microcéfalos pertenecientes a un instituto religioso que es mejor olvidar, “la obediencia está por encima de la verdad”. Porque la cuestión aquí, como en las bocacalles, es mirar con cuidado y atención. La comunión eclesial no puede ser exclusivamente sincrónica sino que, necesariamente, debe ser también diacrónica. Como muchas veces hemos dicho en estas páginas, la catolicidad de la Iglesia no se da solamente en el plano espacial sino también en el temporal. En otras palabras, mi comunión eclesial no debe ser solamente con mi obispo concreto sino también con todos los obispos de la Iglesia desde su misma fundación el día de Pentecostés. ¿Qué pasa cuando un obispo de un modo evidente se aparta de la comunión con la Tradición de la Iglesia sostenida por todos los obispos anteriores a él? ¿A quién debo yo mi homenaje de comunión y obediencia? Estamos viendo a cada rato los aparatosos accidentes doctrinales que sufren quienes, ciegamente, siguen los mandatos episcopales que, a su vez, desobedecen los mandatos de Nuestros Señor. Los casos son más que numerosos, pero pongo aquí un ejemplo reciente.
El 28 de febrero pasado se realizó en Mendoza una ceremonia tradicional: la bendición de los frutos que, por primera vez, tuvo un carácter interreligioso. Así lo relatan los medios de prensa: “...la celebración religiosa a cargo del Arzobispo de Mendoza, Monseñor Carlos María Franzini. Posteriormente, fueron invitados al escenario, el pastor Douglas Williams, de la Iglesia Evangélica Metodísta argentina; el pastor Franklin Murúa, de la Iglesia Anglicana; el maestro Tashi Dhondup, de la comunidad budista de Mendoza; el rabino Felipe Yafe, de la Sociedad Israelita de Beneficencia de Mendoza, y Noemí Jofré, representante de los pueblos originarios”. Y agregan: “El Arzobispado colaboró con la propuesta a través de la mesa de diálogo interreligioso y se convocó a un total de 15 credos, desde Hare Krishna hasta el Islam”.  
Lo que queda claro es que el arzobispo Franzini -que es de lo mejorcito que hay en Argentina (imaginen ustedes el resto)- no solamente se prestó a participar en esta kermesse religiosa sino que la propició. Concretamente, junto al sucesor de los apóstoles que preside en la caridad a la iglesia en Mendoza, representante del único Dios verdadero, se ubicaron en plano de igualdad no solamente representantes de otras comunidades cristiana heréticas, sino de infieles judíos y musulmanes, y hasta de paganos. Un mendocino, entonces, con toda justicia puede preguntarse: “¿En comunión con quién debo estar? ¿Con Mons. Franzini, mi arzobispo? Porque, si estoy en comunión con él, de un modo claro, evidente e irrefutable no estoy en comunión con el profeta Elías que dijo: “¿Hasta cuándo seguirán dudando? Decidan si el Señor es el Dios verdadero y entonces síganlo a Él. Pero si Baal es el Dios verdadero, entonces sigan a Baal” (I Reyes 18, 20). No hay conciliación posible entre los dioses falsos del budismo o del Hare Krishna con el verdadero Dios. 
Y tampoco estoy en comunión con todos los obispos españoles y americanos que propiciaron la evangelización del Nuevo Mundo. ¿Qué podré decirle a Santo Toribio de Mogrovejo, segundo arzobispo de Lima, que gastó su vida enseñando a los “pueblos originarios” que sus dioses eran falsos y que debían adorar a Jesucristo? O, ¿puedo yo estar en comunión con alguien que, con sus besuqueos con una hechicera huarpe, se ríe en la cara de San Francisco Solano, el fraile que recorrió varias veces caminando los suelos resecos de nuestro país, tocando su violín a fin de convocar a los “pueblos originarios” a la verdadera fe? 

En definitiva, los semáforos, desde hace ya cinco décadas al menos, están funcionando mal. Sería prudencial al menos preguntarse si hay que hacer caso a sus luces claramente desquiciadas, o si es mejor tomar todos los recaudos necesarios.


Nota bene: Ya lo sé. La misma fantochada la hizo hace décadas el Santo Súbito. Ya es tarde para todo.

53 comentarios:

  1. Una de las últimas víctimas de la "comunión eclesial" (después de haberlo presionado en vano de innumeras maneras para hacerlo renunciar), fue Mons. Rogelio Ricardo Livieres Plano, fallecido en olor de santidad el 14 de agosto de 2015, misericordiado por no consentir a su suicidio eclesial y ni a la deportación de las vocaciones que Dios le confío al "seminario nacional" regenteado por el ex Arzobispo sodomita de Asunción y su cómplices en la comunión. Hoy el nuevo obispo "en comunión" se ha dedicado a "normalizar" la diócesis, es decir a ponerla "en comunión" con la de sus pares y hacerla tan estéril y tan muerta como la de ellos. Para eso persiguió a todos los sacerdotes de valía, puso en obra un plan de anticoncepción vocacional y deportó, como buen alemán, a los sobrevivientes al campo de exterminio vocacional de Asunción. Ahora sí, la diócesis de Ciudad del Este está EN COMUNIÓN.

    ResponderEliminar
  2. Extraordinario, como siempre, Wanderer. Lamentablemente hace cincuenta años que eso de "la comunión con la Iglesia" se utiliza como una suerte de medida de presión psicoespiritual para obligarnos a perder la diacronía, cuando ésta evidentemente ya no es patente. Y sin discronía no puede haber comunión sino con aquellos que verdaderamente han roto con la auténtica comunión eclesial. Se trata de una medida altamente efectiva, de ahí la aceptación casi unánime de los desmadres y aquelarres postconciliares, que tanto propició un Pontífice como JPII, y que por lo mismo nos siguen obligando a aceptar so pretexto de mantener "la comunión" con la Iglesia.

    Ya vendrá el Juez Justo a poner orden.

    Iac

    ResponderEliminar
  3. La comunión se puede dar a distintos niveles. Sería deseable que se manifestase en «un mismo hablar y un mismo sentir», y que la gente dijese al vernos «¡mirad cómo se aman!» (o por lo menos que no dijesen «¡se llevan a matar!») Pero mucho más profunda que el trato afable es la communio verae fidei, que traba entre las almas un fuerte vínculo espiritual, incluso cuando otras cosas nos separan y hacen imposible la amistad.

    ResponderEliminar
  4. EXACTO, Wanderer... Wojtyla protagonizó el primer Encuentro de Asís en 1986. De modo que lo de hoy es tan solo continuidad. Vale.
    Ahora bien; Wojtyla TAMPOCO inventó nada.
    TODO está en el pringoso (como usted dice) Conciliábulo Vaticano II.
    Todo viene desde muuuuuy lejos, tanto que no es fácil definir exactamente los bordes, límites, y silueta del monstruo.
    Posible que aquel temita de la "infalibilidad" forme parte de la desmadrada cuestión.
    Ho se ve con claridad que trajo más males que bienes. Sin embargo, debo decir que considero esto solamente imputable a una muy particular manera de ver ese Dogma y todo lo que hay en torno.
    Particular, ambigua, sesgada, muchas veces manipulada y acomodatícia forma de entender su aplicación en la práctica.
    Pero como dijo alguien... "Ya está; perdimos." y creo que solamente nos queda la batalla por las inteligencias.
    En fin... que ahora usted lo cierra con un "Ya est tarde para todo".
    En efecto; lo es.
    Y si es tarde es también porque la situación resulta ser irremontable.
    Y si es irremontable (si no no sería tarde para todo...) es porque estamos en tiempos de Apostasía MUY AVANZADA.
    Y si estamos en tiempos de Apostasía muy avanzada, es porque la parusía del Señor, no puede andar muy lejos.
    Y si eso es así... entonces, LEVANTAD VUESTRAS CABEZAS PORQUE LA SALVACIÓN ESTÁ CERCA.
    Y no es como ponerse apocaliptico, que más que expresión de la Fe, y proferición de la Verdad, sería una pose. No no... No hay que ponerse apocalíptico; hay que vivir como si el apocalipsis no fuera, pero sabiendo que ES.
    Bueno, que en últimas, tengo todo el derecho del mundo de alegrarme, porque para serle franco, este mundo, sus pompas y los "pomposos" que lo manejan me tienen hartamente podrido.
    Obviamente entre los "pomposos" ponga usted a todos los "papas" conciliares y sus jerarquías; sin excepciones porque son todos cómplices por comisión o por omisión.

    ResponderEliminar
  5. Genial Wanderer, Dios le conserve el sentido común (que hoy sería una cualidad intelectual extraordinaria);además, por su puesto, de su lucidez. Quiera el buen Dios con su gracia despertar a su pueblo adormilado..

    In Domino.
    A.G.

    ResponderEliminar
  6. Una pregunta Wanderer: ¿Ustede adhiere al dogma de la infalibilidad papal? Aclaro que estoy 100% de acuerdo con el artículo precisamente porque adhiero a ese dogma que a ud, da la impresión, le cuesta aceptar.
    No ande con rodeos, dígame sí o no a la pregunta si adhiere a ese dogma tal cual fue definido por el Concilio Vaticano .

    ResponderEliminar
  7. Wanderer,
    según parece, Mons. Kasper ha avisado que este sábado el Papa Francisco dará a conocer un documento de 200 páginas 'que dará una vuelta de página a 1700 años de historia de la Iglesia'.
    Kasper

    ResponderEliminar
  8. Don Pelayo, si yo no adhiriera al dogma de la infalibilidad pontificia no sería católico, y yo soy católico. Adhiero tal y como fue proclamado por el Concilio Vaticano I, ni una palabra más, ni una palabra menos.
    Pero esa adhesión no me inhibe de estudiar y comentar las cosas tal cual fueron. Y sacar conclusiones: fue innecesario y trajo un sinnúmero de problemas a la Iglesia. Como alguien ya comentó, y me parece acertado, esa definición fue uno de los motivos remotos de más peso de la crisis que hoy estamos atravesando.
    Como dice un amigo, el concilio Vaticano I fue a la Iglesia lo que la Primera Guerra Mundial fue al mundo occidental.

    ResponderEliminar
  9. ¿A qué se refiere con que la definición de la infalibilidad papal es una de las causas remotas de más peso en la crisis actual? ¿Por su relación con la papolatría descerebrada y voluntarista? Porque con las cuestiones litúrgicas, morales, eclesiológicas, etc. no veo relación...

    Jacques Cathelineau

    ResponderEliminar
  10. Anónimo de 22.34.
    Comparto su inquietud. Aunque parece que se ha de quedar corto. La vuelta de página no se está limitando a 1700 años. Da toda la impresión que apuntan a casi dos mil años.
    Como si fuera una fe de.ratas respecto del Evangelio en si mismo. Su soberbia los hace ser muy obvios. Pero no se saldrán con la suya.
    Lo dijo Nuestro Señor muy claramente. Y no hay erratas, ni ratas que lo puedan evitar ni torcer.
    Pedro Grullo

    ResponderEliminar
  11. Si usted critica a Pío IX tampoco está en comunión con él, no acepta la asistencia que él tuvo del EESS. Una cosa es ver que obispos no están en comunión con el Magisterio de siempre y otra es criticar a uno que si lo estuvo. Que a usted no le guste la obra de Pío IX no la invalida.
    Lo que él hizo no estuvo mal, lo que estuvo mal fue lo que hicieron los modernistas.

    ResponderEliminar
  12. Como saben, la infalibilidad solo cubre las definiciones ex cátredra (CVI). Estimo que sobre lo que está fuera de esas definiciones se puede decir que un Papa se equivocó.

    ResponderEliminar
  13. Sr. Cathelineau, me refiero fundamentalmente a lo que usted señala. En la actualidad, la figura y el centro de la Iglesia católica ha pasado a ser el Papa de Roma y no Nuestro Señor, convirtiendo a la religión es una cuestión de caudillos renovables y electivos.
    Pero también, a mi juicio, tuvo otras consecuencias. Por ejemplo, que los Papas se arrogaran el derecho de reformar la liturgia, cosa que nunca antes se hizo en la Iglesia; un acto contrario absolutamente a la Tradición. Y no me refiero a cambiar una palabrita o a agregar una oración, sino a cambios radicales, como fue la reforma del breviario por parte de San Pío X -lo cual ya discutimos aquí el año pasado- y la reforma de la Semana Santa por Pío XII. En este último caso, se trató liza y llanamente de la supresión de ceremonias inmemoriales y su sustitución por otras nuevas, inventadas por los liturgistas vaticanos que, ¡vaya casualidad!, fueron los mismos que diez años más tarde reformaron la Misa, y Bugnini a la cabeza.
    Y, respondiendo al Anónimo de 7:05, no es cuestión que me guste o no me guste Pío IX (que fue un Bergoglio con sangre noble), es que digo que la declaración del dogma de la infalibilidad pontificia fue innecesario. Fíjese que, según las condiciones que prescribe, fue usado una sola vez: en 1950, por Pío XII, cuando proclamó el dogma de la Asunción de la Santísima Virgen, otro dogma innecesario: nadie dudaba de esa verdad de fe, ni en Oriente o en Occidente, y había sido defendido por el grueso de los Padres y Doctores. Es como si ahora al papa Francisco se le ocurriera proclamar que los tres arcángeles fueron creados por Dios: ya lo sabemos, nadie lo duda y, quienes lo dudan o niegan, no son católicos.
    En esto sigo al cardenal Newman: el principio de economía. La fe en serio es una cosa muy seria. Se trata nada menos que de forzar a la inteligencia a aceptar aquello sobre lo cual no tiene evidencia. Por tanto, es necesario reducir al máximo los artículos acerca de los cuales deberemos realizar el acto de fe. No más de lo que hizo la Iglesia hasta el siglo XIX: ser católico exigía aceptar los artículos del Credo y los cánones de los concilios ecuménicos.
    Ahora, para ser católico, pareciera que hay que hay que pertenecer al grupo parroquial, usar escapulario y comulgar todos los domingos. No me parece que sean cosas malas; todo lo contrario. Lo que digo es que no son necesarias para la fe.

    ResponderEliminar
  14. El apóstol Juadas Iscariote siempre criticaba... miren lo que le pasó.

    ResponderEliminar
  15. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  16. El apóstol Pedro negó a Nuestro Señor.... miren lo que le pasó.
    El apóstol Tomás dudó de la resurrección... miren lo que le pasó.
    El apóstol Bartolomé dudó de Nuestro Señor porque era de Nazaret... miren lo que le pasó.

    Anónimo de las 8:29: la agudeza de sus razonamientos es asombrosa.

    ResponderEliminar
  17. 8:20 ¿acaso el magisterio ordinario falla? pues no, y ese es el error de ustedes. Se creen que sólo lo expuesto ex cáthedra es infalible, y no es asi, no sólo eso, sino estarían engañándonos en una parte del magisterio. ¿si el magisterio ordinario fallaría entonces le estaríamos dando asentimiento al error? según ustedes parecería que si.

    ResponderEliminar
  18. Natalio Ruiz Gris17 de marzo de 2016, 9:32

    Estimado Caminante:

    Simplemente hacerle notar dos cosas, superficial, superficialísima la una, puntual y precisiva la otra.
    La primera... Le confieso que, habiendo sido asiduo y "devoto" lector, la nueva "imagen" de la página, colores, todo ello, no me atrae. Lo reconozco: es una cuestión superficial y epidérmica; simplemente le hago saber que atraía más a mi sensibilidad la presentación anterior.
    La segunda cosa, más importante. Si el instituto al que se refiere es el instituto de la palabra, ése nacido en la ciudad del arcángel, le puedo asegurar (considerándome, con sumamente serio fundamento, una de las personas que mejor lo conoce) que eso no lo dicen: lo piensan, sí, pero jamás lo dicen. Si Ud. lo oyó de algún miembro, ello debe haber ocurrido después de algunas de las frecuentes reuniones de "espirituosidad intensiva" de las que tan devotos son.
    Sin más, le dejo un cordial saludo.
    Narugri

    ResponderEliminar
  19. Don Narugi, con respecto al primer punto, su opinión es la de la mayoría de los lectores del blog. El asuntó se zanjó aclarando que esta nueva presentación era "cuaresmal". Para Pascua, volveremos a la anterior.
    En cuanto a lo segundo: sí, lo dicen. Parece que ahora se animaron a hacer expreso lo que pensaban.

    Anónimo de las 8:57: Estuve a punto de no publicar su comentario porque no suelo publicar disparate, pero lo suyo es gravísimo. Es decir que, según usted, el magisterio ordinario es infalible? ¿De dónde sacó tamaña barbaridad? ¿Eso esa la doctrina católica?

    ResponderEliminar
  20. Por el tema de la infabilidad papal recomiendo leer a Castellani en "Cristo vuelve o no vuelve". Es clarisimo. El dogma no amplia sino que limita la capacidad del Papa de "atar y desatar" a cuestiones de Fe. Que los papolatras lo malinterpreten o exageren es otra cuestiòn. Serìa como abolir la ley por culpa del fariseismo.
    Pero insisto, relean la cuestion en Castellani.

    ResponderEliminar
  21. Mr. Wander, un ojo desatento podría decir que la metáfora del semáforo es prosaica, quizás por lo que tiene de urbana y moderna. Pero, ¡atención!, mírenla de nuevo: es perfecta. Evoca mucho más de lo quiere, ahonda mucho más nuestra comprensión.
    Simplemente, gracias...ha expresado una realidad dolorosa en nuestra vida de fe.

    Aprendiz de poeta.-

    ResponderEliminar
  22. Estimado Wanderer,

    Con respecto a tu comentario de 8:20, en relación a la proclamación del dogma de la Asunción, recuerdo haber leído y escuchado historias de las enormes delegaciones que concurrieron a Roma para la ocasión, un acto masivo como pocos hasta entonces.

    Me parece que al Pastor Angélico le gustaba demasiado darse "baños de pueblo", aunque lo hiciese desde el balcón o la silla gestatoria. No sé, quizá era algo que le envidió al Duce. Dosifei me corregirá.

    El último de los pontífices pianos llevó su "culto" al extremo (ver la película "Pastor Angélicus") y también gustaba del llenar plazas (lo que Castellani criticaba duramente a propósito del jesuita Riccardo Lombardi, al que Pío XIII llamó "il Microfono di Dio", gran "propagandista" --como se decía entonces-- de la DCI).

    ResponderEliminar
  23. Bueno. Último momento. Parece que la Pontificia Congregación para la Doctrina de la Fe confirma la doctrina que siempre ha sostenido Wanderer y no la de los neocones anónimos maximalistas:

    Il Papa non è “teologo professionale”, dice il Prefetto della Congregazione per la Dottrina della Fede, Gerhard Müller, in un’interessante intervista di qualche giorno fa al quotidiano Kölner Stadt-Anzeiger, ammettendo che di tanto in tanto è necessario consigliarlo in materia di dogma.” E aggiunge: "noi della Congregazione siamo chiamati non a esercitare l’arte dell’adulazione, ma piuttosto, a usare la nostra conoscenza di esperti”.

    http://www.lastampa.it/Page/Id/4.0.129157293

    ResponderEliminar
  24. Wanderer,

    No recuerdo la fuente, pero si mal no recuerdo, creo que la noción teológica tradicional de "comunión eclesial" se da por tres notas: Profesión de una misma Fe, participación en los mismos sacramentos y sujeción a la autoridad del Sumo Pontífice.

    Sin faltar a la verdad, creo que puede afirmarse que al menos desde las ordenaciones episcopales del '88, la fraternidad hace objetivamente agua en la última. A lo que voy es que hay un fundamente objetivo para sostener que la SSPX no está en comunión plena (o siendo más precisos filosóficamente, "comunión perfecta") con el resto de la Iglesia. Ellos seguirán introduciendo esa distinción entre la "Roma Eterna" y la "Roma Neo-modernista", uno seguirá aduciendo que esa distinción es espuria, etc.; en fin, hay bastante tela que cortar en el asunto, pero "abusum non tollit usum", la comunión eclesial realmente significa algo.

    Por otro lado, uno podría preguntarse si hay comunión en la Fe entre el "Santo Súbito", el payaso que tenemos por Papa, Franzini, et al., y la Iglesia de siempre (porque la comunión eclesial es una realidad que no se reduce al presente solamente, sino todo lo contrario)...

    ...y bueno, qué se yo. ¿Herejía material al menos? De Wojtila sabemos al menos que está en el cielo, pero del resto...

    ResponderEliminar
  25. " ¿si el magisterio ordinario fallaría entonces le estaríamos dando asentimiento al error?"

    Ay ay ay ay ay ay

    ¿Sí el magisterio ordinario erra le estaríamos dando asentimiento al error?

    Y....fíjese, anonimo de las 08.57, si erra, erra. Es un error. Y si damos asentimiento a un error, damos asentimiento a un error.

    ResponderEliminar
  26. Cuánto me aclara de lo Stranger!
    Si recién leyendo esto me enteré de qué cosa era eso de la Comunión Eclesial!
    Y qué poco me importa!
    Eso sí, en comunión con Stranger no estoy. Él está seguro que el polaco eatá en cielo, yo no tanto. Él diciendo esas cosas parece querer estar en comunión "con la Iglesia de siempre (sic)", pero para mí que no está.

    Lefe con aguante (y cismático altivo, si a mano viene... y?)

    ResponderEliminar
  27. "Bueno. Último momento. Parece que la Pontificia Congregación para la Doctrina de la Fe confirma la doctrina que siempre ha sostenido Wanderer y no la de los neocones anónimos maximalistas"

    Pero el lunes pasado a la noche, Kasper adelantó en el Real Collegio ante una multitud, el primer paso para la drástica reforma que se dará con la exhortación postsinodal. Dijo:

    “Dentro de pocos días (19 de Marzo) aparecerá un documento de cerca de doscientas páginas en el cual el Papa francisco se expresará definitivamente sobre temas de familia afrontados durante el último sínodo, y en particular sobre la participación de los fieles divorciados y vueltos a casar en la vida activa de la comunidad católica. Este será el primer paso para una reforma que dará vuelta a la página de la Iglesia después de 1.700 años.”

    “No debemos repetir fórmulas del pasado ni parapetarnos tras el muro del exclusivismo y del clericalismo, la Iglesia debe vivir nuestro tiempo y saber interpretarlo.”

    ¿Porqué este "anuncio" no lo hizo Müller que es quien confirma la doctrina del Dogma de la Indisolubilidad Matrimonial, y fue hecho en cambio por Kasper que es quien quiere tumbar el dogma?

    ¿Acaso usted se olvida que en su primer Angelus Bergoglio rindió pleitesía pública a Kasper?

    ¿Usted se cree que la exhortación postsinodal será una confirmación del dogma por parte de Bergoglio, o que será tumbado por él, Kasper y cía.?

    Ya le está dando la respuesta el mismo Kasper: tumbarán 1.700 años de la vida de la Iglesia con una herética reforma por la que tumbarán el Dogma de la Indisolubilidad Matrimonial, que es sólo el PRIMER PASO para tumbar luego todos los demás dogmas.

    Y ayer, el Papa Benedicto XVI ya salió a manifestarse públicamente y en forma contundente en la entrevista que le hizo Avvenire, el diario de la Conferencia Episcopal Italiana.
    Kasper "anuncia" lo que dirá Bergoglio. Müller defiende lo que defiende Benedicto XVI, que sigue siendo Papa. ¿Entiende ahora lo que ocurrirá?

    ResponderEliminar
  28. Anónimo de 8:57.
    Para poder afirmar que el magisterio ordinario es inenarrable, hay que afirmar antes que dos afirmaciones contrapuestas sobre un mismo objeto carecen se error.
    No se puede.

    Lefe altivo.

    ResponderEliminar
  29. Muy estimado Wanderer, todos los días entro en su blog para ver si hay algo nuevo y siempre agradezco porque me ayuda a pensar, pero vuelvo a manifestarle, con todo respeto, que su "crítica impía" es ideológica, me refiero al modo cómo se opone y objeta a los tres Papas Píos objeto de su diatriba fulminante, caponetística. Es demasiado circular allí su pensamiento y concuerda allí con la ideología, cierra y seduce. En eso no lo sigo y no lo seguiré.

    Roque Aragón Iramain

    ResponderEliminar


  30. Anónimo del 17 de marzo de 2016, 15:02

    ¿....Tiene información es reservadas y confidenciales ....??

    ResponderEliminar
  31. Ahí se lee: ...el papa Francisco levante unilateralmente todas las suspensiones y penas canónicas de las Fraternidad...; pero nadie sabe cuáles son las "suspensiones" (en derecho canónico no hay suspensiones automáticas a gusto de cada facción filoloquéfuera) que serían canceladas ni las "penas canónicas" que jamás se han impuesto pues nunca ha existido un proceso formal. Le recuerdo que en materia canónica, la pena es medicinal -debería serlo también en materia penal- pero aquellas sanciones que se aplican latæ sententiæ son esencialmente provisionales y no predican absolutamente nada sobre la culpabilidad del interfecto, y difícilmente puedan considerarse una "pena" en sentido propio, tratándose más bien de medidas cautelares.
    Por eso S. S. Benedicto XVI trágicamente reinante únicamente levantó las excomuniones latæ sententiæ a los Obispos vivos.
    ¿Qué "suspensiones" hay dictadas contra miembros de la Fraternidad, si la Fraternidad, por definición, no tiene personalidad eclesiástica y, en consecuencia, no puede contar con asociados, afiliados ni adherentes ni "supernumerarios"....? ¿Qué "penas canónicas" conoce Ud. o algún lector que se haya impuesto a miembros de la Fraternidad, por el hecho de serlo, por medio de una sentencia firme y ejecutoriada...? Considere que no le pido conjeturas jurídicas, terreno en el cual hay muchos que se consideran auténticos ulpianos o "doctores navarros", sino simples, atronadores y patéticos "hechos".
    Gracias por adelantado.
    J.

    ResponderEliminar
  32. GASTÓN a STRANGER: El lefebvrismo es una reacción a unos hechos que nunca deberían haberse producido y si se va a pedir responsabilidades habría que empezar por dirigirse a los protagonistas de esos hechos, a los generadores de la inmensa confusión de cuyas brumas han surgido estas y otras reacciones, de cuyo acierto podrá discutirse pero no de su condición de efectos o respuesta a una causa anterior. No hay efecto sin causa pero una cosa es el efecto y otra la causa y a veces da la impresión leyendo algunos artículos y comentarios como el de Stranger de que un buen dia los lefebvristas no sabían en qué ocupar su tiempo y se convirtieron en tales para tener en qué entretenerse. Para hablar de un lefebvrismo injustamente sacado de su contexto causal ya tenemos a INFOCATOLICA y cia. Y yo estoy seguro de que eso no va a suceder aquí.

    ResponderEliminar
  33. Tampoco estaría tan mal que tras el documento que se dé a conocer el sábado, se produzca un buen Cisma. De un lado quedaría la Iglesia de la Misericordia, con el -aceptémoslo- 95% de los católicos, que desean tener: comunión a los divorciados y vueltos a casar, matrimonio gay, matrimonio lésbico, matrimonio transexual, adopción gay, adopción lésbica, adopción transexual, sacerdotes casados, sacerdotes gay casados, obispos gay casados, sacerdotisas, sacerdotisas lésbicas, sacerdotisas lésbicas casadas, obispesas lésbicas casadas, papisas, papisas lésbicas, papisas lésbicas casadas en segundas nupcias, padrinos de bautismo ateos, comunión para ateos, teólogos ateos, sacerdotes ateos, sacerdotisas ateas, obispos ateos, obispesas lésbicas ateas, fornicación alabada, virgindad prohibida, uso libre de taxi-boys, uso libre de anticoncepción, aborto tolerado, eliminación de la Real Presencia, eliminación de la Confesión auricular, eliminación del Pecado, eliminación del Diablo, eliminación del Infierno, etc.. Y del otro lado, quedaríamos el recalcitrante 5% que sólo quiere practicar la religión de Cristo con alguna consistencia. No estaría nada mal. Sería -al menos- el sinceramiento de que ese 95% y este 5% no comparten una misma religión. Y la Verdad nunca puede ser indeseable.

    ResponderEliminar
  34. "¿....Tiene información es reservadas y confidenciales ....??"

    No. Tengo información pública, publicada, y al alcance de cualquiera: lo dicho por la Beata Ana Catalina Emmerick en 1820:

    “Vi una fuerte oposición entre dos Papas, y vi cuan funestas serán las consecuencias de la falsa iglesia, vi que la Iglesia de Pedro será socavada por el plan de una secta. Cuando esté cerca el reino del Anticristo, aparecerá una religión falsa que estará contra la unidad de Dios y de su Iglesia. Esto causará el cisma más grande que se haya visto en el mundo”.

    El Papa Benedicto XVI, al romper su silencio en Avvenire ante el anuncio de Kasper del documento que será el "Primer Paso de la Reforma que dará por tierra con 1.700 años de vida de la Iglesia" ha dado inicio a la contienda.

    Por eso ahora acaban de informar que el documento será presentado en Abril. Clarito: tienen que recular y ponerse a pensar cómo van a hacer para enfrentarse, con el mundo por testigo, al Papa que nunca dejó de ser Papa.

    ResponderEliminar


  35. Ultimas noticias ...


    http://hoy.com.do/benedicto-xvi-dice-que-francisco-coincide-con-juan-pablo-ii/

    ResponderEliminar
  36. ¿ 13:03 que es erra?

    ResponderEliminar
  37. el que seguro no es infalible es el magisterio posconciliar....

    ResponderEliminar


  38. Anónimo del 17 de marzo de 2016, 23:49


    ¿ Donde y como se manifiesta , hoy , esta fuerte oposición entre dos Papas....???

    ResponderEliminar
  39. Anónimo 23.49

    en la entrevista a Benedicto no veo que haya una manifestación contundente, al menos no en contra del Papa.

    Saludos.

    El Juglar.

    ResponderEliminar
  40. No sean impacientes, Benedicto no va a decir nada hasta que no vea llegada la hora....ya veran.

    ResponderEliminar
  41. Nuestra comunión de fe con la persona física que legítimamente ocupa la Sede de Pedro - y no con una Sede de Pedro ideal y etérea - es con lo que esa persona DEBE creer, no necesariamente con lo que él cree.

    ResponderEliminar
  42. Impaciente, no estoy.
    Pero nomás de puro paciente, no porque espere nada más de Ratzinger... que nada hará en lo que le queda de vida. Hay algunos optimistas que creen vivir dentro de una novela de Malachi Martin. Entérense: la vida de la Iglesia es mucho más prosaica que eso.

    Lefe con aguante.

    ResponderEliminar
  43. En función de los momentos que parecen avecinarse en nuestra Iglesia, me pareció oportuno traer a colación unos versículos del capítulo 10 de la Carta a los Hebreos (No, no los copie de la Biblia de Straubinger, ni de la de Navarra, ni de la Vulgata Clementina. No. Los copié de la Biblia argentina el Libro del Pueblo de Dios, que está en el sitio oficial del Vaticano):
    26 Porque si después de haber recibido el pleno conocimiento de la verdad, pecamos deliberadamente, ya no hay más sacrificio por los pecados.

    27 Sólo resta esperar con terror el juicio y el fuego ardiente que consumirá a los rebeldes.

    28 El que viola la Ley de Moisés, es condenado a muerte irremisiblemente por el testimonio de dos o tres testigos.

    29 Piensen, entonces, qué castigo merecerá el que pisoteó al Hijo de Dios, el que profanó la sangre de la Alianza con la cual fue santificado y ultrajó al Espíritu de la gracia.

    30 Porque nosotros conocemos a aquel que ha dicho: La venganza me pertenece y yo daré la retribución. Y además: El Señor juzgará a su pueblo.

    31 ¡Verdaderamente es algo terrible caer en las manos del Dios viviente!

    ResponderEliminar
  44. Wanderer: toda verdad proviene del Espíritu Santo, por lo cual, lo único que se puede tener, es gratitud con Dios, por apiadarse de sus criaturas al sacarlos de las tinieblas de la ignorancia y del error.
    Claro esta, pueden venir manipulaciones, pero eso no debe de extrañar, pues incluso la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, fue tentada por Satanás, usando ni más ni menos que la Sagrada Escritura.
    Pero no por ese mal uso, se diría que la Sagrada Revelación, fue inoportuna.

    ResponderEliminar
  45. Un día como hoy, en 1962, San José fue agregado al canon de la misa. Fue la primera vez, al menos desde los tiempos de San Gregorio, en que el canon fue modificado.

    Le pregunto a Wanderer y demás especialistas y conocedores, amateurs o profesionales, que comentan en este blog, ¿estuvo bien esa introducción de S. José en el canon missae?

    Liturgista sin complejos

    ResponderEliminar

  46. No pertenezco a la FSSPX ni tampoco me simpatiza.
    Pero objetivamente debe reconocerse que en la Fraternidad es donde subsiste la forma de catolicismo más recognoscible como tal.
    Con lo cual, me planeto es que si no me agrada la Fraternidad debo replantear si soy realmente católico, o pertenezco a un sucedáneo modernista del mismo. En ese dilema estoy.

    ResponderEliminar
  47. 19 de marzo de 2016, 11:36
    Lo que Ud cree es dilema es el inicio de la solución que lo dejará en su segunda premisa, ya sin dilema.
    Drakkar

    ResponderEliminar

  48. Anónimo ... del 19 de marzo de 2016, 9:28

    que dijo.... Un día como hoy, en 1962,..........

    Me acuerdo muy bien de eso , yo era adolescente , y me acuerdo de criticas que hacian algunos miembros de mi familia ( tradicionalista ) a esa decisión ....Y no entendia el porque de las criticas , al contrario , me preguntaba , como podía ser que a ningún Papa antes se le había occurido nombrar a San Jose en el canón de la misa ...

    ResponderEliminar

  49. Coincido con el que pide volver a los dos sillones y los dos whiskies con amigos.

    La foto actual es muy fúnebre.

    ResponderEliminar
  50. Gregorio de la Banda Oriental27 de marzo de 2016, 22:25

    Suscribimos al 100% este comentario.


    Con la gracia de Dios hemos descubierto que una salida posible de este torbellino eclesial es dar un giro a oriente, es decir frecuentar una parroquia de rito católico oriental. Encontramos la grandeza del rito litúrgico, la independencia de las conferencias episcopales, y la alegria de ser católico.

    saludos

    Gregorio De la Banda Oriental

    ResponderEliminar