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martes, 14 de abril de 2020

Extra omnes


Las imágenes de las ceremonias de Semana Santa en el Vaticano fueron la mejor representación gráfica del estado actual de la iglesia. Un Papa decrépito, con la expresión hosca en su rostro a la que estábamos acostumbrados en Argentina cuando era arzobispo de Buenos Aires y que revela un hombre cansado y, sobretodo, decepcionado, irritado y entristecido por el evidente fracaso de su pontificado, acelerado en las últimas semanas por la irrupción inesperada de un virus chino.
Francisco hizo todo mal. Tuvo la oportunidad de liderar las reformar profundas que la Iglesia necesita, y no lo hizo. Mas bien, agravó los problemas. Su vocación política frustrada de puntero de barriada porteña, lo llevó a pretender erigirse en líder del progresismo mundial. No fueron más que pininos, bastante grotescos y que solo consiguieron sonrisas despectivas, aunque costaron millones de dólares. ¿Qué efecto tuvieron sus bravatas cotidianas en favor de los consabidos pobres, migrantes, desplazados y periféricos? ¿Para qué sirvieron los frecuentes congresos organizados por el despreciable Marcelo Sánchez Sorondo, que llevó a sentar cátedra en el mismísimo Vaticano a un rufián como Gustavo Vera, a una comunista como Manuela Carmena y a un demonio como Jeffrey Sachs? Nada de nada. Un clamoroso vacío es el resultado de este pontificado en agonía.
Francisco está acabado. Esa es la verdad. Todos sus liderazgos yacen caídos hechos triza por su torpeza y ambición. Y la mejor prueba de ello son los manotazos de ahogado que está dando en los últimos días. Un indigestible documento dirigido a los “hermanos y hermanas de los movimientos y organizaciones populares”, en el que reclama un “salario universal” para los trabajadores precarizados, sin explicar de dónde saldrá el dinero para afrontarlo. No es necesario ser un gran analista para darse cuenta que no es más que cháchara, palabras vacías e insustanciales con las pretende recuperar la escasa porción del liderazgo que se les escurrió de las manos. 
La semana pasada designó al sacerdote argentino Augusto Zampini para liderar una "task-force" destinada a pensar respuestas urgentes frente a las situaciones que plantea el mundo que se asoma pasada la epidemia. Cuando leo estas noticias me pregunto si esta gente tiene realmente conciencia de quiénes son y de qué es lo que están haciendo. ¿Alguien con un mínimo de sensatez puede pensar que los líderes y organismos mundiales en serio, y no de utilería como los vaticanos, podrán estar interesados en lo que pueda aconsejarles el padre Zampini? Ni siquiera se reirán; no le atenderán el teléfono. La Iglesia ha dejado de tener relevancia en la escena internacional desde hace mucho. ¡San! Pablo VI la proclamó “experta en humanidad” en su fatídico discurso ante la asamblea de las Naciones Unidas. Ya vemos en qué terminó esa experticia.
Francisco eligió convertir a la iglesia en una gigantesca ONG experta en humanidad, y la privó de lo que le era propio: la dimensión religiosa. El artículo de Cacopardo que publiqué la semana pasada lo explica con claridad. 
La homilía del Santo Padre en la vigilia pascual es reveladora en ese sentido. Dijo: “En esta noche conquistamos un derecho fundamental, que no nos será arrebatado: el derecho a la esperanza”. La realidad es que en esa noche santa, nosotros no conquistamos nada. Quien venció a la muerte con su muerte fue Jesucristo, y es Él quien nos da la vida nueva. Nos la da. Por eso, esta “bella humanidad” de la que habla Bergoglio, no tiene derecho a nada, y mucho menos derecho a la esperanza. Todos sabemos que la esperanza es una de las tres virtudes teologales y, como tal, nos es infundida en el alma por el bautismo como un don de Dios. La esperanza es una gracia, no un derecho, a no ser que el Papa se refiera a otro tipo de esperanza, la esperanza inmanente que se aferra al “Tutto andrà bene” y a los vespertinos aplausos universales. Sí, esa es la esperanza de Francisco, la del “color de esperanza” que nos cantaban al comienzo del milenio, insulsa, humana, estúpida y destinada a estrellarse ante cualquier dificultad.
Bergoglio se enfrenta además, con un problema inmediato y acuciante que no podrá resolver con bergoglemas o fervorines: la Santa Sede está en bancarrota. Si ya antes del coronavirus la situación económica del Estado Vaticano era muy complicada, ahora es catastrófica, puesto que sus únicos ingresos genuinos, que son los que le permiten el funcionamiento como estado —pagar los sueldos de los más de cuatro mil empleados, por ejemplo—, desaparecieron, y nadie sabe cuándo y cómo volverán. Me refiero, por cierto, al turismo. Y el default del Vaticano no será como el default argentino que también está próximo: en estos lares ya tenemos mañas para zafar, el gobierno tiene la máquina de producir billetes y el país recursos naturales e industriales. El Vaticano no tiene nada de eso. En pocas palabras, no sería extraño que dentro de pocos meses el estado de la Ciudad del Vaticano dejara de existir y, a menos de un siglo de su firma, los Pactos Lateranenses fueran archivados. Y aunque los problemas económicos venían de lejos, fue Francisco el que dejó de hacer lo que se debía hacer e hizo lo que no se debía. Por ejemplo, se desentendió de la suerte del cardenal George Pell, al que había encargado el control de los Asuntos Económicos de la Santa Sede, y persiguió mala y arteramente a las personas que él mismo había nombrado en la Comisión Pontificia Referente de la Organización de la Estructura Económico-Administrativa de la Santa Sede (COSEA) cuando éstos quisieron poner orden en esa maraña de corrupción. Bergoglio, fiel a su estilo, prefirió rodearse no sólo de obsecuentes, sino también de ribaldos y canallas (¿alguien sabe dónde está el P. Fabián Pedacchio) y de inútiles y maricas (¿alguien escuchó hablar en los últimos meses del Sustituto amigo Edgar?), a quienes podía manejar fácilmente porque conocía sus secretos. Así le fue.
Pero en este punto corresponde hacer un acto de justicia. La situación terminal de este pontificado (¿y de la iglesia?) que he descrito hunde sus raíces en lo sucedido hace décadas. Bergoglio no nació de un repollo ni lo trajo la cigüeña. Bergoglio fue engendrado por el Concilio Vaticano II, ese magno acontecimiento que abrió al mundo las ventanas de la Iglesia. El cambio radical de la misión de la Iglesia en el mundo que vemos en el discurso y en los actos francinquistas son nada más que la conclusión lógica de lo que se impuso en el Concilio. Bergoglio no inventó nada; aplicó lo que los venerables padres decidieron con su voto hace casi sesenta años.
Como he dicho más de una vez en este blog, Bergoglio no sería quien es si no hubiera estado precedido por quienes lo estuvo: Pablo VI, el ideólogo de la inmanentización de la Iglesia y Juan Pablo II —sobre todo Juan Pablo II—, el responsable directo de la extensión del virus del concilio a todos los confines del mundo. Él podría haber detenido el desastre. Sin embargo, creyó que con el “neoconismo”, ese quedarse en el medio revestidos del color de esperanza, era suficiente. Y hemos terminado en un estrepitoso fracaso.
Nadie sabe cómo será el mundo que vendrá cuando termine esta situación surrealista que estamos viviendo. Lo que sí sabemos es que la iglesia, guiada por el Papa Francisco, entrará en un proceso agónico con un final expectante. 

25 comentarios:

  1. Buen post don W. Me pregunto si en esta frase: "reaccionaron de un modo completamente irracional frente a una epidemia grave" no quiso poner "racional".
    Suyo.
    A.G.

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  2. Estoy muy de acuerdo con todo lo que dice. No obstante, seguí por televisión los oficios de Semana Santa desde la Basílica de San Pedro y me parecieron muy dignos y solemnes y, dentro de lo que cabe, tradicionales. La Misa del Domingo de Resurrección fue entera en latín, salvo las dos primeras lecturas.

    Y, en fin, a pesar de todo, temo el fin de este pontificado. No soy nada optimista sobre el sucesor de Francisco, dada la actual composición del colegio cardenalicio.

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  3. Cuando habla de fracaso de Bergoglio, por allí menciona un par de veces a la Iglesia, como participando de ese fracaso. Por supuesto, yo supongo lo que quiere decir, creo interpretarlo bien, pero habría que aclarar que no es la Iglesia la que fracasa, ni agoniza, sino los hombres de la Iglesia, "estos" hombres de la Iglesia.

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  4. Como muestra acabada del fracaso de Bergoglio, baste ver la segunda temporada de The New Pope, donde un ¨Francisco II¨, munido de una ¨lujosa austeridad¨ hace disparates que satirizan al más puro estilo bergogliano. Todo el mundo le sacó la ficha. Es un fracasado total,salvo en Argentina. He ahí un peligro.

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  5. Menos mal que apareció Manu Ginóbili, porque entre Perón, el Che Guevara, Maradona y Bergoglio, los argentinos quedamos sumidos en la vergüenza mundial.

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  6. "a pesar de todo, temo el fin de este pontificado. No soy nada optimista sobre el sucesor de Francisco, dada la actual composición del colegio cardenalicio"; el actual colegio cardenalicio no es ni mejor ni peor que los colegios cardenalicios de juan pablo ii y benedicto xvi. por ende el futuro conclave sera completamente impredecible.

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  7. Y si... lento y silencioso, va bajando el sombrio telón... ¿sobre el pontificado de Bergoglio? No solamente, sino sobre el sainete, el grotesco y bochornoso espectáculo de la "primavera" de la pseudo iglesia surgida del CV2, pero engendrada desde mucho antes.

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  8. Estoy de acuerdo en casi todo menos en Juan Pablo 2. No soy un intelectual, ni sé de filosofía ni teología, lo que sí sé es que Juan Pable 2 manejo una iglesia en crisis como mejor pudo. Introdujo en el rezo del santo rosario los misterios de Luz. Los leo a menudo. Este es un blog lefebrista ? podrían desasnarme en esta pregunta

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    Respuestas
    1. Wanderer ha reiterado en varias ocasiones que no es "lefebrista", se nota que no pasa muy seguido por aquí.
      Y en cuanto a Juan Pablo II, le recomiendo que estudie un poco más su historia y verá como no fue más que otro engranaje clave de la crisis que padecemos.

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    2. Lo de los "misterios de la luz" me suena mas bien a algo masón. Son ambiguos y desentonan. Recordemos que fue en ese polemico pontificado que cambiaron el padrenuestro por el texto antimariano.

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    3. Me preguntó si el análisis o juicios temerarios sobre el Ponticado de JP2 son reales, todos los que algunas vez fuimos llamados a dirigir algo, conocemos la difícil tarea de servir a los demás en el liderazgo.
      Se entiende que la Iglesia como institución, tienen muchas cosas terrenales, el ES asiste al Papá JP2 que tal vez pudo hacer lo que pudo y me dejaron.
      No olviden el caso de B16, quien en este Blog puede acusar al Papá, hay acaso entre nos alguna persona más sabía que B16, no lo creo.
      Esperen y tengan paciencia, la providencia actúa y el final de la historia conoceremos los actores y roles .

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  9. Tan dura como acertada me parece su opinión. Pero,como buen sacerdote católico, non puedo dejar de alegrarme. La Iglesia no seguirá a su Esposo en la Pascua gloriosa sin atravesar la cruz y la pasión, la insignificancia y la persecución.

    Cuando veáis que todo está para suceder, ánimo, levantad la cabeza ¡se acerca vuestra liberación! Maranatha!

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  10. Todo lo tienen "bajo control", estamos como querían que estemos; en realidad, como 'imaginan' que deberíamos estar: "muertos en la fe sobrenatural y derramados como agua por el piso"; pero NO, Nuestro Padre Dios que es "previsor y providente, en el tiempo y en el espacio", camina con nosotros, delante de Satanás, y Satanás viene detrás nuestro (como en Egipto); por esto, estamos alegres, de pie, con los brazos en alto alabándolo a la espera de su ESPÍRITU; como también, "nunca" perdiendo la esperanza, postrados de dolor y sufrimiento por lo que ha de venir como nunca visto Catigo Divino.

    No hay desconocimiento de sus traidores que nos rodean, y creen que tenemos rodeado al mal, no, Dios lo penetra todo, incluso a Satanás y sus secuaces.

    En cuanto a ellos, con sus almas ya perdidas y entregadas irreversiblemente al Infierno por su desobediencia a nuestro Padre Dios, sólo renguean como perros para dar lástima de una situación a la que fueron sometidos, la buscaron, ó la desearon, solo DIOS lo sabe. Ha esta altura quizás algunos niños se salven eternamente, no lo sé.

    Por el momento, estamos como San Juan, no podemos callar lo que...

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  11. Anónimo de las 22:30, el actual colegio cardenalicio es peor que los que dejaron Juan Pablo II y Benedicto XVI. Estos papas solían guardar un equilibrio en la creación de cardenales: mitad progresista y mitad conservadora. Sin embargo, Francisco no ha nombrado a casi ningún cardenal conservador.

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  12. Estimado comentaristas de las 7,41
    Hay una antigua tradición que arranca de los Padres y que levanta Royo Marín en su obrita "Son muchos los que se salvan?" o un título por el estilo, que ahora no tengo a mano, y que afirma que al final de los tiempos se salvarán muchísimos...
    Porque el demonio no puede ganar, ni ganará. Y si solamente se salvasen algunos poquitos, pues que por lo menos habría tenido una -para él- interesante victoria.
    Y eso no puede ser.

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  13. Comparto por entero su artículo. Pero me anima a escribirle el comprobar cómo entre quienes comentan hay gente sorprendida de que un católico que ama a la Iglesia se pronuncie así. A todos los "anónimos" despistados, entre los cuales anduve yo como tantos otros, y si le parece bien Caminante, este es el testimonio de Hilary White:
    "Había empezado por una postura de creer en la simplista narrativa conservadora. Algo como esto: hubo un grupo de prelados “progresistas” en el Concilio y después que habían intentado “secuestrar” los documentos conciliares, y en consecuencia sus actos, para sus propios fines. Tuvieron gran éxito y las cosas habían ido muy mal hasta los años 80 y 90, en particular bajo los malos obispos nombrados por Pablo VI. Pero entonces Juan Pablo II los desbarató, “limpiando” seminarios y nombrando (mayormente) nuevos obispos “conservadores”, y las cosas estaban volviendo lentamente al curso natural de la Iglesia...
    Suena muy bien. El problema es que no era verdad. El fundamento de lo “normal”– es decir, de la ortodoxia– era un suelo falso. La realidad de la Iglesia era que, bajo ese falso suelo, había un vasto edificio, una Iglesia perdida, que había sido enterrada y casi olvidada, y sobre la cual se me prohibía estrictamente hablar. Fui a ver a un sacerdote que conocía -que había estado intentando decirme que mi búsqueda iba a ser en vano- y le conté lo que había encontrado. Estuvo receptivo pero me preguntó: “¿Qué esperabas encontrar?” Le dije lo que había esperado y, para mi sorpresa, se rió: “No pensarás que eres conservadora, ¿verdad?” Me quedé sin habla y le dije algo así como: “¿Qué otra cosa puede haber?” Dijo: “Me has dicho que no puedes respaldar el argumento de que todo está bien bajo Juan Pablo II, de que la Iglesia ha vuelto a su curso. Esta visita ha confirmado que lo que has estado sospechando todo el tiempo es de hecho verdad. Siento mucho tener que decírtelo: no eres conservadora, eres tradicionalista”. Yo, literalmente, no sabía de qué me estaba hablando. Me mandó un correo más tarde para que mirara algunas cosas en internet y unas pocas recomendaciones de libros. Soy rápida estudiando y se me hizo claro que esta postura -la más despreciada y perseguida en la Iglesia, como ha resultado ser- es la única que encaja en todos los hechos observables. Pero no podía escapar: había y hay una vasta escisión en la Iglesia católica que significaba de facto un cisma... un cisma escondido que había anidado dentro de la institución católica y estaba sin corregir por entero, desde la clausura del Vaticano II. El Neomodernismo había triunfado hasta el punto de que sostener las doctrinas de la Fe en ciertas áreas y profesarlas en alto eran suficiente para ser mandado al ostracismo de este “renacer conservador católico”. El Nuevo Modernismo se había convertido, de hecho, en el nuevo conservadurismo”

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  14. en Granada que en el estado de alarma se puede asistir a los lugares de culto.


    http://www.citizengo.org/hazteoir/rf/178466-libertad-culto-durante-coronavirus

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  15. Marcos,a que se refiere con "texto antimariano"?

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  16. Brillante el parrafo de Pell. Es buen observador Mr. Wanderer profundice por ahi.

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  17. Misterios de luz...... masón ????? Explique por favor

    JPB

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  18. Pues, plenamente de acuerdo respecto de los oficios de Semana Santa desde el Vaticano.
    La presencia tan entristecida del Papa,su aparente cansancio,su desgana....su estática presencia y su aparente ausencia...con los personajes presentes que le acompañaban en similares condiciones,personalmente me transmitieron "depresión" que me duró toda la Semana Santa.Lo siento pero así fue.No quiero que sea esto una crítica sólo qué igual fue todo debido a las circunstancias mundiales.

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  19. Don WANDERER le recomiendo la lectura del texto de Pertici. Vale pensarlo y comentarlo. Cordialmente . H. Lo Giudice.

    http://magister.blogautore.espresso.repubblica.it/

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  20. Fracaso ??? Si logro lo que quiso!! destruir la Iglesia y fomentar el falso ecumenismo..y encumbrarse como lider tambien politico !!!! llego a donde queria llgar..o a donde le propusieron llegar..y todavia le quedan cosas por hacer ..ya lo van a ver !!!!

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  21. Muy buen posteo. Me aclara mucho de lo que vengo viendo. Quedo pensando y en vilo.

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