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viernes, 4 de diciembre de 2020

La impaciencia de Jack Tollers

 

Evidentemente, Jack Tollers, ha perdido la paciencia. Y es esa pérdida de paciencia (y espero sea sólo eso) la que lo ha llevado a publicar semejante post en su blog,

Y lo hace acusando de impaciencia a “muchos de los nuestros” (no sé bien a qué se refiere ni  con lo de “muchos” ni con lo de “nuestros”), por una visión, digamos así, excesivamente “apocalíptica”. 

Resulta curioso que el biógrafo del más grande apokaleta que tuvo no ya la Argentina, sino el siglo XX, quien nos alertó hasta el cansancio que “la enfermedad mental específica del mundo moderno es pensar que Cristo no vuelve más; o, al menos, no pensar que vuelve”, apunte sus dardos contra quienes, según él, están apurados e impacientes, como si la Venida del Señor estuviera cerca, a semanas, meses o años. Para ello, cita un texto de su biografiado, y lo hace mal, muy mal. Y esto tienen que saberlo quienes lean el post.


Porque allí, Castellani, precisamente se dirige a dos posturas que han perdido la visión parusíaca, “cuando parece que los cimientos del mundo ceden y se descompagina totalmente la estructura íntegra”. Es entonces cuando “el sabio lee el Apokalypsis y dice: “Todo esto está previsto y mucho más. ¡Atentos! Pero después de esto viene la victoria definitiva. El mundo debe morir. Aunque de muchas enfermedades ha curado ya, una enfermedad será la última”.

Y las dos categorías heterodoxas que señala allí Castellani, no se refieren ciertamente a una actitud apocalíptica o antiapocalíptica, sino a la posición eufórica o agorera que dominan el aire del tiempo, en el que “perdido en las masas occidentales en gran parte el fermento de la verdad cristiana, y, peor aún, falsificado en parte y convertido en fermentum phariseorum, el pensamiento moderno y el hombre de hoy  han disociado e invertido los dos términos de la consigna cristiana” (Se refiere, claro, a aquello que pone en el epígrafe: “Hay que trabajar como si el mundo hubiera de durar siempre; pero hay que saber que el mundo no va a durar siempre”).

Y sigue:  “Si el hombre no tiene una idea de adónde va, no se mueve; o si se sigue moviendo, llega un momento en que su motus deja de ser humano y se vuelve una convulsión”.

De modo que, estimado Tollers, esas dos posiciones heterodoxas que señala Castellani (e insisto, quizás su propia impaciencia lo hizo verlo así) no son entre los que dicen que el mundo no puede acabar y entre los que están impacientes por la venida del Señor. Y si  no, vea los ejemplos que pone de una y otra heterodoxia. La dicotomía que pone Castellani es la misma que pone en el “Sermón del Polvo”, ambas hijas de la Gran Apostasía del Mundo Moderno (artículo que, como bien sabe, está también publicado en ‘Cristo ¿vuelve o no vuelve?’). 

En todo caso, de lo que trata principalmente el artículo que usted cita es de lo que hay que hacer o no hacer, en qué consiste ese “trabajar como si el mundo hubiera de durar siempre”, en aquellos (los de Castellani) tiempos aciagos. Y bien sabe, Tollers, y lo ha puesto por escrito de modo muy ilustrativo, la cantidad de cosas que han aparecido desde entonces a hoy.

Y, bien mirado, lo que propone Castellani como conducta a seguir frente al mundo que se viene, es más bien conservar lo que queda.

Siga hasta el final el artículo.

“La unión de las naciones en grandes grupos, primero, y, después, en un solo Imperio mundial, sueño potente y gran movimiento del mundo de hoy, no puede hacerse, por ende, sino por Cristo o contra Cristo. Lo que sólo puede hacer Dios –y que hará al final, según creemos, conforme está prometido- el mundo moderno febrilmente intenta construirlo sin Dios; apostatando de Cristo, abominando del antiguo boceto de unidad que se llamó la Cristiandad y oprimiendo férreamente incluso la naturaleza humana, con la supresión pretendida de la familia y de las patrias” (siguiéramos analizando la realidad actual, y no podríamos no concluir que nuestro profeta, otra vez, acertó).

Pero, ¿qué de nosotros?, ¿qué nos toca “hacer”? (¿se acuerda, Tollers, cuando nos reíamos de alguno que después de una conferencia de no recuerdo quién, preguntó ‘entonces, ¿qué tenemos que hacer?’).

Bien, dice Castellani que “nosotros defenderemos hasta el final esos parcelamientos naturales de la humanidad, esos núcleos primigenios; con la consigna no de vencer sino de no ser vencidos”.

Todo esto está en ese mismo artículo. 

De modo que pregunto a Tollers: ¿a quién se refiere? No, no me dé los nombres, que ya me los conozco. Le pido nomás que me diga a qué actitud impaciente se refiere. Porque, como sé los nombres, sé muy bien (y usted también lo sabe) que, quien más, quien menos, esos “impacientes” intentan contra viento y marea, y con éxito desigual,  “defender hasta el final esos parcelamientos naturales de la humanidad, esos núcleos primigenios”. (Porque si usted no lo sabe, ahí sí que no sé a quién se refiere)

Más allá de que los “impacientes” dogmaticen, en “materia opinable” (afirmación por demás “dogmática”), lo que se les cante respecto de Trump, Bolsonaro, Maradona, Tinelli, Matera y toda la sarta de “cuestiones opinables” con que nos atosigan los medios (y con las que nos dejamos atosigar, “enredándonos en los negocios de la vida”).

Y finalmente, para no extenderme más, me hubiera gustado que siguiera con la cita que encabeza el post. Porque inmediatamente, el gran Newman (otro impaciente), agrega: “Es cierto que muchas veces, a lo largo de los siglos, los cristianos se han equivocado al creer discernir la vuelta de Cristo, pero convengamos que en esto no hay comparación posible: resulta infinitamente más saludable creer mil veces que Él viene cuando no viene que creer una sola vez que no viene cuando viene”.

De modo que, impaciencia por impaciencia, yo sé con cuál me quedo.

Con lo que… no, de ninguna manera me parece aburrida la cuestión, que se las trae.

Con todo afecto,


Sixto Mihura

42 comentarios:

  1. Sin ánimo de terciar, me parece que ambos se están refiriendo a dos impaciencias distintas. Se me ocurre un ejemplo. Sale la madre a hacer trámites y lo deja al chiquito solo en la casa. Un tipo de impaciente, se queda sentado en el piso frente a la puerta esperando a su madre. Otro tipo de impaciente, aprovecha para hacer lío y dar vuelta la casa. Sano (paciente) sería el chico que sigue jugando, pero sin hacer lío, sabiendo que su madre en cualquier momento regresa. Pero sigue jugando, no se sienta de piernas cruzadas a esperarla.

    Creo que conocemos a ambos tipos de impacientes, pero son, claramente, dos tipos distintos.

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  2. Si bien se entiende la línea de pensamiento que esboza Tollers en su propia entrada, y los beneficios que de ella se derivan, pasó que a Sixto le cupió el sayo y se lo puso, para incorporar una distinción sustancial que Tollers, quizás un poco apresuradamente (impacientemente) se atrevió a soslayar: que no se trata de apocalipticismos negadores o favorecedores –estableciendo millones de años para adelante o apenas unos meses más, tanto da–, sino del modo en que el cristiano debe enfrentar la historia en los tiempos finales, que no sólo lo son cada vez más, sino que lo son desde que el Verbo se encarnó, o sea, desde que Cristo, además de redimirnos, se propuso advertirnos de lo que sobrevendría a la redención. Esto es, llegado el tiempo final, el encarnizamiento del diablo y la aceleración del descendimiento del hombre sobre sí mismo; una caída soberbia y atropellada con la que ya logró perforar el piso de su propia naturaleza ya no digamos racional (toda lógica fue derogada), sino simplemente animal.

    Crece la inmanencia, crece la inminencia. Crece el mal y crece nuestro apuro, nuestra urgencia, el deseo, la necesidad más profunda de nuestra fe, por mucho que se tarde. Y mientras ambas realidades crecen, resalta cada vez más el epígrafe inamovible que se adjunta a esa distinción sustancial: "conserva lo que tienes".

    Alexei

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  3. La actitud que yo veo como viciosa en ese extremo de la dicotomía es la de asumir que ya estamos en, por decirlo de algún modo, "el final del final", en aquella instancia postrera de los tiempos parusíacos donde la única esperanza será la intervención divina definitiva... ese momento último donde humanamente ya no se podrá hacer más nada, del cual dice el Señor: "si no se abreviaran aquellos días, nadie se salvaría; pero en atención a los elegidos se abreviarán los días aquellos". Ahí sí no habrá posibilidad de librar batalla alguna, y simplemente quedará clamar "Ven pronto Señor!" y esperar la eucatástrofe.

    Pero para cualquiera que tenga un mínimo de conciencia escatológica es evidente que no estamos en ese momento; quedan muchas profecías por cumplir, muchos estadios previos por los que debemos pasar. Hay algunos signos que tal vez lo inviten a uno a pensar que el final podría llegar a estar empezando pero, en mi humilde y discutible opinión, no como para llegar a una certeza moral significativa.

    Y sin embargo uno escucha a algunas personas (yo admito padecerlo como tentación) que parecen estar renunciando a la lucha (tanto en el ámbito eclesial como en el secular) como si ya no quedase nada más por hacer, cómo si tuviesen certeza de Fe de que ya estamos en el punto donde sólo queda esperar que Cristo venga a arreglar todo... otros (o los mismos) se alegran de que las cosas empeoren, como si eso adelantase por sí mismo la venida del Señor. Grave error: son las buenas obras de los santos las que adelantan la venida del Señor, no las obras de los impíos.

    Como bien se dijo en ambos posts, lo que nos toca en este momento es dar batalla por defender lo bueno que queda (que no es poco), tanto en la Iglesia como en la sociedad civil, con la oración y con la acción. Si no lo hacemos so pretexto de que esto ya está "tan mal" que lo tiene que arreglar Dios y no nosotros, lo único que conseguiremos será adelantar y alargar el tiempo de la tribulación (que ni siquiera ha empezado), no abreviarlo.

    N.B.D.

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  4. La vieja tentación de racionalizar el misterio.

    “The poet only asks to get his head into the heavens. It is the logician who seeks to get the heavens into his head. And it is his head that splits.”
    G.K.C

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  5. Tengo treinta y pico y me pasé toda mi niñez pensando en el fin del mundo, gog y magog, el anticristo etc, porque mi padre se convirtió a una secta evangelista pentecostal cuando yo tenía 5 años. En gran parte por eso se separó de mi madre, pero aunque nunca dejé de ser católico, recibí por mi padre una educación religiosa protestante. Mi padre tenía la fe del converso, leía la biblia dos horas por día, y el día por semana que vivía con él le alcanzaba para hablarme de religión por horas y llevarme a su congregación.

    En Estados Unidos y en muchos países del mundo (creo que ya convirtieron al 20% de Brasil, y a alrededor de la mitad de los guatemaltecos) hay mucha gente como mi padre que piensa en el fin del mundo y el anticristo, aunque su visión suele ser muy distinta a la de los católicos.
    Por lo general creen que la existencia del moderno Estado de Israel expresa el cumplimiento de profecías bíblicas (Israel es el Estado de Israel para ellos, no la Iglesia), y que los judíos tienen una relación especial con Dios, por lo cual Dios castiga a los enemigos de los judíos e Israel. También creen que Israel es necesario para los eventos del fin del mundo, y que habrá algún tipo de conflagración militar en Armagedón/Meggido de naciones coaligadas contra Israel. Esto no significa que les gusten los judíos o que creen que están salvos. Apoyan a Israel porque creen que Israel es necesario para que se den los eventos del fin del mundo, no porque les gusten los judíos.
    Estos son los llamados christian zionists de Estados Unidos. Cuando Trump reconoció a Jerusalén como capital indivisible de Israel, lo hizo por los christian zionists de Estados Unidos, no por los judíos (más del 70% de los judíos votaron a los demócratas). Esto no es interpretación mía, sino que lo admitió Trump. Reconoció a Jerusalén como capital porque se lo pidieron sus votantes cristianos.

    Por cosas como eso estoy un poco en desacuerdo con la idea de que nadie piensa en la parusía, a lo sumo el problema es que muy pocos católicos piensan en ella.
    En Estados Unidos debe haber millones de personas que no se van a vacunar contra el Covid porque creen que es la marca de la bestia.

    Nadie sabe cuando vuelve Cristo. Yo siento que estamos en tiempos pre-apocalípticos, no apocalípticos. Todavía hay fe en la tierra, pero cada vez menos. Siempre creí que cuando se den los eventos del fin del mundo, casi nadie será capaz de darse cuenta de que se están desarrollando esos eventos. Eso es necesario para que Cristo vuelva como ladrón en la noche, y para que la gente viva su vida sin preocupaciones comprando, vendiendo, casándose, como antes del diluvio, eso también explicaría lo de que no ya no hay fe en la tierra, sin fe nadie sería capaz de reconocer lo que está sucediendo.

    Lo que me da más miedo es el avance de la tecnología, cuesta creer que Dios va a permitir que sigamos existiendo si en unas pocas décadas la gente comienza a editar genéticamente a sus hijos para que sean todos altos, inteligentes etc (algo que dividiría a la humanidad en dos castas genéticamente), o a eliminar el embarazo utilizando incubadoras artificiales. Aunque tal vez eso se solucione con un castigo como la confusión de lenguas tras la torre de Babel. Tal vez a Dios le alcance que la Iglesia por unos siglos sea unos millones de africanos y unos millones de filipinos. La verdad es que no sabemos nada, sólo podemos velar por nuestras almas.

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  6. Don Sixto: Con respecto a su sabia expresión con que alude a la ocasión de la segunda venida de Cristo: "Resulta infinitamente más saludable creer mil veces que Él viene cuando no viene que creer una sola vez que no viene cuando viene", no le quita validez a la no menos sabia expresión del card. Newman cuando dice: "Nuestra elección pende del riesgo de ver lo que no es y el riesgo de no ver lo que es". Porque, por un lado ambas expresiones se mueven en distintos planos, esto es, en el orden del la fe, por parte de Don Sixto, y, en el orden del saber o conocer, por parte del card. Newman. Pero, ambas expresiones tienen en común el que ninguno de los dos exégetas las tiene todas consigo, porque cada una de ellas ofrece buen flanco para la duda. Por otro lado, la duda, tanto en el orden del ser como del saber, se manifiesta mayormente cuando, quienes debemos estar atentos a Su venida, tenemos puesta nuestra mirada en la dirección equivocada, o, lo que sería mucho peor, por la mayor extensión del daño que pueda producir, porque quienes están llamados a dar testimonio de la Verdad en uno u otro sentido, podrían no expresarla de conformidad con la Palabra de Nuestro Señor Jesucristo y en comunión con el bimilenario testimonio de la Iglesia. Por ende, a los que seguimos atentos a esta segunda venida, no nos queda más remedio que poner todos nuestros esfuerzos por nosotros mismos, pero no solos, sino con ayuda de quienes, junto a nosotros, dan claro testimonio de la Verdad de Cristo, y no sin depositar enteramente nuestra máxima confianza en la infaltable misericordia de Dios. ¡Trinidad Santa, ten misericordia de nosotros! ¡Alabado sea Jesucristo!

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  7. 11.14:;Tengo entendido que las buenas obras retrasan el final de los tiempos. Algo así dice Castellano, si no me equivoco Si no es así, pido que me corrijan. Las buenas obras serín como una suerte de katejon. Puede ser? Pero, claro, ellas no son las que abundan...

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    1. 14:45
      Quise decir Castellani en vez de Castellano

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  8. Estoy de acuerdo en que el nuevo orden mundial quiere disolver las naciones, porque quiere disolver cualquier diferencia cualitativa entre los seres humanos para reducirlos a una masa confusa y maleable. Pero tampoco conviene, mirando un poco más lejos, hacer de las naciones el no va más de lo tradicional. Bastaría con recordar que fueron los principios nacionales los que en el pasado fueron usados para disolver lo que se llamaba "la cristiandad" por más imperfecta que fuera, y que pretendía ser la unidad de los hombres cristianos por encima de las naciones, no negándolas, allí donde sean unidades naturales, sino relativizándolas.

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  9. Si vale como aporte (no me meto en la disputa, suponiendo que la haya).

    Creo que una cosa es bajar los brazos y sentarse a esperar la Parusía. Actitud reprochable sin duda.
    Otra cosa es reconocer que, en algunos ámbitos, ya no queda nada humanamente por hacer en el sentido de una restauración. Pongamos un ejemplo: la macropolítica.

    Según la idea de Castellani, de que puede llegar el día donde no haya ya nada que hacer en los "grandes asuntos" de la política (o incluso en los "grandes asuntos" eclesiales... de la Iglesia de la Publicidad)... siempre queda SALVAR EL ALMA.

    Que no es poco, no señor. Sobre todo porque es cierto que "nadie se salva solo" (no importa si lo dijo Panchampla, es una verdad redonda), y entonces salvar el alma implica muchas otras cosas que sirven como respuesta al "¿qué hacer?"

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  10. N.B.D. de las 11.14
    Comparto que no debemos sentarnos a esperar la Segunda Venida "so pretexto de que esto ya está tan mal que lo tiene que arreglar Dios y no nosotros", porque es evidente que Dios espera que demos testimonio de El hasta el fin, pero de ningún modo creo que "son las buenas obras de los santos las que adelantan la Venida del Señor, no las obras de los impíos".
    ¿Acaso la Cristiandad que floreció en el siglo XIII y las estupendas obras de santos de la talla de San Francisco, Santo Domingo, San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino y tantos otros, fueron una señal de que el regreso de Nuestro Señor estaba cerca?
    Hoy vemos con dolor a los mártires asesinados por odio a la fe en Asia, Africa y Medio Oriente, y la persecución cada vez más ostensible en Occidente a través de leyes que justifican el aborto, la eutanasia, la ESI, la transexualidad y la ideología de género.
    Y todo eso sin contar con la apostasía de la Iglesia que también ha rendido la plaza y conciliado con el mundo.
    ¿No cree usted entonces que son esas "obras de los impíos" la verdadera señal que apresura la Segunda Venida de Cristo?
    No hay duda que cuando el Anticristo desate la terrible persecución final los que perseveren hasta el fin serán los santos que apresurarán la Segunda Venida, pero la "señal" de que ese regreso es inminente será el desencadenamiento del mal, porque si Cristo no vuelve hasta los elegidos se perderían.
    Por tanto, cuando Jesús nos advirtió que al ver estas cosas levantemos nuestras cabezas porque nuestra liberación "está cerca", es evidente que se refería a las "obras de los impíos", no a las obras de los santos.

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  11. La vieja tentación de racionalizar el misterio.

    “The poet only asks to get his head into the heavens. It is the logician who seeks to get the heavens into his head. And it is his head that splits”
    G.K.C

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  12. No entiendo todavia como alguien se toma el trabajo de contestarle a Tollers. A un articulo 100% ah hominem, puramente descalificador, lleno de ambiguedades y sin ningun argumento.
    Es tal la mala leche de estos tipos que ahora nos acusan de "impacientes". Es como que Tinelli me acuse de frívolo.
    Hasta ayer nomas se nos acusaba de "conspiranoicos", "apocalítpicos" y que se yo cuantas cosas mas. Y vino la "plandemia" y todavia siguen hablando y ninguneandonos. Y ademas ahora somos "impacientes". Toma pa vos. Si sale cara gano yo. Si sale seca perdes vos...
    Y resulta ademas que "dogmatizamos en materia opinable". Claro, si Tollers dice algo esta "opinando"; si yo lo contradigo "dogmatizo".
    No, con los "neosofistas" no se discute. No hay que darles el gusto.

    Flecha, el impaciente conspiranoiconazifascista

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  13. Ante tanta línea sabiaza, lo mío es breve: estamos en el mismo inicio del Fin.
    El Ignoto

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  14. Anonimo 14:10
    Es como ud dice. Por eso es que asistimos al boom de los movimientos politicos evangelicos, usados por el sionismo para la restauracion del Estado de Israel. Trump es solo una muestra de ello. Pero "cuidad que nadie os engañe...etc etc"

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  15. Bien, bien. Sana disputa. Me gusta leer a gente inteligente que discute de modo inteligente; sin impaciencia, digamos.

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  16. "Pero de la sangre de los antiguos próceres romanos salian también esos mártires.
    Cosa curiosa, San Agustin no es parusiaco; no teme la inminencta del fin del mundo en ese tiempo catastrófico, como temieron varios otros Santos Padres. Dice sobriamente que de ese día no sabemos nada y rebate a los que lo temen. Su mirada de águila veía más bien delante de sí un porvenir inmenso y desconocido, del cual él fue el ingeniero imperturbable.
    Así debemos hacer nosotros ante la ruina de la tradición occidental que tenemos ante los ojos; sostenerla con nuestros pobres medios,
    que si se conectan con Dios pueden ser poderosos; y si el derrumbe debe venir, que los escombros nos maten de pie.


    Si fractus illabatur orbis,
    Impávidum ferient ruinae.

    (Si quebrado se precipita el orbe,
    las ruinas lo herirán impávido)
    Horacio, Carminun III

    P. Leonardo Castellani
    (San Agustín y nosotros)

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  17. Yo me metí en planes de compra en 84 cuotas, de casa, un Chateau espectacular, y una Ferrari último modelo. Pago una cuota y listo: vino el fin del mundo.

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  18. Don Pelayo: que tipo piola

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  19. Don Pelayo.
    Me parece que su argumento , o es un mal chiste o revela lo que nos dice Cristo que va a pasar cuando vuelva.
    Cuando yo vuelva ....?
    N.P.D : leerle decir que faltan un “montón” de profecías por cumplirse ....es muy vago, no vale la pena disputarlo.

    Creo que no hay que tomarse muy en serio el artículo de Tollers esta vez.

    Bueno , agrego lo que acabo de postear en la entrada anterior del blog.



    Aunque casi todos los padres y exégetas sostienen que es un hombre , hay dos importantes que sostienen otra cosa, que es genérico, lo que no quiere decir que no haya anticristos personas de mayor o menor , por así decirlo, “envergadura “

    San Agustín y Lacunza.

    Bajo esa interpretación (que estimo, se debe a que “el hombre de pecado” no es necesariamente singular) , creo que se ve más claro ...todo.

    Tan claro se ve, que no veo que falte ...casi nada de lo que nos aviso Cristo, San Juan, San Pablo, San Pedro.

    Typo y antitypo , typo que se cumplió perfectamente , antitypo que se está cumpliendo.

    Hay algunos que dicen que esa actitud hace que uno no haga nada.

    Es un disparate , por caso , Noé hizo el Arca ....sino , se “ahogaba”...(es que Dios le aviso .....como Cristo a nosotros : “Estén prevenidos “

    Y lo dejo ahí porque hay otra cosa que hace que uno haga TODO lo que pueda antes.

    Rovira en “La Parusia o segunda Venida de Jesucristo al mundo” , es clarito .

    Página 268 del libro “El que vuelve” (Chasles Pinsk Rovira), comentado en este blog.

    Los que “no quieren ver” patean la pelota al corner.

    PD: en cambio, la segunda bestia creo que si , como afirma Castellani , es una persona .

    Puede ser una persona que tiene casi 84 años.

    Pero hay algo que no entiendo :

    Si cuando vuelva Cristo manda a la segunda bestia (falso profeta) al lago de fuego (Ap 19)....y faltan 100 o mil años, donde
    ponemos a la segunda bestia mientras tanto : en formol ?

    Sabrán disculparme por padecer la obsesión “apocalíptica”.

    Mientras, yo sigo laburando , .....y tratando de ser como dice Rovira.

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    1. Excelente!! Yo no sé de dónde sacan esa idea sonsa de que si Cristo vuelve pronto,no hay que hacer nada. ... Vuelve a juzgar señores!!!! Así que a trabajar para hacer meritos y ayudar a que muchos se salven. VEN PRONTO SEÑOR JESÚS.

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  20. Para dejar más claro lo de Tollers y la respuesta de Wanderer.

    Wanderer hace referencia a la monumental biografía de Tollers sobre Castellani.

    Recordará, que al final de años y años de trabajo, en el segundo tomo....

    Tollers dice en las últimas páginas , que Castellani no es autor de su devoción, como si lo es Lewis , Tolkien, Belloc (todos English ...ja !)

    Cuando leí eso , me enoje , y me pareció inconcebible.

    Pero inconscientemente , al principio , y después viendo a las dos personalidades (el y Castellani ), creí entender lo que pasaba , y entonces , me pareció que a eso , no había que tomarlo muy en serio, era algo menor.

    Acá, quien sabe, el tiempo enderece el post de Tollers.

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  21. Tal vez sería bueno resumir las certezas de la fe que compartimos:

    1) Cristo vuelve
    2) Deseamos y rogamos que vuelva pronto
    3) Debemos estar atentos a las señales de su retorno

    De ahí nuestra catequesis primaria, ineludible: cooperamos con la obra salvífica tratando de que todos participen de esas certezas.

    Así, pues, entre los que ya creemos en ellas, ¿quién es el que no hace "nada"?, y por otro lado, ¿quién es el que cree que hace algo más importante que el resto?

    Algunos hacen algo más importante, ciertamente: lo sabe Dios, aunque nadie debe presumirlo. Hay quienes se sienten llamados (signados), a entrar de lleno y permanentemente en estos temas. ¿Está mal? No sólo no está mal, sino que hay que tener cuidado con ellos: merecen nuestro respeto y atención, más allá de sus fastidiosos énfasis y posibles equivocaciones. Que nadie dice que no hay que enfrentar, ni ellos.

    Y personalmente no he conocido a nadie que haya sugerido "ya no hacer nada"... Llegan a decir, eso sí, "por aquí no", "aquello es inútil", etc. Como en todo, las alternativas sugeridas por la prudencia particular tratan de ser difusivas. Pero en ningún caso pretenden meter en cana a los rebeldes, y se prenden en la discusión con verdadera caridad. Si a veces los gana la vehemencia, se bancan de pie la retribución. Sólo hay que tener cuidado en que la retribución no se convierta en regla, o en destrato, o se haga pública.

    Y aún si hubiere alguien que predicase que ya no hay que hacer nada, con eso mismo ya estaría haciendo algo. Estaría tratando de reunir una secta. Estaría promoviendo el suicidio.

    Pero no lo hay, no entre nosotros. Así que, bueno, Dios nos libre de esta maldita trampa de la enemistad en la verdad. Forma parte del ajedrez del diablo, y no lo sabemos jugar, ni debemos.

    Alexei

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  22. La “acedía”: esa lepra espiritual que buscamos disimular bajo mil ropajes; entre ellos, el del presuntuoso “coraje” apocalíptico.

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  23. Yo estoy con Tollers, me parecen los últimos mensajes fruto de cierto hermetismo, de una visión muy concreta y sesgada sobre la realidad. Unas impresiones subjetivas muy reforzadas por feedback similar.
    Los terremotos no son tan radicales como parecerían y cosas similares.
    En mi opinión.

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  24. Estimado W. Quisiera pedir diaculpas a Tollers, a quien tengo gran estima, por mi exabrupto anterior. Me traiciono la impaciencia (ahora si).
    Saludos cordiales.
    Flecha

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  25. Uffff! No se compliquen.
    El Titanic fue el summun de la ingeniería.
    El Arca de Noe fue obra de un aficcionado.
    El buen Jesús nos dejó al Espíritu Santo.
    Esperemos en el Señor.
    B. Wooster

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  26. El activismo desenfrenado es tan acedico y desesperado como el quietismo...es una droga que te evita pensar....y sufrir.

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  27. Donde puedo leer la publicación de Tollers?
    No consigo encontrarla.

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  28. De acuerdo con el activismo mi amigo. Pero yerra en discernir el mal del momento.
    (Le recuerdo, además, que lo contrario de la acedía no es el activismo)
    La gran amenaza hoy en nuestro palo no es precisamente el activismo, sino el espíritu acedico del pequeño burgués tradi-anarco-apocalíptico, que al tiempo que predica el inminente fin “pasado mañana”, sigue preocupado por irse de vacaciones, cambiar el auto, tomar sus whiscachos, zafar de la cuota del colegio y hacer asaditos de la “resistencia”. Estar “fuera del sistema” que le dicen. Es decir, un activista de la derecha acedica, el club de los que “dicen y no hacen-ni dejan hacer”, porque al fin y al cabo, es propio de burgués el “metome-entodismo”: juzgar de todo sin arriesgar nada
    Tráigame un solo verdadero activista de su entorno y puede que podamos empezar a discutir.

    Y relea a Piper, la esencia de nuestra vida de Fe en la Caridad no es el “sufrir” sino el “amar” Lo contrario es Calvinismo kantiano. (Quizás de ahí la inclinación mórbida al horror apocalíptico)

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    1. Buena descripción! Mi comentario anterior no era en serio amigos.... Sentido del humor please...

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    2. Mórbida (REA)
      1.(adj) que padece enfermedad o la ocasiona
      2.(adj) blando, delicado, suave

      La primera acepción era la del comentario.
      Aunque la segunda cabría si encaramos el tema de la hypomoné, como hizo el viejo Jack en su nuevo post.
      Pero que sea otro el que revuelva el avispero.

      (don Pelayo, quede intacto su buen humor. El comentario era para otro comentarista)

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    3. Quiso decir morbosa y la pifió como con la avioneta Piper

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  29. Mientras podamos cooperar con el Hacedor a la salvación de una sola alma (empezando por la nuestra), no cabe quedarse esperando sin más.
    Mantener la lámpara encendida y velar es precisamente seguir trabajando por el Reino de los Cielos. Porque no sabemos el día ni la hora.
    La salida del mundo supone apartamiento de todo mal, no del Amor. De ese no hay que apartarse nunca.
    Escrutar los signos de los tiempos sirve para nuestro consuelo, no para nuestra holganza espiritual.

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  30. Flecha, no se haga problema y recuerde lo de Chesterton, que lo malo de las peleas es que interrumpen la discusión.

    Cordialmente,

    J.T.

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  31. El Ingeniero que dijo a Noé como construir el arca , es DIOS mismo ....

    L.C.

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  32. Totalmente de acuerdo con Tollers.
    Entiendo qué quiere decir. Y se complementa muy bien con el comentario del 6 de diciembre a las 18:44. "Mórbido" es correcto, en tanto se trata de una enfermedad del espíritu que puede involucrar incluso la psiquis. En nombre de la segunda venida no sólo no se puede hacer nada, sino tampoco hablar de nada, que no sea estrictamente parusiaco. Para lo cual muchas veces se elevan como jueces salomónicos o caifasicos... Todo otro intento de discernir qué pasa en el mundo es tomado,en está inclinación mórbida, como una suerte de apostasía, de defeccion al dogma de la segunda venida. Y esto está mal. Me parece que hay que esperar a Cristo y mientras tanto seguir mirando y pensando todo. Y hacer lo que cada cual pueda o esté en situación de hacer

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  33. Quise decir “enfermiza”
    Como fuese, corríjase lo que corresponda y colóquele el adjetivo que más le plazca. Sino, el fin del mundo nos encontrará discutiendo sobre semántica.Así que en buena hora por la corrección.(Menos mal que no fue el Normando porque ahí si me hubiese sonrojado)

    Pero por lo visto, usted sabe más de aviones que de argumentos. Siga con los aerodinos nomás; y no deje que éste, mi error, lo prive de leer a Pieper (dicho sea de paso, en lenguaje técnico se dice “avión ligero”; “avioneta” lo acepta la RAE pero suena medio “grasa”)

    Parece ser que lo del “asado de la resistencia” o lo de “tradi-anarco-apocalíptico” no gustó, a pesar de que fue con onda.
    Siempre alguien se pone el sayo. Las disculpas del caso por la sensibilidad herida aunque no por lo afirmado.

    La cuestión sigue en pie: traigan un verdadero “activista” entre los del palo y valdrá la pena la discusión.
    Al fin y al cabo, entre las virgenes parusíacas, las prudentes fueron más “activistas” que las necias acédicas: aquellas buscaron aceite (como siempre) en todos los rincones, para recibir al Esposo y estas se quedaron entre whiskies y asados esperando el Apocalipsis.

    Que se le va a hacer.

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  34. Ha leído mal mí amigo. El comentario a su entrada era elogiosa. Complementa una atinada entrada de Tollers. Sostengo que mórbido en el sentido utilizado es correcto. Es posible, sí, que conozca de aviones más de lo que usted cree.Cordialmente

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  35. Advierto que hubo un error en mí último comentario reviente pues el hombre del mórbido no se dirigía a mí sino a un comentarista que hablo de avionetas. Por favor si se puede evitar la publicación mejor, pues vaca generar confusión. Gracias

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  36. Estamos todos algo alterados: viviendo en este pais, hablar de hypomone suena a cuento chino. Cada vez me convenzo más que en el mundo impersonal de la virtualidad, por lo general, el amor por la verdad se termina llevando puesta a la verdad del amor.
    Haya paz, disculpas y disculpadas las confusiones; y Dios con todos.

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