Páginas

lunes, 15 de mayo de 2023

El Papa Francisco comenta a los Padres de la Iglesia

 


Las “emanaciones pontificias”, tal como las llama Specola, son cada vez más frecuentes y preocupantes. Recordemos sólo tres casos ocurridos en los últimos días. 

1. En conferencia de prensa aérea, Francisco afirmó que estaba liderando negociaciones secretas para alcanzar la paz entre Rusa y Ucrania, y que comentaría los detalles cuando ya no sean más secretas. Ni el Dictador de Costa Pobre, el personaje de Alberto Olmedo, podría haber dicho tamaña torpeza pues con esa emanación, si tales negociaciones eran verdaderas, quedaron dinamitadas. Y, de paso, puso en serios aprietos a los gobiernos de Kyiv, Moscú, Budapest y hasta el mismo metropolita Hilarión que debió salir a aclarar la situación.

2. Después de escuchar cantar a León Gieco (¡) en el Vaticano, afirmó que el gobierno de Cristina Fernández, en 2010, presionó a jueces para que lo condenaran por los juicios que se le seguían por encubrimiento durante la dictadura militar. La acusación es gravísima, aunque seguramente es verdadera. Misteriosamente, el gobierno argentino no ha elevado ninguna protesta formal.

3. En Budapest, durante la reunión que tuvo con sus hermanos jesuitas, volvió con su gastadísimo argumento de los peligros del indietrismo y, para ilustrarlo, acudió a un texto de San Vicente de Lerins. Y sobre esto quiero detenerme. 

Dijo el Santo Padre: 

Hay un restauracionismo increíble. Lo que yo llamo en italiano «indietrismo», como dice la Carta a los Hebreos 10,39: «Nosotros no somos de los que se vuelven atrás». El flujo de la historia y de la gracia va desde abajo hacia arriba, como la savia de un árbol que da fruto. Sin este flujo, somos una momia. Retrocediendo no se conserva la vida, nunca. Hay que cambiar, como escribe San Vicente de Lerins, cuando afirma en Commonitórium primum que también el dogma de la religión cristiana progresa, consolidándose con los años, desarrollándose con el tiempo, profundizándose con la edad. Pero esto es un cambio desde abajo hacia arriba. El peligro hoy es el indietrismo, la reacción contra lo moderno. Es una enfermedad nostálgica. Este es el motivo por el cual decidí que en adelante la concesión de celebrar según el Misal Romano de 1962 fuese obligatoria para todos los sacerdotes recién consagrados. Después de todas las consultas necesarias, lo hice porque vi que esa medida pastoral, bien hecha por Juan Pablo II y Benedicto XVI, estaba siendo usada de modo ideológico, para retroceder. Había que parar este indietrismo, que no formaba parte de la visión pastoral de mis predecesores.

¡Qué lejos están las sabias catequesis semanales sobre los Padres de la Iglesia con las que nos enseñaba Benedicto XVI! Bergoglio, en cambio, utiliza a los Padres para confundir, o para mentir. Recurre a San Vicente de Lerins, un monje del siglo V que escribe en su Commonitorium

Es necesario, pues, que, con el progreso de los tiempos, crezcan y progresen cuanto sea posible el entendimiento, la ciencia y la sabiduría, tanto de los individuos como de todos, tanto de uno como de toda la Iglesia. Pero el tipo de doctrina, la doctrina misma, su sentido y su contenido deben permanecer siempre iguales. La religión de las almas sigue la misma ley que rige la vida de los cuerpos. Pues éstos, aunque crecen y se desarrollan con el paso de los años, siguen siendo los mismos que antes. Hay ciertamente mucha diferencia entre la flor de la juventud y la cosecha de la vejez, pero son los mismos adolescentes de edad los que se hacen viejos. La edad y la condición cambian, pero el mismo individuo permanece. Permanece la misma naturaleza, la misma persona.

San Vicente está explicando de un modo breve la doctrina del desarrollo del dogma, que explicó mucho más detalladamente San John Henry Newman, y que la Iglesia siempre practicó. Las verdades de la fe, recibidas en la Revelación, se van profundizando a lo largo de la historia. El Concilio de Nicea, por ejemplo, profundizó acerca de las relaciones intratrinitarias, el de Éfeso acerca de la persona y la naturaleza del Verbo y Pío IX profundizó acerca de la concepción inmaculada de la Madre de Dios. Y no se trata de iglesias distintas, como algún distraído podría suponer, aunque durante muchos siglos, por ejemplo, algunos pudieron haber negado la concepción inmaculada de María. Simplemente, la Iglesia desarrolló en el correr de los siglos una verdad que estaba in nuce en la Revelación. Como dice San Vicente, es el mismo hombre de siempre, sólo que ahora ha crecido y no se reconoce en él al adolescente de antaño. 

Pero pareciera que el Papa Francisco pretende aplicar este principio a lo bestia, sin la imprescindible y básica sutileza teológica que se requiere. La primera sutileza que señalo es que el avance, tal como lo explica claramente Newman y lo da entender San Vicente, es que el desarrollo debe ser orgánico y, por tanto, que lo nuevo nunca debe implicar la negación de lo que anteriormente había sido enseñado por la Iglesia. Cualquiera puede recorrer las definición realizadas por los concilios y los papas y verá que las “nuevas” verdades no niegan lo que se creía antes; simplemente, lo profundizan. La Iglesia nunca enseño que Virgen había nacido con pecado original; no se expedía al respecto y sobre el tema habían varias escuelas de pensamiento. En un momento determinado, se expidió y proclamó que Ella nació sin mancha de pecado. 

Para el papa Bergoglio, en cambio, las cosas no son así, y una nueva “verdad” puede reemplazar a una anterior, aunque sea negándola. La Iglesia siempre enseñó positivamente que las personas que conviven more uxorio con quien no es su cónyuge no pueden recibir la Eucaristía; él, en virtud del principio vicentino, establece que sí pueden. La Iglesia siempre enseñó que las relaciones homosexuales son contrarias a la naturaleza y constituyen un pecado grave; él considera que ese tipo de uniones pueden ser incluso bendecidas. “Santidad, ¿no ve la contradicción?”, podríamos preguntarle. Y él respondería citando, y tergiversando, a San Vicente de Lerins: “Así como la adolescencia significa la negación de la infancia, y la vida adulta la negación de la juventud, así las nuevas verdades que enseña la Iglesia significan la negación de las anteriores”. Para Bergoglio, el desarrollo del dogma no es orgánico, sino que se produce a golpe de voluntad del jerarca de turno. 

En su diálogo con los jesuitas húngaros, Francisco aplica el principio a la liturgia y manipula la memoria de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Para él, celebrar la misa tradicional significa un retroceso, una oposición o reacción a la ineluctabilidad del cambio que implica el crecimiento propio de todo lo natural. Es el joven que se resiste a transitar hacia la vida adulta; un trastornado que permanece mirando hacia atrás y no acepta el cambio que es siempre y necesariamente bueno, tal como ocurre en cualquier ser vivo. Nunca mejor aplicado que al Papa el adjetivo de progresista: la Iglesia, junto con la historia, progresa necesariamente hacia estadios superadores que muchas veces implican la negación de los anteriores. Como para cualquier jesuita, el principio de no contradicción es flexible y siempre cabe la posibilidad del discernimiento. Lo único cierto y absoluto es el progreso hacia el Punto Omega. Teilhard de Chardin se sentiría a sus anchas en este pontificado.

El Papa Ratzinger escribía en la carta a los obispos que acompañaba su motu proprio Summorum Pontificum

“No hay ninguna contradicción entre una y otra edición del Missale Romanum. En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial. Nos hace bien a todos conservar las riquezas que han crecido en la fe y en la oración de la Iglesia y de darles el justo puesto”. 

Hace dieciséis años, la claridad del llorado Benedicto XVI desbarataba las afirmaciones sin fundamento de Francisco, que no duda en tergiversar la enseñanza de los Padres y Doctores para justificar sus discernimientos y confundir al pueblo santo de Dios. “Estos individuos son fuentes sin agua, niebla empujada por la tormenta, para quienes está reservada la más densa oscuridad.”. (II Pe. 2,17).


27 comentarios:

  1. Muchissimas gracias, don Wanderer, por su explicacion. Impecable.

    ResponderEliminar
  2. Paseador de Perros15 de mayo de 2023, 9:13

    Cuál sería la diferencia que fundamenta la obtención de ese permiso entre un sacerdote ordenado en 2019 a uno ordenado en 2022?
    Sería bueno conocer al respecto la opinión de Solado Colifo

    ResponderEliminar
  3. El principio lógico de "no contradicción" les tiene absolutamente sin cuidado a los progresistas, ya sean de izquierda o derecha liberales, si es que se puede seguir utilizando estas clasificaciones de viejo cuño. El único objetivo es el formateo mental de los muchos y a los que se dan cuenta, un buen ataque ad hominen y listo. A otra cosa y se pasa la página sin remordimientos. Ojalá se tratara de algún tipo de "discernimiento", es pura imposición, o como se expresa aquí sólo "golpe de voluntad del jerarca de turno".

    ResponderEliminar
  4. El tema es que Francisco es hegeliano. Habla del "curso de la Historia", hipostasiada, como algo irreversible frente a lo cual sólo queda adaptarse. El inadaptado es el reaccionario, el tradicionalista que pretende lo absurdo: ir contra ese flujo necesario.
    Entonces no hay verdad perenne que valga, todo cae en el transformacionismo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Para mi Bergoglio no es hegeliano (sería hablar bien de él). Es solo un chanta y pícaro como un personaje de la televisión argentina de los años setenata llamado Alberto Olmedo pero sin su simpatía.

      Eliminar
    2. No es hegeliano en el sentido de que no ha leído, ni entiende, ni profesa la filosofía hegeliana. Sí es hegeliano su "formato" mental, el horizonte psicológico confusionario que lo caracteriza, la imagen de la historia como una totalidad autónoma que avanza y cuyo avance cronológico se identifica de suyo con el bien, la verdad y lo normativo. En este último sentido es hegeliano, en el primer sentido no lo es. Todo el resto de la apreciación es correcto: por un lado, chanta y pícaro, por otro, un hombre político (en el peor sentido del término), amante del (ejercicio del) poder, poseedor de un intelecto prácticamente mutilado en lo especulativo a la vez que eminentemente pragmático y práctico, camaleóntico para congraciarse con el interlocutor de turno. Su intelecto especulativo tosco y rudo, no le permite ir más allá de metáforas y lugares comunes, volviéndolo comparable (como ya hiciera con toda razón Wanderer) al célebre protagonista de "Desde el jardín". A todo esto hay que añadir que el poco, pobre y elemental contenido teológico-catequético de su "pensamiento" imaginativo es simple, lisa y llanamente la teología del pueblo, o sea la versión argenta de la teología de la liberación, que su estrategia sinuosa y ambigua de "decir aquí" y "hacer allá", "hacer aquí" y "decir allá" constituye un rasgo de la peor versión del jesuitismo que tiene profundamente incorporado, como así también el desprecio a priori por la liturgia y la contemplación.

      Eliminar
  5. La crisis de la iglesia es demoníaca y llevará a muchos al infierno. Francisco todavía puede arrepentirse antes de ser condenado. Dios se apiade de su alma y tenga misericordia de todos nosotros.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Alguien lanzará algún día una campaña de millones de rosarios por la conversión del Papa? Si no lo hacemos por él hagámoslo al menos por la cantidad de almas que está arrastrando esta deriva...

      Eliminar
  6. RBGB
    ¡Así de contundente!. No se necesita más explicación.

    ResponderEliminar
  7. Recemos el Rosario en latín el 07/07/2023 en todas las catedrales del mundo, pidiendo la liberación de la Misa Tradicional.

    ResponderEliminar
  8. "Este es el motivo por el cual decidí que en adelante la concesión de celebrar según el Misal Romano de 1962 fuese obligatoria para todos los sacerdotes...".

    Pero ¿la concesión es ahora obligatoria?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay en error en el texto. Lo que es obligatorio es pedir permiso para celebrar la Misa Tradicional.

      Eliminar
  9. Bergoglio, papa Francisco es representante magistral de la deriva sectaria de la iglesia católica. Estamos hablando del clero, de religiosos, ordenes, institutos y del pueblo De Dios. Así, el papa Francisco simplemente expresa la voz y el sentimiento errático de miles de clérigos y millones de creyentes y que como zombies e idiotas le han comido cuento a las equivocidades de la iglesia en los últimos 60 años. Los más acobardados, los obispos, hoy en su mayoría simples funcionarios inútiles y serviles a la causa del demonio. Es imposible comprender la deriva sectaria del catolicismo romano sin tener presente al principe de la mentira y del engaño. La pérdida de fe y el abandono De la Iglesia católica de millones de hombre está directamente relacionada con la postura irracional, individualista, luterana y modernista del papa, cuyo magisterio está en continuidad con todas las penumbras y disoluciones que ha tenido que vivir la Iglesia en estas ultimas seis décadas.

    ResponderEliminar
  10. Los sacerdotes que siguen perteneciendo a la autoridad de Roma y que son sacerdotes de varios ritos orientales, pueden celebrar la misa según ritos muy antiguos y que no son de la segunda mitad del siglo XX, mientras que los sacerdotes de ritos latinos se encuentran perseguidos y cada vez más desde el pontificado de Francisco. Hay que buscar el error…Ah, no es posible, reflexionar es ya desobedecer. ¿Cómo se llama ese modo de dirección pastoral? Confundir autoritarismo con autoridad nunca resuelve los problemas…

    ResponderEliminar
  11. Don Wanderer: un par de líneas nomás para recordar que no es la primera vez que Bergolio falsifica a los Padres de la Iglesia, en general, y a San Vicente de Lerins en particular. He registrado en su momento que lo hizo en “Veritatis Gaudium”, de diciembre de 2017. Allí, en la Parte III, tergiversa groseramente el punto 23 del “Commonitorium primun” del precitado Padre y omite adrede los puntos 22 y 24 que permiten entender el contexto y el sentido. Los detalles del fraude pueden verse en mi libro "De Perón a Bergoglio", Buenos Aires, Bella Vista Ediciones, 2019,p. 170 y ss. Aclaro que no soy patrólogo, para que se advierta que hasta un lego en la materia como yo, puede darse cuenta de la maniobra intelectualmente dolosa que perpetra permanentemente el personaje en cuestión. Atentamente: Antonio Caponnetto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy leyendo el famoso Commonitorium y no encuentro ni el punto 22, ni el 23 ni el 24. Qué versión es?

      Eliminar
    2. Teodolina, lo puede encontrar completo en varios sitios de la web. Por ejemplo, aquí
      https://docplayer.es/6117115-San-vicente-de-lerins-commonitorio-commonitorium-apuntes-para-conocer-la-fe-verdadera.html

      Eliminar
  12. Si no entendí mal, para Bergoglio el Novus ordo sería un progreso, mientras que para Ratzinger sería un desarrollo orgánico. Me parece que con toda la gratitud que se pueda sentir respecto de Benedicto XVI, eso no convierte en cierta la afirmación de SP.
    Hilbert.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A critica de Bento XVI à reforma litúrgica resulta, precisamente, desta não resultar de um desenvolvimento orgânico, mas antes ser um produto de "laboratório".

      Eliminar
    2. Entiendo que Ud. caro amigo Jorge, se refiere a la crítica de Joseph Ratzinger. En sus documentos, en particular, en Summorum Pontificum, Benedicto XVI, tal como señala Wanderer en este artículo, pone en igualdad de condiciones a ambos ritos, vetus y novus, destacando su continuidad, lo que es del todo falso. Eso es lo que modestamente señalo ameritaría una aclaración, ya que el artículo cita a BXVI cuando afirmaba que "El Papa Ratzinger escribía en la carta a los obispos que acompañaba su motu proprio Summorum Pontificum: “No hay ninguna contradicción entre una y otra edición del Missale Romanum...”. Según Ud. dice para BXVI el Novus Ordo no resultaba un desarrollo orgánico, pues bien, no es lo que dice en SP y creo y repito, que con todo el agradecimiento que debemos a BXVI por ese documento, allí falló, porque siguió dando pie a un equiparamiento falso e injusto sobre el que luego se pudo fundar Traditiones Custodes. O sea que, más allá de las intenciones, lo cierto es que BXVI no desabarató los delirios de Francisco sino que por sus ambiguedades, les siguió aportando combustible.
      Cordialmente.
      Hilbert

      Eliminar
    3. Obvio que Benedicto se equivocó, si no no tendríamos a este *** de Papa.
      Pero una cosa es decir que lo antiguo es bueno,
      y que lo nuevo no puede contradecirlo;
      y otra cosa totalmente diferente
      es decir que lo nuevo, necesariamente, anula lo antiguo...
      Más allá de que, con la Misa de Pablo VI bien celebrada, yo no tengo tanto problema como usted.

      Eliminar
    4. Estimado, una cosa es decir que lo nuevo no debe contradecir lo antiguo y otra cosa es decir que lo nuevo no contradice lo antiguo cuando a todas luces lo hace. Respecto de sus opciones personales, ¿Quién soy yo para juzgar?
      Hilbert

      Eliminar
  13. Un pequeño aporte en honor de San Vicente.
    "... E Griffe ha podido así sostener recientemente que no es posible detectar huella alguna de polémica antiagustiniana en la obra de Vicente y que el Commonitorium, por tanto, hay que entenderlo al margen de la controversia semipelagiana. O´ Connor, por su parte, ha demostrado que Vicente no es el autor de las Objecciones que Próspero consideraba injuriosas para San Agustín. El Commonitorium por tanto no sólo no es agustiniano sino que se inspira en el mismo principio de la tradición profesado por San Agustín".
    Breve pasaje de una traducción del Conmonitorio, hecha por el P. José Madoz, S. I., fallecido en los 50.
    Tengamos cuidado en repetir visiones comunes sobre el pasado no siempre justas, sobre todo cuando se intenta vincular a un santo con una herejía.

    ResponderEliminar
  14. Javier de Argentina16 de mayo de 2023, 23:34

    Escuchar B16 y luego al populista y peroncho Francisco es un auténtico dolor de ojos y oídos.
    Ojos por la cara de vinagre y oídos por las bestialidades que dice.
    Imposible un debate con este tipo, es un chanta, un relativista egocéntrico.
    Tenemos que rezar por el Papá apóstata.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tambien hay que rezar por los que sufren y por los que pierden la fe a causa de este Señor que, a todas luces, trabaja para el Enemigo.

      Eliminar
  15. Del Código de Derecho Canónico:

    1333 § 1. La suspensión, que sólo puede afectar a los clérigos, prohíbe:

    1 todos o algunos de los actos de la potestad de orden;
    2 todos o algunos de los actos de la potestad de régimen;
    3 el ejercicio de todos o de algunos derechos o funciones inherentes a un oficio. (...)

    1334 (...) § 2. La ley, pero no el precepto, puede establecer una suspensión latae sententiae sin añadir ninguna determinación o límite; tal pena produce todos los efectos enumerados en el c. 1333 § 1.

    1335 Si la censura prohíbe celebrar los sacramentos o sacramentales, o realizar actos de régimen, la prohibición queda suspendida cuantas veces sea necesario para atender a los fieles en peligro de muerte; y, si la censura latae sententiae no ha sido declarada, se suspende también la prohibición cuantas veces un fiel pide un sacramento o sacramental o un acto de régimen; y es lícito pedirlos por cualquier causa justa.

    ResponderEliminar