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jueves, 29 de febrero de 2024

Tucho el iluminao. 2º Parte: La rentas de la Fiducia

 


por Eck


Una función inferior es regulada 

por el mero ejercicio de la función superior.

Hughlings-Jackson 


Como dijimos en la primera parte, hay que pensar bien para obrar el bien. ¿Y qué es el pensamiento sino una contemplación de la verdad? La falta de mística y contemplación, de razón e intelecto, la función superior, hace que la función inferior, el instinto, tome su lugar. Cuando la religiosidad se amalgama con la pasión sexual en un sentimiento mixto da lugar a una sublimación fallida por falta de principio rector y hace nacer monstruos. Y su producto es Fiducia supplicans y la aceptación de la espiritualidad pervertida de tantos altos clérigos con su larga ristra de pecados y crímenes.


La Devotio moderna y la falta de mística 

Desgraciadamente el llamado de Leonardo Castellani, ducho en psicología y espiritualidad, a una mejor educación integral en los seminarios; los ejemplos y llamados de tantos santos y el ideal del P. Arintero y Garrogou-Lagrange de rescatar la mística de su postración, fracasaron miserablemente por el hundimiento del pensamiento católico envenenado por el nominalismo. Da verdadera grima conocer la educación “afectiva” que se imparte en los seminarios, sondear las obras de teología y pensamiento, y pánico leer los libros actuales de espiritualidad. Lo extraño es que no surjan aún más Tuchos y aún peor, McCarricks en semejantes zahurdas. 

    La frase del gran fisiólogo Hughlings-Jackson nos da la clave. Sin el intelecto y la contemplación, Verdad y Visión, los pueblos perecen y las cabezas e instituciones descarrilan en locuras. Las exageraciones de la Devotio Moderna, parte espiritual del nominalismo teológico, con su énfasis en el activismo, su individualismo y su antintelectualismo han provocado la sequía de la mística en sus fuentes y ha dado lugar a una especie de budismo cristiano.

    En el fondo, el budismo es un egoísmo en el cual, para evitar el sufrimiento, el individuo debe aniquilarse. En la Devotio moderna es la preocupación casi exclusiva por la propia salvación en el cual mi relación con Cristo es lo que cuenta, y se ve la evangelización no como un desbordamiento del amor a los demás sino como un frío método de salvación individual. Todo se vuelve instrumento para una meta personal en la cual el don y la caridad no cuentan para nada. Pero lo peor es el subjetivismo que le hace caer en el pelagianismo, aunque sea con las paradójicas galas de S. Agustín en el jansenismo o en el sentimentalismo. Así, en la espiritualidad protestante, hija de la Devotio, se cae en el puritanismo calvinista o en los arrebatos sexualistas y orgiásticos de los anabaptistas de Münster. 

    Y como la contemplación y el intelecto han sido destronados, es el instinto quien se convierte en rey y conduce el carro alado a la tierra, a la carnalidad. Entonces aparece el sucedáneo de la experiencia mística, la espiritualidad orgiástica y carnal: aparece la pornomística, el tantra cristiano.


Los ranters ingleses

Cada tiempo histórico tiene sus tentaciones espirituales propias. Así, en la época monástica nació el catarismo y la fundación de las órdenes mendicantes se vio acompañada del joaquinismo, fraticellis demás hierbas heréticas, mientras que en nuestra época, marcada a fuego por la Devotio Moderna, da lugar a fenómenos en apariencia contradictorios pero complementarios como son el puritanismo y ese movimiento que podemos llamar alumbradismo, donde se mezclan misticismo y sexualidad. Antaño eran los Hermanos del Libre Espíritu, anabaptistas de Münster, molinistas, alumbrados, convulsionarios, y otros especímenes más raros. Hogaño, con el “wokismo” lo tenemos fundido en una única aleación letal de libertinaje y mojigatería.

    Estos estallidos de libertinaje sexual fundidos con misticismos fueron duramente erradicados tanto por católicos como por protestantes, pues sus efectos disolventes en la sociedad eran evidentes y su subversión era tan peligrosa que se cortaba por lo sano con el cauterio. Quizás por esto se fomenta tanto en nuestros días por parte de nuestras élites esclavizadoras. Debido a esta represión carecemos de fuentes de primera mano; sólo tenemos descripciones de sus represores, confesiones inquisitoriales u obras de gente de buena fe contaminada que no pasaron a estadios ulteriores como Molinos. Sin embargo, por un azar histórico han llegado hasta nosotros unos libelos que nos pueden arrojar luz: los escritos de los ranters ingleses.

    Dentro de la Inglaterra puritana (1640-1668), hija de la primera revolución y la más profunda, la enriciana, surgieron diferentes sectas disidentes como los diggers o los levellers. Periodo poco conocido aún en el propio mundo anglosajón pero fundamental para entender nuestro mundo: aquí tiene origen la modernidad que conocemos con todas sus corrientes tanto terrenales como espirituales. Inglaterra y no Francia o Alemania u Holanda es el núcleo de la Gran Revolución. En esta galaxia de proyectos utópicos, religiosos y políticos se incardinan los ranters, panteístas,  subjetivistas, amoralistas y contrarios a cualquier autoridad. Su paralelo con los alumbrados españoles es casi total, hasta en su mesianismo y su apocaliptismo. Sólo un elemento les diferencia, en los ingleses se transparenta su relación con la política mientras en los españoles no aparece.


Tucho entre los ranters

La piedra angular de la teología tuchiana está en este párrafo archiconocido:

Es lícito preguntarse si los actos de una convivencia more uxorio deban caer siempre, en su sentido íntegro, dentro del precepto negativo que prohíbe “fornicar”. Digo “en su sentido íntegro” porque no es posible sostener que esos actos sean, en todos los casos, gravemente deshonestos en sentido subjetivo. 

El capítulo VIII de Amoris Laetitia: lo que queda después de la tormenta, p. 455.

    Empieza a lo hipócrita, con una pregunta retórica que todos sabemos ya le respuesta. El contexto no es el de la ignorancia invencible de la teología sino el de las dificultades por las circunstancias. Dicho en otras palabras, sólo habrá pecado si la persona lo juzga o se lo imagina así. No importa que sepa que es pecado, sólo importa si quiere comprenderlo así:

Primero, si una mujer que sabe de la existencia de la norma, realmente puede comprender que no abandonar a ese hombre —a quien no puede exigirle por ahora una continencia total y permanente— es realmente una falta gravísima contra la voluntad de Dios. 

Tucho, Ibidem

    Pura subjetividad. El paso a lo afirmado por los ranters es muy fácil y lógico:

Y, sin embargo, a pesar de ese acto, o gran parte del acto que comprendes, el pecado no está en Dios, ni simplemente en ti mismo: pues, en verdad, el pecado sólo tiene su concepción en la imaginación. Por lo tanto, mientras el acto fue en Dios o producido desnudamente por Dios, era tan santo como Dios, pero después de que haya una apariencia en ti o aprensión en ti de que este acto es bueno y ese acto es malo, entonces has comido tú con Adán del árbol prohibido, del árbol del conocimiento del bien y del mal.

Laurence Clarkson, A Single Eye, https://www.exclassics.com/pamphlets/pamph004.htm

    La consecuencia es evidente y Tucho nos lo dice claro: 

A causa de los condicionamientos o factores atenuantes, es posible que, en medio de una situación objetiva de pecado —que no sea subjetivamente culpable o que no lo sea de modo pleno— se pueda vivir en gracia de Dios. 

    Y los ranters nos lo confirman:

De modo que considera que cualquier acto que hagas, con luz y amor, es ligero y hermoso; aunque sea ese acto llamado adulterio, en la oscuridad, es así; pero en la luz, la honestidad, en esa luz se ama a sí misma, y por eso no puede contaminarse (…) No importa lo que digan las Escrituras, los Santos o las Iglesias, si aquello que está dentro de ti no te condena, no serás condenado .

Laurence Clarkson, Ibidem.

    El problema de Victor Fernández es cómo encajar su verdadero pensamiento relativista y gnóstico dentro de la moral católica que está en su contra directamente. Para ello tiene que recurrir al subterfugio de la distinción entre lo objetivo y lo subjetivo, e invocar la condición necesaria para la imputación de un pecado de que la persona debe saber que está rompiendo voluntariamente la norma divina. Pero como él mismo dice: “Si una mujer que sabe de la existencia de la norma puede comprender (…que) es realmente una falta gravísima contra la voluntad de Dios”. Al final, sólo hay pecado cuando la persona crea que lo hay, es decir, cuando lo sienta así y no por iluminación del intelecto.


El caso Tolkien

Apliquemos las tesis tuchas al famoso caso Tolkien. Es obligación de toda persona que conozca la Verdad del Evangelio la de convertirse a la Iglesia Católica. La madre de los hermanos Tolkien, Mabel, sabía la verdad de la Fe Católica pero también comprendía las consecuencias de su conversión: la condena de su familia a la miseria y el abandono. Según Tucho, podía haberse mantenido protestante a sabiendas de que esta religión era falsa, por considerar que no podía convertirse al catolicismo por el bien de la familia y por no comprender bien que seguir siendo protestante era una falta gravísima en contra de la Voluntad de Dios, y estar en gracia de Dios. Sus hijos no estuvieron de acuerdo con Tucho, la vieron como una verdadera mártir, testigo de la Verdad, y el ejemplo de su madre iluminó sus vidas y a través de ellos a muchos otros. 


Conclusión

Tucho y Francisco equiparan los bienes espirituales con los temporales y parecen negar la providencia divina, que protege a los suyos, además de afirmar que se puede estar en gracia durante una situación de pecado aunque se conozca la Ley Divina. En el fondo, su concepción del pecado es una apariencia de pecado, un maya o mara, una ilusión que solo existe si el individuo lo comprende así. 

    Con esta manera de pensar no es raro o inesperado que se confundan los planos místicos y sexuales.  Con el Pecado Original todas las potencias y facultades del alma y las energías del cuerpo se rebelaron cayendo en anarquía. Todas estas facultades, potencias y energías vuelven a su verdadero cauce al ejercer la función superior, el entendimiento, su gobierno sobre ellas mediante el entrenamiento (ascesis) y la iluminación por la verdad y la gracia de Dios. Cuando esto sucede por la gracia divina y la colaboración humana, hasta el instinto sexual junto a todos los demás se pone al servicio de la contemplación del Altísimo en una sinfonía sublime. Las aguas pútridas de la humanidad se subliman por el calor y la luz de Dios hasta convertirse en un Arco Irís en el Cielo donde habita el Creador.

    Pero cuando se cae en el subjetivismo, en el sentimentalismo, en las tesis tuchanas onanistas, el instinto sexual se confunde con las ansías contemplativas que todos tenemos. Siendo el amor humano analogía del amor divino y el amor esponsalicio el más alto de entre el amor humano, sin contemplación es muy fácil confundirlo con el místico en una inversión trágica. Dicho en plata, ya no se ve al amor humano como un reflejo desvaído del amor divino, sino al amor divino como un amor humano y, siendo el amor conyugal el más profundo, se puede sentir como divino si se mezcla con una espiritualidad degenerada y de naturaleza panteísta. Se equiparan los orgasmos a los deliquios místicos y la búsqueda en el sexo de la unión con lo divino es un paso muy fácil y que se ha dado muchas veces en la historia. Esto es el alumbradismo del cual el Tucho es uno de sus mayores gurúes católicos..


20 comentarios:

  1. Siempre intento leer con mucha atención las críticas a la «Devotio moderna», tratando de comprender por qué es tan mala. Pero nunca descubro nada más allá de vagas generalizaciones, hombres de paja y establecimientos de causalidades muy dudosas. Al final, denigrar la «Devotio moderna» sin profundidad pero repetidamente parece simplemente una nota más de identidad del católico tradicionalista. A mí me parece bien.

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    1. El "católico tradicionalista" por lo general es tan devotomoderno como el "modernista".
      Si usted espera que en un par de artículos de blog con sus comentarios, se le dé toda la explicación "clara y distinta" de por qué la devotio moderna es contraria a la Fe Católica, está equivocado.
      Para empezar, debería estudiar el nominalismo, por ejemplo.

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    2. Estimado Pedro, el problema de la Devotio Moderna es uno de los problemas más profundos y complejos de la espiritualidad latina. Afecta a la raiz y es la tentación más peligrosa para está espiritualidad porque afecta a su centro vital. Cada pueblo y cada iglesia particular tiene, dentro de la Fe y la gracia universal (católica) unos carismas particulares, unos intereses particulares y una perspectiva particular de acuerdo con su caracter. Esto se puede ver en su teología y liturgia, devociones y obras de arte.
      Mientras que Oriente se ha centrado en la Teología divina (Cómo es Dios y su vida íntima) y su reflejo litúrgico, el Occidente se ha centrado en la Economia divina, es decir, la comunicación de Dios a sus criaturas, en especial, al hombre. Por esto las herejías griegas se han centrado en Dios y en Cristo en cuanto Verbo encarnado mientras las latinas ha sido sobre la gracia, el pecado. En oriente se inaugura con el gnosticismo y occidente con la polémica de los lapsi y la capacidad de perdón de la Iglesia.

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    3. Así la iglesia griega pudo sostenerse en la latina para soportar los ataques de la herejía mientras se definía la fe y la latina pudo equilibrar su espiritualidad con la recepción de la contemplación griega. Esta unión se fue rompiendo a partir del año 700: primero la caída de la única iglesia latinaque contrapesaba a Roma y la más cercana a oriente hasta hacer de puente: la hispana, el fin de los papas sirios y el abandono de Bizancio de Italia que la hizo girar hacia los francos . Cuando llegó Focio, en la práctica las relaciones vitales estaban rotas y el cisma de Miguel Cerulario confirmo un hecho de larga data.
      Sin el Oriente, el Occidente se centro en si mismo y en sus tendencias espirituales hasta la exageración y el exclusivismo. La Devotio moderna es una heteropráxis no por sus fundamentos ni por sus prácticas sino por su exageración y exclusivismo, muy relacionado por el nominalismo voluntarista (su parte intelectual). Por esto es tan peligrosa, porque no se puede trazar una línea clara. Los padres de la Tebaida son más duros en sus prácticas y técicas que los devotomodernistas pero se capta enseguida un espíritu muy diferente al igual que en sus obras espirituales.

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    4. Finalmente, para mi la devotio moderna no es tan mala per se, muchos de sus autores son santos y muchas de sus prácticas, reflexiones y consejos son muy estimables pero el peligro es que no tenemos en qué equilibarlos espiritualmente. Nuestra liturgia y su vivencia es casi nula, la mística durante siglos estuvo mal vista y el exclusivismo le cerró las puertas, el espiritu voluntarista y nominalista que las empapa envenena el alma al menos descuido.
      Le cuento una anécdota personal: yo hice durante muchos años ejercicios ignacianos puros, de una semana. Me sumían en escrúpulos, perplejidades y sufrimientos que oscurecían la contemplación, en resumen me hacían daño y con la preocupación de si tenía algún transtorno espiritual (o algo peor). Paradójicamente me salvó el propio S. Ignacio con su frase de que cada alma tiene su propio camino espiritual y que no se puede forzar. Pero Guay de mi si hubiera caído en otras manos...
      Esto es de momento lo que le puedo exponer de mis ideas sobre el tema por si le sirve.

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    5. Andreas, con todo respeto, sea más cuidadoso en su forma de hablar. Créame que sigo sus comentarios y ese tono admonitorio, enojado y de mandar a estudiar cosas a personas que Ud ni siquiera conoce, es bastante patético.

      Juancho.

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    6. Pedro: por si no lo tiene, acá hay un artículo crítico sobre la Devotio Moderna que lo puede esclarecer

      https://www.quenotelacuenten.org/2019/07/18/devotio-moderna-espiritualidad-tradicional/

      Juancho

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    7. Juancho, tal vez usted está leyendo mis comentarios adjudicándoles una "voz enojada" y por eso le parece patético.
      Además, fíjese que no he "mandado a estudiar", sino que he sugerido o aconsejado el estudio, por eso usé "debería" y no "vaya a estudiar el nominalismo y no diga tonterías", por ejemplo.
      Suelo comentar entre los ratos libres que tengo, a veces no se puede perder tiempo en buscar formas más "diplomáticas" de decir las cosas. Y a veces la admonición tiene también su lugar porque la persona comenta con evidente mala fe (no digo que sea el caso de Pedro).

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    8. Sr. Eck, me gustaría leer un artículo suyo sobre los ejercicios espirituales ignacianos. Tengo conocidos que no paran de proponerme que vaya a esos retiros...

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    9. Lo intentaré si me atrevo con un tema que tan bien escribió el P. Castellani.
      El problema no son los propios ejercicios tal como los ideó el propio santo o sus adaptaciones (de una semana o de tres días) sino la tendencia y tentación, en la que sea ha caído siempre, de convertirlos en una máquina infalible de conversiones y de devotos yendo incluso en contra de los propios consejos de s. Ignacio.
      También depende del que los dé y la perspectiva con que los dé. Hay que tener mucho cuidado con este punto. Si su director es hombre de santidad y de saber pueden ser de gran ayuda, si es lo contrario es casi como meterse en una secta lavacerebros y para personas de carácter débil muy peligrosos.
      Como digo más arriba, el peligro no está tanto en las prácticas como en el espíritu con que se dan esas prácticas y en la exageración de muchos en verlas como infalibles o únicas por si mismas.

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    10. Andreas: entiendo lo que dice. Sin embargo, su comentario de que «el "católico tradicionalista" por lo general es tan devotomoderno como el "modernista"» me ha dado alguna luz. Gracias.

      Juancho: muchas gracias por el enlace. Hace años escuché esa conferencia del P. Olivera Ravasi, y ahí fue donde me empezó a costar determinar qué es exactamente lo que se le critica a la «devotio moderna».

      Eck: con su explicación me queda mucho más claro, me ha dado muchas luces. Agradezco el tiempo que se ha tomado conmigo. Coincido en que es muy difícil esclarecer cuando se está ante medios buenos y santificadores (planes o reglas de vida, meditaciones personales, etc.) y cuándo ante exageraciones o desviaciones.

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    11. La "Devotio Moderna" es el "boogeyman" favorito de ciertos tradis cercanos a la pseudo ortodoxia del filósofo anglicano John Milbank, adicto a atacar gratuitamente a los franciscanos, al Beato Duns Scoto y lo que sea que se le ocurra que es la "devotio moderna". Lo mejor que e puede hacer ante esto es ignorarlo.

      Kempis bebé.

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    12. No conozco a ese filósofo inglés ni he leído nada de él. Mi crítica a la Devotio procede de L. Castellani y otros autores, casi todos de lengua española o francesa (Suárez, Villoslada, Bouyer y varios críticos de los jesuitas como los dominicos Melchor Cano o Bañez, las criticas de miembros de las órdenes contemplativas respecto a la liturgia) y mi experiencia personal.
      Que yo sepa aquí no se ha atacado a los franciscanos ni a Duns Scoto, aunque su filosofía me parece errónea y madre de la de Okham y los del circulo de Luis de Baviera.

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  2. No es ilógico que los que conciben como extrínseca a la naturaleza a la ley natural (cuando ésta no es más que la inclinación de la propia naturaleza) entiendan a la ley divina y a la gracia como igualmente extrínsecas y opuestas a la conciencia, que tiene que darles un pase de aduana para ingresar. El sujeto es pura inmanencia y de él brotan las "novedades del Espíritu". La conciencia, en esta idea, es como aquellos reyes franceses que, hartos del protocolo, fueron haciendo cuartos íntimos y secretos en los que se iban recluyendo para su "verdadera" vida.

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  3. Pienso que Fernández también padece la herencia nominalista, ese voluntarismo irracional que arrojó al abismo todo contacto con la "vida viva", con la beatitud. Da grima saber que esas cosas están escritas en documentos pontificios. Bueno, todo esto terminará, por fin, como todas las cosas. Lo bueno es no desesperar.

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  4. Una curiosidad de la asociación religiosa católica, disuelta en 2017 por acusaciones de prácticas sexuales, llamada SPD (Seminario del Pueblo de Dios) fue que sus miembros hablaban el catalán, aunque fueran oriundos de regiones donde se habían implantado, fuera de Cataluña, como Vizcaya, Valledupar (Colombia) y Colonia (Alemania), etc.

    https://www.religiondigital.org/diocesis/Roma-actividades-Seminario-Pueblo-Dios_0_2133086701.html

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  5. No soy estudioso de la historia de las herejías pero por lo que he leído a lo largo de mis décadas me parece que existe una relación entre herejía y libertinaje sexual o amoralidad sexual. Que de la una se termina cayendo en la segunda, tipo causa y efecto. Habrá quien lo pueda afirma o negar, claro.

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    1. Y que mas de uno se hace hereje porque le inviten a las orgías mas que por lo que signifique la herejía en cuestión, también.

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  6. Sobre la devocio moderna, recomiendo leer este artículo del Padre Federico Highton que es muy esclarecedor.

    https://gloria.tv/share/YTHSBNW6MLEs42pBEwKExtRzb

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  7. Sr. Wander: ¡qué asombroso testimonio de cultura católica brinda Vd. para poner en evidencia, a la luz de sus profundos conocimientos de la historia de la filosofía y de la teología, las despreciables raíces que animan el último documento del Cardenal Fernández, lo cual no hace más que arrojar un sospechoso manto de duda sobre la naturaleza del pecado de fornicación, y que, a la postre, termina por desdibujar en la conciencia de los fieles cristianos la noción misma de pecado! A partir de su luminoso comentario efectuado por Vd. en el presente post, advierto la vinculación de “Fiducia supplicans” con las corrientes heterodoxas de la Devotio moderna y con los “ranters” ingleses, con el vergonzoso alarde de “falta de mística y contemplación, de razón e intelecto”, que convienen a la primera, y con sus consecuentes desbordes sexuales que traen aparejados los desórdenes morales efectuados por los segundos, lo cual sólo pone en evidencia el desvergonzado desprecio que se hace de la aspiración a la verdad tanto filosófica como teológica, que todo hombre buscador de Dios debe tener desde lo más hondo de su corazón. Porque, si “nihil volitum nisi praecognitum”, i.e., “nadie ama lo que no conoce”, entonces el abandono de la verdad por la inteligencia, impide la búsqueda del bien por la voluntad, y, por lo mismo, a la postre, torna del todo inviable el encuentro del hombre con Dios, Quien se revela a sí mismo como fundamento de toda verdad y bien. Porque, como bien reza la bienaventuranza, la pureza de corazón es una “conditio sine qua non para conocer y amar a Dios: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque verán a Dios”.
    ¡Dios, guarda a tu Iglesia! ¡Alabado sea Jesucristo!

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