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miércoles, 17 de agosto de 2022

Descorbatismo

 




En 2016, nuestro añorado columnista Ludovicus escribió en este blog un artículo titulado Elogio a la corbata, que tuvo la nada desdeñable respuesta de casi 80 comentarios. Y hace pocos días, Juan Manuel de Prada insistía sobre el tema en el ABC de Madrid. 

Un detalle, una pequeñez, si se quiere, pero que es manifestación de algo más profundo. 



Observa Pemán que, en las jornadas de abril del 31, el pueblo adoptó de repente un repertorio de gestos provocadores de los que hasta entonces había abominado: besarse en público, pisotear los jardines, desanudarse la corbata, etcétera. Pemán concluía que aquellos gestos desinhibidos o groseros eran «una ebullición turbia que buscaba las grietas de la civilización para desbordarse». Frente a los frenos civilizatorios de la Monarquía, la Republica mostraba, a los ojos de Pemán, «ese tono de salto de tapón, de rotura de presa, de apertura de toril» para los instintos más bajos.

Esto lo han sabido siempre los revolucionarios, que en cuanto han tenido oportunidad han hecho con el inocente nudo de la corbata lo mismo que Alejandro hizo con el nudo gordiano. Por supuesto, la aversión a la corbata (que oculta un anhelo de liberar los instintos más turbios) siempre trata de emboscarse detrás de coartadas superferolíticas. Hace un siglo, cuando lo progresista era intensificar la productividad, Julio Camba nos cuenta el caso de un arbitrista llamado Rokeby, que realizó una estadística sobre el tiempo que pierden los hombres en hacerse un nudo de corbata, llegando a la conclusión de que –si por término medio pierden tan sólo un minuto–, en España se perdían al día veinticinco mil jornadas de ocho horas. «¿Es que puede uno por pura coquetería y sólo en aras del bien parecer –escribía Camba con sorna– sabotear así como así la construcción de una obra de interés general? Por mi parte, declaro que antes preferiría renunciar a todo prurito o veleidad de elegancia y entregarme de lleno en los rudos brazos del sincorbatismo».

El arbitrio que ahora se saca de la manga el doctor Sánchez –pretender que por no llevar corbata podremos vivir sin aire acondicionado– no es menos rocambolesco que el de Rokeby, pues la mejor manera de protegerse, tanto del calor como del frío, es cubrirse de ropa (y cuanto menos nos cubrimos más aumenta la impresión térmica). Pero detrás de la incitación a descorbatarse del doctor Sánchez hay «ese tono de salto de tapón, de rotura de presa, de apertura de toril» para los instintos más bajos al que se refería Pemán. La corbata se ha convertido en el símbolo subconsciente del orden, de la aceptación de unos códigos sociales que rigen y obligan. Al decir 'nudo de la corbata', estamos anudándonos a un orden preexistente que nos aleja de la selva y que, hasta hace bien poco, el común de los hombres aceptaba gustosamente; la corbata es como una elegante pleitesía que se rinde a la civilización.

La barbarie siempre es prefigurada por los gestos del pueblo. Aquellos descorbatamientos que tanto perturbaron a Pemán llevaron a la quema de conventos. Hoy Madrid, como escribíamos el otro día, hace que Caracas parezca por comparación una cena de los Cavia. Los códigos de urbanidad son símbolos que actúan como barreras; y despojados de esos símbolos, los pueblos vuelven a hacerse fieras, vuelven a acudir, solícitos y rugientes, a la llamada de la selva.

38 comentarios:

  1. Antes de Prada, lo dijo Wanderer
    http://caminante-wanderer.blogspot.com/2016/08/elogio-de-la-corbata.html

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  2. Hay que conservar la corbata, precisamente porque no cumple ninguna función.
    Creo que lo dijo Chesterton.

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  3. ¡Coincido plenamente! Gracias por expresarlo tan bien: ¡no es lo mismo con corbata que sin corbata!

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  4. Una de las cosas que recuerdo de mi padre es cómo me enseñó a hacer una bello nudo de corbata, a acomodarla correctamente en el cuello y a que me quedará a la misma altura del cinturón (ni más larga ni más corta). También me enseñó a lustrar mis zapatos antes de cada salida, y muchas otra normas del buen vestir. Mi padre era un simple obrero, pero veo que le rendía pleitesía a la civilización. Yo hago lo propio conmigo y con mis hijos; y esto también es tradición. Muy buena entrada, Wanderer

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  5. Interesante reflexión esta de Juan Manuel de Prada porque los pequeños detalles siempre revelan las grandes cosas.
    Aquel ataque a las reglas de urbanidad que hace casi un siglo denunciaba Peman, es el mismo que en la Argentina hemos visto renacer de la mano de la política.
    En efecto, durante la campaña electoral de 2015 vimos con sorpresa que Mauricio Macri y los suyos se presentaban en todos lados sin corbata siguiendo el consejo de Jaime Durán Barba, su asesor de imagen.
    La idea era que el desacortanamiento otorga más naturalidad y siempre es bien recibido por las grandes masas que prefieren comportarse según sus propios deseos sin tener que sentirse atado a las reglas de un orden establecido y asfixiante.
    La novedad tuvo gran éxito y de la política saltó a los medios, hoy ya nadie usa corbata y en la TV casi todos los periodistas se presentan descorbatados pensando que eso les da más rating.
    En estos días también sorprende ver en TV una publicidad de Frávega sobre la familia. Primero muestran la foto antigua de una familia real donde los hombres visten uniforme militar y las mujeres largos vestidos mientras una voz en off va contando los cambios positivos que trajo el progreso hasta lograr la familia desacartonada de nuestros días donde todos ríen mientras los chicos ensucian el mantel con dulce de leche y el perro apoya sus patas sucias en la pared recién pintada.
    En ese escenario, una buena noticia es recibida con un beso en la boca por una pareja emocionada de lesbianas ante la mirada complaciente del abuelo que parece darles su bendición. Y lo mismo ocurre con otra pareja de homosexuales. En suma, todos son felices, cada familia es un mundo y Frávega es la familia de todos. Ese es el mensaje.
    Tal vez la idea de Durán Barba de arrojar la corbata a la basura para que cada uno viva como mejor le venga en gana no es suya, a lo mejor la copió de algunos jesuitas que hicieron punta hace 60 años cambiando la sotana por ropa de calle pensando que para llegar a la gente la Iglesia debía cambiar.
    Y acertaron, vaya si acertaron, y no sólo los jesuitas, hoy estamos en el final de aquellos gestos groseros que Peman vio como "una ebullición turbia que buscaba las grietas de la civilización para desbordarse" porque esto ya no se arregla con aspirinas.
    Pero esto que a lo mejor muchos ven con temor por el castigo que nos espera, tal vez no sea tan así. Tal vez ahora viene lo mejor, todo es cuestión de ver el vaso medio lleno o medio vacío...

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    1. ¿Ven cómo nos manipulan con eso del "progreso"?

      ¿quién dice lo que es progreso y lo que no lo es?

      Hasta hace poco el progreso, uno de los eslóganes de la masonería, era exclusivamente vivir mejor (económicamente) por la aplicación de la ciencia o la técnica a la producción, por la liberación del mercado...etc, con todos los cambios personales y sociales que eso trae.

      (al ganar más dinero, por ejemplo, no necesitas casarte y tener hijos para que te cuiden en la vejez. El comerciante debe pensar y ser activo cada día para poder vender y ganar, corriendo siempre el riesgo de arruinarse por comprar lo que los clientes no quieren comprar o por no haber sido prudente en la gestión de caja; muy al contrario del agricultor, que no necesita pensar...etc)

      Pero primero viene el dinero y antes todavía la manera como lograrlo. Lo contrario es poner la carreta delante de los bueyes y no funciona.

      Eso, poner la carreta delante de los bueyes, es justamente lo que hacen los que nos manipulan con "progreso" y esas costumbres cuyo fin es únicamente destrozar la civilización cristiana y asegurarse eternamente la poltrona comprando los votos con ayudas sociales para no trabajar. No es la primera vez en la Historia.

      Eso va a traer muy malas consecuencias, como ya ha pasado en Europa.

      Y ya habrá observado que los políticos y sus amos hacen todo lo posible para que la economía nunca funcione, porque si funciona, el obrero vive bien y no vota a estos políticos de la envidia y el resentimiento.

      No lo dude: la santa religión nos salva de estos políticos y de esos grupos de presión.

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  6. Todo lo que es de este Mundo esta sujeto al cambio

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  7. Leo con atención todas las opiniones. Permítanme decir que no me convencen. No entiendo, por empezar, qué relación tiene la entrada sobre la corbata con la foto que la ilustra. Que usted me diga que alguien debe usar corbata porque es propio de su actividad (tal el caso de los escribanos o abogados, por ejemplo, que se identifican por su saco y corbata), es entendible. Pero que todo el mundo varonil deba usar ese artefacto porque obra como símbolo cultural civilizatorio, me parece falso. En mi caso, la debo usar por mi profesión, algunas veces en que debe ser usada. Fuera de esto, la detesto. Me parece un piolín ridículo e incómodo. Estoy contra la civilización? Vamos!!! De qué estamos hablando? Creo que uno debe vestirse con dignidad. Por supuesto, no vestiré de la misma manera si voy a una audiencia papal que si voy al supermercado de mi barrio. Porque somos personas que desempeñamos roles. Pero, en todos los casos, lo haré con respeto por el prójimo y por mí mismo. Y aquí, la moral cristiana indica normas y comportamientos. El consejo de Durán Barba a los políticos es meramente marketing. Lo he visto al lado de Macri recontra-trajeado y acorbatado. No lo vi con camisa hawaiana ni bermudas. Pero prefiero seguir leyendo opiniones. Quizás esté equivocado. No lo sé. Miguel Grosso.

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    1. Señor Grosso
      Nadie dice que haya que ir con corbata a la cancha, usted mismo dice que "no vestiré de la misma manera si voy a una audiencia papal que si voy al supermercado de mi barrio".
      Justamente por eso, lo que aquí está en discusión es que ciertas personas encumbradas que deberían ser las primeras en respetar las normas son las primeras que se limpian el traste con ellas, y no por una razón atendible, sino con el miserable propósito de ver si eso les sirve para conseguir algunos votitos más.
      No es lo mismo que Macri se mostrara descorbatado siendo presidente de la Nación que un galán de cine fuera a la entrega de los Martín Fierro con traje, corbata y jean. Me parece que hay una distancia abismal entre ambos y lo que resulta tolerable en uno es inaceptable en otro.
      Si a usted le da lo mismo que el Presidente se muestre descorbatado allá usted, a mi me parece algo lamentable porque la cosa no termina ahí, el fenómeno de la imitación es grande, y como todo juega con todo, de algo sin importancia se pasa luego a cosas mayores y así vamos cada vez más barranca abajo.
      Lo que Macri y otros políticos hacen para ganar unos miserables votos me parece tan lamentable como un padrino pelado y barrigón que entrara a la novia a la Iglesia a los sones de la marcha nupcial con la camisa abierta ante la mirada escrutadora de las comadres que en eso no se pierden detalle. ¿A quién se le podría ocurrir semejante cosa? Pues eso.
      Alberto Fernández es un presidente para el olvido, eso no es ninguna novedad, sin embargo, no se puede dejar de reconocer que siempre cuida esos detalles y jamás se presenta sin corbata en ningún lado.
      Pero bueno, ya sabemos que para gustos se han hecho los colores. Así nos va.

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    2. Dice el anónimo de las 15:37: "En mi caso, la debo usar por mi profesión, algunas veces en que debe ser usada. Fuera de esto, la detesto. Me parece un piolín ridículo e incómodo. Estoy contra la civilización? Vamos!!! De qué estamos hablando?"
      Le recomiendo, estimado anónimo, que repase la falacia de composición para que no saque conclusiones apresuradas e incorrectas...
      Muchas gracias por el post, Don Wanderer.

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    3. No entiendo qué cosa me dice. Expíqueme, por favor. Miguel Grosso

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    4. "Anónimo 18 de agosto de 2022, 15:37"

      No se preocupe, que nos vestimos no según queremos sino según lo que la sociedad considera apropiado.

      Es cierto que la opinión de esa sociedad puede modificarse bien por acceso a otras culturas a través de la televisión y el cine, bien por lo que vemos en nuestras élites sociales (para eso son élites, ¿no?; de ahí lo de "ape your betters")...

      La función suele influir, porque todos esperamos cierto respeto y mesura en un sepelio; y en un cirujano o un abogado es signo de éxito profesional (su carro personal todavía más )

      Yo lo que veo en las series de televisión es que los norteamericanos, que son muy poco formales en el trato, se lo toman muy en serio en bodas y funerales.
      Seguramente por ahí irá el consenso social (y, para los jóvenes, los vaqueros agujereados por las rodillas (¿de tanto rezar?) o asomando la marca Calvin Klein de su ropa interior (¿limpia?))

      Así que espero que le guste vestir vaqueros (de marca) roídos, porque dentro de nada eso dirá quien está "in" y quien está "out"; y usted no querrá estar "out" (o mucho peor todavía, ser un viejo)

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  8. ¿Qué sé yo? Entre un traje gris con corbata y un pantalón de gabardina con chomba decentemente colorida, me quedo con lo segundo.

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    1. Chomba, no, por favor, remera con cuello
      MP

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    2. Depende del país. En Argentina, a la chomba con botones, tipo polo, y en general de piqué, se le dice remera.
      Chomba, en cambio, es la de cuello redondo y generalmente de algodón.
      Hay pocas cosas más patéticas que ver a un hombre mayor de 40 años con chomba. Su mentón ha comenzado a perder masa muscular y se está convirtiendo en papada. Es el caso, por ejemplo, de Horacio Rodríguez Larreta, pre-candidato a presidente, quien no sólo abandonó la corbata, sino que usa chaqueta o saco, con chomba.

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    3. Al revés, chomba es la con cuello y remera la de cuello base redondo.

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    4. Tiene razón Teodolina. En la Argentina, la "remera" es una camiseta de cuello redondo (o en "V"); la chomba tiene cuello y botones

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  9. Al anónimo de las 15:37 y al de las 17:55, si es que no es el mismo, y a cualquiera que se quede en esos asuntos... El asunto de la corbata no es más que la mano que señala la luna... ¡la idea es que uno mire la luna!

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    1. Y si, realmente es llamativo que nos centremos en la corbata cuando es sólo un símbolo de «una ebullición turbia que buscaba las grietas de la civilización para desbordarse», según ha dicho Pemán y relata el post. En el plano eclesial podría titularse "desotanismo".

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  10. Wanderer, Tollers

    https://gloria.tv/post/kCcEDDM6SqLh1zjam9Fdwpu1s

    Fr. Hunwicke, excellent as always. Check it out.

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  11. Amigos y lectores de Caminannte Wanderer: partió a la casa del Padre Mons. Lona, quien fuera obispo de San Luis. Llevaba mucho tiepo enfermo. Lamento la noticia pues lo conocí y aunque no lo traté mucho siento su partida. Les pido que lo tengan en sus oraciones.
    https://reportesanluis.com.ar/fallecio-el-ex-obispo-de-san-luis-jorge-luis-lona/

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    1. Pues yo no lo siento, hizo mucho daño a San Luis, aún me acuerdo de sus acciones contra la liturgia con las guitarritas y sus maltratos a buenos sacerdotes. Que Dios le perdone.

      El Sanjua

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    2. Cuanto lo siento fue profesor mio de doctrina social de la iglesia en la universidad. Estudioso y humilde. Soliamos sacarlo del tema de la clase para hablar de uvas y viñedos o de Hayek. Rezare por el, amor con amor se paga y tonada con tonada.

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    3. Sanjua, por muchos errores que cometiera no es el momento para echarlos en cara, más bien para valorar lo bueno.

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  12. Don Wander:
    “Los códigos de urbanidad son símbolos que actúan como barreras; y despojados de esos símbolos, los pueblos vuelven a hacerse fieras, vuelven a acudir, solícitos y rugientes, a la llamada de la selva”. (The Wanderer)
    Hablando en términos metafísicos, el uso de la corbata se entiende que es el menor de los accidentes de la substancia, en razón de lo cual, también se asentó el dicho “el hábito no hace al monje”, para señalar que lo que cuenta no son las apariencias externas, sino, más bien, los valores espirituales que mueven o rigen su conducta.
    No obstante, entiendo que el citado refrán sólo expresa una verdad a medias. Porque, si los accidentes, aunque no lo parezca, son accidentes de la substancia, entonces no dejan de manifestarla de una u otra manera. De donde se sigue que lo exterior no se agota en ser una pura exterioridad, sino que siempre manifiesta algo interior. Y, a su vez, por oposición, el desorden externo será también una clara manifestación de un cierto desorden interno.
    De ahí, la necesidad de complementar el citado refrán el valor del refrán sabiamente acuñado por San Agustín de Hipona “cuida el orden para que el orden cuide de ti”.
    Ahora bien, aludiendo al pasaje citado de The Wanderer, entiendo que la corbata es uno de los signos de la actual civilización occidental, y el detalle de su uso tiene que ver, consciente o inconscientemente, con los valores espirituales que todavía rigen sobre la actual civilización occidental. En este caso, entiendo que la ropa que usamos, en cierto sentido, tiene que ver con la medida del respeto que tenemos hacia los demás, hacia nosotros mismos, e incluso hacia Dios. Pues, si San Pablo entendía que el cuerpo es el “templo del Espíritu Santo”, entonces el cuidado del mismo también habla del cuidado de nuestra relación con nosotros mismos, con los demás, y también con Dios. Luego, la fe –o falta de fe- seamos laicos o clérigos, también se revela a través de nuestra apariencia externa.
    ¡Dios asista su Iglesia! ¡Alabado sea Jesucristo!

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    1. Faltó el refrán acuñado por Santa Mirtha de Palermo "Como te ven es como te tratan"

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  13. Es cierto que la ropa tiene un valor simbólico y es cierto que en la vida social los símbolos no son neutros. Ahora bien, los nexos de causalidad son sutiles. Por ello, sostener (como hizo alguien y repiten varios) que "cuando los curas se quitaron la sotana las mujeres acortaron la falda", ya me suena a disparate

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    1. Fue más o menos en la misma época, si no me equivoco, y aunque no hubiera una relación causal entre ambos, pollera y sotana, quizá la causa de los dos sucesos sea la misma...

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  14. Don Wander:
    Me sumo gozosamente a la convocatoria de Anónimo del 19 agosto de 2022 de las 13:06 para rendir homenaje a quien fuera obispo de San Luis, Mons. Jorge Lona. Lo guardo en el recuerdo como un verdadero campeón de la fe católica. Lo demostró, durante toda su brillante trayectoria de vida cristiana. Lo demostró frente a mis ojos, cuando, en su condición de joven de la Acción Católica de los estudiantes de la Facultad Ingeniería Agrícola cuando, asumió la defensa de la fe, para enfrentar, con notable coraje al ala progresista de la Iglesia, en el momento en que ésta, al menos en buena parte de sus miembros, irremediablemente infisionados por el funesto veneno de la doctrina marxista, ya estaba tristemente enrolada en una lucha armada sin retorno de carácter subversivo que enlutó a todos los argentinos. Partió a la Casa del Padre cuando, siempre en defensa de la integridad de la Fe, todavía libraba su incesante lucha contra los nefastos excesos perpetrados por el progresismo dentro de la Iglesia Católica.

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    1. Cedió la universidad a la de San Juan, el colegio San Luis Rey, el Asilo, también cedió y cerró el hogar colonia para chico, la casa del Buen Pastor para niñas, también cerró y cedió el hogar para mujeres de la calle sarmiento y.av centenario, corrió a todas esas congregaciones que hicieron a San Luis. Este fue Lona.

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    2. Anónimo 20 de agosto de 2022, 11:01

      ¿Podría explicar sus aseveraciones?

      Parecen demasiado importantes para pasar desapercibidas por los que no las hayan sufrido en su carne.

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  15. Efectivamente, la corbata es un símbolo muy importante. Y su progresiva desaparición también es un símbolo de la pérdida de ese mirar hacia la luna, que tan bien ejemplificó uno de los anónimos. Pero no hace falta ponernos tan exigentes con la corbata, basta ver cómo van vestidos los feligreses a la Iglesia. Domingo tras domingo (hablo de la misa tradicional) veo cómo los sub 45 llegan con alpargatas, bombachas de gaucho, y esto en el mejor de los casos porque también van con remeras, pantalones rotos, etc.
    Estoy escribiendo en un blog con lectores que entienden la importancia de vestirse bien para ir a las celebraciones litúrgicas, por eso les pido que no me chicaneen con el tema de que a los conversos o a la gente que recién se está arrimando a Misa tradicional no hay que exigirles tanto. La prudencia irá dictando cómo se dan las cosa, pero los que entendemos debemos dar el ejemplo mostrando decoro, delicadeza y buen gusto en la ropa que usamos para el momento central de la vida cristiana.
    Saludos,

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    1. Tiene razón don anónimo, sin discusión y "sin Viruelas", es decir, sin vueltas. Pero creo que estos "sub 45" son hijos de los progres de los años 60 y 70, que nunca vieron cómo se iba vestido a Misa cuando éramos "tan" jóvenes los que ahora pasamos los 70. En los Colegios católicos empezaba la moda de aceptar alumnos "en remerita" (no en chomba, porque la chomba era mersa; la chomba era una remera ordinaria...), blanca o celeste o bordó, con el escudo del Colegio grabado en el pecho; y así nomás se iba a la Misa de los Primeros Viernes (porque había Misa y confesiones los Primeros Viernes ...).
      ¿Cómo van a saber ahora, cómo hay que vestirse para ir a MIsa, que es más importante que ir de visita a cualquier lugar protocolarmente "etiquetoso"? Nuestros bisabuelos y abuelos se ponían sus mejores galas para ir Misa, precisamente en "ropa de dominguear".
      Todo esto es tenido ahora por mero anecdótico y sabe Dios porque Él lo ha permitido así; así que, en tales términos, aplaudo la entrada de JM de Prada y la cita de Pemán, porque responden a realidades culturales que quedan reveladas en la indumentaria, la cual es consecuencia de haber perdido el sentido de la "gravitas" y no a la inversa.
      Diómedes

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    2. "Ropa de dominguear"

      No en vano existe en otras lenguas, como "endimanché" en francés y "sunday best" en la anglicana Inglaterra.

      El origen es obvio:

      para hacer lo más importante de la semana hay que vestirse con las mejores ropas.

      de esa manera se honora al Señor en Su día y la familia se respeta a si misma vistiendo de una manera especial.

      Y esto lo hacían tanto ricos como pobres.

      el acto de reconocer con el vestido una actividad especial y el acto de hacer el esfuerzo de vestirse mejor públicamente para ello fijan en la mente tanto la importancia de la Santa Misa en sí como de la dignidad de la persona y su familia "endimenchés con sus mejores "Sunday bests".

      luego nos quejamos del hundimiento de la asistencia al culto y de la religión.

      No ha sido gracias al azar, sino a la dejadez.

      Sí; naturalmente que Dios no necesita que nos vistamos de una manera especial para recordar y celebrar su resurrección.

      Somos nosotros los que necesitamos vestirnos de una manera especial porque necesitamos a Dios, necesitamos nuestro compromiso personal y familiar en vivir la fe y necesitamos formar comunidad.

      Naturalmente que es mucho más cómodo quedarse en la cama hasta las tantas y luego vestirse con "dress down Friday" para ir al "brunch" (Dios no necesita que vayamos a Misa) con una coquetuela barba de un día.

      El caso es que la mala costumbre del dress down Friday está desapareciendo porque no produce "yields".

      Sí; incluso en las multinacionales el hábito hace al monje. Por lo menos en cuanto a mantener el nivel profesional que los clientes buscan y pagan.

      Por cierto, que el sacerdote es el responsable que se cumpla la decencia en el vestir en la Iglesia y la madre de familia lo mismo con su familia.

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  16. Parece ser que a Francisco sí le importa la Liturgia, algo más que un rábano: https://www.catholicnewsagency.com/news/252070/how-pope-francis-is-changing-the-shape-of-the-roman-curia

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    1. Probablemente el arrupista arribista Bergoglio no tiene en liturgia otra opinión formada más que la oficial de la ex-orden religiosa a la que pertenece y ha hecho la tercera probación.

      El problema está en la unión con las "Iglesias separadas" (eufemismo por herejes), que exige hacer desaparecer todo lo que nos separa (esto es, lo católico, empezando por el latín, la vestidura talar y la vida consagrada)

      Para una hipotética re-unión con anglicanos, calvinistas y luteranos hay que protestantizarse; de ahi que la "eucaristía" de Bugnini sea una copia de la nueva holy communion anglicana, de que las iglesias modernas sean iguales a las calvinistas y no a las católicas (por eso no hay imágenes que inciten el fervor, sino que solo hay una o dos y son meramente decorativas) y de que esté introduciendo los sínodos locales para el gobierno de la Iglesia, como los protestantes.

      No sé donde acabará esta estafa, porque las iglesias protestantes se han hundido con el sacerdocio y el episcopado de las mujeres, la aceptación de la sodomía y la promoción del socialismo económico-político ("justicia social") tan queridos a Bergoglio. Simplemente los fieles no pican.

      Y digo estafa porque si bien cada uno puede elegir religión, ni Montini, Bugnini o Bergoglio pueden forzarte a ser protestante.

      La Libertad religiosa es un Derecho Humano reconocido universalmente,
      cosa que es imposible meter en la cabeza a estos autoritarios del orden y mando tan engreídos y soberbios.

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  17. Evidentemente esto es un tema de profesionales (psicólogos y sociólogos), que para eso están.

    Yo, que no soy ni lo uno ni lo otro, sí que me ha llamado la atención que cuando hay una revolución, las convenciones sociales desaparecen e incluso se favorece el "amor libre" (luego la realidad impone necesidades y esas, obligaciones, que a su vez traerá esas viejas convenciones, aunque normalmente con otro nombre). El paradigma es, naturalmente, la Unión Soviética, pais conservador donde los haya.

    (quién diría que los "proletarios" llegaron a abolir los grados militares y que, muy democraticamente, los soldados votaban si formaban o no antes de obedecer la orden de su oficial)

    El caso es que todo tiene un objetivo (ser efectivo para lograr el fin ) y que si la ideología no funciona, habrá que cambiarla -conservando el nombre revolucionario, porque no son idiotas-

    La urbanidad (caracteristicamente hace referencia a la urbe, no al campo ni al desierto), la higiene y el respeto en el hablar y el vestir tienen fines de respetar a los demás como a uno mismo (fomenta la "autoestima") y, en el caso occidental, está profundamente influenciada por el cristianismo (pensar en los demás antes de actuar )

    Quitarse la corbata, utilizar palabras gruesas, tratar de tu... tienen consecuencias; consecuencias que no siempre son las queridas.

    Cuando los niños se levantaban cuando entraba un profesor estaban aprendiendo que hay que respetar a quien tiene la misión de enseñarles, que la experiencia, la edad y el conocimiento son importantes y que la autodisciplina es necesaria para que funcione el grupo (el aula)

    No es de extrañar que genocidas comunistas, como Pol-Pot y Mao hayan utilizado a los estudiantes, manipulándolos, para aferrarse al poder contra el bien del pais y los intereses de todos.

    Yo, que he vivido en varios paises, me he dado cuenta que en Inglaterra las cosas son de otra manera y que no se permite lo que se permite en otras partes.

    Porque el fin último es la preservación de la sociedad y su unión. Y si para eso es necesario llevar corbata, pues bien venida sea.

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  18. Es curioso lo del caso de la corbata...

    Parece que se ha convertido en la insignia de marca de quien es "progre" y de quien no lo es...

    Pero hay algo que chirría en todo esto, lo que señala que es un debate falso.

    Resulta que hay un autor muy famoso (creo que norteamericano) que afirmó más o menos que la civilización la ha creado la envidia de los de abajo que quieren intentar copiar al de arriba en lo que pueden (tomen nota los apologistas católicos).

    Y yo lo creo, porque he visto varios casos en mi familia (¿qué son si no las "apariencias"?)

    Entonces, ¿dónde cabe aquí la corbata, si son los de arriba quienes se la quitan con desafío de a-clase?

    Porque el derecho a votar universal da poder a los pelados como yo; y todos tendemos a votar a los que creemos que son como nosotros (hay multitud de estudios sociológicos sobre esto); esto es, a los que creemos que pertenecen a nuestro grupo.

    Y para nosotros es más cómodo no llevar corbata que llevarla; no la necesitamos para dar una imagen profesional y así ganar más.

    Cuando el político se quita la corbata es pues una manipulación, un engaño.
    Y la prueba está en que se quita ostensiblemente la corbata, pero no el saco de paño inglés de 4.000€.

    Luego tendrá el descaro de justificar lo injustificable a las masas así engañadas:

    "si volviera a nacer veinte veces, veinte veces que lo haría igual"

    (más o menos)

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