Durísimo manifiesto del Carlista. Y estoy de acuerdo con él.
El Anónimo de 17:40 lo dice claro: los Braian son unos
simios.
Y estas cosas hay que decirlas claramente e indignarse; que
acostumbrarse a ellas es primero que nada enterrar a esta pobre patria para
todo el viaje.
La Argentina se convirtió en un tropel de negros. Son cada
vez más y más negros.
Para peor, el católico -de buena y de mala línea-, donde
debería radicar la esperanza patria, en buena medida está bobo. Se puso
"caritativo", y según como lo entiende "todos somos
hermanos". Perdió la capacidad de distinguir entre pobreza evangélica y
miseria espiritual.
No tengo nada contra la igualdad esencial entre los hombres,
mientras se aclare que solo es esencial. Igualarnos con el ganado del relato
anterior no es cristianismo. Eso en Castellani no lo aprendieron.
Tampoco niego la caridad ni la compasión, pero no por eso
puedo dejar de notar que los Braians son una peste, tal vez (o seguramente)
inculpable. Fenómeno, pero lo de peste no se los quita ningún beato. Es un dato
objetivo. Y también es dato que Brain te odia, o en breve comenzará a hacerlo.
Y no sé (aunque sospecho) si esto es en parte culpa de los
Kirchner o si era un escalón histórico inevitable luego de tantísimos años de
decadencia, lo que sí es seguro es que los Kirchner supieron aprovecharse de
los simios que ellos mismos contribuyeron a animalizar. Caridad es decir esta
verdad y no el negar que los tipos son como bestias.
Décadas atrás, a ningún católico se lo tachaba de racista si
el tipo tenía cierto apego a su estirpe. Sin importar donde había nacido, el de
sangre española sentía esa sana altivez de reconocerse español; y el tano,
tano; el inglés, inglés, y lo mismo el irlandés. Hoy se va perdiendo esta
fisonomía que es tanto física como espiritual -sí señor, también es física-, y
que nos permite reconocernos entre hermanos, tíos y abuelos. A tal punto nos
desarmamos como individuos ingresando a la masa que con el discurso
"católico", y por supuestamente tal, nos quedamos sin familia, que es
mucho más que una esposa y unos hijos.
Parece broma: un hombre desarmado de toda su historia,
olvida a su bisabuelo, mientras otro de sangre vasca, tana o polaca se quiere
inglés o franchute. Parecería que en este país el que no es masa es boludo.
Me temo que se entienda como racismo; es que la crema que
recubre la masa nos ha tapado el mate a todos, al menos un poco. Pero me
importa un carajo, lo digo igual. Tiene razón el Anónimo de las 17 y pico.
Y no es racismo, que no tengo nada a favor de esos vagos
detestables que salen de la UCA a los 23 años con un título y al segundo día de
trabajo llegan tarde, que aprenden a hacer las tareas automáticas a los 28 y a
pensar a los 35. Ojalá el problema fuera racial. Sería mucho más sencillo.
También, más sencillo sería el anonimato, pero como les dije,
me importa un carajo, así que no:
El Carlista.







