domingo, 28 de diciembre de 2014

Chesterton y Papá Noel

Ruego se me tenga como exceptuado ante la convicción dominante de nuestros contemporáneos de que el paso de los años termina con nuestra creencia en Papá Noel.
A mí me ha ocurrido exactamente lo contrario de lo que aparentemente le ocurre a la mayoría de mis amigos. En lugar de ir palideciendo su imagen hasta prácticamente desaparecer, Papá Noel no ha ido sino creciendo más y más en mi existencia al punto de prácticamente ocuparla por entero.
Y ocurrió del siguiente modo. Siendo chico me encontré con un fenómeno que requería explicación; colgué una media vacía de la punta de mi cama que a la mañana siguiente apareció convertida en una media con un regalo adentro. Yo no había hecho nada para producir las cosas que estaban dentro. No había trabajado por esas cosas, ni las había hecho ni ayudado a fabricarlas. Ni siquiera había sido bueno—lejos de eso. Y la explicación suministrada era que un cierto ser que la gente daba en llamar Papá Noel se hallaba dispuesto benevolentemente respecto de mi persona. Desde luego, la mayoría de la gente que habla de estas cosas suelen verse atacadas de un cierto estado de confusión mental a raíz del cual se les da por atribuir enorme importancia al nombre de esta entidad. Lo llamamos Papá Noel porque todo el mundo lo llamaba Papá Noel; pero el caso es que el mero nombre de una divinidad no pasa de ser una etiqueta. Su nombre verdadero bien podría haber sido Williams. Podría haber sido el Arcángel Uriel. Lo que nosotros creíamos era que un cierto agente de notable benevolencia había querido darnos esos juguetes a cambio de nada. Y, como digo, lo sigo creyendo.
Sólo he ampliado la idea. Por entonces sólo me maravillaba pensando quién pudo haber sido el que había puesto los juguetes en la media; ahora me pregunto quien puso la media al lado de la cama, la cama en el cuarto, el cuarto en la casa, la casa en este planeta y el planeta en el vacío. Hubo un tiempo en el que me conformaba con agradecerle a Papá Noel por un par de muñecos y algunos petardos, pero ahora le doy gracias por las estrellas y los rostros en la calle y el vino y el grandioso mar. Hubo un tiempo en que encontraba delicioso y maravilloso encontrarme con un juguete tan grande que apenas si entraba a la media por la mitad. Ahora cada mañana estoy encantado y admirado de encontrarme ante un regalo tan grande que ni dos medias alcanzan para contenerlo—y luego, pasa que deja buena parte afuera: se trata del inmenso y absurdo regalo de mi propia persona, sobre cuyos orígenes no tengo sugerencia para formular a no ser la de que Papá Noel me lo regaló en un arranque de una muy peculiar y absolutamente fantástica benevolencia.
Tomado de un artículo intitulado “My Experiences with Santa Claus”,
 publicado originalmente en el diario Black and White
 y reimpreso en The London Tablet en 1974.

Tradujo J. Tollers.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Lecturas de vacaciones

Para quienes habitamos en el hemisferio sur, se aproximan las vacaciones. Aquí van algunas sugerencias para leer durante estos días de ocio. Cuando ha sido posible, he subido a Mega el archivo en PDF (podrán bajarlo haciendo click en el título del libro). Sin embargo, confío en que quienes tienes mayores habilidades que yo, podrán compartirnos aquellos textos que yo no he encontrado:

- Ningún católico debería de dejar de leer El despertar de la señorita Prim, de Natalia Sanmartín Fenolleras. Una novela para todas las edades, que se lee fácil y atrapa desde el comienzo y que admite varios niveles de lectura. No dudo en afirmar que es el pensamiento que venimos proponiendo en este blog desde hace varios años, y que no es más que el pensamiento católico de siempre desde la mirada de autores como Newman, Lewis, Tolkien y Knox, novelado. Imperdible.
La novela, que estuvo durante meses entre las más vendidas de España y ha sido ya traducida a numerosas lenguas, fue editada por Planeta en 2013. En los países normales, estimo que podrá conseguirse normalmente en cualquier librería. En Argentina, en cambio, no se consigue más que su versión electrónica en liberías como Casa del Libro o Amazon.es Estimo, además, que si algún lector tiene hábitos de pirata, además de una conciencia complaciente, podrá encontrarlo en algún otro tugurio virtual.

- Siento personalmente una gran afición por toda la obra literaria de Evelyn Waugh. Reconozco que tiene sus altibajos, pero no hay duda que Retorno a Brideshead (en formato PDB) es una de las novelas más importantes escritas en el siglo XX. También con varios niveles de lectura posible, el lector avisado encontrará en ella el retrato de la fe católica  vivida en profundidad, con sus dolores, sus exigencias y sus alegrías y verá magistralmente retratado el derrumbe de la civilización occidental que Waugh previó, sufrió y que, en definitiva, lo llevó a la tumba. 
Muy recomendable también es la miniserie que se hizo en los ’80, producida por Granada TV y protagonizada por Jeremy Irons. Los once episodios pueden verse en Youtube. No es recomendable, en cambio, la película estrenada hace pocos años.

- Evelyn Waugh escribió también tres biografías: de Gabriel Rossetti, inhallable, de San Edmundo Champion y de Ronald Knox. Pueden bajar la última, en traducción de Jack Tollers, desde aquí.

- De Ronald Knox hay también mucho para leer aunque, lamentablemente, sólo una mínima parte está traducido. De lectura más breve, recomiendo The Hidden Stream, colección de conferencias sobre la fe que dio a los estudiantes de Oxford en los años ’30 y que resumen su visión del cristianismo. Y, por supuesto, su libro más importante, de lectura más densa y formativa, Enthusiasm, sobre los movimientos entusiastas que han poblado la historia de la Iglesia y que han terminado como todos sabemos que terminan los movimiento comandados por líderes que se autoproclaman los apóstoles de los últimos tiempos.

- Para los tiempos que estamos viviendo, vendría bien leer, o releer, El Señor del Mundo, de Mons. Robert Benson. Sobre el autor, recomiendo vivamente que visiten el blog Bensonians de una gran conocedora de su obra, Beatrice Atherton. Desde aquí pueden bajar el libro en traducción del P. Castellani. Debo decir que, a mi juicio, la traducción es muy mala. Pueden leer, en cambio, esta otra versión.

- Siempre viene bien, más que nunca desde el 13 de marzo de 2013, los libros de Malachi Martin. Recomiendo Vaticano, que les dará una versión -3/4 verídica; ¼ ficción-, de la historia de la Iglesia entre el fin de la guerra y el pontificado de Pablo VI, y Windswept House, traducido como El último Papa, una suerte de profecía sobre los últimos tiempos y los últimos papas. Lo interesante es que el autor, sacerdote jesuita americano, fue secretario del cardenal Bea y vivió en Roma durante los borrascosos años del Concilio. Además, durante mucho tiempo ejerció el ministerio de exorcista en los Estados Unidos. Aquí pueden leer una de las últimas entrevistas que concedió.

- Dedicamos aquí un post a la obra de José María de Pereda, un maestro de la lengua española. Recomiendo particularmente la lectura de Don Gonzalo Gonzalez de la Gonzalera y Peñas arriba.

- Otro autor español por el que siento particular afición es Benito Pérez Galdós. Una buena idea es bajar muchos de sus libros – por ejemplo, los diez Episodios Nacionales – de Librivox, que son leídos por un español que posee una gracejo maravilloso para la lectura, e ir escuchándolos mientras se viaja en el auto. Se aprende historia, se aprende el uso de la bellísima lengua castellana, se enriquece el vocabulario y se divierte.

- Un novelista contrarrevolucionario francés que me gusta mucho es Jean Raspail. Aquí pueden leer un extenso reportaje publicado en L’Homme Nouveau. Su obra es despareja, pero hay algunos de sus relatos que son muy buenos. Recomiendo: El campamento de los santos o El desembarco, El anillo del pescador y Sire (estimo que este último no ha sido traducido). Un relato histórico particularmente interesante para argentinos y chilenos es Moi, Antoine Tounens, roi de Patagonie, tampoco traducido al español.

- Y luego, están los clásicos. Desde aquí pueden bajar decenas de obras de Chesterton. Y no olviden visitar la página de Jack Tollers donde encontrarán traducciones e imperdibles obras originales como su Catena argentea.

- Finalmente, siempre conviene visitar regularmente la página de la librería Vórtice que edita en formato papel y también electrónico, las mejores obras del pensamiento católico.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Crastina die





Cum ortus  fuerit sol de caelo, 
videbitis Regem regum procedentem a Patre, 
tamquam sponsum de thalamo suo

Cuando nazca el sol en el cielo,
veréis al Rey de reyes que viene del Padre,
como el Esposo de su lecho

martes, 23 de diciembre de 2014

Hipocresías con Alzheimer


Es muy notable, casi increíble. ¿Cuándo, en las últimas décadas, el discurso de fin de año de un Papa a la Curia Romana ha tenido tanta repercusión en los medios del mundo? Ayer ocupó durante varias horas la primera plana de los portales electrónicos de los principales diarios del planeta.
¿Cómo se entiende? Yo veo solamente una respuesta: porque el papa Francisco le dijo a la Curia lo que el mundo le viene diciendo desde hace años. Las palabras del Pontífice tuvieron tal repercusión porque son las mismas palabras las mundo.
Viéndolo desde otro costado: Bergoglio construye su poder basado en las fuerzas de este mundo: sus medios de prensa, sus tejes y manejes políticos, sus slogans y sus ideales y, para hacerlo, no tiene otra opción que canibalizar a la propia Iglesia.  Y no le importa. Y lo hace cotindianamente. Es probable, por ejemplo, que festeje esta Nochebuena como lo hizo el año pasado: comiendo con judíos sandwiches sin jamón en la sacristía de San Pedro. 
El Papa Francisco le habla al mundo y se debe al mundo. No le habla a los católicos sino para criticarlos y despellejarlos. ¿Será que pretende ganar de ese modo al mundo para Cristo? No lo creo capaz de tal ingenuidad.
Como decía ayer un encumbrado miembro de la Curia, entusiasta de las reformas francisquistas: “¿Es que este hombre dirá alguna vez algo positivo sobre nosotros?”.
El Papa Bergoglio tiene la infalible habilidad de retratarse cuando hostiga, sólo habla de sí y consigo. Estamos ante un autorretrato espiritual involuntario: “terrorismo de las habladurías”, “murmuración asesina”, “esquizofrenia existencial”, “Alzheimer espiritual”, “narcisismo”, son sus autodiagnósticos, en un juego de espejos que no puede percibir, característica típica de personajes enfermos y peligrosos.

"Oí una gran voz en el cielo que decía: Ahora llega la salvación, el poder, el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios de día y de noche".
Apocalipsis 12, 10.