miércoles, 23 de abril de 2014

Un obispo desorientado


Tal como lo leen. Hay un obispo desorientado en nuestro país que necesita urgentemente que alguno de sus hermanos en el episcopado o que sus fieles le acercan una brújula. Nos referimos al Ordinario de San Rafael, Excmo. y Rvmo. Monseñor Eduardo María Taussig.
Todos sabíamos de la extraña propensión de Su Excelencia a hacer valer su autoridad episcopal. Son recordadas, por ejemplo, las persecuciones a los sacerdotes de su diócesis que osaban juntar los dedos (el índice y el pulgar) luego del Canon de la Misa y hasta la purificación, tal como se mandaba hacer en el Vetus Ordo. Y para fundamentar sus furias, mandó a su lacayo escribir un pequeño tratado en el que, alternando fórmulas de física cuántica con calculos astronómicos, se concluía que las micropartículas que podrían quedar adheridas a las yemas de los dedos no posían materia suficiente para ser el Cuerpo de Cristo.
Pero esto ocurrían en tiempos del papa Benedicto, cuando el revival de ornamentos barrocos, tronos dorados y zapatos colorados auguraba también un retorno a modos y formas autoritarias propias de una Iglesia más cercana al Medioevo que a la Modernidad. Pero desde que el Padre Jorge fue ungido Obispo de Roma, los aires dentro de la Iglesia han cambiado radicalmente. Y pareciera que es justamente este detalle lo que el Padre Obispo Eduardo María aún no logra asimilar.
Llamó la atención que el año pasado negara la ordenación a algunos seminaristas luego de un riguroso examen en el que no aprobaron la materia "Documento de Aparecida". Los muchachos, en efecto, con buen tino habían evitado la lectura de semejante mamotreto tuchesco y dedicado el tiempo a repasar algunas nociones de teología tomista a la que Mons. Taussig era tan afecto durante sus tiempos de vicerector del Convitto San Tommaso de Roma. Sin embargo, el desconocimiento de un documento de tanta importancia para la Iglesia como es el de Aparecida, sumado al hábito desarrollado de usar sotana y de gustos musicales que excluían el uso de la guitarra en las ceremonias litúrgicas, provocó la aireada reacción episcopal. Una actitud de semejante rigidez no solamente se contradecía con las corrientes pedagógicas más actuales -las mismas que se aplican en los colegios religiosos que están bajo la autoridad directa del Ordinario- sino también con la actitud bondadosa y misericordiante del nuevo Romano Pontífice.
Pero lo que nos ha dejado estupefactos en la noticia que hemos recibido ayer. El Padre Obispo de San Rafael promulgó unas letras episcopales, que ver aquí, en las que amonesta públicamente al Dr. Antonio Caponnetto advirtiéndole que, si osa pronunciar en la diócesis cuyana alguna palabra de crítica hacia el papa Francisco o hacia la apostólica figura del obispo Taussig, caerá sobre él la pena prevista en el canon 1373, es decir, el entredicho, lo cual implica que el penado ya no podrá recibir los sacramentos de la Iglesia ni sepultura eclesiástica, entre otros efectos. No podemos negar que produce un cierto solaz, para personas de pensamiento tradicional como nosotros, el enterarnos que un obispo que, avanzado ya el siglo XXI, recurra aún a amonestaciones públicas y a amenazas de entredichos. Es como volver a la Edad Media! Ya algunos amigos están haciendo apuestas sobre qué tipo de instrumentos de tortura alberga el obispo cuyano en los sótanos de su palacio episcopal. Se habla incluso de que ya habría acordado con los superiores de la orden dominicana el envío a San Rafael de un inquisidor que vendría cargado con grilletes y cepos y con facultades para aplicar el potro a los pertinaces críticos de la autoridad omnímoda y sacrosanta del prelado.
Más allá de la agradable sorpresa que pueda producirnos este pintoresco espectáculo medieval, no podemos dejar de reconocer que se emparenta más con Juego de Tronos que con la revolución de diálogo y apertura que ha introducido en la Iglesia Católica el papa Francisco. Ha sido el mismo Sumo Pontífice quien, hace pocos días, recibió en audiencia privada a los diputados Margarita Stolbizer y Claudio Lozano quienes, apenas regresar al país, firmaron el despacho de comisión de la Cámara de Diputados apoyando la despenalización del aborto. Ciertamente, nuestro bienamado Padre Jorge conoce las opiniones de estos legisladores y conoce también que, según la ley canónica, quienes favorecen de algún modo el aborto -promulgado una ley al respecto, por ejemplo- caen en la pena excomunión. Sin embargo, lejos de amenazarlos o amonestarlos públicamente, el papa ha preferido la vía del diálogo y del afecto y los ha recibido en la residencia vaticana, y hasta quizás se haya tomado unos mates con ellos.
Muchos ejemplos más podrían citarse en este sentido. Recordemos, por ejemplo, que el periodista Scalfari, conocido por su anticlericalismo y sus despiadadas críticas a la Iglesia y al papado, no solamente no fue amonestado y amenzado con el entredicho, sino que fue recibido por el papa Francisco quien le otorgó, además, una extensa entrevista. Estos son los nuevos aires purificadores que nos llegan de la colina vaticana! Una Iglesia pobre para los pobres, que no juzga acerca de los gustos e inclinaciones sexuales de las personas y que, aún más, dejando de lado las anacrónicas prescripciones morales, considera que quien comulga no hace nada malo y que, por tanto, la señora santafecina que vive en situación irregular -de adulterio, diría un troglodita- puede acercarse sin problemas al sacramento de la Eucaristía.
Por eso nos resulta incomprensible la actitud del Padre Obispo Taussig que amonesta y amenza con penas canónicas medievales. Por eso, creemos necesario que, en forma urgente, algún alma caritativa le acerque una brújula. En épocas de misericordiaciones masivas no hay lugar para penas canónicas...por criticar al papa o al obispo!

- Don Wanderer, ¿qué le parece lo de Taussig?
- Me parece un disparate; un disparate mayúsculo.
- Pero ¿no se da cuenta que desde Roma le van a tirar las orejas bien fuerte?
- No sé... Él alardea de que "tiene contactos" en Roma.
- Ehhh, pero ¿cómo? Contactos puede tener, pero ¿no ha escuchado al papa Francisco que con tanta insistencia habla del pecado de hacer lobby y mover influencias dentro de la Iglesia para lograr objetivos particulares?
- Pareciera que esa parte de las homilías pontificias se las saltea. La atracción de un arzobipado es muy fuerte.
- Será por eso que viaja con tanta frecuencia a Roma...
- Y el pobre no se da cuenta que Bergoglio lo va a cocinar en su propia salsa. Cuánto le apuesto que no lo saca más de la perdida y desértica diócesis de San Rafael...

domingo, 20 de abril de 2014

Christos Anesti



Χριστός Ανέστη!

Cristo resucitó de entre los muertos,
y con su muerte destruyó a la muerte,
dando vida a los que estaban en los sepulcros.

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN






viernes, 18 de abril de 2014

Vergüenza ajena... o propia



Ceremonia del lavado de los pies el Jueves Santo en la catedral del Santo Salvador de Moscú celebrada por el el patriarca Cirilo.



Ceremonia del lavado de los pies el Jueves Santo en un asilo de ancianos de Roma celebrada por el Sumo Pontífice Francisco.



lunes, 14 de abril de 2014

Dall'ombra der Cuppolone

El espía del Wanderer en Roma me envía una reflexión y algunos datos acerca del "oficio de criticar":

Oiga don Wanderer: no me cambie por Coppolone, que resulta ser el mayor de la familia Coppola. Y no es buena compañía. Además yo escribo con doble p, y hasta der en vez del, porque escribo en romanesco.
Este asunto de la dada de baja de su artículo me hizo pensar mucho, también algunas críticas que leí a mi reporte romano anterior.
No quise contentarme con mi propia respuesta a la duda moral, tampoco con la de mi padre espiritual porque piensa igual que yo. Ya que somos de la misma escuela moral. Entonces me fui a visitar y consultar a un conocido moralista y hombre de fama de sabio consejo del Teresianum. De otra tradición que la mía.
Me dijo que mientras no se calumnie ni agravie, que es sano crear espacios de opinión publica dentro de la Iglesia. Que hace falta que se pueda opinar, disentir, criticar incluso al papa. Que es posible que al mismo Francisco algún comentario le caiga mal, pero que en línea de gobierno está alentando el debate a mar abierto. Que incluso Mons. Celli (que supo estar en la Nunciatura argentina) está organizando cursos para obispos en esa dirección. Que a los confesores de las basílicas ya les dieron una charla sobre el tema.
RESUMEN: adelante con los espacios de opinión pública. No calentarse con las críticas, no apostar al pensamiento único, respetar a todos y dejar hablar para poder escucharse.

Me fui increíblemente alentado, de manera que ya le escribiré próximamente, si me cobija en su blog. Por ahora, Buona Pasqua !!!

jueves, 10 de abril de 2014

El trueno de don Gabino



Estimados,
Luego de las críticas, he leído y re-leído el post. También he pedido el parecer de amigos que son más sabios y entendidos que yo y considero que, efectivamente, habían párrafos en mi escrito que podían ser interpretados erróneamente y que, incluso, podían ser injustos.
Todos saben mi opinión sobre el papa Francisco. No la he modificado. Pero de ningún modo quiero afirmar falsedades con respecto a él, o escribir alguna palabra que corra el riesgo de ser interpretada de ese modo.
Finalmente, si bien critico que el Sumo Pontífice haya mentado públicamente un tema tan delicado como la expresión paulina de que Cristo "se hizo pecado", mal hago yo en mentarla también del mismo modo.
Estos motivos me han llevado a eliminar el post.
Finalmente, una aclaración a raíz de varios comentarios que me llegan: Yo no soy lefebvrista. Jamás lo fui ni tengo planes de serlo. Tengo sí muchos amigos pertenecientes a la Fraternidad a quienes aprecio de corazón, pero El Wanderer no es un blog lefebvrista (y, por supuesto, mucho menos sedevacantista). 

Regalo de Pascua: Pueden bajar desde aquí, zipeados, 62 libros de Chesterton en PDF.
(He chequeado el link y funciona. Está alojado en Mega. Es probable que deban suscribirse gratuitamente para bajarlo. Vale la pena).

lunes, 7 de abril de 2014

El temor del papa


Si soy el Señor,
¿dónde está el temor que me corresponde?
dice Yahvé de los ejércitos a vosotros,
sacerdotes, que despreciáis mi nombre.
Malaquías, I:6.

Con temor y temblor, trabajad por vuestra santificación.
(Filipenses, 2:12)

El 31 de marzo pasado, el Papa recibió en el Palacio Apostólico del Vaticano a un grupo de jóvenes belgas que le hicieron varias preguntas. Sobre el final alguien le preguntó a qué cosa le tenía miedo. Fundamentalmente dijo que a nada, que no le temía a nada, y que no había que temer. Luego introdujo una distinción entre dos temores, uno bueno y uno malo:
"El temor bueno es como la precaución: nos ayuda a no caer. Y luego está el temor malo: este te bloquea y no te deja hacer nada. Y debes rechazarlo."
¿Y bien? Es un ejemplo más de las infinitas banalidades con que este hombre suele producirse improvisadamente, casos que ilustran su forma mentis pueril, su notable falta de formación, su increíble desfachatez cuando se piensa que es el Papa, que tiene por incumbencia específica enseñar la fe católica.
Desde luego, esto que dice sobre estos dos temores no tiene nada que ver con la fe católica… ni con nada, que no parece sino un twit de Paulo Coelho, con lo que estamos muy tentados de dejar caer todo este asunto en un resonante silencio y dedicarnos a algo de más sustancia…
*
Si no fuera que tenemos miedo, y miedo del bueno—no según el estúpido paradigma papal, sino según Santo Tomás de Aquino.
¿Miedo bueno? Sí, tiene otras apelaciones también, como "santo temor" o "temor de Dios", uno de los siete dones del Espíritu Santo, el don más sistemáticamente olvidado, distorsionado, ocultado y suprimido desde el Concilio Vaticano a esta parte: medio siglo en el que no se lo menciona, no se lo recuerda, no se lo enseña, ni practica.
El santo temor de Dios.
En efecto, en un disparatado intento angelista de redefinir nuestra Fe, a partir del Concilio (y todos y cada uno de sus subproductos espirituales, morales, litúrgicos y literarios) se viene desarrollando un sostenido esfuerzo en suprimir el temor de Dios.
Así desapareció el Infierno de la Catequesis, el Purgatorio de las oraciones, el Juicio Final de la predicación; se combatió cualquier gesto reverente en la misa (como comulgar de rodillas), se minimizó la compunción en la confesión, se dejó de enseñar qué cosa es un pecado mortal y cuáles sus consecuencias, se "suprimieron" pecados mortales (como el de la anticoncepción, por ejemplo). El esfuerzo realizado fue inmenso: se cambió el nombre a este sacramento (y al de la extremaunción), se modificó la música sacra para que no tuviera el menor eco de esto que hablamos, del sacrosanto temor de Dios, se desalentó el uso de casullas de color negro, se sustituyó la apelación "Dios de los Ejércitos" por "Dios del Universo", se agregó una estación al Vía Crucis y cinco nuevos misterios "luminosos" al Rosario que no sé yo qué tienen de "misteriosos": Jesús inicia su predicación pública (¿?).
Se alentó las guitarreadas en los velorios, y ahora se alaba al difunto durante las misas exequiales, (comparen eso con un buen réquiem, comparen eso con la secuencia de Tomás de Celano sobre el "Dies Irae").
No hay temor de Dios, Dios no está enojado ni se puede airar (esas son metáforas del Antiguo Testamento). Y cuando la expulsión de los mercaderes del Templo, Cristo sólo "fingió" estar enojado.
Ya te voy a dar a vos.
No se predica sobre las tremendas profecías de Cristo acerca del Fin de los Tiempos, no se habla jamás de las Cuatro Últimas cosas (como se lo señaló Messori al Magno y el otro siguió como si nada).
No hay temor de Dios; y después de medio siglo de esta formidable campaña, la gente ya ni sabe qué es.
Ni siquiera el Papa.
Ni hablar de distinguir entre el temor servil y el filial.
Y sin embargo es un don del Espíritu Santo, un regalo de Dios a los hombres.
¿El servil también?
Sí señor, el servil también es don del Espíritu Santo, como lo explica largamente Santo Tomás en la Suma (II-II, q. 19, art. 4).
Y si vamos a ver un poco, Nuestra Señora le mostró el Infierno a tres inocentes pastorcitos, que sólo estaban jugando mientras cuidaban unas cabras…
A Jacinta, de sólo siete años de edad, a Francisco, que tenía nueve, a Lucía que tenía once.
Les inspiró verdadero terror y enormes deseos de hacer penitencia por sus pecados… y los nuestros.
De entrada nomás.
Igualito al Magno que inauguró su pontificado con su famoso "No tengáis miedo", igualito a este que tenemos ahora, que identifica al temor bueno con… con… bueno, qué sé yo… con un instructivo para conducir automóviles: "Safety first".
Ahora, si se fijan, verán que Santo Tomás condena enfáticamente otro temor: lo llama temor mundano, y ya se van figurando qué temor es.
Procede del amor del mundo.
"Se llama propiamente amor mundano aquel por el que uno se apega al mundo como fin último; y así, el amor mundano siempre es malo. Pero el temor nace del amor, ya que el hombre teme perder lo que ama, como demuestra San Agustín en el libro Octog. trium quaest. Y por eso el temor mundano procede del amor mundano como de una raíz mala, y por eso es siempre malo."
Pues bien, ése temor, justamente ése, es el que domina el corazón de quien tiene a su cargo apacentar a las ovejas, defenderlas de los lobos y enseñarles la verdadera doctrina.
No; no me gustaría estar en sus (famosos) zapatos.
Estaría muerto de miedo.

Jack Tollers.          

viernes, 4 de abril de 2014

Calado

He colocado en la columna de la derecha, entre "Mis favoritos" al blog de Mundabor, un personaje que ha calado a Bergoglio con una agudeza increíble. Y para prueba, aquí les traduzco una breve, pero muy intensa descripción del personaje:

"Debemos admitir de que el pensamiento Francisco es el de alguien a quien realmente no le importa un bledo Cristo, el catolicismo o la Iglesia. Para él, no son más que accesorios de una ideología social, que es su verdadera religión, y con la cual estrecha alianzas. Cuando uno se da cuenta que Francisco piensa de ese modo, entonces se empieza a entender mucho más de lo que dice y hace diariamente.
Pero lo más indignante es que este hombre es, o bien tan estúpidos, o bien tan arrogante que no le importa en lo más mínimo la coherencia que debe manifestar en lo que dice. El mismo que afirma “quién soy yo para juzgar”, es el más odioso rompiscatole del planeta en las cosas más insignificantes, por ejemplo criticar a la gente si no le sonríen a él de la manera correcta, junto a otras observaciones poco delicadas, como decirle a la gente no deben “sonreír como azafatas”, o las monjas que no deben “ser solteronas”.
Francisco dispara todos los días con el cañón basura, dice cosas que a otros ridiculizarían constantemente, y se ha convertido en el blanco de las bromas de todo el mundo en poco tiempo. Es tan superficial, tan aficionado a lugares comunes, posee una inteligencia de tercera categoría que no sería capaz de sobrevivir a un debate no lo digo ya con un obispo como Fellay, sino con cada chico inteligente y bien instruido de quince años. Uno lo escucha y se pregunta cómo es posible que a este hombre se le haya permitido llegar a ser sacerdote".