lunes, 15 de septiembre de 2014

La culpa no es del chancho...

Y la parejita saludó en el atrio.
El P. Lamberti los bendijo en una ceremonia íntima, a la que asistieron familiares, amigos, autoridades y periodistas. Aclaró que no se trataba de la celebración del matrimonio católico, el señor Luis, al que el cura llamaba Luisa, estaba ataviado de vestido blanco y entró al templo al ritmo de la marcha nupcial.
Por eso, aquí le paso algunas observaciones al P. Lamberti:
1) La gente ya no lee; y si lee, no entiende; y si entiende, no le importa lo que entendió. La gente juzga a partir de lo que ve. Esa es la realidad. Por tanto, si organiza una ceremonia en un templo católico que usted mismo preside revestido de alba y estola, y en la que dos personas del mismo sexo –una de ellas disfrazada de mujer- entran del brazo, por más que usted asegure que no se trata de un matrimonio sino de una bendición, para la gente es un casamiento. No nos tome por tontos, que a la evidencia nadie se resiste.
2) Usted dijo en esa ceremonia que estaban “celebrando el amor entre hermanos”. Pero resulta que, entre cristianos, el amor entre hermanos se celebra de otro modo. El primer amor, y el más grande, fue el del Verbo que, en su kénosis, se hizo uno de nosotros, y murió en la cruz por amor a sus hermanos. Ese amor lo celebramos nosotros en el Santo Sacrificio de la Misa, eso mismo que usted llama, en el mejor de los casos, “asamblea eucarística”. Y aquí en Argentina, el amor entre hermanos lo celebramos con un asado y vino tinto; o con single malt y una buena pipa; pero nunca con disfraces de novia o de Batman, que para el caso es lo mismo.
3) Por eso mismo, P. Lamberti, usted el sábado pasado celebró la perversión y la enfermedad consentida; usted celebró la desobediencia a la voluntad del Padre; usted celebró las tinieblas. Usted, P. Lamberti, celebró el pecado en la misma casa de Dios. Usted, P. Lamberti, es un sacrílego, y sobre sus espaldas cargará el pecado y el escándalo del que fue protagonista.
4) Pero la culpa no es solo suya. La culpa es también de los porquerizos que lo alimentan. Y en primer lugar de su obispo, Mons. Bokalic, que apenas si sacó un tímido comunicado antes de la ceremonia repitiendo lo que dice el CIC, y después no ha dicho ni mú, hasta ahora. Lo que se esperaba era que públicamente reparara en lo posible el escándalo y que a usted, P. Lamberti, lo sancionara como es debido.
5) Y la culpa es también, y sobre todo, del Papa Francisco, que hace más de un año, alegremente y desde los aires, se declaró inhábil para juzgar el amor entre los invertidos, y con ese dictum abrió la puerta para lo que hoy estamos viendo.
Y, me pregunto yo, ante un hecho de tamaña gravedad, ocurrido en el mismo país de origen del Pontífice, ¿no merecían por parte de él algún comentario? ¿Es que sus ocupaciones en Santa Marta no le dejan tiempo para expedirse sobre la cuestión y sacar a sus fieles del escándalo? Recuerdo que hace un mes, encontró tiempo para telefonear a la Carlotto para congratularse con ella por su nieto “recuperado”, y hace apenas una semana, encontró también tiempo para comunicarse con la señora de Ceratti para expresarle las condolencias por el fallecimiento de su hijo, el famoso cantante. Entiendo yo que, en estos dos casos, quedó usted muy bien parado, porque eran situaciones de una extrema corrección política. Pero el caso es que no está usted apoltronado en el sillón de Pedro para regodearse con los aplausos del mundo sino para obedecer el mandato del Señor que le dijo: “Confirma a tus hermanos en la fe”. Y usted, Santo Padre, no nos confirma en la fe; al menos, no nos confirma en la fe católica.
Pero Su Santidad –de seguro- estará muy ocupado rosqueado con Guillermo Moreno sobre el futuro político del país, y sobre cómo hacer para limpiar moralmente a los Kirchner e intentar que alguno de ellos se mantenga en el poder. Pero aún así, Santo Padre, si por tareas, temor o conveniencia, no quería salir a hablar, bien podrían haber mandado a alguno de sus múltiples lenguareces, como su paniaguado Mons. Karcher que sí ha tenido tiempo hoy para salir a comentar acerca de lo que se dirá o se dirá el próximo sábado cuando reciba usted a nuestra presidente.

Yo no tiendo a ser apocalíptico, pero la sombra de la Bestia me parece que está rondando.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Mons. Bokalic salió a ¿aclarar?

Como era de suponer, el obispo de Santiago del Estero, Mons. “El Langa” Bokalic, algo tenía que decir, y dijo lo mínimo que no llega, siquiera, a lo indispensable:
“El Obispado de Santiago del Estero para evitar cualquier confusión entre los fieles y la opinión pública en general recuerda a todos la doctrina de la Iglesia Católica con respecto a la celebración del Matrimonio la cual queda expresada en el Código de Derecho Canónico y el Catecismo de la Iglesia Católica, no rigiendo en la Iglesia otra ley más que esta. (Cf. CIC cans. 1056 ss y CATIC 1659-1660).
Es decir únicamente se entiende por matrimonio el acto de la voluntad, por el cual el varón y la mujer, naturalmente concebidos como tales desde el seno materno, se entregan y aceptan mutuamente en alianza irrevocable por la que constituyen entre sí un consorcio para toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de los hijos”.
¿Qué hizo este obispo francisquista? Copiar asépticamente lo que dice el Código de Derecho Canónico y el Catecismo, lo que ya todos sabemos, pero evitando cuidadosamente opinar sobre el caso concreto.
Lo que se esperaba era que, además de recordarnos la doctrina, advirtiera claramente al párroco que no podía realizar esa ceremonia, que si lo hacía cometía sacrilegio y que, consecuentemente, sería pasible de las penas canónicas correspondientes. Paralelamente, debería haber afirmado con todos los puntos y comas correspondientes, que Luisa y José no se pueden casar porque ambos son varones, más allá de lo que diga el DNI.
¿Cuál es la táctica? La misma de Bergoglio: no discutir la doctrina, porque no les interesa. Intentar cambios en ella, traería problemas y hasta cismas. Lo que hacen entonces es, aun invocando la doctrina, avalar lentamente pero cada vez más abiertamente, la práctica.
Lo mismo ocurrió con la comunión a los divorciados. En la práctica, los sacerdotes la permiten desde hace décadas, en Europa, en Argentina y en el mundo entero. A Francisco no le interesa menear demasiado la doctrina sobre el tema; consigue resultados más rápidos haciendo una llamadita telefónica a la adúltera santafecina para decirle que, si comulga, no hace nada malo.
El caso del matrimonio de los maricas es similar. Desde hace al menos veinte años en una importantísima iglesia jesuita del interior del país los sacerdotes “bendicen” las uniones de homosexuales a las que asisten sus familiares y amigos, y desde hace el mismo tiempo, al menos, un gran número de sacerdotes de todos los colores y pelajes absuelven en confesión a las personas homosexuales que conviven con otras de su mismo sexo. Es cosa vieja y no es ocurrencia de algún cura. Es lo que se enseña en muchos seminarios, despacito para no levantar la perdiz, siguiendo al jesuita Tony Mifsud, en sus tres tomos de “Moral del discernimiento” (San Pablo, Santiago de Chile, 1993): lo ideal para la persona homosexual, es la castidad perfecta, pero en el mundo actual eso es imposible. Por tanto, lo mejor posible es la convivencia con una pareja fija para evitar, de ese modo, conductas promiscuas. Esto fue escrito a comienzos de los ’90, y desde esa época se practica en gran parte de las iglesias católicas argentinas.
Y eso lo sabe Bergoglio. Y lo saben los obispos. Y no dicen nada. O, más bien, no decían nada. Ahora están, despacito para no asustar, blanqueando la cuestión.
No me extrañaría que lo de Santiago del Estero haya sido un globo de ensayo. Y no me extrañaría tampoco que la semana que viene la Luisa Lucía recibiera un llamado telefónico con una voz que dijera: “Ciao Luisa. Sono il padre Giorgio".

viernes, 12 de septiembre de 2014

No va más!

Acaba de aparecer la información en varios medios de prensa: el (la) referente travesti santiagueño, llamado Luisa Lucía Paz, se casó con su "pareja", José Coria, esta mañana por Civil y mañana lo harán por iglesia.
Pensé: seguramente se casan en una iglesia trucha, una secta o algo así. Pues no. Según el diario La Nación, se casarán en la iglesia parroquial del Espíritu Santo ubicada en el barrio Ejército Argentino de la ciudad de Santiago del Estero.
Pensé: seguramente es un parroquia trucha, regenteada por algún cura rebelde y medio chúcaro. Pues no: es una parroquia oficial de la diócesis de Santiago del Estero.
Pensé: los periodistas son unas sabandijas. Seguramente es una mentira. No se puede tratar de un casamiento por la iglesia católica. Pues no: la mismísima lesbiana, diputada y Secretaria General de la Mesa Nacional por la Igualdad, María Rachid, afirmó: "Esta apertura [de la Iglesia Católica] no deja de sorprendernos".
¿Desmentirá, explicará, prohibirá, hará algo el obispo de Santiago del Estero, Mons. Vicente "el Langa" Bokalic Iglic?
Pienso: ¿Es verdad? ¿No estaré viviendo dentro de una obra de Ionesco?
No -me respondo- Estás viviendo en el pontificado de Francisco.

¿Babilonia está en Irak?


jueves, 11 de septiembre de 2014

Chanchos y avestruces

Kierkegaard dice que en la religión lo esencial no es el objeto sino el modo. Esto parecería eliminar toda la dogmática. Las palabras del Danés son: "El que adore un fetiche como si fuera Dios, adora realmente a Dios; pero el que adora a Dios como si fuera un fetiche, no adora realmente a Dios". Es la teroría del "cómo". Según eso parecería que es lo mismo creer en Jesucristo, o en Júpiter, o en Mahoma, o en Mumbo Jumbo, con tal de creerlo de cierto modo.
El mundo actual está demasiado dispuesto a aceptar esto, sobre todo el mundo protestante: la indiferencia o no importancia de los dogmas: lo que vale es la buena voluntad; "la unidad en la caridad", dicen. El mundo católico al contrario pone toda la fuerza de la unidad rigurosa en la doctrina, aunque sea sin mucha caridad: la unidad en la fe. Con ninguna de las dos cosas solas se puede conseguir la unidad que Cristo mandó, en la fe y en la caridad.
Muchos menos con esa mazamorra sin fe ni caridad que llaman ahora "ecumenismo"; o sea una especie de arreo general de ovejas, cabras, vacas, avestruces y chanchos, como los que hacen en la iglesia de Fátima [o como los que hacen en el Vaticano o en Asís].


Leonardo Castellani

miércoles, 10 de septiembre de 2014

El Papa de la revolución

El título de esta entrada parecería haber sido puesto por Elizabetta Piqué, expectante aún de la revolución franciscana que, por cierto, nunca llegará. Sin embargo, el sentido de la expresión es otro: no me refiero a una revolución en la curia vaticana o en la Iglesia universal, sino a la revolución por antonomasia, la Francesa, pues pareciera que el papa Bergoglio ha asumido ya abiertamente sus ideales.
Los hechos son los siguientes: entre el domingo y lunes pasados fueron ultrajadas y asesinadas en Burundi tres ancianas religiosas italianas, misioneras algunas de ellas durante décadas en ese país africano. Técnicamente no fue un martirio, ya que no fueron muertas por odio a la fe sino que el asesino, que sería un desequilibrado mental, confesó que lo hizo porque el convento habitado por las monjas se levanta en lo fuera la casa de su padre.
Pero no cabe duda que las tres misioneras podrían haber pasado sus vidas, o los últimos años de sus vidas, en una cómoda y mullida casa religiosa italiana y, sin embargo, prefirieron hacerlo en los calores, incomodidades y olores africanos. Frente a esto, no queda más que admiración y veneración por tres vidas entregadas a la causa del Evangelio.
Sin embargo, apenas conocida la noticia, se pensó que la causa de los asesinatos había sido religiosa dado que es eso lo que está sucediendo desde hace ya varios meses en otros países del continente negro. Y ni lento ni perezoso, como es de oficio, el Santo Padre envió sendos telegramas al obispo africano y a la superiora general de la congregación de las monjas muertas, condoliéndose por lo sucedido. Y aquí viene la cuestión. Es en ese telegrama donde el papa de la revolución (francesa), escribe: “…, EL SANTO PADRE ASEGURA SU VIVA PARTICIPACIÓN AL PROFUNDO DOLOR DE LA CONGREGACIÓN POR LA GRAVE PÉRDIDA DE ESTAS ENTREGADAS RELIGIOSAS, Y MIENTRAS ESPERA QUE LA SANGRE DERRAMADA SE CONVIERTA EN SEMILLA DE ESPERANZA PARA CONSTRUIR LA AUTÉNTICA FRATERNIDAD ENTRE LOS PUEBLOS,…”
Suena feo, muy feo, o muy revolucionario. En realidad, el papa Francisco esta torciendo en el sentido que le gusta escuchar al mundo contemporáneo, a quien él se ha rendido, la célebre frase de Tertuliano que decía, promediando el siglo II: “La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos”.
A Bergoglio no le importa, pareciera, que germinen nuevos cristianos. Lo que le importa es que haya paz entre las naciones. Se trata del mismo ideal de Felsenburg de Benson o, digámoslo sin ambages, el mismo ideal de la Bestia. Sabemos por las profecías reveladas, que el Enemigo de Nuestro Señor proclamará la paz entre los pueblos como sustitutivo del mensaje evangélico y, con él, de la espada de doble filo que ese mensaje supone.
Ya sabemos que, desde los años conciliares, la mayor parte de los misioneros católicos más se preocupan por la promoción humana que por la conversión de los paganos a Cristo. Lo importante es que sigan su conciencia, aseguran y, en última instancia, que sean respetuosos de los demás. En otras palabras, que asuman como propia y como norma de vida la declaración de los derechos del hombre, y tomen del Evangelio, lo que se adapte a sus culturas. La praxis ahora se confirma con las declaraciones pontificias: mártires laicos para un mundo laico.


Nobleza obliga: Ha llegado a mi conocimiento una actitud de finísima caridad cristiana, totalmente gratuita y desinteresada, que ha tenido un importante superior del Instituto del Verbo Encarnado. Sin desdecirme en una sola palabra de mis opiniones acerca de ese Instituto, no puedo menos que reconocer la nobleza y el auténtico espíritu cristiano que han demostrado en este caso concreto.

martes, 9 de septiembre de 2014

El cartero llama dos veces

Con el Viejo Vizcacha hay que andarse con cuidado, enseñaba Martín Fierro. Desconfiarle y saber que siempre, detrás, hay segundas intenciones.
El cartero Eduardo Valdez es un típico integrante de la runfla peronista porteña: ignorante, vivísimo y vago. Contaba que en realidad no era tan amigo de Bergoglio, habló de él muy bien Alicia Oliveira y JB lo compró. De hecho, todos estos amigos son nuevos. De hecho, nadie es amigo de nadie. Pues bien, fue este Valdez el cartero del Papa que entregó a la presidente Kristina la carta manuscrita del pontífice en la que la invita a un almuerzo privado para el próximo 20 de septiembre “ya que va a andar cerca” de Roma.
No hay que ser muy bicho para caer en la cuenta de que el cartero ha llamado dos veces, o que hay segundas intenciones detrás, como bien haría el Viejo Vizcacha.
Cristina no va andar por Orvieto o Florencia. Ni siquiera por Milán. La presidente viaja a Nueva York y, “de paso” la invita a almorzar en Roma. No parece verosímil que la mandataria haga semejante vuelta al globo para comer unos spaghettis alla carbonara con el obispo de Roma. Algo están tramando los dos. Pero ¿qué? Y aquí entra el juego de las posibilidades:
1) Morales Solá opina que la intención del Papa es que la Kirchner termine su mandato en paz, es decir, que no se tenga que ir antes en medio del caos, como sucede con cierta frecuencia en Argentina. En palabras menos políticas, todos avizoran que el país se aproxima con bastante velocidad a un terremoto en el que es muy probable que la primera que perezca sea la presidente con su corte de inútiles, y el papa quiere que el gobierno se salve. La opinión del periodista es que esto se debe a que la misericordia y compasión del señor papa no toleraría semejante sufrimiento para el pueblo argentino. Yo tengo otra opinión.
2) Francisco la apuntala porque sabe que, si se va antes de tiempo, el gobierno quedará en manos de algún tipo de “derecha” que él detesta. Sea Macri o sea Massa, el gobierno cambiaría de rumbo, y su liderazgo como referente progresista quedaría opacado. Todos sabemos, además, que el pontífice se la tiene jurada a Massa por el intento que éste hizo hace algunos años para desplazarlo de la sede porteña, y que, si el de Tigre llegara a ganar las elecciones, rodarían por los pavimentos apostólicos algunos adminículos de la anatomía pontificia.
3) Pero también es posible que el muy pícaro no quiera apoyarla en este momento de debilidad sino solamente sacarle algo. ¿La oposición a la ley del aborto? Eso ya lo tiene. ¿Retacear el apoyo a las leyes que promueven la sodomía u otro tipo de perversiones? Son temas que no le interesan: Francisco no es quién para juzgar. ¿Alguna ventajita económica para los obispos argentinos? No me parece. Él sabe que la mayor parte de los pelados connacionales lo detestan y no va amover un dedo para ayudarlos; más bien al contrario. Como decía el Chavo, “me doy”. No sé qué podría pedirle, pero algo le puede pedir.
4) Algunos sí arriesgan qué cosa le pediría: que apoye abiertamente a Scioli como candidato en las próximas elecciones. El papa sabe de la estrategia kirchnerista de jugarse a que el peronismo pierda las elecciones a fin de volver ellos, a lo Bachelet, cuatro años más tarde. Esto supone la cuasi certeza de que Massa sería el próximo presidente, ya que el Manco no tendría suficiente apoyo y a Macri le falta base en el interior del país. Y Bergoglio, como dijimos, se la tiene jurada a Massa. El apoyo abierto a Scioli como candidato K. sería el mejor modo de contrarrestar la posibilidad del triunfo massista y, con él, la de la “derecha” bellavistense, entre otros.
5) También es posible un objetivo menos pretensioso: que el Pontífice haga un gesto o diga algunas palabras en contra de los fondos buitres para, de ese modo, apuntalar el discurso que pronunciará Kristina en la ONU pocos días más tarde. Así, los países centrales podrían avenirse a tratar el tema en ese foro, lo cual beneficiaría la posición argentina. Puede ser, pero esto sería una yapa.
Sin embargo, estimados lectores, consolémonos: Francisco es yeta: el buque que llevaba su nombre encalló en su primer viaje; una semana después de plantar el olivo de la paz, judíos y palestinos se masacraron; la villa porteña llamada Francisco fue desalojada a los tiros y arrasada por las topadoras; al día siguiente del partido por la paz, Maradona se agarró a las piñas con los croatas y le negó el saludo a los judíos.

Si Francisco recibe a Cristina, la viuda se va en helicóptero entre diciembre y febrero.