jueves, 20 de febrero de 2020

lunes, 17 de febrero de 2020

Nuestra Señora de la Noche




Hace algunas semanas publiqué en el blog un breve párrafo de Francis Thompson sobre los niños. El Prof. Antonio Caponnetto hizo referencia en un comentario a que ese mismo Thompson era el autor de un poema sublime, The Hound of Heaven, traducido por Castellani como El lebrel del cielo, y todo esto me recordó un hecho insignificante: A fines de enero de 2017, en un día frío y lluvioso, paseaba con un amigo envuelto en su abrigado balandrán negro por las callejuelas  de Cambridge y, luego de cruzar el puentecito que atraviesa el Cam por Bridge St., encontramos a la derecha una librería de viejo. Y allí, entre rimeros de libros abandonados por estudiantes aburridos, encontré uno que me interesó. Era The Poems of Francis Thompson, en la edición de Oxford de 1937. No sabía yo que ese día era la víspera de una jornada trágica que me llevaría a estar un mes a la cabecera de una cama del hospital universitario de Oxford asistiendo a mi amigo de una grave dolencia. Entre estos avatares y preocupaciones olvidé mi librito que terminó tiempo más tarde, arrumbado en medio de muchos de sus colegas en algún estante de mi biblioteca. 
El post y el comentario, y la coincidencia de la fecha, hizo que lo recordara y que recorriera por primera vez sus páginas, donde encontré otro tesoro de Thompson. Se trata de un breve poema que copio aquí en inglés, seguido de una traducción que me sonroja porque yo de poeta no tengo nada. Pero como sé que muchos de los lectores del blog sí que saben de poesía, quizás se avengan a corregirlo todo lo que sea necesario y, entre todos, podamos componer una versión castellana que merezca ser leída y recordada. 



                                                                               Nuestra Señora de la Noche
                                                                                    Marie-Pierre Semler (1901 - 1993)  



Lines for a Drawing of Our Lady of the Night

This , could I paint my inward sight,
This were Our Lady of the Night:

She bears on her front's lucency
The starlight of her purity:

For as the white rays of that star
The union of all colours are,

She sums all virtues that may be
In her sweet light of purity.

The mantle which she holds on high
Is the great mantle of the sky.

Think, O sick toiler, when the night
Comes on thee, sad and infinite,

Think, sometimes, 'tis our own Lady
Spreads her blue mantle over thee,

And folds the earth, a wearied thing,
Beneath its gentle shadowing;

Then rest a little; and in sleep
Forget to weep, forget to weep!


Nuestra Señora de la Noche

¿Podría yo pintar con estas líneas mi visión interior?
Esta fue Nuestra Señora de la Noche:

Ella porta el resplandor de su frente,
la luz estelar de su pureza;

Porque en los blancos rayos de esa estrella
está la unión de todos los colores;

Ella resume todas las virtudes que pueden existir
en la dulce luz de su pureza.

El manto que sostiene en alto
es el gran manto de los cielos.

Piensa, oh agotado trabajador infatigable, cuando la noche
llega sobre ti, triste e infinita,

Piensa que, a veces, Nuestra Señora
extiende su manto azul sobre ti, 

Y envuelve a la tierra cansada,
bajo esa suave sombra;

Entonces, descansa un poco, y duerme
¡Olvídate de llorar; olvídate de llorar!



viernes, 14 de febrero de 2020

Recalculando


Los últimos días han sido sorpresivos, y la sorpresa de la conferencia de prensa del Vaticano de ayer me obligan a recalcular.
En la última entrada del blog, a raíz de lo que se dijo en la presentación de la exhortación post-sinodal sobre la Amazonia, particularmente las palabras del cardenal Czerny, S.I., todo hacía sospechar una típica trampa jesuiticamente urdida: viri probati, no pero sí. La interpretación que se dio en ese acto y la que dieron inmediatamente después la intelligentzia alemana, la progresía munidal y hasta la luminaria autóctona de la teología, Mons. Tucho Fernández, justificaban la sospecha. La exhortación era el marco de un cuadro que tiene carácter magisterial, y lo que enmarca es el documento postsinodal, y deben leerse conjuntamente. Era fácil suponer que se estaba transfiriendo el carácter magisterial al documento; el resquicio perfecto para que ingresara el celibato optativo en los sacerdotes latinos.
Esta fue mi interpretación apenas leí el miércoles las declaraciones de Czerny, y fue la interpretación de la mayor parte de los periodistas acreditados ante la Santa Sede. Y eso fue lo que se comenzó a decir en todas parte. 
Sin embargo, en la conferencia de prensa de ayer, las cosas cambiaron drásticamente. El vocero del Vaticano, Mateo Bruni, dijo: “La exhortación apostólica es magisterium. El documento final no es magisterium”.
El cardenal Baldisseri: “Querida Amazonia no habla de aprobar el documento final, [sino solo de su] presentación. Por tanto, [el documento] no es magisterial”. Y ante la pregunta de otro periodista acerca de si las Conferencias Episcopales podían admitir la ordenación de hombres casados, dijo: “Las conferencias episcopales no pueden decidir eso”. 
Más clara aún fue la hna. Bernardette Riess, coordinadora de lengua inglesa de Vatican News, quien en una breve entrevista luego de la conferencia dijo:
“El documento final no tiene autoridad magisterial a menos que sea ratificado y promulgado por el Papa Francisco… Este documento en particular no recibió esa ratificación ni promulgación. Debemos ser muy claros al respecto”.
Llama mucho la atención semejante claridad y tajantes definiciones no solamente porque contradicen lo que se había dicho el día anterior en ese mismo ámbito, sino también porque el “magisterio” francisquista y los discursos de sus lenguareces se caracterizan por ser neblinosos y jamás definir nada. El único modo de explicarlo es suponiendo una orden directa de arriba de actuar en tal sentido, y esa orden solamente pudo venir del Santo Padre.

Se trata de un triunfo de la doctrina tradicional de la Iglesia y un triunfo que, más allá de que hayan o no curas casados, simbólicamente tiene mucho peso, el mismo peso que hubiese tenido una derrota en este sentido. No sé hasta dónde les interesa a los alemanes ordenar hombres casados; lo que les interesaba era el triunfo simbólico de una Iglesia que finalmente se abría aboliendo una de las normas más extrañas e irritantes para el espíritu del mundo. No lo lograron. Esperemos ahora la reacción, que la habrá.



miércoles, 12 de febrero de 2020

La trampa de Francisco y de los jesuitas



Para quienes no terminan de entender lo que significa el jesuitismo y el enorme e irreparable daño que la Compañía infligió y sigue infligiendo a la Iglesia, baste ver lo que sucedió entre ayer y hoy; la trampa urdida entre tres jesuitas visibles y muchos más ocultos.
En la exhortación post-sinodal, el Papa Francisco, jesuita, no menciona siquiera el tema de los viri probati sino que, más bien, destaca la doctrina católica sobre el sacerdocio. Según comentan mis fuentes, que recorren diariamente los pasillos del Sacro Palacio, el texto del documento que leímos ayer y se dio a conocer hoy, debió ser redactado nuevamente luego de la aparición del libro del Papa Benedicto XVI y el cardenal Sarah. Las intenciones de Bergoglio eran otras, más osadas y más “abiertas” al aire de los vientos amazónicos y alemanes, pero el libro le arruinó los planes. Se entiende, entonces, la rabieta y los gritos destemplados que lanzó telefónicamente a Mons. Georg Gänswein, a quien dijo que no quería verlo nunca más. Y, de hecho, el obispo desapareció. Y bien merecido lo tiene.
Pero al Santo Padre nadie la marca la cancha; nadie le desafía el poder. Y ya podemos ver la trampa que tendió con sus hermanos en religión.
En la conferencia de prensa de hoy, presentaron el texto de la exhortación cinco personas y una monja. De ellas, dos son jesuitas: el neo y joven cardenal Michael Czerny y el P. Adelson Araújo dos Santos. Y transcribo aquí el párrafo crucial de la intervención de Czerny dedicada a destacar la unidad inescindible entre la exhortación post-sinodal del Papa Francisco y el Documento Final del Sínodo de la Amazonia, redactado por los obispos y demás especímenes que participaron de esa asamblea:
“¿Cuál es el lugar de estos dos documentos? ¿Dónde encajan en el magisterio, el cuerpo de la enseñanza oficial de la Iglesia? Permítanme tratar de aplicar las normas generalmente aceptadas en la interpretación de los documentos del magisterio.
Querida Amazonia es una exhortación post-sinodal. Es un documento magisterial. Pertenece al auténtico magisterio del Sucesor de Pedro. Participa de su magisterio ordinario.
La Amazonia: Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral es el documento final de una asamblea especial del Sínodo de los Obispos para la región panamazónica. Como todo documento sinodal de este tipo, consiste en propuestas que los Padres sinodales han votado para aprobar y han entregado al Santo Padre. Él, a su vez, ha autorizado su publicación con los votos emitidos. Al comienzo de Querida Amazonia, dice: "Quiero presentar oficialmente ese Documento que nos ofrece las conclusiones del Sínodo" (QA § 3) y anima a todos a leerlo íntegramente.
Así que, aparte de la autoridad magistral formal, esta presentación oficial y el estímulo confieren al Documento Final una cierta autoridad moral. Ignorarlo sería una falta de obediencia a la autoridad legítima del Santo Padre, mientras que encontrar difícil uno u otro punto no podría considerarse una falta de fe”.


Conclusiones:

  1. Aquí está el gancho del que se colgarán los progres para impulsar la ordenación de hombres casados: la exhortación post-sinodal no se pronuncia al respecto, pero el Documento Final, donde sí se considera claramente la pertinencia de la ordenación de viri probati, posee autoridad moral e ignorarlo sería desobedecer la autoridad del Papa. Por tanto un obispo amazónico, y otro alemán, podría atenerse a este argumento para ordenar hombres casados. El Sumo Pontífice no se pronunció al respecto, y confirió autoridad a un documento que sí contempla esa posibilidad. Queda todavía una fuerte barrera que es el Código de Derecho Canónigo que lo prohibe. Veremos cómo se ingenian para saltearlo.
  2. La astucia jesuita de Bergoglio quedó demostrada una vez más. Él no pasará formalmente a la historia como el Papa que habilitó la abolición del celibato sacerdotal en la iglesia latina. El responsable, en todo caso, sería el sínodo de los obispo.
  3. La doblez, la mentira y la traición que caracterizó históricamente a los jesuitas queda demostrada nuevamente en esta maniobra pergeniada principalmente por ellos.
  4. Creo yo que aquellos que consideran que el magisterio del Romano Pontífice debe seguir considerándose como fuente de revelación y locus seguro de la doctrina católica, deben repensar sus argumentos. Según ellos, este principio no quedaba debilitado por las cuestionables “enseñanzas” de los últimos papas, en especial Francisco, porque habían depuesto explícitamente su intención de enseñar y de constituirse en maestros de la cristiandad. Pues aquí el Papa y sus lenguareces dicen una vez más y de modo contundente: “Los documentos pontificios pertenecen al magisterio de Pedro y participan del magisterio ordinario”. Si eso no es intención explícita de enseñar, no sé que esperan. Yo creo que es hora de repensar el desastre que nos dejó Pío IX con la inflación del poder magisterial de la sede romana que propulsó.

martes, 11 de febrero de 2020

Viri probati: se acabó el misterio



Me acaba de llegar el texto completo de la Exhortación Post-sinodal Querida Amazonia del Papa Francisco en la que el Sumo Pontífice reafirma la doctrina tradicional de la Iglesia en lo referido al carácter y a la misión de sus sacerdotes. 

En el nº 87 [y traduzco del inglés que es la versión que he leído] dice:
“La forma de moldear la vida y el ministerio sacerdotal no es monolítica; desarrolla rasgos distintivos en diferentes partes del mundo. Por eso es importante determinar qué es más específico para un sacerdote, qué es lo que no se puede delegar. La respuesta se encuentra en el sacramento del  órden sagrado, que lo configura a Cristo sacerdote. La primera conclusión, entonces, es que el carácter exclusivo recibido en las Sagradas Órdenes califica al solamente al sacerdote para presidir la Eucaristía. Esa es su función particular, principal y no delegable”. 

Y en el nº 90
“Esta necesidad urgente [se refiere a la escasez de sacerdotes en la Amazonia] me lleva a instar a todos los obispos, especialmente a los de América Latina, no solo a promover la oración por las vocaciones sacerdotales, sino también a ser más generosos para alentar a aquellos que muestran una vocación misionera a optar por la región amazónica”.
Hubiese sido este el lugar para incluir la posibilidad de ordenación de hombres casados como solución a la escasez de ministros. Pero no lo hizo. La solución que propone es que recen para tener más curas, y que los obispos presten a los que tienen para que vayan al Amazonas a misionar. La respuesta católica; la respuesta que la Iglesia siempre dio. 

Es decir, sobre los  viri probati y sobre la abolición amazónica del celibato, ni mú, ni una palabra. Como más de una vez dije en este blog, aunque la posibilidad de que el Papa Francisco autorizara la ordenación sacerdotal de hombres casados era real, no creía yo que se metiera en tales andurriales. Y finalmente, así ha sido.
Es una buena y aliviadora noticia para nosotros. Los progres, en especial los alemanes, estarán bufando y más arrepentidos que nunca de haber elegido a Bergoglio como Sucesor de Pedro. 
Es decir que la información que hoy mismo sacó Life Site firmada por Robert Royal acerca de que en el documento se establecería la creación de una comisión a fin de estudiar la posibilidad de ordenar hombres casados, es errónea. No me extraña. Hay varios de los nuestros que esperaban una catástrofe y estimo que estaran también bastante decepcionados.

Finalmente y para ser justos con la exhortación, le he dado una mirada rápida y, si la semana pasada decía que las homilías del Santo Padre eran una porquería, debo decir que este documento es basura, de la más maloliente y de la más tóxica. Y para ejemplo, valga una muestra: entran a partir de ahora a formar parte del famoso "magisterio ordinario", ya no solamente Tucho Fernández, sino Mario Vargas Llosa y Pablo Neruda, que son citados textualmente.


lunes, 10 de febrero de 2020

Marcelito Sánchez Sorondo



por el Profesor de Worms

Todos tenemos presentes esas terribles palabras pronunciadas por Nuestro Señor que, a modo de profecía, nos permiten entender el estado calamitoso en que se encuentra la Iglesia en la actualidad. Y tal vez a ustedes les pase como a mí de preguntarse año tras año si acaso se puede estar peor…
Bueno, al parecer nuestro compatriota Mons. Sánchez Sorondo acaba de desbloquear un nuevo nivel de decadencia cristiana. Ya estamos todos al corriente de que Mons. Sánchez Sorondo ha perdido la Fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía ya que, como es sabido, ha impartido la comunión al pecador público Alberto Fernández y a su querida

Lo que aún quedaba por ver era la absoluta pérdida de lógica, decencia, honestidad –y hasta delicadeza para con una dama– que su Eminencia Argentinísima ha mostrado en la entrevista que traduzco y comparto (parcialmente) a continuación.
Dicha entrevista fue realizada por la periodista Diane Montagna el pasado 6 de febrero, y fue publicada en forma completa al día siguiente en el sitio estadounidense Life Site.
En honor a la brevedad, he suprimido algunos párrafos de esta traducción para concentrarme en lo que, a mi juicio, son las declaraciones más graves. Pero recomiendo que aquellos que lean inglés accedan a la nota completa ya que es acompañada de muy buena información doctrinal y contextual.
Volviendo a esta traducción, las barrabasadas del Monseñor hablan por sí solas, por lo que no considero necesario agregar más comentarios, salvo el siguiente: ¿Habrá retorno para Mons. Sorondo después de caer tan bajo? Dios se acuerde de su Misericordia el día en que lo llame a su presencia.


[…]
Diane Montagna (DM): Quiero preguntarle sobre otra cosa y es acerca de la reciente visita del presidente argentino al Papa. Causó escándalo el hecho de que usted le diera la comunión a él y a su amante porque se sabe que es proaborto, y que no está casado con esa mujer pero viven juntos. Ellos recibieron la comunión.
Bishop Sorondo (BS): Esta es otra discusión de su país. Nosotros no tenemos ese problema.
DM: ¿Cómo le pudo dar la comunión? Es Jesús, Es Jesús. Viven en adulterio abierto y apoya el aborto.
BS: Perdón, perdón, pero ¿usted conoce el Derecho Canónico? ¿Conoce el Derecho Canónico? Tenemos que seguir el Derecho Canónico, no la opinión de algunos obispos. Y el Derecho Canónico dice que no puedo no dar –que estoy obligado a dar la comunión si alguien me pide la comunión. Sólo en el caso en que estuviese excomulgado. El presidente no está excomulgado, por lo que puedo darle la comunión si me pide la comunión.
DM: Pero apoya el aborto…
BS: No tiene nada que ver. Nadie dice que no deberíamos darle la comunión a políticos pro-aborto. Esta es la opinión de algunos obispos de su país, pero no es la opinión de la Conferencia Episcopal.
DM: El Cardenal Raymond Burke.
BS: ¡El Cardenal Burke!
DM: Pero la Conferencia Episcopal no tiene ninguna autoridad. 
BS: El Papa no dice esto. El Papa Juan Pablo II dio la comunión a toda la gente que está a favor del aborto –a todos los presidentes. Entonces… esta es sólo la opinión de Burke.
DM: No… hay otros. 
BS: Tal vez dos o tres, pero no es la opinión de la Conferencia Episcopal de Argentina. No es la opinión de la Conferencia Episcopal de Italia. No es la opinión del Papa.
DM: Entonces cualquiera, incluso quien vive en escándalo público abierto y grave, puede ir a comulgar, y usted como sacerdote no puede decir “Lo siento, pero…”
BS: ¡Sólo si está excomulgado!
DM: Pero ¿qué pasa si se excomulga a sí mismo por su acto público de escándalo?  
BS: ¡No está excomulgado! La excomunión es una sentencia muy grave y requiere ser informado de que se está excomulgado. Usted no puede excomulgar a una persona. 
DM: No, ya lo sé. 
BS: Sólo el Obispo. 
DM: Lo sé, pero él está viviendo con esta mujer, están viviendo en abierto adulterio… 
BS: Es un problema de su conciencia. No es mi problema. No tengo la posibilidad de decir que no. 
DM: Pero no sería la oportunidad por el bien de su alma… 
BS: Ustedes tienen el mismo problema en su país con el vicepresidente de Obama, ¿no? 
DM: Biden
BS: Biden
DM: Exacto, y Pelosi. Pelosi promueve abiertamente el aborto y se llama a sí misma “católica”. 
BS: Entonces, es su problema, de nuevo. Es su práctica. Es problema de sus obispos, pero no es un problema de la Iglesia. 
DM: Pero la Eucaristía es Jesús. ¿Cómo puede usted dar a Jesús… 
BS: Yo creo en la conciencia de la gente. Si la gente me pide la comunión yo no sé si está o no en pecado. No tengo la posibilidad de saber. Tal vez hoy mismo fue a confesarse, y no quiere tener relaciones con esta mujer. Hay muchas preguntas que son imposibles de resolver de esta forma. 
DM: Lo sé, pero en este caso era público… circuló en todos los medios que el presidente argentino, que todos saben que es pro-aborto…
BS: Fue ejemplar que la primera cosa que dijo e hizo mientras estuvo en Roma fue hablar con el Papa y en la mañana, que haya querido ir a Misa. Y yo organicé la misa. 
DM: Es maravilloso que vaya a misa. 
BS: Y yo no sabía si quería ir a comulgar. Me pidió la comunión y yo no tenía ninguna razón para decir que no. 
DM: ¿Ni siquiera si es pro-aborto y quiere aprobar legislación a favor del aborto? 
BS: No, no es una razón para negar la comunión de acuerdo con el Derecho Canónico. 
DM: ¿Sabe qué canon es? 
BS: Sí, puedo darle los cánones. Son tres. El primero dice que estamos obligados a dar la comunión a personas que pidan la comunión. Hay solo una excepción que es cuando la persona está excomulgada. Por supuesto, hay algunos cardenales como el Cardenal Burke, pero es la opinión del Cardenal. 
DM: Bueno, pero el conoce lo que dice el Derecho Canónico. Es decir, él fue cabeza de la Signatura Apostólica. 
BS: Sí, pero es su interpretación del canon. No es la interpretación común de la Iglesia. Es sólo su interpretación que también va en contra de la Conferencia Episcopal Americana. 
[…]
DM: Pero hubiese sido una oportunidad. Esto era un escándalo público. El hecho de que un presidente pro-aborto que duerme con su amante…
BS: Eso dice usted…
DM: ¡Vive con su amante!
BS: No lo sé. No lo sé
DM: Todo el mundo lo sabe. Ella vive con él. Ella actúa como Primera Dama. 
BS: No lo sé.
DM: ¿Cómo puede no saberlo? Usted es argentino.
BS: Mire, este es el problema. No es mi problema. Y no tengo ninguna razón, ninguna razón canónica, para decir que no. Entonces, ¿qué puedo hacer? 
DM: ¿Buscaría usted la oportunidad de advertirle, antes o después de la Misa? Antes de la misa, si quiere ir a Misa. Esto fue todo organizado… 
BS: No, no tengo la oportunidad de hablar. 
DM: Usted es el sacerdote. Puede hacer lugar a la oportunidad. Fue organizado… 
BS: No diré más. No diré más. Tal vez en el futuro tenga la oportunidad de hablar. 
DM: Porque estas cosas son organizadas. No es que simplemente se apareció en misa. 
BS: Muy bien, gracias por esto.
DM: Sólo estoy pensando en el bien de su alma –y en el bien del alma de ella. San Pablo es muy claro acerca de que podemos comer nuestra propia condenación (cf 1 Cor. 1:29)…
BS: Sí, pero San Pablo también es muy claro al decir: “mi único juez es mi conciencia”. Lo dijo San Pablo. 
DM: No, no es así. Él dijo, el Señor es mi juez. Dijo: “Ni yo puedo juzgarme a mi mismo. El Señor es mi juez” (cf. 1 Cor. 4:4).
BS: El Señor es mi juez, pero el Señor está en mi conciencia.
DM: No necesariamente si no tenemos… 
BS: No está en la conciencia del Obispo o del cardenal. 
DM: Pero si uno no tiene una conciencia bien formada donde la gracia divina realmente esté activa, entonces su conciencia probablemente le esté mintiendo. El oscurecimiento del intelecto… 
BS: Esa es su interpretación. Perdón, pero no quiero continuar hablando con usted porque usted es completamente… y sólo quiere generar polémicas. Debería estar muy contenta y decirle a su Cardenal Burke: “Mire, el presidente [de Argentina] va a misa”. Esto es lo importante. Y su presidente no va a misa. 
DM: ¿A qué se refiere con mi presidente?
BS: Dígale eso.
DM: ¿Mi presidente sería el presidente Trump? 
BS: Sí. Él no va a misa.
DM: Pero no es católico. No es católico. 
BS: Exacto. Esa es una gran diferencia.
DM: No es católico, pero el presidente Trump en enero fue el primer presidente en asistir a la Marcha por la Vida con miles y miles de jóvenes. 
BS: Sí, claro… para obtener los votos de los católicos. Para obtener los votos de los católicos. Dígale esto al Cardenal Burke. Y de hecho, he escuchado que el Cardinal Burke se opone al Presidente Trump.
[…]
BS: Por favor señorita, entienda las ideas católicas y no sea una fanática, no sea fanática. 
DM: Está bien…
BS: Si quiere seguir hablando conmigo, no sea fanática. Trate de usar la razón. 
DM: Lo hago. Muy Bien. Muchas gracias. 


viernes, 7 de febrero de 2020

Coloquio del CIEL en Roma


En más de una ocasión hemos destacado en este blog la importancia del estudio serio y sincero para defender las trincheras en la que la Providencia nos ha colocado. Al enemigo no se lo vence con consignas, con lecturas superficiales o comentarios de tercera mano. Pero, mucho más importante aún, tampoco nuestras posiciones se defienden con refucilos y arengas poéticas. Se necesita estudiar en serio, y esto requiere mucho esfuerzo y mucho tiempo.
Por eso, es una maravillosa noticia que en la Iglesia vuelva a estudiarse seriamente la liturgia, más allá de la necesaria apologética para la defensa, por ejemplo, de la misa tradicional. Es bueno aclarar que ni la iniciativa ni los fondos provienen de la jerarquía preocupada en estos años en otros mesteres más importantes.
Dejo aquí la invitación y programa del renovado coloquio del CIEL (Centre International d’Études Liturgiques) que tanta importancia tuvieron en el pasado y que en esta ocasión contará con la participación de los liturgistas más relevantes de la actualidad en cada una de sus áreas de estudio:



El Padre Gabriel Díaz-Patri
Director del Centro Internacional de Estudios Litúrgicos (CIEL)

el Padre Claude Barthe
Capellán general de la Peregrinación Summorum Pontificum 

Christian Marquant
Presidente de Orémus - Paix Liturgique

tienen el agrado de invitarlo a participar del primero de los nuevos coloquios del Centro Internacional de Estudios Litúrgicos (CIEL) sobre el tema  La liturgia latina tradicional en su diversidad que se realizará en Roma el jueves 20 de febrero de 2020. La recepción a los participantes comenzará a las 9:30 h. Los trabajos comenzarán a las 10 h y concluirán a las 16:30 h.
Este coloquio tendrá lugar en el Instituto de patrística Augustinianum, situado frente al Santo Oficio, al costado de la Plaza San Pedro (via Paolo VI, 25).
La participación en esta jornada de encuentro es gratuita. Los participantes deberán inscribirse con anterioridad, utilizando el botón que se encuentra al pie de esta página.

Desarrollo de la jornada

En los últimos días de enero de 2020 le enviaremos el contenido más detallado de este encuentro, pero desde ahora presentamos el desarrollo preciso de nuestra jornada.

Introducción del P. Gabriel Díaz-Patri, Director del CIEL : « La varidad de los ritos liturgicos : tolerada o valorada? »

Mons. Juan Miguel Ferrer, deán de la catedral de Toledo y capellán del rito mozárabe: «La liturgia hispano-mozárabe y su curiosa peripecia histórica»

Padre Seán Finnegan, profesor del seminario St John's en Wonersh : «Las riquezas del rito de Sarum»

Pausa para el almuerzo

Marcel Pérès, musicólogo, director del Ensemble Organum: «¿De qué podría ser signo el canto romano antiguo?»

Gregory Di Pippo, redactor en jefe del sitio anglófono The New Liturgical Movement (NLM): «Los ritos de la Semana Santa de Pío XII»

Conclusión del padre Claude Barthe: «Abrevar en las riquezas de los ritos y usos latinos»

Audición de ejemplos musicales del Antiguo canto Romano y Mozárabe a cargo de los participantes en el Taller de Canto litúrgico antiguo dirigido por Marcel Pérès organizado por el CIEL.
El canto romano antiguo es el repertorio litúrgico del primer milenio mejor conservado. Descubierto hace más de un siglo, sigue siendo desconocido. Lo mismo sucede con el canto mozárabe del siglo XV. Sin embargo, estos dos repertorios testimonian momentos extremadamente importantes de la historia del canto eclesiástico y podrían ser un poderoso fermento para nuestro tiempo.

18 h: Fin de los trabajos


miércoles, 5 de febrero de 2020

Molar


“Disculpen mi ignorancia”, decía Borges y también yo pido también disculpas porque entre todas mis ignorancias, me ha sorprendido una en particular que, aún siendo pequeña e insignificante, debo señalarla. Siempre había considerado que la palabra molar era un sustantivo emparentado con las muelas; imaginaba una muela más grande y, sobre todo, más dolorosa cuando el dentista mete mano en ella. Molar me sonaba también relacionado con las piedras de molinos, esas que muelen el trigo y esas que deben atarse al cuello y arrojarse con ellas al mar los que escandalizan a los pequeños. Pero he venido a saber que molar es también un verbo que significa gustar o resultar agradable. Por ejemplo, podría decir “Me mola tomar una cerveza en un día de calor”, o “A Mercedes le mola ir a la montaña”. 
He traído a colación estas cuestiones odontológicas y filológicas a raíz de un libro editado recientemente por Homo Legens, titulado Dios no mola, de Ulrich Lehner, un teólogo alemán que enseña en Estados Unidos. Es un libro básico, pero recomendable para ser leído por todos, y en especial por aquellos que tienen responsabilidades educativas, a fin de “liberarse de un dios fabricado a medida de la cultura pop y adentrarse por sí mismos en la grandeza radical de Dios”. A estas palabras que figuran en la contratapa del libro habría que agregarle que no solamente la cultura pop se ha encargado de fabricar un Dios a medida, sino lo que lo ha hecho la misma Iglesia. 
Las homilías del Papa Francisco, aún aquellas pronunciadas en las ocasiones más solemnes, son una porquería. Y lo repito en negritas: son una porquería, indignas aún de ser pronunciadas por el curita joven que atiende la barriada más populosa del Buenos Aires. Lean, por ejemplo, la de la última Navidad. Pero no son solamente material descartable, sino que también son tramposas, hechas para agradar, o para molar. Dijo en esa ocasión: “A mí, a ti, a cada uno de nosotros, Él nos dice hoy: ‘Te amo y siempre te amaré, eres precioso a mis ojos’. Dios no te ama porque piensas correctamente y te comportas bien; Él te ama y basta. Su amor es incondicional, no depende de ti. Puede que tengas ideas equivocadas, que hayas hecho de las tuyas; sin embargo, el Señor no deja de amarte. ¿Cuántas veces pensamos que Dios es bueno si nosotros somos buenos, y que nos castiga si somos malos? Pero no es así. Aun en nuestros pecados continúa amándonos. Su amor no cambia, no es quisquilloso; es fiel, es paciente”. A todos nos molan estas palabras; le molan incluso al presidente Alberto Fernández y a su concubina Fabiola Yañez (actriz, modelo, notera de un programa sobre sexualidad y panelista de la vedette Moria Casán, entre otros mesteres) que hace una semana comulgaron públicamente muy orondos de manos de Mons. Marcelo Sanchez Sorondo en la mismísima basílica vaticana. 
Pero, ¿hay algún error en las palabras pontificias? No lo hay. Es verdad lo que dice en la homilía navideña, pero es incompleto, porque Jesús también habla de que el Reino de los Cielos pertenece solamente a los que son mansos, justos y puros de corazón. Exige la conversión y promete para aquellos que no están preparados cuando llegue el Esposo, la gehena, donde “habrá llanto y rechinar de dientes”. La homilía del Santo Padre es engañosa por incompleta, y revelan que su intención no es enseñar y confirmarnos en la fe —lo que constituye su munus supremo—, sino simplemente molar. Se trata de un Papa molón.
Pero no solamente el Santo Padre tiene esta afición. Hace algunas semanas daba el ejemplo de algunas monjas pavotas que tenían la misma actitud y es cuestión de abrir cualquier catecismo, o escuchar cualquier homilía o asistir a cualquier clase de catecismo. La religión católica se ha convertido en las últimas décadas en una religión de sentimientos, en la que lo único que cuentan son las emociones, a las cuales se identifica con lo “evangélico”. No es evangélico, nos dicen, prohibirle a los adúlteros que se acerquen a la eucaristía, tampoco es evangélico prohibir el amor entre dos personas del mismo sexo y mucho menos evangélico es prohibir que dos jóvenes expresen su amor del modo que prefieran sin estar casados. 
La verdad es que es bastante fácil desbarrancarse por esta pendiente del sentimentalismo. Cuando leemos la enorme decepción y tristeza que significó para Emma Bovary casarse con el viudo y aburrido Charles, tan jovencita ella y tan ilusionada, nos dan ganas de justificar su adulterio. Y en el personaje creado por Flaubert están retratados todos los adúlteros, todos los gays y todos los noviecitos cariñosos de la actualidad. Y la Iglesia, con sus obispos, curas y monjas, quieren molarles y, para hacerlo, dicen solamente la parte que mola del evangelio de Nuestro Señor, que no es un Dios que mola
No se trata de negar el lugar que tienen los sentimientos dentro de la fe, sino que se trata de no olvidar que ellos deben apoyarse en contenidos. Si esto no sucede, tenemos una fe sin raíces, que se la lleva el viento de las modas y los caprichos de sus jerarcas.
La solución que plantea Lehner en su libro es el realismo, pues su carencia significa falta de convicción. Ser realista significa aceptar el orden de las cosas, es decir, de la existencia de la verdad. Tenemos miedo, y también lo tiene Bergoglio, de negar la verdad de otra persona porque tememos ser tachados de intolerantes o fanáticos, aunque es un signo de tolerancia aceptar otros puntos de vista que sabemos que son incorrectos. Queda muy bien y mola muchísimo andar a los besos y abrazos con pastores protestantes y con imanes musulmanes, y decirles que cada uno tiene su propio camino para buscar a Dios, que es el mismo para todos. ¿Es que no somos capaces de ver la profunda contradicción que hay en esta afirmación? No la vemos porque hemos dejado de contemplar el mundo y aceptar el orden que Dios quiso poner a las cosas. Preferimos, entonces, adorar a un dios domado y molante, que no pide fortaleza para resistir las tentaciones y mantenernos firmes en la adhesión a la verdad y en la práctica de las virtudes. Se trata de un diosesillo que cambia y se amolda según el antojo de sus adoradores; un dios “poliédrico” nos diría el Santo Padre. 
Pero este dios maleable y falso solo puede durar un tiempo bastante corto porque la realidad, finalmente, se impone. Y la suprema y última realidad es la muerte. Ella no mola, y nuestros devaneos y los arrumacos molentes que nos gusta escuchar de nuestros pastores no servirán de nada cuando debamos enfrentarnos al Justo Juez. Y la justicia divina caerá, claro, sobre nosotros, pero caerá también con mucha más fuerza sobre ellos que debieron enseñarnos la totalidad de las verdades de nuestra fe y, sin embargo, prefirieron molarnos y acercarnos de ese modo a la condenación eterna. 



lunes, 3 de febrero de 2020

Para los que saben inglés



por Jack Tollers

Hace tiempo que venga pensando en escribir este post a raíz de varias charlas que hemos tenido con diferentes amigos acerca de uno de los aspectos a tener en cuenta en la guerra cultural que se desarrolla en Occidente. Porque hay que saber que esa guerra en el mundo angloparlante resuena con más fuerza, los argumentos (de uno y otro bando) son más agudos, los silogismos son más sólidos, los sofismas más sofisticados y, en general, los debates, charlas, artículos y libros resultan más interesantes.
Aquí voy a hacer un inventario de algunos intelectuales que se destacan en el mundo académico, en los medios masivos y que combaten contra los SJW (Social Justice Warriors)—y, desde luego, aparte de no mencionar a los fallecidos, este inventario no pretende agotar a todos los autores que son innumerables, sino a los que vengo leyendo en los últimos años y que me parecen más o menos recomendables, más o menos actuales. Pero, claro, aquí también rige cierta arbitrariedad, de gustos, de preferencias. 
Los pondré jerárquicamente, según me parecen más importantes, más ortodoxos y más interesantes, comenzando con el bueno de Anthony Esolen (un ítalo-canadiense especialista en humanidades, traductor al inglés del Dante y gran conocedor de la literatura inglesa y norteamericana). Su libro sobre la nostalgia no tiene desperdicio (Nostalgia: Going Home in a Homeless World), y me parece que pone la pica en Flandes hiriendo de muerte a los del bando moderno y secularista.  En la misma liga pondría a Thomas Howard (On Being Catholic y Chance or the Dance, son especialmente buenos) incluiría, claro está, a todos los libros de Joseph Pearse (recomiendo especialmente su biografía de Solzhenisyn y su reciente Catholic Literary Giants: A Field Guide to the Catholic Literary Landscape). El que realmente vale la pena y no es tan conocido es Alan Jacobs (cuya biografía de C.S. Lewis The Narnian, es la mejor que he leído—y he leído unas cuantas. También es muy interesante su colección de ensayos Shaming the Devil: Essays in Truthtelling y su libro sobre el pecado original: Original Sin: A Cultural History).  
Ahí nomás lo colocaría a Peter Hitchens (el muy británico hermano de Christopher el gran ateo recientemente fallecido), cuyos libros son, a mi juicio, sensacionales, especialmente The rage against God, The abolition of Britain y The phoney victory entre otros. Me parece que también hay que rankear aquí a Anthony Daniels (aka Theodore Dalrymple), un psiquiatra judío y ateo que detesta al mundo moderno con todas sus fuerzas y con finísimo humor y gran conocimiento de Shakespeare disuelve los argumentos freudianos, progresistas, foucaultistas o marxistas con los que se topa en sus geniales libros (como Our culture, What’s Left Of It) y sus numerosas y más divertidas todavía conferencias (que cualquiera puede encontrar en Youtube y que son imperdibles). 
En el mundo de las ideas teológicas, no olvidaré a Scott Hahn (Rome sweet home, para empezar, pero inmediatamente The Lamb’s Supper: The Mass as Heaven on Earth) y en igual registro, Severe Mercy de Sheldon Vanauken. No olvidaremos aquí al muy tolkienano y genial apologista Peter Kreeft (autor de no menos de 85 libros, uno mejor que el otro), el chestertoniano y recientemente converso al catolicismo Dale Ahlquist (cuyos artículos no tienen desperdicio), el episcopaliano y brillante académico canadiense Hans Boersma (especialista en Patrística y en la Nouvelle Théologie) y la excelente columnista Hilary White (que está en la primera línea de fuego contra Bergoglio y sus disparates, junto a Ross Douthat con su imbatible To Change the Church: Pope Francis and the Future of Catholicism). También es interesante Taylor Marshall y su Infiltration: The Plot to Destroy the Church from Within.
Para la sexomanía de nuestro tiempo, nada mejor que Jason Evert (sus libros y charlas son muy buenos) y el australiano Matt Fradd, cuyas ideas siempre son refrescantes. Para la cuestión del aborto, nadie más elocuente, me parece, que el muy ortodoxo y muy irlandés John Waters (Beyond Consolation: How we became too "clever" for God and our own good) y el inteligentísimo judío Ben Shapiro (A Moral Universe Torn Apart). Y en lo que se refiere a la contracepción, nadie mejor, me parece, que Patrick Coffin y su The Contraception Deception: Catholic Teaching on Birth Control. Todos tienen sus blogs además de abundantes charlas que se pueden ver con provecho en Youtube. También es original Rod Dreher (de confesión Ortodoxa), pero no tanto por su famosa “Opción Benedictina”, me parece, sino por su lectura del Dante, por ejemplo (How Dante Can Save Your Life). 
En otro orden de cosas (como por ejemplo la mutación marxista desde la lucha de clases hacia las cuestiones de género), me parecen muy recomendables los libros del inglés Douglas Murray, especialmente The madness of crowds: Gender, Race and Identity y, por otra parte, The Strange Death of Europe (lástima que por ser homosexual, se coloca en el centro del problema que él mismo denuncia); también son interesantes los libros y conferencias del famoso profesor de Toronto, Jordan Paterson (aunque abusa, me parece, de los simbolismos jüngianos, a veces es superficial y no siempre acierta con sus argumentos. Claro que cuando se trata de marxistas, se los come vivos). 
Respecto a la decadencia generalizada del mundo occidental siempre vuelvo a Thomas Woods, el divertido libertario que escribió el sensacional How the Catholic Church Built Western Civilization. Quizás menos entretenido y no tan ortodoxo, habría que recomendar aquí a Patrick Buchanan y su ya clásico Death of the West (aunque excesivamente yanqui-centrado para mi gusto). También es bueno Bradley Birzer, el especialista en la obra de Christopher Dawson (últimamente sacó Beyond Tenebrae: Christian Humanism in the Twilight of the West, que todavía no he leído, pero descuento que ha de ser bueno). También son interesantes los ensayos del escocés Niall Ferguson (The Square and the Tower: Networks and Power) y el heterodoxo pero siempre original Richard Tarnas (Passion of the Western Mind). Más ortodoxo es Roger Scruton (pero habíamos quedado en no mentar aquí a los fallecidos y el inglés se acaba de morir). Para una historia de Bizancio, siempre vuelvo a John Julius Norwich y su trilogía sobre Byzantium (es el hijo de Duff Cooper y Lady Diana Manners, la amiga de Evelyn Waugh y todos sus libros son buenísimos). 
Para un estudio del s. XX, recomiendo The Deluge de Adam Tooze, The Great War and Modern Memory de Paul Fussell, The First World War de John Keegan, las biografías de Lenín, Stalin y Trotsky de Robert Service, el increíble Gallipoli del australiano Alan Moorehead (todos sus libros son sensacionales), el Bonhoeffer de Erica Metaxas, el Hitler de Norman Stone, Stalingrad: The Fateful Siege de Anthony Beevor, The trail of the fox de David Irving y el Vietnam: An Epic Tragedy de Sir Max Hastings.
Wanderer, hay mucho más, por supuesto, pero esto es más o menos lo que vengo leyendo (y viendo en Youtube) los últimos años. Pero este inventario era sólo para destacar que allá, entre los de habla inglesa, la batalla cultural ruge con más empeño, con más rigor, que entre nosotros.
Y si uno sabe inglés, corre con ventaja. Eso, nomás.