lunes, 21 de diciembre de 2020

Es el pecado, estúpido


 El cardenal Newman dice en uno de sus sermones (IV, 6):

[cuando muere una persona] todos piensan que se ha ido al cielo; hablarán con mucha seguridad de que ya se encuentra en paz, de que sus dolores han terminado, de su feliz liberación, y cosas por el estilo. Y se extienden en consideraciones semejantes cuando su deber consiste más bien en guardar silencio, esperar con esperanza medrosa, y resignarse.

[…]

Por eso no se admite la mera posibilidad de que alguien se haya condenado; se rechaza la idea, y cuando muere alguien, concluyen, como única alternativa posible, que debe estar en el seno de Abraham, y lo dicen con toda audacia…

    Estas observación, expresada en 1835 y referida a la comunidad anglicana a la que él aun pertenecía, se manifiesta también en la iglesia católica desde hace ya muchas décadas. El abandono de los ornamentos negros para los funerales y del uso del catafalco rodeado de seis candelabros han convertido, por ejemplo, a las misas de requiem en una misa más. Muchos curas incluso usan ornamentos blancos y no dedican sus homilías a hablar de la muerte sino a “celebrar” la vida del difunto.


     Una experiencia de hace pocas semanas me hizo reflexionar sobre el hecho. Murió una persona amiga, ya mayor y muy enferma. Se hizo un velatorio y se celebró misa exequial antes de la sepultura. El celebrante, muy bien dispuesto para los tiempos que corren, fue un cura que con fe y, para una misa novus ordo, fue decente. Sin embargo, dedicó toda su homilía y las frecuentes interrupciones durante el rito, a hablarnos de lo que Newman señalaba en su homilía: lo buena que había sido la difunta, la paz de la que ya estaría gozando, que allí nos estaba esperando y muchas lindezas más destinadas a enmascarar la terrible realidad del cadáver que yacía a pocos pasos. 

  Lo que yo veo en estas actitudes denunciadas por Newman y observadas por nosotros es que, en el fondo, se perdió la noción y sentido del pecado. En muchos casos, quizás la mayoría, no será de modo consciente y obedece a la mejor de las intenciones. El curita del que hablo creo que nunca negaría el pecado; simplemente quería consolar a los deudos allí reunidos con los consuelos que nos da nuestra fe pero, en su esfuerzo, se llevaba puesta la realidad de la incertidumbre de nuestra propia salvación y la de todos los hombres, y del pecado que es ante todo, una ofensa a Dios. Una vez más, el emotivismo poniéndose por delante de la fe, un tema que ya hemos tratado en este blog.

    Pero el problema, a mi entender, es mucho más grave que un derroche de sentimentalismo, porque se desplaza la realidad del pecado y se la rodea de nieblas a punto tal que queda reducido a un “inconveniente” de la vida cotidiana, como me dijo el jesuita con el que me confesé hace un tiempo.  Y esto tiene sus consecuencias, puesto que si el pecado es apenas una brizna molesta, deja de tener sentido la redención. ¿Por qué el Hijo de Dios se habría encarnado y padecido muerte en cruz? ¿Para librarnos de una molestia o inconveniente que un psicólogo puede hacer en dos sesiones de terapia? No tiene ningún sentido, y mucho menos sentido aún tiene hablar de la misa como sacrificio propiciatorio, puesto que no hay delito por el que derramar sangre lustral. 

    Total que un santiamén se nos derrumbó la fe. Jesucristo no tiene por qué ser el Verbo Eterno hecho hombre; es suficiente con que sea un hombre, extraordinario y el mejor de todos, pero puro hombre. Y fue concebido como cualquier otro hombre lo es. Y su injusta e ignominiosa muerte se debió a que su prédica en favor de los más débiles, los más pobres y los habitantes de las periferias, desafió a los poderosos de su época, que son iguales a los poderosos de todas las épocas. Y por eso, el cristiano que quiera seguir sus pasos, debe dedicarse a la defensa de esos mismos pobres y débiles, y desafiar siempre que pueda a cuanto poderoso se le cruce por el camino. Y la misa será el momento de encuentro semanal de todas las buenas personas convencidas de esas luchas y esos desafíos, que se reúnen en torno a la “mesa del altar” a compartir el “pan de vida”, a fin de fortalecer la comunión entre ellos. Y, para ocasiones especiales como el matrimonio o la muerte, “la celebración de la eucaristía” será un vistoso complemento que consuela y nos hace pasar emotivamente más fortalecidos los momentos críticos de la vida.

    Privar a la fe y a la vida católica de la gravitación que posee en ellas el pecado implica, que más tarde o más temprano, la fe cristiana se diluya en un humanismo con pinceladas de trascendencia tan indefinidas, que podrá ser adoptada con escasas molestias por cualquier persona: apenas un “proceso de discernimiento” en aquél que quiere abandonar a su mujer o a su marido por otra/o; un propósito de fidelidad y de ayuda al prójimo en aquél que quiere “compartir su vida” con otra persona de su mismo sexo, y todo el resto de las sorpresas a las que nos tienen ya acostumbrados el Papa y sus obispos en las últimas décadas. 

    “Cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?” (Lc. 18,8).

55 comentarios:

Anónimo dijo...

Se ve que usted nunca leyó el sermón de San Bernardo en la serie sobre el Cantar ante la muerte de su hermano Gerardo y cómo corrigió su pensamiento gracias a su hermano moriente. Y qué predicó

Pampeano dijo...

Sin el claro concepto, y sus consecuencias, del pecado original -groseramente olvidado- y, a más, de los pecados cometidos en vida no tiene sentido el sacrificio de Cristo, sin el pecado es irrelevante la Iglesia, sin el pecado son innecesarios los clérigos desde el simple sacerdote al mismo Papa. Sin el pecado, y la posibilidad cierta de condena, no tiene sentido la misa de exequias ni el rezo por los difuntos. Es decir, sin el pecado, la condena eterna y la Redención todo el cristianismo es falso, como falso es todo aquello que fluye desde el "yo pienso, yo quiero, yo siento, yo opino" y similares. Pero... sabe qué?, muchos curas y obispos y hoy quizás el mismo Pontífice (aunque éste es un caso especial), no lo ven o no lo quieren ver, lo importante son los pobres y toda la añadidura.

Anónimo dijo...

Otra consecuencia de creer que un muerto se fue derecho al cielo, es que se deje de rezar por el alma del difunto. Porque, por ahí, esté en el purgatorio y como creen que todos se van al cielo nadie va a rezar por su alma. Y el no rezar por los difuntos es muy grave.

Soldado Colifo dijo...

Ni hablar de los aplausos, nueva moda, al difunto en el entierro. Han borrado de un plumazo la existencia del purgatorio y la necesidad de sufragio por el alma del finado, pareciera que por el simple hecho de morirse cualquiera ya es un "angel"; "un ser de luz" que nos cuida y guía desde el cielo. Es realmente ridículo y absurdo no sólo por el descarrilamiento de la doctrina católica sino incluso por la visión antropomorfica-infantil de la eternidad. Verbi gratia me mostraban la publicación de un curilla joven de Concordia sobre una anciana religiosa que había muerto hacia poco, ponía la siguiente leyenda "Seguro estarás en el cielo haciendo lo que más te gustaba acá en la tierra". A saber, como el mismo consignaba en la foto: comer bonobones. De modo que no sólo los hinchas de Maradona creen que su ídolo en esta en una suerte de cielo en donde jugará a la pelota por toda la eternidad, sino que el mismo clero "oficial" cree que el "cielo" que ya es para todos sin condiciones es comer bombones, mirar el programa de Mirtha o tocar la flauta para siempre. Ven Señor y pronto!!!

Anónimo dijo...

No creo que alguna vez en la historia un entierro o velatorio haya sido un lugar apropiado para hablar del infierno, salvo de forma indirecta, por ejemplo, pidiéndole a Dios que salve el alma del difunto y lo tenga en su presencia.

Mi mayor preocupación es que después del entierro la gente se olvide del muerto y nadie rece por él o que no haya misas por él.

Esto es escritura sagrada para nosotros los católicos (no para judíos o protestantes)
Quiero notar que el pecado a perdonar post mortem es mortal, idolatría.

38 Judas reunió su ejército y se fue a la ciudad de Adulam. Al acercarse el séptimo día de la semana, se purificaron según su costumbre y celebraron el sábado. 39 Y como el tiempo urgía, los soldados de Judas fueron al día siguiente a recoger los cadáveres de los caídos en el combate, para enterrarlos junto a sus parientes en los sepulcros familiares. 40 Pero debajo de la ropa de todos los muertos encontraron objetos consagrados a los ídolos de Jabnia, cosas que la ley no permite que tengan los judíos. Esto puso en claro a todos la causa de su muerte. 41 Todos alabaron al Señor, justo juez, que descubre las cosas ocultas, 42 e hicieron una oración para pedir a Dios que perdonara por completo el pecado que habían cometido. El valiente Judas recomendó entonces a todos que se conservaran limpios de pecado, ya que habían visto con sus propios ojos lo sucedido a aquellos que habían caído a causa de su pecado. 43 Después recogió unas dos mil monedas de plata y las envió a Jerusalén, para que se ofreciera un sacrificio por el pecado. Hizo una acción noble y justa, con miras a la resurrección. 44 Si él no hubiera creído en la resurrección de los soldados muertos, hubiera sido innecesario e inútil orar por ellos. 45 Pero, como tenía en cuenta que a los que morían piadosamente los aguardaba una gran recompensa, su intención era santa y piadosa. Por esto hizo ofrecer ese sacrificio por los muertos, para que Dios les perdonara su pecado.



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Creo que el principal problema de predicar sobre el infierno, es la concepción popular sobre el infierno. No se entiende que es un lugar de justicia perfecta, un estado del alma más que un lugar, y que es individual, lo que recibimos es perfectamente proporcional a nuestras buenas acciones y pecados. También es escritura que el vaso agua dado a un seguidor de Cristo no quedará sin recompensa. Esto es casi una necesidad física del universo. Si esto no fuera así, Julio Grondona con su anillo de Todo Pasa tendría razón, y todo criminal que muere de viejo en paz sin haber pagado por sus crímenes, sería el máximo ejemplo de triunfador humano. La justicia que no existió en esta vida tendrá que existir en la que viene. Uno es libre de hacer lo que quiera pero uno no es libre de escapar de las consecuencias de esas acciones.


La concepción popular del lago de fuego con demonios al que todos son arrojados y a todos les pasa lo mismo, tengan que responder por el robo de una gallina o una masturbación o por un genocidio, hace que la gente no tome en serio al infierno o a la religión católica por parecerles algo injusto. Si salvarse es dificilísimo y a todos les pasa lo mismo, entonces la vida cristiana les parece una mala inversión, cuando debería parecerles el tesoro escondido de la parábola, la mejor inversión.
Entiendo que deriva el lago de fuego de aquel del apocalipsis en el que serán castigados por siempre el falso profeta, el diablo y la bestia después del segundo juicio final, pero no es algo del todo claro, porque también la muerte y el Hades (otra palabra para el infierno, o el lugar donde son aprisionados los espíritus de los muertos) serán arrojados a ese lago de fuego, destruyéndose.

Wanderer dijo...

Anónimo 12:49, .¿dónde leyó usted en el post que un entierro o velatorio es lugar apropiado para hablar del infierno?
El tema que se discute es el pecado, no el infierno.

J dijo...

Pues el anónimo de las 12.49 plantea una cuestión que algunas personas me comentan en ocasiones desde la indiferencia hacia la Fe o el catolicismo light: ¿por qué se enseña que todos los condenados según la Iglesia reciben idéntica pena al margen de lo que hayan hecho en vida? Una excelente reflexión en mi opinión.

Fuenteovejuna dijo...

Recuerdo cuando el Cardenal Bergoglio ofició una misa por el descanso eterno de Néstor Kirchner y en su homilía dijo que el ilustre muerto "fue recibido por las manos de Dios y ungido por su pueblo".
Vaya uno a saber por qué razón, entonces Bergoglio estaba convencido que Kirchner se había ganado el Cielo y así lo decía emocionado ante sus familiares y exfuncionarios que habían ido a esa misa esperando escuchar justamente eso, cosa que como buen camaleón el Arzobispo de Buenos Aires repetía una y otra vez: Kirchner ya está en el Cielo.
Si para el hoy Papa Francisco Néstor Kirchner no tenía pecados, es natural que ante el cadáver de un difunto cualquiera, cualquier sacerdote también repita el mismo latiguillo: fulano de tal ya disfruta de la Presencia de Dios.
Si los pocos católicos que van a misa van todos a comulgar sin confesar, debe ser porque creen que no tienen pecados.
Seguramente igual que lo del huevo y la gallina, habrá que ver si los fieles creen que no pecan porque los curas ya no confiesan, o los curas no confiesan porque creen que los fieles ya no tienen pecados.
Y si a eso le agregamos que el mismísimo Papa nunca dice que hay gente que se va al infierno, debe ser porque el infierno no existe. No sería de extrañar que después del Vaticano II se vendió en un remate y hoy ahí pusieron una discoteca donde Kirchner labura de disc-jockey.
Que Dios tenga piedad de nosotros.

Anónimo dijo...

Cielo e infierno no son estados del alma sino lugares concretos.
El Ignoto

Tucu dijo...

Qué quiso decir? Todos los del purgatorio irán al Cielo.

Anónimo dijo...

En una entrevista en Castellano , a Gustave Thibon
le preguntan "cual era su oración preferida.."

Contestó:

"El Salve Regina , donde la Misericordia desarma a la Justicia . "

Anónimo dijo...

Obviamente

Wanderer dijo...

No creo que sea malicia. Será falta de comprensión lectura o estupidez crasa.
El post claramente habla del pecado. Ese es el tema. Pero muchos no lo entienden. Se quedan en la anécdota e inventan oposiciones entre justicia y misericordia, y elevan a la posición de autoridad indiscutible a Thibon.

Anónimo dijo...

Vea Pampeano: hasta donde será cierto lo que usté dice que, sin la posibilidad del castigo eterno, hasta el simple deseo pronunciado como mero cumplido por un ateo, de que el difunto "descanse en paz", carece de todo sentido...
Puestero del Oeste

Chapado a la antigua dijo...

"Se perdió la noción y sentido del pecado". Esto me recuerda cuando, en un campamento de la Acción Católica Universitaria, allá por los años sesenta, el sacerdote nos preguntó sobre cuáles eran los signos de los tiempos. Era la época del despertar de la cuestión social. Y, consecuentemente, no tardaron en mencionarse hechos que ponían en evidencia la nueva época: la injusticia social, la desigualdad, la pobreza … A mí, recordando a Heidegger, se me ocurrió decir: el olvido de Dios. ¿Para qué habría dicho eso? Inmediatamente, me aclararon que "los signos de los tiempos" no aludían al olvido de Dios, ni al olvido del pecado, ni a la creciente pérdida de la fe. No. Lo importante era otra cosa. La transformación del mundo en el campo social y económico.
Y, lo que hoy constato, es que se sigue pensando de la misma manera. Dios es postergado en aras de la transformación política del mundo. Pero, con el agravante de que, después de sesenta años de abandono de Dios, lo que hay es un mundo que no sólo se ha olvidado de Dios, sino que se ha olvidado también del orden natural, para volver a las mismas prácticas que tenían los hombres antes de la venida del cristianismo: una sustitución de la fe cristiana, para volver a las prácticas idolátricas de las antiguas religiones paganas, con el agravante de que hay también el silencio cómplice de los hombres de Iglesia ante fenómenos tan ruinosos para la fe cristiana, como el culto idolátrico a la "Pachamama", la recepción del sacramento eucarístico en estado de pecado, el desprecio por la familia bien constituida, la admisión "de facto" del adulterio, la práctica homosexual, la legalización del aborto, la ideología de género, y otras lindezas de orden moral por el estilo.
Ahora, siempre que no se note demasiado, todo está permitido. Sólo está prohibido hablar de la verdad, de las virtudes morales, de las prácticas espirituales, de la confesión frecuente, de la vida contemplativa, del cuidado de la formación en la recta doctrina, de la corrupción política, del orden natural, de la ley de Dios o de los Diez Mandamientos, de las obras de misericordia materiales y espirituales, del pecado original, de la voluntad o designio divino, de la muerte, del juicio divino a los vivos y a los muertos, de la muerte espiritual, del purgatorio, del infierno, de Satanás. Lógicamente, desde esta horizontal y natural perspectiva, donde, desde luego, Dios ya no cuenta, todo el plan de salvación de los hombres, centrado en la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, para el hombre de hoy, ya no tiene sentido, a menos -¡claro está!- que se lo reinterprete cuidadosamente en clave político-social con su infaltable y esencial ingrediente de doctrina marxista.
No obstante, para alegría de nuestros corazones, todavía podemos gritar al mundo: ¡Sólo tú eres el altísimo sobre toda la tierra! ¡Alabado sea Jesucristo!

Armando Puentes dijo...

Lo pusieron al tiranuelo de Cuyo.

Anónimo dijo...

Sigo sin entender algo.
Dios, que todo lo sabe, me crea de la nada y aun sabiendo que seré lo suficientemente idiota como que decida condenarme al fuego eterno, me da la vida igual.
Insisto que me resulta inentendible.
Son el tipo de cosas que acepto porque lo manda la fe, no porque esté convencido.
Otra cosa seria si con libre albedrío uno eligiera servir a Dios o a Satanás y ello no fuera conocido por Dios de antemano.
No tiene lógica, en mi criterio, hacer algo de la nada para que sufra eternamente. Incluso por idiota.

Ernesto dijo...

Excelente,adhiero totalmente.

Anónimo dijo...

Parece que se comió un sopapo

Don Pelayo dijo...

Mis pensamientos no son vuestros pensamientos. Lo dice el Señor

Anónimo dijo...

Anom 10:07. No habría libre albedrío si Dios sólo creara a quienes se van a salvar. O al menos no sería completo, puesto que, aún cuando hubiera posibilidad condenación, esta no se hiciera efectiva en ningún caso. Si fuera así, muy pocos se salvarían de intentar no vivir en Gracia.

Y en cualquier caso, siempre queda la pregunta: puedo elegir portarme mal en este momento? Y si es sí (y lo es puesto que tenemos libre albedrío), por qué entonces pretendo responsabilizar a Dios de mi condenación? Que sepa o no mi eternidad, no me quita responsabilidad.

Anónimo dijo...

Si llevas cuenta de nuestros pecados, quien se salvará?......porque sólo en Ti está el Amor.

Armando Puentes dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Baltasar El Negro dijo...

Parece que a Taussig le llegó su San Nicolás

Anónimo dijo...

Taussig fue agredido con puños y golpes por la santa ira de Dios a través del P Camilo Dib.
Necesitamos más ira de Dios
Esto cada vez se pone mejor, dejo enlace
https://www.youtube.com/watch?v=1j2O6bvTDCk&feature=youtu.be

Anónimo dijo...

Habría que escribir un "Elogio de la trompada" ¿No?

Anónimo dijo...

Lo del padre Dip es un acto profético. Ya hizo punta, ya rompió el tabú ...... el camino está abierto.

Anónimo dijo...

La semana comenté sobre las 3 formas en que el instinto animal/humano enfrenta el peligro: huir, mártir, pelear. El Padre Dib eligió pelear y Taussig salió golpeado, la Santa Ira se muestra en la pelea.

Wanderer, me ha llegado la foto de Taussig golpeado en la cara, si le interesa digame como se la hago llegar. Es la foto que se sacó después del hecho para enviar a Roma. Los detalles de la foto son varios. Primero, los moretones en la cara demuestran que la foto se tomó después de un par de horas en que tardan de aparecer. Segundo, tenía los lentes puestos y aparentemente en la contienda fueron rotos, quiere decir que se puso otros para la foto.


Anónimo dijo...

Paremos la mano. "Santa ira de Dios", "acto profético". Fajar a alguien para descargarse no es nada de eso. No lo juzgo al P. Dip. Yo no estoy en sus zapatos. Pero de ahí a festejar que se le salga la cadena hay un trecho. El tipo va a ser suspendido, y va a tener que pedir perdón. Y no va a haber resuelto absolutamente nada.

G.

Anónimo dijo...

Muy buena nota, es así, seguir los enunciados Modernistas a sus conclusiones, Jesús para ellos fue un gran Rabino, y de convertirse nada. Les pregunto y sefora? Y Ananías? Por unos denarios murieron, Marcelo S.

Anónimo dijo...

Apreciado Mr. Wanderer, medio brujo Ud. el otro día hizo referencia a la hypomone - la paciencia - si fuera brujo del todo nos hubiera acercado algún texto sobre la obediencia...
Y digo esto porque los humanos padecemos una inveterada, enraizada tendencia a cometer necedades.
Y digo esto porque el señor padre Obispo demostró -en mi opinión-poca o nula capacidad para conseguir el fin que se proponía, fin que no es del caso analizar ahora.
Es lamentable que se haya convertido en el hazmereir de sus colegas sea que lo aprecien o no y - peor - por el escándalo que ha resultado de su aparente falta de "romanitá".
En fin, otra mancha más para el tigre. Game, Set y Match perdidos.
No se puede acosar a un hombre hasta el punto de llevarlo a una situación límite.
Mal el señor padre Obispo, mal el cura que perdió los estribos.
Pero a veces un jab, cross o direct, ejercen una función docente dolorosa pero necesaria.
B.W.Wooster

Anónimo dijo...

Los obispos españoles, están dando la matraca, con que las Navidades no es consumismo. Pero señores obispos compatriotas, si hemos eliminado el sentido de pecado, salvo que no se acoja a toda Africa en España, ¿qué sentido le dan ustedes a la Navidad?. ¿Qué sentido le dan a que El Creador de Universo se Encarne en un pueblo de Judea?. ¿Para qué lo hizo?. ¿Para hacer una cuadrilla con 12 pescadores galileos?. ¿Para qué murió en la cruz?. Lo último que escuché en un sermón, (ya desconecto durante las homilías), es que Jesucristo se encarnó para compartir y sentir nuestra vida humana. Buffffffff

Anónimo dijo...



https://diariosanrafael.com.ar/sacerdote-ataco-a-pinas-a-monsenor-eduardo-maria-taussig-316140/

Edmundo Florio dijo...

Hace un mes falleció mi padre, ateo declarado, ni siquiera bautizado ya que mi abuelo era socialista ateo. Y vario curas amigos al verme y saludarme me dicen: "bueno, ya tenes a alguien en el Cielo rezando por vos". La puta madre!!! Lo unico que quiero que me digan es que vana rezar y ofrecer Misas por la gracia de la conversión en el momento de su muerte!!!

Coincido con el anónimo que menciona una grave consecuencia de esto: ya no se reza por los difuntos.

Anónimo dijo...

Iba a ser suspendido de cualquier modo, mejor dejarlo abollado al obispo así no se anima a suspender injustamente a nadie más.
Rocky Balboa

Anónimo dijo...

Gracias por su respuesta. Acertado o errado, es bueno discurrir con respeto y sin subirse al caballo de la soberbia de creerse un sabihondo.
No queda claro que sentido tiene crear de la nada a alguien que habrá de sufrir una condena eterna, máxime cuando es como inexorable que habrá de fallar por las razones o sinrazones que sean.
Pero no quita mi reconocimiento a su respuesta tan bien intencionada.
Le mando un fuerte abrazo.
El anónimo de ayer a las 10.07 que no entiende estas cosas de la existencia.

Anónimo dijo...

Le agradezco la recomendación de leer la Suma Teológica.
Imagino que el aquinate tendrá más razones que imputaciones y descalificaciones para desarrollar la explicación de las cuestiones que abordaba hace unos cuantos siglos.
Si quiere armar puentes firmes y conducentes, cosa que no dudo, le sugiero no empezar desde lo más alto de las construcciones, sino mirando para arriba.
En todo caso, es importante poder discurrir con verdadera consideración hacia quien tiene la humildad de reconocer sus límites.
El anónimo de 10.07, otra vez.

Anónimo dijo...

Y no habra sido que el obispo lo provoco?. Ojo con esto. Es una tactica muy vieja.

Armando Puentes dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Y sobre todo para que el Vaticano se pone a canoonizar haciendo santos tanta gente, si todos están en el cielo. Ganas de perder el tiempo y los funerales de qué sirven, pues que los familiares hagan un duelo, y ya es lo que más o menos están haciendo en España, unas lecturas, unas poesías en el Tanatorio, y la incineración.

Chapado a la antigua dijo...

Don Wander. Nada que ver con el tema propuesto, y, al mismo tiempo, todo que ver con el mismo. En todo combate, siempre hay un momento de saludable tregua. Y la fecha lo amerita. Con ocasión de esta Navidad, quiero saludar a usted con mi mayor afecto y admiración, por el indudable gesto de amor por Dios y su Iglesia, que supone la creación de este audaz blog donde, casi en soledad, acomete la más difícil de las luchas exteriores, esto es, la que va por la conversión de las inteligencias y las voluntades para enfrentar al diabólico enemigo, en el codiciado campo de la cultura. Sólo unos pocos, particularmente dotados por Dios, lo pueden hacer, y usted, consciente o no de ello, con errores o sin errores, pero contando con una enorme dosis de fe, esperanza y caridad, sin titubeos de ninguna naturaleza, se lanza al combate, que esa conversión supone. Los riesgos son obvios. Combate contra poderes terrenos y ultraterrenos inimaginables. Pero, también sabe que cuenta con el más decidido apoyo del Señor y de todos los santos del cielo y de la tierra. Y, por cierto, Él sí que sabe acompañar al que, tan decidida y confiadamente, se abandona a Su voluntad.
Saludo también, en esta santa fecha, a mis misteriosos compañeros de blog, a quienes también atiendo, sus personales aportes, con particular interés y afecto en el Señor. Son ustedes los que, de una u otra manera, se van sumando humildemente a esta noble misión emprendida por Don Wander. Son ustedes los que, conscientes del enorme drama que supone la personal lucha por lograr la santidad en el duro marco de esta crisis mundial, que alcanza también de lleno a la Iglesia en su mismo corazón. No es casualidad que, en estos momentos de tan grave cuestionamiento y negación de los principios rectores de la vida humana y cristiana, surjan de ella, de la Iglesia, mensajes tan confusos y desalentadores, en torno a alguna de sus esenciales verdades y misterios de fe.

No obstante, olvidando por un instante la gravedad del momento, con el corazón lleno de gozo y consuelo, ante el angelical anuncio del nacimiento del Niño-Dios, junto a la muchedumbre de la milicia celestial, levantemos nuestra mirada hacia lo alto y cantemos con fuerte voz: "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres en los que Él se complace". ¡Alabado sea Jesucristo!

Anónimo dijo...

Ah!! que bellas palabras Mr. Old Fashioned!
Adhiero a ellas y pido al buen Señor que bendiga y proteja a Mr. Wanderer y a esta virtual cofradía mientras peregrinamos en busca de la Patria Celestial.
¡Feliz Navidad!
Sí: ¡Alabado sea Jesucristo! ¡Hoy y siempre sea alabado!
Bertram Wilbeforce Wooster

Anónimo dijo...

12:51 partiendo de "Verdad los hará libres"... los que pecan ya no son libres, son esclavos del pecado y ya no pueden seguir eligiendo. Se elige entre dos bienes, no entre un bien y un mal. Dios puso ante el Hombre el bien y el mal, pero no le dió licencia para pecar, le mostró el mal para que lo evite y el bien para que lo obre. La libertad no es un fin en sí mismo sino un medio para alcanzar el fin, es defecto de la libertad obrar el mal.

Anónimo dijo...

sentido" que tenga como objetivo la condenación eterna de nadie. Dios no crea ninguna persona "para que" sufra ella eternamente.


claro, eso fue por el pecado original.

Anónimo dijo...

en el acto mismo de crear la persona libre...


es defecto de la libertad elegir el mal....Dios no las creó para que elijan el mal.
Ahí puede estar el error de interpretación del anónimo 10.07.

Armando Puentes dijo...
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Armando Puentes dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Creo que Ud.haría realmente un bien en ilustrarnos aquí, respecto a la muerte del Beato Gerardo de Claraval y lo que dijo al respecto, en el sermón 26, su hermano carnal San Bernardo de Claraval.
Este artículo trata sobre lo que dijo San John Henry Newman,pero siempre es enriquecedor saber más y tener otros puntos de vista.

Anónimo dijo...

¿Dónde leyó Ud.que la Iglesia enseña que reciben idéntica pena?

Comparten una pena en común, que es estar alejados de Dios por toda la eternidad y estar para siempre en la peor de las compañías.

En cuanto a las penas del infierno, nunca leí que la Iglesia haya dictaminado que a todas las almas les cabe la misma y única pena, o qué pena en particular le cabe a tal o cual, ya que es algo que le toca decidir a la justicia divina.

Anónimo dijo...

2:52
partiendo de "Verdad los hará libres"... los que pecan ya no son libres, son esclavos del pecado y ya no pueden seguir eligiendo. Se elige entre dos bienes, no entre un bien y un mal. Dios puso ante el Hombre el bien y el mal, pero no le dió licencia para pecar, le mostró el mal para que lo evite y el bien para que lo obre. La libertad no es un fin en sí mismo sino un medio para alcanzar el fin, es defecto de la libertad obrar el mal.

Armando Puentes dijo...

Listo. Ceguera, pertinacia y soberbia. Y quien pueda entender, que entienda.

Armando Puentes dijo...

Aprovecho y cuento una anécdota de Rahner, de la que tengo conocimiento por Ols.
Formaba parte de una comisión de la congregación para la fe, que se había reunido, y había dicho, como de costumbre, un tremendo disparate. Ceño fruncido, manos en "visera" sobre la frente y las sienes, codos sobre la mesa y mirada hacia abajo: la foto perfecta de la inmanencia. Un sabio dominico, miembro de la comisión, le hizo una objeción y puntualización. Terminada la intervención del sabio dominico, el payaso alemán, sin inmutarse, ni moverse, repitió exactamente las mismas palabras con la misma actitud.
Saludos y cambio y fuera.

Anónimo dijo...

Lectura de hoy ..San Juan

......
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.
Si confesamos nuestros pecados, él es FIEL y JUSTO para perdonarnos y purificarnos de toda maldad.
Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
Hijos míos, les he escrito estas cosas para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos un DEFENSOR ante el Padre: Jesucristo, el Justo.
El es la Víctima propiciatoria por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero."

Esclavo de la Virgen dijo...

Creo mejor aquello que le escuché una vez a un sacerdote en una misa exequial. Hizo referencia a cómo la persona que había fallecido había recibido el bautismo y en ella habitaba la Trinidad. Al hablar de las tres personas, hizo hincapié en el Espíritu Santo, como la fuerza que lleva a Dios, atrae. En esta vida, a través de la oración, del amor, de la unión de verdad. Por eso mismo, tenemos que creer que, sobre todo, después de la muerte, el Espíritu Santo está llevando esa persona al seno de la Trinidad. Estará necesitada de purificación por el pecado: ese "viaje" de purificación ser el purgatorio en cuanto estado. Lo que sí sabemos, es que está más cerca de Dios que lo que estaba en este mundo. Y de nosotros, necesitará nuestra oración: para el perdón de sus pecados, para que lo experimente como aliento para llegar al cielo.
Creo que fue una buena prédica.

Anónimo dijo...

El que se condena , es porque quiere .
Tiene que manifestar delante de Dios su deseo de NO repentirse , de querer condenarse .
No creo que alguien se condena por ignorancia , si , por voluntad .