sábado, 2 de febrero de 2008

Mons. Ranjith y la comunión en la mano


La Editrice Vaticana acaba de sacar un interesante libro: “Dominus est – Reflexiones de un obispo de Asia Central sobre la Sagrada Comunión”, escrito por Mons. Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Karaganda (Kazakistan). La agencia ZENIT publica un interesante resumen del prefacio, escrito también por otro asiático, nuestro amigo el arzobispo Malcom Ranjith. Aquí va una traducción de los párrafos más significativos.

Monseñor Ranjith critica el abandono de prácticas tales como arrodillarse para recibir la comunión o su recepción en la mano, advirtiendo que pueden conducir a un debilitamiento de aquella actitud de respeto que es necesaria cuando se trata de las sagradas especies.
Esta situación, explica el arzobispo, lleva no sólo a reflexionar sobre “la grave pérdida de fe”, sino también “sobre los agravios y ofensas al Señor, que se digna a venir nuestro encuentro, queriendo hacerse similar a nosotros, a fin de que resplandezca en nosotros la santidad de Dios”.
En la Iglesia, recuerda Mons. Ranjith, “la convicción profunda que en las especies eucarísticas el Señor está verdaderamente y realmente presente y la creciente praxis de conservar la santa Comunión en los tabernáculos contribuyó a la práctica de arrodillarse en actitud de humilde adoración del Señor en la Eucaristía”.
Ésta, en efecto, debe ser recibida “con estupor, máxima reverencia y actitud de humilde adoración”, y “asumir gestos del cuerpo y del espíritu que facilitan el silencio, el recogimiento, la humilde aceptación de nuestra pobreza delante de la infinita grandeza de Dios y santidad de Aquel que está presente en las especies eucarísticas, se convierte en coherente e indispensable”.
En algunas iglesias, observa el arzobispo, “tales prácticas han casi desaparecido y los responsables no solamente imponen a los fieles recibir la Santísima Eucaristía de pie, sino que, incluso, han eliminado todos los reclinatorios, obligando a sus fieles a permanecer sentados o parados, aún durante la elevación de las especies eucarísticas para su adoración”.
En cuanto a la práctica de recibir la Santa Comunión en la mano, el prelado recuerda que ha sido “introducida de modo abusivo y rápidamente en algunos ambientes de la Iglesia apenas después del Concilio”, convirtiéndose luego “en regular para toda la Iglesia”.
Si bien es verdad que “si se recibe en la lengua, se puede recibir en la mano, siendo este órgano del cuerpo de igual dignidad”, no se puede ignorar lo que ha sucedido a nivel mundial con respecto a esta práctica.
“Este gesto contribuye a un gradual y creciente debilitamiento de la actitud de reverencia hacia las sagradas especies eucarísticas”, denuncia el prelado, agregando que se ha introducido “una alarmante falta de recogimiento y un espíritu de desatención general”.
“Hoy se ve que los comulgantes vuelven a sus lugares como si nada de extraordinario hubiese ocurrido. En mayor medida, los distraídos son los niños y adolescentes. En muchos casos no se observa el sentido de seriedad y el silencio interior que debe señalar la presencia de Dios en el alma”.
Además de esto, se verifican graves abusos porque se “llevan las sagradas especies para conservarlas como recuerdo”, “se las vende” o, peor aún, “se las llevan para profanarlas en ritos satánicos”.
“También en las grandes celebraciones, incluso en Roma, se han encontrado varias veces las sagradas especies tiradas en el piso”, advirtió.
“Creo que ha llegado el momento de revalorizar la práctica de la comunión de rodillas y, si es necesario, considerar la posibilidad de abandonar la práctica actual que, de hecho, no fue indicada ni en la Sacrosanctum Concilium ni por los Padres Conciliares, sino que fue aceptada luego de una introducción abusiva en algunos países”, constata el arzobispo Ranjith.
“Ahora más que nunca es necesario ayudar a los fieles a renovar una fe viva en la presencia real de Cristo en las especies eucarísticas a fin de reforzar la vida misma de la Iglesia y de defenderla en medio de las peligrosas distorsiones de la fe que tal situación sigue causando”, declara.
“La razón de este gesto”, concluye “debe ser no tanto académica cuanto pastoral –espiritual y litúrgica-; brevemente, aquello que edifica mejor a los fieles”.

Irreprimibles comentarios wanderianos:
1) En la arquidiócesis de Buenos Aires estuvo (¿o está?) prohibido recibir la comunión de rodillas.
2) ¿Tendrá algo que decirle a Mons. Ranjith el P. Fuentes, más conocido como “teólogo respondón”? Si mal no recuerdo, él, junto al liturgista Bonello y a otros eminentes teólgos del IVE, bajo la égida del P. Carlos Buela, fueron claros adalides de la introducción de la comunión en la mano en nuestro país, con una amplia campaña de defensa "teológica" en su órgano oficial "Diálogo".
3) ¿Qué hubiese pasado si, en el pontificado de Juan Pablo II, en vez de tanta gira mediática, de tantos discursos insulsos y de tanto circo litúrgico, se hubiese nombrado a Mons. Ranjith, a Mons. Guido Marini u a otros como ellos en puestos claves del Vaticano? Sabemos cuánto bien puede hacer un simple oficial en los dicasterios romanos, ¡cuánto más podrá hacer un Prefecto o un Secretario!
4) ¿Conocerá Mons. Ranjith el libro firmado por Mons. Laise sobre la comunión en la mano? Esperemos que sí. !Cuánto bien se podría hacer con su difusión!
5) ¿Qué pasaría si el Santo Padre prohibiera en toda la Iglesia recibir la comunión en la mano? ¿Los obispos le obedecerían? El cisma de baja intensidad, quizás, comenzaría a adquirir potencia.


Después de escribir este post, un amigo me pasó el vínculo donde aparece la totalidad del prefacio escrito por Mons. Ranjith traducido. Pueden encontrarlo en: http://www.unavocesevilla.info/actualidad.htm

9 comentarios:

Savonarola dijo...

Para constancia no más (que todo el mundo se olvida de lo que le conviene olvidar): hace algunos años estuve con un cura Kukú que me contó que fue a verlo a Buela por el asunto éste de la comunión en la mano. Con característica picardía (¡es tan piola este hombre!), el cura le dijo que con esto "no había que hacer un casus belli".

Luego armó él el "casus belli", no sólo con los artículos de "Diálogo" sino denostando el libro de Laise y a cuanto sacerdote de la diócesis de S. Rafael que se negara a esta práctica (por entonces eran unos cuantos).

Fue en los años en que se sembraba "polonio" por doquier.

El cura Kukú, preocupado por el asunto, ya no lo es más. De la orga, digamos. Hasta donde sé, sigue siendo cura en USA (y no, no da la comunión en la mano).

Savonarola.

Anónimo dijo...

Estimado Caminante:

El libro de Laise tuvo cierta difusión en el exterior y traducciones al inglés y al francés.

Ignoro si llegó a Roma. En los congresos del CIEL se lo conoce. Conocí a uno de los que asesoró a Laise en la parte canónica del libro, y si mal no recuerdo estaba trabajando (circa 2002) en la traducción inglesa del texto.

Visto lo publicado por Ranjith, el libro de Laise resultó profético.

Después del Motu proprio y de este libro de Ranjith me gustaría conocer las opiniones de un par de liturgistas que hicieron "oficialismo obsecuente" con el Novus ordo... Me refiero a J.A. Abad Ibáñez y A. Garrido, OSB...

Cordiales saludos.

Pablo (Rosario)

Anónimo dijo...

Coincido con Pablo y agrego que, más allá de simpatías o antipatías que pueda tener cada uno por Juan Pablo II, bajo su Pontificado se publicaron muchos documentos doctrinales y disciplinares en el mismo sentido (restaurar la sacralidad de la liturgia)...y buena parte de los Obispos,clero religiosos y laicos ni se enteraron. La imagen "mediática" de Juan Pablo II debe ser acompañada del conocimiento de su Magisterio. No todo es oro puro, pero a veces tengo la impresión de que algunos amigos tradicionalistas sólo tienen esa imagen mediática y desconocen encíclicas, cartas, disposiciones del período 1978- 2005 que nada tienen de progresistas. Lo cual no tiene por qué llevarnos a la "papolatría" de los que toman "todo" Juan Pablo II sin distinguir su Magisterio definitivo, su Magisterio ordinario no definitivo, sus opiniones personales, sus gustos particulares, las tergiversaciones de la presna y un largo etcétera. Es evidente que no tenemos por qué aceptar su simpatía por la democracia o su visión optimista de la modernidad, por poner dos ejemplos, pero enseñanzas como las contenidas en "Veritatis Splendor", "Evangelium vitae", "Fides et ratio", "Ad tuendam fidem", los documentos sobre familia y sexualidad (tan alejados del jansenismo como de la moral de situación), las canonizaciones de mártires de la Guerra Civil Española o de los cristeros o la beatificación de Carlos de Habsburgo, entre otras cosas, son todas cosas muy valiosas. Y los primeros pasos para reconocer que la Misa tridentina no está prohibida o que los documentos del Vaticano II no tienen todos el mismo valor (Ecclesia Dei), fueron dados en dicho Pontificado. Mi esperanza es que Benedicto XVI complete lo que faltó, al menos en lo litúrgico. Para estar mejor preparados al momento en que la "primavera de la Iglesia" , como dijo el Papa actualmente reinante, se dé - si se da -... en una Iglesia minoritaria, dentro de un mundo apóstata y laicista (¡vaya con las expresiones triunfalistas de los 60...!!!)

Xavier de Bouillon

Autónomo dijo...

Estimados:

Percibo en Uds una cirta necesidad de control. Explicome: El seguimiento de Cristo y le Fe en la Iglesia no es un coleccionar y acumluar certezas. Leyemdo el comentario del Sr. Xavier me iba imaginando un puzzle en el que "esta pieza no va, es opinion personal", "esta si, debe ir, es enciclica". Atención, no porque uno no pueda distinguir entre lo que es definitivo, no, etc, pero considero que este esquema nos lleva a estar continuamente analizando y analizando a ver si esto si, aquello no, este se salio de la raya, aquel no. Y tal vez nos olvidemos de lo mas importante del mensaje.

Ejemplo de olvidarnos de lo mas importante es ese dejo de nostalgia al decir "primavera de la Iglesia...en una Iglesia minoritaria, dentro de un mundo apóstata y laicista".

Dos lecturas de ésto último. Primero, si se parte de la base que mundo apóstata y laicista es algo malo (supongamos que coincidimos en esta apreciación), es imposible que la Iglesia tenga una primavera viendo como la mayor parte del mundo está en esa situación de peligro para sus almas. ¿O será primavera por que unos pocos al fina celebraremos nuestra liturgia como queremos, Benedicto XVI irá acompañado de dos cardenales diáconos con puntillas tridentinas, etc, etc mientras el mundo se pierde? Eso no es primavera. O por lo menos lo que se entiende por Iglesia. Partiendo del mensaje evangélico y anclado en la tradición y el magisterio no se podría tener una primevara de ese modo.
Segundo, ligado al primero: Se pierde el foco de este modo. Se considera que lo bueno va a ser cuando la Iglesia sea Iglesia a "mi modo", no cuando la Iglesia sea Iglesia de Dios en todos. Suena, cuanto menos, soberbio. No diga que ése sea el espíritu de los comentario. Es lo que se percibe como observador.

Cordialmente,

Amigo Invisible dijo...

Con JPII había Cardenales diáconos pero exclusivamente para celebraciones como la bendición Urbi et Orbi o el Viernes santo, o sea NUNCA Misa. En este caso tampoco se trataba de Misa, así que no parece haber variación alguna.

De todos modos la calidad y el estilo de los ornamentos (y de 1.000 otras cosas) son el día y la noche.

Anónimo dijo...

Al anónimo del 8 de febrero de 2008 9:50:

La "Iglesia de Dios" es la que tiene la misión de conservar, custodiar y transmitir la Revelación de Dios. Esa Revelación se encuentra en las Sagradas Escrituras y en la Tradición interpretadas por el Magisterio de la Iglesia. Y esa Iglesia es la Iglesia católica, a la que todos están llamados a pertenecer, en tanto se conviertan, reciban el Bautismo y procuren vivir de acuerdo a las enseñanzas de Jesucristo. En las enseñanzas de la Iglesia hay algunas que son defintivas y otras que no, lo cual tiene que ver, entre otras cosas, con la limitación del conocimiento humano, sobre todo frente al Misterio...Pero fuera de la Fe - en el ámbito de la razón - también se sabe que no es lo mismo una verdad que una conjetura, una hipótesis que una tesis dudosa o una afirmación cierta que un error. Y eso no es manía de "acumular y coleccionar certezas" sino ser serios en la búsqueda de la verdad y del bien, sabiendo distinguir precisamente lo que es cierto de lo que no lo es. Y tan lejos está el pensamiento católico del esquematismo rígido de las "ideas claras y distintas" cartesianas como del irracionalismo posmoderno donde todo es duda, opinión y relativismo

Xavier de Bouillon

Autonomo dijo...

Estimado Xavier:

Todo lo que Ud dice es verdad. Pero no contesto mi comentario, en especial sobre su apreciacion de como seria una primavera de la Iglesia.

Cordialmente,

Autonomo dijo...

Por otro lado, le pido que lea bien. No soy Anonimo, soy Autonomo.

Anónimo dijo...

Estimando autónomo:

Perdón por equivocarme con su pseudónimo. No sé cómo será la "primavera de la Iglesia". Es más, no sé si habrá primavera...o si en realidad nos espera un durísimo invierno...Pero lo que escribí lo hice para mostrar la diferencia entre el "optimismo triunfalista posconciliar" y la visión más prudente de Benedicto XVI. Cito sus palabras textuales de un reportaje que le hicieron en EWTN en el año 2003, cuando no era Papa: "Mi idea de la primavera de la Iglesia no se refiere a que dentro de poco tengamos muchísimas personas convertidas y que finalmente todas las personas del mundo se conviertan al catolicismo. Esa no es la manera de Dios. Las cosas esenciales en la historia empiezan con pequeñas comunidades, más convencidas. Así, la Iglesia comienza con 12 apóstoles, e incluso la Iglesia de San Pablo que se difundió en el Mediterráneo estaba constituida por pequeñas comunidades, pero esta comunidad en sí misma es el futuro del mundo dado que tiene la verdad y la fuerza de la convicción. Pienso que sería un error pensar que ahora o en diez años con la nueva primavera, todo el mundo será católico. Este no es nuestro futuro, no es nuestra expectativa. Pero tendremos comunidades realmente convencidas con el élan de la fe, ¿no? Esta es la primavera: una nueva vida de personas convencidas con el gozo de la fe".

Xavier de Bouillon