jueves, 6 de mayo de 2010

Consideraciones


Las múltiples y penosas situaciones de pederastia que la Iglesia ha debido afrontar en los últimos meses merecen muchas consideraciones. Yo propongo aquí algunas, surgidas de los comentarios que los lectores del blog han ido vertiendo en las últimas entradas.

Algunos consideran injusto y condenable que un blog de este tipo critique la pederastia del clero en las congregaciones o institutos conservadores, como los Legionarios o el padre Karadima. Se trata, claro, de un sofisma. Pretenderían, quizás, que se comentaran solamente los casos de sacerdotes progres, defiendo a los supuestamente del palo porque son del palo, y justificando sus crímenes. O quizás pretendan que, en estos casos, se silencien los hechos. Cualquiera de las dos decisiones, no harían más que negar la realidad. Por ahora, los casos más cercanos y escandalosos para nosotros son los de Maciel y de Karadima y pronto, probablemente, salga a luz otro aún más cercano. Y, lamentablemente, todos los criminales son “conservadores”. ¿Qué podemos hacer? Es la realidad, y que usen sotana no impide que hayan sido unos depravados con conductas condenables.

Para muchos, pareciera que hablar en un ámbito público sobre el tema y con una actitud crítica hacia los culpables del infame delito, denota falta de amor a la Iglesia. En primer lugar, me parece que aquí estamos frente a una concepción equivocada de iglesia. En efecto, ellos adhieren a una suerte de actitud corporativa de defensa de la institución eclesial, sin entrar a cuestionarse acerca de la licitud de las acusaciones. Si bien nadie duda que debemos amar y defender a la Iglesia, entendemos por tal a la Esposa inmaculada de Cristo que debe cargar con sus hijos pecadores, pero no justificarlos o defenderlos de los crímenes que realmente cometieron.

Por otro lado, si se nos critica por ventilar estos asuntos, que ya están suficientemente ventilados por la prensa enemiga, ¿qué otra actitud aconsejarían? Ya sabemos cuáles fueron las consecuencias de negarlos. Silenciarlos, y hacerse los distraídos, dejaría toda la argumentación en manos de aquellos que están aprovechando para hacer leña del árbol herido. Supongo que no pretendería que saliéramos en defensa de los criminales, que merecen el castigo de Dios y de los hombres, en ambos foros.

Además, está la cuestión de las víctimas. Y como bien apuntaba Ludovico, no se trata de adoptar el argumento de Caifás: “conviene que muera un justo para bien del pueblo”. Nada justifica la muerte de un inocente. Y el supuesto bien de la iglesia que se seguiría si no se denunciaran los casos, no justifica, nunca, la injusticia que se cometería con las víctimas. Actuar de otro modo, sencillamente, no sería cristiano.

La única actitud adecuada, creo yo, es la que ha tomado el Santo Padre: reconocer los hechos y castigar a los culpables, es decir, aceptar la verdad de la situación, evitando la exposición desmedida a la prensa. Yo agregaría la prohibición de hablar a quienes no saben cómo manejarse en esta situación. Por ejemplo, al cardenal Bertone, que se le ocurrió vincular públicamente la homosexualidad con la pedofilia, o el otro prelado que afirmó que, en realidad, en la mayoría de los casos, no se trataba de pedofilia sino de efebofilia, como si esto cambiara en algo la situación.

Es conveniente mirar cómo trataba la iglesia los casos similares en el pasado, y por pasado me refiero a los pontificados anteriores a Juan Pablo II. Cuando se comprobaba algún tipo de conducta de este tipo en miembros del clero, los culpables eran enviados de por vida a llorar por sus pecados en algún convento alejado de la civilización. Es el modo en el que actuó Benedicto XVI con un real obispo argentino. Apenas llegada la acusación a la Nunciatura, el prelado fue inmediatamente depuesto de su sede, y enviado a purgar sus culpas a una aislada comarca andina, sin choferes a la vista.

El problema es que, durante casi tres décadas, estos casos de cajonearon. No era cuestión de que se publicitaran; era cuestión de que se actuara contra los culpables y, si era necesario, que se los entregara al foro civil. Resulta ilustrativo el caso de la carta que fue hecha pública hace algunas semanas por el semanario francés Golias que, por más impío que sea, decía la verdad. Hace nueve años, cuando el cardenal Castrillón Hoyos era Prefecto de la Congregación del Clero, escribió lo siguiente a un obispo francés en cuya diócesis había un sacerdote al que se había encontrado culpable de la violación de un niño: «Os felicito por no haber denunciado a un sacerdote a la administración civil. Lo has hecho bien y estoy encantado de tener un compañero en el episcopado que, a los ojos de la historia y de todos los obispos del mundo, habría preferido la cárcel antes que denunciar a su hijo sacerdote». El Vaticano admitió la veracidad de la misiva y, no por eso, deja de ser una barbaridad. Pero lo más llamativo del caso, es que hace algunas semanas, al finalizar una conferencia en España, se le preguntó al cardenal sobre esta carta de su autoría. Su respuesta fue que el papa Juan Pablo II le había indicado escribir la carta del escándalo en esos términos.

Creo que, a estas alturas, debemos ser claros y afirmar que, el gran culpable de esta situación, es, sin duda alguna, el magno papa polaco. Mientras se amontonaban en los escritorios de la curia romana las acusaciones contra el monstruo de Maciel, él lo abrazaba públicamente y lo ponía como ejemplo para la juventud. Y esta fue su conducta permanente a lo largo de su terriblemente largo pontificado: el encubrimiento y la negación de los hechos, y la protección de los culpables. Este solo hecho, avalado por la foto que encabeza el post, entre tantas otras, merece que la causa de canonización de Juan Pablo II sea cerrada definitivamente. Y si a eso sumamos el bochorno de que la monja a la que había curado se volvió a enfermar del mismo mal a los tres años, creo que el Magno no será santo ni súbito ni lento.

Algo bueno tenía que salir de todo esto.

55 comentarios:

Anónimo dijo...

Wanderer, me consta que pedofília y homosexualidad hay entre los progres / liberales.

La diferencia es que ellos lo ahogan todo en psicólogos y justificaciones médicas. Además de que los periodistas más populares los tienen de amigos.

¿Núnca se te ocurrió preguntar por San Isidro qué está pasando en Tigre?

Y eso por darte un ejemplo.

Carlos Guevara

Juana dijo...

Estimado Wanderer, adhiero plenamente a sus palabras, que me parecen particularmente lúcidas en estos momentos. Aunque no comparto la línea de fondo de sus opiniones, -me refiero a aquello a lo que Ud. alude cuando habla de los "del palo"-, frecuento su blog porque percibo en él una búsqueda de la verdad de cada situación inusual en ciertos medios "católicos". Sus argumentaciones me ayudan también a entender cuestiones que me son cercanas por razones ad hoc, y respecto de las cuales no tengo la más mínima empatía. Saludos y gracias.
pd. el adjetivo católico encomillado no implica que yo no participe de ese credo. Simplemente da cuenta de que no acepto al catolicismo como ideología, sino como religión.

Anónimo dijo...

Un tema que tiene que ver, creo, es el no ponerse paranoico por la campaña mediática que arrecia contra la Iglesia.

Recordar, por ejemplo, la cita estadística de Mons. Aguer para Aemania de los casos de pederastia "de 1995 hasta 2010, se han registrado 210.000 casos denunciados de abusos de menores; de esos casos sólo 94 implicaban a sacerdotes. Esto representa el 0,044 por ciento"

Es un mal abominable que nace del mundo secular y mancha a la Iglesia, que está inserta en ese mundo, pero en una proporción bajísima.

Me contaba un amigo inglés que si se hurgara en la iglesia Anglicana o diversas iglesias protestantes, el escándalo sería de proporciones inimaginables.

Estoy de acuerdo con que se le de duro a los sacerdotes católicos culpables de estos crímenes asquerosos, sí, pero debería ensayarse necesariamente una defensa de la Iglesia en forma paralela, para no dar de comer a las fieras y para ser fiel a la verdad, o ponerla en su debido contexto.

CP dijo...

Attention ! Le canard progressiste français s’appelle « Golias » et non « Goliat ».

Cordialement,

CP

Wanderer dijo...

CP: Merci beaucoup. J´ai fait la correction.

Anónimo dijo...

Sería interesante que junto con los "lucidos" comentarios se aplicaran los principios de la justicia. El P. Karadima ha sido acusado, lo cual no implica de por si culpabilidad. Todo lo demás es especulación, y si lo tomamos y lo difundimos públicamente estamos pecando contra la justicia gravemente. No sigo que sea inocente, pues simplemente no lo se, ni lo sabré hasta que no sea emitido algún dictamen por quienes tienen los elementos para hacerlo. Mientras tanto me callo la boca respecto de eso, como deberían hacer todos los que se suman a las especulaciones del periodismo enemigo.

Bernardo Espinosa dijo...

Estimado W:
Agradezco una vez mas la claridad y honradez intelectual con que presenta sus temas, y éste en particular. No deja de llamar la atención que los católicos “del palo” (como ud los llama) estén tan escandalizados con su postura y la de los medios, poniendo casi en el mismo tapete su blog con el NYT. Está claro que lo suyo es por caridad, lo de los medios es por ventas… Y está bien que así sea; en definitiva los medios del mundo NO DEBERIAN ser amigos de la Iglesia, sino su mas cruel enemigo, precisamente por ser del mundo mundano…
La actitud corporativa de la Iglesia a infligido un mal que clama al cielo, para sus víctimas (ultrajadas y escandalizadas), para los pederastas (sin posibilidad de enmienda, al menos), para los fieles en gral (atónitos ante tanta perversidad oculta). Y una vez mas, la Iglesia ha caído en la tentación del mundo: en busca del aplauso, del número, del “éxito pastoral”, ha ocultado aquello que podría haber puesto en peligro la buena fama de sus clérigos (y ahora, por principio, todos son pedófilos hasta que se demuestre lo contrario…). Y en función de esta tentación, y respondiendo al Anónimo de las 16:19, el Pastor saca un porcentaje lamentable, olvidándose de que hay 94 hombres consagrados que han profanado su consagración y lo que es peor para ello, han abusado: bastaría con uno, para que la Iglesia toda llorara y llamara a la penitencia a todos sus fieles, y al pederasta lo entregara a la justicia civil para que pague (o la hinchada de Chacarita el día que baja a la B, que creo sería mas eficiente y edificador…).
Por fin, sugiero que junto con archivar la causa del papa polaco, se exija a todos los obispos, cardenales y superiores religiosos cómplices por ocultar y remover de destino a los pederasta, que renuncien a su cargo, y se oculten en un monasterio de clausura, para rezar y hacer penitencia por su propio pecado y el de su cómplice; a su vez que se le prohíba a todos los miembros de la Iglesia (sin importar su rango) a hacer declaraciones públicas respecto de este tema (porque desde el Cardenal que equipara homosexualidad con pedofilia, al Obispo que anuncia que TODA la sociedad es pedófila, pasando por el Arzobispo que creará una comisión para atender los casos – no será mejor evitarlos en la selección de los candidatos?-, todos han sido lamentable: “No aclare que oscurece”, dice el paisano); y por último, que el Obispo de cada Diócesis donde se han dado casos de este tipo, PERSONALMENTE vaya a visitar a las víctimas, y pida perdón por el ultraje y el escándalo, y que lo visite periódicamente, como Padre y Pastor, y que se aguante en la cara las humillaciones de la víctima y de su familiares y amigos, porque en definitiva es un hijo predilecto suyo (que participa de su mismo sacerdocio), el que ha generado tanto dolor.
Solo con acciones concretas y evangélicas los cristianos creeremos que hay un vero arrepentimiento, y un firme propósito de enmienda. Los millones de U$ de las diócesis americanas solo han confirmado que la Iglesia cada vez mas se confunde con los criterios del mundo.
Suyo in Domino.

CP dijo...

Más de fondo: la carta que publica Golias da, como mínimo, náuseas.

¿Hay acaso algún sustento en el Evangelio para una actitud así? Me refiero a la no delación de un crimen aberrante porque lo cometió "un hijo suyo" (el sacerdote).

CP

PD: Golias es basura

Anónimo dijo...

Personalmente me quedo con la opinión del obispo auxiliar de Santiago del Estero, que entiendo es similar a la expuesta en el post. Mosconi dijo que lo primero que hay que hacer con los sacerdotes pedófilos es meterlos presos, más allá de su condición de religiosos o civiles. El pertenecer a la Iglesia debería de ser un agravante dado el vínculo de confianza que se genera… Lo importante es tener en cuenta que no existe un problema de sacerdotes pedófilos, sino de pedófilos a secas que, además son sacerdotes…
Saludos,

AMM

Anónimo dijo...

AMM, el Código Penal Argentino "agrava" la pena cuando el delito sexual es cometido por un religioso.

Anónimo dijo...

Entiendo que el obispo francés debió debatirse entre la obligación legal de denunciar según el ordenamiento jurídico francés o mantener el secreto de confesión. Un tópico clásico en moral. El obispo tomó la decisión correcta al no violar el secreto de confesión, de lo contrario hubiera pecado y quedado excomulgado latae setentiae.
Por más aberrante que sea el crimen, si se tiene noticia en la confesión, el sacerdote no puede bajo las más severas penas divulgarlo.
No entiendo porqué se critica a Castrillón, quien felicitó a quien se arriesgó a ser enjuiciado por no revelar el secreto de confesión.
Tribunus Plebis.-

Wanderer dijo...

Estimado Tribunus Plebis: ¿De dónde saca Ud. que el obispo sabía el acto nefando del sacerdote en secreto de confesión? Si así hubiese sido, ni siquiera podía referirlo a las autoridades vaticanas, porque es secreto para todos, y no solamente para la justicia francesa.
El obispo lo sabía porque el delito se había denunciado en su curia esperando un proceso canónico contra el cura pederasta, cosa que no hizo. Y de eso modo, el caso fue denunciado a la justicia civil que condenó a varios años de cárcel al cura y a un año de cárcel al obispo por encubridor.
Bien hecho.

Anónimo dijo...

Tenía entendido que había sido en secreto de confesión.
Si no fue así me retracto en forma total y completa por este acto y la acción de Castrillón pasa a ser deleznable, y no quiero creer que éste le echó el fardo a un difunto, porque ya sería como se dice ahora "muy bizarro", "too much".

Tribunus Plebis.

Fernando dijo...

Quiero agradecer al autor de este blog y a sus comentaristas, entre ellos Ludovicus, la meritoria postura que han adoptado frente a este problema de la pederastia. En mi opinión, revela verdadero amor a la Iglesia. Es una lástima que en algunos ámbitos aparentemente conservadores sigan sin comprender gran cosa. Por favor, sigan en la brecha.

Anónimo dijo...

Estimado W

En Secretum Meum Mihi hay dos artículos acerca de la defensa que hace el Card. Castrillón Hoyos de su carta al Obispo "encubridor".

No hago juicio al respecto, pues no conozco en detalle el caso. Sólo digo que allí están.

Anónimo dijo...

Bernadro Espinosa, si tiene bilis acumulada trate de elegir un blanco más adecuado para vomitarla. Vuelva a leer lo que escribí pero antes respire hondo veinte veces, con calma.
Anónimo de las 16:19

Alejandro dijo...

Muchas gracias por la aclaración; no soy penalista. Saludos,

AMM

Anónimo dijo...

Con lo que dice Castrillón para defenderse, se embarra más.

http://www.rcnradio.com/apopup/24420

Español dijo...

Si se demuestra lo dicho por el Card. Castrillón sobre el Papa Juan Pablo II, para mi supondrá una gran decepción. Aunque no me espanten las liturgias rockeras y más aún el famoso suceso de Asís, siempre creí que era un buen hombre con un gran corazón que erróneamente había cedido a ecumenismo desenfrenado. Pero ordenar lo que dice Castrillón que ordenó es muy diferente, porque atañe a la indefensión de unos niños ante un pervertido.

Me encantaría que alguien dijera que no es cierto lo que afirma Castrillón.

Wanderer dijo...

Español: Lamentablemente, lo que Ud. pide es imposible. Escuche la entrevista al Cardenal Castrillón que un Anónimo linkea en el comentario anterior al suyo.
By the way, ¿es que no le pueden pedir al Cardenal que no defienda más a la Iglesia?

Bernardo Espinosa dijo...

Estimado Anónimo de las 16:19, disculpe Ud por mi comentario si en algo lo ha ofendido. No hay bilis acumulada, hay mucha tristeza. Solo eso. Aunque le puedo asegurar que no es poca cosa... Nuevamente disculpas.

MOTONETA dijo...

Esto es tremendamente profetizado (o adelantado con conocimiento de causa) por M. Martin en "El último papa" donde además, contra lo que opinan algunos exorcistas se vincula esta conducta directamente con el satanismo.

Incluso allí se ve la actitud, al menos, vacilante del PP (papapolaco)

Solo queda rezar.

(W. Cuando algo sobre el silencio del episcopado argentino respecto del putimonio?)

Anónimo dijo...

"Pero lo más llamativo del caso, es que hace algunas semanas, al finalizar una conferencia en España, se le preguntó al cardenal sobre esta carta de su autoría. Su respuesta fue que el papa Juan Pablo II le había indicado escribir la carta del escándalo en esos términos."

Wanderer está dando por un hecho algo que nadie puede comprobar porque el culpable, o sea, Juan Pablo II, está muerto.

Lo siento, pero, ese es su sentido de justicia? ¿Aceptar como verdadero un comentario sobre una persona que está muerta?

Cuando leí la carta de Castrillón me causó verguenza, cuando leí la explicación para tratar de salir del problema, me causó doble verguenza. ¿Escudarse en una persona que está muerta y no puede defenderse? una cobardía.

Comprendo su indignación sobre el caso Maciel, pero en este tema comete una gran equivocación.

¿Cómo puede usted asegurar que JPII no fue engañado?

Beatriz

Wanderer dijo...

Estimada Beatriz: No sé si Ud. es consciente del flaco favor que le hace al difunto papa polaco con su defensa. En primer lugar, quien lo habría engañado es un cardenal creado por Juan Pablo II y a quien éste le confió una de las tareas de mayor responsabilidad en la Iglesia. Parecería, entonces, que JPII fue bastante incompetente a la hora de elegir a sus colaboradores más inmediatos, a quienes sostuvo en sus puestos durante décadas, sin percatarse nunca de que éstos lo engañaban.
En segundo lugar, si a JPII lo engañaron con el obispo francés, y lo engañaron con el caso Maciel, y lo engañaron con los casos de los curas pedófilos americanos, y con los iralandeses y con los alemanes, amén de todos los engaños en materia litúrgica de los que fue víctima, estamos frente al caso de una persona completamente incompetente para el ejercicio de la función a la que fue elevado. Hubiese sido conveniente que permaneciera cura de un pueblito polaco donde lo iban a engañar los monaguillos, pero la materia no iba a ser tan grave.

Anónimo dijo...

Beatriz dijo

Estimado Wanderer, mi respuesta es un poco larga y no la acepta la configuración de su blog, así que la divido en tres partes. Le pido la publique en ese orden.


¿Conoce usted el caso de Pelagio y el Papa Zósimo?

Para que vea que los Papas sí pueden ser engañados:

"Pelagio envió su trabajo, ahora perdido, “De libero arbitrio libri IV”, al Papa Inocencio I, de cuyo deceso Pelagio no se había aún enterado, junto con una confesión de fe que aún se conserva. En ella testimonia su obediencia como la de un niño, humildemente necesitado y, al mismo tiempo reconoce inexactitudes fortuitas que pueden ser corregidas por él quien “sostiene la misma fe y el parecer de Pedro”."

Todo esto lo recibió el Papa Zósimo, quien sucedió al Papa Inocencio I.

"Celestio quien, mientras tanto, había cambiado su residencia de Éfeso a Constantinopla, pero había sido proscrito desde entonces por el obispo anti-pelagiano Ático, dio activamente pasos hacia su rehabilitación. En el 417 fue a Roma en persona y dejó a los pies de Zósimo una confesión de fe detallada (Fragmentos, P. L., XLV, 1718), en ésta afirma su creencia en todas las doctrinas, “desde que hay un Dios Uno y Trino hasta la resurrección de los muertos” (cf. S. Agustín, "De peccato orig.", xxiii). Muy contento con esta fe católica y obediencia, Zósimo envió dos cartas diferentes (P. L., XLV, 1719 sqq.) a los obispos africanos, diciendo que, en el caso de Celestio, los obispos Heros y Lázaro habían procedido sin la debida circunspección y que, Pelagio también, como se había probado por su reciente confesión de fe, no se había desviado de la verdad católica."

Estuve leyendo su blog y veo que usted siente un sincero deseo de purificación de la Iglesia y a su vez un laicado maduro, en todo esto estoy totalmente de acuerdo con usted. Pero con este tema de Juan Pablo II se está equivocando.

Anónimo dijo...

Le recomiendo la obra "Los defectos de los Santos" de Jesús Urteaga.

"Algunos libros de vidas de santos han omitido las debilidades de sus protagonistas, probablemente porque temían que nos escandalizáramos al saber que fueron hombres y mujeres como nosotros.

Pero precisamente es bueno comprobar que los que están en los altares no son de cera, ni de yeso, ni de plástico, sino, como todos los mortales, de carne y hueso, sufren dolores y tienen sus agobios; son personas comunes que tienen que tomar medicamentos o duermen mal o se distraen en la oración.

Muchos libros han puesto a los canonizados tan distantes de nosotros, que lo único que podemos hacer es admirarlos. Los colocan tan lejos, tan arriba, tan cubiertos de ropajes incómodos y ostentosos, tan desligados de todo lo nuestro, que no hay forma de imitarlos. Estas biografías nos convencen que la santidad no es para nosotros.

Pero las verdaderas biografías de los héroes cristianos son como nuestras vidas: ellos luchaban y ganaban, luchaban y perdían y entonces volvían a la lucha.

En la vida de las almas santas hay algunas veces cosas extraordinarias, acontecimientos sobrenaturales, intervenciones claras de Dios. Pero no son éstas las que los llevaron a ser santos, pues las acciones no eran de ellos, sino de Dios. Lo que los hizo santos fue la generosidad en la correspondencia al amor de Dios en su vida ordinaria, en todos los días, los meses, los años en los que no hubo cosas extraordinarias.

Es bueno saber que santa Teresita del Niño Jesús tenía una terquedad invencible desde niña; que san Alfonso María de Ligorio tenía un genio endemoniado; que san Agustín fue un gran pecador antes de su conversión y que santa Teresa de Jesús confesó nunca haber podido rezar un rosario completo sin distraerse.

Es admirable ver a los santos: hombres muy hombres y mujeres muy mujeres, con grandes virtudes, acciones heroicas y fallos garrafales.

La santidad no consiste en subirse a una columna con una palma en la mano y un crucifijo en el pecho. Los santos no son inactivos, siempre se mueven haciendo cosas tan simples como preocuparse por la enfermedad de un hermano, dar de comer al perro, cumplir con su trabajo y hacer con alegría los encargos que les piden.

Estos son los santos de hoy, los que van en el metro, rezan a la Virgen, trabajan en el campo, escriben a máquina, descansan el fin de semana y vuelven todos los lunes al mismo trabajo, preocupándose sólo de hacer extraordinariamente bien aquello que les ha tocado hacer."
por Jesús Urteaga Loidi

Anónimo dijo...

¿Tuvo defectos Juan Pablo II? Sí. Eso no significa que no sea santo...porque la santidad radica en la voluntad de Dios, lo que hace la Iglesia es constatar y confirmar este dato.

Benedicto XVI ha proporcionado luz sobre este asunto:
"Los santos no son personas que nunca han cometido errores o pecados, sino quienes se arrepienten y se reconcilian".

"Por tanto, también entre los santos se dan contrastes, discordias, controversias...Son hombres como nosotros, con problemas complicados... La santidad crece con la capacidad de conversión, de arrepentimiento, de disponibilidad para volver a comenzar, y sobre todo con la capacidad de reconciliación y de perdón".

"Y todos podemos aprender este camino de santidad"

Beatriz

Wanderer dijo...

Estimada Negra: censuré su comentario en el que incluía un link a otro blog porque no me interesa que, a partir de mi blog, se publiceten otros que nos son serios. Un blog cuyo autor se presenta diciendo que es un "seglar dedicado hace muchos años a la apologética de la Iglesia", no es serio. La única apologética válida de la Iglesia es la verdad, que es Cristo.
Beatriz: a los papas Pelagio y Zósimo los engañaron, en todo caso, una sola vez. A JPII, según sus defensores, lo engañaron cientos de veces.
Pero me quedo con una de sus frases más impactantes: "La santidad consiste en la voluntad de Dios". Pura teología, y de la más ortodoxa. ¿Dónde la aprendió?

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,


Scilla y Caribdis. Ciertamente el pelagianismo en materia de santidad es peligrosa, porque la santidad termina constituyendo una especie de atletismo moral. En la hagiografía barroca, se hace hincapie en la famosa heroicidad en el ejercicio de las virtudes, con ese curioso término (heroísmo) de sabor homérico.

Pero esta teología pretendidamente opuesta de los defectos de los santos es muy peligrosa. Es un barquinazo para el otro extremo, al mejor estilo de fractal barroco (el barroco tiende a asimilar dinamicamente las antítesis, sin resolverlas: asi estamos en la Iglesia desde hace siglos): de tanto exaltar el ex opere operato, terminamos sosteniendo que un señor que ha mostrado marcada necedad y obstinación en el desempeño de su oficio, tiene que ser santo porque... es la Voluntad de Dios. O porque es Papa, parece que en la Iglesia posconciliar no se sufre que un Papa no sea santo: están en proceso de canonización todos, desde Juan XXIII en adelante. De tanto Santo Padre quieren que todos sean Padres Santos. Neotriunfalismo neobarroco y complaciente, a diferencia de ciertos parámetros de rigidez preconciliar, pelagianos pero al menos restrictivos en el selecto club de la santidad.
En su faz más extrema (no digo que sea la posición de Beatriz), es lo que sostienen los fanáticos de la Legión: el "carisma" se transmitió maguer las peculiares costumbres de Maciel. La gracia resplandece en el pecador sin sanarlo, al modo del cura de El Poder y la Gloria. Parece una exaltación del poder de la gracia, pero si se observa atentamente, hay una velada confesión de la impotencia de la gracia para iluminar y sanar.


Ni Scila ni Caribdis. Teología de la gracia, única forma de recuperar la noción de santidad.
Y repudiar los arqueo y los neotriunfalismos.

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer, Pelagio no fue Papa, y si engañaron a Zósimo una sola vez, fue porque un sólo sinverguenza se atrevió a hacerlo. Lamentablemente hoy abundan los sinverguenzas caraduras y negligentes que sólo buscan su propio beneficio y no el de toda la Iglesia. Los sobornos de Maciel hicieron el efecto que él quería, que convencieran al Papa que él era un santo y que las acusaciones en su contra eran una farsa.

"La santidad consiste en la voluntad de Dios"

Mire, en un sólo comentario es imposible ponerse a explicar la teología de la gracia para evitar ser mal interpretado.

Descuide que sé perfectamente que en la obra de santificación intervienen Dios y el hombre. Pero en definitiva es Dios el de la iniciativa, y eso es lo que quise decir con esa frase: "la santidad consiste en la voluntad de Dios".

Anónimo dijo...

Creo que no firmé el comentario anterior. Y por cierto, estoy fuera el fin de semana (día de la madre), así que el lunes seguiré con este tema. Digo esto por los que creen que el que calla, otorga...

Beatriz

Anónimo dijo...

Y para mayor explicación porque veo que quiere malinterpretar mis palabras:

La libre iniciativa de Dios exige la respuesta libre del hombre, porque Dios creó al hombre a su imagen concediéndole, con la libertad, el poder de conocerle y amarle.

Ahora si. Bye.

Beatriz

Martin Ellingham dijo...

Beatriz, mientras la Iglesia no canonice a Juan Pablo II la santidad de Wojtyla es una piadosa creencia, opinable, y no un dogma de fe.

Anónimo dijo...

Beatriz: Tomate un fin de semana largo.
Pelagio

Koala dijo...

Ludovicus, quisiera hacerle una consulta documental, podria ponerse en contacto conmigo por email a koala.viejo@gmail.com ? Muchas gracias.

Anónimo dijo...

Beatriz.
Dónde findesemanandeás?

El baterista de Callejeros.

Anónimo dijo...

Martín Ellingham.

A pesar de su cara de malo se la canto de frente manteca:

Jamás la Iglesia definió expresa y autoritativamente que las canonizaciones eran de fe, aunque se podía concluir que sí lo eran por cuestiones que me aburre contar ahora y que además son por todos conocidas.
Pero, además, desde las canonizaciones realizadas por Juan Pablo II aquellas "cuestiones" ya no estaban presentes, convirtiendo a este asunto más que en disputato, en disputatísimo; que es algo así como decir: más disputato todavía.

Mientras esto no esté definido no es de fe. Una vez que lo esté, con la aclaración que las muy particulares canonizaciones hechas últimamente, que difieren de las anteriores, también entran, lo será. Lo más prudente aquí es hacer La Gran Newman. Recordemos que no le cerraba el asunto de la infalibilidad papal, pero una vez que salió la papeleta, violín en bolsa.

Saludos,

El Carlista.

Anónimo dijo...

Estimados: Efectivamente, cuando comenzó a destaparse la olla de la pedofilia me acordé de la novela de Malachi Martin. Lo interesante que muestra el autor es la debilidad del papa frente al problema de la homosexualidad y pedofilia; algo imcomprensible para quien tenga una moral recta. Tema, que también se relaciona con la acusación de Romano Amerio sobre la falta de autoridad de los papas.
Esto es un misterio, misterio de iniquidad.
Nos queda rezar por el actual papa que ha enfrentado esto y hacer penitencia.
En Cristo
Ana
Ana

Anónimo dijo...

Beatriz, si le interesa, lea en el blog de Luis Fernando el comentario publicado sobre la carta ésa de Castrillón y la aprobación que recibió de JPII. Ahí va el link:

http://infocatolica.com/blog/coradcor.php/1004171103-el-cardenal-castrillon-pone-a

y verá la de comentarios que suscitó...

La Negra

Martin Ellingham dijo...

Carlista, está bien que lo que decís. Aunque lo canonizaran, no sería dogma de fe. Pero eso todavía no pasó. Saludos.

Anónimo dijo...

Un discurso que no me gusta nada.
¿Opiniones? ¿Psique, cómo lo ve?

http://www.intereconomia.com/blog/cigueena-torre/varios-sacerdotes-abusaron

Observador

Psique y Eros dijo...

Cual discurso, el del link, o la discusión de los comentarios, u otra cosa?

Fernando dijo...

A mí tampoco me hace ninguna gracia el discurso ese de La Cigüena que cita Observador. Transmite la impresión de que se banaliza el sufrimiento de las víctimas. Yo creo que se puede pregonar la existencia de buenos sacerdotes sin necesidad de hacer juegos de palabras con el "abuso".

Motoneta dijo...

Beatriz: ¿Como es eso de no hablar de los muertos?

Parece que la Santa Sede en su comunicado sobre el Degollado Maciel no siguió tu consejo.

"Los comportamientos gravísimos y objetivamente inmorales del P. Maciel, confirmados por testimonios incontestables, representan a veces auténticos delitos y revelan una vida carente de escrúpulos y de verdadero sentimiento religioso. Dicha vida era desconocida por gran parte de los Legionarios, sobre todo por el sistema de relaciones construido por el P. Maciel, que había sabido hábilmente crearse coartadas, ganarse la confianza, familiaridad y silencio de los que lo rodeaban y fortalecer su propio papel de fundador carismático.

A menudo, el descrédito lamentable y el alejamiento de cuantos dudaban de su recta conducta, así como la errónea convicción de no querer dañar el bien que la Legión estaba llevando a cabo, habían creado a su alrededor un mecanismo de defensa que le permitió ser inatacable por mucho tiempo, haciendo consiguientemente muy difícil el conocimiento de su verdadera vida.

Anónimo dijo...

Observador y Fernando, sin entrar a ponderar la intención del firmante del artículo linkeado, a mí tampoco me gusta nada, me parece aberrante y repugnante esa asociación.

La Negra

Anónimo dijo...

Gracias, Negra, por el enlace. No había leído ese post de Luis Fernando, pero veo que varios han reaccionado igual que yo: es una cobardía inculpar a una persona que está muerta y no puede ni confirmar lo dicho, ni negarlo.

Si diéramos crédito a este tipo de comentarios, cuántos nombres serían manchados y cuántas injusticias serían cometidas....Es distinto cuando hay un documento probatorio, por ejemplo, que Juan Pablo II por escrito felicitara a Castrillón por ese asunto.

Concuerdo en que no es necesario canonizar a todos los Papas. Pero las injusticias no me gustan nada. Reaccionaría igual si en lugar de Juan Pablo II se tratara de Wanderer :)

Saludos

Anónimo dijo...

Olvidé firmar el comentario anterior para la Negra.

Motoneta dijo...
Beatriz: ¿Como es eso de no hablar de los muertos?


Con pruebas que se hable de quien sea...y eso es lo que ha hecho la Santa Sede, ha enviado "emisarios" quienes han visto y oído, no son meras habladurías.

Saludos

Beatriz

Anónimo dijo...

"Jamás la Iglesia definió expresa y autoritativamente que las canonizaciones eran de fe, aunque se podía concluir que sí lo eran por cuestiones que me aburre contar ahora y que además son por todos conocidas."

Martín, no todo está definido expresamente. La Iglesia define, generalmente, cuando surge en la Iglesia un error de fe.

Sobre la canonización, es verdad que no está expresamente definido.

Con una canonización lo que la Iglesia afirma es que "x" persona ha sido recibida en el cielo. El anuncio es solemne a toda la Iglesia, se nos pide creerlo y también que dicho santo puede ser venerado e invocado.


Si la Iglesia no fuera infalible en la canonización de los santos y se diera el caso que nos propone como ejemplar de imitación a un condenado en el infierno, no conseguiría su fin, sino que más bien sería su corrupción total.

Saludos

Beatriz

Anónimo dijo...

Esta respuesta para Ludovico también me salió un poco larga, por favor publicarla en el mismo orden.

"Pero esta teología pretendidamente opuesta de los defectos de los santos es muy peligrosa. Es un barquinazo para el otro extremo, al mejor estilo de fractal barroco (el barroco tiende a asimilar dinamicamente las antítesis, sin resolverlas: asi estamos en la Iglesia desde hace siglos): de tanto exaltar el ex opere operato, terminamos sosteniendo que un señor que ha mostrado marcada necedad y obstinación en el desempeño de su oficio, tiene que ser santo porque... es la Voluntad de Dios."

Ludovico, si te he entendido correctamente, concuerdo contigo en que lo opuesto al pelagianismo es una exaltación de la gracia en detrimento de la voluntad humana. Esa es la tesis de Lutero: el libre arbitrio quedó anulado con el pecado original, por lo tanto, la persona es como un caballo que es cabalgado por Dios o por el demonio. La Iglesia reaccionó y respondió que esto es un error, el libre arbitrio ha sido herido mas no anulado. La gracia no anula la libertad del hombre. Este es responsable de sus actos.

Lutero decía: 'Peca, y peca fuertemente, pero permite que tu confianza en Cristo sea aún más poderosa". Jugaba a la ruleta rusa. Es más, a mí me parece que esta es una forma de tentar a Dios.

Los fanáticos de Maciel, en su absurda defensa dan la impresión de exaltar la gracia al estilo protestante.

Pero no es mi caso. Hablar de los defectos de los santos es compatible con la doctrina católica. Dicen las Escrituras que quien diga que no tiene pecado, es un mentiroso. Un pecado para que sea mortal requiere plena conciencia y entero consentimiento. Si la persona no es plenamente consciente, no es pecado, de allí la pregunta: ¿Un defecto te conduce a cometer pecado grave o venial?

Anónimo dijo...

Para que un pecado sea mortal se requieren tres condiciones: que tenga como objeto una materia grave y que, además, sea cometido con pleno conocimiento y deliberado consentimiento.
La materia grave es precisada por los Diez mandamientos según la respuesta de Jesús al joven rico: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes testimonio falso, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre” (Mc 10, 19). La gravedad de los pecados es mayor o menor: un asesinato es más grave que un robo. La cualidad de las personas lesionadas cuenta también: la violencia ejercida contra los padres es más grave que la ejercida contra un extraño.
El pecado mortal requiere plena conciencia y entero consentimiento. Presupone el conocimiento del carácter pecaminoso del acto, de su oposición a la Ley de Dios. Implica también un consentimiento suficientemente deliberado para ser una elección personal. La ignorancia afectada y el endurecimiento del corazón (cf Mc 3, 5-6; Lc 16, 19-31) no disminuyen, sino aumentan, el carácter voluntario del pecado.

Se comete un pecado venial cuando no se observa en una materia leve la medida prescrita por la ley moral, o cuando se desobedece a la ley moral en materia grave, pero sin pleno conocimiento o sin entero consentimiento.
El pecado venial debilita la caridad; entraña un afecto desordenado a bienes creados; impide el progreso del alma en el ejercicio de las virtudes y la práctica del bien moral; merece penas temporales. El pecado venial deliberado y que permanece sin arrepentimiento, nos dispone poco a poco a cometer el pecado mortal. No obstante, el pecado venial no nos hace contrarios a la voluntad y la amistad divinas; no rompe la Alianza con Dios. Es humanamente reparable con la gracia de Dios. “No priva de la gracia santificante, de la amistad con Dios, de la caridad, ni, por tanto, de la bienaventuranza eterna”

Me parece que es contrario a la doctrina católica decir que un santo no ha cometido ningún pecado venial. Valga la aclaración: depravados sexuales, NINGUNO.

San Alfonso María de Ligorio tenía un genio endemoniado.

La gracia que operó en San Alfonso, con intervención de la voluntad del santo, hizo que corrigiera ese defecto y se transformara en una persona muy dulce….o quizás consiguió controlar sus impulsos y mostrar palabras dulces en lugar de agrias…. el hecho es que dejó de ofender a las personas y a Dios con ese temperamento. La gracia es medicinal. Lo sé perfectamente. Como también conozco la famosa frase de San Agustín: “Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti”, o la de San Bernardo: “Quita el libre arbitrio, y no habrá que salvar; quita la gracia y no habrá de dónde venga la salvación”.

En el caso de un Papa débil, pues ya hemos tenido uno, el primero, San Pedro, y para colmo de males, judaizó en Antioquia...

Pero no me concierne a mí decir si Juan Pablo II deba ser canonizado o no. Como siempre, espero el juicio de la Iglesia.

Saludos

Beatriz

Anónimo dijo...

Beatriz: Te recomiendo estos dos blog:
http://tejidoalcrochet.blogspot.com
http://comidaricaysana.blogspot.com

Pelagio

Anónimo dijo...

Un amigo mio , mas bien supercatolico , después de la canonización de Escriva de Balaguer ,dejo de comulgar y despues dejo de ir a misa .........
Sigue pensando que se equivoco la Iglesia en canonizarlo .

Anónimo dijo...

Dígale a su amigo que vuelva a misa, que la canonización de Escrivá de Balaguer está entre las muy discutidas (en cuanto a su infalibilidad) canonizaciones.

Si esto lo entiende, ni deja de ir a misa, ni se hace sedevacantista.

Si esto no lo entiende, obviamente, deja de ir a misa o se hace sedevacantista.

Así se llega a la conclusión que el papa que supuestamente actuó infaliblemente no era papa. Sí era papa, pero malito.

El error del sedevacantismo es el mismo que el del modernismo: todo es de fe, o, al menos, más de lo que realmente es.

Anónimo dijo...

Y qué decís de la pobre Santa Filomena, que Pablo VI defenestró, junto con San Dominguito del Val?

Los santos "reformados" no me gustan, huelen a trucho, y tienen amigos degenerados.

Me quedo con el Santoral de 1957.

Sabonarola

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Recomiendo hacer un sacrificio y mirar un poco lo del abuso de Villegas.
El mecanismo de denegación, banalización, estigmatización de la víctima, coverapismo, todo idéntico.
Una pequeña aldea, reflejo de un gran Universo.