domingo, 20 de noviembre de 2011

El árbol de la vida

El último fin de Terrence Malick, tan del gusto de Ludovicus.
Vale la pena verla. El argumento, la fotografía, la música, superiores.
Dos horas y media de poesía in motion pictures.
De aquí pueden descargar una buena versión: Archivo 1 - Archivo 2

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Sobre gustos no hay nada escrito.
A mí me resultó un bodrio pretencioso, especialmente en esos largos pasajes con dinosaurios y otras yerbas que parecían sacados de Animal Planet o Discovery Channel.
En cambió me gustó, moderadamente, la parte costumbrista que muestra una familia yanqui de los años cincuenta o sesenta.

Gelfand dijo...

Wanderer, me lo saco de la boca...

Anónimo dijo...

La película no es mala si la comparamos con sus pares. Tampoco es la mejor.

Hay que aprender a ser benevolente con el arte moderno.

No estoy seguro, como lo estaba Castellani, que el cine es arte para plebeyos únicamente, pero sí en que es un arte marcadamente menor.

Con esa advertencia, se puede ver.

Nadie espere más que lo que el cine puede dar.

The Critic.

Anónimo dijo...

Bajando a ver que tal.

Muy buenas apreciaciones the Critic jeje

Castellani creia que el cine era la Caverna de Platón... falsa contemplación.

saludos

Anónimo dijo...

Castellani dijo...,Castellani decía...
Castellani escribió también muchas cosas...
Y...? de ahí?
Castellani no conocio internet.
Y ahora que hacemos?

jeronimodelrey

Anónimo dijo...

La opinión de Castellani me parece absolutamente errónea.

El cine como forma del arte es de una supremacía incomparable. En efecto, en línea con la ópera y el teatro, pero sumando elementos que, si alcanzan niveles de excelencia no admiten parangón en el resto de las artes, que pasan a ser parciales.

Empezando por las actuaciones de los personajes, siguiendo por la trama y el contenido, a lo que se puede sumar la fotografía, la música, el ritmo en la narración, es capaz de alcanzar momentos sublimes en la expresión de las ideas y de la belleza.

Y esto a veces se logra donde menos lo esperaríamos, conmóviéndonos profundamente.

La última vez que me pasó, este año: habiendo leído Harry Potter fui a ver ansioso -como muchos- la última parte en el cine.

¿Debo decir que me cayó una -o dos- lágrima cuando vi a la la Prof. Mac Gonogall -debió ser una mujer, ¿la Virgen?- en el momento en que la monstruosidad se cernía apocalíptica sobre Hogwarts, pronunciando los hechizos (oraciones) en latín como última protección de ese Colegio (tan parecido a una Catedral) que las fuerzas del mal van a destruir por completo. Los viejos profesores pronunciado todos las mismas palabras, en latín -no en inglés- son una imagen de lo que no encontramos hoy en la Iglesia (liturgia y sacralidad), y que uno sueña con ver. Y, de repente, ese sueño aparece en el cine, en forma de gran arte, en el momento menos esperado.

Saludos,

Anónimo dijo...

Jeronimo:
Internet no es nada desconocido. Es un reflejo del mundo.
En los grandes pensadores no está todo, pero en cierto modo sí.
Si usted se refiere a practicar la verdad, depende de lo que cada uno entienda.
saludos