lunes, 7 de julio de 2014

Scannone, el teólogo del Papa

Los papas siempre han tenido en su entorno a varios teólogos que los asesoraban en sus discursos y escritos que, en otras épocas, eran muy raros y breves. Oficialmente, la figura estaba representada en el Maestro del Sacro Palacio que, luego de la reforma de Pablo VI, pasó a denominarse Teólogo de la Casa Pontíficia y, tradicionalmente, es un fraile dominico. En la actualidad, el cargo lo desempeña el P. Wojciech Giertych, o.p.
Pero, claro está, estos teólogos de escritorio y erudición, no tienen olor a oveja, y el actual pontífice prefiere asesoramientos más populares y configurados con el pueblo de Dios. Es por eso que Mons. Tucho Fernández ocupa un papel importante en la tarea de asesoramiento teológico pero hay otro personaje al que también debemos prestar atención.
Se trata del ya octogenario P. Juan Carlos Scannone, s.j., estrella brillante de la teología zurdoide de los '70, y que estaba terminando sus días en el Colegio Máximo de San Miguel, dedicado a la formación de los noveles jesuitas y miembros de otros institutos religiosos. Pero la elevación de su hermano Jorge Mario al solio de Pedro significó un cambió. Ahora, viaja con mucha frecuencia a Roma, y pasa la mayor parte del tiempo en Borgo Santo Spirito bajando línea sobre la teología pontificia. Y lo hace a través de "La Civiltá Cattolica" y de la redacción de discursos y escritos pontificios.
Aquí les dejo la colaboración de un lector del Wanderer que conoce muy de cerca a Scannone. Nos enteraremos de quién es el teólogo del papa:


Introito
Quien puede demoler y erigir liturgias a piacere no se demora en retocar dogmas. Mejor que decir es hacer. ¿O imaginaba alguien, en la larga noche preconciliar, que la Iglesia romana entronizaría en su misa el Viejo Testamento o recortaría para Pascua el Evangelio de San Juan?
Las razones de lo que ahora está ocurriendo se remontan al tomismo trascendentalista de principios del siglo XX. Una vez que el Vaticano II, esa anticipación eclesial del postmodernismo, se hubo consumado con todos los honores, se empieza a apurar el baile. Entonces, en el umbral de los años setenta, los jesuitas se aprestaban a afianzar su influencia y desbrozar camino para sus operaciones políticas. En la Argentina destacó Juan Carlos Scannone como cacique de tales afanes. Este teólogo escribía entonces sin ambages: “somos subversivos, en el sentido etimológico de la palabra”. ¿Quién da más? Usaré el caso de Scannone como premisa menor, a título de ilustración drástica. Permítanos el discreto lector abordar la máquina del tiempo, dar un salto a la Europa de los años veinte y de allí pasar al Argentina de los setenta. Así sentaremos las dos premisas del silogismo – lo que observamos ahora en Bergoglio se seguirá como ineluctable conclusión.

Del Tomismo Trascendentalista al Vaticano  II
A poco de instaurado el neotomismo surgieron en él dos puntos de vista antagónicos. Para unos, tercos y cerriles,  la correcta posición se resumía en un “ya todo lo dijo el Aquinate”, coronado con una palabrota o un puñetazo sobre la mesa. El exabrupto podía funcionar en los seminarios y en las charlas parroquiales; ante el público académico provocaba desdén, como asunto clerical. Entre los mismos tomistas cundía un complejo de inferioridad, ya que se estaba borrando de un plumazo unos siete siglos de filosofía. ¿Se puede volver antes de haber ido sin ser simplemente un reaccionario? Los tomistas se ruborizaban, un rasgo muy humano y comprensible.
En el grupo más amplio se fue acentuando una posición historicista, con erudición filológica muy germánica, donde la prolijidad en la genealogía de una sentencia valía más que la sentencia. El jesuita belga Joseph Maréchal – muchos  lectores argentinos suelen conocerlo por referencias de Castellani –  se propuso derrotar a los alemanes en su propio campo y compuso una descomunal obra en cinco tomos (inacabada!) con el sugerente título Le Point de Départ de la Métaphysique. Allí Marechal tramaba una demostración histórica de la legitimidad del tomismo apoyándose en Kant, Fichte y Husserl.
Claro, los teólogos preconciliares serios, que los había, advertían que andaban metidos en camisa de once varas. No es que fueran derrotistas pero captaban ciertos problemas graves. La voluminosa obra del epistemólogo francés Louis Rougier (La Scolastique et le Thomisme, 1925) y la concisa del jesuita alemán Lorenz Fuetscher (Akt und Potenz, 1932) coincidían sorprendentemente en complicar la vida de tesis centrales del tomismo, como la distinción de esencia y existencia, junto con la metodología subyacente.
Pero había un problema aún más grave. Las revoluciones científicas ahí estaban, triunfantes, sin que nadie pudiera enmendar la plana. Newton en astrofísica, Strauss en filología, Darwin en biología… muchos frentes a la vez. ¿De qué servía argüir con textos de Tomás la coincidencia de la propia doctrina con Aristóteles  cuando la imagen del mundo había cesado de ser aristotélica desde hacía siglos  – y sin el menor desdoro? La Teodicea se volvía una Odisea. P. ej. la laboriosa cadena de motores y movidos de la hora de Metafísica (todo lo que se mueve se mueve por otro) la rompía el profesor de Cosmología sin querer cuando, honesto, explicaba el principio de inercia (todo persiste en su estado de movimiento rectilíneo o de reposo a menos que actúe una fuerza). ¿En qué quedamos?
Si en el fondo se quería afirmar a Dios, pensaron estos varones perspicaces ¿no se podría evitar el rodeo escolástico, poner las cartas sobre la mesa y partir directamente de Él? Ulises regresa a la verde Ítaca porque de allí partió. El punto de partida habría de ser, de uno u otro modo, el mismo Dios. Esa fue la idea de Antonio Rosmini y otros en el siglo XIX, culminando en el XX con el “dinamismo intelectual” de Maréchal.
Así como una figura se percibe gracias a un fondo, así lo finito se recorta de lo infinito. En toda afirmación habría implícitamente una referencia a priori al Ser absoluto, que vale como condición de posibilidad del ente finito. Afirmar que un jarro de cerveza existe será afirmar que alguna entidad dependiente del Ser infinito es un jarro de cerveza. Voilà!
Las consecuencias de esta filosofía las enfatiza más el jesuita Karl Rahner con su “Vorgriff auf Sein” (anticipación del Ser): todo ser humano está reconociendo al Dios del cristianismo ya con el más modesto juicio. Por lo tanto este tomismo propicia una teología de puerta ancha, que ni a nadie excluye ni de una especial filosofía requiere, porque el mundo está repleto de cristianos invisibles o anónimos. Ése es el aperturismo del Vaticano II, en cuya preparación burocrática el propio Rahner intervino: el parentesco con el postmodernismo se desprende de la identidad estructural entre un pluralismo de libertad religiosa y un pluralismo de libertad epistémica. ¡El tomismo trascendentalista se anticipó al relativismo de Richard Rorty!  Y lógicamente, si toda definición dogmática es en el fondo finita y no puede apresar la infinitud que nos interesa, ¿para qué cambiar dogmas? Ahora, si Ud. se molesta, subimos otra vez a la máquina del tiempo rumbo a América del Sur.

Buenos Aires 1970
En esa época Buenos Aires no era aún una ciudad latinoamericana: señoritas bien vestidas paseando por la calle Florida no eran noticia para nadie; bolivianas sentadas en la acera para vender limones hubieran sido, claro está, toda una noticia.
Buenos Aires ostentaba aún, sin demasiado ridículo, el título de Reina del Plata (y no, por decir así, de presidenta de club suburbano). Superficialmente estaban en Argentina cultura y elegancia, un poco después la ligereza; yendo a fondo, una violencia más o menos latente. Eso de la frivolidad se constata por doquier. Imperaba una dictadura militar, pero las universidades estatales eran centros de reclutamiento guerrillero. Se enseñaba en humanidades Latín y Griego, pero los docentes no se animaban a exigir la memorización de tres mil vocablos y se leía a diccionario abierto. Algunos dirigentes estudiantiles exigían el reemplazo de las lenguas muertas por el pujante idioma guaraní. Esto en cuanto a  frivolidad.
La violencia anunciaba su proximidad con todas las letras. Julio Cortázar, tras hacer de Homero del ERP, definía su posición política con la fórmula: “estoy a la izquierda del rojo más intenso”. Un vate de barricadas le contrapunteaba con voz gruesa: “traigo una buena noticia/ ¡hoy ha muerto un enemigo!/ No, si no hemos medidos los calibres/ no me pidan ahora que mida las palabras.”
Un sacerdote recién ordenado, gran tipo pero muy anticlerical, comentaba: “Los viejos curas de derecha creen que religión es contar mentiras a la gente sobre lo que les sucederá después de la muerte. Y los curas jóvenes de izquierda, peor: echan leña al fuego, embalan a los laicos y si las papas queman, los curitas huyen a Ezeiza en los coches de la Nunciatura Apostólica.”
Conviviendo la inminencia de la tragedia con la espuma de  la frivolidad no estaba la época para reflexiones filosófico-teológicas.

El Aporte de Scannone: la Semántica de Humpty Dumpty
La teología difundida en ese tiempo, más que a una consideración circunspecta invita al sarcasmo.  El jesuita español José Hellín había compuesto hacia 1950 un tratado Theologia Naturalis en un latín fácil que exhibía ciertas destrezas después perdidas: conceptos precisados, pensamientos vertidos en máximas memorables y un esqueleto argumentativo, limitado al silogismo pero aun legible hoy sin hacer pasar vergüenza ajena. Hellín era un reflejo de la neo-escolástica, estrecho y tieso pero sólido, examinando la existencia de Dios, su naturaleza y sus atributos.
Con su discípulo, el jesuita Gómez Caffarena, entra el relajamiento: era un reflejo del reflejo. Lo que en Hellín era una tesis presuntamente demostrable pasa a revestirse de “sugerencia existencial”. Además, queriendo imitar a Marechal, incorpora Caffarena esa erudición atropellada del lector ciego: afán omnívoro de meter la cuchara aun allí donde no se ha entendido. Creían estar más allá de los silogismos de Hellín y se quedaban más acá, como un paralítico que se burla del que anda con bastón. O sea que desde Hellín a  su discípulo hay un innegable proceso de debilitamiento.
Nada es tan malo que no pueda volverse peor. En ese tiempo (1970), con una teología al borde del absurdo, asumió Scannone S. J. como Decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad del Salvador y dio un paso adelante. En su nuevo programa de estudios Teodicea se transformaba eo ipso en  ¡Teología de la Liberación! Pude negociar con él para rendir un examen de Teodicea; lo logré, pero bajo la condición de estudiar la obra del insigne Caffarena. Así lo hice, demostrando en un examen oral inusitado las confusiones del insigne autor hasta en cuestiones de lógica, donde no hay forma fácil de salir por la tangente. Espero que el hecho de haber obtenido de Scannone la calificación sobresaliente no me descalifique para hablar de estos temas.
Para abreviar: considere el lector las propiedades que caracterizan a un pensador serio y ya así, de un solo golpe de su mente, habrá captado todo lo que Scannone nunca fue. En sus escritos pareciera despreciar sus propias ideas y hacerlas desfilar ataviadas con un lenguaje pervertido, en un castellano que parece mal alemán. ¡Ah ese forcejeo entre el deseo de decir y las ganas de ocultar que tanto censura Schopenhauer! Las ideas, si las hay, deambulan undercover.
Este conflicto halla su mejor expresión en la ‘Analéctica’ y el derivado ‘método analéctico’. El sustantivo viene de un maridaje cacofónico de las palabras ‘analogía’ y ‘dialéctica’, rebanando sílabas. En filosofía la analogía debe usarse con extrema parsimonia porque de lo contrario nadie sabe qué se quiere decir: sería como un dominó donde el número de comodines excede el de las fichas normales.
Si a eso usted le añade las libertades de la dialéctica hegeliana obtenemos el caos inclusivista de Scannone. P. ej. una montaña no se concibe fuera del espacio. Pero, reflexionan algunos, las propiedades psíquicas y con ellas el concepto de persona están referidas al tiempo con tanta fuerza como una montaña al espacio. Si Dios está fuera del tiempo ¿cómo puede ser una persona?
Para el teólogo adiestrado en la analéctica no hay aquí el mínimo problema. Dios no será ni personal ni impersonal, sino ambas cosas a la vez y también todo lo opuesto, según el caso. Cada diminuto oxímoron se festeja como signo de profundidad. Es la semántica de Humpty Dumpty, donde cada palabra significa lo que a él le parece en el momento.
Una demostración de la existencia de Dios será redundante, porque Dios se revela en el rostro del pobre, del marginal, del excluido. ¿O va usted a negar que haya pobres? Ergo, Dios existe, Q.E.D. La teología inclusivista de Scannone responde a una lógica turbia: el principio de identidad se rechazará por imperialista, el de contradicción por pre-hegeliano, el de tercero excluido por discriminatorio – es verdad, ya en su mismo nombre confiesa que está excluyendo a terceros. En cuanto a este método sólo puede pensarse que es el digno candidato para una broma de Sokal (cf. Google).
A los aspectos formales habría que agregarles las pinceladas de color local, el tono bolchevique de la verba, el odio jesuita a Europa y un rabioso filosemitismo, colocando a troche y moche el emblema de Yahvé. En vez de decorar textos con abundante tipografía griega aparecían los caracteres del alefato.

Regresando al Presente
No escribo esto por aversión contra Scannone, en todo caso contra el candombe bíblico que él propicia alegando que es filosofía. La apologética protestante de un Alvin Plantinga o Richard Swinburne muestra una forma respetable de hacer hoy teología. Cierto que los filósofos profesionales independientes les propinan tremendos garrotazos (cf. Herman Philipse 2012) pero al menos se sienten obligados a tenerlos en cuenta. Con Scannone improbable que esto ocurra; su notoriedad se deberá siempre a la simpática costumbre argentina de repartir puestos entre los amigos.
A un hombre como Bergoglio, afecto al decir desabrochado y de entrecasa, la ensalada conceptual de Scannone le viene como anillo al dedo. El teólogo y su Papa son tal para cual. De ahí el relativismo bonachón, populista e irresponsable de Bergoglio en sus célebres frases: “quién soy yo para desautorizar X?”, la demanda por “pastores con olor a oveja”, el “hagan lio muchachos”. Los sacerdotes tienen que ponerse del lado de la chusma y el negraje, como el Scannone subversivo en sentido etimológico.
¿Teología de la liberación? Cuando la teología se ha vuelto un basural del pensamiento, sólo resta la liberación de la teología. En mi opinión, los tiempos están maduros para una nueva Summa, una suma antiteológica.


Walter Ferison

45 comentarios:

Chestertoniano español dijo...

Muy interesante (e inquietante) la entrada. Pero una nota al asunto de los motores, la física y la metafísica. No creo que la ley de la inercia o la de la gravitación universal rompan para nada las vías tomistas. Se limitan a constatar que los sucesos toman determinada forma matemática al abstraer todo lo que no tenga que ver con el movimiento espacial. Ningún físico te explicara porque los cuerpos tienden a seguir con velocidad constante y en línea recta en ausencia de fuerzas. Simplemente es así.
Mi profesor de Física I solía decir que gracias a Newton sabemos que los medievales estaban equivocados: los ángeles no empujan a los planetas en curvas, no. Lo que pasa es que los ángeles las empujan en línea recta. Lo que quiero decir es que a pesar de todo el brutal aumento de conocimientos científicos, los hechos fundamentales se nos escapan y siguen siendo susceptibles de ser tratados como Aristóteles,o el Aquinate.
Acabo el rollo que sólo tangencialmente toca la entrada, pero fui un acérrimo cientifista y eso ha tocado mi fibra sensible.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

Un momento, estimado chestertoniano, pareciera que estuviéramos mezclando dos cuestiones que conviene distinguir y tratar por separado.

1) Se puede explicar físicamente la primera ley de Newton? Es decir: se puede deducirla de alguna otra teoría fisica? Parece que sí, eso dicen que se hace en la teoría generalizada de la relatividad. Pero no parece lo fundamental en esta discusión.

2) Es compatible la física aristotélicas con la física moderna?

Esa segunda cuestión sí es relevante(en el fondo se trata de si se podía ser optimista ante el proyecto del neotomismo) y allí nadie vio cómo salvar a Aristóteles. De hecho no fue ese la estrategia de los tomistas. Se puede interpretar y reinterpretar, pero bueno, la vida es breve. Por ejemplo se podría decir que Newton habla del movimiento físico y Aristóles de movimiento metafísico.
Hmm, dudo que vaya a andar.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Wanderer dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Chestertoniano español dijo...

Estimado anónimo,

La física aristotélica como tal probablemente no sea salvable. No era mi intención. Pero algunos conceptos si lo son. El de lugar natural por ejemplo. En mecánica clásica se habla de "atractor" que es un estado al que el sistema tiende siempre. En otros ámbitos se habla del estado de mínima energía. Son equivalentes al concepto de lugar natural y se les puede aplicar la misma lógica y argumentos.

Si te acercas a las discusiones de física contemporánea no esta nada claro de dónde procede la inercia. Que si es producto del boson de Higgs, que sí subproducto del campo gravitatorio, etc. Simplemente hay "algo" en los cuerpos o externo a ellos que les lleva a mantener su movimiento. Por lo tanto hay un motor y un movido...

En cuanto al darwinismo, bueno pues directamente la explicación azar más necesidad no es compatible con la visión que tienen del mundo los físicos. Si los sistemas siguen leyes deterministas y van "buscando" su lugar natural, el que surjan unos organismos de otros y unas especies de otras no es más que un desarrollo programado desde el principio. No es evolución, es desarrollo, y todas las especies estaban ya en potencia desde el principio. Sin duda es difícil de conciliar con el concepto clásico de especie, pero se ve claramente una Mano ordenadora detrás.

Bueno no soy filósofo no teólogo, sólo un físico que no ejerce por lo que fácilmente puedo estar equivocado.

Anónimo dijo...

Divertido, interesante. Excelente.

El Carlista.

La antigualla blindada dijo...


Los mafiosos se pelean entre sí.

La ‘Ndrangheta se rebela contra el papa Francisco por la excomunión.

Evivva S. Maria de la Annuziata!, evivva la 'Ngrahetta!, evivva la mafia! (no la vaticana).

Anónimo dijo...

Las mejor pluma que apareció hasta ahora por acá.
Que no se pierda.

Matias Eduardo Gramuglia dijo...

La Luna gira alrededor de la Tierra debido a la gravedad de la misma por su efecto de atracción en relación a su volumen y masa; lo mismo la Tierra gira alrededor del Sol por la gravedad del mismo, lo mismo el Sol gira alrededor del centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea...

Lo mismo que nuestra galaxia, gira alrededor de otra galaxia mayor...

Unos son movidos por otros...

El Universo es un espectáculo fascinante de estrellas y esferas, bailando al son de una música armoniosa.


Santo Tomas (y Aristoteles) tenían razón.

Dios vive en el Tiempo, el que lea la Biblia con atención comprobara que el Señor esta presente en todos los acontecimientos, hasta en los mínimos detalles, como proporcionarle al pueblo en el desierto una fuente de agua; debatiendo con Abraham si destruía o no a Sodoma y Gomorra, aconsejándole a Noe sobre que material utilizar para impermeabilizar el Arca o ya Encarnado, resucitando al hijo de una viuda; haciendo un regalo de bodas consistente en toneles de vino finisimo, disculpando a los que lo cascoteaban en la Cruz y cocinando pescado asado, junto a sus amigos en una playa, luego de su Resurrección.

Ergo: Dios es personal.

Anónimo dijo...

Alguien puede orientarme sobre Cornelio Fabro como supuesto "correcto retorno al tomismo".

Gracias.

Anónimo dijo...

Muy interesante el post. Justamente hoy me encontré con el siguiente texto de Scannone: “Sabiduría e interculturación. La contribución de la analogía en un filosofar desde la sabiduría popular latinoamericana”. Las palabras están de más…

Javier dijo...

Javier ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Scannone, el teólogo del Papa":

Hace unos días el P. Scannone aparecía mencionado en una carta de Roberto de Mattei, como uno de los impulsores de abandonar la ortodoxia por la praxis pastoral:
'The primacy of doctrine must be substituted by pastoral praxis, as Father Juan Carlos Scannone explains, intervening in support of Cardinal Kasper, in the article Serene Theology On One’s Knees found in the “Civiltà Cattolica” of June 7, 2014.'
Acá la carta de de Mattei completa:

Roberto de Mattei

Slds.

Benign_o dijo...

Coincido con los amigos Chestertoniano y gramuglia.

La existencia del motor inmovil es innegable, sostener lo contrario atenta contra la mas simple y basica logica.

Por lo demas excelente post que hace ver lo ignorante que es uno en la materia.

Pregunta al foro, hay algun lugar en donde se enseñe filosofia y teologia de las verdaderas para adultos preocupados ???

Ludovicus dijo...

No quiero salir del tema Scanone, pero no alcanzo a encontrar la contradicción entre el principio del motor necesario y la inercia, más allá de estar hablando de dos diversos grados de abstracción, aquél metafísico y éste físico. Que yo sepa, la inercia sigue exigiendo que lo que se mueve, se mueva por otro. Que ese movimiento se siga conservando en el móvil hasta que otro motor lo altere no arguye contra la necesidad del primer motor. No se puede conservar una actualidad que no ha sido recibida en última instancia por un primer motor, así se suponga una cadena infinita e inercial de motores intermedios. Los medievales pensaban también en movimientos eternos e incorruptibles de las esferas siderales, recibidos en forma inercial de lo superior a lo inferior.
Los demás ejemplos citados me temo que vuelven a confundir los grados de abstracción. Y, sinceramente, creo que el tomismo del siglo XX mostró claramente la posibilidad de separar los elementos caducos de la ciencia aristotélica de los principios metafísicos de Santo Tomás. Cuando uno lee las objeciones antimetafísicas o antiteológicas de un Hawkins, por ejemplo, que aduce la inutilidad de Dios una vez que se devele el funcionamiento de las leyes del Universo, confundiendo miserablemente la esencia de los seres con el hecho de su existencia, corrobora hasta qué punto un genio en un grado de abstracción física o matemática puede ser un analfabeto metafisico. Y el mundo moderno es un mundo de rústicos metafisicos, de personas que agarran el ser con la mano y no con los cubiertos.

Anónimo dijo...

http://youtu.be/RppIpQCHaAk
escuche lo que dice desde el minuto 50:00

Wanderer dijo...

Estimado Aedo de Haedo, le pido que me escriba a gibelino1@gmail.com a fin de poder responder a su comentario.

Anónimo dijo...

"el mundo moderno es un mundo de rústicos metafisicos, de personas que agarran el ser con la mano y no con los cubiertos"

jajajajajja espectacular!!!

de acuerdo con sus comentarios. A mì lo que sí me hace un poco de ruido es la idea de movimiento en una física relativista (el relativismo de Galileo, digo).

Saludos, Maxi Lopez.

Anónimo dijo...

Hasta donde sé en Santo Tomas no existe un tercer grado de abstracción.

Toda la física de Aristóteles, por no decir todas sus enseñanzas, está en el primer grado de abstracción o abstracción total. No hay metafísica en la metafísica de Aristóteles. Lo correcto es rescatar las verdades de Aristóteles y ponerlas en su lugar y en esto la modernidad ha hecho lo contrario.

En relación a los Tomistas, se habrán equivocado en cómo interpretar a Aristóteles desde Santo Tomas, pues la metafísica de Santo Tomas - siendo una metafísica- es totalmente nueva respecto de lo que plantea Aristóteles en su supuesta metafísica.

Coincido con el análisis del post respecto de los hegelianos y la antisumma.

Respecto al problema de la inercia y los motores me parece que no es el principio de inercia el que los destruye, sino el mecanicismo; hay un primer motor que da el puntapié inicial y luego nos podemos desentender de él: nos quedamos en un mundo absolutamente relativo.

Saludos

Anónimo dijo...

No pueden negar que Scanone es un genio: nos llevó de la izquierda clerical a Newton en cinco comentarios. Creo que es una lista de comentarios que serían de su gusto, digamos, ecléctico y de floja distinción.

Por otro lado: ¿en Aristóteles no hay metafísica? mmmmmm....

Saludos.

Anónimo dijo...

Fabro tiene cosas brillantes en pos de recuperar el verdadero pensamiento de Santo Tomás; pero para mí termina siendo moderno con su gnoseología, y también le pifia con el tema de la libertad.
Saludos,
Cornelio

Anónimo dijo...

El filósofo tomista Edward Feser publicó hace poco un artículo sobre el movimiento a nivel metafísico, o sea el cambio o actualizacion de potencias, versus el prinicpio de inercia. Págs. 4 a 16 de:

http://faculty.fordham.edu/klima/SMLM/PSMLM10/PSMLM10.pdf

Haciendola muy corta:

El principio de movimiento, o de causalidad motora, dice que "toda potencia que está siendo actualizada, está siendo actualizada por otra cosa, y en particular por algo que ya es acto."

El principio de inercia no contradice lo anterior porque directamente los conceptos manejados en él, potencia y acto, son irrelevantes en física.

Matias Eduardo Gramuglia dijo...

Permitame un comentario mas, Don Wanderer:

Hawking y todos los caprichosos que lo siguen, pretenden refutar a la Iglesia con la figurita del Big Bang en una de sus manos y en la otra, con la imposibilidad "física" de la Vida Eterna, por la existencia tangible del tiempo.

Con esto no estoy diciendo que el tiempo se puede "tocar", pero me basta una hoja de árbol, para comprobar que el tiempo existe, la hoja brota, crece, llega el otoño, se seca y cae.

Hubo un movimiento, el tiempo existió.

Pero lo que no pueden explicar, y en su incapacidad para hacerlo, están respondidas sus dos premisas, que sucedía antes del Big Bang.

Es imposible que no hubiera nada, porque si no, nada hubiera sido; y no existía el tiempo, pues no existía el movimiento, por lo tanto había Eternidad.

Ergo: Dios existía antes del Universo, y del tiempo.

Ergo2: Dios es el Ser, pues existía antes de todo lo creado.

Ergo3: Dios es Eterno, pues existía antes del tiempo.

Ahora bien, en la Vida Eterna...¿nos vamos a mover?

Si, pero no en el tiempo, sino en Dios.

Anónimo dijo...

Una de las cuatro causas en la metafísica de Aristóteles es la causa material. Siga rumiando anónimo de las 17: 13.

Saludos

Isaac García Expósito dijo...

El problema de los físicos es que no quieren admitir que la Física ha colapsado (la Mecánica Cuántica es un peligro). Y se dedican a enredar con otras cosas.

Respecto a Newton, podríamos hablar de su concepción del espacio, de la de Einstein y también, como no de la aportación de Poincaré.

Que un físico hable de los motores de Aristóteles no deja de tener su gracia.

El insomne dijo...

"Si Dios está fuera del tiempo ¿cómo puede ser una persona?
Para el teólogo adiestrado en la analéctica no hay aquí el mínimo problema. Dios no será ni personal ni impersonal,"

Persona segun Boecio: una sustancia individual de naturaleza racional.

S. Tomás precisa que "sustancia individual" implica una sustancia completa, subsistente por sí misma, y separada de todo lo otro (substantia completa per se subsistens separata ab aliia);" (ST P.III, Q.16, A.12, Resp. a obj. 2).

Como es evidente que la naturaleza divina es completa, subsistente por si misma, y separada de todo lo otro, la cuestión pasa por "racional", por el intelecto divino.

Y el punto central en esta cuestion es que cuando atribuimos intelecto, poder, etc. tanto a Dios como a nosotros, debemos entender los terminos análogamente y no unívocamente. Así, en Dios hay un atributo (que no se distingue realmente de su esencia) que es análogo a nuestro intelecto, pero infinitamente superior. Lo mismo con la voluntad.

Entonces, si por "impersonal" queremos decir "carente de las capacidades de un ser personal", claramente Dios no es impersonal. En todo caso podriamos decir que es "supra-personal".

El insomne dijo...

Olvide citar un artículo en inglés donde un filósofo tomista contemporáneo expone largamente el tema del comentario anterior:

http://edwardfeser.blogspot.com/2012/09/the-divine-intellect.html

Anónimo dijo...

El Curmudgeon (I/II)dice

No es por hurtarle el cuerpo al elogio de Scannone, pero qué baile padren le dieron al Brasil! Parecían Saudiarabia. El arquero alemán es genial. Pero bueno regresemos a nuestro asunto.


Dice Ludovico:
"No quiero salir del tema Scanone, pero no alcanzo a encontrar la contradicción entre el principio del motor necesario y la inercia, más allá de estar hablando de dos diversos grados de abstracción, aquél metafísico y éste físico. Que yo sepa, la inercia sigue exigiendo que lo que se mueve, se mueva por otro. Que ese movimiento se siga conservando en el móvil hasta que otro motor lo altere no arguye contra la necesidad del primer motor".


Dice el Curmudgeon: Interpreto "el principio de motor necesario" en L. como la necesidad de que haya un motor cuando hay movimiento ("quidquid movetur..." etc.) Al menos eso es parte de lo que se piensa ahí, de acuerdo?
La física aristotélica exige que, por más breve que sea el intervalo temporal en que un objeto se mueve, en ese mismo intervalo esté actuando un motor. El principio de inercia exige una fuerza sólo cuando hay un cambio de movimiento (aceleración, desaceleración, desviación), no cuando hay un mero movimiento y excluye tal fuerza cuando el movimiento no cambia. Ambas mecánicas, la aristotélica y la moderna, se tornan incompatibles.
Notaban los escolásticos a propósito del quidquid movetur contraejemplos que volvían ese principio bastante dudoso.
En el movimiento de los cielos (concebidos como esferas cristalinas que van rotando) se presenta la más obvia dificultad: el físico observa un movimiento celeste sin constatar por la percepción sensible un motor actuando – a lo sumo se imagina uno, pero si vale inventar en estos asuntos más que física tenemos ficción. Por qué no mantener el carro de Apolo, que tiene sus ecos augustos?

Anónimo dijo...

Curmudgeon (II/II)

Contraejemplos más graves para filósofos y teólogos surgían en los seres vivientes y los sujetos dotados de apetito o voluntad. Allí el principio del quidquid movetur se traduce en la doctrina del concurso y la premoción física por los que jesuitas y dominicos se agarraron de los pelos después de Trento. La santa Sede tuvo que prohibir se siguiera discutiendo.

Pero mejor ver contraejemplos mecánicos que ya los aristotélicos tomaban en cuenta y que por su misma naturaleza presentan menos complicaciones.
Una flecha se mueve en un intervalo temporal aun cuando no haya más un motor actuando (aunque lo haya habido en otro momento, ése no es el punto). Cómo explicar el hecho?

Aristóteles decía que la flecha, mientras vuela, mueve el aire y el aire a la flecha. Dejando de lado la posible circularidad, no podía él aducir ninguna evidencia sensible de tal interacción (de vuelta una explicación imaginaria)
De ser así como decían los aristotélicos no habría movimiento de la flecha en el vacío. Los aristotélicos habían tomado la precaución de excluir el vacío de la física. Después de Torricelli y las bombas neumáticas la excomunión peripatética perdía fuerza.

En vez de una flecha pensemos en una cápsula espacial que abandona nuestra atmósfera: un verdadero aristotélico tendría que admitir que allí hay un lapso con movimiento sin motor (durante ese lapso), lo cual falsifica el principio del quidquid movetur. Por supuesto se puede siempre reinterpretar, pero así la física se va metamorfoseando en filología y jesuitismo.
En el comentario a la primera parte de la Summa el Padre Bochenski O.P. pone sin dar vueltas que a premisa del movido y el motor en la primera vía les incompatible con la física actual y sencillamente insostenible.
No es de tanta importancia discutir si Bochenski tiene razón o no, sólo si para los teólogos del siglo pasado la cuestión del aristotelismo era cuando menos muy dudosa y si por ese motivo estaban tentados a probar otra estrategia. O sea aquello que para los teólogos del medioevo podía ser lo más evidente pasa a ser, para los contemporáneos informados, lo menos evidente.

Pongámonos en el lugar de esos teólogos preconciliares, que no eran ningunos Scannones. Para qué el desgaste de una defensa pasiva en una deprimente guerra de trincheras? Una vía directa de ataque, un Blitzkrieg digamos, tenía que parecerles a ellos una estrategia promisoria. Y no coincidía eso en parte con los atisbos de Heidegger, al cual le hacía ojitos Gilson y Maritain? Así el ontologismo tenía so sexappeal. Que después el remedio resultó peor que la enfermedad, eso ya no lo podían saber.
***

Anónimo dijo...

Matías Eduardo, entiendo que el argumento de Hawking busca eliminar al Big Bang como momento primero del universo. Para él no hay momento primero. Cuando habla de universo autocontenido (expresión de Hawkins) se refiere a universo sin comienzo. Por otro lado, eso de que Dios existía antes del universo es, al menos, sospechoso, y habría que explicar que significa "antes" en ese contexto. Sin dudas no puede ser un antes temporal. No se lo recrimino, porque esto es un blog y no un congreso de filosofía. Siempre estimé que la mejor respuesta a esa clase de argumentos es una que ya señaló un comentarista anterior, y es la que da Sto Tomás cuando explica la compatibilidad de eternidad del mundo con la noción de Creación. Es, en definitiva, la vía de la contingencia, que siempre entendí como la más fundamental de todas.

Respecto al que me manda a rumiar, no se ponga así amigo, que esto es tema opinable. Parece el Diego con su LTA. Ya sabemos como terminó eso.

En el libro XII Aristóteles hablá, durante prácticamente toda esa parte (aunque no sólo allí) de los motores inmóviles, que no tienen materia y potencia. Evidentemente allí ha alcanzado el nivel metafísico que Ud. niega. Creo que sí tiene razón en que con la distinción esencia acto de ser claramente expuesta Sto Tomás puede ir más allá, y llevar todo el argumento a terreno enteramente metafísico, sin necesidad de meterse con esferas ni planetas (aunque Sto Tomás no larga eso del todo).

Saludos, Toti Pasman.

PD: Scannone qué pensará de esto. Tendrá tiempo para estas cosas?

Chestertoniano español dijo...

Yo no quiero mantener la prueba del movimiento o la física aristotélica contra viento y marea. Es sólo que incluso en Física no se quedan los científicos tranquilos con enunciar el principio de inercia y se intenta ver si es producto de un campo o de algo en el interior del cuerpo... sencillamente no se puede evitar pensar que los cuerpos que vemos no llevan en sí más que la capacidad de moverse pero no se bastan por sí solos para ponerlo en acto.
Yo creo que la idea principal es esa, los cuerpos no se bastan a sí mismos para obrar, necesitan a otro para realizar sus operaciones, su esencia no es razón suficiente de sus operaciones naturales y no se basta para realizarlas.
El principio de inercia no implica que no haya un motor o que no sea necesario para el movimiento inercial sino sólo quede hecho el movimiento se mantiene y que sí hay un motor esté siempre actúa salvo que lo impida una fuerza. Sin duda significa que los movimientos de los cuerpos no siguen las pautas que pensaba Aristóteles pero no que haya veces que no necesiten un motor.

Curmudgeon dijo...

Chestertoniano español dijo...

"El principio de inercia no implica que no haya un motor o que no sea necesario para el movimiento inercial sino sólo que de hecho el movimiento se mantiene y que sí hay un motor esté siempre actúa salvo que lo impida una fuerza. "

***

La salvamos raspando ayer y sólo de penales, pero los goles son los goles y no buenas razones.

Contra el Dictum chesteroniano sólo objeto lo que sigue. Si un motor (primero o segundo) sigue actuando después de haberse iniciado el movimiento ese Motor tendría que provocar un cambio en el movimiento del objeto.
En la capsula espacial del ejemplo no es ése el caso.Por lo tanto no hay un Motor actuando físicamente. Y si es así el principio aristotélico es falso.

Claro que no puedo ser tan terminante. Quizás todo se deba a que un ángel caído o una patota de tales hagan de las suyas para neutralizar la fuerza. Tendríamo una coalición de motores y antimotores.

Anónimo dijo...

Lo de Scannone y Bergoglio ustedes lo toman a la chacota cuando podría someterse a un riguroso test experimental.

Si Dios se ve efectivamente en el rostro del pobre, del marginal y el excluido (denominemos esto la hipótesis SB) los asistentes sociales experimentarían su profesión como una tierna teofanía.
Como nuestro Pontífice posee los medios financieros e institutos apropiados podría examinarse entonces el porcentaje de ateos entre los asistentes sociales. Si resulta ser cero o al menos drásticamente inferior al porcentaje registrado en otras profesiones, la hipótesis SB quedaría triunfalmente corroborada.

Realista y racional dijo...

Planteo a continuación lo que me parece que es la cuestión de fondo.

A nivel filosófico, esto es antes de recibir la Revelación y como prerequisito para recibirla correctamente, hay que ser realista y racional. Esto es claro.

La cuestión entonces es: ¿es el aristotelismo el único marco conceptual viable para ser realista y racional? Nadie objeta que sea un marco viable, la cuestión es: ¿es el único?

Claramente algunos tomistas piensan que sí. Que si no se adopta todo el bagaje aristotélico resumido en las 24 tesis y particularmente comenzando por la primera: "Potencia y acto dividen el ser de modo tal que cualquier cosa que es, o es Acto Puro, o necesariamente es compuesto de potencia y acto como principios primarios e intrínsecos", no se puede entender la realidad. Que una vez que Parménides planteó la cuestión del ser, o se adopta todo el marco aristotélico o se cae en el completo colapso intelectual, comenzando por la negación del principio de no contradicción.

Sinceramente, a veces me da la impresión de que esta gente tiene, del pasaje clave de la Escritura sobre este tema:

"Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables;" (Rom 1,20)

una versión personal que dice:

"Porque lo invisible de Dios, desde que Aristóteles escribió su Metafísica, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables;"

Puede ser conveniente notar, para que no parezca que el mero planteo de esta cuestion necesariamente lo pone a uno en la exclusiva compañia de heterodoxos como K. Rahner, etc., que también la plantea un teólogo ortodoxo como José Antonio Sayés. Más sobre el particular en el comentario siguiente.

Realista y racional dijo...

Continuando con el comentario anterior, comento que supe de la posición del P. Sayés sobre este tema por la crítica que en otro sitio le hace un tomista de la estricta observancia. Como me parece que esa crítica es muy ilustrativa de las posiciones sobre este tema, la reproduzco in extenso en el resto del comentario:

(Comienzo de la cita)

No dudo de la buena fe del padre Sayés, pero por desgracia cae en errores de bulto en cuestiones filosóficas principalmente; y todos sabemos que una mala fundamentación filosófica conlleva graves consecuencias teológicas. No me estoy refiriendo concretamente a su obra sobre la Trinidad porque no la he leído sino a otras. Niega por ejemplo la realidad de la potencia como co-principio constitutivo de los entes (Cfr. Cristianismo y Filosofía, págs. 73-74). No entiende que el no ser acto no significa necesariamente no ser nada. En este sentido incurre en el mismo error que Descartes que concebía la potencia como pura negación del acto. Se acerca de algún modo a la doctrina suareciana que distingue con distinción de razón, no real, la división del ente finito en acto y potencia. Consecuencia lógica pues, su oposición a la teoría hilemórfica como explicación de la multiformidad y composición ontológica de todas las cosas creadas. Cfr. Idem. pág. 135: "No vemos que haya que admitir en los cambios corporales dos coprincipios metafísicos (forma y materia prima). Todo cambio físico (incluso esencial) se explica por causas de tipo físico. [...] No es preciso ser hilemorfista para ser realista." Este inmanentismo filosófico conduce a consecuencias funestas tanto para la metafísica como para la teologia.

En otro lugar de la misma obra dice (pág. 335): "Estamos de acuerdo con Zubiri en que hay vías de santo Tomás que parten de una interpretación discutible (la del movimiento), pero la existencia de un orden objetivo es un hecho, y es también un hecho probado la contingencia...". No es de extrañar entonces la reducción por su parte de las pruebas de la existencia de Dios a tres, no aceptando alguna de las vías tomistas por discutibles. Es obvio que si algunas vías le parecen poco acertadas es porque o no las comprende bien o no encajan con su particular y equivocado modo de filosofar.

El P. Sayés debería estudiar la 24 tesís tomistas aprobadas y recomendadas por varios papas como doctrina segura y fiel al pensamiento de santo Tomás en lo que concierne a los principios metafísicos más fundamentales. La primera y quizá más importante reza así: "La potencia y el acto dividen el ente de tal manera que todo lo que es, o bien es acto puro o bien compuesto necesariamente de potencia y acto como principios primeros e intrínsecos." Si se niegan o tergiversan los principios filosóficos más elementales ello redundará inevitablemente en una elaboración teológica deficiente y pobre.

En pocas palabras, las obras de este autor hay que leerlas con bastante precaución.

(Fin de la cita)

Realista y racional dijo...

Respecto a la cuestion que planteé en mis comentarios anteriores, es importante recordar la definición dogmática del concilio ecuménico de Viena de que "el alma racional o intelectual es por sí misma y esencialmente la forma del cuerpo humano".

Es evidente que esa definición presupone el marco conceptual hilemórfico. En particular, presupone que el hilemorfismo es un marco conceptual válido para entender el ser humano. Pero quedan abiertas las siguientes preguntas, todas las cuales comienzan con: ¿Implica esa presuposición ...

1 ... que el hilemorfismo es el único marco conceptual válido para entender el ser humano?

2 ... , si la respuesta a 1 es afirmativa, que el hilemorfismo es ademas el unico marco conceptual válido para entender el mundo puramente físico?

3 ... , si la respuesta a 1 es afirmativa, que es necesario adoptar TODO el bagaje aristotélico (las 24 tesis comenzando por la primera), porque el hilemorfismo lo presupone necesariamente?

Ludovicus dijo...

La verdad, sigo sin ver cómo la inercia puede desmentir al primer motor.
Santo Tomás distingue perfectamente dos tipos de causas: la causa que, separada del efecto, lo hace cesar inmediatamente (o casi, diríamos hoy), como cuando el sol ilumina una habitación; o la causa que permanece en el efecto, como cuando el sol calienta una habitación. Permanece en el efecto hasta que es expulsada por otra, id est, "lo frío". Hubiera entendido lo mismo respecto del movimiento local. Inercia.

Curmudgeon dijo...

Realista y racional dijo...
"Continuando con el comentario anterior, comento que supe de la posición del P. Sayés sobre este tema por la crítica que en otro sitio le hace un tomista de la estricta observancia. Como me parece que esa crítica es muy ilustrativa de las posiciones sobre este tema, la reproduzco in extenso en el resto del comentario"...

La verdad que muy ilustrativo. Y da qué pensar lo de Sayer.

Pero para qué pensar?
Las 24 tesis o nada! Con Hugón hasta la muerte!

Anónimo dijo...

(I/II)
El principio de inercia es sólo la punta del iceberg, pero si no la discernimos a tiempo pasa como con el Titanic y nos iremos a pique.
Para discernir a tiempo hay que considerar que el asunto puede enfocarse mediante una serie de ecuaciones y funciones (como suele hacer el físico) o desde una perspectiva proposicional (como suele hacer el filósofo).

Desde esta última perspectiva tenemos que practicar alguna gimnasia verbal de precalentamiento.
Podríamos decir que un objeto es Apático cuando no padece ninguna fuerza obrando sobre él.
Un objeto es un Conservador si no presenta una variación cinemática con respecto a su estado precedente: si estaba en reposo el Conservador continúa en reposo y si estaba en movimiento continúa en movimiento.

La primera aproximación proposicional al principio de inercia, dirá: Todo Apático es un Conservador.
Esto es sólo una parte de lo que se quiere decir. Si nos restringimos a ella es claro que no se sigue que todo Conservador sea Apático como del hecho de que todo Argentino sea americano no se sigue la inversa. Creo que eso es lo que está pensando Ludovico cuando dice que no ve la incompatibilidad entre inercia y motor aristotélico. Él escribe: "Que ese movimiento se siga conservando en el móvil hasta que otro motor lo altere no arguye contra la necesidad del primer motor". Bueno con respecto a ese movimiento, sí. No hay motor ni primero ni segundo.
Ludovico está pensando que nos las habemos con un cuerpo conservador pero no apático. No es justamente eso?

Anónimo dijo...

(II/II)
Pero el principio de inercia, pensado proposicionalmente, exige incluir junto con la categórica "Todo Apático es Conservador" la cláusula inversa, o sea "Todo Conservador es Apático".

De lo contrario ni la flecha ya disparada ni nuestra cápsula espacial que ya salió de la gravitación terrestre presentarían problemas al aristotélico.
Pero los presentan; por eso ellos imaginaban que el aire seguía moviendo la flecha, estaban buscando desesperadamente un motor. No se les ocurrió decir que la flecha es Conservadora, pero no Apática.

Para que la cápsula espacial siga su trayectoria durante una hora tiene que ser apática durante ese lapso. Entonces, si es apática, no hay allí ningún motor, primero o segundo, ejerciendo fuerza alguna sobre ella. De este modo la incompatibilidad entre el quidquidid movetur y la inercia se hace tan visible como el sol que nos alumbra.

Dilettante in fisica, metafisica e altre cose dijo...

Sres, el tema es simple: los significados físico y metafísico del término "movimiento" son totalmente distintos.

Movimiento a nivel metafísico es cambio de estado.

Movimiento a nivel físico es cambio de posición respecto a un sistema de coordenadas.

Si una partícula se desplaza a cierta velocidad en un sistema de coordenadas, ése es su estado. El principio de inercia dice que, si ninguna fuerza actúa sobre ella, va a continuar en ese estado, o sea desplazandose a esa velocidad.

En el caso de esa partícula, la conservación de su movimiento a nivel físico equivale a la ausencia de movimiento a nivel metafísico: su estado (de movimiento físico) no cambia.

El reposo es tan solo un caso particular de movimiento físico, con velocidad cero.


Dilettante in fisica, metafisica e altre cose dijo...

Para dejar aun mas claro la importancia de distinguir entre el movimiento fisico y el metafísico, voy a complicar algo el tema.

El principio de inercia en su versión simple vale solamente en mecánica clásica o en relatividad especial o restringida. En relatividad general no vale en el caso general, sino solamente en el espacio-tiempo de Minkowski, que equivale a relatividad restringida.

Por ejemplo, en el espacio-tiempo Friedmann-Lemaître-Robertson-Walker o FLRW (en el que Lemaître es frecuentemente ignorado quedando FRW), que describe la expansión del universo, lo que se conserva constante no es la velocidad de la partícula v(t), sino el término:

a(t) v(t) / sqrt[1 - v(t)^2/c^2]

donde a(t) es el factor de escala (NO la aceleracion de la partícula) y sqrt es raíz cuadrada.

En un universo que se expande, a(t) aumenta con el tiempo, y por lo tanto v(t) disminuye.

Fernando dijo...

"Para que la cápsula espacial siga su trayectoria durante una hora tiene que ser apática durante ese lapso. "

Y tiene que NO HABER SIDO apática antes de esa hora (un cohete debió sacarla de la atmósfera) = primer motor.

¿Dónde está la falta de necesidad de un motor?

Blas dijo...

Me parece que lo que Ludovicus quiso decir en terminos de conservadores y apáticos es en la realidad no existen cuerpos apáticos todo cuerpo que no es movido se detendrá en algún momento, por lo tanto en algún momento fue puesto en movimiento. Debe existir un primer motor que puso en movimiento algun cuerpo.

Anónimo dijo...

Cambio por un momento el foco al Vescovo di Roma, porque me parece importante esto que Gabriela Michetti escribió en su blog el año pasado, y que no sé si fue comentado en este blog.

EL PAPA FRANCISCO ME ENSEÑO A NO BAJAR LOS BRAZOS Un día muy caluroso del verano de 2005 estaba en mi despacho de la Legislatura porteña, muy cansada y frustrada por la cantidad de energía y tiempo que se pasaba en discusiones estériles, propias de la "polítiquería" que sólo pone el foco en los temas de los políticos y muy poco en los temas de la gente. Sumado a eso, la hostilidad y agresividad del ambiente, a lo que definitivamente no estaba acostumbrada, porque hacia sólo dos años que me había involucrado en la actividad política. Entonces, para frenar mi impulso a renunciar, lo llamé a Monseñor Bergoglio y le dije; "Ud está en su despacho?" Me constestó que sí y que podía recibirme. Con la silla a todo lo que da, crucé de la Legislatura a la Catedral y me encontré con él. Cuando le expliqué lo que me pasaba y le expresé mis ganas de renunciar y bajar los brazos, él se quedó en silencio 5 minutos aproximadamente. Y luego me dijo varias cosas, que hasta el día de hoy guían mi camino y mi proceder. NUNCA más se me cruzó la idea de bajar los brazos! Entre las muchas cosas que me dijo, me habló de cuatro "máximas" para conducirse en la vida y sobre todo en la política. 1) El todo es superior a las partes. 2) La unidad es superior al conflicto. 3) El tiempo es superior al espacio y 4) La realidad es superior a las ideas. Me gustaría que "conversemos" acerca de esos pensamientos.

http://twtrland.com/profile/gabimichetti