viernes, 13 de noviembre de 2015

El Océano y la Nave de la Iglesia

Creo que no falto a la verdad si afirmo que, poco a poco, en círculos católicos cada vez más amplios, se va extendiendo la percepción de que nos hallamos en un momento especialmente problemático y especialmente peligroso en la historia de la Iglesia.
Sin embargo, quizás no esté de más detenerse unos minutos a intentar precisar en qué consiste en concreto el peligro, o el problema.
A veces escucho decir que, si se impone la nueva visión del sacramento del matrimonio, y de la relación entre este y los sacramentos de la eucaristía y de la penitencia, entonces haremos injusticia a mártires de la talla de Santo Tomás Moro, San Juan Fisher, o el mismo San Juan Bautista, que habrían muerto en vano. Más aún, haremos injusticia a todos aquellos que han optado durante generaciones por una vida sacrificada y de soledad, por fiarse de lo que la Iglesia enseñaba ante una situación, por ejemplo, de abandono. Item más, se dice que lo que está ocurriendo es el triunfo del modernismo. O directamente la suplantación de la religión por otra cosa, etc.
Creo que hay mucho de cierto en todo esto. Pero ya que tanto los lectores como el dueño de este blog han venido aguantando hasta ahora mis avisos y desahogos irónicos, tal vez me permitan también que les hable, por una vez, en un tono completamente serio. Me gustaría intentar resumirles, en muy pocos párrafos, lo que, a mi modo de ver, constituye el núcleo del peligro que estamos viviendo. No obstante, y aunque voy a ser breve, permítanme que comience por el principio:
En el ámbito del oriente mediterráneo que constituiría la cuna de la civilización occidental, dominaba, por lo menos desde el segundo milenio antes de Cristo, y quién sabe si no ya desde mucho antes, una idea cosmogónica muy particular, y muy plausible, si se analiza despacio: La idea de que la forma de ser básica, la forma primordial de la realidad, es el caos irracional. Esta concepción la compartían los griegos del periodo mitológico ―e incluso la mayor parte de los filósofos presocráticos― con los egipcios y los babilonios. Y en las tres culturas se encontró una imagen para expresarla con gran fuerza: el Océano.
La realidad primordial sería un Océano de sensaciones, percepciones, eventos, y desarrollos que se quiebran o se esfuman; un fluido en movimiento perpetuo y sin nada estable en él, sin orden, sin luz: irracional, en definitiva. Los egipcios llamaron a ese estado el Nun, y lo representaban como un estanque sagrado situado a la entrada de sus templos. Los babilonios lo simbolizaban con las figuras acuosas de Apsu y Tiamat. Y representaban a Tiamat como un monstruo marino, para hacer referencia a su carácter irracional. Y, en cuanto a los griegos, su creencia fue sintetizada en aquel verso inmortal de Homero: «Óceano, padre de los dioses...»
A este planteamiento, la tradición judeocristiana enfrentó con valentía una idea completamente diferente: La realidad fundamental no es caos, sino razón: es Logos. «En el principio existía el Logos,... y el Logos era Dios» (Jn 1,1), se nos dice en el prólogo del Evangelio de San Juan, que es el relato cosmogónico definitivo de la Biblia.
Con plena conciencia de la imagen a la que se opone, el anuncio del dominio de Dios, de la racionalidad divina, sobre el océano de la irracionalidad, recorre la Escritura desde el principio ―«...y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas (Gn 1,1)»― hasta el fin ―«... el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe más (Ap. 21:1)―.
Y por eso, los pasajes de Cristo caminando sobre las aguas constituyen al mismo tiempo una representación de la divinidad de Cristo y una reafirmación del poder de la racionalidad sobre el caos. Cristo, que es la Verdad, es también un Camino sobre las aguas de la historia. Y la Iglesia, que es su cuerpo, es una nave que atraviesa sin hundirse el caos de los siglos, con su ideas, sus modas, sus corrientes políticas, culturales e intelectuales, que se generan, luchan entre sí, se funden, se confunden y se destruyen.
Humanamente, algo así es imposible. El hombre no puede caminar sobre las aguas, y el destino de toda teoría humana, de toda construcción humana, y en general de toda empresa humana, es ser una ola más en el mar de la historia. Es decir: modificarse en el tiempo, borrarse, alterarse, fundirse con otras, no tener esencia. A lo más que puede aspirar la gran obra de un gran hombre, o las instituciones surgidas del esfuerzo colectivo de un grupo de grandes hombres, es a ser como estelas en el mar, que persisten por algún tiempo, pero que luego inevitablemente se van deformando y terminan por aniquilarse. Sólo Dios podría crear una obra capaz de mantener por tiempo indefinido su racionalidad, su esencia, en el océano de la historia.
Pues bien, la Iglesia posee una racionalidad, un logos interior, que se despliega a partir de la enseñanza de Cristo, recogida en el Evangelio, y de la enseñanza de las primeras generaciones de discípulos, recogida en los otros textos del Nuevo Testamento. Una racionalidad que se ha ido desarrollando en la historia a la manera en que crece un organismo: manteniendo su esencia ―el depósito de la fe―, al tiempo que maduran sus órganos y sus formas propias.
Mantener el depósito de la fe, acrecentarlo en el despliegue de una tradición en la que no se produzcan, antes o después, rechazos y negaciones de aspectos que antes se afirmaban, e incluso se consideraban centrales, y mantener esta dinámica viva, y por tiempo indefinido, sin degenerar en un caos doctrinal, es algo humanamente imposible a la larga. Pero, por ello mismo, algo así constituye una especie de epifanía, de manifestación de Dios, si realmente ocurre este milagro.
Ahora bien: ¿Ocurre realmente este milagro, o no?
Dicho en otros términos: La Iglesia afirma ser una institución divina, capaz por ello de desplegar el Camino, la Verdad y la Vida en medio del océano, lo que es humanamente imposible. Y el que sea capaz de realizar esto, siglo a siglo, constituye y constituirá un aval no pequeño de su pretensión. Pero, ¿puede mantener en realidad esta pretensión?
Pues bien, el gran peligro del modernismo, que supo ver con clarividencia san Pío X, consistía (¡¡¡consiste!!!) justo en esto: En que describía (¡¡¡describe!!!) el desarrollo doctrinal de tal modo que ya no cabe reconocer una esencia que se mantiene y madura orgánicamente, ni distinguir entre esa dinámica y la dinámica natural del Océano, padre irracional de los dioses. La nave se disuelve en el mar. Seguimos llamándola nave, pero es ola.
Y por eso, si en un punto doctrinal muy serio, como pueda ser la doctrina sobre el sacramento del matrimonio, o la del sacramento de la eucaristía, o la correspondiente al de la penitencia, pudiera ocurrir que las posiciones y argumentos que se nos presentan con sello magisterial un día fueran repudiadas con gruesos calificativos poco después, ¿qué quedaría entonces de la pretensión de la Iglesia? ¿No sería entonces lo más razonable el creer que, siglo a siglo, todo irá cambiando, deshaciéndose, reinterpretándose, fundiéndose con otras doctrinas, al impulso de las corrientes, al impulso de las modas, sin esencia? ¿En qué se distinguirá al cabo la nave de Pedro de una estela cambiante, o una simple ola en el caos de la historia?

Y este es el peligro en el que nos encontramos ahora mismo. El grave peligro de la Iglesia en nuestro tiempo. Y la responsabilidad directa de que nos encontremos en él le corresponde al Papa Francisco en grado eminente, y a buena parte de la jerarquía eclesiástica con él. Uno y otros parecen empeñados ―quiero suponer que inconscientemente― en demostrar que la Iglesia es una mera construcción humana, y que en el fondo de todo subyace el piélago de la irracionalidad. Quiera Dios que no lo consigan.

Francisco Soler Gil

32 comentarios:

Anónimo dijo...


Empezaré diciendo que el concepto de "racionalidad" es bastante INAPLICABLE al Cristianismo, salvo que por ello entendamos una EXPLICACION que unos pocos doctores dan al conjunto de los legos o laicos. En cuanto al tema de la PERMANENCIA, me permito recordar que grandes tradiciones religiosas han desaparecido en la antigüedad, después de haber durado siglos y milenios, como es el caso de los egipcios. O sea que estos argumentos no aportan nada, salvo al cristiano que se empeña en cree en ellos. Casi diría que más fuerza tiene la permanencia del judaísmo, con 4000 años de historia (el doble de la nuestra) y después de haber pasado todo lo que pasaron... y se los ve más vitales que nunca.

El Modernismo es, en realidad, una teoría acerca de todas las religiones, y expresa que se forman en la subjetividad del individuo y las comunidades mediante un proceso de objetivación de ciertos temas que sirven como explicación de la existencia. En este sentido, también constituye una "racionalidad" del océano del mundo, donde el ser humano se encuentra desprotegido de los dioses y a la intemperie. Pensemos solamente en el drama humanitario que estamos presenciando hoy en Europa con los refigiados, en las madres y niños que deben soportar sin techo el duro invierno, etc. El hombre necesita de Dios, y si él no viene en ayuda, nuestra psiquis termina fabricándolo a su medida. Eso es en esencia el Modernismo.

No soy profeta para adivinar el futuro del Catolicismo. Pero creo comprender que lo que estamos viviendo es parte de un proceso en el cual Francisco es apenas un pequeño engranaje. Y el tsunami le habría pasado por encima a Bendicto como a Pio XII o acualquier otro. O acaso San Pio X y la Pascendi pudieron parar lo que vino después ? Yo creo que el que tenga un determinado Catolicismo en mente, deberá limitarse a vivirlo con sus amigos y familia, porque lo que conocimos se ha acabado.

La "racionalidad" y el "logos" no son compatibles con la Fe.
Eso es pura imaginación del creyente.
Racionalidad hay mucha en la Suma de Sto Tomás, pero es un razonar sobre principios supra-racionales, que nos sirven para sentirnos seguros en nuestra trinchera.

Anónimo dijo...


Para un físico como el Dr Soler, la cuestión de discernir si en el fondo existe un cosmos o todo se reduce al caos es un asunto fundamental, que le debe quitar el sueño. Me recuerda ciertos textos de Borges, que pide a Dios que haya una explicación del laberinto, aunque esa explicación no sea para él. Que exista el cielo, aunque no sea para mí....

El Cristianismo, no sólo el Catolicismo, están HOY en una especie de fase terminal. No es que las gentes no necesiten de algo trascendente, pero buscan espiritualidades por otros caminos. En el fondo, todo se reduce a buscar alguna justificación para el sufrimiento de la vida. Porque sufrir sin razón es sufrir dos veces. Es siempre la hisroria de Job que vuelve a repetirse: hay razón o no la hay ?

Anónimo dijo...


Justamente acontece que a la "racionalidad cristiana" explicativa del mundo, la Ilustración y el Modernismo han opuesto otra clase de racionalidad opuesta a todo lo sobrenatural. Se trata de un choque de interpretaciones de la existencia. Y si, según la filsofía moderna, el ser de las cosas es incognoscible (Kant, etc) entonces el hombre se construye un mundo racional fundado en sus propias percepciones, en su propia lógica, y todo cambia según un proceso hegeliano de tesis, antítesis y síntesis. Lo que apenas logramos es inventarle una cierta lógica al océano, y la asumimos mientras nos sirva, para descartarla o reformularla tantas veces como nos sea necesario. La fe en la salvación de Cristo es una especie de salto en el vacío, como creo que expresaba Kierkegaard.

Anónimo dijo...

Racionalidad hay mucha en la Suma de Sto Tomás, pero es un razonar sobre principios supra-racionales, que nos sirven para sentirnos seguros en nuestra trinchera.

Claro, jamás ha leído la Summa.

El anti-Chantas.-

Anónimo dijo...

Anónimo de 13:00 hs: es cierto, razonamos sobre principios supra racionales ¿y qué?. Confiamos en una fe revelada, que se mantiene inexplicablemente a lo largo de 2.000 años. (El judaísmo del siglo I desapareció con el Templo, esto que vemos hoy no es aquél judaísmo, es algo nuevo practicado por judíos, aunque sería largo determinar quién es judío). Sin duda "los que tenemos un determinado Catolicismo en mente" nos limitaremos a vivirlo con amigos y familia, porque lo que conocimos se ha acabado. Pues su sentencia ya estaba anunciada en la revelación. Y el Logos es compatible con la fe,porque el Logos es Jesucristo.
El de H.

Anónimo dijo...


Dr Soler, si siguièramos la lìnea de pensamiento Modernista, según la cual todo es relativo a la cultura en la cual se vive, los mártires como Juan el Bautista y Tomás Moro murieron justamente por lo que en su tiempo se creían "verdades"....pero ahora sabemos que el dogma evoluciona. Por eso digo que hay que volver a leer la Pascendi, y sobre todo hacer el esfuerzo de entenderla. En sus líneas está el detalle de lo que estamos viviendo en la actalidad. Incluso se expresa sobre los "nuevos mártires" que serían los que así se sienten cuando son perseguidos por sus herejias. NHIL SUB SOLE NOVUM

Jorge Rodríguez dijo...

Desde el principio estuvo claro que la Iglesia no iba a durar para siempre sino hasta que regrese Nuestro Señor Jesucristo. Cosa que ocurrirá, luego de predicar el evangelio a todo el mundo, cuando ya casi no exista la fe, reverdezca la higuera, y haya pasado el tiempo de los gentiles etc. Pero, como "el Señor tarda" algunos se creyeron que el Reino de Cristo era la Iglesia y que como el Reino no iba a tener final entonces la Iglesia (aquí abajo) tampoco. Back to basics.

Anónimo dijo...


Querido amigo de las 14:28 (El de H)....cuando escribo lo que escribo estoy ponièndome en la perspectiva de un teologo modernista, para el cual la fe no es un don sobrenatural que se recibe de Dios, sino un sentimiento que nace del alma humana (si es que admiten el alma), sentimiento que luego se expresa en doctrinas y "dogmas". Ésto no lo digo yo sino la Pascendi. En cambio Ud se expresa como católico, y caemos en un diálogo de sordos. Para entender la crisis de la Iglesia hay que hacer el esfuerzo de asumir la lógica de los Modernistas, para los cuales la fe y la ciencia corren por carriles separados, a diferencia de la escolàstica y el tomismo. El Logos no es compatible con la fe porque, para ellos, simplemente no existe el Logos. Hay que releer la Pascendi.

En cuanto al "Anti-Chanta", le aclaro que me conozco la Suma casi de memoria. La razón especulativa trabaja en el campo teològico partiendo de las verdades reveladas. No es como en las ciencias naturales. Por lo demás, los modernistas niegasn justamente que esas verdades sean "reveladas". Hay que re-leer la Pascendi.

Anónimo dijo...

ESTAGIRITA:

Creo que el aporte más importante del profesor SOLER consiste en su demoledor
cuestionamiento al RELATIVISMO RELIGIOSO DEL PAPA FRANCISCO.

Lean con calma y reflexión este párrafo:

"Y por eso, si en un punto doctrinal muy serio, como pueda ser la doctrina sobre el sacramento del matrimonio, o la del sacramento de la eucaristía, o la correspondiente al de la penitencia, pudiera ocurrir que las posiciones y argumentos que se nos presentan con sello magisterial un día fueran repudiadas con gruesos calificativos poco después, ¿qué quedaría entonces de la pretensión de la Iglesia? ¿No sería entonces lo más razonable el creer que, siglo a siglo, todo irá cambiando, deshaciéndose, reinterpretándose, fundiéndose con otras doctrinas, al impulso de las corrientes, al impulso de las modas, sin esencia? ¿En qué se distinguirá al cabo la nave de Pedro de una estela cambiante, o una simple ola en el caos de la historia?"

No hay duda alguna, la posición relativista es una diabólica manifestación de la dialéctica destructiva que empezó con Hegel y siguió con el marxismo, después con Gramsci, luego con la teología de la liberación y finalmente con la ideología del
"misericordismo sin arrepentimiento".

Es una perfecta cadencia de mediocridades y debilidades mentales. Es el odio al
esfuerzo de la lógica, de la razón, de la Revelación y de la Tradición.

Estamos presenciando la corporización del ANTICRISTO.

¡Pero las fuerzas del infierno no prevalecerán!

ESTAGIRITA.

Anónimo dijo...

Entonces... el anónimo de las 17:40 es también el primer conmentarista, y cuando dijo que la racionalidad y el logos no son compatibles con la Fe, estaba poniéndose en el lugar de un modernista: ¿es eso? Bueno, pues yo también me quedo más tranquilo.

En cuanto a San Juan Bautista o Santo Tomás Moro, para un modernista su muerte sí tiene sentido pues murieron por la idea de matrimonio en que ellos creían, como Eleazar, que prefirió el martirio antes que comer cerdo. Pero a nosotros no nos obliga la prohibición de comer cerdo. (Ojo, que ahora soy yo el que habla por boca de un jesuita modernista).

Anónimo dijo...

Excelente artículo Dr Soler. Muchas gracias. Ojalá de de una vuelta por argentina para dar alguna conferencia y lo podamos conocer en persona!

Alfredo

Anónimo dijo...

Comprendido anónimo de las 13:00 vuelto a aparecer 17:40.
El de H.
PD: ¿no sería más fácil que, aunque escriban como anónimos, firmen con un nombre de fantasía al final? Facilitaría las preguntas y contrapuntos...

Anónimo dijo...


Toda la teología progresista actual (podríamos decir) asume más o menos explícitamente los principios del Modernismo expuestos en la encíclica Pascendi de 1907, que parece haber sido escrita ayer. Por eso digo que hay que volver a leerla. Y sobre todo, hacer el esfuerzo de entenderla.

Son cientos y quizá miles los teólogos (curas y ex-curas) que proponen una reforma más radical que la de Lutero, quien por lo menos creía en una Revelación divina, en un Dios hecho hombre y en la Redención por la Cruz. En cambio todas estas verdades y todos los dogmas son concebidos como inventos humanos, productos de una psiquis comunitaria, respuestas culturales a la angustia existencial, etc. La nueva exégesis bíblica empezó más o menos con REIMARUS hacia el 1750, quien empezó con la búsqueda del Jesús histórico, que sería un personaje muy distinto del Cristo en el cual creyeron los apóstoles y primeros discípulos. Luegos siguieron muchos otros investigadores protestantes alemanes, como Lessing, von Harnack, Wellhausen, Schleiermacher y los católicos Renan y Loisy (aprox 1930).

En resumidas cuentas, los modernistas rechazan el tomismo y asumen la filosofía crítica poskantiana según la cual todo se reduce a una percepción del sujeto, sin lugar para una Revelación que viene del cielo. La fe es producto del sujeto y de la comunidad, y está sujeta a los cambios de la vida y la cultura. Pensar en la sólida barca de Pedro en medio del confuso océano es utilizar categorías del pasado (dicen ellos), por eso no sirve de nada querer corregirlos con el Catecismo y el Magisterio. Es un diálogo de sordos, porque cada uno parte de principios opuestos.

Hay que volver a leer la Pascendi de 1907, que parece escrita ayer !!!

Anónimo dijo...


"El Papa actual es un hijo de la cultura política peronista que llevó a la Argentina al colapso, es decir, un país riquísimo que fue a la quiebra. El mismo papa Bergoglio reconoció que en su juventud, su función como jefe de los jesuitas argentinos fue desastrosa."

Socci - RORATE CÆLI 9 noviembre, 2015

Fermín dijo...

Que la Iglesia prevalezca, dadas las circunstancias, es una prueba irrefutable de la intervención divina. Si el éxito (en términos mundanos)de la Iglesia dependiera de la coherencia humana muchos verían en la Iglesia el éxito del esfuerzo humano.
Dios se vale de lo que Él quiere

Anónimo dijo...

Yo no se que es peor alguien que no leyo nada de la suma y la cita o uno que dice que la sabe de memoria.

Anónimo dijo...

Please, save a prayer for France after the bloodshed, shooting and bombs, more than 200 dead people, the islamic butchers are in, Allah o' akbar, death and a black doomed future incoming for the Whole Europe. God bless+

Anónimo dijo...

El que todavía no quiere asumir que la Iglesia ya no está en el Vaticano, es porque quiere seguir ciego. Aquí no hay final feliz que vaya a haber sino el que se dará cuando el Señor Vuelva a separar el trigo de la cizaña.

El 27 de Julio de 2015, Bergoglio dio un largo discurso en Roma. Allí dijo:

"Jesucristo, el Señor, Allah. Estos son todos nombres utilizados para describir una entidad que es decididamente la misma en todo el mundo. Durante siglos, se ha derramado sangre inútilmente a causa del deseo de separar nuestros credos. Este, sin embargo, debería ser el concepto que nos une como personas, como naciones, y como un mundo vinculado por la fe. Juntos estamos en condiciones de determinar un período de paz sin precedentes. Estamos en condiciones de llevar a cabo cosas milagrosas en el mundo uniendo nuestra fe, y el tiempo para hacerlo es ahora. El Corán y la Biblia, dos caras de una misma medalla, de un mismo Dios."

En Septiembre pasado se llevaron a cabo reuniones en el Vaticano con líderes musulmanes para adoptar medidas destinadas a unir a las dos religiones en un ÚNICO CREDO más fuerte y pacífico.

Bergoglio es el que ha liderado en su show en Lampedusa el que Europa abra las puertas a quienes llevan a cabo una invasión religiosa y cultural. Lo de ayer en París es la muestra más clara de que de pacíficos, estos no tienen nada. Y de que, mucho menos tienen que ver con nuestro Credo Católico. No le basta a Bergoglio con usurpar y destruir la Iglesia. Quiere usurpar y destruir Europa y el mundo entero para lograr su Única Religión Mundial masónica que permita la instauración del Único Gobierno Mundial del Anticristo.

Y los que sigan perdiendo el tiempo en intentar intelectualizar el mayor engaño de la historia de la humanidad, se engañan ellos, engañan a los demás, y sólo contribuyen a acelerar la implantación de estos objetivos. Esta es la Batalla Final. El que no se prepare y ayude a prepararse a los demás, colabora con los nuevos dictadores de la destrucción y las mentiras.

La Venganza de Lepanto

Anónimo dijo...

Ágape Libros presentó la primera traducción al español de la obra “El Extranjero” o “La unión en la diferencia”, de Michel de Certeau,
el autor que mas influyó en el pensamiento de bergoglio...


http://www.catapulta.com.ar/

EL GURÚ DE BERGOGLIO

Nota catapúltica

El jesuíta Michel de Certeau (1925-1986) fue discípulo de Henri de Lubac y se dedicó al estudio de la espiritualidad cristiana, proponiéndose “una vuelta a las fuentes para adaptar la nueva doctrina católica a las novedades”. Se hizo notar, además, por el uso del psicoanálisis freudiano. En 1964 participó en la creación de la Escuela Freudiana de París y fue alumno de Lacan, a quien siempre le guardó fidelidad. También siguió a Foucault.

Participó activamente en la revuelta de Mayo de 1968,que para él fue “ un hecho liberador y creativo”. Su pensamiento influyó en la teología de liberación. Murió fuera de toda comunidad religiosa, presumiéndose fundadamente que ya no pertenecía a la Compañía de Jesús

Eck dijo...

La raiz del modernismo no es ni la filosofía post kantiana ni Hegel ni cualquier otro filosofo de renombre. Tiene raices más antiguas. Es sencillamente la no aceptación de que Jesuscristo es Dios y que fue crucificado por nuestros pecados. Es la negación de la Encarnación y de la Redención. Frente a las herejías de Lutero y Calvino( que, a pesar de sus errores, tenían fe), esta nueva herejía se vincula con las de la Antigüedad (arrianismo, docetismo, por eso su querencia por el cristianismo primitivo y, sobre todo, por el gnosticismo, del cual son una copia. Son la antítesis de San Pablo. Sencillamente son "espirituales" que no tienen fe en Cristo crucificado. Todo lo demás son justificaciones, busquedas de razones o ponerse plumas filosoficas a un hueco que no quieren reconocer. En este sentido, los ateos son más consecuentes.
Del papa Francisco, yo cada vez creo que cofunde a Dios con el Poder y el Poder con Dios, de ahí su comportamiento. Venganza de Lepanto no me creo eso, no por parte de Francisco sino de los musulmanes. Menudos son ellos para las componendas de ese tipo.

Anónimo dijo...

Anónimo de las 13:21,
si realmente el Papa dijo eso, no estamos -en rigor- ante un escenario satánico ni masónico. Estamos, si, ante un bochorno de proporciones épicas. Ante una payasada que hubiera merecido un protagonista más a propósito, como Anibaúl Fernández, o como el Coqui 'Oggi Junco' Capitanich. Estamos, en fin, ante la obra cumbre de un histrión menor.

Anónimo dijo...

La Creación no es "racional", sino ordenada y por ello, sabemos que es producto de una inteligencia que llamamos Divina; algo que la Revelación confirmó plenamente. Esto de confundir "racionalidad" con inteligencia es de vieja data y lleva a destinos muy poco seguros y nada felices, cuando no decididamente equivocados cuanto que, además, es producto de una mala formación filosófica -de la cual esta generación presente es ajena pero víctima.
El modernismo simplemente no elimina sino que reemplaza la Metafísica por una cantidad variable de macaneos que agrupa bajo este augusto nombre -preguntar si no al portero Heidegger- a fin de asignarse, como cualquier orillero que se siente inferior, una prosapia que no es propia ni se merece. La confusión e imprecisión de los términos era el primer y más importante paso para ello. Y este vaciamiento de la Filosofía primera era preliminar e indispensable al que se está ejecutando ahora mismo con el Depósito de la Fe desde el vértice de "lautoridá", impensable cuando el sustento metafísico estaba a la mano como auxilio consolador. Así, el "giro antropológico" rahneriano pasó de ser una herejía temible a constituirse en la moderna "dimensión pastoral", predominante, que fija hoy en día el camino al vaciamiento de la Santa Religión; consiguientemente, la salvación eterna de los fieles e infieles está seria y gravemente comprometida como nunca antes en la historia, porque la fuente primera de la salvación -que no ha podido ser suprimida- está siendo envenenada, "humanizada". Así pues, la Revelación y los Sacramentos ya no "serían" las mismas cosas que eran.
Las figuras y tropos de esta nueva religión llevan nombres de cosas conocidas al fiel de siempre, pero significan cosas y realidades distintas.
Aunque observo con toda la humildad que mi humana condición de pecador permite este error en el escrito del señor Soler, no dejo de comprender su sentido último, que parece verdadero del todo; salvo cuando al final deja abierta la posibilidad de que la Iglesia se hunda. Ese es el error previsto que se sigue de un principio poco ortodoxo.
La Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo, no puede hundirse jamás. Podrá no tener templos, plata, Advéniats, colegios, autos, vaticanos o subsidios del gobierno; podrá en suma perder todos los bienes mundanales que ahora posee e inclusive la buena fama humana y hasta cierto punto, la santidad en las costumbres de sus jerarcas; pero como es de Dios, Su Cuerpo Místico, participa de Su eternidad y no podrá ser vencida jamás. Él se encargará de que Su plan no fracase.
Ni siquiera por obra de Jorge Mario B., los obispos argentinos, alemanes, belgas, holandeses o de donde sean.
Esto es así.
El cabo Savino

Anónimo dijo...

Deje de negar la realidad eck... usted con su explicación diluye lo que nos explican los teólogos que saben.

Anónimo dijo...

Está perfectamente dicho en español que la creación es «racional» en varios sentidos, al menos estos tres: que es inteligible (u objeto apto de conocimiento racional), que responde a un diseño inteligente o racional (el plan de Dios creador), y que incluye seres racionales o espirituales (los cuales además constituyen el culmen de la creación, al que se ordenan los reinos inferiores). No es necesario, ni mucho menos, entender por racional que la creación, en conjunto, es un sujeto dotado de potencias racionales: ningún lector sensato habrá entendido eso.

Anónimo dijo...

Tal vez pueda haber puesto mal la fecha. Aquí hay un link que confirma las palabras que cité.

http://impactoevangelistico.net/noticia/6558-biblia-coran-son-mismo-afirmo-papa-francisco

La Venganza de Lepanto

Anónimo dijo...


Parece que Eck descubrió la pólvora. Por supuesto que los Modernistas niegan la Revelación, pero los fundamentos de lo que sostienen se apoyan en doctrinas surgidas de la filosofía y la ciencia modernas. Por eso se cita a Kant, a Reiamrus, a Schleiermacher, a Strauus, a Harnack, a Renan, y al Padre Loisy contemporáneo de Pio X y la encíclica Pascendi y el decreto Lamentabile Sine Exitu.....por favor búsquelos en internet.

Casi todos sostuvieron que el Cristo de la Fe (y en particular la Resurrección del líder) fue una construcción de la comunidad primitiva, y Pablo de Tarso el introductor de la doctrina de la Redención por la sangre. Después pasaron los siglos y los dogmas se fueron cristalizando. Si no se entiende la PASCENDI y el artículo de Garrigou-Lagrange OP ("Adónde va la Nouvelle Theologie?) no se entiende casi nada del problema actual, que hunde sus raíces en la nueva exégesis y en el subjetivismo idealista post-kantiano. No lo digo yo, sino Pio X.

EL PROBLEMA TIENE MAS DE 100 AÑOS, y FRANCISCO ES APENAS UN EMERGENTE.

RATZINGER TENIA TODO ÉSTO MUY EN CLARO. EL VATICANO II NO SALIO DE UN REPOLLO.

En cuanto a lo que dice el Dr Soler, que el Evangelio de Juan con la cuestión del Logos es la máxima cosmogonía, demás está decir que la construcción del cuarto evangelio es actualmente un tema sumamente discutido, y el que no lo quiera aceptar así es porque se contenta con la interpretación tradicional, y está en su derecho. Pero esta actitud es quizá querer cerrar los ojos a la realidad, o no ver lo que pasa a nuestro alrededor.

Daniel

Anónimo dijo...

Masacre de París: Profecía de Monseñor Lefebvre sobre el Islam en Francia

https://youtu.be/xRw7JTd4_Vw

Anónimo dijo...

La matanza perpetrada en París por islamistas poco después de que el prof. Soler hubiera publicado este artículo, ha impulsado como top hashtag el lema de aquella ciudad, «fluctuat nec mergitur», convertido en consigna de resistencia frente a la barbarie sarracena. La frase está tomada de un pasaje del Anticristo, obra del antipapa y mártir San Hipólito, y expresa una alegoría acerca de la Iglesia y el mundo: la misma sobre la que versa el post. El escudo de París es de una simbología profundamente eclesiológica, con el emblema de la nave glosado mediante dicho lema en latín, y en jefe —como cielo protector— las armas de Francia, donde brilla la flor de lis de oro, inequívoco emblema mariano.

Anónimo dijo...



VISITA DEL PAPA A LA IGLESIA LUTERANA DE ROMA

https://www.youtube.com/watch?v=m52m-wxxQbw

Anónimo dijo...


Para el anónimo de las 13:45

Sus nociones de racionalidad, inteligibilidad, cognoscibilidad, etc son muy tradicionales, de tipo aristotélico-tomista, y no consideran las posiciones idealistas sobre nuestra percepción del mundo. Ergo, no sirven acabadamente para comprender los planteamientos del Modernismo.

Anónimo dijo...

y si, porque el gran pecado mortalísimo para los posconciliares es ser tomista-aritotélico detestador de todo lo hegeliano-kantiano..

Anónimo dijo...

Estimado anónimo de por allí arriba: El carácter racional predica un tipo particular de conocimiento que se llama propiamente "discursivo". Es una forma operativa del intelecto pero no se confunde con éste, porque si no podríamos decir -y sería un error- que Dios "es racional" en lugar de decir, como corresponde, "infinitamente inteligente". Los ángeles tampoco son racionales, sino seres inteligentes. Una buena obra sobre crítica filosófica podría poner en su sitio todos estos términos; mas como he dicho, esta generación, sin culpa alguna de su parte, tiene una pésima formación filosófica. Le sugiero para empezar "Gnoseología" de Roger Verneaux; lo publicó Herder hace como 40 años pero todavía debe haber ejemplares por ahí.
Ahora bien: como casi todo el mundo ahora tiene nociones filosóficas -no "conocimientos"- envenenados por el racionalismo kantiano (pruebas hay en demasía en estos mismos comentarios...), para comprender la diferencia que explico en mi pequeña contribución de hace unos días haría falta un tratadito que me parece que no me corresponde hacer.
Por lo tanto, si "cualquier lector" puede comprender que "racional" e "intelectual" son indiferentes, nuestro lugar es el horno... porque es filosóficamente falso.
Cabo Savino (¡jué pucha! ahora nunca seré sargento...)