miércoles, 8 de marzo de 2017

Continuidad y ruptura

por Ludovicus

Que el pontificado de Bergoglio es más una continuidad que una ruptura de los anteriores o viceversa es una recurrente discusión de este foro.La respuesta, hélas, no puede ser simple ,pero intentaré ser breve.

Comencemos por los elementos de continuidad.

(1) Es evidente el proceso de hipertrofia formal de la autoridad papal, digamos, por poner un hito, desde Pío IX en adelante. Esta hipertrofia se manifiesta en la creación de un magisterio que desciende a cuestiones contingentes, por un lado, y por la disposición sobre la liturgia, que es racionalizada, reformada y creada a piacere.
(2) La presentación del catolicismo como un movimiento en torno a un Líder que conduce históricamente a su pueblo, con raíces en el siglo XIX, se acendra en el XX, espejando los movimientos políticos de masas. Al respecto, escribí aquí sobre neopopulismo papal y movimientismo.
(3) El Concilio introduce una crisis de identidad en el catolicismo. Al tomar como máxima “lo que nos une y no lo que nos separa”, “lo positivo y no la condena” y al mismo tiempo valorar al mundo moderno, debilita la identidad católica, convirtiendo el diálogo en una gradual pérdida de tal identidad, que no es genérica sino específica, como todas las identidades.
La trampa de lo genérico es acompañada por otra elemento, lo que llamo “la falacia de las notas esenciales” o “el imperio del masomenismo ontológico”. Por ejemplo, la caracterización de las iglesias sociológicas cristianas como verdaderas “Iglesias”, “aún cuando le falte un elemento esencial”. Es decir la carencia de una nota esencial no quita que algo pueda ser esencialmente esa cosa. Esta falacia reina hoy como método de demolición metafísica, y es interesante que del paralelismo paulino Iglesia/matrimonio se ha pasado al paralelismo Iglesias/ que de algún modo participan imperfectamente del matrimonio (Kasper). Recientemente se ha aplicado a las uniones irregulares, e incluso al gaymonio. Y en realidad puede aplicarse a cualquier cosa. El diablo es un ángel imperfecto, la ONU es un Sacro Imperio al que le falta alguna nota, el comunismo participa de la doctrina cristiana, etcetera. En realidad, Bergoglio es el rey de esta dialéctica, pero el Concilio la maduró.
De estas tres características fluyen el cesaropapismo moderno, el despotismo litúrgico y el ecumenismo. Todas estas son anteriores a Bergoglio, y seguramente lo sobrevivirán, con mayor o menor virulencia, hasta que la Iglesia recupere su identidad frente al pensamiento moderno.

En cuanto a la ruptura,
(1) No puede obviarse la tortuosa, patológica y contradictoria personalidad de Bergoglio, que se ha manifestado opuesta a todo marco institucional que la contenga. Los Papas son hombres, pero desde hace centurias se han sometido a una disciplina que los uniforma y esmerila sus facetas más chocantes y groseras.Y en una organización hipercentralizada como es la Iglesia, el daño de un solo hombre puede ser incalculable, pudiendo torcer el curso de la Historia. Bergoglio ha roto completamente esta tradición, manifestando su desprecio por el pasado de la Iglesia, incitando a la revolución y al odio, entrando en maquinaciones perversas, etcétera, como ninguno de sus antecesores por lo menos desde el Renacimiento. Y esto en la Iglesia no es menor, ha teñido a toda la institución eclesial de un élan destructivo que ningún otro podía darle, de una confusión inédita que llevará décadas enmendar. Ha destruido el gran Mosaico de teselas blancas del Pontificado romano.

(2) Si bien el Concilio y los papas posteriores introdujeron variaciones en la doctrina católica en materia política (libertad de cultos, pena de muerte, dignidad humana) se limitaron a dar pasos en función de cierta corrección. Hasta ahora no se había tocado la moral, en particular la sexual. Paulo VI desfiguró la liturgia, pero encontró un límite en la Humanae Vitae. Y eso porque les resultó decisivo el argumento de que el cambio esencial en materia de fe y costumbres implicaba destruir el fundamento del Magisterio.
(3) Desde el posconcilio se observa el deseo de los papas de resaltar las funcionalidades accidentales de la Iglesia “experta en Humanidad”. Ya que la fe se ha debilitado, tratemos de ponernos en valor con algún elemento simpático o útil.  Benedicto comentaba ingenuamente que los líderes europeos veían a la Iglesia como una guía en el desconcierto moral contemporáneo (?). Como si dijéramos que se “vende”, junto con el Reino de Cristo, la añadidura. Pero aquí Bergoglio da un salto: “vende” la añadidura, hace política inmanente y populista, omite expresamente a Cristo, sacraliza a la ecología y la hace objeto de definiciones pseudoteológicas. Estamos aquí frente a una innegable ruptura, que ha convertido al Pontificado en el último ariete y a la par bastión de la Izquierda planetaria.
(4) En lo demás, Bergoglio exacerba los elementos nodales del posconcilio, nunca del todo extirpados durante el papado napoleónico del Magno ni las restauraciones de Benedicto: la valoración del Mundo y el Pensamiento Moderno y la ausencia de una crítica sistémica al mismo, el ecumenismo disolvente, la liturgia delicuescente. Está claro que en esto, aunque haya extremado las líneas, Bergoglio no es más que un catalizador.

Hay pues, continuidad y hay ruptura. Juzgue el lector cuál prevalece

39 comentarios:

Anónimo dijo...

Señor, gracias por el Magisterio de Ludovicus.

Jack Tollers dijo...

Excelente. Y la pregunta final es buenísima.

Sobre todo porque es imposible de responder.

J.T.

Anónimo dijo...

Respecto a la hipertrofia del papado y la lógica neocon, me pareció muy útil lo que desarrolla Marín-Sola en su libro La Evolución Homogénea del Dogma Católico. Refiriéndose a Suárez dice: "Suárez no titubea, y dulcificando cuanto puede las frases, pues está sintiendo lo extremadamente grave y delicado de su posición, asienta resueltamente que la definición de la Iglesia es un nuevo testimonio divino, una nueva revelación. Dios -dice- nos habla de nuevo en cada definición de la Iglesia; el testimonio que El nos da de una verdad mediante la Iglesia, tiene el mismo valor que el que nos dió por los Apóstoles o profetas, y equivale, por lo tanto, a una verdadera revelación. Así, pues, lo que no era revelado antes de la definición, pasa a ser revelado mediante la definición, y es, por consiguiente, de fe divina".

Y, en relación al Cardenal Lugo, cercano en este punto a Suárez, dice más adelante Marín-Sola: "Lugo dice: `Tal virtual no revelado es de fe después de la definición, porque es revelada la asistencia del Espíritu Santo para definirlo`. Como se ve, Lugo da por supuesto lo mismo que tenía que probar, esto es, que la Iglesia puede definir un tal virtual. Como veremos a su tiempo, un tal virtual no puede definirlo la Iglesia ni como de fe ni como infalible. Con esa teoría de Lugo podría probarse igualmente que la Iglesia puede definir infaliblemente el número de las estrellas o el de gotas de agua de la mar".

En esta lógica, lo que va diciendo cada nuevo Papa es una nueva revelación que se funda en la asistencia del Espíritu Santo. La autoridad papal no se encuentra atada a la Biblia y a la Tradición.

Esta fundamentación justifica al espíritu neocon, que tiende a atribuir al Espíritu Santo las decisiones de la jerarquía (no sólo eso, también está el sobredimensionamiento y la deformación de la obediencia). Además, también al progresismo le es útil: en el futuro el Papa puede decir nuevas cosas, con el mismo valor que la Biblia.

Cordialmente,

El Cuyano.

Lefe Estepario dijo...

Gracias Ludovicus. Me permito complementar:
En armonía con lo que tanto se ha recalcado en este blog, la hipercentralización no debe entenderse como rasgo inherente a la Iglesia. Que el Papa sea el poder supremo y la última instancia –cuestión que nos guste o no ha sido objeto de numerosas definiciones incluso antes de 1870- no implica que sea el vértice de una pirámide con meras correas de tranmisión que se limitan a ejecutar las ordenes.
Bien vale una comparación entre el régimen medieval y el absolutismo: en ambos regímenes el rey tenía la plenitud del poder legislativo, ejecutivo y judicial, pero en el primero se reconocía la existencia de diversas autoridades inferiores igual de legítimas a las que debe respetar en su naturaleza según el principio de subsidiariedad, mientras que el absolutismo no se conforma con ello y decide suplantar las jerarquías naturales con un diseño racional y centralizado desde la nada. Podríamos decir que la constitución de la Iglesia se asemeja más al primer ejemplo, pues tanto el Papado como el Episcopado son de derecho divino, y si bien el Romano Pontífice puede ejercer la plenitud de poderes (negar esto sería admitir una división de poderes al estilo liberal) no puede desconocer la potestad de los Obispos: suponer lo contrario equivaldría decir que la Iglesia no necesita Obispos sino meros nuncios o legados.
Concuerdo con el hito de Pionono. En particular porque con el arranca en plena forma del género “enciclica” con el que hemos crecido varias generaciones de católicos, e impensable siglos atrás. El abandono del magisterio que se limitaba a precisar los dogmas y las herejías mediante los canones pasando al tono exhortativo y a muchas veces diletante que obliga al fiel a seguir al Pontífice ya no en sus definiciones de fe sino en sus opiniones y manias sobre cualquier tema. Un Papa restaurador sería prudente mientras menos hable.
En cuanto al carácter de las definiciones que desarrollan el dogma, estas se enfrentan a otra verdad de fe, que es el cierre de la Revelación con el final de la Era Apostólica. Ratzinger señalaba en su “Teoría de los Principios Teológicos” que a los cismáticos de Oriente en justicia no se les podría exigir asentir a más dogmas que los fijados al 1054, y ahora me queda claro porque pensaba así: las pretensiones latinas podrían entenderse en el sentido de que la Revelación no estaba completa aún siglos después de la muerte de los 12.

Anónimo dijo...

Gracias, Ludovicus, por compartir con nosotros esos atinados pensamientos. También los de aquel otro post, que oportunamente enlazas, sobre populismo, movimientismo y carismatismo.

Yo diría que esa dialéctica de continuidad y ruptura está conduciendo a la Iglesia y al papado a una situación de inminente colapso. El canibalismo institucional (otra feliz acuñación tuya) está lógicamente abocado al colapso: la autofagia no es una dieta que se pueda mantener indefinidamente. El papado, que había heredado un grueso caudal de autoridad (en parte legítima y en parte «mal habida»), está dilapidando rápidamente todo ese capital, usándolo como combustible en su obra autodestructiva. No tardaremos en caer en la cuenta de que aquella autoridad hipertrofiada se ha consumido precisamente en el socavamiento de la misma autoridad del papa, y la institución papal se encuentra sumida en la irrelevancia. Dejará de preocuparnos si el papa es malo, peor o mucho peor, porque el papa habrá perdido toda capacidad de influencia en el mundo y en la Iglesia, incluso para seguir demoliéndola. Cuando esto ocurra (rectius: cuando nos demos cuenta de que ha ocurrido, porque está ocurriendo ya), comprenderemos que la papolatría sentimental, degeneración última de aquella autoridad, era solo la cáscara vacía en que se había convertido el catolicismo sociológico residual. Al ver a la Iglesia reducida a la inanidad social, quizá añoraremos las masas enfervorizadas que convocaba en torno a sí el Papa Magno. Pero tendremos que reconocer que el aparato, el espectáculo que entonces desplegaba la Iglesia era algo falso, huero. Que aquellos baños de multitud fueron no solo una impostura, un espejismo, sino el canto del cisne de una institución que ya presentía la muerte. Porque la pérdida de los últimos restos de influencia social del papado (ad intra y ad extra) va a suponer su muerte social, por más que las promesas de indefectibilidad hechas por Cristo nos garanticen que la institución fundada por Él pervivirá, aunque sea reducida a la mínima expresión: como una semilla de mostaza según la exégesis profética de Ratzinger.

khispano atlántico dijo...

Hay continuidad pero ya explosiva, implosiva romana, diríase que los demonios fueron entrando y cogiendo nichos vaticanales esperando expectantes su momento y que se les unieran los suficientes PARA.... BERGOGLIO el jesuita letrinoamericano. THE END demolitio romae post-conciliar.

Âνδρέας dijo...

En esta, completamente de acuerdo.

Walter E. Kurtz dijo...

Gracias por la reflexión de Ludovicus.

En cuanto a la última encrucijada señalada y a la que se refiere Tollers, recordar que ya Juan Pablo II se metió en el brete cuando hizo suya la frase que Barth atribuye (apócrifamente, según dicen los que saben) a San Agustín "Ecclesia semper reformanda". Frase tan altisonante como hueca, como decir que "con la democracia se come, se educa, etc."

Me parece genial lo de Suárez que recuerda el Cuyano. No sólo es la lógica del neocon, me temo que incluso en tradicionalistas pasa (al menos hasta 1958).

Por eso y aunque critiquen a Newman, es necesario que unos y otros lean y traten de hacer el esfuerzo por entender su Desarrollo de la doctrina cristiana. No es necesario que le crean todo ni que estén de acuerdo, pero en vez de quedarse con que si Newman tenía origen judío o si era cripto-protestante, traten de entender lo que dice sobre la base de la doctrina patrística.

Si creemos que el Magisterio es una especie de "código legal" cuyos artículos pueden ser modificados o abrogados por cada Papa, o un Vademécum que se puede consultar como quien busca una definición en el diccionario que se va modificando todos los años, estamos a merced de la buena (o mala) voluntad de los Papas, dicasterios, obispos, etc. Así, con esta interpretación "legalista" del Magisterio, la legitimidad o no de una medida "x" dependerá de cuestiones meramente formales y no del contenido de la misma. De ese modo, para algunos, el Vaticano II será un concilio que no obliga simplemente porque Pablo VI lo llamó "concilio pastoral" y para otros sí porque tienen "constituciones dogmáticas", o los cambios de Francisco tampoco obligan porque no usó el anillo del pescador aunque para otros sí porque manifiestan su "intentio". Esta forma de entender el Magisterio, ignora que es la Tradición, y el ajuste o no a ella, lo que hace de una doctrina determinada que sea católica o no (y no al revés, como decía algún neocon haciendo de la Tradición un pick & choose del Magisterio circunstancial).

Si conocemos la historia de la Iglesia, es evidente que así no fue, nunca fue, y cuando los Papas actuaron como déspotas en cuestiones de fe y moral (que fueron menos de las que se cree, pero que sí ocurrieron), otros papas posteriormente, obispos o los mismos seglares (muchos de ellos santos), tarde o temprano, los corrigieron.

"En otros tiempos, cuando el Papa se equivocaba, los santos de aquel tiempo le decían tranquilamente: 'Non lo sapevate un corno', y el Papa mismo rogaba que se lo dijeran. Había más caridad. Había comunión." (Leonardo Castellani)

Anónimo dijo...

"Desde luego tiene que haber entre vosotros disensiones,para que se ponga de manifiesto quienes son de probada virtud entre vosotros" I Cor. 19. La oscuridad reinante nos muestra el camino hacia la luz.Esto es lo positivo de este escenario calamitoso.

¿Continuidad o ruptura?, más bien una infección en el torrente sanguíneo, que hoy es una verdadera septicemia.

Anónimo dijo...

El tumor estaba en el pulmón, pero esa patología no alcanzaba para matarlo y quizás con tratamiento adecuado se reducía. Ahora hizo metástasis en la cabeza misma con otros tumores distintos pero vinculados con aquel, y conduce a la muerte. Es continuidad, porque se trata de la misma génesis, pero es ruptura en cuanto al tumor inicial en si, porque ahora otros distintos atacaron la cabeza. Juan A.

lucardo dijo...

El contenido del artículo es cierto, pero con excepción de parte del punto 3, no estoy de acuerdo en las conclusiones, aunque deje planteada la pregunta, y lógicamente discrepó con varios comentarios.

Considero que lo que ha hecho Bergoglio es absolutamente monstruoso , sin parangon en la historia desde San Pedro.
Estoy de acuerdo con el punto 3) referido al Concilio , y conviene recordar a la persona que lo convocó, que es clave.
Siempre es fundamental la persona.
En cuanto a Bergoglio, puede que venga otro que lo supere, pero parece humanamente casi imposible.

Advierto además que no se ha tenido tenido en cuenta -por lo menos explícitamente- el El Apocalipsis y su profecía acerca del pseudo profeta, que autores como Castellani y Solovief presentaron como un personaje histórico de radical importancia , siguiendo el libro sagrado.

Parece haber un olvido (quizás no se crea , ya que no hay obligación....) -en este centenario de Las apariciones de la Virgen de Fátima- en sus mensajes y la visión final (sin mensaje publicado ) de los pastorcitos.

Me refiero a "El Santo Padre tendrá mucho que sufrir.... y "al Obispo vestido de blanco , hemos presentido que era el Santo Padre cayó muerto ....", así como a algún otro diálogo entre Lucia y Jacinto referido al Santo Padre.
Creo que se minimiza o relativiza : "Tu eres Pedro y sobre esta Piedra edificaré Mi Iglesia", y así la persona del Papa, quiero decir de este y de todos los anteriores. No sé si será una reacción subconsciente defensiva frente a este personaje nefasto.

Y, en linea con esto, se hacen interpretaciones y críticas históricas de las papolatrias y sus antecedentes tomados como un hito, como por ejemplo Pio Nono.
En estas interpretaciones históricas -exclusivamente clericales - ni se menciona la infiltración y acción de la masonería , las grandes herejías, y su monstruosa destruccion de la cristiandad.

Sintetizando, y simplificando, creo que :

Bergoglio es hasta hoy, un personaje único en la historia de la Iglesia que no podría haber aparecido sin la acción secular de la masonería , el Concilio VII y quien lo convocó.

La cuestión de la persona ha sido y es siempre trascendental, y así es la del Papa, para bien o para mal.

Anónimo dijo...

Massimo Borghesi: "Para Carrón, solo la experiencia del hecho cristiano, la “experiencia” y no la adhesión formal a los dogmas o a la tradición, puede generar hombres en los que la fe se exprese como una humanidad nueva. No cristianos “reactivos”, resentidos, amargados, en guerra con el mundo, sino personalidades libres, apasionadas por los fragmentos de bien que de hecho se encuentran en el presente. Puntos luminosos de fraternidad, de compasión, de ternura. Médicos y enfermeros de ese hospital de campaña que es, y debe ser, la Iglesia del siglo XXI."

Anónimo dijo...



Comparto totalmente con Massimo Borghesi .

Denisovic dijo...

Lucardo:
"Bergoglio es hasta hoy, un personaje único en la historia de la Iglesia que no podría haber aparecido sin la acción secular de la masonería , el Concilio VII y quien lo convocó".

Esto es literalmente cierto, pero no tanto en base a Juan XXIII o, el propio C.V. II, que todo contribuyó a ello, sino ESPECIALMENTE EN SU ALUSION A LA MASONERIA. Esta última, sin la menor duda, HA SIDO DECISIVA.

Wanderer dijo...

No soy conspiranoico y no suelo publicar comentarios que hablan de conspiraciones secretas y demás cuestiones del género. Sin embargo, quizás Denisovic no esté tan errado en su confirmación. El portal de noticias americano, Breitbart, que es la contraparte conservadora del progresista Huffington Post, publicó ayer esta noticia:
http://www.breitbart.com/national-security/2017/03/08/italian-archbishop-suggests-pope-benedict-xvi-resigned-obama-pressures/

Anónimo dijo...



Todo los días , el Papa hace la oración de Santo Tomás Moro para tener el sentido del humor .

Anónimo dijo...

Pero la continuidad tuvo un breve período de ruptura. BXVI firmó el Motu Propio, todos lo citan diciendo que un Papa no puede hacer lo que quiere y su libro con la frase del libro de Newman "brindo primero a la conciencia y luego al Papa".

PS: Negri afirma que BXVI recibió presiones y lo ata al pedido de investigación que hicieron los católicos de USA a Trump por lo encontrado en Wikileaks. Es siempre la misma información que rebota.

Carlo dijo...

Wanderer, he leído en varios lados que el IOR fue sacado del SWIFT (el sistema bancario internacional de compensaciones) en 2013 supuestamente por no cumplir los requisitos de lucha contra el lavado de dinero, y a los pocos días de la renuncia de Benedicto se lo restableció. Hay quienes sospechan que eso fue parte de la campaña para forzar la renuncia de Benedicto. No tengo cómo corroborar que sea real, pero es una hipótesis interesante.

Juan dijo...

Lefe Estepario escribió:

"Ratzinger señalaba en su “Teoría de los Principios Teológicos” que a los cismáticos de Oriente en justicia no se les podría exigir asentir a más dogmas que los fijados al 1054,"

Posición claramente insostenible, porque si se la aceptase no habría razón alguna para no afirmar también lo siguiente:

"a los miafisitas (coptos, armenios, etc.) en justicia no se les podría exigir asentir a más dogmas que los fijados al 450, es decir en Nicea, Constantinopla I y Éfeso."

Juan dijo...

Con respecto a las citas por El Cuyano de las posiciones de Suárez y Lugo tal cual las describe Marín-Sola, esas posiciones son totalmente heterodoxas. Y no es necesario rechazar el Concilio Vaticano II para afirmar esto. Por el contrario, lo puedo afirmar perfectamente a partir de la Constitución Dei Verbum.

Martin Ellingham dijo...

Diría que Francisco muestra continuidad y discontinuidad respecto de Pablo VI-Juan Pablo II (dejo aparte a Benedicto XVI por algunas singularidades de su pontificado, para no hacer matizaciones que serían demasiado extensas):

(1) Hay continuidad en el núcleo de las novedades problemáticas del Vaticano II. Francisco le agrega su estilo personal, su vulgaridad, pero el fondo es el mismo.

(2) Y hay discontinuidad en algunos temas, en los cuales Francisco parece dar señales de radicalización progresista. Pienso ahora en lo que ha dicho sobre la pena de muerte (en un deplorable vídeo) que va más allá de Juan Pablo II, y se aproxima a teólogos progresistas de lo peor. También en la Comunión de los divorciados. O en temas de DSI. Quiere marcar una diferencia aunque sin decirlo abiertamente.

A los juanpablistas todo esto los desconcierta y a veces los irrita. Directa o indirectamente Francisco da a entender que ha leído a Rahner (o a rahnerianos) y así pone en crisis a un juanpablismo que creyó sepultado al “teólogo estrella” de la Compañía por la “ortodoxia” de Von Balthasar y Congar.

Saludos.

Juan dijo...

Cuando se discute sobre el Magisterio, los concilios ecuménicos en general y el Vaticano II en particular, hay que tener claro que el hecho de que un concilio sea ecuménico no implica que todo el contenido de sus documentos sea infalible. Solamente es infalible su magisterio extraordinario o definitivo, usualmente expresado como anatemas a quienes afirmen las proposiciones contradictorias. El resto del magisterio puede contener errores, y el Vaticano II no fue el primero en tenerlos. Un caso clarísimo de esto es el "Decreto para los armenios" del Concilio Ecuménico de Florencia, que dice que la materia del sacramento del Orden es la entrega de los instrumentos:

"El sexto sacramento es el del orden, cuya materia es aquello por cuya entrega se confiere el orden: así el presbiterado se da por la entrega del cáliz con vino y de la patena con pan; el diaconado por la entrega del libro de los Evangelios; el subdiaconado por la entrega del cáliz vacío y de la patena vacía sobrepuesta, y semejantemente de las otras órdenes por la asignación de las cosas pertenecientes a su ministerio."

Es evidente por la Escritura (1 Tim 4,14 y 2 Tim 1,6) y por la Tradición (reflejada en la celebración del sacramento en el rito antioqueno-bizantino y en el rito latino hasta el siglo X) que la materia del sacramento del Orden no es la entrega de los instrumentos sino la imposición de las manos por parte del obispo consagrante (o los obispos, en el caso de consagración de un obispo). Pío XII resolvió definitivamente la cuestión en su constitución apostólica "Sacramentum Ordinis" de 1947, en la cual, en su "suprema Autoridad Apostólica y en ciencia cierta", declaró y, en la medida necesaria, decretó y dispuso, en un pronunciamiento que parece reunir los requisitos de infalibilidad, lo siguiente: "la materia única de las sagradas órdenes del diaconado, presbiterado y episcopado es la imposición de las manos".

Anónimo dijo...

lo que compartas no hace a la cuestión 10:19, busquen la realidad no su criterio egocéntrico.

Anónimo dijo...

¿Qué presión podría hacer renunciar a un Papa?. En Teología Católica, hasta donde yo sé, el fin no justifica los medios. No se puede hacer un mal para evitar un mal mayor.

Bulgarov dijo...

Ludovicus:
Gracias por compartir su lúcido pensamiento y sobre todo por el interrogante final, que en mi opinión es lo que cala hondo en el quid de esta quaestio.
Pero quisiera, por sobre todo, subrayar el comentario del Clnl. Kurtz, creo que el mismo merece un post aparte y pido (sugiero) a algún abogado/teólogo/ o persona afín que se afane a esta tarea. Y es precisamente la de esclarecer la esencia de la Tradición y del Magisterio, absolutamente desembarazada de la tara positivista moderna.
Y es que a mi entender, lo que le pasa a muchos "tradis" (amigos muchos de ellos) es que no se dan cuenta que poseen una forma mentis eminentemente moderna, se piensan que Trento definió la Tradición para siempre, que se cosificó la misma, que la Misa es ésa y no otra (como la Bizantina por ejemplo) y que ante cualquier duda lo que hay que hacer es buscar qué se dijo allí y listo o en algún otro documento de Pío V. Lo mismo sucede con la Teología, pues se considera que todas las respuestas a todos los interrogantes y toda opción posible se encuentra en Santo Tomás de Aquino, y en la Summa Th. más especificamente (es decir, en su manual) y otro tanto con el Magisterio que está contenido en el Denzinger, e via dicendo...
Esto no es otra cosa que POSITIVISMO, es IDEOLOGÍA pura, es buscar certezas en elementos externos, tangibles, cognoscibles y maleables y no en una PERSONA.
Es reducir nuestra Fe a una serie de lugarcillos comunes donde encontrar respuestas para todo, denostando la esencia de "Apuesta" o de "naufragio necesario para llegar" que el catolicismo implica y que Castellani nos trae en Jauja.
No es otra cosa que la tergiverzación de la Fe que los “espíritus geométricos” realizan, me parece, más por debilidad interior que por otra cosa; es externalizar la Fe, judaizarla si se quiere. Se trata de una especie de facilismo, pues es más cómodo estudiar un resumen de la Summa que Rezar, en el sentido que decía Evagrio que “Teólogo es el que reza”. Pero esta tarea de ir al interior a buscar a Dios (con las ayudas de los sacramentos, así no me tildan de Luterano) implica vencer el terrible y espantoso tedio de vérselas con uno mismo, de romper con la gran barrera de aburrimiento que me separa de mi “propia interioridad”, en el sentido agustino de que Dios es más íntimo que mi propia conciencia.
El Espíritu sopla, es que el que trae (tradere) una Palabra viva, una Persona, no un conjunto más o menos homogéneo de postulados que hay que saberse de memoria cual testigo de Jehová se sabe 10 versículos al dedillo y nada más. Con esto no niego lo externo que tiene nuestra religión, pues no somos ángeles, pero lo único que pido es que quede claro que no se puede reducir nuestra Fe precisamente a lo más externo que ella tiene. Precisamente eso fue lo que hicieron los fariseos de la época de Cristo, que no entendieron que el templo de su cuerpo Él lo levantaría en 3 días, que quien desea a una mujer ya comete adulterio en su corazón (y no que es un mero pecadillo de “caballeros”), que no hay nada fuera del hombre que pueda mancharlo sino lo que de él sale, etc.
Pido a los amigos tradis que no se ofendan, pues ésto, más allá de considerarlo una tara recurrente en muchos de ellos, es un peligro al que nos afrontamos todos diariamente, y es el de dejarnos abatir por nuestro aburrimiento interior.
In Domino!

Rusakov dijo...

Bulgarov, yo no me enfadaría tanto si esos tradis a los que usted hace referencia buscaran y quisiera encontrar respuesta a todo en el Concilio de Trento o en San Pío V. No. Para ellos todas las respuestas se encuentran en Pío IX, San Pío X y Pío XII. No se dan cuenta, como usted bien dice, lo modernos que son, aunque su modernismo prefiera llamarse ultramontanismo.

lucardo dijo...

De acuerdo Denisovic.
Lo del Juan XXIII y el CV Ii , y también Pablo VI son consecuencias de esa acción decisiva,
Pero siempre volviendo a la cuestión también decisiva de la Persona, si ellos hubieran VISTO, podrían no haber convocado al Concilio, como bien hizo Pio XI, y demorar la desintegración actual y su puntal decisivo actual : Bergoglio.

Como dice Wanderer,
Breitbart es una interesante fuente para seguir en estos tiempos, siendo principalmente político y de USA.

Ayer mencionaba que Soros está en problemas, que así sea.

Anónimo dijo...

Si en lugar de hacer "teología de la historia" hicieran "teología de la Palabra" ya habrían llegado -luego de cuatro años de fábulas- a la verdad de lo que ocurrió.

"Te alabo Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y haberlas revelado a los pequeños".

Anónimo dijo...

Juan: se trata efectivamente de opiniones heterodoxas. Como dice Ud. contradice el Vaticano I. Marín-Sola dice textualmente: "Después del Concilio Vaticano, esta opinión de Suárez no puede sostenerse". Por la época en que escribió, se refiere al Vaticano I.

Pero el objetivo de incluir la cita no sólo era mostrar su heterodoxia, sino mostrar hasta que punto esta tesis heterodoxa ha influido en la mentalidad de gran parte de la Iglesia en la actualidad. Desde el punto de vista teórico, la tesis de Suárez me parece que es el fundamente del neoconismo actual. Aclaro que sólo desde el punto de vista teórico, porque el neoconismo es en gran parte un problema de praxis y, en este sentido, tiene otras causas, como la comodidad o el deseo de seguridad.

Si el neoconismo es poner la autoridad por encima de la verdad, debe existir algún fundamento teórico para sobredimensionar la autoridad. Y este fundamento consiste en divinizar todo lo que la autoridad dice o hace (o es revelado, o es fruto de la asistencia del Espíritu Santo). Entonces, la designación de un colaborador termina siendo obra directa del Espíritu Santo. O la regularización de una organización, algo dogmático. El neocon creo que va más allá de Suárez.

En todo caso, se necesita un estudio más profundo de la relación entre la tesis de Suárez y sus proyecciones actuales.

Cordialmente,

El Cuyano.

Anónimo dijo...

Todas las reflexiones que se impulsan en esta página sobre el pontificado de Bergoglio y la Iglesia son interesantes, pero a mi juicio se están aplicando unas pautas de interpretación esencialmente propias del análisis político. Puede ser un sistema útil para llegar a algunas conclusiones válidas, pero recordemos que sólo con una visión teológica de la historia se consigue comprender lo que sucede en el mundo, pues todo está bajo la Providencia divina y sirve a sus designios. Los cristianos estamos invitados por Jesús mismo, a entender «los signos de los tiempos», que la Iglesia define como «los indicios significativos de la presencia y de la acción del Espíritu de Dios en la historia».

Y analizando el momento presente de la iglesia tras cuatro años del pontificado de Bergoglio - un personaje que ciertamente como señala Lucardo, es único en la Historia de la Iglesia y que aparece como resultado de determinadas circunstancia históricas, entre ellas, añado, posibles conspiraciones, sea la que ahora emerge, Soros-Obama-Clinton, o la ya conocida de la “mafia” de Saint Gallen (que pueden estar vinculadas)- vemos signos que según el Catecismo nos conectan con los últimos tiempos, la prueba de la Iglesia antes del advenimiento de Cristo y el Apocalipsis.

El Catecismo nos habla «una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad» (CIC 675). ¿No es esto lo que está sucediendo? ¿No es una impostura religiosa la “solución misericordiosa” de Bergoglio a los adúlteros, a las parejas que viven en concubinato o a las de homosexuales, transexuales, ……..?.

La apostasía de la verdad está instalada en la Iglesia y se sirve a la agenda de lo políticamente correcto. Así se llega al «falso profeta», la segunda Bestia del Apocalipsis (símbolo del ámbito religioso), que sirve a la primera Bestia (el símbolo de las potencias que luchan contra el Reino de Dios -Obama-Clinton-Soros-la ONU) y que seduce al mundo falsificando el cristianismo.

Cabe preguntarse por todo ello, si no estamos ya con Bergoglio en la personificación histórica del «falso profeta», todo parecería indicar que sí, y que podríamos encontrarnos en la crisis final del «misterio de la iniquidad», que obra desde el principio como enseña San Pablo (2 Ts 2, 6 s.) y que culmina con el endiosamiento del hombre (2 Ts 2, 4). Todo esto ha de suceder antes de la Venida del Señor.

Agustín dijo...

Wanderer, le hago una humilde sugerencia: yo entiendo que quiera ser lo menos restrictivo posible a la hora de moderar comentarios, pero me parece que no debería publicar aquellos que se desvíen del tema (los famosos "off-topic") o que no aportan nada a la reflexión, por ejemplo, los que sólo agradecen el post o expresan meramente apoyo o acuerdo.

Obviamente, este es del tipo de comentarios que no debería publicar.

Dios lo bendiga.

Anónimo dijo...

Qué dolor siento no poder defendernos de los ataques a la Catedral. Es similar a como castigaban a los que defendían a Jesús antes de su crucificción

Jorge Rodriguez dijo...

En mi opinión los Papas del siglo XIX y XX hasta Pío XII inclusive fueron excelentes, mucho mejores, en comportamiento personal y doctrina, que la media de los Papas de la tan añorada Edad Media. Pero había dos problemas: El primero interno, los cuadros medios y los teólogos, estaban carcomidos por las nuevas filosofías antitomistas y el liberalismo/modernismo (es decir, falta de fe), y por abajo los laicos con mucha devoción, mucha piedad pero sin cabeza ni formación teológica.

El segundo problema son los enemigos externos, todos los estados liberales surgidos de la Revolución Francesa, y los estados protestantes, aliados a la masonería. Supongo que no es ser "conspiranoico" pensar que la disolución del católico Imperio Español fue impulsada por las logias masónicas desde Londres. Y supongo que no eran conspiranoicos todos los Papas que condenaron la masonería. Los enemigos externos existen, así como la Sinagoga de Satanas, toda la revolucion sexual-cultural del último siglo de donde salió?



Anónimo dijo...

Por supuesto que una designación puede ser la obra del Espíritu Santo, porque no. En un verdadero papa es legítimo pensar eso.

Anónimo dijo...

Fray GERUNDIO
http://www.alertadigital.com/2017/03/09/aniversario-tenebroso/

ANIVERSARIO TENEBROSO
Esta semana se cumple el cuarto aniversario de la salida de Francisco al balcón, investido como nuevo Pontífice.

San Juan: Te crees rico y no sabes que eres pobre y estás ciego y desnudo y necesitas de mí vestiduras blancas para que no aparezca TU DESNUDEZ. Porque desde luego, a la vista está.

La desnudez es patente. Pero como dice la norma masónica, cada cosa que se quita hay que sustituirla por otra que la reemplace. El famoso SOLVE ET COAGULA. Hasta Francisco tiene que someterse a esta norma elemental.

Disuelve a los Franciscanos de la Inmaculada y reparte ánimos a la monja Caram, a Enma Bonino y a las obispas luteranas. Jubila anticipadamente a obispos con ligero acento tradicional, mientras tolera al descarado arzobispo Paglia, ahora convertido en majo semidesnudo (con solideo) en el presbiterio obsceno de su catedral y defensor de abortistas. Destruye los seminarios tradicionales porque son fuente de sicologías raras, mientras tolera los seminarios repletos de homosexuales, siempre que no se dediquen a sus labores. No quiere príncipes de la Iglesia, ni carreras eclesiásticas, pero aúpa a sus compiches a arzobispados y puestos de honor. Ama a los pobres, pone duchas en el Vaticano, reparte pizzas en la plaza, invita ......

http://www.alertadigital.com/2017/03/09/aniversario-tenebroso/

Anónimo dijo...

MONS.LEFEBVRE ha respondido al Card Ratzinger a propósito de la RUPTURA DE LA CONTINUIDAD:

“El Cardenal (Ratzinger) lo repitió muchas veces:
« Monseñor, no hay más que una Iglesia, no
puede haber una Iglesia paralela”.

Yo le dije:


“Eminencia, no somos nosotros quienes hacemos una Iglesia paralela, pues nosotros continuamos la Iglesia de siempre, son ustedes QUIENES HACEN la Iglesia paralela al haber inventado la Iglesia del Concilio, la que el Cardenal Benelli llamó IGLESIA CONCILIAR; son ustedes QUIENES INVENTARON una iglesia nueva, no nosotros, son ustedes QUIENES HAN HECHOlos nuevos catecismos, nuevos sacramentos, una nueva misa, una nueva liturgia, no nosotros.

NOSOTROS CONTUINAMOS lo que se hacía antes. No somos nosotros los que hacemos una nueva iglesia”.

(Conferencia de prensa en Ecône, 15 de junio de 1988).

Anónimo dijo...


Siempre he sido totalmente de acuerdo con Mons. Lefebvre . Pero el rompió con la Iglesia de siempre de la cual pretendía ser la continuación , cuando consagro Obispos sin permiso de la Santa Sede . Deje de ser totalmente de acuerdo con el .

Anónimo dijo...

Ruptura https://www.youtube.com/watch?v=TS1GC2kX9HY&t=10s

Anónimo dijo...

La IGNORANCIA jurídica del Sr.Anónimo del 11/3/17 pide esta refutación:

Lo que constituye una RUPTURA con la Iglesia de Siempre (o sea "Cisma") no es el SIMPLE
hecho de consagrar obispos sin mandato pontificio, el mismo código sitúa este delito en el Título III (usurpación de funciones eclesiásticas) y no en el Título I (contra la religión y la unidad de la Iglesia) de su sección penal (Libro VI).

Como mucho constituiría una desobediencia.La desobediencia consiste en no obedecer una orden, pero reconociendo la autoridad de quien manda. "El niño que le dice ‘¡no quiero!’ a su madre no niega que sea su madre".

Y ¿QUE ME DICE sr. de cada canon del Código de 1983 (comúnmente llamado ahora “nuevo código”) que es una ley de Juan Pablo II?


Un código es una colección de leyes, siendo cada una de ellas una orden de la autoridad competente: cada canon del Código de 1917 ERA una ley de Benedicto XV, y cada canon el Código de 1983 (comúnmente llamado ahora “NUEVO CÓDIGO”) ES UNA LEY de Juan Pablo II.

Ahora bien, para el Papa Juan Pablo II, la finalidad del nuevo Código es expresar la nueva eclesiología del Concilio Vaticano II (esto es, la nueva comprensión que tiene la Iglesia sobre su naturaleza y misión) en lenguaje canónico, y debe entenderse siempre a la luz de las enseñanzas conciliares.

Pero ESE CONCILIO (VAT.II)ALTERÓ LA ENSEÑANZA CATÓLICA. Por tanto, debemos sospechar que la nueva legislación codifica los mismos errores, y estar preparados para no aceptar toda sus “leyes”, sino sólo aquellas que de forma evidente no comprometan la enseñanza católica sobre fe y moral.


–El can. 844.4 permite la administración de la penitencia, la unción de enfermos e incluso la comunión a los no católicos que "profesan la fe católica respecto a esos sacramentos". Esto se consideraba antes un pecado mortal y estaba gravemente prohibido (CIC [1917], can. 731.2), pues niega implícitamente el dogma de que "fuera de la Iglesia no hay salvación". Es una inadmisible capitulación ante el ecumenismo modernista;

– el can. 1055.1 ya no define el matrimonio por su fin primario, la procreación de los hijos, sino que lo menciona tan sólo tras un fin secundario, el bien de los cónyuges. Y éste último, tal como aparece a la luz de las anulaciones que se conceden hoy, se ha convertido en la esencia del matrimonio: los contrayentes "se entregan y aceptan mutuamente" (CIC [1983], can. 1057.2) (y no sólo "el derecho perpetuo y exclusivo sobre el cuerpo en orden a los actos que de suyo son aptos para engendrar prole", CIC [1917], can. 1081.2) para su plena satisfacción en el matrimonio. Se considera que no hay matrimonio cuando uno de los esposos no puede facilitar al otro esta ayuda (cáns. 1063.4, 1095.2, 1095.3, 1098). De ahí el fiasco de las anulaciones actuales; en los Estados Unidos, por ejemplo, se concedieron 338 nulidades en 1968, y 59.030 en 1992.

ENTONCES ¿Quién DESOBEDECIÓ a la Iglesia como estaba FUNDADA sobre la Tradición y el Concilio INFALIBLE DE TRENTO?

Así Mons.Lefebvre JAMÁS NEGÓ la autoridad del Papa. Sólo que los NUEVOS Papas del Vat.II, HAN PERJURADO sobre sus predecesores y por ende sobre la Tradición bimilenaria de la Iglesia.

Le deseo LA SABIDURÍA fundada en la Verdad y no en los SENTIMIENTOS que no pocas veces nos hacen "errar el objetivo" (que eso es en griego EL PECADO".