sábado, 27 de mayo de 2017

Domingo de los Santos Padres


El rito bizantino celebra el séptimo domingo después de Pascua -mañana-, el “Domingo de los Santos Padres”, en el que se venera a los Padres que intervinieron en el primer Concilio Ecuménico de Nicea en 325. Fue allí donde se definió el dogma central de nuestra fe: la Santísima Trinidad y la consustancialidad de las tres Personas Divinas. 
El Concilio fue convocado por el emperador Constantino a instancias del obispo Osio de Córdoba que veía como la herejía del arrianismo -que consideraba a Nuestro Señor como una criatura del Padre- podía tornarse muy peligrosa. Quién más había sufrido este hecho, el patriarca Alejandro de Alejandría, acudió acompañado del diácono Atanasio, que luego será el gran defensor de la fe contra la herejía arriana que se extenderá a la totalidad del orbe.
La situación de confusión y herejía que estamos viviendo en la Iglesia actual es similar a la de esos primeros siglos. Sólo un detalle nos diferencia: en el siglo IV  se reunieron más de trescientos obispos en Nicea para defender la fe, y sólo diecisiete se pusieron del lado de Arrio. Hoy apenas si contamos con tres o cuatro obispos en el mundo entero que defiendan la integridad de la ortodoxia , y ya no contra un presbítero como Arrio, sino contra el mismísimo Sucesor de Pedro. 
Propongo que en este domingo hagamos propia la celebración bizantina y encomendemos la Iglesia y la integridad de nuestra fe a los Santos Padres del Concilio de Nicea.

Tropario de la fiesta: “¡Tú eres infinitamente glorioso, oh Cristo nuestro Dios! ¡Tú estableciste a los Santos Padres como estrellas radiantes sobre la tierra! ¡A través de ellos nos conduces a la verdadera fe! ¡Oh el más Misericordioso, gloria a Ti!

Kontakion: “La predicación de los Apóstoles y la enseñanza de las Padres estableció una sola fe para toda la Iglesia. Por eso, esta Iglesia, adornada con la verdad de una teología celestialmente inspirada, explica y declara con certeza el gran misterio de Cristo. 

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Wanderer,
más allá de los evidentes paralelismos entre esa situación y la nuestra, hay también evidentes diferencias que saltan a la vista. Esa gente se reunía en Concilios y discutía acaloradamente la Naturaleza del Hijo, por ejemplo. Creo que hoy seríamos incapaces de hacer eso. No podríamos juntar veinte eclesiásticos que se interesaran por el asunto. Casi todas nuestras discusiones -las de la Iglesia quiero decir, como Amoris Laetitia por ejemplo- se refieren en última instancia a la fornicación, en sus variadas formas. Es decir, se refieren a algo en lo que interviene de lleno la materia y nuestra parte instintiva. Parece que somos incapaces de discutir -o aún de asir- los temas más elevados que se discutían en Nicea o en Calcedonia. Daría la impresión de que estamos decayendo como especie, hasta en un sentido biológico (¿o será espiritual?). Que estamos perdiendo sutileza mental.
El caso del Ecumenismo -el otro gran tema actual de la Iglesia- es parecido. 'No discutamos por pavadas muchachos, si es todo lo mismo'. Delata holgazanería mental, incapacidad para el pensamiento abstracto, y primacía del bienestar físico sobre todo lo demás.
Daría la impresión de que los humanos -comparados con los de Nicea- estamos cayendo hacia alguna forma más baja. Hacia alguna forma más animal.

Anónimo dijo...

Wanderer, ud. va a Liturgia bizantina?

YORCH dijo...

Muy cierto el anterior comentario: yo creo que sí estamos decayendo, en los últimos años, el mayor tema de discusión y división, sea en la Iglesia o sea en la Política, es lo sexual. Finalmente, estamos dominados por una economía consumista donde todo es consumo para lograr el bienestar material, no se puede ir más allá de los instintos más básicos.

Anónimo dijo...

Ya que publica sobre liturgia, quisiera dedicar una palabra de descargo por este medio a los párrocos, vicarios, capellanes, sacristanes, consejos parroquiales, capillas e institutos o comunidades religiosas que pudiendo dar espacio en Buenos Aires a una Misa tradicional, le han bajado el pulgar, sobre todo en los últimos tiempos.
Espero que Dios les cobre cada momento y actitud de cobardía que tuvieron en esta tierra por la celebración de la liturgia que le pertenece a Dios.. Cuando se excusaron alegando patrañas, cuando no quisieron salir de su triste área de comfort, cuando rechazaron pedidos serios y de corazón. Y que Dios les perdone la terrible hipocresía a aquellos que se creen "conservadores" o "tradicionales" entre sus amigotes, en un blog o en FB, publicando citas, fotos o videos de Benedicto, Sarah, o Burke pero siendo a la vez totalmente renuentes a mover un dedo para cambiar las cosas.
No los juzgo, pero que Dios les cobre todo.

Curro Estévez dijo...

El problema no es la infalibilidad del Papa porque esta es consecuencia de la perenne asistencia divina a su Iglesia, podrá estar mejor expresado este Misterio pero la indefectibilidad de la Iglesia lleva a que el monarca sea siempre custodio del depósito; el problema es que Pedro no sabe qué cosa sea fortalecer la fe de sus hermanos, sencillamente, no simpatiza con la doctrina católica, y la mayor parte de los cardenales e infinitos obispos jerarcas están en su misma onda, y curas innumerables y la tropa que le ríe sus gracias.
El problema es ya un drama mayúsculo.
Y aquí seguimos los hijos de la Tradición esperando a que nos machaquen dentro de nuestra Casa, sólo porque existimos.