jueves, 15 de octubre de 2020

Santo Tomás Becket, el vicario Clara y Mons. Colombo

 


Santo Tomás Becket murió mártir en 1170, asesinado por cuatro esbirros del rey Enrique II en la catedral de Canterbury, de la que era arzobispo, por negarse a someter a la iglesia a los dictámenes de la corona. De un modo más modesto y de este lado del Atlántico, en 1884 Mons. Jerónimo Clara, vicario capitular de Córdoba, fue procesado y expulsado de su cargo por el gobierno nacional puesto que no aceptó la injerencia del Estado en la educación católica, prohibiendo a los fieles cordobeses enviar a sus hijos a la Escuela Normal, regenteada por maestras protestantes.

Son dos ejemplos de entre muchos y que viene bien recordar a fin de analizar un hecho reciente. El lunes pasado, el presidente argentino emitió un enésimo decreto ordenando que varias provincias argentinas retrocedieran a la Fase 1 de la cuarentena. Es decir, luego de siete meses de encierro más o menos morigerado, ordenó volver al encierro total. El gobernador de Mendoza anunció que no obedecería y que todas las actividades se mantendrían como hasta ese momento (90% de apertura). Más aún, se liberarían nuevos rubros como los jardines de infantes y los peloteros. Acataría, sin embargo, el decreto presidencial solamente en dos puntos: las reuniones familiares continuarían prohibidas y volverían a prohibirse las ceremonias religiosas. El gobernador, miembro de un partido político tradicionalmente masón y anticlerical, sabe que las reuniones familiares se seguirán haciendo más allá de las disposiciones en contrario, por lo que, en la práctica, lo único que prohibió fueron las ceremonias del culto.

Conocido el hecho, Mons. Marcelo Colombo, el arzobispo de Mendoza, emitió un comunicado en el que decía sentirse frustrado por la decisión, pero “por las razones que hemos escuchado de la máxima autoridad provincial, hasta que no se nos notifique la autorización a tener celebraciones, éstas no podrán tener lugar …”. Es decir, obedeció como un dócil borreguito que apenas se permite emitir algunos balidos quejumbrosos.

Y la situación de Mendoza y su arzobispo no es la única. En la arquidiócesis de Córdoba la situación es similar aunque los comerciantes de esa ciudad no obedecieron el encierro presidencial. En Neuquén, donde todo está cerrado a cal y canto, y a pesar que estaba prohibido ya no solamente ir a misa, sino salir a la calle el lunes 12 de octubre, miles de personas, desobedeciendo las demenciales medidas del gobierno, salieron igualmente a manifestarse. En San Luis, Mons. Bernardo Barba obedeció sin chistar no solamente a Fernández, sino a las medidas extremas del gobernador, el mismo que asegura tener contactos frecuentes con extraterrestres.

Tamaña cobardía no es privativa de Argentina. En Italia, los obispos están dispuestos, aún sin que el gobierno los intime, a cerrar nuevamente todos sus templos, y muchos son ya los que suponen que no habrá Navidad en nuestras iglesias.

Yo me pregunto si a los obispos se les pasa siquiera por la cabeza la idea de plantarse frente a las exigencias de las autoridades civiles que están decidiendo, desde hace más de siete meses, acerca de los tiempos y los modos en que debe darse culto a Dios y celebrarse los sacramentos. Ha quedado demostrado que en las ceremonias de la iglesia católica, en las que se respeta las medidas de seguridad sanitaria, no se han producido contagios, en Argentina y en el mundo entero. ¿Por qué entonces los obispos obedecen tan sumisamente las arbitrariedades de los gobiernos? Todos sabemos que nuestros obispos son cobardes, además de otras muchas cosas, y que no podemos pretender un nuevo Santo Tomás Becket o, aunque más no sea, un nuevo vicario Clara. ¿Pero es aceptable tal nivel de cobardía? ¿Qué autoridad pueden pretender estos personajes sobre sus sacerdotes y sus fieles, si son los primeros en huir y en no hacer frente a los lobos cuando están rodeando la majada?


Demos una nueva vuelta de tuerca y supongamos por un momento que Mons. Colombo, que no es de los peores obispos del país (no es, por caso, Mons. Taussig, de regreso de Roma con cara larga, fuera de su diócesis y que ya ha pedido a su vicario general que se encarguede celebrar la misa patronal de la diócesis) decide que en la iglesias de sus arquidiócesis se seguirán celebrando las misas habituales con presencia de fieles. ¿Qué podría ocurrir?

1. La policía provincial interrumpe la celebración y detiene al sacerdote y los asistentes.

a. ¿Los sacerdotes acatarían las medidas del obispo? Mucho me temo que la mayoría no lo haría, comenzando por los religiosos, y dirían por lo bajo: “Si quiere misa, que venga y la celebre él”.

b. ¿Los fieles asistirían a las celebraciones? Me temo que muy pocos lo harían. Si el precepto dominical no está vigente y cada uno puede “asistir” a la misa de su preferencia desde el cómodo sofá de su casa, ¿para qué arriesgarse?

2. La policía provincial no hace nada, porque poca autoridad tiene el gobernador para enviar a las fuerzas de seguridad a hacer cumplir lo que él mismo no cumple. 

a y b. Me temo que la situación sería la misma. “Por las dudas, no celebramos”, diría la mayoría de los curas. “Por las dudas, seguimos yendo a misa por televisión”, diría la mayoría de los fieles.

La suspensión del culto público con el que siguen jugando nuestros cobardes obispos tendrá el efecto de distanciar definitivamente a la Iglesia de los hombres, de hacerla definitivamente inútil, para dejar el campo libre a la nueva religión paródica del humanitarismo.


27 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi opinión: renacerá y será lozana la fuerza que moverá a los cristianos a reunirse en culto. Fundamentos: teológico, el Espíritu Santo actúa; histórico: los cristianos ante cada desafío hemos renacido, no por méritos propios, obviamente. Las jerarquías son pasajeras.

Macaco dijo...

Y pensar que yo me sentía culpable por pensar mal de los sacerdotes y obispos cuando empezaron la sumisa obediencia a las autoridades políticas, con la excusa de bicho. Pensé que eran cobardes, y me indigné cuando mi sacerdote, del que yo era sacristán los domingos, se negó a darme la comunión en la boca. Parecía más asustado que nadie a causa de un posible contagio, y dije: esto es cobardía, cómo puede un sacerdote católico tener tanto miedo a la muerte.
Luego me arrepentí, y dije: quién soy yo para acusar de cobardes a los mensajeros de Cristo; ¿acaso puedo garantizar mi propia entereza ante la muerte y la persecución política? NO.
Pero ahora me vuelvo a arrepentir de arrepentirme, porque realmente no hay excusa para lo que están haciendo, realmente no se le puede llamar de otra manera que cobardía y servilismo.
La abominación de la desolación ya empezó, por ahora son suspensiones y cierres, pronto serán supresiones y prohibiciones. Luego definitivamente, herejías y sacrilegios.

Don Benja dijo...

Lamentablemente creo que se dará a y b. Hasta cuándo Señor?

Esclavo de la Virgen dijo...

Falta astucia. Decí que sí, y después le decís a tus curas que celebren con las medidas pertinentes. Es lo que de hecho están haciendo varios obispos del Gran Buenos Aires, arreglando de palabra con los intendentes.

Anónimo dijo...

Es que los políticos han oído campanas y no saben donde:

Desde el primer momento, en las naciones CIVILIZADAS, como Inglaterra, Alemania... las autoridades sanitarias dijeron:

"Se van a contagiar el 70% de la población (esto es, siete de cada diez personas)...La mayoría no iba a sentir la enfermedad o iba a ser débil".

Para esto dictaron una serie de medidas para -no que la gente no se contagiase, porque se iba a contagiar igual- sino que los servicios sanitarios NO SE COLAPSASEN y pudiesen atender a los casos graves. Estos son en general todos los que tienen el sistema inmunitario flojo, como los ancianos, enfermos de SIDA, diabeticos, gente con transplantes, gente a quienes se les ha aplicado quimioterapia...

Cuando se debía haber hecho el confinamiento fue al principio.
cerrar la entrada al país de gente, incluida nacionales, provenientes de países infectados y, en las localidades con casos, cerrarlas hasta que la enfermedad desaparezca.

Ya es demasiado tarde porque la enfermedad está en todas partes; por tanto habrá que esperar que evolucione naturalmente.

Lo que sí hay que seguir teniendo mucho cuidado es con estas personas sin defensas, porque se pueden morir; así que estos deberán estar confinadas (y monitorizadas) en su domicilio.

Si viven con niños, estos no pueden ir a la escuela ni jugar con otros niños en el parque.

El confinamiento es necesario cuando realmente sirve para algo; cuando no, destruye la economia, de donde comemos todos.

Además ahora se sabe como curar la enfermedad y es un corticoide sintético barato.

Con eso le han tratado a Trump, junto con zinc y melatonina (esta hormona estimula el sistema inmunológico del zinc)

A esto le puede añadir vitamina D, si quiere vitamina C, dormir bien y evitar el estrés.

Más no se puede hacer.

(por cierto, rezar y participar en ceremonias religiosas, especialmente en grupo, estimula el sistema inmunológico)

El virus chino ha retratado a los políticos que nos hacen votar y confirma, una vez más, lo que ya sabíamos todos de estos inútiles demagogos desde siempre.

Hay es la oportunidad de revisar los objetivos de vida y enmendarse.

Las cosas suceden; es inevitable y es como debe ser.
Es responsabilidad de cada uno de obrar en su mejor interés respetando el de los demás.

La religión ha vuelto a demostrarse una necesidad para muchos.




Anónimo dijo...

a a veces me he preguntado que sentido tiene estar tan atentos a los signos de los tiempos si finalmente de lo que se trata es de estar siempre preparados para la muerte. Pero cuando veo la reaccion de la enorme mayoria de los fieles católicos (y no me refiero a los progres que estan en b.. sino a los del "palo") y de los curas (idem) frente a la situación que estamos viviendo entonces caigo en la cuenta de que, si, hay que estar atentos a los signos. Evidentemente no se dan cuenta de que la persecución ya está y de que los signos no pueden ser mas patentes. Hay que ser ciegos o necios para no verlos.

Anónimo dijo...

Mucha gente bienpensante defendió meses atrás que no estaba mal suprimir, postergar o lo que sea la Misa por razones sanitarias, que no sé quién lo hizo en qué siglo y fulano santo lo aprobó (a pesar de lo cual es santo). A mí me pareció siempre mal, porque a Dios no lo podemos sujetar a las cosas humanas, por más que Él se sujetase a algunas limitaciones humanas por amor a los hombres, especialmente a los pecadores. Pero el Sacrificio no debía suspenderse, no debió hacerse. Ni posponer la Sagrada Comunión, ni los Sacramentos, la catequésis, es decir, toda la obra de la Iglesia. Búsquele la vuelta que quiera. Una vez que transa, el demonio lo agarra de los hue.os y se acabó lo que se daba. Es como tomarse un día de feria en la guerra.
Estamos pagando varias cuentas atrasadas de platos rotos, de concesiones permanentes a lo mundano, de cobardías, de minimizar el modernismo y de justificar atorrantes ordenados "por respeto a la ivestidura"... Y no decir que es "la Iglesia" la que se retira; es "la Jerarquía" y esto debe decirse alto y claro, no vaya a ser que el poco pueblo aún fiel se alejé aún más confundiendo Aquella, santa e inmaculada, con este mamarracho presente forjado por hombres innobles y cobardes.
Dios lo resolverá como mejor Le plazca y seguramente será lo mejor para todos, porque El sabe lo que hace. Pero que un cachito de Inquisición con el rescoldo encendido me calmaría los nervios, ni le digo.
Ígnea Cisneros de Torquemada

Anónimo dijo...

Concuerdo con su artículo y coincido con cuales serían los resultados, además creo que antes de desobedecer los obispos deberian dar una previa batalla cultural contra la cuarentena con argumentos morales por lo menos como hace Edward Feser aquí:

http://edwardfeser.blogspot.com/2020/05/the-lockdown-is-no-longer-morally.html#more

y hay argumentos todavía más contundente que los expresados alli.

Fuenteovejuna dijo...

¿Qué podemos esperar de esta Jerarquía que hace rato perdió la fe?
¿Acaso el pescado no se pudre por la cabeza?
Así como por temor al contagio o por comodidad la mayoría de los fieles prefiere ver la misa por televisión, es indudable que los curas y obispos también se sienten cómodos dando misa por TV porque no tienen ningún apuro en que el Estado los autorice a recibir otra vez a los fieles en las iglesias.
La situación no podría ser peor, si hasta el año pasado el mayor problema en la Iglesia era la homosexualidad y los abusos, ahora se suma el escándalo imparable por los negociados de Becciu y esta pandemia que hasta acabó con el turismo, la verdadera fuente de ingresos que tenía el Vaticano para sobrevivir económicamente.
Y como frutilla del postre la abuela tuvo mellizos, porque en medio de tanta desolación Francisco se despachó con su capolavoro de Fratelli tutti, que salvo la cálida acogida de la masonería que celebró la fraternidad universal, casi nadie más se dio por enterado de su publicación.
El último que apague la luz.

Anónimo dijo...

Simplemente para informar les digo que la "primavera" de la Iglesia que venía con Francisco según algunos, es un crudo invierno. En dos parroquias del centro que otrora eran muy concurridas, hoy en una que cumplio la norma de cuarentena total, ahora abierta va un 10% de ls fieles. En la otra que valientemente el párroco daba la comunión hay muchos más fieles pero siempre un poco menos.

Anónimo dijo...

No podría haber misa en plazas y parques al aire libre? o saldrían los grupos de izquierda a decir que se mezcla religión y la cosa pública o algo así?

Anónimo dijo...

A pesar de todo, ha sido digna la actitud del Arzobispo de Córdoba, quien le ha manifestado al gobernador que no estaba dispuesto a acompañar la última medida de prohibición del culto, por lo que en las iglesias se sigue celebrando la Misa.

Anónimo dijo...

Ver comunicado en arzobispadocba.org.ar

Anónimo dijo...

Wanderer quizás cuando escribió la nota aun no llegaba la noticia pero los Obispos de Córdoba sacaron comunicado diciendo que van a desobedecer las órdenes del gobierno provincial.

Anónimo dijo...

"Comunicado del Arzobispo" de Córdoba del 15/10 con relación a las restricciones para la celebraciones de culto.

http://www.wmconsultora.com.ar/arzobispado/uploads/Comunicado%20Arzobipo%20culto%20en%20pandemia.pdf


En la diócesis de Villa María
https://www.eldiariocba.com.ar/locales/2020/10/15/el-obispo-pidio-que-restituyan-las-libertades-religiosas-30560.html

Anónimo dijo...

Respecto a la vuelta de Mons. Taussig con cara larga, cabe agregar que sigue con energías: esta mañana el HCD de San Rafael ha rechazado un proyecto presentado por los laicos para hacer un simple reconocimiento al Seminario de San Rafael por todos los aportes sociales y culturales que ha hecho al departamento. La cuenta para el político es simple: el Seminario fabrica curas, los curas generan contención para niños, jóvenes y adultos, atención de enfermos y acompañamiento de sus familias, también apoya a Cáritas y la pastoral de las drogas, y se agregan los eventos culturales parroquiales como teatro, coros, etc. Todo iba a salir bien, pero Mons. ha levantado el teléfono la semana pasada para que el presidente del Consejo Deliberante, Ricardo Vergara, lo frenara. Después de posponerlo por una semana, el Sr. Vergara hizo lobby con los miembros de su partido (peronista) para que no apoyen el proyecto con el cual ya se habían comprometido... y lo logró. Pero lo curioso es la desesperación de Monseñor por evitar que el proyecto saliera, llamando por teléfono a los concejales de ambos partidos para que entiendan que esa declaración es un acto de rebeldía contra la decisión de la Santa Sede de cerrar el Seminario... ¡no vayan contra el Papa!... lo único que está logrando es caldear la impotencia y el dolor de los sanrafaelinos ...

Anónimo dijo...

volverán las misas en las catacumbas

Anónimo dijo...

En mi pueblo, en Córdoba ( Arg.), el cura decidio dar misa, y dijo atenerse a las concecuencias, pero sin darle demasiada trascendencia al asunto. Los fieles, por lo menos a la mañana son la cantida que estaria permitida. Entiendo que los de la tarde se pasaron a la mañana. Quizas por eso el numero no decayo, hasta podria decir lo contrario.

Anónimo dijo...

Bueno el artículo,pero UD no sabe quién es Colombo,es realmente de los peores...

Anónimo dijo...

Estimado de la 20:54; peronistas tenían que ser. Son el homenaje constante del vicio a la virtud. Es decir, se le quiere parecer.
Asco de gente

J dijo...

La semana pasada Bergoglio nombró a dos auxiliares más para la iglesia argentina que superan a Colombo y son del gusto de Pancho. Ferrari y Rodríguez Gallego son de lo peor y el último un sinvergüenza impresentable que traicionó al obispo Sarlinga.

Anónimo dijo...

El que piensa debe tomarse su tiempo... el que no, corre el riesgo de tener que retractarse prontamente... A informarse y a retractarse!!! Monseñor Colombo en absoluto es un dócil borreguito, el jueves salió la carta abierta al gobernador y el viernes ya teniamos la autorización para las celebraciones!
Es de grandes reconocer los errores, ojalá, haya gente grande en este blog! Rezo por ello.

Anónimo dijo...

Aunque parece ser que le dio resultado a Colombo la defensa del culto, porque por lo que entiendo el gobierno de Mendoza se retractó...

Wanderer dijo...

Anónimo 10:28: yo, como cualquiera, no puedo juzgar intenciones y tampoco puedo juzgar maniobras escondidas. Sobre lo único que puedo juzgar, como cualquiera, es sobre lo que veo y constato. Y lo que se vio y constató fue una carta de Mons. Colombo en la que obedecía como borrego exhalando apenas algunos balidos. Y eso es inapelable.
Que el jueves se haya conocido una carta firmada por el Consejo Presbiteral de la diócesis en términos más duras y que finalmente el gobernador haya accedido a permitir el culto público, habla justamente a mi favor. Las autoridades civiles reaccionan cuando ven que del otro lado hay reacción. No reaccionaron a la carta del arzobispo. Reaccionaron a una carta más firme -y seguramente inspirada por el mismo arzobispo- que los arriesgaba a generar un conflicto innecesario.
En varias ocasiones me he retractado en este blog. Pero no es este el caso.

Anónimo dijo...

A los que piensan que S. E. Mons. Marcelo Colombo puede ser considerado un corderito o un borreguito, les digo que vayan al oculista. Si les gusta las semejanzas zoológicas, les diré que mejor miren para el lado del rinoceronte o del elefante. Comencemos por el sano realismo de respetar la evidencia física. Caramba !!!!

Al J. de las 08:48 le digo que sobre S. E. Mons. Rodríguez Gallego escucho opiniones concordantes muy positivas. Me parece, en cambio, que usted se agencia una causa perdida y mal empistada al defender a Sarlinga. Déjelo tranquilo donde está, mejor non meneallo. Remover su nombre no le hará bien. Pardiez !!!
Gilbert de la Porrée

Anónimo dijo...

Buena apreciación. Le atribuí a Colombo el revés de la decisión del gobierno. Y no me di cuenta que no fue por la carta Episcopal.

Anónimo dijo...

No saben comportarse en misa dentro de las Iglesias...imagínese en los parques. Sería un aquelarre.
Hilbert