domingo, 28 de octubre de 2007

Adagio lamentoso




De este modo titula Tchaikovsky el último movimiento de su sexta sinfonía, llamada “Heróica”. Me resulta extraña que el último movimiento de una sinfonía termine con un adagio. Pero sus razones habrá tenido el magnífico ruso para hacerlo y a mí, en este caso, me viene de perlas para este post. Me parece que ya no sólo una composición orquestal debe llevar el sugerente nombre de adagio lamentoso sino también mi país, Argentina. No hay expresión mejor que un lamento en forma de adagio para llorar el destino de esta porción de tierra sudamericana.
No me interesa mucho la política. Logré curarme a tiempo del maurrasianismo con el que crecí desde mi adolescencia debido a las reuniones y adoctrinamiento que recibía en casa de viejos y meritorios representantes del nacionalismo católico. Me tranquiliza saber que, por ejemplo, a Santo Tomás tampoco le interesó demasiado la política: apenas si le dedica al tema un tratadito que dejó inconcluso.
No hablaré aquí de los males de la democracia que ya son conocidos por la mayoría de los lectores del blog. Sólo vendría bien recordar que el gobierno de todas las sociedades siempre ha estado en manos de una elite. Nadie sensato puede creer aún el cuento de un pueblo que se autogobierna. Por cierto que esa elite no siempre será la mejor o la más capacitada. Puede suceder, como sucede en Argentina, que sea la elite de la vulgaridad la encargada de gobernarnos. Esto no ocurre en otros países democráticos de América. Chile y Estados Unidos, por ejemplo, están gobernados por elites que, a veces serán más de derecha y a veces más de izquierda, pero siempre sus gobernantes pertenecen a una clase dirigente claramente definida, cuyo oficio casi les viene en la sangre, o casi es un hábito en ellos. Una especie de privilegio de clase. Porque, en estos casos, las elites gobernantes pertenecen a las upper classes.
En Argentina también ocurría lo mismo. El poder se transmitían a través de elecciones más o menos limpias o fraudulentas, a miembros de una clase dirigente que, con ideas relativamente diversas, conocían el oficio de gobernar, y lo hacían bien. Fueron ellos los que colocaron a nuestro país entre los primeros del mundo en las décadas iniciales del siglo XX.
“Eran masones, anticlericales y liberales”, dirán algunos. Y tienen razón, pero pertenecían a una clase que conocía el oficio de gobernar, y muchas cosas de la res publica se manejaban bien. Luego de ellos, los gobernantes siguieron siendo masones, más o menos liberale o más o menos progresistas, y más o menos anticlericales, pero ya nada funcionó bien.
Lo que vino después del gobierno del gobierno en manos de las clases altas argentinas fue peor. Lo que vino después se llamó Perón, y él ha sido, a mi entender, el mal más grande que le pudo tocar en suerte a Argentina, y del que difícilmente se recuperará. Perón llevó al poder a las masas, a quienes la naturaleza había preparado para ser súbditos, a los “cabecitas negras”, a los incapaces, a los oportunistas, a los zafios y los incultos. Perón entregó el poder a la vulgaridad. Y eso nunca cambió. Y, como dice un amigo, Never underestimate the power of vulgarity.
Por eso, YO ACUSO a la clase dirigente argentina que, frente a la llegada de Perón, se retiró del gobierno de la cosa pública, desinteresándose del bien común y dedicándose egoístamente a acrecentar sus negocios y sus fortunas. Ellos eran los patricios que la nación precisaba, por su formación, por su capacidad, por su inteligencia y por su sangre, pero ellos abdicaron de su deber dejando a todo un país a merced de los idiotas y resentidos. Muchas veces he hablado estos temas con amigos pertenecientes a esa clase, y son ellos conscientes de su culpa pero, sin embargo, persisten en su egoísmo, escudándose en que ya nada puede hacerse. Últimamente han sonado algunos de sus apellidos en las listas electorales pero aún así, por lo bajo, desprecian a Macri, por ejemplo, que los ha llamado, por considerarlo un new rich, un parvenu a las upperclasses.
¿Podrá nuestro país recuperarse del mal del peronismo? No lo creo. Ya no hay tiempo.

gibelino@hotmail.com

23 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Caminante:

¡Pare de sorprenderme!

Esperaba un post medio "nacionalistón", aunque en plan crítico. Y me sale ud. con este post en la mejor línea de la sociología de las élites. ..

Y lo peor es que, para mí, usted tiene razón. Lo digo en voz baja, no sea que venga alguien a decirme gorila...

Me trae su post el recuerdo de un viejo dirigente conservador de la provincia de Bs As, que señalaba como causa del drama argentino la deserción de las élites.

Cordiales saludos.

Pablo (Rosario)

Cruz y Fierro dijo...

En cierta forma el planteo no es nuevo. Lo decía el P. Castellani en uno de sus directoriales de "Jauja" ("Clase dirigente" según el título que le pusieron en "Un país de Jauja") y desde el punto de vista sociológico De Imaz en el clásico "Los que mandan".

Pero también hay que decir que Perón no salió de un repollo. El "Viejo Vizcacha" tuvo la inteligencia de apoderarse del aparato que habían sabido construir los conservadores desde el tiempo de Roca o quizás antes. El paradigma es el Partido Conservador de la Prov. de Buenos Aires con sus caudillos locales, Barceló y matones varios, la facción de Fresco con su aparato fraudulento, la incorporación de los mismos a Alianza y luego su pase al Peronismo (el aliancismo bonaerense se pasó en bloque).

La Guitarra de San Nicolás dijo...

Distinguidísimo Caminante,

Su post podría constituir el objeto de una maravillosa tertulia, un miércoles por la noche, en el Círculo de Armas.

Atte.

La Guitarra de San Nicolás.

Anónimo dijo...

Gorilitas eran los muchachos, mucha Sto Tomás, mucho San Agustín, mucho poética, pero le afloraron los pelos de simio. La élites que añoran, entre otras grandes acciones bombardearon Plaza de Mayo o fusilaron a mansalva con la Libertadora, escudándose en los masones y liberales, unidos a los "católicos" que seguramente pensaban igual a uds. Son lamentables muchachos, dudo que los vuelva a visitar. Se que me requerirán debate y argumentos, pero que se puede debatir con gente que se autodefine católica y, por su gorilismo, realza a toda la calaña liberal. Si hubieran nacido en el siglo XIX tal vez habrían escrito El Matadero con Echeverría. Aunque no me identifico para nada con los K, la prédica gorila de estos últimos días hace que les tome cariño.
GREGORIS

Wanderer dijo...

Pablo: Lo que Ud. temía sucedió: nos llamaron gorilas nomás.

Cruz y Fierro: No conocía las referencias que Ud. menciona de Castellani y De Imaz. Se las agradezco, y procuraré leer el material que menciona. Por otro lado, yo no identificaría a las elites dirigentes con Barceló y Fresco. "Fin de fiesta", de Beatriz Guido relata el mundo de corrupción del Partido Conservador de la Pcia. de Buenos Aires, aunque con un poco de ideología.

Gregoris: Lamentaremos mucho su ausencia.

Anónimo dijo...

Dicit philosophus, in politica sua, quod corruptio regiminis est quando regimen pervenit ad mulieres.

Thomas Aquinas vel de Aquino.

P.S. Care Anonyme, errata emendata sunt. Gratias ago tibi, dilecte amice!

Cruz y Fierro dijo...

Los Barceló en lo que hoy sería el Gran Buenos Aires, así como los caudillos que regenteaban los municipios con el revolver en el cinto, representan el "aparato" al que me refiero. No identifico las élites con ellos; pero ellas se sirvieron de este aparato (reflejado perfectamente en el Martín Fierro). Luego lo disputaron con los radicales y, finalmente, lo perdieron con los peronistas. Esa es mi tesis. El peronismo, en todo caso, lo que hizo fue cristalizar ese aparato, integrándolo con el sindicalismo. Hasta hoy ese aparato es lo que se disputan los políticos más allá del resultado de las elecciones, el cual es resultado de esta otra lucha anterior. En las demás provincias se repite exactamente el mismo modelo.

Anónimo dijo...

Caminante:

En el fondo coincidimos con el amigo CyF. Creo que no se captó la esencia de lo que ud. quiso decir. No se reivindica a la generación del 80 en lo que para un católico tradicionalista o de sensibilidad tradicional -las etiquetas son complicadas- es inaceptable. Pero hay que reconocer que, entre los hombres del de la generación del 80 o Yrigoyen, si se quiere, y tipos como Cafiero, Lastiri o Cámpora hay un abismo... Por poner un ejemplo: cuando Ricchieri organizó el ejército argentino copió el modelo prusiano, que era el mejor de su época. Copió algo “extranjero”, pero al menos algo “serio” ¿Cuál es el modelo de ejército de Bendini? La “materia prima” de esa generación era propia de estadistas. Les faltó la forma, que no es poco.

El político bonaerense al que me referí en mi anterior comentario era el Dr. Emilio Hardoy. Un liberal clásico, más que un conservador. Y un caballero.

Cordiales saludos,

Pablo (con un leve ataque de gorilismo, que mañana se curará).

Juan mendocino dijo...

Ud. tiene una virtud innegable: suele concordar conmigo. Lo felicito. Nadie me parece más digno de mi aprobación que aquel que coincide conmigo. Precisamente ayer me puse a meditar dolorosamente sobre la nobleza y sobre el creciente poder de la vulgaridad. Y busqué estos temas en Castellani. Estoy cada vez más seguro de que Castellani padeció una obsesión patológica: la contemplación y su ausencia en nuestros tiempos. ¿Será porque el sabio en una idea ve más cosas que el no sabio? ¿Y esa machacona idea, en nosotros los legos, no puede sonar a obcecación? Y Perón: me cuesta muchísimo estudiarlo sin la impresión de estar perdiendo el tiempo y sin pensar en aquello de la levadura y las masas..., y en Castellani y en la contemplación. Quizá porque respecto de Perón, también convengo plenamente con Ud. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Mis estimados:
Ni por iniciar un debate que no proseguiré, caso que comience; ni por imponer una opinión, sino la verdad, por lo cual nada discutiré, voy a exponer algunas verdades que parecen no existir en vuestros manuales de historia argentina, única fuente aparente de los duros y ridículos juicios que leo aquí.
El patriciado argentino, el mismo que intervino en la lucha contra la masonería peninsular en los primeros años del siglo XIX, y que con Rosas obtuvo el poder político, fué expulsado casi totalmente del poder en 1852; luego de la traición de Urquiza en Pavón y en la Guerra de la Triple Alianza, el patriciado se interpuso entre el pueblo argentino y esta guerra fratricida y suicida, sin llegar a otra cosa que al martirio.
¿De qué clase de gente creen Uds. que estaban hechos nuestros López Jordanes y Peñalozas y Felipes Varelas? ¿O Uds. creen que eran unos cholitos? Se equivocaron al acompañar a Urquiza contra Rosas, pero lo pagaron caro y trataron de pagar su deuda, sin éxito.
San Martín ¿de qué lado creen que estaba? Era monárquico furioso y admirador de Rosas; por eso, se mereció el desprecio de los liberales y el mote de "jacobino" de los borbónicos resentidos, pero era un Cid americano. ¿Quién lo expulsó de América, quién le rogó mil veces que volviera?
Mitre terminó liquidando la totalidad del patriciado argentino, al cual odiaba con toda su alma. Desde luego, cosechó algunos cómplices entre ellos, como más tarde hiciera el liberalismo, pero muy pocos eran argentinos verdaderos, sino algunos orientales y gente baja cosechada a puro denario.
Roca se apropió del "aparato" mitrista (el Ejército) y lo elevó como medio político por excelencia, importando también algunas instituciones revolucionarias muy mal vistas por aquí.
"La" Argentina (no "Argentina" a secas, queridos amigos) sólo fue grande, temible hasta 1852; lo demás, fue ilusión pasajera e hipotética más que real, grandeza de "bolsillo", antes que verdadera grandeza nacional. Prueba lo que le digo la horrenda guerra del Paraguay, que nunca será para grandeza de nadie sino para bochorno de muchos. Y muchas otras "agachadas" menos vistosas y menos recordables, pero también existentes.
No era el patriciado argentino el que gobernaba a partir de 1852, sino los vencedores de Caseros-Pavón, que no es lo mismo. Si Uds. piensan que José Hernández era un patricio auténtico, verán que sus enemigos (Mitre, Sarmiento, Roca) no lo eran, aunque Sarmiento sea un caso singularísimo, casi único.
El patriciado argentino quedó arrinconado y, por ello, considero mucho más representativo el gesto de Guido Spano, hijo del general Guido, que ya a fines de los años '90 se puso el piyama y se metió en la cama hasta su muerte, ocurrida bien entrado el siglo XX, pues lo único que podía hacer era protestar. O Lugones, que lo único que pudo hacer era matarse.
El patriciado se refugió en las letras y las artes y, en algunos casos, en las fuerzas armadas, hasta extinguirse su potencial político (no sus talentos, vamos) con el peronismo.
Me consta que Perón intentó hacerse con algunos seguidores de apellidos ilustres, para no mostrarse tan payuca; pero al final, el resentimiento contra los ricachones y los explotadores, que se confudió con la envidia al patriciado y al estanciero (figura arquetípica argentina y cuna de una nobleza posible que no fue), arruinó todo y perdió al peronismo en las nubes de Úbeda, que nunca más pudo dar ninguna respuesta política sensata al país. Salvo su resentimiento estilo el "anónimo" de aquí arriba, que prefiere ser K antes que ... argentino, y su transmisión a la sociedad toda, de sus "problemitas" intestinos.
Es poco el bien que hacen confundiendo las cosas, al estilo peroniano; si es excusa en los argentinos "nuevos", como pienso son la mayoría de los remitentes, es imperdonable en gente con sangre criolla de vieja data, como me parece es alguno de UDS.
No les diré quién ni qué soy, por que defiendo a los que no están y en su nombre escribo.

Wanderer dijo...

Pablo: Interesante el dato de Emilio Hardoy. Es claro que la caballerosidad es hereditaria en esa familia.

Anónimo de las 20:38: Estoy de acuerdo con Ud. en algunas de sus afirmaciones. Creo que puedo acordar en que el patriciado argentino es el anterior a Caseros. "El medio pelo argentino" de Jauretche me exime de justificar.
En ningún momento dije que la Argentina pre-Perón fue grande. Si quiere adjetivos, diría que fue próspera, y la anterior a Caseros, fue grande. Pero admitamos que la posterior a Perón no fue ni grande ni próspera.
No acuerdo con su juicio sobre San Martín: "El Cid americano" me suena muy propio de manuales revisionistas e ingenuos. A una persona que nace de padres españoles en una lejana aldea dentro de los dominios del rey de España, que a los tres años se va España con su familia y allí recibe toda su formación e instrucción militar. Ingresa al ejército español y se bate con valentía por el soberano de ese reino. Y, de pronto, luego de frecuentar sociedades secretas, deja España, se instala durante seis meses en Escocia, y luego regresa de incógnito al río de Plata para luchar contra su antiguo rey. Yo a tal persona no la llamaría Cid, le daría otro apelativo.

Anónimo dijo...

Estimado anónimo 20.38:

Dice ud.:

"Ni por iniciar un debate que no proseguiré, caso que comience; ni por imponer una opinión, sino la verdad, por lo cual nada discutiré, voy a exponer algunas verdades que parecen no existir en vuestros manuales de historia argentina, única fuente aparente de los duros y ridículos juicios que leo aquí".

Es bueno para mí enterarme de que la historia profana tiene "hechos dogmáticos" y que es ud. el "revelador" de los mismos.

Cordiales saludos,

Pablo (Rosario).

Anónimo dijo...

Estimado Caminante:

"Si quiere adjetivos, diría que fue próspera, y la anterior a Caseros, fue grande. Pero admitamos que la posterior a Perón no fue ni grande ni próspera".

De acuerdo con Ud. en lo anterior.

Cordiales saludos,

Pablo (Rosario).

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer:
Cualquier persona lógica siente el horror al plebeyismo y la grosería reinantes. Conocí muy bien al dirigente conservador de que habla Pablo y su tesis de la muerte de nuestro patriciado. Y era un patriota cabal, pero un rajásico, como diría Castellani. Un hombre ético, lo que no es poco, pero que no alcanza hoy, que no tenemos hombres en el estadio religioso. Pero un supuesto patriciado que muere frente a radicales y peronistas no es asesinado, sino que se suicida por sus vicios intrínsecos. Antes de ser desplazado, había abdicado de su misión.
Amigo Wanderer: Ud. seguramente me va a entender si le digo que con el peronismo pasó algo análogo a lo del Vaticano 2. El supuesto patriciado eran progresistas del siglo XVI en el mejor de los casos. Y el despelote era inevitable, y empeoró todo en vez de mejorar. Pero lo anterior, como la Iglesia de 1958, no daba para más.
Pero hay otra cosa: el marco cultural. El gran despelote en la Argentina -y en el mundo- fue en los sesenta, quince años después del 45. Y ahí nuestro residual patriciado gorila se prendió en todas: en el progresismo católico,en el Di Tella, en los happenings, en el psicoanálisis, en el rock, etc.etc. Vivían en Mau Mau y en 05.Esa fue la quiebra de la que no nos levantamos. En fin, Dios es más fuerte que Cristina, que pasará. Pero nosotros también. Por suerte.

El anónimo normando

El Gallo dijo...

Estimado Wánderer: No estoy de acuerdo, casi, con nada. 1) Me parece muy discutible que en la Argentina previa a Caseros hubiera una auténtica clase dirigente con tradición en el manejo de la cosa pública. Y ello así por que los grandes funcionarios no surgían de las familias patricias, sino que eran enviados desde Europa; 2) En cualquier caso, tras la Revolución de Mayo, de a poco se hizo cargo del país un grupo bastante vicioso e ideologizado. Por entonces no gobernaba una elite tradicional que sabía hacer su oficio; aquello era un desbarre, mal administrado, y sin ninguna estrategia fuera de la de armar jurídicamente un estado nación a la moda del siglo. No eran serios, definitivamente, y no podía serlo gente que no tenía señorío ni sobre su propia bragueta. Por glosar un comentario de Pablo: entre Roca y Bendini la diferencia es de tiempo nomás. En épocas de Roca la consigna "cultural" para los administradores de por acá era inventar el estado nación. En nuestra época la consigna es diluírlo. Más aún, Bendini al menos no tiene un hermano descaradamente corrupto y prebendario como lo tenía Roca, y conste que tengo por Bendini el más desprecio más minucioso. Santamarina nos dejó una colección magnífica de pintura; Constantini nos está dejando, con la mejor intención, un conjunto horroroso de bodrios. 3) Como bien dice Cruz y Fierro, Perón no salió de un repollo. A mi modo de ver, Perón aprovechó las tremendas fisuras de la república liberal. Cierto es que en vez de curar las heridas las abrió más aún; pero los problemas existían y eran muy serios. En fin, estimado Wanderer; a mi juicio, si hemos de simplificar todo a punto de poner una fecha de comienzo de los problemas argentinos, esa fecha es el 25 de mayo de 1810, espero que nadie se ofenda por ésta afirmación. Cordialmente,

Kukú en Decadencia A Go-Go dijo...

Coincido con el Anónimo Gregoris.
El único que hizo algo por los necesitados llamemoslo demagogia o como quieran fué Perón.No puede ser que se le siga cargando la culpa de todo lo que nos pasa a Perón.....como puede ser que tanta ratio no funcione en este tema...la verdadera disolución siempre estuvo del lado de los conservadores que nunca conservaron lo que tuvieron posibilidad y obligación de conservar.....la tradición.Respetuosamente.

Luis Sancho Vélez de Zárate Namuncurá dijo...

Señor Wanderer...

Es mi primer comentario en el blog pero aclaro que he leído todos las propciciones que han visto desde principio de año.
Realmente me impresiona especialemte cuando plantea que “Eran masones, anticlericales y liberales, pero sabían gobernar". Me parece que como católicos (que después de haber leído los comentarios, pido ninguno se ofenda pero creo el Señor Anónimo estará de acuerdo conmigo, creo que la posición que veo se parece a la planteada en Ap(3;15-17)...) queda terminantemente prohibido siquiera pensar en quedarnos de ese lado! por más que sepan gobernar ¿de qué nos sirve si lleva al pueblo a la perdición?
Con respecto a nuestro General Juan Domingo creo que la palabra vulgar va muy bien... sobre todo porque es una vulgar copia del Marxismo que plantea K (no Karloncho, no Kirchner... Karl Marx me refiero) en "el Manifiesto del Partido Comunista", otorgándoles a las masas el poder...pero muy bajo si lo comparamos con el ideal de los revolucionarios (que por más que los aborresca, son de admirar sus logros) pero sin embargo logró algo: Logro eliminar la profecía de Engels y Marx cuando afirman que la humanidad alcanzará la dictadura del proletariado, obviamente bajo el régimen comunista. Y digo que lo elimina porque creó en Argentina un pensamiento ya muy acercado al de A.Gramsci Plantea en cattere di carcere, donde los intelectuales son la clase hegemónica, pero además de eso siempre sin perder esa utopía de alcanzar "el exito financiero". Por lo tanto nuestros revolucionarios poco les queda de Marxistas y mucho de vulgares que pretenden su propio éxitos (vulgares muy aferrados a la definición en nuestro postmodernismo del "Yoismo") y sumando a todo esto nuestro excelente régimen democrático (cada día comprobamos que tendría que ser al revés y no darle la razón a la mayoría, ya que si de 100 personas, 99 dicen algo y 1 lo contrario... en esta Argentina yo me decidiría por esa única persona) podemos ver que en realidad el Comunismo nunca triunfará a la perfección, por el contrario siemrpe quedará vigente ese Peronismo... que plaga no... ya estamos sumergidos en esa meditación de Castellani "No quieren", yo por lo menos me califico como parte del hígado, no se ustedes. Cada vez nos acercamos más a la Realidad que planteó el mismo autor en Su Majestad Dulcinea, nada más que ni si queira Edmundo Flores nos quedan... por eso uno siempre tiene que rezar y actuar por el Reinado Social de Cristo... que Dios se apiade de la Argentina...

P.D.: o P.S.(ya no se tampoco si es kiosco o Drugstore): Señor Anónimo estoy totalmente de acuerdo con usted, si plantee algo fuera de doctrina pido perdón...

Luis Sancho Vélez de Zárate Namuncurá

Wanderer dijo...

Anónimo Normando: Interesante y ajustada su fenomenología del pseudo-patriciado argentino. Y muy atinada su referencia a Mau Mau: allí se amontonaba noche tras noche la decandecia patricia, entre tapizados de pieles de fieras y cabezas de animales salvajes. Y si no era allí, se corrían hasta el Alvear, a bailar en "Africa". si al menos hubiesen ido a L´Orangerie a tomar el té...

Gallo: Casi nunca hemos estado de acuerdo, pero esta vez Ud. acierta. Si yo escribía lo que Ud. se animó a afirmar, me incendiaban el blog. Estoy de acuerdo: qué podía espararse que naciera luego de la sedición de Mayo? Los padres que allí nos engendraron se caracterizaban por sus méritos en el contrabando y en el jacobinismo ilustrado.

Wanderer dijo...

Escoribuela: Suprimí por error su coemntario a este post. Puede enviarlo nuevamente si le parece. Con respecto a su pregunta, le aclaro que no hubiese querido seguir siendo una colonia europea, pero ciertamente hubiese querido seguir siendo una república parte del reino de España. Sí, hubiera querido ser súbdito de un rey.

Anónimo dijo...

Pobre Escorihuela, había dicho algo así:

Estimado Caminante:
Coincido plenamente con el comentario publicado, pero debo mencionar que no me sorprende. No me sorprende que nuestro gobierno y el que viene no nos represente. Que no lleven con ellos la impronta rioplatense, pues visto internacionalmente no resulta díscolo. ¿Qué gobierno actual representa sus tradiciones?
Una fugaz mirada a los gobiernos en general nos daría una muestra clara de que no somos los únicos que tenemos un gobernante que no nos representa. A modo de ejemplo podríamos mencionar a la mayoría de los países europeos, donde la modernidad intenta día a día terminar con los pocos rasgos tradicionales que tienen las naciones.
Toros en España, es mala palabra. El casamiento en Inglaterra, Holanda, Dinamarca o Italia es algo casi privativo de los homosexuales, sus diarios así lo expresan. La familia en Francia, no es otra cosa que un rejunte de negros africanos hacinados en suburbio. Ni que hablar de la religión.
En Japón, el sol, símbolo de un Imperio, hoy fue remplazado por el logo de Toyota. Las Artes marciales y el espíritu milenario de la cultura oriental, fueron reemplazadas por el Feng Shui, el I Ching, el horóscopo chino y cualquier otra basura pseudos oriental ésca de moda.
En la India se cambió la meditación por la fabricación de computadoras y la exportación de cerebros baratos y serviles de la Gran potencia del Norte.
La lista es interminable, las costumbres de los pueblos no son más que anticuadas mañas de los viejos que ya no sirven para nada porque no generan plata y con plata hoy se puede hacer cualquier cosa. Antes el dinero no te hacia educado, hoy si. Por eso creo que la circunstancia de tener un gobierno que no nos representa en absoluto, no es más que una pequeña muestra de lo que está por venir. Gracias a Dios todavía este es el primer gobierno que no sabemos quienes son, en otras partes del mundo hace más de cincuenta años que no saben quienes son y hacia eso vamos, disfrutemos de lo poco que nos queda, porque estamos entrando en “El mundo Feliz” vaticinado Huxley.
Así que camarada a coma asado y tome vino, matee todo lo que pueda empáchese de dulce de batata, fume, deléitese con Dolina mientras pueda porque lo que se viene no es más que un sándwich de miga integral de milanesa de soja con agua potenciada con vitaminas y cáscaras de naranja caramelizadas de postre.
Salud - Escoribuela

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer: como no soy ducho en estos menesteres, no sé si mi comentario no salió por malo, o porque no supe enviarlo. Acá va de vuelta, como puedo recordarlo.
Una de dos, o yo no entiendo nada, o Ud. se equivoca. O si no, tercera y última posibilidad, tendríamos que definir a qué nos referimos cuando hablamos de política. Porque decir, sin más, que Santo Tomás no se ocupó demasiado de política, me parece, por decir lo menos, inexacto. Todo en él, o casi todo, me parece puede ser leído en clave política.
Por otro lado, tendría que definir también a qué se refiere con las élites, si a la élite de la virtud, o a la élite del dinero o a alguna otra élite. Porque decir que cualquier élite es buena para el gobierno es poner el carro delante de los bueyes. Si por élite se refiere Ud. a una aristocracia en el verdadero sentido del término, coincido con Ud. Pero si se refiere a una plutocracia, a una plutocracia como la que se hizo cargo de los asuntos públicos de nuestra patria a partir de Caseros, entonces..., qué quiere que le diga, una plutocracia así no se la deseo a nadie.
Dice Ud. que, con la llegada de Perón, la clase dirigente se retiró del gobierno de la cosa pública, "desinteresándose del bien común y dedicándose egoístamente a acrecentar sus negocios y sus fortunas". Y yo creía que esas eran, precisamente, las características de la clase dirigente argentina, mucho antes de la llegada de Perón.
Por último, creo que la llegada de Perón trajo un poco de aire fresco, de algo más sano, más verdadero y más político, aún cuando después él mismo se haya encargado de frustrarlo. Muchos son los testimonios al respecto.
Y la reacción de las clases dirigentes, de las élites, contra Perón. Por ejemplo, la famosa "Marcha por la Constitución y la Democracia" (o algo así), Dios mío, prefiero a Perón por mil años.
Se me ocurren, y ahora sí termino, en la comparación, otros "adagios" (no sé si la palabra se aplica, pero no importa): "de aquellos polvos (la clase dirigente a que Ud. se refiere) estos lodos (Si Ud. quiere, Perón, o lo que tenemos ahora, que es peor que lodo)"; o "el pez comienza a pudrirse por la cabeza (la clase dirigente)" o, finalmente, "corruptio optimi pessima"
Un abrazo,
El emboscado.

Emilio Hardoy dijo...

Apreciados Wanderer y Pablo de Rosario:

Gracias de todo corazón por el elogioso recuerdo de mi abuelo Emilio Hardoy. Y gracias, Wanderer, por la extensión de la apreciación de Pablo al resto de mi familia. Seguramente al igual que Ustedes, yo tampoco comparto el liberalismo de mi abuelo, lo que no me impide llevar su nombre con orgullo en recuerdo de aquellas de sus virtudes que están implícitas en la alusión que hicieran a su caballerosidad. Aunque lector fiel de Wanderer, soy uno del montón y si escribo por primera vez a propósito de sus comentarios al post "Adagio Lamentoso" es porque me lo imponen la pietas para con mi antepasado y la gratitud para con Ustedes.

Un abrazo,

Emilio Hardoy
hardoy@ehda.com.ar

Anónimo dijo...

Caminantes:

Me pregunto y le pregunto al emboscado: ¿y de qué moléculas aquellos polvos?; ¿y de qué átomos aquellas moléculas? ¿Cuándo empezó todo? ¿Simplemente con Caseros? ¿Y la revolución de Mayo? ¿Y no será tal vez con Carlos III, o con Colón? ¿Por qué no con el fracaso de las Cruzadas? ¿Y no serán los primeros polvos generadores de lodo, la caída del Imperio Carolingio, o del Imperio Romano?
Creo que es un exceso cargar las tintas sobre la Generación del 80, como si fuera la culpable de todos los males argentinos. Cada época tiene sus causas y responsabilidades, y la del 80 me parece que no es tratada con ecuanimidad suficiente.
Con el peronismo en cambio, se es siempre benevolente, no me explico bien por qué. Inconscientemente, creo, muchos caen en el tópico común de que el peronismo se salva por su sensibilidad social, cuando la realidad demuestra que dejó un país mucho más empobrecido y empequeñecido que el que recibió. Se le reconoce a Perón su pretendida postura anticapitalista, y acabó consumando sucios negociados ferroviaros y petroleros, con la flor y nata del capitalismo mundial. Se le atribuye un romántico fervor antioligárquico y de defensa de los desposeídos, y dio lugar a una nueva clase gobernante (¿élite?) mucho peor, más inepta, corrupta, ruin, resentida y estúpida que la clase terrateniente y conservadora que pretendió reemplazar. Algunos creen ver que el justicialismo representaba a la doctrina Social de la Iglesia, y la realidad es que terminó quemando templos. Su jefe huyó cobardemente para retornar luego rodeado de una mezcla grasa y explosiva de brujos y marxistas, y se murió no sin dejarnos de regalito a su pintoresca e impresentable mujer.
Los del 80, en cambio, tenían otra grandeza, y pese a sus graves errores y naufragios morales, no me parece que buscaban sólo su enriquecimiento personal; muchos de ellos actuaron de buena fe, haciendo lo que creían era lo mejor para la Patria, a la que por lo menos, hicieran que se la respetara en el mundo, y la convirtieron en la nación hegemónica de la región. Si a los argentinos nos pintan todavía hoy como orgullosos y arrogantes, es porque teníamos con qué, y por qué serlo. Por supuesto que la Generación del 80 no dio la grandeza a la nación que sí le dio Rosas, pero preferir al peronismo o a la cretinización generalizada y descastada de la actual caterva gobernante, que mantienen, fermentaron y profundizaron todos los defectos y lo peor de aquella generación, me parece por lo menos, una grave desatención.
No señores, aunque no les guste, Roca o Ricchieri no son comparables con un pelele como Bendini; el dúo Fernández no puede ser comparado con Bernardo de Irigoyen, con Pellegrini, o con Roque Sáenz Peña. Cancilleres como Di Tella, Bielsa, o Taiana, no resisten cotejo con Estanislao Zeballos, Luis María Drago o José Terry ¿Alguien prefiere historiadores como Piglia o Lanata, en vez de Saldías o Quesada?. Cierto que estos últimos eran ideológicamente opositores al poder de turno, pero también formaban parte de la denostada Generación del 80, y la existencia de muchos otros como ellos aunque no ejercieran poder efectivo, contribuyeron igualmente a la conformación y grandeza nacional. Por ultimo, las defecciones religiosas que se reprochan a aquellos, ¿en qué polvos se iniciaron? Si casi todos provenían de familias cristianas y de colegios religiosos.
El tema es demasiado complejo como para simplificarlo tanto y decir ligeramente prefiero esto a aquello.
Por último, el patriciado, si existió, algún día tenía también que terminar. Si ya no existe la milenaria nobleza europea, (ni en el poder ni en ningún lado) no debe extrañarnos que tampoco queden patricios argentinos.
¿Será el inevitable camino hacia el fin de los tiempos?

Saludos

Gruñón.