viernes, 2 de enero de 2009

Un saludo del Athonita


Escrito en un noruego bastante comprensible, el Athonita nos envía su saludo de año nuevo:

Todos cometemos barrabasadas. Y algunos, de a paladas. De variadísimos colores y tamaños. No obstante, aunque le dé vueltas y más vueltas, incluso optimice —con ayuda de mi frondosa imaginación— sofisticados ejemplos de perversión humana, hay un “algo” humano que está ahí, solo y firme, clavado en la punta de la tabla. No hay mal que le pueda hacer sombra en su malicia.
No pretende tener el monopolio del mal, pero todo mal, inexorablemente le paga tributo y le rinde secreta pleitesía.
A veces hasta pienso que en aquel tenso y solemne Juicio, el Justo Juez apure al fiscal con cierta impaciencia: deje las minucias de lado y vayamos al grano.
Y el grano sea este “algo” del que todo pende y depende.
¿Será el amor? —me apura el lector, fastidiado por tanta vuelta.
Y sí, es el amor, pero "concretive", muy concretado, demasiado concretado.
Digámoslo de buena vez: tal vez, no haya más miga en esta vida que ser el amor que ve venir al Amor .
O ser el no-amor que no Lo ve venir.
The rest -perhaps- is silence...
“Tout ce qui arrive est adorable”, dijo Bloy; que en criollo podría sonar así: todo lo que arriba, viene de Arriba.
“Vean que estoy viniendo”, dice el Señor.
Y me pregunto arqueado sobre mi 2008: ¿te vi orillar, Maestro? ¿Cuándo?
Y me pregunto hontanando sobre el 2009: ¿te veré, Señor? ¿Sabré reconocer ese patente y sigiloso paso Tuyo, a cada paso mío?
Cómo no desearnos y rezarnos esto, unos a otros, para este nuevo año: que al partir cada mendrugo de vida, cada migaja de acontecimiento, Lo reconozcamos. Y lo adoremos.
Será éste un Feliz Año, inexorablemente.
Será un año divino, adorablemente divino.
Dios nos conceda ojos para así verlo.

El Athonita

1 comentario:

Anónimo dijo...

Creo que cierto monje egipto-hebraico (¿Masón?) se pasó con la birra...

Maeshtro, la próxima tome despues de escribir!

Pepe Botella