lunes, 2 de marzo de 2009

La profecía de Castellani

Ludovicus no es profeta. Pasó la fecha de la catástrofe, y nada.
Castellani, en cambio, parece que sí lo es. Esto escribía en el Apokalipsis:

¿Quién nos impide hoy que todos los hombres gocen de las ventajas de la industria humana?

Los eslabones de la industria son la Producción y el Consumo; en medio de los dos, como necesario puente, la Distribución. ¿Dónde está la falla? No cierto en el consumo, pues todos desean consumir incluso más de lo que necesitan: los antiguos “ascetas” se han acabado. Tampoco en la Producción, que es incluso excesiva; o lo sería no fuera innaturalmente reprimida. Falla la Distribución de los bienes de consumo. No hay plata para comprar lo que se querría (iliquidez); no hay trabajo para ganar plata (desempleo); no hay capitales para proporcionar más trabajo (crisis). El poco consumo engendra menor producción, la menos producción mayor desempleo, el desempleo conmociones sociales que hay que aliviar mezquinamente con “subsidios” (“dole”) a los desocupados, los cuales empobrecen a las naciones; y ése es un círculo infernal que no tiene ruptura, causado por los maravillosos instrumentos de producir más y mejores bienes de consumo, de que la natura y el genio del hombre nos ha dotado para nuestro bienestar!!!!

¿Quién puede romper este círculo infernal y demente? Solamente un Poder universal que suprima las funestas rivalidades económicas entre las naciones—por ende las guerras que son su consecuencia—y por ende la lucha de clases; y todos los demás absurdos actuales que están encadenados entre sí: como las estafas de la Gran Finanza, el usurero aparato bancario, los abusos de los grandes monopolios, el despilfarro inútil de la propaganda comercial; y el desorden de la actual “industrialización” mal planeada y disparatada; pues varias naciones producen los mismos productos y guerrean entre sí para imponerlos, para “ganar mercados”—hasta llegar a las grandes guerras sanguinarias y devastadoras.

“Yo voy a remediar todo eso. Yo voy a hacer producir bienes de sobra para todos y que lleguen a todos. Yo voy a regular el dinero simplemente; y con ello la Distribución, la Producción y el Consumo; nacionalizando todos los Bancos e imponiendo la moneda internacional del “Hallesismo”, fija en valor y con respaldo seguro. Yo voy a repartir dividendos a los pobres y a los ricos; y no solamente a los que trabajan sino también a los que no trabajan, y PARA que no trabajen. La inmensa herencia que nos ha dejado el genio y el esfuerzo de todos los siglos es de todos nosotros y a todos ha de llegar…"

Así dirá el Anticristo. Y LO HARÁ.

Tomará lo que tiene de bueno el Capitalismo, o sea la inmensa productividad, y la encauzará con medidas férreas, comunizándola.  Habrá abundancia para todos (menos para los cristianos, por supuesto) y sólo se perderá una pequeña cosita: la libertad; la poca libertad que hoy nos queda, y la gran libertad verdadera que prometió (y dio) Cristo.

Todos seremos gordos: seremos los gordos presidiarios de un inmenso “Praesidium”. Infrahombres.

 

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Sí, es un amateurismo total, para un profeta, fijar fechas, salvo que se llame Daniel.
Siempre queda el recurso de Rex Mottram, "digamos que llueve, espiritualmente". Digamos que han caído, espiritualmente.

Anónimo dijo...

Estimado Caminante,

debo recordarle que el exclaustrado politiquero que usted cita habla loas de hermes trimegisto en su libro "el apokalipsis de san juan". No pueden omitirlo, todo ese texto tiene un tufillo a guenón y évola que no puede ignorarse, a pesar de que aparentemente haya sido perseguido por los progresistas. ¿Quén me garantiza que no fue todo eso un montaje, y estamos ante alguien que conoce bien al anticristo, sí, por estar en sus filas de la primera hora? Sería coherente con el resentimiento y la desesperanza que delantan sus poemas tardíos.

En cuanto a las "profecías" de aquel post que tanto prometia, quiero recordarle que entre los seres humanos no agraciados por el Don de Profecía, hay previsiones que son correctas... como los goles, que primero pegan varias veces en el travesaño. Se va cansando el arquero de olivos, y alguna pelota entrará, como preludio de otras muchas. Falta el primer gol del partido, aunque estemos en segundo tiempo.

Finalmente, me permito refutar de vuelta al exclaustrado: no seremos todos gordos, seremos histéricos obsesivos de gimnasio y el quirófano. Haremos ayunos horribles, con purgas y cirujías humillantes, para estar todos listos para una vida venerea bien activa. Vida que porsupuesto, a causa del creciente egoismo y narcisismo entonces impuesto, degenerará cada día más en el mero onanismo. Así los Cristianos seremos los feos, como la fruta orgánica comparada con los tomates israelíes transgénicos, que con toda su deformidad... tiene gusto a algo. ¿No somos la sal de la tierra?

Espero que esta vez me publique.

Mario Barakus

Anónimo dijo...

Arrugó W., ahora habrá que esperar su post sobre lo groso que fue René Guenón como doctor de la gran logia blanca y lo distinguido que era el príncipe Julius Evola...

Total, junto a Castellani estaban fenómeno!!!

Mario Barakus

Anónimo dijo...

Yes, we can!

Anónimo dijo...

El Athonita dijo,

Amigable Adrián: no me cae demasiado bien el autor del poema, aunque algo le conozco. Le haré llegar su elogio.
No habrá blog propio: me sienta mejor el ambón y el papel, más allá de estas esporádicas incursiones.

Pero déjeme decirle algo, sin tomarlo a mal: entiendo que desde los tres Reformadores —diría Santiago Maritain— el Hombre se haya volcado sobre sí mismo, centrándose en sí, acentuando su yo. Pero ábrase a la posibilidad, amigo, de que no sólo su nombre lleve acento.

Respecto a este post, lo llamaría “la vez que Castellani acertó”, como dijera alguna vez Tollers de Maritain (distrayendo que “el” Garona es un río).
Digo,,, pues este santo Cura le ha errado al blanco más de una vez, a la hora de hablar de lo que iría en breve a ocurrir... salvo en la acepción ya mentada por Ludovicus. Inauguraría la temporada de caza de falsas profecías de Castellani, de no ser que no es éste el mejor coto donde proponerlo... ¿Sería nomás el Caballo oscuro la posguerra de los cincuenta? ¿Fue nomás la segunda Guerra mundial la sexta plaga del Apocalipsis? ¿Cómo era eso de que la Sífilis –santo y seña del inicio del final- es incurable, sin remedio, “y la ciencia moderna no lo hallará jamás” (sic)?

Espero no ser echado de Wanderland por haber cuestionado uno de los “dogmas” del tradicionalismo argentino. A lo más, diré como el Beisbolista: con tiempo, revisaré de nuevo la documentación, en busca de la Verdad y no del mito o sentimiento...

el Athonita

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

me extraña, Athonita, que la interpretacion antitípica le resulte ajena. Y que exija a un profeta ver más allá de su antitipo. Con ese criterio, hasta San Pablo cae en la misma bolsa que Castellani, por no hablar de Newman, que hace un parangon entre Napoleon y el anticristo sumamente acertado, sin creer que tiene la vaca de la exegesis atada.
Creo que la interpretacion gradual- antitípica es fundamental. La profecía se va realizando a lo largo de la Historia a través de desarrollos espiraloides, con antitipos cada vez más perfilados. En este orden, los castigos y las figuras anticristicas van adquiriendo cada vez mayor densidad, sin dejar de ser por eso prefiguraciones de la realidad escatologica.
Así, la caída de Roma en manos de Alarico y la caída de las Torres anuncian cada vez mejor la ruina de la Babilonia grande (en el último caso, con detalles bastante sorprendentes). La segunda guerra mundial, con sus ejercitos de millones, delinean y de algun modo incoativo comienzan la era de Gog y Magog.
La TV y los mass media, preanuncio de ese Anticristo a quien le será dado el poder de ser visto y escuchado en todo el orbe...
La peste negra del siglo XIV, las "fiebres sudorosas" del reinado de Enrique VIII, la sífilis, el SIDA, antitipos de la llaga pésima...
Neron, Federico Barbarroja, Richelieu, Napoleón, Hitler, Stalin, Obama,los rasgos del ADN del futuro anticristo.

Anónimo dijo...

Athonita, saldría Ud. a cazar fantasmas de supuestas falsas profecías, ya que Castellani no las profería como inexorablemente ciertas, sino que estaba presto ab initio a dejarlas sin efecto, tal como lo aclara siempre, en casi todos sus libros, como por ejemplo en "Catecismo para Adultos" (que no es un libro).

"Dios sólo sabía el fin del Mundo. Porque la marcha de la humanidad es como una línea sinuosa o quebrada, que se va aproximando al fin del Mundo y después aparecen Santos o aparece una especie de conversión del Mundo y entonces se aparta la "ira de Dios", quedando más tiempo. Así tenemos que en el siglo XIII San Vicente Ferrer pronunció que el fin del mundo estaba cerca y hasta resucitó un muerto para comprobar al Arzobispo de París que era verdad lo que él decía.
Y no sucedió. Y esto produjo mucha dificultad luego cuando se quería canonizar a San Vicente Ferrer, hasta que uno de los teólogos que se ocupaban de este proceso dijo —No se equivocó, porque el fin del mundo estaba cerca, realmente. Lo que pasa es que surgieron una cantidad tan grande de Santos en Europa (algunos por la misma predicación de San Vicente Ferrer) que Dios prorrogó el tiempo de su ira. Entonces canonizaron a San Vicente y después el Cardenal Newman hizo una teoría de que la humanidad va al fin del mundo en forma de una línea quebrada por la cual está siempre rozándolo, pero cuando los hombres empiezan a portarse bien, cuando no hay la gran apostasía que dice San Pablo todavía, aunque muchas veces empezó y ahora parece que ha empezado, entonces cuando no hay eso. Dios espera porque no quiere que nadie se pierda sino que todos lleguen a penitencia."

No tengo a mano ahora "apokalypsys", pero recuerdo haber leído allí de su propio puño y letra las prevenciones sobre el ojo que ha de aplicarse a la interpretación de los signos que hace el autor.

En todo caso, sabiendo Castellani mejor que ninguno que era falible, se dedicó a estar atento a los signos, a escudriñar las escrituras y a "mirar a la higuera". Y mucho de lo que vio aun está vigente.

Tomar, como lo hace Ud., la cuestión puntual de la sífilis -que también a mi me hizo levantar una ceja cuando lo leía- para descartarlo in totum, es "mala leche" de su parte.

Tampoco habla loas irrestrictas de Trimegisto, sino que hace las salvedades del caso.

Y no, Athonita, Castellani no fue perseguido por los progresistas sino por los fariseos de la vieja escuela.

Post Lefebvrista

Anónimo dijo...

bueh, mezclé barakus con Athonita, estoy para atrás Wanderer. Si me hace el favor, no publique nada.
Tengo que dejar de boludear en Internet.
Gracias.
Post Lefebvrista.

Anónimo dijo...

Mario Barakus: ¿Castellani tiene tufillo a Guenon y Evola? Lo que nos faltaba leer. Gracias por hacerme reir un buen rato.

Anónimo dijo...

Athonita: Más Padres de la Iglesia, menos Vaticano II y documentos episcopales. Deje la pastelería para las monjas; Ud. dedíquese a algo serio.
Cartrucho

Anónimo dijo...

Athonita dijo,

Vino la ola, en altura y espuma previsible.
Me disculpo, muy sinceramente, pues tiro la piedra y ahora no me haré cargo. Tan sólo porque comienzo mañana a predicar un retiro que poco margen me dejará para estas faenas.
Coincido con Ud. Ludovicus respecto a los antitipos y su gradual “habitudo” hacia el sumo analogante. Tal vez sería mejor decir que es un largo camino del tipo al antitipo,,, pero se entiende. No obstante, es san Hilario —ese inmenso Padre que pulió como pocos este concepto— quien insiste en que le es esencial al antitipo incipiente (sombra) preservar su condición de tal y ser anunciado como tal. Es el delgadísimo hilo que nos separa de todo milenarismo (DS 3839). No le atañe a un profeta ver más allá de su antitipo. Sí le compete saberlo “su” antitipo y no “el” antitipo, como profecía cumplida.

Tal vez sea ese el caso de Castellani –me comprometo a estudiar, como Williamson el holocuento-. No soy un experto en él, como los sé a varios de ustedes. Yo lo encuentro, en esta materia, como poco conciente del espiral antitípico y espesamiento progresivo del caldo escatológico. No es el caso de las expresiones paulinas, ni de Newman, experto como nadie en plantear este río que ha llegado ya a su desembocadura y que en vez de precipitarse entero desde arriba del acantilado al Océano eterno, acompaña —a un tranco e instante de distancia— la alta rivera, mientras se prolonga la paciencia divina. La historia siempre está bordeando la Parusía. Y esto, desde el día mismo de la Ascensión. Lo cual, remata Newman, y ojalá que Castellani también (agradezco la cita): puede ocurrir antes que levante la pluma del papel o dentro de varios milenios.
Siempre me gustó un texto de san Cipriano que dice más o menos así: hay quienes, no pudiendo eludir el “nadie sabe ni el día ni la hora”, lo toman al pie y se sienten con bula para saber el mes y el año. Cuando el sentido del texto es que nadie sabe nada: ni día ni hora, ni mes ni año, ni siglo ni milenio...
A mí se me hace que Castellani vivía con otra líbido esta nesciencia: en una aferrada sospecha de que no pasaría su generación sin verLo volver. Dudo que lo creyera tan posible como que fuera en el año 5740. Su lectura del “pronto” no parece admitir “una remotísima fecha” (sic)... Sería con al tercera guerra mundial. Y esta se daría con mucho menor margen que el que hubo del 18 al 39.-
No me resulta claro en el querido Castellani esta actitud de sólo estar contemplando una vuelta de rosca más del imprevisible espiral antitípico. Lo hallo tentado por dejar que el antitipo coyuntural se le cuaje en el cumplimiento literal de la profecía (por ejemplo en “El apokalypsis actual” de Cristo vuelve o no vuelve). Para él, “la herramienta del Anticristo ya ha sido encontrada” (refiere a la bomba atómica); sólo resta ser quitado el katejón...
De todos modos, no sé cuál sería el caso paulino análogo a la minuciosa y precisa digresión de Castellani sobre los chancros sifilíticos... ¿que haya dicho que el fin estaba próximo? ¿o por el “los que estemos vivos”?

Valga, de todos modos, hacer aquí mi íntima confesión: cada madrugada, cuando a las 4.40 se inicia el oficio parvo de la Virgen, sin más luz que la lámpara que arde ante la Mujer vestida y encinta de Sol, y por las claustras se ve titilar el inmenso valle del sopor humano, y arranca la gruesa y grave antífona “ya está aquí el Novio”, no hay vez que no Le pregunte: ¿será hoy Señor?

Por mientras, como dice Claudel, compartamos y bebamos de la misma Copa; Elle est cet horizon commun de notre exil...

Me disculpo de nuevo, por no poder volver a este blog por varios días más que de reojo.
Agradezco los comentarios, siempre provechosos, hasta el de Cartrucho, aun sin pretenderlo.
In Domino,

Ath.-

Anónimo dijo...

Releo y me auto-acoto:
Lo del Finimondo que va ‘madurando’ de era en era, caldo que va espesando, pide una serie de distingos para no caer en un anti-teilhardismo, o como se pudiera llamar una suerte de involución o evolución hacia el mal. Lo dicen bien Knox y Lewis,,, y hasta el buen Castellani: este mundo no morirá de muerte natural ni se apagará como una vela, tras larga enfermedad. Morirá de muerte sobrenatural, “accidente”, y será —Lewis había de ser el de la imagen— como quien levanta la púa del tocadisco en mitad de una canción...
Y otro ajuste, de Catecismo: milenarismo es –en sus variadas acepciones- creer que el Advenimiento no anulará el tiempo. Que habrá Cristo Reinante a partir de las 4.41 de alguna madrugada... Y no. Los relojes se detendrán y será el final del tiempo. La Parusía es eterna. Y sólo “pisa” el tiempo en tanto lo corta. No habrá tapa de Jauja parusíaca avisando “Y vino nomás!” A lo más –como anota Sáenz- se nos dará gozar de esa media hora revelada, que en una de esas sea de reloj.

Otro sí, que merece distingos es lo de Vicente Ferrer, o por caso, el bueno de Jonás y sus (des)aciertos respecto al futuro de Nínive. Sólo de un modo muy figurado se puede decir que, de parte de Dios, el Final se programa, se deroga y reprograma cada tanto. Nuestras súplicas y penitencias –como explica el Doctor Común- se incrustan en el Todo de los designios divinos, que son sempiternos e inmutables. El Mundo nació con día y hora de cierre. Y lo de Ferrer —que la mayoría de los de aquí deben haber conocido por el mismo Castellani y no más— es algo más complejo, al menos según los grandes hagiógrafos de la Orden, que han revisado los 860 milagros del pugilado proceso de Calixto III. Si no, estamos fritos: cualquiera profetiza; no se cumple; y resulta ser que la profecía era condicional. El antitypos espiralado debe ser enunciado como tal y la destrucción condicional, ser explicitada como tal (su nombre bíblico es: “amenaza”). Lo dice mejor el inmortal Alberto Ezcurra: “alegar lo de Jonás, suele ser evasivo, pues de ese modo podrían justificarse todas las profecías incumplidas, aun las más extravagantes. Se puede siempre decir que eran condicionales, y así, las profecías privadas perderían todo su valor. Algunas son condicionadas explícitamente; entonces sí, no hay duda; como las de Garabandal.”
En espejo, hasta donde leo, digo yo de Castellani: entonces no; sí hay duda...
((escribo largo porque estoy apurado,,,, perdón!)))

Ath.-

jack tollers dijo...

Athonita, ¿la vez que Castellani no acertó? ¿De veras que no?

Pero, no me voy a ensañar. Ludovicus lo explicó más que bien.

De todos modos, aquí un anticipo: la semana que viene cuelgo de mi página "La profecía y el fin de los tiempos" (cinco conferencias inéditas de Castellani, del año 1969, donde acierta y acierta y vuelve a acertar-en los términos que dice Ludovicus, insisto).

Pero, no, de ningún modo, estimados. Si no les gusta Castellani, no tiene por qué gustarles. No es obligación, qué va a ser. Lean lo que les venga en gana y no pierdan el tiempo con autores que no les gusta, ché.

No vale la pena (y a Castellani, tampoco le hubiese gustado).

J.T.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Estimado athonita, creo que padece ese pequeño astigmatismo intelectual bocetado por Borges en "El soborno". Recordará el argumento: el jurado de un concurso, un calvinista estricto, es violentamente criticado por uno de los concursantes. Cuando hay que otorgar el premio o la beca, nuestro jurado premia al crítico. Este lo visita y le revela su estrategia: lo ha sobornado, con su crítica, de modo de forzarlo a demostrar (se) que no se deja llevar por su animadversion o su deseo. Un soborno negativo.
Así, en el campo del adventismo, tenemos tanto los cultores del wishful thinking (parece que lo acusa a Castellani de esta inclinacion) como los del wishless thinking (sit venia verbo): como me gustaría que Viniera, o bien me prohibo pensarlo o bien me fuerzo a creer que la posibilidad de que Venga ahora es identica a que venga dentro de un millon de años.

Lo ideal es enfrentarse a este tema sin sobornos, negativos o positivos, con total asepsia anímica. Es lo ideal, pero es imposible, todos cojeamos de la pata del wishful o del wishless, y nos contrapesamos anímicamente con los respectivos antídotos.

Sin embargo, sin querer agotar el tema y sólo para romper una lanza a favor de Castellani, advierto que las progresiones antitipicas no pueden experimentar un crecimiento ad infinitum. Que ciertas manifestaciones del fin están agotando las posibilidades de la materia y de los fenomenos, y que comienzan a abordar la plenitud de su manifestacion noumenal, identificandose con su version literal escriturística. Es justamente el ejemplo de la bomba atomica. O la Segunda Guerra Mundial.
No parece que Juliano tenga mucho que inventar, ni en cantidad ni en calidad, y creo que Castellani acierta plenamente.
Por tomar otro caso, la proliferacion de ONG con el expreso objeto de apostatar no parece distar sino cuantitativamente del fenomeno puesto por San Pablo como requisito inmediato de la Venida.

Anónimo dijo...

Jack Tollers.
Esperamos ansiosos y mucho se lo agradecemos.

Anónimo dijo...

Muy buenos comentarios. Sinceramente. Me animan a hacer una pregunta, con reverencia, y no por ganas de polemizar, sino por que el cabo no lo sé.

¿Para qué sirve la profecía?

Sea que vuelve Nuestro Señor mañana, pasado o después ¿qué cambia? Por más que los seudoprofetas tiendan a podar algún mandamiento, y agregar algún otro.

Lo dijo mejor el Athonita: de la Resurrección acá, estamos siempre en vísperas.

Desde luego, nada sobra en la Escritura, de modo que esto sirve. Pero no sabría precisar para qué.

PS: Barakus: no creo que la ley natural ni la ley divina manden admirar a Castellani. Al menos en forma directa, expresa e inmediata. Por otra parte, tirar un petardo cada tanto tonifica la conversación.

Pero aún así hay que poner cuidado al fabricar el petardo.

Considerando eso ¿no es excesiva su sospecha sobre el guenoevolismo de Castellani?. Particularmente el éxtasis de la duda negativa con eso de:

“¿Quién me garantiza que no fue todo eso un montaje, y estamos ante alguien que conoce bien al anticristo, sí, por estar en sus filas de la primera hora?”

¿Y quién me garantiza que Ud. no es un montaje?

El Mago Capria.

Mary Lennox dijo...

¡Hola muchachos! ya los andaba extrañando en la distancia.
Me parece que acá todos se están olvidando del pequeño gran tema en forma de Cruz que son el tiempo y la eternidad. Recuerdo cuando era más chica de lo que soy ahora me había asombrado con la frase de Aslan en las Crónicas cuando Lucy le pregunta que significaba “pronto” y Él le responde "yo llamo a todos los tiempos pronto". La eternidad es donde confluyen todos los tiempos, el punto crucial. Por ello cada era tiene un poco de fin y de principio. Cada vez nos acercamos más y a la vez nos alejamos y en esta paradoja cada vez que estamos más lejos de la eternidad es cuando estamos más cerca de tocarla, más cerca del fin y viceversa. Es como dice Lewis en el Gran Divorcio:
"(...) Porque todas las respuestas engañan. Si planteas la pregunta desde dentro del tiempo y preguntas por posibilidades, la respuesta es certera. La elección de los caminos está ante ti. Ninguno está cerrado. Todo hombre puede escoger la muerte eterna. Los que la escojan la tendrán. Pero si tratamos de saltar a la eternidad, si intentas ver el final de todas las cosas tal como será (por decirlo así), cuando ya no hay más posibilidad a excepción de lo real, entonces estás preguntando lo que no puede responderse a oídos mortales. El tiempo son los lentes mismos a través de los cuales ves —pequeños y claros, pues los hombres miran por el lado equivocado del telescopio— algo que de otro modo sería demasiado grande para ser visto. Eso es la libertad: el don por el cual más te pareces a tu Hacedor y te haces parte de la realidad eterna. Pero sólo puedes verla a través de los lentes del tiempo, en un cuadro pequeño y claro, porque el telescopio está invertido. Es un cuadro de instantes que se persiguen uno al otro y de ti mismo optando de un modo que podría ser distinto. Ni la sucesión temporal ni el fantasma de lo que puedas escoger y no escoges es, en sí mismo, la libertad. Son lentes. El cuadro es un símbolo: pero es más verdad que un teorema filosófico (y, quizás, más cierto que una visión mística) que pretenda ser su consecuencia. Porque cualquier intento de ver la forma de la eternidad, a menos que se efectúe a través de los lentes del tiempo, destruye tu conocimiento de la libertad. Observa la doctrina de la predestinación, que muestra (y es verdad) que la realidad eterna no está a la espera de un futuro para ser real; pero al precio de suprimir la libertad, que es la verdad más profunda de las dos. ¿Y acaso el universalismo no hace lo mismo? No puedes conocer la eternidad mediante una definición. El tiempo mismo, y todos los actos y sucesos que llenan el tiempo, son la definición, y se los debe vivir. El Señor dijo que éramos dioses. ¿Cuánto tiempo podrías soportar la contemplación (sin los lentes del tiempo) de la grandeza de tu propia alma y la realidad eterna de su opción?"
Creo que aplicado a las Profecías, Lewis deja lo que quiero decir, más claro que yo y lo que quiere decir Castellani y lo que mostró San Vicente.
Atentamente
La pequeña
Mary Lennox

Anónimo dijo...

Anonimo!!! Tu quien eres? Romerito...? Tu Honor no es la Fidelidad!!! Firma: P. Beaubais

Anónimo dijo...

Mario Barakus... poco sabes quien fue Leonardo Castellani... porque no lo conociste y muy poco y con mal espíritu lo leiste. Lo que te hace desconfiar de el... es solo su integridad.
Mucha ciudad, poca piedad, demasiado inteligencia, mucha educación liberal y poco compromiso con el pobre. Eso eres Mario Barakus.