domingo, 5 de julio de 2009

Una carta para el Wanderer




Estimado señor Wanderer:

Cuando veíamos que su peligroso blog estaba languideciendo y próximo ya a la muerte, nos anuncia Ud. una segunda época. Frente a tamaña amenaza permítame que platee mis objeciones a su tarea.

Llegué a su blog a través del por todos recordado Cruz y Fierro, cuyos escritos eran una maravilla de ortodoxia y buena línea. Consideré que el Wanderer sería similar, pero el primer post que leí fue un sainete sobre Mons. Wach y su Instituto. Pensé enseguida, con impecable lógica, que sería Ud. un línea media que, al rechazar los zoquetes morados y los capelos de Gricigliano, arrastraba con ellos los principios de la tradición católica. Sin embargo, aparecieron luego post con críticas a la Society of St. John y a Father U. Quedaba excluida, entonces, su pertenencia a la línea media dura.

Lo ubiqué, para tranquilizar a mi ordenadora inteligencia (tenga presente que soy tomista), dentro de la línea media moderada pero, hete aquí que, a raíz de la furiosa intervención de un tal Alemán, se le dio a Ud. por abrir el foro a las críticas de los Miles Christi. Mis clasificaciones volvían a caer. ¿En qué casillero podía meterlo? Se iban agotando las opciones. No era un progresista por cierto –todavía recuerdo su memorable post sobre Mons. Romanín- y no lo creía un tradí. ¿Sería, entonces, un línea media soft? Sin embargo, al poco tiempo comenzaron Ud. y sus comentadores un sostenido ataque contra el Instituto del Verbo Encarnado y de su respetable fundador, con lo cual quedaba excluida esta última posibilidad.

Le aclaro que esto no me preocupó demasiado su anti-kukusismo. Por el contrario, me parecieron razonables muchas de sus críticas. Permítame que, continuando con sus costumbre proustiana, intercale aquí un pequeño relato personal para iluminar mi reacción. Cuando era apenas poco más que un adolescente comencé a colocar en las hornacinas de mis devociones a los ídolos que, en aquella época, poseíamos todos los chicos del palo: el padre Sáenz y el padre Ezcurra, ambos en el mítico seminario de Paraná, y el padre Buela, mucho más cerca, que nos deleitaba con su amarillo “Catecismo de los Jóvenes”. Con mucha fe y piedad comenzamos a preparar con un par de amigos la necesaria peregrinación a Villa Progreso, sede del nuevo Iñigo. Llegamos el día señalado cuando finalizaba la misa de la que salía un grupo de peregrinos de zonas aledañas que se habían acercado a recibir el escapulario de Nuestra Señora de Villa Progreso, práctica de piedad que Karloncho estaba comenzando a imponer. (Nunca se supo bien si el tal escapulario fue fruto de una visión. Si así fuera, es notable la capacidad que tiene el p. Carlos para recibir este tipo de revelaciones puesto que, luego de la fundación de su instituto, comenzó a imponer también escapularios color beige). Nos dirigimos a la casa parroquial y pedimos hablar con el nuevo profeta. Debimos esperarlo un buen rato y, de pronto, apareció el objeto de nuestros deseos casi en pijamas y con chancletas de lana. Con su natural algarabía, pronto nos comenzó a contar de sus proyectos fundacionales, de San Luis María Grignion de Montfort y de los apóstoles de los últimos tiempos. Con palmadas en la espalda y abundantes sonrisas nos alentó a dejar a nuestras novias (a quienes comerían los gusanos) y a asistir a uno de sus ejercicios espirituales.

Debo confesarle, don Wanderer que, en esa entrevista, el Buela de la historia asesinó al Buela de la fe.

Dejo ya el relato y sigo con mi perplejidad. ¿Es que sería Ud., finalmente, un tradicionalista? No podía serlo: se despachaba periódicamente contra el tomismo, hablaba bien de Louis Bouyer y de otros representantes de la “nueva teología”, simpatizaba con Platón y no tenía inconvenientes en criticar a la Fraternidad de Mons Lefebvre e, incluso, se las agarró con el pobre Mons. Williamson cuando, luego de su oportuno discurso reivindicador de la altura de las chimeneas de Auschwitz, fue expulsado del país.

No me quedaban ya, don Wanderer, casilleros donde ubicarlo ni etiquetas que colgarle. Estaba desesperado. Ud. era mi obsesión.

Pero ayer un amigo logró que mis penurias acabaran. Él me acercó el rótulo que a Ud. le cabe. Ud. es un LEFOPROGRESISTA.

EL DEFINIDOR

16 comentarios:

Espectador sonriente que no etiqueta dijo...

Jajaja... Wanderer se caga de risa de todos... qué genio!

Mary Lennox dijo...

Estimado Definidor: Si leyó los post ya pasamos la discusión de las etiquetas... el problema que Wanderer no se agarro ninguna sino que se eligió el mejor nombre:
Cristiano.
Atentamente
La pequeña
Mary Lennox

Anónimo dijo...

¿Qué necesidad hay de "clasificar" o "categorizar" a Wanderer? Más tomista que esa necesidad de meter a los blogs en casilleros rotulados me parece la afirmación de que "omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est".

Si le molestan las críticas al mismo palo, aunque sea, lea W. por ascetismo, para cortar y quemar -como en la oración de San Luis Beltrán- ahí donde es necesario. El mismo Chesterton decía (más o menos) que a veces para dejar una idea es necesario exagerar.

En cuanto a su afirmación acerca "del por todos recordado Cruz y Fierro, cuyos escritos eran una maravilla de ortodoxia y buena línea", me permito hacer un par de comentarios. No me cabe duda de que CyF prefiere no tanto que lo recuerden a él como que, en todo caso, recuerden lo que intentó difundir entre medio de meras ocurrencias personales sin ningún valor. Tampoco creo que haya pretendido ser ortodoxo, si así le salió, fue por pura gracia de Dios. Y en cuanto a la buena línea, estaba un poco gordito en esa época.

Vale

Anónimo dijo...

Yo ya lo definí fácil hace tiempo:
Wanderer es un goma.

Tito

Anónimo dijo...

Caminando hoy domingo por Av. Callao, y pensando en este post, oí, de lejos, a una viejita venerable cantando en un inglés forzado lo que cito a continuación:

Who´s the Jolly Wanderer,
that´s what I wonder,
thought someone passing by in a comment,
Maybe a fancy dressed priest; well shaved, better combed living quite far from many of us.

Maybe an englishman: for many difficult to handle, sometimes he dandles, but he is not. Roundly!

Perhaps he is indeed a Jolly fellow, maybe jolly in his very name, but maybe that´s just a made fame.

Perhaps he is none or the three of them, maybe he lives quite close to us, maybe far away.


Quizás la vieja la tenía clara no? Que dice Ud. Don Wanderer,

El septimo Rey Mago (back again)

Anónimo dijo...

Distinguido Definidor:

No sé si su mote de "lefoprogresista", que ya había oído alguna vez, tiene intención de elogio o de misil contra el Wanderer. Si fuera esto último tenga cuidado, no sea que se equivoque de "blanco" y pegue en el Mago Blanco, que es el gran patriarca de los lefoprogresistas.

El Distinguidor

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

En eso, el gran Dante Alighieri, gûelfo entre los gibelinos, gibelino entre los gûelfos, ha acertado de una vez para siempre con nuestra divisa:

"Fatto partiti per te stesso"

El Partido de uno mismo, de la honestidad intelectual, aunque revienten logias, grupos y corrillos.

Anónimo dijo...

Che Wander, el Mago Blanco es Benedicto XVI, no? Muy bien puesto el nombre.

Despistado

Pablo dijo...

Wanderer admite una catalogación: es conciencia-rectista.

Las personas que maduran –algunos maduran poco; otros lo hacen más lentamente-, logran formar su conciencia, y son capaces de emitir opiniones, en base a una conciencia recta, que les da tranquilidad. Las personas maduras –pecadoras y falibles, como todas- se muestran más capaces de opinar desde la seguridad de su propia rectitud de conciencia. Las personas menos maduras, en cambio, están en todo, y siempre, inseguras de sí mismas, viven en constante cavilación; y no son capaces de superar su estado sin refugiarse en la seguridad que les brinda alguna autoridad humana, que por lo general no les ayuda a formar la propia conciencia como paso previo a la toma de decisiones propias, sino que les ahorra el trabajo de hacerlo.

Wanderer es un cristiano, que sigue el dictamen de una conciencia recta.

Cordiales saludos.

Anónimo dijo...

... y Pablo es un chupamedias. Quizás "rectista", quizás no. Pero chupamedias.

chelo dijo...

Supongo que ahora que este hombre ha encontrado la hornacina adecuada para míster Wanderer podrá descansar tranquilo. Yo me pregunto, leyendo esta patética esquela: ¿es posible ser católico y pelotudo al mismo tiempo?

Pablo dijo...

Se me ocurre que para integrar el “partido de la honestidad intelectual” hay que actuar con conciencia recta. Algo muy tomista, para el que guste de las etiquetas.

Cordiales saludos.

Anónimo dijo...

Pablo, la fotito de Serrat a qué viene?

Karlos Arguiñano

Lope de Aguirre dijo...

Maister Wanderer no creas en la defensa de nadie y menos de quienes se dicen honestos intelectuales y maduros.Dan miedo.Esos sí son los nuevos fariseos.Afectuosamente.

Pablo dijo...

Karlos:

¿Serrat? La foto del perfil no es...

Cordiales saludos.

Pablo dijo...

¿Habrá que cuidarse de la mala hermenéutica y seguir el sendero de Warren?

Prepárate Lope,
pronto Warren vendrá

Pronto Warren vendrá
y con él volverá,
volverá la esperanza,
la esperanza


http://www.youtube.com/watch?v=ELZ8dBuJsHQ

Cordiales saludos.