viernes, 7 de agosto de 2009

Carta a Richard, el Otro


Estimado Richard, el Otro (no el tory de B.V.)

Los dos comentarios que Ud. dejó en el blog merecen algunas reflexiones. Permítame compartirlas.

Comienza Ud. explicando en tono casi vergonzante que su pertenencia a alguna orga hardliner lo dejó medio “loquillo”, y por eso debe tomar pastillas todos los días. No se preocupe tanto por eso, y no se avergüence de nada. El diabético también toma pastillas, y el que tiene colesterol o presión. El hombre es un misterioso compuesto y la estabilidad emocional y afectiva tiene una base orgánica. Por tanto, si su organismo no produce suficiente serotonina, por ejemplo, ayúdelo con una pastilla, así como el diabético ayuda al suyo que no produce suficiente insulina.

Por otro lado, considere que su estado de “loquillo” no lo adquirió por hacer locuras. O, mejor dicho, lo adquirió por cometer una gran locura: entregarse por completo a nuestro Señor, aunque, sin culpa de su parte seguramente, equivocó el lugar. Amigo Richard, su ser “loquillo” es casi una condecoración de guerra, como lo es el brazo tieso del manco que se batió gallardamente por su rey.

También nos relata que vive solo y que considera la posibilidad de formar una familia como una tentación de la que debe alejarse. Pero Ud. mismo dice que ha sido llamado a la soledad. Viva su soledad, entonces, de ese modo. Como un llamado positivo y concreto del buen Dios que lo ama, y no como una discapacidad suya. Su realización existencial, es decir, el cumplimiento del plan divino en Ud., pasa, quizás, por una vida de soltería, y de ese modo será feliz, y de ese modo se salvará. Créame que la vida de soltero es tan difícil como la vida de casado o como la vida de fraile. En esta vida no hay estados de perfección. Esos quedan para la otra.

También nos dice que algunas noches se angustia, llora y lo asalta la tentación de la desesperación. ¡Alégrese, entonces, Richard! Dios no sólo lo ama, si no que lo ama de un modo privilegiado. Las tentaciones contra la fe y la esperanza, tentaciones que propiamente laceran el alma, Dios no las permite a cualquiera, sino sólo a aquellos que han transitado ya un buen trecho del camino espiritual y han alcanzado alturas que, lamentablemente, pocos alcanzan. No estoy diciendo que sea Ud. un santo. Eso sólo lo sabrá Dios, pero ciertamente Ud. es uno de aquellos que, en soledad, luchan contra el ángel como Jacob.

Recuerde lo de Castellani:

“Me he levantado del escritorio para ir a la cocina para hacerme la cenacha. Quise ir a oscuras, por no gastar electricidad (plan quinquenal), y me perdí. Andaba a tientas, con la mano extendida delante: así dice San Pablo que es la fe. ¡Qué tanta luz, qué tantos faros, qué tantas antorchas que han inventado los Bernárdez! Bernárdez cree que la fe es un faro. Me perdí, me metí en un cuarto vacío creyéndolo la cocina; y después estaba en la cocina y me parecía el comedor. Pero yo sabía que andando con la mano delante, primero no me degollaría con el alambre de la ropa a secar, y segundo, algún día encontraría la llave de la electricidad, o la caja de fósforos, tan siquiera. Así dicen los teólogos que es la Fe. En cuanto a la llave de la luz, a esa la llaman la Muerte; o mejor dicho la “Visión Beatífica”, acerca de la cual hacen muchos metafisiqueos bastante ininteligibles, como podría hacerlos acerca del sol un topo en su topera, y acerca de la vida de las mariposas una isoca. Pero Bernárdez ya conoce la visión beatífica. Pero la isoca será mariposa; y nosotros, sabemos que la llave de la luz existe. Claro que antes de encontrarla en la cocina, metí dos veces la mano en la olla de la leche, y una vez el pie en el tarro de la basura, helás. Así también, me tiene que pasar en este mundo, antes de encontrar la Visión Beatífica¾¾si es que ya no me ha pasado. Meteré la pata en alguna basura, paciencia”.

Uno de los himnos más antiguos de la Iglesia dice:

“Despierta tu que duermes,

despierta de entre los muertos

y Cristo de iluminará.

Él, que es el sol de la inmortalidad,

que ha nacido antes de la aurora

y que nos ha comunicado su vida por sus rayos”.

Richard, ¡esta es nuestra fe! Nuestra fe es escatológica, y nuestra esperanza es la vida en Cristo, que ya hemos comenzado aquí, pero que consumaremos en la eternidad.

Dios nos ama, ¿qué más nos importa? Recuerde que somos “conciudadanos de los santos y domésticos de la casa de Dios”. Esa es nuestra realidad.

Richard, post nubilia, Phaebus. Siempre.

9 comentarios:

Lope de Aguirre dijo...

Aguante Richard el Otro(un nuevo monarca),vos sí que sos cristiano tenès la valentía de confesar tu desesperación.Los otros eruditos ya lo dije son los nuevos fariseos.Bien Wanderer ahí haciéndole el aguante a un católico que pelea el buen combate.

Anónimo dijo...

Richard, dos cosas.

En primer lugar, no sé que edad tenés, pero no parecés un viejo. Cómo saber si lo tuyo es la soltería? Tiempo al tiempo, que no se sabe.

Y en segundo, sé que es una putada que te lo digan cuando la aungustia no la sufre uno, pero no deja de ser cierto. Recordá que "todo es gracia". El Tata sabe lo que hace y lo que permite. Esto de los curas que hacen daño no es nuevo. Fijate en Carranza y en Jacinto Verdaguer.
Hablaste de Kierkegaard y de Castellani y yo me pregunto: si hubiesen sido padres de familia, tipos de lo más "comunes", sin sufrimientos ningunos, habrían cumplido con su vocación?, la hubiesen descubierto?, nos hubiesen dejado todo aquello? Si Chesterton hubiese podido tener hijos, -él que tanto quiso a los niños- nos hubiese dejado aquel tesoro?, hubiese tenido tiempo para la polémica, las novelas y los detectives? Viste, era lo mejor! Luego que corre mucha agua es que todo se aclara.
Mandame, si querés, un correo a elcarlistaestamaldelmate@yahoo.com.ar y nos tomamos un tragos e intentamos arreglar el mundo, que si se trata de escabiar, estoy siempre dispuesto.

Un abrazo.

El Carlista.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Hombre, Richard, déjese de joder. Tome las pastillas, pero putee y levántese. No se resigne, qué carajo. Dios lo va a ayudar, pero ponga algo de su parte, no se cierre, las cosas pueden cambiar y mucho. Y por ahí Usted las puede cambiar.
Y no se quede lamiendo las heridas, creyéndose Hannibal Lechter, ni teniéndose lástima, porque la depresión es otra de las caras de la ira.
Usted es más que todos los que lo jodieron.
Cum inflammato affectu,

Anónimo dijo...

Richard, ánimo! Ponele soda al vino ;) Es grasa pero a veces hay que hacerlo...

Un toque de humor:
"How to cope with depression"

Orwell

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

cómo estarán de subvertidas las cosas que mientras Bergoglio habla de contenedores existenciales y ensaya bramidos a lo job por la gripe A y el dengue, hoy Duhalde aparece citandolo a Castellani en la Nación...

Juancho dijo...

Richard el Otro: fuerza amigo.

Aunque no sea mucho, tenés un grupete de cumpas internautas que te bancan.

Sin querer caer en la de los amigos de Job... estamos con vos.

Y como dijo maese Wanderer, después de las nubes, el sol. El sol más luminoso que antes, brillante, radiante... Con luz para vos y para los demás.

Juancho
(juanchoderosas@hotmail.com)

Anónimo dijo...

Ludovicus, no me extraña que un demócrata como Duhalde cite a Castellani a pesar de lo que él llamó demo-caca-racia.

Para el caso, a Castellani no lo podrían citar muchos. Entre los pocos que lo podrían hacer con todo derecho están los lefes.

Pero, lo lefes, citan a Meinvielle todo el tiempo a pesar que éste se cambió a la Misa Nueva y sacó un librito defendiendo la libertad religiosa según el Concilio.

Lo que sucede es que no se conoce a los autores que se citan ...

Arévalo, el que pulseaba en lo de Gerardo Sofivich.

Anónimo dijo...

Gracias Wanderer!

Richard

Pablo dijo...

Richard:

Un gran amigo padeció cosas semejantes a las que Ud. nos cuenta. La historia tiene final feliz. Sería un relato largo, y sobre otra persona. Perdone el consejo: ¡no deje las pastillas y el control médico!

Si necesita algo no dude en pedirle mi mail a Wanderer.

Un abrazo.