lunes, 21 de septiembre de 2009

Del Laico Infiel al Sacerdote Fiel


En la redacción del Wanderer se recibió la siguiente carta:

Estimado Señor Wanderer:

He estado leyendo con mucho interés sus últimos post acerca de la salvación y de la gracia, y las discusiones que ellos han suscitado.

En los últimos días, un lector nos alertó acerca de un post, de un autoría del Sacerdote Fiel, que había sido publicado en el blog de Cabildo en el que, de alguna manera, se contestaba los suyos y se advertía de los peligros que ellos encerraban. ¡Qué interesante es ese escrito!

Nos advierte el fiel sacerdote que los escritos wanderianos producen confusión en las almas. Y tiene razón, aunque no veo bien el motivo. Es que, le soy sincero Wanderer, yo no sé bien qué es el alma o, dicho de otro modo, yo creo que no soy un alma. Me parece que soy un hombre, y no veo cómo se puede confundir al alma sin confundir al hombre. Lejos de mí, laico infiel como soy, de criticar al Sacerdote Fiel, pero me resulta difícil comprender su defensa de la naturaleza humana cuando nos considera solamente un alma. Pero claro, es probable que sea yo tan carnal, que me conciencia de alma esté ofuscada por mi conciencia de cuerpo.

El Padre Fiel destaca que el peligro no es sólo actuar contra la gracia, sino también no “cooperar con ella” porque se espera todo de ella. ¡Qué triste me puso esta afirmación! Porque yo espero todo de la gracia. Por supuesto que quiero cooperar, pero soy pecador, y necesito de la gracia para que me ayude a cooperar. Yo solito no puedo hacer nada, y no digo esto como retórica, sino a partir de mi propia y dolorosa experiencia. Porque si yo tengo que cooperar, creo que me voy a condenar. Es que, Wanderer, yo quiero cooperar, pero no puedo cooperar. Y cuando coopero, es porque la gracia me hace cooperar. Lo único que puedo hacer es ponerme delante del Señor, abrirle mi corazón y mostrarle mi miseria.

El Sacerdote Fiel nos advierte que con puro rezar el rosario, novenas y triduos no es suficiente. Yo estoy de acuerdo con él, don Wander. A veces, pocas, rezo el rosario, pero la lectura de la Palabra de Dios y la lectio de los Padres de la Iglesia me ayudan mucho. Probablemente el Padre Fiel me diga que eso es lo que hacen lo protestantes o los protestantizantes como Newman y Bouyer, pero yo no entiendo por qué alimentarse diariamente de la Palabra, es decir, del Verbo o del Logos, puede ser peligroso. A mí se me hace que, cuando leo su palabra, el Señor abre la caparazón de las letras y de los sonidos, y se me revela Él mismo, dándome el don de su paz. ¿Es que será esta una práctica protestante? ¿Es que me estaré volcando por la libre interpretación? Yo creía hasta ahora que quien obraba es el Espíritu, pero quizás, para obrar, la Trinidad necesite siempre al Sacerdote Fiel o a algún otro ministro consagrado. En definitiva, yo soy un pobre laico infiel.

Porque, pienso, quizás sea ese el orden que estableció Dios. El post del Sacerdote Fiel es un dechado de orden: el orden de la naturaleza, la gracia natural, la gracia sobrenatural; silogismos correctamente formulados y ordenados. ¡Qué bien ordenada debe tener su cabeza el padrecito fidelísimo! Y no sólo su cabeza. Él, a diferencia de este pobre pecador, debe vivir en un universo natural y sobrenatural perfectamente ordenado por su razón poderosa y taxonómica, donde cada cosa encaja perfectamente en su lugar. Yo, en cambio, cada vez confío menos en los órdenes de la razón. No entiendo esas distinciones entre tantas gracias: actual, habitual, natural, sobrenatural… Yo creo que la gracia es kharis, es el resplandor de Dios y es su compasión casi maternal que se refleja es su amor misericordioso. Yo creo que la gracia es el donum Dei que el Señor le prometió a la Samaritana, y que es Él mismo. Yo creo que la Gracia es la adopción que hace de nosotros por el Espíritu los hijos de Dios en Cristo resucitado. Yo creo que la gracia es “el amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado”. Y todo esto, creo yo, muy racional no es o, al menos yo, no puedo explicarlo con la razón. Trato de vivirlo.

Pero el párrafo del Sacerdote Fiel que más me ha perturbado es el último de su post. Allí se me dice que debo poner mi propósito de enmienda frente a mí, “por delante, frecuentemente, varias veces al día, para motivar mi voluntad”. ¡Qué pecador debo ser yo, si cuando salgo de confesarme ya me olvidé de mi propósito de enmienda! Yo, durante el día, con mucha frecuencia, trato de poner delante de mí la memoria de un Dios que me ama y que se entregó por mí y la certeza de que mi Señor venció a la muerte con su muerte y que me espera en el cielo para incorporarme a su vida divina. ¡Qué mal lo mío! Yo nunca trato de motivar mi voluntad para no volver a pecar. Apenas si puedo motivar mi amor por Dios.

Un Laico Infiel

23 comentarios:

Anónimo dijo...

Ludovicus (casi fiel) dijo,

El artículo de marras se desenvuelve en el marco de un moralismo piadoso, cauto para no incurrir en voluntarismo.

Pero confieso que este párrafo me ha dejado muy inquieto:

"Si es cierto que la gracia suele encontrar un terreno mejor preparado para fructificar en una persona cuyo natural está mejor dispuesto, también podría serlo que si alguien, con natural mal dispuesto, encarase a conciencia la práctica de ciertas virtudes naturales, éstas podrían cooperar —y de hecho se ve que ordinariamente coadyuvan— a que la gracia opere con otra eficacia allí donde hasta el presente ha sido estéril".

En primer lugar, de ningún modo puede sostenerse que la virtudes naturales cooperen con la gracia. A lo sumo, lo que coopera con la gracia (deberíamos decir "subopera con"), conforme la Sesión VI del Concilio de Trento, es la libre admisión de la iluminación del Espíritu Santo, esto es, la aceptación de la gracia, que también es una gracia. Cf. capítulo V del Decreto sobre la Justificación).
Aquí parece que la mala disposición (que en rigor es propiamente lo que debería "cooperar" con la gracia) es suplida por las virtudes naturales.
Cuando la experiencia más evidente es que las virtudes naturales autónomas, sin la buena disposición -que San Ignacio compara con una superficie absorbente de las mociones divinas- son virtudes de condenación. En ese sentido, el Maestro Peguy ha podido decir que "la virtud es la enemiga de la gracia", pues retornando al ejemplo ignaciano, impermeabiliza la natura para recibir sus mociones. Sobran ejemplos de atletas morales, empezando por los fariseos, cuya conciencia de sus elevadas virtudes y su salud natural los hizo absolutamente incapaces de acudir al Medico divino.
Para el caso, y a riesgo de incurrir en una herejía sobrenatural más, me arriesgo a decir que más útiles son los pecados, en cuanto abren al hombre a la experiencia de su indigencia ontologica y de su miseria moral, agujero por el que puede penetrar la gracia.

Juancho dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Malachi Martin dijo:

Wanderer-Ludovicus, el más profundo agradecimiento de otro "laico infiel" por la temática que vienen desarrollando.

El intento de sacarnos de "un universo natural y sobrenatural perfectamente ordenado por su razón poderosa y taxonómica, donde cada cosa encaja perfectamente en su lugar" (como dice el laico infiel de la carta) y hacer que nuestras miradas se dirijan hacia el Misterio Trinitario, del Cual todo lo recibimos, aún la gracias para "cooperar" con la gracia, vale la pena...

Adelante, aunque algunos no acaben de entender el problema y Uds. reciban uno que otro juicio duro por ello.

- Malachi Martin, otro laico infiel-

Anónimo dijo...

Vengo más perdido que de la rúa en Video Match, pero mi ser se inclina para el lado de Ludovicus, del laico infiel y de Wanderer.
Se me hace que si las virtudes naturales fueran estrictamente necesarias el joven rico no se hubiera ido entristecido.

Anónimo dijo...

Excelente Wandericus, sin desperdicio. Una simple apoyatura evangélica: leer, releer, meditar, recontrameditar hasta el último de nuestros días aquí en la tierra la parábola del fariseo y el publicano. Allí está todo.
Para los todavía dubitativos: ¿qué diferencia a un pobre cristiano con poca fe de una persona sumergida en el mundo? ¿La moral? No creo. La diferencia específica es que el pobre cristiano tiene algo de conciencia de su esencial condición de pecador. Y la profundidad de dicha conciencia será proporcional a su fe. Nada más. El resto es vanidad de vanidades.

The Procrastinator

Anónimo dijo...

Ludovicus:
Excelente lo suyo. Me encantó.
Le hago una pregunta, es usted teólogo de profesión o acaso sacerdote?
Donde se educó? Me parece que su formación es excelente. Lo felicito.

Ernesto

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

gracias ernesto, sólo un humilde cachorro que come alguna sobra de la mesa de la Orden de los Predicadores Arquetípica, como decía el gran Renaudiere o.p., nada más.

Pablo dijo...

Leí muy rápido lo del Sacerdote Fiel, de manera que si lo interpreto mal, anticipo mi disposición a rectificar lo dicho y disculparme.

Pareciera que, en el fondo, lo que este cura nos quiere decir es que la doctrina de la primacía de la gracia es peligrosa para las almas, porque puede hacerlas quietistas; razón por la cual, habría que silenciar el asunto, y de manera pragmática, predicar y vivir como si el voluntarismo fuese verdadero y no tuviese consecuencias nocivas para nadie. Algo así como: los dominicos tienen razón; pero “pastoralmente” conviene ser molinistas…

Cordiales saludos.

Anónimo dijo...

"Tenemos que amar a Dios más y pecar menos, pero como amar más a Dios no depende de nosotros, tenemos que tratar de pecar menos".

Vladimir Volkoff

Pablo dijo...

No me termina de cerrar lo del Padre Fiel. Cabe recordar tres cosas:

1ª.- La gracia supone la naturaleza y no la crea. Se lo ha dicho hasta el hartazgo en este blog. Nadie sostiene aquí, que yo sepa, un sobrenaturalismo negador del orden natural.
2ª.- Cualquier hombre puede, sin la ayuda de la gracia, realizar con sus solas fuerzas naturales, algunas obras naturalmente buenas. Lo sabemos por experiencia propia y también por observación de la conducta ajena. Además, conocemos personas que tienen algunas virtudes humanas que a veces practican de manera admirable.
3ª.- El hombre caído puede, sin la ayuda de la gracia, cumplir cualquier precepto aislado de la ley natural considerado aisladamente, salvo el precepto de amar a Dios sobre todas las cosas. Lo que no puede es cumplir en conjunto, y por largo tiempo, todos los preceptos de la ley natural.

Sin pesimismos luteranos, me pregunto si la naturaleza del Padre Fiel no se parece bastante a la denominada “naturaleza pura”, que no ha existido nunca salvo como hipótesis teológica.

Cordiales saludos.

El Revelde dijo...

"Por lo tanto podemos concluir que Kant no comprendió que la unica forma de vivir en paz es con aquellos que tienen la gracia Santificante" Decía el Sacerdote fiel en la clase, sin comprender siquiera que significaba aquella gracia pues esperaba que fuera toda ella proviniente de la persona que la aceptaba. Ni Kant ni el lo saben, no saben conocer el secreto de la mirada, de la mirada especatne que clama la misericordia del cielo.
Sí, nos distingue la conciencia de pecado, pero nos anima la busqueda de la alegría una vez conocida allá lejos en el tiempo en las llanuras de la verdad.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

ahora, ¿alguien puede compatibilizar esta confianza en la natura y sus virtudes naturales, sólidas como las patas del elefante sobre las que viene a asentarse la gracia como un arnés para el jinete, con la hipertrofia de la "gracia de estado" que supera y suple toda capacidad natural, dándole al "cura fiel" de turno, en la dirección espíritual y en general en todo quehacer de la vida, poderes que ni "El hombre con vista de rayos X" de Ray Milland tenía?

A mí me parece una visión inconsistente, pero yo no inventé al animalito.

Cosas del elefante barroco.

Juancho dijo...

Hay una virtud específicamente cristiana, que no se alcanza a fuerza de repetición de actos, que es la humildad.

Quiero decir la humildad como "verdad", es decir "la indigencia ontológica y la conciencia de la miseria moral" (que dice Ludovicus), no la humillación externa ante los demás.

Y una actitud del alma, no se si es virtud o como se define, que es la contrición, la compunctio cordis.

Las dos cosas me parecen pura gracia. O la gracia actuando dentro de la historia personal (que no es lineal, en la que no alcanza un plan de perfeccionamiento moral; que admite altibajos, pecados, deficiencias, etc...)

Juancho.

Juancho dijo...

Yo sigo pensando el tema, y la única que se me ocurre como excusa para el sacerdote fiel es pensar que tiene 28 años, y no más de 2 de cura.

Si no, aprendió poco y nada.

O escribe así porque es para Cabildo... que se yo...

Juancho.

Marqués de Peralta dijo...

"Expresión de la fe verdadera"
Benedicto XVI sigue centrando la predicación de su pontificado en Jesucristo y la virtud esencial de la caridad. Recientemente el Santo Padre recordaba que "si no se lleva una vida recta, la fe no sirve para la salvación".

17 de septiembre de 2009
El pasado domingo el Papa comentó que el Evangelio de ese día planteaba "dos cuestiones cruciales: ¿Quién es Jesús de Nazaret? Y ¿Tu fe se traduce en obras o no?". "La respuesta de Pedro es neta e inmediata: Tú eres Cristo, el Mesías (...). Pedro y los apóstoles, a diferencia de la mayor parte de la gente, creen que Jesús no es solo un gran maestro o un profeta, sino mucho más. Tienen fe: creen que en Él, Dios actúa y está presente".

"Pero inmediatamente después de esta profesión de fe, cuando Jesús por primera vez anuncia abiertamente que tendrá que padecer y morir -explicó el Santo Padre- el mismo Pedro se opone a la perspectiva de sufrimiento y muerte. Jesús (...) tendrá que hacerle entender que no basta creer que Él es Dios, sino que empujados por la caridad hay que seguirlo en su camino, el de la cruz. Jesús no vino a enseñarnos una filosofía, sino un camino, más aún, el camino que lleva a la vida".

"Ese camino es el amor, que es la expresión de la fe verdadera. Si amamos al prójimo con corazón puro y generoso, significa que conocemos a Dios verdaderamente. Si en cambio, decimos que tenemos fe, pero no amamos a nuestros hermanos, no somos verdaderos creyentes. Dios no vive en nosotros".

Benedicto XVI citó en este contexto un comentario de San Juan Crisóstomo a la Carta de Santiago, segunda lectura de la Misa de hoy: "Se puede tener fe en el Padre y en el Hijo y en el Espíritu Santo, pero si no se lleva una vida recta, esa fe no sirve para la salvación".

Fuente: http://www.opusdei.org.ar/art.php?p=35261

Los Gordos de la TFP dijo...

Para el enjolra Ludovicus, que le gusta el tema:

¿Sabías que al Señor Doctor Plinio le decían "X" (obvia alusión a los rayos idem) por su capacidad de discernimiento de espíritu? Bastaba mirar un foto para saber si la persona retratada tenía o no tau.

Cosas increíbles en el reino del profeta de Higienópolis...

Con amistad

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

así es, Gordo de la TFP, fue un pequeño homenaje al Profeta Inerrante e Inmortal, con discernimiento de espíritus, y rayos X incluidos. Todo "ese tipo" de Fundadores se jacta de cardiognosis, un lugar común de la manipulación sectaria.
Plinio, un victimario y a la vez una víctima más del paradigma barroco, aplastado por la pata del elefante del "carisma fundador".

Anónimo dijo...

"La espiritualidad no sirve de nada sin un poco de ejercicio"

The Preacher en "el Jinete Palido"

Anónimo dijo...

En el blog de Cabildo Caponneto habló de este post de Wanderer.

Capitán Lope de Aguirre dijo...

El problema de los cabildos es que son fariseos.Su discurso es Yo soy puro...vos pecador.Se parecen al sofista Pablo que escribe en tu blog.
A dejarse de joder y a creer en la misericordia y en la gracia de Dios que todo lo puede.
Toda elucubración kantiana sque simula ser Tomista está de más.Eso no es de Dios.


pd:Teneme Fé Maister Wanderer que me parece que este periplo amazónico viene bien.El Dorado está cerca.
Ni se te ocurra preguntarme por Orzúa.

Innombrabilis quidam dijo...

Creo que antonio no se despacha contra "Wanderer". Solo señala un error de anacronía.

Innombrabilis

Anónimo dijo...

Comentario al Padrenuestro de Sto. Tomás. "Hágase tu voluntad"

49. Conviene notar que la manera como Cristo formuló esta petición incluye una ensenañza implícita. Pues no dice: "Haz", ni tampoco: "Hagamos", sino: "Hágase tu voluntad".

En efecto, DOS cosas son necesarias para alcanzar la vida eterna: la gracia de Dios y la voluntad del hombre. Por más que Dios haya creado al hombre sin el hombre, no lo justificará sin su cooperación. Como dice S. Agustín en su comentario al evangelio de S. Juan: "Aquél que te creo sin ti, no te salvará sin ti". Porque Dios quiere la cooperación del hombre, como se puede ver por lo que dice en la Escritura: "Volveos a mí, y Yo me volveré a vosotros (Zac. 1, 3). Y S. Pablo escribe: "Por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no ha sido estéril en mí (1 Cor. 15, 10).
Por lo tanto, no presumas de ti, sino confía en la gracia de Dios; pero, al mismo tiempo, no seas negligente sino aporta con tu esfuerzo.
Por esto Cristo no nos hace decir "hagamos tu voluntad", porque entonces parecería que nada tiene que hacer la gracia de Dios; y tampoco nos hace decir: "Haz tu voluntad", porque entonces parecería que nuestra voluntad y nuestro esfuerzo no sirven para nada. Cristo nos enseñó a decir: "Hágase tu voluntad", por la gracia de Dios, con nuestra diligente cooperación y esfuerzo.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Por cierto, anónimo tomista, si no se abren las manos no se recibe el Regalo del Padre, como bien dice nuestro Doctor Común.