sábado, 1 de enero de 2011

El día de los muertos vivos


Hoy es 1º de enero, y les deseo a todos un muy feliz y santo 2011.
Sin embargo, también ha llegado al despacho de este blogger la ilustración más clara de lo que es un muerto vivio, es decir, un zombie, que considera casi que el Papa es una hipóstasis trinitaria y la Iglesia una hipóstasis divina. Se trata del lector Alonso Gracián, de Cádiz. He aquí su comentario:

Estando de acuerdo con la idea central del artículo, quisiera aportar una idea como complemento, aunque talmente no es el tema, pero puede clarificarlo algo

Creo que en este tema es fácil confundir tres cosas:

-el asentimiento de fe (a lo que dice el Papa)
-el asentimiento de creencia (a lo que dice el Papa)
-la obediencia (a lo que dice el papa)

La obediencia al Papa es una virtud sobrenatural, propia de quien acepta que el Papa tiene la autoridad de Cristo para gobernar la Iglesia.

Está claro que sólo debemos dar asentimiento de fe a lo que se propone como verdad de fe. Pero el problema en mi opinión no reside aquí.

Creo que hay que partir de esta premisa: de la obediencia a los actos de gobierno lícitos (aunque puedan ser equivocados) del Papa sólo pueden salir bienes sobrenaturales.

Porque lo que la Iglesia hace, lo hace porque puede hacerlo.

Es decir, de una decisión de gobierno supuestamente equivocada pueden manar infinitos bienes gracias a la obediencia de los fieles. Porque Dios permite que seres humanos falibles gobiernen su Iglesia, y al permitirlo, con la asistencia de su Espíritu, garantiza que todo siempre es fuente de bienes, casi siempre imprevisibles para nuestra mente humana, demasiado humana. Bienes que tal vez no somos capaces de cuantificar.

Por esto, ¿hay que obedecer al Papa si nos propone cosas contra la Ley Moral? Es evidente que no.

Pero, ¿hay que obedecerlo cuando en su gobierno manda cosas que nos parecen equivocadas (como por ejemplo el Novus Ordo? Por supuesto que sí. Hay que dejar al papa gobernar, y que Cristo ponga el ciento por uno.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

A veces, estimado Wanderer, no se fundamentarlo o no lo considero necesario... pero apoyar al Papa cuando se manda una macana (a la luz de los Papas y Concilios anteriores), es ser uno más de los que gritaban "crucifícalo" en el único ejemplo de democracia que existe en las escrituras: el juicio de Nuestro Señor Jesucristo.

Aún Pilatos, que se lava la manos, es menos culpable que quien cumple una mala orden de parte del Sumo Pontífice. ¿No dijo Nuesttro Señor que Pedro podía ser la voz de satán cuando lo reprendía? ¿No es algo semejante al "aggiornamiento", que prohibe el "proselitismo" y cualquier combate contra los errores de nuestro tiempo?

Sobre todo, esto se torna PERVERSO cuando se tiene conciencia del mal, como es el caso de nuestro comentarista hispano. Hacer algo malo a sabiendas y excusarse en la infalibilidad absoluta del Papa, es transformar la justa obediencia en idolatría, y rendir culto al señor de los demonios... para ofensa de Dios y toda la Santa Iglesia.

AMDG

Crux Australis

Martin Ellingham dijo...

"...de la obediencia a los actos de gobierno lícitos (aunque puedan ser equivocados) del Papa sólo pueden salir bienes sobrenaturales".

Ya que estamos con la lógica: lo afirmado pide principio.

El resto, para una antología ilustrativa de "La descomposición..." de Bouyer.

Saludos.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Me parece que hay un jueguito típicamente barroco en esa moral de que del mal se saca bien.

En realidad, el único que tiene la receta metafísica para convertir el mal en bien es Dios. Eso de decir que de la obediencia a una orden injusta sale un mayor bien, o que aplastando a un tipo resulta algo mejor para la Iglesia (caso Castellani o Newman) o que Dios habitualmente se sirve de un instrumento fallido (en caso extremo, se habla de un drogadicto pederasta defraudador impenitente) para transmitir un carisma religioso no es decir que Dios convierte, en un laborioso y sangriento proceso alquímico, el mal en bien, sino decir que a Dios le importa un comino la verdad y el bien, que Dios actúa a través -no a pesar- del mal, del error y de la injusticia. Y que actúa by paseando al hombre.

Y no, eso no es Dios.

genjo dijo...

A mi entender, tanto en el post de W. como en los comentarios, se produce una confusión. El comentarista gaditano no habla de obedecer a algo objetivamente malo, contrario a la moral o a la justicia, sino a algo que en sí no es malo pero que el súbdito considera mejorable.
¿O es que la obediencia no exige muchas veces actuar en contra del criterio propio, es decir, en contra de lo que uno juzga que es lo mejor, sin que sea malo lo mandado?

Anónimo dijo...

Estimado Jenjo, entonces cuando asume un nuevo Papa o se realiza un nuevo Concilio... ¿Debemos dejar de obedecer al anterior? ¿El magisterio puede, siguiendo esa línea, abolir el propio Evangelio? Me asusta el cinismo con que se está defendiendo la idolatría papolatra que vivimos.

Que además, tiene un aspecto especialmente maligno, que es el fanatismo selectivo. Porque nos recuerdan la infalibilidad cuando se trata de hacer liturgias blasfemas o abolir alguna regla moral de la Iglesia, pero cuando se trata de Misa Católica o de Religión Católica... saltan todos a citar el "cambia, todo cambia".

Me da nauseas ese "corpus corruptus" que es el pensamiento católico "normal" de nuestros días. Es una burda copia de lo que son las democracias liberales dentro de la Iglesia. Y es totalmente cierto que núnca fue ni núnca será Nuestro Señor y Rey Jesucristo una autoridad electiva.

AMDG

Crux Australis

Anónimo dijo...

genjo "obediencia debida y punto final" mejor ejemplo que este

Anónimo dijo...

Malachi Martin dijo:

M. Ellingham me leyó el pensamiento...

¿Qué se diría, entonces, del próximo retorno del "gesto" de Asís (como le gusta a Bergoglio) y de los CONCEPTOS elegidos para anunciarlo, en el Ángelus de ayer? Copio párrafo:

"(...) ed ho ricordato, a tale proposito, che in questo anno 2011 ricorrerà il 25° anniversario della Giornata Mondiale di Preghiera per la Pace che il Venerabile Giovanni Paolo II convocò ad Assisi nel 1986. Per questo, nel prossimo mese di ottobre, mi recherò pellegrino nella città di san Francesco, invitando ad unirsi a questo cammino i fratelli cristiani delle diverse confessioni, gli esponenti delle tradizioni religiose del mondo e, idealmente, tutti gli uomini di buona volontà, allo scopo di fare memoria di quel gesto storico voluto dal mio Predecessore e di rinnovare solennemente l’impegno dei credenti di ogni religione a vivere la propria fede religiosa come servizio per la causa della pace. Chi è in cammino verso Dio non può non trasmettere pace, chi costruisce pace non può non avvicinarsi a Dio. Vi invito ad accompagnare sin d’ora con la vostra preghiera questa iniziativa."

Si decimos todos juntos, como fieles fervorosos,

"¡Qué maravillosa idea tuvo Benedicto!", "Rezaremos todos por ese encuentro, está todo magnífico...",

¿se seguirán bienes sobrenaturales, como asevera el lector de Cádiz?

Saludos, Wanderer.

genjo dijo...

Apreciado Crux:
no comenta usted lo que yo he escrito. Me he referido a obedecer en lo que no es objetivamente malo, injusto ... Es que no hay duda de que la obediencia, cuando se atenta contra la fe o la moral, sólo obliga a zombis, no a cristianos.
La cuestión está en que se debe obedecer, aún cuando mi criterio no coincida con el de quien está constituido en autoridad y aún considerándolo menos adecuado que el mío, siempre que no sea en sí mismo malo.
Por si vale el ejemplo. En la catequesis tengo que enseñar que se cumple con el precepto dominical asistiendo a la misa vespertina del sábado, aunque yo considere que mejor era la disciplina anterior.
Anónimo de las 00:34 lo de la "obediencia debida y punto final" no lo entiendo, y eso que me he releido mi nota, por si había metido yo un gazapo. Su comentario debe referirse a otro.

Anónimo dijo...

Genjo, creo que entonces debe discernir: una cuestión es la normativa de los preceptos, que es una formalidad muy relativa, porque existe dentro del tiempo profano. Otra mucho más grave es alterar el Misal, y no me refiero con esto a agregar algunas fiestas como la del Sagrado Corazón de Jesús, hasta hacerlo semejante a un "prayer book" de la low church anglicana-calvinista.

Es cierto que ese tipo de concesiones son lamentables,y representan una derrota en la "conquista del tiempo", que caracterizó a la Iglesia desde sus comienzos. Pero son de fácil solución si las comparamos con alterar las palabras de la Consagración o el Ritual de Consagración Espiscopal. Ahí la materia ya hace a la subsistencia de la Iglesia y sus Sacramentos.

Cuando las cosas llegan a ese punto, es justo el rechazo y la resistencia, como indica el Concilio de Calcedonia ("...sea depuesto..."). Sino, basta que el anticristo se vista de blanco y lo aceptemos solamente porque la mayoría lo acepta como pontífice, cuando probablemente el verdadero heredero de Pedro -que siempre lo habrá hasta el final de los tiempos- será tachado de extremista o loco.

¿Doy pie al sedevacantismo con lo que escribo? Bueno, es como lo que mencioné en el primer párrafo, cuestión de gravedad. Nos quedan 2.000 años de Iglesia que obedecer y que no pueden ser contradecidos, almenos en ciertos puntos, sin dejar de ser "la Iglesia".

AMDG

Crux Australis

PD: ¿Conoce el himno "Anathema" que cantan los monjes bizantinos? Búsquelo y medítelo, le aconsejo, pensando en cuántos de los anatemas de Calcedonia pesan sobre nuestro Clero.

Martin Ellingham dijo...

Malachi:

Deseo que no se haga el nuevo Asís. Lo lamento. Pienso que es posible rezar, para que no suceda. Tampoco sería mala idea que se enviasen cartas al Vaticano.

Si se hace el nuevo Asís, leeré las palabras y trataré de enterarme de los gestos. Por desgracia, en la cultura de la imagen, vale más un gesto (equívoco) que mil conceptos. Porque el gesto tiene un notable poder creador de magisterios paralelos. El efecto confusión parece inevitable.

Saludos.

Anónimo dijo...

Estimado Genjo, le recomiendo la lectura del libro La unidad de la Iglesia Católica, de San Cipriano, el cual escribe en pleno enfrentamiento con el papa de su tiempo Esteban, por cuestiones del bautismo.En el ejemplar que tengo que es de 1945, de apéndice trae una carta pastoral del cardenal Copello, Tavella de Salta, los Buteler y el resto de los miembros del episcopado de ese año, que si lo leyeran hoy J.B. Y el resto de epíscopos se les caerían las medias, saludos INDEC de paso