jueves, 17 de marzo de 2011

Reflexiones sobre el fin


No tengo idea si los últimos sucesos nipones son el anuncio del fin del mundo. Apenas si he leído, y hace varios años, lo que dicen Castellani y Newman sobre el tema. No puedo opinar con seriedad. Sin embargo, tengo esperanzas de que el fin esté cerca e imagino que los primeros cristianos, que gritaban Maranatha, nos envidiarían.

Pero las esperanzas podrían no ser más que ilusiones de los abatidos que caminamos por las desoladas tierras posmodernas. Y si aplico el análisis racional, encuentro razones para mantener la esperanza, y otras tantas que me convencen que son puras ilusiones. Quizás los que saben puedan ayudarme.

A favor de la esperanza encuentro que los textos proféticos de la Escritura y la interpretación que de ellos han hecho los exégetas relatan hechos que -pareciera- están ocurriendo. En el mundo físico, tres terremotos devastadores con tsunamis incluidos en el plazo de un año, es bastante significativo. Y si a eso sumamos las mortandades de peces, el volcán islandés que paralizó a Europa durante más de una semana, la marea negra de la plataforma petrolera americana y algunas plagas más, el diagnóstico se fortalece. Y la catástrofe nuclear japonesa viene a coronar la situación.

En el mundo moral, no parece necesario enumerar lo que todos vemos y sabemos. Basta señalar como paradigmático la inversión del orden que se ha instalado en el mundo, amparada y promovida por los estados: padres que asesinan a sus hijos, sodomitas que legalizan su enfermedad, adolescencias perpetuas, etc.

Sin embargo, otro hechos abonan más bien la teoría de la ilusión, y dos de ellos me parecen bastante claros. En primer lugar, yo no veo patente que haya pasado ya la terrible persecución que sufrirán los justos, aquella que será abreviada para que no se pierda ninguno de ellos. Entonces, o bien la persecución todavía no ha llegado, o bien ha llegado y no nos hemos dado cuenta. La primera opción no ofrece dificultad, pero la segunda es más compleja, y veo dos posibilidades. La primera, y más terrible, sería que yo no estoy en el número de los justos y, entonces, no he sufrido, ni sufriré, la persecución y no soy capaz de verla en los otros. La segunda, que me parece demasiado rosada, es que estemos sufriendo la persecución y no seamos del todo conscientes de ella. A favor de esta posibilidad podría citar el testimonio de varios Padres y doctores, algunos de la Patrística y otros más cercanos como Newman, que se lamentaban por adelantado de los “sufrimientos” que deberían padecer los cristianos de los últimos tiempos y ponían como ejemplo el estado de persecución abierta y, sobre todo, solapada de la fe que vivimos desde hace décadas. Sin embargo, encuentro aquí una dificultad filosófica. El sufrimiento, para que sea tal, debe ser consciente. Si no hay consciencia de que se sufre, no se sufre. Y si bien todos nosotros tenemos consciencia de estar sufriendo la persecución del mundo, en pocos casos -if any- se trata de una consciencia de sufrimiento insoportable. Quizás se deba a que estamos tan bestializados que ni cuenta nos damos ya de la gravedad de la situación o, sencillamente, a que la situación no es tan grave.

La segunda constatación que juega en contra de la teoría de la esperanza, es que yo no veo claro al Hijo de la perdición presente en el mundo. Aún si suponiendo que no se trate de una persona concreta, no percibo con precisión alguna nación, alguna etnia o alguna agrupación que pudiera encarnarlo. ¿El democratismo? ¿El liberalismo? ¿La tecnologización y, consecuentemente, el imperio de la materia? ¿Todo eso junto? Es probable, pero no lo veo claro.

Quisiera que fuera esperanza. Me parece más bien que es ilusión.

22 comentarios:

Anónimo dijo...

Wanderer, según surge de la interpretación de Castellani –creo- y de Mateo 24 mismo, estos eventos catastróficos (sean morales, espirituales o materiales, o todos juntos) son solo el principio de los dolores de parto. Y “Después os entregarán a la tribulación” (Mat. 24, 9).

Asimismo creo que surge de la interpretación de Castellani, que no es de Castellani como el mismo aclara sino de la mayoría de los Padres, la persecución tendrá lugar durante el reinado del anticristo (“y os matarán y seréis odiados por todos los pueblos por causa de mi nombre” Mat. 24, 9).

El reinado del Anticristo, que será derrotado por Cristo mismo, durará solamente cuatro años y chirolas, sino menos (por ahí se acorta para que no caigan), y sobre el filo de la parusía.

De modo que la persecución todavía no ha comenzado, pero sabemos que está cerca, por los signos. De paso péguele una mirada a Noticias Globales, de Sanahuja, y verá como madura en el mundo la cristianofobia. 53 padres y madres presos en Alemania por no querer dar enseñanzas anticristianas a sus hijos. Ya está pasando a los hechos. ¿Cuánto falta para que vengan por nuestros hijos, o arresten a un cura, si es que queda alguno, predicando contra la homosexualidad? Está pasando ya y la tendencia es que se va a generalizar.

Respecto a su segundo interrogante, tampoco tengo ninguna idea clara acerca de la procedencia del anticristo, pero sospecho que algo se está cocinando en Tierra Santa y en los países periféricos. No sea cosa que se desmadren los árabes, se agrave la amenaza musulmana y cunda el terror en el mundo por la seguridad de Israel. Y terminemos con un Israel en guerra defensiva, dueña de todo el petróleo de medio oriente y erigida en primera potencia mundial. Los judíos “on the top of the World”. Caldo de cultivo ideal para el advenimiento del anticristo.

Solo pensamientos, muchos robados, pero pueden ayudar a disolver la ilusión y a acrecentar la esperanza.

Y si no pasa, ¿en qué habremos fallado?. En nada. Cumplimos con el mandato de escrutar los signos y de desear la Segunda Venida.

Atilio

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

El problema es que carecemos de escala. Todo esto que está ocurriendo puede ser typo de unos acontecimientos antitypicos de una escala mucho mayor. O no. No sabemos, los contemporàneos de Napoleón, espantoso typo del hombre de perdición, ya se veían en el fin de los tiempos.

Milkus Maximus dijo...

la verdad es que leí el post, y no pude dejar de recordar el texto de Tolkien puesto en boca de Denethor, desesperado más allá de toda esperanza:

"—¡Orgullo y desesperación! —gritó—. ¿Creíste por ventura que estaban ciegos los ojos de la Torre Blanca? No, Loco Gris, he visto más cosas de las que tú sabes. Pues tu esperanza sólo es ignorancia. ¡Ve,afánate en curar! ¡Parte a combatir! Vanidad. Quizá triunfes un momento en el campo,
por un breve día. Mas contra el Poder que ahora se levanta no hay victoria posible. Porque el dedo que ha extendido hasta esta ciudad no es más que el primero de la mano"

y la explicación posterior de Gandalf:

"Y aunque era demasiado grande para someterse a la voluntad del Poder Oscuro, sólo vio lo que ese Poder quiso mostrarle. No cabe duda de que los conocimientos así obtenidos le eran a menudo provechosos; pero el poder de Mordor que le habían mostrado alimentó la desesperación en el corazón de Denethor, hasta trastornarle el entendimiento"

Qué se yo! ... esto de las asociaciones libres ...

Anónimo dijo...

Wanderer, para mi las dos claves estan en los evangelios y no en el apocalipsis.

Las 2 claves son Jesus preguntandose si encontrará fe en la tierra cuando regrese, y la otra es cuando dice que vendrá por sorpresa como un ladrón en la noche

La iglesia no puede desaparecer, pero yo creo que en el final de los tiempos los católicos seremos poquísimos, muchos menos que ahora.

Y que la gran mayoría de la población mundial al ser tan post cristiana, va a ser incapaz de interpretar o darse cuenta del cumplimiento de los signos que indican que se acerca el fin del mundo.

Yo creo que la sociedad será mucho más degenerada, y que el avance de la ciencia permitirá abominaciones hoy en día impensables.
Para darte un ejemplo, imagine un mundo en el que todos utilizan la ingenieria genetica para tener sus hijos y diseñarlos atractivos, con altos coeficientes intelectuales etc, menos los pocos catolicos leales que siguien teniendo hijos a la vieja usanza, y que son vistos como trogloditos supersticiosos salvajes por el mundo.

Anónimo dijo...

Mi visión es la de Atilio.
Es verdad que persecusiones hubo siempre y que éstas le metieron a la gente la inminencia parusíaca, pero también es verdad que las actuales persecusiones, año a año y ley a ley son agravadas. Son todas como las vieron los últimos exégetas de las ultimidades(que en la modernidad aparecieron en la forma de genios literarios); esto es: con el ropaje de progresismo.

Es el progresismo el que mata nonatos, el que encarcela a los normales que no pueden aceptar la homosexualidad como regla moral, el que encarcela a padres católicos, el que te convierte en un descastado dentro de tu propia familia, el de la new age, la vida soft y hedonista, el terror a la vejez de las cirugías estéticas, etc.

Y para seguir coincidiendo con estos exégetas, es hoy patente, no una elucubración, que es el totalitarismo de estado que se quiere progre pero que te amordaza y encarcela como el más facho y que se metió en todo. Es el mismo totalitarismo de estado el que logrará, cuando el Anticristo venga, que la masa lo ame, no lo discuta, que no comprenda al reaccionario y que lo desprecie.

Es el peor de los totalitarismos, el totalitarismo que no se muestra malo y se hace querer, el que en vez de matarte te aborrega y que cuando llegue el momento se verá en la necesidad de matar ... a muy pocos.

Aun los exégetas tardíos como Castellani, Soloviev, Benson y en particular Thibon en su tragedia Sereis como dioses no hubiesen escrito lo que no hace tantos años escribieron hoy en el 2011, pues hubieran carecido de toda noticia. Sereis como dioses, desopilante en aquel momento, hoy no es más que lo que sucede en cualquier clínica de gente de guita.

Yo tampoco veo un Anticristo claro y posible, pero ojo, que como es natural se nos acostumbró la vista. Ya nada nos sorprende y ahí está el mejor caldo de cultivo del Anticristo, el Señor de la Paz y el Amor.

El Carlista.

Wanderer dijo...

Gelfand, si no la quiere decir, no la diga.

Gelfand dijo...

Bueno, aca está, aclaro que la traducción es mía.
"En base a esto podemos también entender el significado del hecho que Jesús no describe el fin del mundo, sino que lo anuncia con palabras ya existentes del Antiguo Testamento. El hablar de futuro con palabras del pasado separa a este discurso de toda conexión cronológica. No se trata de una nueva formulación de las descripciones del futuro, como sería de esperar de un visionario, sino que trata de insertar las visiones del futuro en la Palabra de Dios ya dada, la cual de esta manera evidencia la firmeza de un lado, y ser abierta a la potencialidad del otro. Es claro ahora que la Palabra de Dios ilumina el futuro en su significado esencial. Pero no da una descripción del futuro, sino que nos muestra hoy la vía justa para ahora y para mañana. Las palabras apocalípticas de Jesús no tienen nada que ver con la clarividencia. Ellas quieren separarse de la curiosidad superficial por las cosas visibles y conducirnos a lo esencial: a la vida fundamentada en la Palabra de Dios, que Jesús nos dona, al encuentro con Él, la Palabra viviente; a la responsabilidad delante del Juez de vivos y muertos." (Bendetto XVI, Gesú di Nazareth, dall'ingreso a Gerusalemme fino alla resurrezione, 2011, p.63.)
No lo cito como autoridad, sino como curiosidad.

Anónimo dijo...

Los totalitarismos de entreguerras también aborregaron. Masa hubo siempre.
Pero la diferencia está en que ponían las cartas sobre la mesa y el hombre sabía a qué adhería y había entre errores y crímenes sanos ideales entreverados como ser el patriotismo.
Otra diferencia fundamental es que no des-naturalizaban al hombre.
Un Hitler o un Mussolini necesitaban hombres, no maricas.

La democracia no; pero la post-democracia, que ya ni cree en una supuesta "soberanía del pueblo", sino en una "soberanía individual" -consecuencia necesaria de la primera-, situación hoy imperante, lo que procura es un mundo de putos sin carácter y de caprichosos que experimenten a gusto con su propio cuerpo, con fetos, eligiendo los métodos que les garanticen determinadas cualidades en su (exigua) descendencia, poder adquisitivo, "derechos y garantías", etc.

La "soberanía individual", la última estación del progresismo, no es lo que sucederá, es lo que sucede hoy. Es el "non serviam" y el "sereis como dioses" llevado a sus últimas consecuencias posibles. Y habrá más, pues habrá más tecnología, avances médicos, etc. Ya lo verán.

CP dijo...

Carlista,

Le faltó: "el que acepta la pedofilia".

Vea si no los casos Frédéric Mitterrand y Cohn-Bendit.

...y digo más: Miterrand fue respaldado por un présidente "liberal/conservador".

En realidad son todos progresistas en materia moral. Es como un pensamiento único.

Anónimo dijo...

Castellani: "la única clave de una profecía, como dice Newman, es su cumplimiento."

Anónimo dijo...

Si el katejon es el Imperio Romano o lo que queda de él, no hay dudas que encarcelar padres católicos supone "correrlo", ya que lo que queda del Imperio Romano, si algo queda, es la autoridad paterna en unas pocas familias como último reducto civilizado.

Anónimo dijo...

yo soy el anonimo de las 16:28 de ayer, hoy vi en Clarín esto

"España: nació una bebé de diseño sin un gen vinculado al cáncer de mama"

Para mi cuando esto se masifique es que viene el fin.

http://www.clarin.com/sociedad/ciencia/Espana-nacio-diseno-vinculado-cancer_0_446355476.html

Pregunta práctica del fin de los tiempos

Imaginen que sus hijos les recriman que los hayas "hecho normales" porque les cuesta conseguir trabajo ya que la mayoria de los humanos fueron diseñados con coeficientes intelectuales de 140, altos, saludables y atractivos.

Pippin dijo...

Según dice el beato Newman en sus Cuatro sermones sobre el Anticristo, siguiendo a San Pablo, antes de la venida de Nuestro Señor aparecerá el hombre de pecado, el hijo de la perdición. A su vez, para que se produzca tal advenimiento es necesario primero que se dé “la apostasía generalizada”. Es exactamente el mismo “esquema”, digamos, que se relata en la historia de los Macabeos. Primero el pueblo apostata, viendo con simpatía los cultos paganos, y luego viene Antíoco, tipo del Anticristo, a reinar y desvastar Israel y a perseguir y matar a los “rebeldes”.
Ahora bien, la apostasía generalizada ¿ya está presente? Muchos dicen que sí, los lefes y filolefes (para usar el neologismo del P. Iraburu) en primer lugar. Pero hay muchos que piensan así, sobre todo si tienen de 50 años para arriba. Pero yo me pregunto (porque no sé): ¿la apostasía es un pecado individual o social? Quiero decir, todos los pecados deben ser individuales, o sea, yo debo consentir en el pecado para que me sea imputable como tal. Digo lo de pecado social o general, significando que todos o la gran mayoría están de acuerdo en el pecado. Recordemos Sodoma y Gomorra. Sin embargo aún en ese caso, es necesario el consentimiento individual, de lo contrario Lot y su familia hubieran perecido igual que todos los sodomitas.
Planteo esto, porque don Wanderer, se pregunta si no estaremos tan bestializados que no nos damos cuenta de lo que pasa. Yo creo que para que nos sea imputable la bondad o la maldad, tiene que haber clara conciencia y por tanto clara elección. Si hacemos bien sin saber ¿cuál es el mérito? Y si hacemos mal sin saber ¿se nos puede culpar, se nos puede imputar como pecado? Me parece que no sería propio de la Misericordia Divina que nos salváramos o nos condenáramos sin saber bien por qué. Además si verdaderamente nos esforzamos en seguir a Cristo, tratando diligentemente de escrutar los signos de los tiempos, sería una farsa si Dios no nos permitiera darnos cuenta de lo que pasa y las profecías estarían al divino botón.
Pienso que tiene que llegar el momento en que todos y cada uno hagan su elección: con Cristo o contra Él. Nuestro Señor dijo que “primero debe predicarse el evangelio en todo el mundo” y entonces vendrá el fin. Cuando dice esto, no significa que todos creerán en el evangelio, si no que todos lo conocerán y por tanto podrán elegir: con Cristo o contra Él.
Que me perdonen los porteños, rosarinos, cordobeses, mendocinos, pero sí uno se guía por lo que pasa en esas grandes ciudades, “en general”, diría que la apostasía ya está presente. Pero así como existió Lot, también existen muchos de los que visitan este blog que viven en esas ciudades, que no se cuentan en la “apostasía generalizada”. Además basta visitar algunas provincias o pueblitos del interior y ver cómo se vive la fe, a pesar de los 45 años de postconcilio. Aunque en muchos casos cabe preguntarse si tienen fe católica o qué. Sin embargo, ¿todas esas gentes han apostatado? Mmmm.
Pregunto porque no sé.
Pippin
Hobbit ignorante

Anónimo dijo...

http://www.zenit.org/article-38631?l=spanish

Muy interessante

Anónimo dijo...

De puro reflexionar sobre los novisimos al compás del 2x4, me parece que la esperanza se vuelve tango; y del peor: parece de color verde pero es amarga como radicheta.

"no pienses más, hacete a un lao..."

Anónimo dijo...

Sir Gorilla dijo,

El Anomos es Moyano. Si hasta el nombre es su acrónimo.

Coronel Kurtz dijo...

Efectivamente, no sé si los primeros cristianos nos envidiarían, como dice W., pero sí que ansiarían estar con nosotros —aunque más no sea porque cronológicamente estamos más cercas de los Últimos Tiempos—. Mientras difundían el Evangelio por todo el mundo conocido arriesgando (literalmente) la vida, anhelaban el pronto regreso del Cristo. Esto es evidentísimo en las Actas de los Mártires, especialmente en la historia de santas Perpetua y Felicitas, donde los paralelismos con el Apocalipsis son evidentes. Como bien, pronosticó Castellani el principal problema de nuestro cristianismo de hoy es pensar o vivir como si Cristo no fuera a volver. Vale decir que lo mismo (con otras palabras) pronosticaron los peritos de un reciente congreso sobre el Apocalipsis que tuvo lugar en el Vaticano.

Como ya comentamos en alguna oportunidad, y creo que en esto coincido con algunos comentaristas y (si no recuerdo mal) con el mismo W., esa inversión del orden natural de que habla W. (que incluye en primer lugar el falseamiento del principio de autoridad, empezando por la autoridad paterna que recuerda un anónimo), siendo elevada a la categoría de ley, es el katejón siendo retirado —de una forma que nuestros antepasados no pudieron prever puesto que atenta contra la misma evidencia de la razón y los sentidos—, es la destrucción de los últimos vestigios de Romanidad.

En cuanto a la persecución creo pueden darse las dos posibilidades: la de un martirio incruento en la forma de una marginación social creciente de los fieles (Castellani en algún lado [¿Cristo y los fariseos?] sostiene que ésta es la verdadera persecución), o la de un martirio cruento similar a lo ocurrido con los cristianos de los primeros tres siglos. Pero tal vez, este último sea en realidad el “typo” nomás.

En cuanto al Anticristo, es cierto, aun no lo “vemos”, pero eso no quiere decir que su espíritu no esté ya actuando en el mundo. ¿Será una persona de carne y hueso? Aun entre los teólogos de la historia de nuestro tiempo, como Castellani o Canals Vidal, para citar sólo dos, el asunto no está claro. Y si no es una persona física, tampoco es necesario que sea una nación, una etnia, un grupo… tal vez sea el espíritu de una época, un “ethos” particular. Tal vez sea todo lo anterior…
[sigue]

Coronel Kurtz dijo...

[viene de arriba]

Y, efectivamente, como bien recuerda Ludovicus, tal vez esto que estamos viviendo (o recién comenzando a vivir) no sea más que el typo de otra cosa… la lista de anticristos menores del pasado que se creyó podían ser el verdadero es enorme (Dioclesiano, Atila, Saladino, Federico II, Lutero, Napoleón, Garibaldi…)

Hace bien Milkus al recordar a Tolkien y su “Señor de los Anillos”, obra que tiene mucho de “apocalíptica” aunque más no sea como el fin de una edad y el comienzo de otra. Como toda obra “eterna” debe ser alimento constante nuestro, especialmente en esta época, para no desesperar, para confiar en las profecías, para perseverar en nuestro camino, para no desfallecer, para no impacientarse, para no querer cortar el trigo y la paja…

El texto de Ratzinger es también muy valedero, aunque no sé si se aplica a este caso especifico. Por supuesto que el Apocalipsis y los demás textos “apocalípticos” en el Evangelio y las Epístolas, admiten una lectura espiritual y moral —como toda la Biblia, es cierto—. En cada uno de nosotros se repite, como “a escala”, la historia de la Salvación, con su Génesis y su Apocalipsis.

Y por esto es que una fe que mutila las profecías o que las transforma en algo hermético, cerrado, inaccesible, de imposible aplicación e interpretación, es una fe a la que le falta una pata. Una pata importante, la de la esperanza, no como algo utópico que está más allá del tiempo, sino también como algo presente aquí y ahora, y que de alguna forma se viene desenvolviendo. Casi la mitad de los Padres (como bien explicaba San Justino) creía que algunas de las promesas de Israel (especialmente las de Isaías) aun estaban por cumplirse o, mejor, por completarse. Lo mismo dice, para quien lo quiera entender, el Catecismo (nn. 674 et seq.).

Solo así, en “tensión escatológica” constante, los primeros cristianos pudieron soportar indecibles padecimientos. Solo así nosotros, creo, podremos soportar lo que se viene. Sea o no el último y final mamporro.

[FIN (perdonen la longitud)]

jack tollers dijo...

El Papa haría bien en leer a Malcolm Muggeridge:

"Los cristianos primitivos... contaban con la inestimable ventaja de creer que el milenio estaba cerca, lo que les impedía buscar establecer un régimen de beneficencia en este mundo. Con el tiempo de que disponían, simplemente no valía la pena.

Quizá lo mejor que podríamos hacer para revivir a la religión cristiano sería convencer al Papa, al Arzobispo de Cantenbury y a otros dignatarios parecidos, que dentro de poco el mundo llegará a su fin. Una empresa difícil, me temo, por mucho que hay abundante evidencia que apunta en esa dirección."

Es que, como decía Castellani, otra vez, no hay sino dos clase de cristianos: los parusíacos y los anti-parusíacos.

Y no hay tutía.

J. T.

Albatros dijo...

Jack, me parece a mí que el fin del mundo estaba tan cerca en los comienzos del cristianismo como lo está ahora, por lo que no hacen falta campañas.

Si lo vemos desde el punto de vista de Dios, toda la historia es nada desde la Eternidad.
Y si lo vemos desde el punto de vista humano, el fin del mundo está tan cerca nuestro como lo que nos falta para presentarnos ante el Logos.

Anónimo dijo...

Sr. Tollers, no se gran cosa de Teología, como Ud. o el dueño del blog, o algunos de los que han puesto comentarios. Pero recuerdo la enseñanza primera recibida y sé que es como Ud. dice: si desaparece de la vista el dogma de la Segunda Venida, no hay cristianismo verdadero...

¿Por qué este Papa (que pintaba distinto) hace lo mismo que el CVII con el lenguaje que utiliza?
No me gusta.

Andrea

Anónimo dijo...

Sí, también es importante leer al otro Malcolm, a Malcolm Nait.

Kit.