jueves, 24 de noviembre de 2011

Eran nuestros II

Y aquí la hermenéutica del Séptimo Rey Mago:


Se dieron, todas juntas, varias cosas, varios factores. Primeramente creo que es importante recordar que el catolicismo "militante" preconciliar dejaba muchísimo que desear en nuestras pampas. Antes del Congreso Eucarístico del 34 ir a Misa era de señora gorda y los grupúsculos de derechas (desde la legión cívica, prefascista, hasta la mismísima "Nueva República") estaban alejados por varios trancos del catolicismo. Todavía, de más está decir, no había aparecido esa cosa rara que inventó España en el 39: el "Nacionalcatolicismo", que sazonado un poco de Juan Manuel de Rosas se torna en Nacionalismo Católico argento.
Pero vino el 34 y vino el Congreso y vino el futuro Papa, y todo en sintonía con el auge de los fascismos en Europa... y el mix de neutralistas y católicos generó, en los 40´s y 50´s (en la posguerra ya, pero sin los embates del Dogma de la Shoá todavía) cosas como la UNES y TACUARA.
Y acá se complica.Tacuaras hubo varias, pero todas juntas. La "oficial" y "A class" del joven Alberto Ezcurra, con los cursos de la Summa, los escritos del Capitán Codreanu, los discursos de José Antonio, el nacionalsindicalismo como respuesta a un conservadurismo liberal que mantenían en la generación anterior (aunque hayan leído a de Maeztu e tutti quanti), el saludo romano, el corte marcial, etc. Otros tacuaras se incorporaron al "fenómeno" tacuarista que, mal que me pese, describe (eso eh!, no todo!) bien el paisano Gutman en su libro al respecto. 
Llegaron los 60s con Fidel devenido en comunista (recordarlo con sus quichicientos rosarios entrando en la Habana, su "We are not communists" en EEUU una vez derrocado Batista, etc), con la revoluta en las universidades yankees (luego en Paris, y no antes, como bien muestra Esparza), Camus, Sartre, cassettes de Perón, etc. Pero vino también, y MUY PARTICULARMENTE el Concilio que se llevó puesto todo lo que encontró en el camino (V.G: La Iglesia). Acá, en Argentina, se combinó con lo que había: jesuitismo. 
De ahí un Padre Mujica Echagüe dando clases de Teología Moral a los "fachos" del Salvador (historia y filosofía), recordado aún con su motito-ciclomotor y su cara de nene bien, después de que los "fachos" venían de cursar con Vicente Sierra, Peco Ibarguren, Sánchez Albornoz, etc. No eran "tacuaras" ya esos muchachos, eran nacionalistas a secas, con mucho saludo romano, mucho libro mal digerido, mucha intención de ser revolucionario sin ser de izquierdas (al principio al menos), con una Iglesia que, desde sus soldados jesuitas y jesuitizantes los instaban a leer bazofia y a pensar bazofia. En la UCA, mientras tanto, la Democracia Cristiana (Los peces colorados flotando en agua bendita como decía el Pocho) sumaba a roletes jóvenes estudiantes a sus filas.
Llegó Perón como opción política (70, antes ni él se creía volver), feneció la "posibilidad Onganía" y al tacho con todo eso. De Royo Marin a Thomas Merton, de Merton a Cué, de Cué a...al carajo. En política, creo que fue igual.
Sin Concilio y sin Compañia, esto no se entiende. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, se pusieron prolíficos.
Me alegro!

Lucho Duacastella dijo...

No jodan más con el nacional-catolicismo, exportado a estas tierras por el Perro.

Invento de una sobrina de Garrigou-Lagrange en polémica con Cité Catholique.

Linda etiqueta para que la sigamos usando como unos buenos pelotudos.

Saludos