miércoles, 23 de noviembre de 2011

Malasso



Recuerdo de la muerte. Se trata de un libro viejo de Bonasso que no había leído. Hace casi treinta años que lo escribió, en su exilio mexicano, y narra las desventuras de Jaime Dri, diputado de la JP por el Chaco, pasado a la clandestinidad y devenido terrorista montonero en los ’70.
Interesante saga la de estos Dri. Una familia de catorce hermanos de Chajarí, hipercatólicos, varios de ellos curas y monjas. Por ejemplo, Rubén Dri, sacerdote apóstata y actualmente profesor en Sociales de la UBA, o el tercermundista Raúl Dri, aún incardinado en la arquidiócesis de Paraná. Las monjas no sé cómo habrán terminado.
El libro podría haber sido muy bueno. La historia daba pero al autor no le dio el piné. Bonasso pretendió escribir una novela a través de la técnica de una sucesión inconexa de párrafos, el estilo Vargas Llosa; pero no tiene, ni de lejos, el talento de Vargas Llosa.
O bien creía que, para escribir una novela, era suficiente con describir. Y entonces se embarca en eternas y farragosas descripciones con aires proustianos que culminan no sólo en lugares comunes sino en espantajos literarios como este: “Nubes sangrientas se estiraban hacia el poniente y el sol era un melocotón gigantesco que se iba sumergiendo en la llanura” (p. 208).
Al libro le falta también sinceridad. Es natural que Bonasso presentara una visión positiva de los montoneros. Él era parte importante del movimiento. Pero un poco de vergüenza debería tener. Presenta a todos los detenidos y desaparecidos como pobres muchachitos perseguidos por la patota militar sin ninguna referencia a lo que había causado tal persecución. Relata solamente en media carilla el secuestro de Aramburu, en un brevísimo párrafo el asesinato de dos miembros de la policía caminera por parte de una “compañera” porque se había detenido a la vera de la ruta con su auto cargado de explosivos y los dos uniformados se acercaron a “meter sus narices donde no debían”. Y el único hecho terrorista relatado con detalle es el ataque a la ESMA en 1978 por parte de un comando montonero y que finalizó apenas con daños de mampostería.
Sin ningún pudor cuenta el modo en que los terroristas detenidos confundían a la opinión pública mintiendo. Por ejemplo, al afirmar que en la ESMA tenían a los prisioneros engrilletados y atados a columnas (p. 416). Y, estúpidamente, páginas antes él mismo relata la rutina diaria en ese mismo centro de detención: “La población del Sótano no tenía un horario estricto para levantarse; solían hacerlo entre siete y media y ocho. Por turnos iban pasando al baño grande a ducharse y luego se juntaban el comedor a desayunar el inevitable mate cocido. A media mañana solían regalarles el paladar con un café. Los fumadores recibían diariamente un atado de cigarrillos… Después, cada uno se metía en su cubículo a trabajar o a simular que trabajaba… A las doce bajaba el almuerzo del tercer piso. Invariablemente era pollo o carne con papas y ensalada. Una bazofia nutritiva”. Caradura; más de uno quisiera comer hoy la tal bazofia y tener ese ritmo de vida.
En fin, un libro de desechar. Malasso por donde se lo mire.


P.D.: Siguiendo con las recomendaciones, imperdible el último episodio de Lewis emitido el lunes por “Films&Arts”, titulado “Justica salvaje”. Narra el asesinato de una “obispa” progresista ocurrida en un convento-college de frailes tradicionalistas y ambientada, como siempre, en Oxford.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué cosa rara esa de hipercatólicos que terminaron montoneros...

Y fueron muchos.

Da la impresión que se les hizo un matete entre Doctrina Social de la Iglesia, Anti Capitalismo y lucha armada. Y del batido salió eso.

Anónimo dijo...

Sobre la falta de sinceridad es así. Hubo y hay hipocresía y plata por medio. Han hecho tanta publicidad del tema que la gente se emociona.

Saludos

Ps. No llores, puede ser falso.

Anónimo dijo...

Anónimo de las 17:26

salieron de entre nosotros pero no eran de los nuestros.


Habrá que preguntarse qué hicimos para que de entre nosotros surgieran nombres como Mugica, Abal Medina, etc. Cómo se puede saltar de los directores de Azul y Blanco, a Cristianismo y Revolución. etc.

Anónimo dijo...

Este depiole más que religioso o de causas relacionadas con la fe, tiene que ver con la mezcla de los órdenes.

La política se mueve en el orden de la praxis. Los zurdos la quieren manejar desde un orden lógico. Tienen un modelo preconcebido a priori y le meten para adelante. Pero las casos se resisten a lo anti natural por muy lógico que sea en su armado argumentativo (como lo son Hegel, Marx o el capitalismo). Lo mismo la democracia.

Estos tipos, seguramente con buenas intenciones, compraron el modelo y aceleraron...

Cirilus Metodius dijo...

Anónimos de las 17.26 y 23.33:
bueno, para entenderlo quizá ayudaría releer Argentina bolchevique de Disandro; y volver a discutir sobre la religiosidad barroca, y su tesis de la mentalidad clausa del catolicismo de la contrareforma que predispondría los espíritus a esas súbitas mudanzas al enemigo. Tesis todas polémicas, pero que analizadas sine ira et studio puede echar algo de luz sobre la cuestión.

SP5 dijo...

Cirilus y el de 00:21 están diciendo lo mismo.

Para ver claro el paso del:

teandrismo cristiano al bolchevismo

homo theoreticus al homo utilitarius aut oeconomicus

homo conditor al homo mechanicus

homo viator al homo dominator aut terrenalis

homo transfigurationis al homo dialecticus

homo mediator al homo calculator

...

ver una obra de Carlos Disandro que permaneció inédita hasta el 2004, HUMANISMO. FUENTES Y DESARROLLO HISTÓRICO. Se trata del Tomo V de sus Obras Completas, Fundación Decus. Es la Argentina Bolchevique y mucho más (son 400 pág.)

En prosa menos hiperbólica, también en Calderón Bouchet y el resto de los que escribieron sobre los vaivenes políticos desde un profundo conocimeinto de la interioridad del hombre.

Coronel Kurtz dijo...
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Anónimo dijo...

Estimado Wanderer:
Me temo que no hay contradicción entre la referencia a prisioneros engrilletados a una columna y la rutina más confortable descripta en otra parte del libro. Un mismo prisionero podía pasar por las dos situaciones. Abel Posse en su recientemente aparecido Noche de Lobos pinta un cuadro terrible, con una fase inicial de torturas inenarrables (o no tanto, porque él las narra) para sacarle rápidamente información a los prisioneros apenas capturados, de manera de acabar con la célula terrorista que integraban, y una fase posterior, para los que no eran eliminados mediante "vuelos", en la que se les asignaba algún trabajo; en estos casos podía tratarse de tareas que tuvieran alguna utilidad política para Massera.

Anónimo dijo...

Sencillo: Concilio Vaticano II.

El Séptimo Rey Mago

Coronel Kurtz dijo...

Vamos a ver el capítulo de "Lewis". Si no recuerdo mal, había uno de "Morse" muy similar, sólo que no era una obispa, sino una sacerdotisa: "Fat chance" (está em Youtube).