lunes, 13 de febrero de 2012

Se acabó la discusión


Es mejor dar por terminada la ya repetida discusión del post anterior. Y no sólo porque un lector acertadamente lo sugirió, sino porque San Pablo, en el capítulo 7 de la Primera Carta a los Corintios, dio la solución (y le respondió al Loco):
“A los solteros y a las viudas les digo que es mejor que se queden como yo; pero si no pueden contenerse, que se casen: más vale casarse que abrasarse.
Sobre los solteros no tengo órdenes del Señor, pero os doy mi opinión como persona de fiar por la misericordia del Señor. Pienso que, contando con la tribulación inminente, lo mejor es eso, que el hombre se quede como está. ¿Estás unido a una mujer? No busques separarte. ¿No tienes mujer? No la busques
Quiero que estéis libres de preocupaciones: el soltero se preocupa de los asuntos del Señor y procura agradar al Señor, el casado se preocupa de los asuntos del mundo y procura agradar a su mujer, y está dividido.
Pero a mi parecer, (el soltero) será más feliz si no se casa”.
Con esto digo lo siguiente: si te casaste, tomaste una decisión que te iba a crear bastantes problemas. Ahora, arréglatelas. ¿Cómo? Te lo dirá tu prudencia y el diálogo con tu esposa.
Y no me vengan con que hay que traer al mundo a todos los hijos que Dios manda, que eso funcionaba en otro modelo social, y no ahora. Y es un tema que acabo de discutir con un amigo u da para otro post que, cuando tenga tiempo y ganas, escribiré.
Por eso, estimado Loco, si no estás casado, hacele caso a San pablo, y no te casés. Lo demás es ideología.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Depende de la suerte que tengas.
Con la mía, mejor no te cases.
Pero es al pedo, te terminás casando igual.

El Carlista.

Anónimo dijo...

O te cazan.
Whiskerer.

Anónimo dijo...

Entiendo que cuando se empieza a argumentar con que gano poco en el trabajo, mi mujer está agotada, qué número exacto de hijos debo concebir, qué número quiere Dios, etcétera no da para seguir discutiendo.

Se entra en el terreno de lo particular y subjetivo y se hace imposible una discusión sobre principios rectores. Queda todo en lo que dice el post con respecto a la prudencia.

Con respecto a un futuro post sería realmente muy interesante y me atrevería a decir, necesario. Evidentemente el matrimonio es un tema recurrente cada vez que aparece algo relacionado.

Creo que hay varios textos bíblicos incluso de nuestro Señor para citar como Mt 19, 10-11, Ef. 5.23 u otros antes que el de 1 Cor 7. Porque en este último texto S Pablo dice claramente "a mi parecer" y con esto da a entender que está dando un consejo práctico. No es doctrina y Nuestro Señor no lo expresó así.

Poli

Anónimo dijo...

Es bueno su consejo, Wanderer. Yo soñé con un matrimonio que no fue luego como lo había planeado, aunque sospecho que sí como lo planeó ella. Tengo para mí que ya estaba en sus planes al momento en que nos conocimos, a sus dieciocho años y mis veinte, cuando inspiraba todavía la ternura de las pequeñas criaturas y mientras sonreía angelicalmente , esperar el día en que me arruinaría la vida.

Wanderer dijo...

Poli, la cuestión es que el que da el consejo es nada menos que San Pablo, y en un texto divinamente revelado. Puedo entender que no le guste y que no quiera seguirlo, y está en se derecho a hacerlo. Pero de ahí a cuestionar el criterio apostólico y oponerlo a otros textos de la Escritura, hay un trecho bastante largo.

Anónimo dijo...

Muchas cosas desalentadoras que se dicen aquí provienen de la mentalidad moderna, que sostiene que el matrimonio es una institución fundada en el amor.

Tal idea es errónea. El matrimonio como todo sacramento esta fundado en Dios (que no es Amor como dicen en las parroquias, sino ante todo el Logos).

El matrimonio no se contrae para ser feliz, vivir bien o tener placer. Si eso se da, OK.

Se contrae para remediar la concupiscencia y propagar la especie. En general todos los que se casan viendo eso (una mina linda, para tener hijos) irán bien en principio. Pero solamente en los primeros tiempos, después solamente tienen que tener presente que será el matrimonio, las más de las veces, una enorme cagada por la gran cantidad de sacrificios que implica. Pero con muchos hijos y siendo personas íntegras psiquica y moralmente, será difícil una separación. Y si no hay hijos, si se separan probablemente no pase nada.

Es más fácil ser soltero, no hay duda.

Saludos,

Anónimo dijo...

Sobre lo fundamental estamos de acuerdo, no hay acto virtuoso imprudente.

Así y todo, todo el tiempo vemos que nadie cambiaría sus decisiones o actos (me refiero a estos actos) por nada del mundo.
He visto muchas familias muy numerosas complicadas por esto mismo y ninguna cambiarían a uno solo de sus hijos por otros beneficios o ausencias de conflictos.
Es como que la vida termina devolviéndote el favor, el temporal pasa y te alegra que las cosas hayan resultado exactamente así. Y esto vale para solteros, casados, sin hijos, con pocos o muchos.

San Pablo y también Pío XII afirmaron que es más perfecta la vida del célibe, pero no hablaban de felicidad, sino de contemplación. Sí, claro, “la felicidad está en la contemplación” desde que la filosofía es filosofía, pero en los hechos no parece tan evidente.

Quien siempre me habló de estas cosas, pirata viejo, me aseguraba que nunca sería más feliz que cuando tenga hijos, varios. Y yo no me la creía. Y tuvo razón, como siempre, y cuánta.

Tal vez sea solo eso: el hombre no cambiaría sus decisiones por nada, hayan salido las cartas como hayan salido. Lo bueno de esto es que no solo sucede naturalmente, sino que además evita las mariconadas del quejoso.

Hay mucho que aprender del último capítulo de El Juguete Rabioso, de ese guarango encantador que fue Roberto Arlt, quien tuvo una vida de perros y ahí estaba, exultante.

El Carlista.

Anónimo dijo...

No juegue sucio Wanderer: San Pablo defendía también la esclavitud, y eso, bien supimos dejarlo de lado (habrá sido "pastoral"?).

Si a usted le gusta Evelyn Vaugh y considera que es un modelo de vida, es problema suyo.

Sin casados, no habría solteros tampoco. Así que no digamos giladas.

Carlitos

Anónimo dijo...

No digo que no sea criterioso lo que dice San Pablo, creo que tiene razón en lo práctico. No creo que sea criterio "apostólico" sino de "un" apóstol y él así lo aclara.

Está claro que viene especificado en un texto revelado. Tan revelado como el libro de la Crónicas.

Existe la palabra del mismo Dios que en el Génesis dice "no es bueno que el hombre esté solo" y "creced y multiplicaos". Mandato difícil de eludir.

Además está el hecho de la constitución física del hombre y la mujer que muestran la "lógica" del matrimonio.

Por eso le proponía una integración de textos. No sólo el de San Pablo que según él mismo emite su parecer (fundado en que su fidelidad a Dios) y no un precepto del Señor.

Poli

Anónimo dijo...

Me parece que, antes de terminar con el debate, deben considerarse algunas cuestiones vigentes, hogaño como antaño: ¿Hay algo mejor que participar del Ser? ¿No es tal participación el fin de la creación? ¿No es el matrimonio la manera de cooperar con Dios al respecto, como El manda, en tratándose de hombre y mujer? Y, desde lo absurdo: ¿quiere Dios que la humanidad se acabe en las pocas generaciones que le daría una virginal soltería generalizada? Saludos. Garra de Jaguar.

Anónimo dijo...

Coincido con Wanderer en que si te casaste hay que arrear. También hay que decir, para consolarse, que hay muchísimos solteros envidiando a los casados.
San Pablo es ambiguo en lo que dice, pues también añade:
"Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios"
"Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas las iglesias."
En mi caso fue Dios el que me puso este camino del matrimonio, supongo que por el tema de la continencia y a veces pienso que acertó aunque yo prefería ser religioso.

A mi lo que me parece más difícil del tema que salió en el post anterior es "¿cuáles son las causas graves que hacen licito espaciar los hijos por métodos naturales? ¿Estas causas las disciernen los cónyuges sin más?"
Salo

Anónimo dijo...

Ojo, que San Pablo está bien, pero fue Dios quien instituyó todo un sacramento para el matrimonio.

¿Le reconvenimos?

Gelfand dijo...

No se que cosa alienta más al celibato, si las palabras de San Pablo o los comentarios del blog.

Anónimo dijo...

Yo entiendo que a la soltería que se refiere San Pablo es aquella que se dedica a Dios, como lo hacen los sacerdotes y religiosos. No creo que se refiera al empedernido soltero que por egoísmo no desea contraer obligaciones ni con una mujer ni con los hijos que llegase a procrear.

El estado de castidad perfecta por amor a Dios es superior al matrimonio, dice el Concilio de Trento (aunque no tengo a mano la cita). Sin embargo, esto es en abstracto, pues en concreto a cada quien -es decir, en lo particular- Dios da una vocación que será la mejor para él y que deberá seguir. Quien tiene vocación para el sacerdocio hará mal en casarse y quien la tiene para casarse hará mal en irse de sacerdote. Hay que pedir luces a Dios en esto y seguir generosamente su voluntad en uno u otro camino.

El matrimonio exige un deber de fecundidad -aspecto que muchos ignoran y creen que el uso de métodos naturales es siempre lícito, cuando sólo lo es con causa seria o grave y no por cualquier motivo que se inventa para la autojustificación-, un deber de generosidad y entrega a la familia, pues su fin es la procreación y educación de la prole para llevarla -con toda la familia- a Dios. Por su parte, el sacerdocio implica una renuncia a sí mismo para entregarse a Dios; además una constante vida de piedad y oración para poder ser fieles al compromiso de llevar miles de almas hacia el camino de su santificación y salvación. Los sacerdotes infieles (en lo doctrinal o lo moral) lo son -en la mayoría de los casos- por falta de oración, por falta de piedad y por falta de humildad, comenzando con la humildad intelectual y el estudio del magisterio inmutable de la Iglesia.

Anónimo dijo...

Dice San Pablo: "Quiero que estéis libres de preocupaciones: el soltero se preocupa de los asuntos del Señor y procura agradar al Señor". No habla de cualquier soltería por motivos egoístas sino de la que se ocupa y se preocupa por los asuntos del Señor.