miércoles, 1 de mayo de 2013

Dejen tranquilo al Espíritu Santo


Casi como una respuesta puntual a las insensateces de los grupos neocon -que atribuyen la elección del Sumo Pontífice a una acción directa del Espíritu Santo-, han salido a la luz las declaraciones que, en 1997, hizo el entonces cardenal Ratzinger al respecto. Decía: “Yo no diría que el Espíritu Santo elige al Papa, pues no es que tome el control de la situación sino que actúa como un buen maestro, que deja mucho espacio, mucha libertad, sin abandonarnos”. El entonces prefecto de la Doctrina de la Fe, recordó con toda sencillez que, mirando a lo sucedido a lo largo de la historia de los 264 sucesores de Pedro, «hay muchos Papas que el Espíritu Santo probablemente no habría elegido». En su opinión, «el papel del Espíritu Santo hay que entenderlo de un modo más flexible. No es que dicte el candidato por el que hay que votar. Probablemente, la única garantía que ofrece es que nosotros no arruinemos totalmente las cosas».
Me puse a pensar, entonces, a cuántos papas el Espíritu Santo ni le habría ocurrido elegir. Y recordé que, bajando por via Cavour, desde Términi hacia el Foro, justo frente a la empinada escalinata que sube hasta San Pietro in vincoli, se encuentra una escalera más pequeña que desciende hacia via Baccina. Se llama “salita dei Borgia”, es decir, “subida de los Borgia”, y todos los habitantes del rione Monti en Roma conocen el origen de ese nombre: allí vivía una de las amantes más conocidas del papa Borgia, el español Alejandro VI, a fines del siglo XV. Todos los romanos de la época -y algunos habitantes de las ciudades vecinas, porque el resto del mundo desconocía saludablemente lo que sucedía en la corte pontificia- sabían que Alejandro era papa y obispo de Roma, le decía Santo Padre pero sabían también que no era ningún santo. Es decir, tenían la sensatez de no asociar necesariamente papado con santidad y, mucho menos, papado con impecabilidad.
Esta historia viene a cuento no solamente por los dichos de Ratzinger, sino por las burradas de lo más increíbles que se han escuchado en las últimas semanas por parte del universo neocon. Refiero solamente dos de ellas. Un sacerdote decía “ Las opiniones y futurologías sobre el vicario de Cristo, nuestro "Cristo en la tierra", me parece que sobran... obediencia, docilidad, reverencia debida al sumo pontífice, y ocuparse cada uno de la misión que el Señor nos da en la Iglesia, que bastante queda por evangelizar. Todo lo demás me suena a interna clerical, a cosa de viejas chismosas”. Como muy bien alguien le observó, reducía a la categoría de viejas chismosas a un buen grupo de santos -pienso, por ejemplo, en Santa Catalina de Siena y San Vicente Ferrer-, que criticaron mucho más durante a los papas de su época que lo poco que pude hacer este blog. El buen curita respondió que sus palabras no se aplican a los santos sino a los fieles cristianos de hoy a los que sólo resta obediencia, docilidad y reverencia al Sumo Pontífice. Le faltó agregar, ó agregar, y abdicación de la inteligencia.
El segundo caso es el de una seglar instruida en la fe, neocon y militante pro-vida. Todos los comentarios negativos hacia el papa solamente sirven para crear “mal espíritu” contra el “sucesor de Cristo” (¡) que es una persona sagrada. Estoy seguro que cuando pensó un poco sus palabras, las habrá cambiado, pero son reveladoras del espíritu neocon: el papa es un ser sagrado, -de naturaleza semi divina quizás-, similar al Dalai Lama o a alguna otra semidivinidad pagana, que fue elegido por decisión expresa del Espíritu Santo, y frente al cual solamente cabe bajar la cabeza y besar sus pasos. Un disparate. Y aclaro que estos disparates no son privativos de la pobre fémina: se los escuché en el domingo pasado en la homilía de un cura neocon y la he escuchado varias veces a los fieles lefes.
Si tal fuera el caso, todos los romanos se hubieses suicidado o hubiesen apostatado en los años de Alejandro VI. En cambio, con la picardía que los caracteriza, bautizaron con su apellido el pequeño sendero que llevaba a las habitaciones de su amante con la que, ciertamente, no se entretenía por las noches rezando el rosario.
Y se me ocurrió hacer una lista de los que, a mi criterio, fueron algunos de los malos papas del primer milenio. Y elegí este periodo histórico porque me parece que era más difícil ser un mal papa en esa época por el fortísimo empujón que tenía la Iglesia debido a la cercanía temporal con el Señor y los Apóstoles y por el testimonio concreto y casi tangible de los innumerables mártires de los primeros siglos. (Si eras mal papa, corrías el peligro real de que los romanos te comieran vivo. Hoy en cambio, si sos mal papa, tenés la certeza de los medios de comunicación te cantaran loas).
Es fácil hablar de los malos papas del Siglo de Hierro y mencionar, por ejemplo, a Juan XI (931-936), que era hijo sacrílego del papa Sergio III y de Marozia, quien estaba casada con otro hombre y que fue elegido a los veinticinco años, o de Juan XII (955-964), elegido a los dieciocho años. O de Esteban VI (896-897) que hizo desenterrar el cadáver de uno de sus antecesores, el papa Formoso, lo sentó en su trono vestido con los ornamentos pontificales, lo juzgó, lo condenó y lo hizo arrastrar por toda la ciudad de Roma. O de otros pontífices de ese mismo siglo que murieron de hambre encerrados en Castel Sant’Angelo por obra de los Tusculanos.
Pero podemos recordar también al papa Vigilio (537-555), un diácono trepador y ambicioso que hizo todas las tramoyas posibles para ser elegido papa. Lo intentó a la muerte de Agapito, en 536, pero llegó tarde y fue designado Silverio. Pero cuando, al año siguiente éste murió, Vigilio logró ser reconocido como papa por el clero romano.  Eran épocas en las que aún no estaba de modo el mandar a escribir biografías a fin de promocionarse para un posible próximo cónclave.
Menciono también al papa Zósimo (417-418) que condenó a los obispos africanos ortodoxos dándole la razón a los pelagianos; al papa Vitaliano (657-672), que se hizo el zonzo con las cuestiones dogmáticas candentes y que debía resolver, a fin de congraciarse con el emperador a quien le escribía cartas elogiosas; a Juan VII (705-707), obediente como un corderito al emperador Justiniano en desmedro del dogma y de la doctrina ortodoxa, o al papa Constantino II, elegido, por imposición del duque Toto de Nepi, el mismo día de la muerte de su antecesor siendo seglar (recibió todas las órdenes en una semana) y que, a los trece meses de su elección, fue asesinado. Y si siguiéramos comentado las historias de los papas del milenio siguiente, nos llevarías muchas sorpresas más.
La pregunta es ¿cómo la gente conservaba la fe, sabiendo lo que sucedía en la sede romana? Sencillo: habían puesto al papa en el lugar que le corresponde, es decir, ser el funcionario de mayor rango en la Iglesia, y nada más que eso. Ni santo, ni semidios, ni profeta, ni sagrado. El emperador Constantino fue muy sabio cuando reconoció al obispo de Roma el poder absoluto de decidir en todas las apelaciones y sometió a su competencia las controversias de los metropolitanos, todo esto en épocas del papa San Dámaso (366-384). Es decir, dispuso que el papa era el tribunal de última instancia. Ni más ni menos que eso. Y algunos siglos más tarde, en 817 durante el pontificado de Pascual I, quedó establecido por el emperador Luis el Piadoso, que la elección del romano pontífice correspondía a los romanos: al papa lo elige el clero de Roma, y se las arreglan ellos con lo que eligen. Nada de Espíritu Santo ni de inspiración divina. Lo eligen y se lo aguantan, pero no nos lo carguen a nosotros.
Nuestro problema es que se nos metió en la cabeza la historia de los “tres amores blancos” del bueno de Don Bosco y pusimos al papa casi al mismo nivel que la Eucaristía y la Santísima Virgen. Y cuando pasa lo que pasa, ya no sabemos qué hacer.

46 comentarios:

Walter E. Kurtz dijo...

Gracias por aportar claridad en este tema. A veces se torna realmente doloroso explicar estas cosas a gente que ha sido engañada en este asunto y es como que ven tambalearse su fe cuando alguien le hace un planteamiento legítimo sobre las barbaridades de Francisco, anteriores y posteriores a su elección pontificia.

Ludovicus dijo...

En economia ordinaria, el Espíritu Santo no puede elegir al Papa, porque es una decisión prudencial, y Dios, no elige decisiones prudenciales. En el Evangelio, consta que le pidieron a Jesus que dividiera una herencia, típica decisión prudencial, y se negó, por no tener jurisdicción.. Otra cosa es una intervención extraordinaria.

De lo contrario, no habría creado al hombre.

entrenabellavista dijo...

Excelente post Wanderer. Como bien marcó el Coronel, es valiosísimo que se aclaren ciertas cuestiones. Ahora bien, ¿podría hacer, en algún momento, una segunda parte "incluyendo" el Concilo Vaticano I?
Digo...como para "cerrar el tema".

Esta vez cumplo con algo que le dije hace no se cuanto tiempo; firmo como corresponde.

El Viajante

Lupus dijo...

Cuando niños, en la catequesis primera no se formulaban estas cuestiones. Nos cuesta crecer, y aunque muchas veces –algunos– nos pasamos de rosca (al crecer y al constatar lo que ocurre), no es difícil reconocer que acá estas cuestiones fueron ajustadas con sencillez y sin propósito de agravio. Al Espíritu Santo se le debe adoración y al Papa se le debe obediencia, vale. Pero de alguna manera mutamos lo debido a uno y a otro, al punto de tributarle adoración al Papa por obediencia al Espíritu Santo. Parecemos niños, siendo grandes. Si así fuera, ¿para qué rezar por el Papa? Impecable, infalible, inmutable, deberíamos rezar para que interceda por nosotros, no por él. Más que vicario de Cristo, un Cristo vicario. No es ofensa decir que eso está mal, y que forma parte de una débil "catequesis" moderna. Lo "sentimos" como algo engendrado por el Espíritu, y sin querer y sin pensar hacemos de él un engendro. Y poco favor le hacemos.

Miles Dei dijo...

Quizás la culpa no es tanto de los amores de Don Bosco, sino de un catecismo que se explica y se lee sin saber la suficiente filosofía.


304 Así vemos al Espíritu Santo, autor principal de la sagrada Escritura, atribuir con frecuencia a Dios acciones sin mencionar causas segundas. Esto no es "una manera de hablar" primitiva, sino un modo profundo de recordar la primacía de Dios y su señorío absoluto sobre la historia y el mundo (cf Is 10,5-15; 45,5-7; Dt 32,39; Si 11,14) y de educar así para la confianza en Él. La oración de los salmos es la gran escuela de esta confianza (cf Sal 22; 32; 35; 103; 138).

Estoy convencido de que el fiel medio que sin formación filosófica lee los puntos del catecismo que rondan a este, y en concreto este, dedicados a la providencia divina, pues acaba cayendo naturalmente en el error que se trata.

Anónimo dijo...

Sin desperdicio Wanderer!
Parece mentira ver cuánta gente se escandaliza con esta verdad, y prefieren seguir tragándose la sanata neocon...
Esclarecedor el post.
Muchas gracias!!!

Anónimo dijo...

Todo lo resuelven desde la idolatría, no solo lo de Francisco; es el mecanismo que tienen activado en su psiquis, por no estar bien ajustados a la Verdad.

Firmus et Rusticus dijo...

Estimado Wanderer y comentaristas:

¿Existen documentos de la Iglesia que precisen esta relación entre papa y Espíritu Santo? ¿No existe ningún tipo de asistencia especial durante su elección, o ésta sólo la recibe el papa una vez elegido (sólo para ciertas cosas, no entro en ese corral)?

Las palabras de Ratzinger quizá sean clarificadoras, pero a la vez enturbian el asunto para el viandante como yo: "yo no diría que el Espíritu Santo elige al papa", pero tampoco dice que no lo elige, porque actúa como "buen maestro", y su papel no hay que descartarlo sino entenderlo de modo "más flexible". ¿Cómo de flexible?

Entonces, me pregunto: ¿participa aquí el Espíritu Santo de una manera diferente de como lo hace en los demás quehaceres humanos?

No debo ser el único despistado (a juzgar por los neoconismos campantes que tan bien señala en este artículo) que eche de menos tener conocimientos basados en fuentes más autorizadas que una entrevista de televisión.

Quedo suyo afmo.

Anónimo dijo...

Todo muy lindo, Wanderer, pero yo me quedé con la sangre en el ojo de las discusiones anteriores. Porque estamos entre dos acusaciones y les hacen creer a los demás que sostenemos lo que no sostenemos. Unos, que vamos contra el papado, contra la Iglesia o contra el Espíritu Santo. Otros, que somos displicentes con Roma, etc.

Basta. Antes quedó claro que la discusión es sana, así que puse a punto la artillería.

Teniente Augustito (por otra vía vocacional)

Anónimo dijo...

De alguna manera son sagrados como los vasos y utensillos que se apartan del uso profano para utilizarlos en el culto.
Me habían comentado que los consagrados son sagrados para Dios, el tema es que esas personas, que se consagran a Dios, se lo tomen con la seriedad que el caso requiere.

Ludovicus dijo...

Firmus,
Sinceramente, no creo que la asistencia del Espíritu Santo en la elección de un Papa a los electores sea cualitativamente diferente a la que tiene un Papa para elegir a un obispo. Y a nadie se le ocurre decir que a tal obispo lo elige el Espíritu Santo, al menos en el sentido quasi animista que le dan algunos a la elección papal.
No va a encontrar documento alguno que diga lo contrario.

Ludovicus dijo...

Lo que es posible es que haya una falacia por asociación: de la infalibilidad papal, se deduce que para elegir a alguien infalible los electores son infalibles.

El Viajante dijo...

Lo que "pedí" más arriba es justamente lo que aclara Ludovicus en dos renglones.
El Vaticano Uno es el gran estilete del neocón que, respecto la Infalibilidad, son iguales al Dr. Dölinger pero les gusta lo que creen (pobre Dölinger, tanto estudio para que venga yo y lo pegue con cada uno...!)

El Viajante

Anónimo dijo...

Nada de Espíritu Santo ni de inspiración divina...


Bueno creo que lo ideal es que si reciban la inspiración.

El Espíritu Santo como buen maestro está bien.... pero el tema es que ellos sean buenos alumnos.

¿Pero esto no se había solucionado luego de Trento? Digo, eso de elegir Papas mas adecuados para suceder a San Pedro.

¿ se habrá perdido la sucesión Apostólica con semejantes Papas?

Firmus et Rusticus dijo...

Muchas gracias, Ludovicus.

Anónimo dijo...

Vale, Ok, pero con o sin Espíritu Santo, este es nuestro Papa, ¿por qué entonces buscándole las cosquillas al gato? Veo que el autor está un poco de los nervios con el tema y espero que pronto vuelva a sus muy bien tratados temas de doctrina y demás.

Supongamos que el Papa hubiera sido filipino, y con unas credenciales dudosas; entonces no nos importaría tanto como con Bergoglio si la elección fue así o asá, y estaríamos más preocupados por qué reformas de las que necesita la Iglesia, se van a hacer, si es inmobilista o no, qué dice, si es el Papa que necesita la Iglesia... olvidemos ya que es Argentino y que le conocemos, please.
Juan

Anónimo dijo...

Hoy vuelve BXVI al Vaticano.... Two Popes in Rome?

Anónimo dijo...

Juan,

Si el papa fuera tu tío y supieras que tu tío vendía frula en la esquina de tu cuadra...¿daría lo mismo que si el Papa fuera un eslovaco que vende frula en la esquina de SU cuadra, pero que no conocés? NO, porque sabés POSITIVAMENTE quién es (en el primer caso.

El Chafirete

Anónimo dijo...

No estamos como queremos, che. De algún modo, la infalibilidad se definió dogmáticamente... al inaugurar el dogma de la infalibilidad. Pero la promesa de Cristo es anterior a cualquier dogma y concilio. Puestas las cosas en claro –el recatado elogio de Castellani, el alivio de Newman al ver la formulación, quizás algún otro erudito trabajo en ciernes–, y ya vistos los excesos, los desbordes, no sé si están las cosas como para que en todos lados nos pongamos a sopapear, desde el Vaticano II para atrás, uno por uno todos los concilios. Hay que ver si no terminamos entrando en un cambalache de críticas y si eso le hace algún bien a alguien. Que lo haga alguien que sepa y, mientras tanto, volvamos a leer a Castellani y a Newman, por ej., ¿o qué más vamos a agregar?

Capitán Augustito, ascendido y un poquito recaliente

Anónimo dijo...

Estimados:

La papolatría es una deformación.

Pero el minimalismo papal también. A esa deformación son fervorsos afectos los tradicionalistas y especialmente los de la SSPX -que es un sedevacantismo práctico, donde verbalmente se salva que hay Papa, pero todo lo que el Papa hace y dice es tamquam non fuerit, y solamente manda y enseña Econe-. Deformación absoluta y totalmente incompatible con el catolicismo.

Somos católicos porque tenemos Papa -con su magisterio todo, desde San Pedro hasta Francisco-, y con las muchas derivaciones que ello tiene. Si vivimos como si no tuviéramos Papa, sin obedecerle ni someterse a la plenitud de su jurisdicción, ni magisterio pontificio, entonces vivimos como protestantes que se dicen católicos -con peor o mejor liturgia-.

O -peor que protestantes- como lobos con piel y olor de oveja.

Saludos,

Martin Ellingham dijo...

Dado que el derecho canónico contempla la posibilidad de un cónclave nulo, aunque se admitan muy pocas causales de nulidad, es claro que no puede atribuirse la elección de modo directo al Espíritu Santo, porque entonces podría errar y ser causa de error en los demás... y no sería Dios. Absurdo.

Como ha explicado Ludovicus hay un error por asociación y, además, la idea de que el Papa es una persona infalible y no una persona falible que en algunos actos no puede errar porque el E.S. se lo impide.

Saludos.

Wanderer dijo...

Estimado Anónimo de las 11:42:
1. Yo soy católico porque sig a Cristo y a su enseñanza evangélica, y no porque tengo papa. Si usted se cree católico porque tiene un papa, usted es en realidad catolicista, que es otra cosa.
2. El católico entiendo al papa según la tradición de la Iglesia, y no según las deformaciones ocurridas en los últimos 150 años, frutos de la teología ultramontanista, entre lo que destaco su mentada jurisdicción universal y magisterio, tal como usted lo entiende.
3. Tanto los neo como muchos de los fieles de la SSPX son papólatras. De modo alguno puede considerarse a los lefes como minimalismo papal. Lea el libro del P. Alvaro Calderón y se va a encontrar con sorpresas. El problema es el mismo: la interpretación ultramontana del Vaticano I.

RICHARD dijo...

Amigos todos. Agradezco el último post de Wanderer aquí in comento. Es claro y pone el tema en su justo lugar. Ni la papolatría ni la reducción del Papa a un pelele de trapo para recibir sopapos son cosas que nos ayudan como católicos. Elijo mantenerme atento y observante a los pasos que vaya dando Francisco para poder sacar conclusiones. No desesperemos por Francisco, ya tenemos experiencia con los sapos que venimos deglutiendo desde el CVII ¡ y ni que hablar de las joyitas de Papas del primer milenio, según se enumeran en el post!.

La antigualla blindada dijo...


Que me contursi!

El Cardenal Ranjith y Mons. Garcia juntos en la misma ensaladera!

Primer milagro de Francisco!

http://www.romereports.com/palio/papa-francisco-pide-que-la-iglesia-sea-alegre-y-positiva-spanish-9933.html

Anónimo dijo...

Bueno bueno Wanderer, está bien, para responder al montano y al ultramontano eso puede servir. Pero podemos decir que sin papa no hay Iglesia. Podemos pasarnos un rato (no hablo de nadie en particular) con un papa inútil, con uno corrupto, con dos o tres papas a la vez, y hasta sin papa... pero un rato. Es extraordinario. Una Iglesia sin Pedro es el Cuerpo Místico de Cristo sin Sede, delirio de los sedevacantistas, con la sucesión cortada (cada uno con el obispo que le piace, desastre). Hasta ahí no llego; hasta un papa escondido sí llego. Pero ahí ya pasamos a otro nivel.

Lo saludo con una descarga de artillería

Coronel Augustito

Wanderer dijo...

Coronel Augustito: usted sabe que yo no quiero decir lo que usted dice que digo. La mía es la respuesta apropiada a un dislate ultramontano.

Anónimo dijo...

No, W.
La suya no es una respuesta apropiada.
A qué punto no lo es que encuentra errores en lo que defiende el P Calderón cuando no dice otra cosa que lo del Vaticano I, que nos guste o no (a mí no me gusta), en eso es de fe.
Usted se pasa de minimalista y por eso confunde los errores de los neocones con lo que estableció el anteúltimo Concilio y que no es opinable.
Haga como Newman: aguanteseló.

Dartañán.

Anónimo dijo...

Wanderer, ya sé que ud. ni lo dijo ni lo quiso decir. Pero téngame en cuenta esto: un tipo sincero, con la maldita carga ultramontana a cuestas, necesita ciertos matices para que el retruco no lo saque de quicio por completo. Lamentablemente el medio los fuerza a creer que estamos pidiendo una Iglesia sin papa o un papa sin Iglesia.

Maarch...

Coronel Augustito (cursando en el Estado Mayor)

Anónimo dijo...

Wanderer ..Ud. es Cristiano , no es Católico ...

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer:

1. Seguir a Cristo y su enseñanza Evangélica, en cuanto católico, es tener Papa (considero que no hace falta que le remita a los lugares evangélicos al respecto).
Y eso incluye al Papa conforme las enseñanzas del Concilio Vaticano I, en cuanto a la jurisdicción y a su magisterio vinculante. Otra posición me permito calificarla de neoprotestantismo (ya que estamos con los rótulos "neos"). Y eso no es ser "catolicista", sino simplemente católico. Hoy como en el siglo IV.

2. El católico entiende al Papa según la tradición de la Iglesia y su magisterio, desde Cristo hasta el Concilio Vaticano I y con las notas adecuadas del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia. Prefiero quedarme en el nivel magisterial que es el que ata la fe de los católicos.
Así es como lo entiendo, diferente a como Ud. me atribuye entiendo la cuestión, endilgándome derechamente "ultramontanismo" por remitirme al Vaticano I.

3. Los lefes viven en un minimalismo papal. Si Ud. cree que se puede rechazar absolutamente todo el magisterio pontificio de los últimos 40 años y vivir desasido de todo vinculo jurisdicional y de obediencia a Roma y los papas (eso son y hacen los lefebvristas), y que ello es compatible con estar sujetos a Pedro, allá Ud. Y bajo tal óptica cualquiera es papólatra y "neocon".

Para mi el rótulo adecuado de la SSPX es "minimalismo papal", que sería el otro extremo de la papolatría. Para los SSPX el Papa es un palabra en la Misa, un cuadro en el priorato, y no mucho más. Bueno, a veces es también algo más: el destinatario de las peores calumnias, de las que no se salvó ni Benedicto XVI.

Y para sostener lo que digo no hace falta leer ningún libro del P. Álvaro Calderón, basta darse una vuelta por cualquier libreria de la SSPX y verificar que los últimos documentos magisteriales que va a encontrar son los de Juan XXIII previos al Concilio -con suerte-.

Wanderer, es la praxis neoprotestante el problema de la SSPX, no leer o no leer un libro del bueno del P. Álvaro Calderón.

Saludos,

Wanderer dijo...

Dartañán: Le confieso que al libro del P. Calderón no lo leí (y no lo leeré). Mi referencia fue en base a un comentario al respecto aparecido en esta misma entrada.
Pero la cuestión es ponernos de acuerdo en lo que se considera "de fe".
Yo entiendo lo siguiente (y con esto le respondo también en parte al Anónimo de las 18:46 hs.):
1. El magisterio del papa es infalible sólo cuando habla ex catedra. Eso es lo que definió el Vaticano I: "El Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra, esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres". Y esto ha sucedido muy pocas veces en la historia de la Iglesia. Pretender que todos los actos del papa, y no solamente los recién enunciados, son infalibles, es un error. Y mucho más erróneo aún es pretender que todas sus palabras y actos están "inspirados por el Espíritu Santo". Más aún, según la interpretación de los teólogos, y refrendadas por el mismo Pio IX, no se puede decir ni siquiera que las sentencias ex cathedra sean inspiradas por Dios. "El Evangelio es, como la Sagrada Escritura toda entera, inspirada por Dios; mientras que ni el Concilio Vaticano ni ninguna autoridad doctrinal de la Iglesia ha jamás enseñado que los juicios infalibles ex cathedra fuesen inspirados por Dios" (el texto es de Mons. Fessler, secretario del concilio Vaticno I y confidente de Pío IX).
2. La constitución dogmática Pastor aeternus del Vaticano I se refiere en su cap. 3 a la jurisdicción ordinaria e inmediata del Romano Pontífice, pero en el mismo acápite aclara que tal afirmación debe ser entendida con lo expresado por el papa San Gregorio Magno. Es decir, según lo entendió la Iglesia, al menos, desde el siglo VI. Cualquier otra pretensión al respecto es lo que yo llamo ultramontanismo.

Anónimo de las 18:19 hs.: Usted tiene razón. Como hace ya algunos años he escrito en la presentación del blog (fíjese en la columna de la derecha), yo soy un cristiano en comunión con la sede de Roma.

Anónimo dijo...

Entonces Ud piensa lo mismo que el P Calderón... Y lo mismo que todos lo que piensan lo correcto sobre este tema, les guste o no el Vaticano I.

Dartañán.

Anónimo dijo...

Los lefes no viven en un minimalismo papal. Los lefes en cuanto al papa viven en un minimalismo práctico y un maximalismo teórico,porque son Puristas (no lo digo con mala uva). Pero la Iglesia Pura no va a darse con Cristo sacramentado, sino con Cristo reinante. Pierden demasiado tiempo tratando de ligarse y desligarse. Y para afuera de lo único que hablan es de lo mal que andan las cosas. Gran noticia.

Coronel Augustito (de guardia)

Anónimo dijo...

Es más: para los lefebvristas hay eclesialmente una raya que divide a los que están con ellos de los que no. Y todo lo que está en las afueras, respecto de ellos, es criticable. Summa Criticae hacia un solo lado. Son buenísima gente, y excelentes cristianos, pero se obstinan en querer vacunarnos a todos (los de afuera) contra la herejía. Lo que no se entiende es a qué sanatorio nos quieren llevar. Porque creen que son el mejor adentro de la Iglesia, pero están afuera. Qué despelote.

Coronel Augustito (esperando el relevo)

Anónimo dijo...

Agustito, algo anda mal, pues soy lefe y me re c... en cambiar de sitio, doctrina, etc. a quien sea. Ud no conoce a tantos lefes, por lo visto.
Loquillo.

Anónimo dijo...

Ahh Loquillo, conozco a varios. Y varios de ellos (si no todos, no lo pude constatar), se niegan sistemáticamente a participar de la misa novus ordo, aunque sea celebrada con toda dignidad. Dígame ud. cómo debo considerarlo: ¿la declararon inválida?, ¿creerán que se contaminan?. Y todos los que por un motivo u otro no podemos asistir a misa tradicional, o aun los que no quieren o no sienten obligación, ¿incurrimos sistemáticamente en pecado mortal?, ¿rompemos la comunión? Y repito que aun así los sigo considerando excelentes personas y no los juzgo como cristianos.

General de Brigada Augustito

Anónimo dijo...



Una pregunta a la cual nunca tuve repuestas claras , sino repuestas contradictorias ..
Después de la consagración de los tres obispos , fueron excomulgados .
Mgr Lefebvre y los obispos consagrados .. ¿ Quiero saber si estaban en estado de pecado mortal …???

Anónimo dijo...

Y además, ¿quién dijo que uds. cambiaron de doctrina? De sitio sí, claro, digamos. Yo no los considero ni cismáticos ni herejes, vea. Sí sublevados, y eso en líneas generales no es sano. No al modo en que lo hicieron y lo hacen uds., como santos aparte. Si no, ¿a qué viene tanto ir y venir entre el superior de uds. y el papa, quien quiera que sea? Yo no necesito un obispo que interceda por mí ante ninguna autoridad. Me banco lo que hay y la peleo adentro, y no me tiembla la mira si tengo que apuntarle al obispo, a los curas o a los nabos de mi diócesis. Es mi deber de bautizado.

La Iglesia es Una, Loquillo, no tiene filiales. Y estoy de acuerdo con uds. en muchísimas cosas. Si por mí fuera, los meto de prepo adentro del cuartel para nos que ayuden a limpiarlo y ordenarlo. Pero ya pasó tiempo y parece que les tira el rancho aparte.

General de División Augustito (en vertiginoso ascenso)

Anónimo dijo...

Augustito, no se haga el pícaro trayendo un nuevo asunto (igual le aclaro que "pecado mortal"..., no).

Ud dijo de "querer cambiar" a otras personas, siendo que nos importa poco más que nada que hagan de sus litúrgicas vidas.
Habrá algún loco, o más de uno, tal vez; pero en general, naranja.

Loquillo.

Manuel Mandeb dijo...

Anónimo de 12:57.
Tiene usted menos Catecismo que mi abuelita la pía.
Una excomunión, per se, no supone perder el estado de gracia.
Además, el caso de aquellos seis excomulagados fue en el convencimiento ("en recta conciencia") que hacían lo correcto, cuando el pecado mortal que hace perder dicho estado requiere, necesita e implora una conciencia non recta.
"Sin rectus conciencias, quizás pecatus mortalis, mas si es rectus, ni a palus", dijo uno que afirmaba saber latín. Sabe usted cómo son el el barrio de Flores.

Wanderer dijo...

Estimados, como dije un poco más arriba, este blog y yo somos católicos o, dicho de otro modo, cristianos en comunión con la sede de Roma.
Por tanto, no me parece apropiado que se sostenga aquí discusiones acerca del sedevacantismo -posición que me parece disparatada y a la que jamás se me ocurrió adherir-, y tampoco sobre los pro y contras de la SSPX, a quienes respeto y entre quienes tengo muchísimos amigos, pero con la que también tengo serias discrepancias.
Para que quede claro: Francisco es el papa. Nos guste o no. A mí me produce un ataque al hígado, pero soy realista: es el sucesor de Pedro. Podría haber sido un cardenal mucho mejor -y habían muchos-, y podría haber sido uno mucho peor -habían muchos también-. La reunión de los purpurados decidió por Bergoglio. A aguantarse entonces.

Anónimo dijo...

Wanderer, me pasa lo mismo que a Ud.: adhiero al Papa, pero no me gusta mucho.

Sin embargo, ¿no es ya hora de dejar de ocuparse en todos los post del tema Papa? Al final acá se termina cayendo en lo mismo de lo que se acusa a los que llaman "neocons". Hablar de la Iglesia, de la vida interior, es hablar del Papa, de si celebra cara a Dios o cara a la asamblea, de si sus sermones están debidamente taquigrafiados o si se arrodilla delante o al costado de Benedicto.

Si no uno se termina envenenando, y eso no es cristiano. El blog Ex orbe, que aprecié en una época, es ahora un vertedero de toda la bronca de su autor contra todo lo que ve de malo en la Iglesia, como si todo lo que él ve de malo fuera toda la Iglesia. Cada uno en su blog escribe lo que quiere, y deja comentar lo que quiere. Pero como le tengo un cariño especial a éste, le quería dejar este comentario.

A todos nos tira el crítico acérrimo y entonces nos enganchamos con la puteada sin fin. Encima en estos temas uno casi que se siente un templario si se larga a putear. Pero a lo mejor sería más piola pisar el freno y seguir con otras cosas que, digamos la verdad, son más interesantes que el Papa, sea Bergoglio o cualquier otro.

Lo saluda en Cristo,

Uno Que Pasa De Vez En Cuando Por Acá.

Anónimo dijo...

Iba vajando las escaleras y una vecina me felicitó por el nombramiento de F y le espeté: felicitame por cualquier cosa menos por eso, se quedó gelatta, jajja
me salíó del alma que voy a hacer jaja

Anónimo dijo...

Para ir cambiando de tema... ¿alguna idea sobre la nueva evangelización?

Anónimo dijo...

Hablando de Castellani… Hay un sermón en Domingueras Predicas I, Parábola del Trigo y la Cizaña (pág 41) donde habla un poco de este tema que salió sobre la ”violencia al servicio de la religión: mal servicio”.

Da ejemplos de hombres que han querido EXTIRPAR la cizaña. Que Lutero, queriendo extirpar la cizaña, la desparramó.

Después dice:

“Mucho más desdichadamente murió el Papa: murió en su cama, pero envenenado; y se pudrió al instante de morir. Había preparado veneno para matar a cuatro Cardenales en una comida; y el mucamo se equivoco de botella (o no se equivoco, vaya a saber) y se la sirvió a él y a su hijo César. César Borgia se salvo a gatas, para ir a morir sifilítico en España de una bala de falconete.

Recuerdo estos horrores para que vean el calibre de la cizaña que ha habido incluso dentro de la Iglesia. Pero ¿Judas? Judas perteneció al Colegio Apostólico.”

Bueno el sermón hay que leerlo completo.

A mí me sirvió de vacuna.

saludos

Anónimo dijo...

Que lo del papa Borgia no haya estado bien no sirve de consuelo (ni justifica) para lo que hoy en día está MAL!