miércoles, 29 de enero de 2014

¿Qué hacemos con Francisco?

Otro interesante aporte de Tollers:

Estimado Wanderer:

Aquí una impaciente traducción del último post de Louie Verrechio, un autor americano que tiene un blog harto interesante. Por supuesto que no comparto todas y cada una de las cosas que dice aquí, pero me parece muy de notar que no se trata de un "tradi" común, ni mucho menos un neo-con. Es un tipo que ha querido explicar Vaticano II con especial empeño en reconciliar los textos de aquel malhadado concilio, con el magisterio de siempre. Es fundador de la Catholic News Agency y su currículum aparece acá:
Es gracioso, pero su blog se llama "Cosechando los frutos del Concilio Vaticano II" y la cosa es que uno de esos frutos es, sin duda, el Papa Francisco.
El otro, es él mismo, je.
El texto original en inglés se encuentra acá:

¿Cómo se resuelve un problema como Francisco?
por Louie Verrechio

Hay una razón para referirse a la vida en la Iglesia Militante como a la de quienes están "gimiendo y llorando en este valle de lágrimas". Nunca nadie dijo que la cosa sería fácil.
Y aunque siempre ha sido así, me parece bastante claro que a los hijos de la Iglesia en los días que corren les toca vivir tiempos asombrosamente difíciles.
Muchas de las razones ocultas para que la presente situación de la Iglesia se muestre tan difícil tiene que ver con sucedidos del pasado; cosas que han sido dichas y hechas y que no se pueden, hablando en plata, borrarse; sino sólo condenadas y corregidas por un futuro Pontífice, y eso siempre y cuando el Señor en su indulgencia quisiera proveernos con un pastor así.
Pero me interesa enfocarme en el aquí y el ahora, en esas cosas que las futuras generaciones de católicos contemplarán retrospectivamente, cosas que ellos verán como del pasado y que sirvieron para acelerar la crisis; y de entre todas ellas, ninguna más urgente que el comportamiento de quien es hoy Obispo de Roma. 
"El que no amontona conmigo, desparrama." (Mt. 12:30).
Teniendo presente esto, los católicos de los días que corren se encuentran frente a un serio dilema: para tomar prestada una frase que aparece en "La novicia rebelde": cómo resolvemos un problema como Francisco, un papa que cualquier persona razonable no puede sino comprobar cómo desparrama, de palabra y de hecho, con impresionante frecuencia. 
Seguro, alguno se apresurará a indicar la inmensa popularidad del papa como evidencia de que no, de que lo contrario es el caso. Después de todo, no por nada fue elegido como el Hombre del Año en la revista "Time".
Con todo, lo que los apologistas del papa no alcanzan a ver, es que el mundo admira tanto al Papa Francisco precisamente porque él no amontona, porque justamente no conduce a las ovejas perdidas al único redil verdadero, la Iglesia Católica.
En otras palabras, si bien es probable que la gente que de otro modo ignoraría la voz del papa y que ahora lo escuchan, habría que ver qué cosa escuchan.
Desde que ascendió a la Cátedra de San Pedro, el Papa Francisco no sólo ha hecho mucho para confirmar a los que están fuera de la Iglesia en su error, sino que además los ha alentado activamente para que permanezcan exactamente allí donde están.
Sólo en el curso de la semana pasada, el Santo Padre se dirigió a los fieles católicos diciendo que "Dialogar no equivale a renunciar a nuestras propias ideas y tradiciones, sino que consiste en renunciar a la pretensión de que sólo ellas son válidas y absolutas".
Cualquier persona que se sepa su catequesis reconocerá inmediatamente la contradicción en la frase, puesto que el que se aleja o se mantiene a distancia de la realidad de la Iglesia Católica como única custodia de las verdades religiosas absolutas, es precisamente porque ya ha renunciado a la Fe.
Y unos pocos días antes, el Papa Francisco suministró ante el mundo un ejemplo asombroso de qué cosa es desparramar a las ovejas, cuando le pareció apropiado alentar a los musulmanes para que se mantengan fieles al Corán y a su "fe" islámica, asegurándoles que, procediendo de ese modo les ayudará a superar las dificultades de la vida.
En cualquier tiempo moderadamente sensato, semejante afirmación habría suscitado la indignación de parte de los que se llaman católicos; y sin embargo, aparte de un manojo de comentadores, la sentencia pasó sin que nadie la mentara siquiera.
Ahora, que no se mencionara no significa que pasara desapercibida.
No tengo dudas de que un buen número de obispos (e incluso de cardenales) se han quedado mudos de horror ante el constante fluir de ofensas contra Nuestro Señor que se propalan desde Roma a partir del papado de Jorge Bergoglio.
Y seguramente se preguntarán, aunque más no sea en callada oración, ¿cómo resolvemos un problema como el de Francisco?
Y en verdad, ¿cómo nos pondremos del lado de Nuestro Bendito Señor en este momento en el que su vicario, con las llaves del Reino en una mano, tan a menudo desparrama con la otra?
En circunstancias normales, estar del lado de Cristo y de su Santa Iglesia Católica implicaría defender al papa frente a sus detractores; ahora, sin embargo, demasiadas son las veces en que implica convertirse uno en detractor de la retórica papal con miras a defender el magisterio católico.
El problema se extiende tanto al punto de que abarca la Exhortación Apostólica "Envangelii Gaudium", un mamotreto de 50.000 palabras, la mayor parte del cual se parece más al diario personal de un protestante trabajando en una O.N.G. por la paz, que no un documento emanado del Soberano Pontífice.
Esta exhortación se halla a tal punto desprovista de sustancia católica que el Cardenal Burke afirmó públicamente que ni siquiera puede considerarse como parte del magisterio papal, confesando por fin que "ni siquiera he podido establecer exactamente cómo describir semejante documento".
Y no es tampoco que aquí estemos hablando de cuestiones de estilo; sino que nos referimos a afirmaciones que se dan de lleno contra la misión de la Iglesia, como la desconcertante sugerencia que los paganos, gente que no cuenta con el beneficio del bautismo, están bajo la influencia de las operaciones de la gracia santificante (cf. EG 254).
De manera que pregunto nuevamente, ¿cómo resolvemos un problema como Francisco?
Y lo primero que debemos reconocer es que nosotros no podemos resolver un problema como Francisco, un papa cuyas palabras y gestos demasiadas veces reflejan la peste que se apoderó con saña del Cuerpo de Cristo hace cosa de cincuenta años atrás; el mismo cáncer que aflojó un tanto durante un breve período bajo el pontificado anterior, pero que ahora avanza con más fuerza que nunca.
Últimamente, sólo el mismísimo Médico Divino puede resolver este problema.
Y con todo, uno también comprende que quedarse quieto en el mientras, sin hacer nada, tampoco es la solución, de manera que el dilema permanece intacto, haciendo que nos preguntemos cuál será la mejor manera de reaccionar.
¿Acaso se puede afirmar seriamente que nosotros recogemos con Cristo mientras permanecemos en silencio ante las ofensas que se acumulan contra Él? ¿Y por ventura la respuesta cambia si resulta que el que ofende es el mismísimo Vicario de Cristo? ¿Es posible refutar las palabras y los hechos del papa en defensa de Nuestro Señor sin parecer que estamos atacando a la persona del sucesor de Pedro?
Lo he dicho ya, estos son tiempos asombrosamente difíciles, de modo que no hay por qué esperar respuestas sencillas.
Como uno que trabaja en medios católicos, aferrarme a la política de un "reverente silencio" frente a lo que claramente contradice el magisterio católico, especialmente cuando procede del papa, para mi gusto se acerca demasiado a volverse cómplice de los que desparraman. Obviamente, hay quienes no están de acuerdo conmigo.
¿No será que a veces, en circunstancias como estas, resulta harto difícil defender la Fe con la prudencia necesaria?
Por cierto, doy por descontado que probablemente erre el viscachazo más a menudo de lo que me doy cuenta, pero a fin de cuentas  o uno está con el Señor, o está contra Él; aquí no hay neutralidad posible. Preferiría cruzar la línea para ponerme al lado del Señor, antes de hacerme el tonto mientras su gente es engañada por su Vicario. 
Ahora, habiendo dicho todo esto, hay un par de rasgos que deberían caracterizar a todos los que se esfuerzan por hacer frente a los desafíos de la hora.  
En primer lugar, debemos rectificar la intención a menudo, examinando nuestras razones, asegurándonos de que el deseo dominante al confrontar estas ofensas sea porque han sido cometidas contra Nuestro Señor y no movidos por defendernos a nosotros mismos, quizás por las tribulaciones que nos tocan en suerte a resultas de todo esto.
En segundo lugar, mantenernos firmes en esta convicción, de que está bien que experimentemos pena y dolor al saber que Nuestro Señor está siendo injustamente privado de su honor, de tal modo que hemos de ofrecer actos de reparación, juntando aquel sufrimiento a su cruz, sabiendo que al actuar así, a lo mejor contribuimos a la redención del Cuerpo de Cristo.
En tercer lugar, hemos de concentrarnos en las realidades objetivas; no en juicios subjetivos. Esto es, lo que nos importa es si este o aquel otro hecho objetivamente está fundado en la verdad: no estamos llamados a juzgar a quien así actúa delante de Dios.
Por último, hemos de rezar y ayunar por el papa, pidiendo al Señor le otorgue la gracia necesaria para servir a la Iglesia de conformidad con su Voluntad en todas las cosas.  

19 comentarios:

Anónimo dijo...


El Papa habla de "... propias ideas y tradiciones " ..no habla de la VERDAD .

simkin, desde el Tabardo dijo...

- "En circunstancias normales, estar del lado de Cristo y de su Santa Iglesia Católica implicaría defender al papa frente a sus detractores; ahora, sin embargo, demasiadas son las veces en que implica convertirse uno en detractor de la retórica papal con miras a defender el magisterio católico".

- Hombre, según se mire. En verdad las ya "circunstancias normales" son que los Papas manden fruta, que 20 años no es nada, pero 50 ... no me va a negar que le dan cierta habitualidad y con ello "normalidad" a cualquier cosa. No se haga tanto el sorprendido.

- "¿Acaso se puede afirmar seriamente que nosotros recogemos con Cristo mientras permanecemos en silencio ante las ofensas que se acumulan contra Él? ¿Y por ventura la respuesta cambia si resulta que el que ofende es el mismísimo Vicario de Cristo? ¿Es posible refutar las palabras y los hechos del papa en defensa de Nuestro Señor sin parecer que estamos atacando a la persona del sucesor de Pedro?"

- Sí, que el Papa es el Papa, y Cristo, Cristo. Por más de 1900 años fue así... Lea lo que escribió Thibon sobre el "personalismo" hacia el Papa y el papado, el manarca y la monarquía, etc; que lo deja clarinete.

- ¿Y qué hacemos con Francisco?

- Bueno, usted que es gringo no lo sabe todo. Yo como argentino lo veo más claro por el obvio conocimiento de la persona en cuestión. Le diría que arreglo no tiene. Luego, se me ocurren algunas soluciones pecaminosas que mejor callar. Y la que no es pecaminosa es rezar para que renuncie o, previamente administrado, se muera pronto.
Y es una suerte esta de los Papas, que entre una corte de cardenales, salvo muerte de sopetón, previo al último suspiro seguramente les den de 15 a 30 días de extramauciones una tras otra.
En cambio usted o yo dependemos de una suerte bárbara; siempre al filo.

- ¿Así nomás?

- Sí, no le de vueltas. Es al cuete. No cambia. Es un político que sabe lo que el Times quiere y va por ello. Porque sabe que entre la mayoría de los que se dicen católicos y los lectores del Times no hay diferencia.
A muchos les parecerá que no porque dice muchos errores sin atacar puntualmente el dogma (aunque el otro día pifió feo con "las (supuestas) dudas de la Virgen"...).
Pero esos se equivocan, porque no enseñará el error de frente manteca, no negará la Trinidad, pero más que los anterioriores sucesores, diluirá; que es casi lo mismo sin ser estrictamente herejía.

- ¿Qué, es hereje?

- No, le digo que no. O más bien, no lo sé. No me consta, pero el efecto de sus gestos y palabras lo hacen igual o más peligroso.

Anónimo dijo...

La pregunta no es tanto qué hacemos con Francisco sino para qué nos han dado a Francisco.

O más precisamente ¿Para qué el Espíritu Santo ha permitido que Bergoglio sea Papa?

Anónimo dijo...

Si vemos la historia del papado notaremos que los Borgia o Médicis no tenían arreglo y la cosa empezó a solucionarse con sucesores luego que éstos murieron.
De ahí que Simkin es más realista que mal pibe.

Anónimo dijo...

Para que vean lo que pasa cuando no le obedecen.

Anónimo dijo...

No hay que preocuparse, ni turbarse mínimamente. Lo esencial es claro. Lo que hay que creer y hacer también. Basta con el catecismo y los sacramentos. No estamos llamados a oficio alguno en la Iglesia jerárquica y tenemos a nuestra familia, amigos, conocidos y a nosotros mismos como materia de santificación.

Hay mucha lucha en las cercanías, y por más lamentable que sea, el Papa no estorba en eso.

Cristo y la Iglesia están intactos, las oraciones, el silencio y Dios. Con eso basta, con eso sobra.

Saludos,

Anthonius Veit dijo...

Al parecer no se trata del fundador de Catholic News Agency, sino, de un columnista de esta.

En Español, la agencia hermana de Catholic News Agency, es AciPrensa.

Odysseus dijo...

Anónimo del 30 de enero de 2014, 16:19 dijo:

"Hay mucha lucha en las cercanías, y por más lamentable que sea, el Papa no estorba en eso."

El Papa estorba bastante más de lo que usted cree.

Anónimo dijo...

La iglesia no está intacta
ha sido humillada en sus enseñanzas y degradada. No es tan sencillo el tema.

Juan dijo...

El desconcierto del Sr Verrecchio ante "la desconcertante sugerencia que los paganos, gente que no cuenta con el beneficio del bautismo, están bajo la influencia de las operaciones de la gracia santificante (cf. EG 254)", muestra que no ha leido, o no recuerda, sendos pasajes en Lumen Gentium 16 y Gaudium et Spes 22. Pues el texto en cuestion de EG 254:

"Los no cristianos, por la gratuita iniciativa divina, y fieles a su conciencia, pueden vivir «justificados mediante la gracia de Dios», y así «asociados al misterio pascual de Jesucristo»."

es consistente con este pasaje de LG 16:

"Pues quienes, ignorando sin culpa el Evangelio de Cristo y su Iglesia, buscan, no obstante, a Dios con un corazón sincero y se esfuerzan, bajo el influjo de la gracia, en cumplir con obras su voluntad, conocida mediante el juicio de la conciencia, pueden conseguir la salvación eterna [33]. Y la divina Providencia tampoco niega los auxilios necesarios para la salvación a quienes sin culpa no han llegado todavía a un conocimiento expreso de Dios y se esfuerzan en llevar una vida recta, no sin la gracia de Dios."

y con éste de GS 22:

"Esto vale no solamente para los cristianos, sino también para todos los hombres de buena voluntad, en cuyo corazón obra la gracia de modo invisible. Cristo murió por todos, y la vocación suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, la divina. En consecuencia, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de sólo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual."

La antigualla blindada dijo...


Con pasmo y sin palabras!!!

Tremendo!!!

http://mundabor.wordpress.com/2014/01/30/saint-peter-and-his-successor-a-louie-verrecchio-video/

Pero, lamentablemente cierto!!!

Ludovicus dijo...

Juan, hay una diferencia muy importante, el EG omite, por primera vez en el magisterio que yo sepa la ignorancia invencible o inculpable.

Anónimo dijo...

yo entiendo que las personas que no han conocido la fe catolica, por ejemplo un indio, si no peca, Dios le da la salvacion, pero si peca , entonces no se salva.Pero los que saben de la existencia de la Fe catolica, que es la verdadera que lleva a la salvacion, entonces para salvarse,los que estan en otras creencias deben convertirse y bautizarse en la Fe Catolica. Por eso el deber del Papa es Llamar a los que estan en otras creencias, ya sean musulmanes, budistas, judios, protestantes, indues, a que se conviertan a la Fe catolica, Por eso es importante la Evangelizacion y Catequizacion, para los que estan en otras creencias, y para los catolicos frios y tibios, que son la mayoria, debemos reevangelizarnos y catequizarnos,pues ha habido mucha oscuridad espiritual, y actualmente mucho mas.

Juan dijo...

Ludovicus, no mencionar explicitamente no implica negar, o siquiera cuestionar, implicitamente.

De hecho, el pasaje de GS 22 que cité tampoco menciona la ignorancia invencible, al igual que todo el resto de esa seccion. Acabo de chequear que la unica seccion de GS que menciona la ignorancia invencible es la 16, sobre la "Dignidad de la conciencia moral".


Anónimo dijo...

¿Qué hacemos? Pues, JODERSE, hombre.

Y esperar en Dios que HOY y SIEMPRE son las mejores manos.

SAN GREGORIO MAGNO nos dejó este consejo: "Si el párroco defecciona, ve al Obispo; si éste también defecciona, ve al Papa; y si éste también defecciona, pues ve a LOS SANTOS que NUNCA SE EQUIVOCAN.

Y el E.S. nos advierte en las Sagradas Letras:"Maldito el varón que CONFÍA EN EL HOMBRE"

In TE Dómine speravi.

Anónimo dijo...

"ladran sancho señal de que hacemos ruido" con el mayor de los respetos y como laico comprometido fiel a mi iglesia ,les digo que sino tracienden desde la mirada del evangelio nunca verán un papa con "esencia de evangelio" y solo lo juzgaran sus actos desde la mirada burguesa (tan menospreciada por el evangelio ) bendiciones a todos

Espío dijo...

Opino desde mi humilde lugar que habria que empezar a tirarle ese baldazo de realidad tan helada y encandilante a la gente que debido a su precaria formacion, son mas facil de persuadir por los medios manipulados de hoy en dia; pienso que desde este blog lo unico que podemos hacer es conversar o discutir estos temas, lo cual no esta mal, pero si en serio queremos vencer al mal que se le inyecta a nuestros hijos cada vez que leen un diario o escuchan hablar sobre el papa mediatico, deberiamos expandir y publicar dichas posiciones sobre el sumo pontifice por mas peligroso que sea .Hoy la tecnologia nos permite misionar desde nuestras computadoras y es hora de hacerlo . PD: Piensen en el conjunto de ideas, principios y pensamientos de cada uno como un arbol que va creciendo y ensanchandose cada vez que buscamos adquirir conocimientos y buscamos la verdad; una vez que este arbol es maduro, fuerte y tiene una corteza que impide que alguien ponga una maderita que le guie para donde crecer, nadie va a poder moldear su camino.
Saludos desde Pietrelcina

Anónimo dijo...

Querido anónimo del 1ro. de Febrero:

Se supone que debemos ser mansos como las palomas y astutos como la serpiente... no al revés... esto es hay que ser bueno y no tonto.

Si se confunde la necedad ciega obsecuente perniciosa y acomodaticia... con obediencia y respeto por la Jerarquía... tenemos un problema... muy serio.

Lo que te hace libre es la verdad, ninguna otra cosa... esa es la esencia del Evangelio, Cristo crucificado por dar testimonio de la verdad, esto es que era Dios y que con Dios no se jode.

Daría la impresión que detrás de un juicio semejante como el que pones, como mínimo hay un poquito de imprudencia impropia de una paloma prudente. Imprudencia especifica de una oveja guiada por un pastor con problemas de higiene que tiene mas olor a oveja que bondad y belleza "kalos".

Firma, un cuervo recién ordenado, ese, el que que picotea palomas imprudentes, en la plaza San Pedro.

Anónimo dijo...

Ahora me alegro por la elección de Bergoglio. Ese lenguaje "pastoral" deliberadamente no-conceptualista o no-doctrinal, iniciado en el Vaticano II, está quedando al desnudo:
"Una última cuestión hace surgir el cardenal Maradiaga: siempre refiriéndose a las tantas situaciones familiares irregulares, afirma que se necesita “más pastoral que doctrina”, proponiendo así nuevamente un dualismo incomprensible. En realidad esto se ha convertido en el estribillo desde que ha sido elegido Papa Francisco: “Ahora basta de doctrina, pensemos en la pastoral”, dando por descontado que los Papas precedentes han quitado importancia a la pastoral y no han hecho más que pegar golpes de doctrina. Lo que es absolutamente falso, y sobre todo es falsa esta contraposición.
Dejando de lado el hecho de que también la Misericordia forma parte de la doctrina, no puede existir una pastoral que no tenga contenidos doctrinales, sean los que sean" (Riccardo Cascioli)