viernes, 16 de mayo de 2014

De escapes y de escapismos


¿Por qué desdeñaríamos a un hombre que
encontrándose en la cárcel,
intentara fugarse y volver a su casa?
¿Y por qué lo menospreciaríamos, si,
 cuando cae en la cuenta de que no puede salir,
se pone a pensar y a hablar de otras cosas
y no sobre los carceleros y las paredes de su prisión?
Al recurrir así a este vocablo "Escape",
los críticos han elegido la palabra equivocada,
 y, lo que es peor, están confundiendo
—y no siempre es un error inocente—
el Escape del Prisionero con la Huída del Desertor.
J.R.R. Tolkien

Si alguno se imagina que sabe alguna cosa,
vaya enterándose que aún no sabe nada,
como se debe saber.
I Cor. 8:2

Se entregó por nuestros pecados,
para sacarnos de este presente siglo malo.

Gál. I:4 

A propósito del desencadenamiento de malas noticias todos los días, de la catarata de bergoglemas con que nos desayunamos todos los días, nos hemos puesto a conversar, el Anónimo Normando y yo, sobre los peligros de la hora.
Y para empezar, hemos coincidido que uno de esos peligros consiste en dejarnos encerrar demasiado, que corremos el riesgo de hacemos dependientes del enemigo que tenemos enfrente y nos quedamos como hipnotizados por el basilisco que no deja de mirarnos, como el ojo de Sauron.
Y nos pareció que hay que escaparse de eso.   
Un poco. Y bien.

Allí fue que el Anónimo Normando recordó el texto de Tolkien que encabeza esta nota, la distinción primera que hemos de hacer, entre escapes legítimos y falsos escapismos, entre el escape del prisionero y la huída del desertor.
Pero claro, me apresuro a reconocerlo redondamente: esta es materia difícil, este asunto de los escapismos, de las escapadas, de las escapaditas y de los grandes escapes. Y la dificultad está, antes que en ninguna otra cosa, en las numerosas y tediosas distinciones a las que estamos obligados al dirigirnos a esta cuestión. Para facilitar un poco la inteligencia de todo esto, me propongo usar aquí la palabra equívoca que dice Tolkien, del siguiente modo: "escape" por cosa legítima, necesaria, buena y sensata; "escapismo" por falsas salidas, rumbos erróneos, cobardes huídas y actitudes insensatas
Pero antes que nada, hemos de ver de dónde nos queremos escapar, de qué diablos.
A modo de ejemplo, hay quiénes quieren escaparse de todo, sencillamente, y se suicidan (conocí personalmente a uno, uno que supo ser amigo, y presumo de entenderlo un poco, un poco bastante). Pero eso está mal, claro, que se parece más a la fuga del desertor que dice don Tolkien y no tanto al Gran Escape que aquí propongo. Porque nosotros no somos del mundo, pero estamos en él, presos por un tiempo, por Voluntad de Uno que sabe más. Y que vino a rescatarnos de esta cárcel de maneras y modos muy suyos (y ya se los dije, ya les avisé: esto no es fácil de entender).
Están los que se quieren escapar de la pesadez de esta existencia, del aburrimiento, del tedio de esta vida y lo procuran drogándose o entregándose al alcohol o prolongando artificialmente las horas de sueño (ay, si sabremos de esto). Son pequeños escapes, a veces legítimos, pero muy a menudo, no. Como decía Chesterton, hay que beber porque uno está feliz, no para estarlo. Y ahí tienen otra distinción (que, como decía el mismo Gordo, distinguir es propio de gente distinguida).
A veces, se recurre a esto como quien quiere anestesiarse, como si dijéramos, para ir llevándola. Cristo se negó: "Le dieron a beber vino mezclado con hiel; y gustándolo, no quiso beberlo" (Mt. 27:32).
Pero claro, no es para todos la bota del potro. Así y todo, conviene andar con pies de plomo en esto también, andar con cuidado con esto de anestesiarse, pues la inclinación se hace cada vez más fuerte y el escape puede terminar mal (que así se murió el gran Michael Jackson).
Con la droga, no puede terminar de otro modo. Con el alcohol—bueno, el tema es tan grande y la materia tan intrincada que lo dejaré para otra vez.  Baste indicar aquí con Santo Tomás que toda destemplanza se enraíza en una fuerte inclinación que tenemos hacia la nada… de donde venimos y hacia la que tendemos (por lo menos hacia allí se inclina la mitad de nuestra naturaleza, compuestos como estamos de ser y nada).
Y en cualquier caso, ¿cómo nos escaparíamos de este siglo malo acentuando la solicitación terrena? (Y es de saber que hay modos sutiles de acentuarla, no sólo alimentando la concupiscencia, a veces con la excusa de "meternos en política", a veces dejándonos enredar en los negocios de la vida).
Hay quienes quieren escaparse de la vulgaridad que nos rodea, de la democratización de todo, del generalizado cretinismo de los profesores, periodistas, publicistas y polígrafos que dominan por doquier, y el escape sería con recurso a cosas más elevadas, las artes, un buen libro, la música o la poesía. Y eso puede estar muy bien. Y otras veces, no tanto. Porque depende del modo en que uno se refugia en todo esto. Hay casos en que uno busca salida hacia cosas superiores, más refinadas, más bellas, escapando así de lo plebeyo, de lo vulgar, de lo feo que lo rodea: y eso es bueno, y eso es necesario, y eso está muy bien. Pero existe un modo desordenado de huir hacia todo eso, sobre todo cuando lo que lo impulsa hacia la cultura y el refinamiento procede más de una suerte de esnobismo, de un resentimiento invertido, de un desprecio por las masas envilecidas por la propaganda y no de un sencillo instinto, de un gusto desarrollado por lo mejor, por la "areté", por el "aristos" (las estupideces que en esta materia profiere Bergoglio, tienen siempre un alguito de verdadero, que si no fuera así, sus dichos caerían en saco roto). Como digo, depende.
El historiador, por ejemplo, que escapa hacia el pasado, huyendo de ese "presente siglo malo" que dice San Pablo, puede hacerlo bien y puede que no tanto. Si lo hace impulsado por un fuerte apetito de saber, de conocer la verdad de lo que pasó, de averiguar qué fue lo que sucedió, su escape en el tiempo es legítimo y muy bueno, y cuando vuelva al presente, vendrá enriquecido con cosas que aprendió a fuerza de estudiar lo pasado. Pero hay historiadores, ya saben ustedes, que nunca vuelven del pasado y sólo estudian y leen cosas de "en antes" para no tener que enfrentar lo que les toca en el aquí y el ahora. Y ese escape se parece más a la huída del desertor, y eso está mal.
Por no hablar del escape hacia el futuro que constituye la tara del progresista (el futuro no existe y por eso escaparse hacia allí resulta un ejercicio harto peligroso). Claro que estudiar las profecías y las cosas por venir puede realizarse bien, sobre todo si se escudriñan los signos de los tiempos con ánimo parusíaco, con nostalgia por el Rey que Viene. Y eso no es escaparse para adelante, eso es instalarse en el centro de la realidad toda.
También está los que se escapan de la vida social, que se refugian en una soledad buscada, que se apartan de la vida amical auto-excomulgándose. Esto se puede hacer bien, como lo repetían sin cesar los Padres del Desierto, los anacoretas del s. IV, si es por el bien, precisamente, de los demás. Ahora, si uno se aisla, se insulariza deliberadamente apartándose de los demás para su propio provecho… pues, no se aprovechará nada y quedará preso de sí mismo. De uno mismo sólo se puede escapar en forma de compasión, gratitud, alabanza y celebración de los demás (contra Sartre diríamos que "los otros son el cielo", y no estará de más recordar aquí la oración de aquel niño, ¿no?, "Señor, que los malos sean buenos, y que los buenos sean simpáticos").    
Ahora bien, Dios nos ha dado muchas y muy variopintas maneras de escaparnos (por un rato) del tedio de esta vida y de este tipo de escapaditas hay para todos los gustos: desde el golf hasta la pesca, desde el juego hasta la tauromaquia, desde el ajedrez hasta la filatelia, desde la natación hasta la taxidermia, la jardinería o un buen viaje, o un veraneo, y todos aquellos "metaxu" que decía la Simona Weil. Y eso contribuye al bien de todos nosotros, de nosotros y de los que nos rodean, eso contribuye decisivamente a la riqueza de la existencia. Con tal de que lo tomemos un poco a la ligera, con tal de que nunca nos lo creamos del todo, que no lleguemos a pensar ni por un instante, que esas cosas, tan divertidas, tan lindas, constituyen un refugio definitivo, un escape completo, una ciudadela para instalarse definitivamente. Son, como dice Lewis, posadas a la vera del camino (¡y no desdeñaremos una buena cerveza!). Pero en algún punto hay que retomar la peregrinación, porque "no tenemos aquí ciudad permanente" (Hebreos, 13:14).  
Pero sí, hay otros modos de escaparnos del presente siglo malo. La oración, por ejemplo; aunque hay casos aquí también, y conozco demasiados, en que se reza "con los ojos cerrados" (Castellani), no tanto buscando las cosas de arriba ("pensad en las cosas de arriba"—Col 3:3) cuanto huyendo del puesto de combate, del oficio de centinela, del deber de profeta, de magisterio, de consolar a los demás, de la obligación que sea: Dios tiene asignado un puesto para cada cual y siempre podemos abandonarlo malamente, huyendo como desertores (si me apuran, ahí tienen al último Papa, un escapista profesional).
La verdadera liturgia (la liturgia divina) constituye un inmenso escape del presente siglo malo. En sus rúbricas y rituales, en sus pasos de danza, en sus fórmulas y vestidos, en su música e incienso, en sus diversas posturas y juegos de luz y de sombras… toda la liturgia constituye una especie de enorme recordatorio de que no somos de aquí y participando de todo eso se nos facilita el escape del mundo (y en cambio, la liturgia posconciliar, la desacralizada y desacralizante, no es sino todo lo contrario, la teatralización de la inmanencia, de la "svolta antropologica", la dramatización de nuestra condición mundana que no constituye sino un refuerzo de los cerrojos de esta cárcel que nos toca en suerte. Como decía Gamber el celebrante de cara al pueblo, cierra un círculo del que no se puede salir).
Las conclusiones son inescapables: estamos en el mundo, pero no somos del mundo. Estamos de paso. Cristo murió por nuestros pecados y vino a sacarnos del presente siglo malo. Como lo dice San Pablo, otra vez: "Él nos ha arrebatado de la potestad de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor" (Col. 1:13).
De manera que por razón de nuestra condición actual, la de prisioneros cumpliendo una "probation" es natural que nos querramos escapar de aquí (aunque sea por un rato, aunque sea un poquito). Y ponemos toda nuestra esperanza en "la gracia que se nos traerá cuando aparezca Jesucristo" (I Pet. 1:13) nuestro Redentor, el que nos sacará de acá de una vez y para siempre "porque lo de antes pasó" (Apoc, 21:4).   
Pero antes de eso, nada, contaremos con pequeños "escapes", lícitos, necesarios y buenos, pero no se nos permitirá quedar fijas las "miradas en el cielo, mientras Él se alejaba" sin que dos varones vestidos de blanco nos lo reproche: "Varones de Galilea, ¿por qué quedáis aquí mirando al cielo?".
Como se ve este asunto de los escapes y de los escapismos tiene más de una vuelta de tuerca.
Digan que los dos varones vestidos de blanco también nos hizo una promesa: "Este Jesús que de en medio de vosotros ha sido recogido en el cielo, vendrá de la misma manera que lo habéis visto ir al cielo" (Hechos 1:11).     
¿Vendrá? ¿De la misma manera?
Sí, para abolir el presente siglo malo.
Y entonces sí, de eso (y de lo que sigue) nadie podrá escaparse.

    Jack Tollers

28 comentarios:

marcos dijo...

BRI-LLAN-TE !!!!!

criollo y andaluz

Anónimo dijo...

Ni escapes, ni escapismos.
El escape es un error mitigado del escapismo peor aun.
Debemos ocupar las cátedras, cargos públicos y todo otro lugar posible.
Por ello no veo correcta la afirmación de "no meterse en política".
Porque con el mismo criterio que uno se mete en política, ocupa cargos públicos, universitarios, etc.

S.

Matias Eduardo Gramuglia dijo...

Excelente.

Y el Espíritu y la Esposa dicen: ¡Ven!

¡Ven Señor Jesús!

Apo. 22,17-22,20

Anónimo dijo...

S. Lean bien.
Por "escape" se dice de un día de campo, escuchar música y cosas semejantes. Y a este escape no se lo critica.
A todo lo demás se lo critica como "escapismo". Y si se lo critica, se infiere que no habría que escaparle.
Salvo, es verdad, al "meterse en política" que el autor excluye expresamente. Pero no a otros cargos públicos o universitarios.

Jack, por qué excluye el meterse en política?

Anónimo dijo...






Hacer su deber de estado.....
En eso estamos todos de acuerdo ...

Dummy dijo...

Gracias Jack!

Exilium dummy.

Anónimo dijo...

Anónimo de las 16:11 hs.: No pude comprar el "meterse en las cátedras" con "meterse en política".
La política democrática, y mucho peor si es en Argentina, está sucia. Si usted se mete, se ensucia las manos y se ensucia el alma.
Otra cosa es meterse en la universidad, o meterse en la justicia.

Anónimo dijo...

No es tan así. Todo va con todo. El sistema es el sistema.
Al rector universitario lo pone la política. Al jefe de cátedra también.
Y al juez también.
Vaya, apruebe un examen en el Consejo de la Magistratura y después, sin rosquear políticamente, espere sentado a ver cuándo le dan el cargo...
Y no se le ocurra ser del todo sincero y manifestar su asco por los otros dos poderes, que ahí, ni sentado le vale la pena esperar.
Le acepto este entrismo atenuado con ciertos bemoles, como, por ejemplo, el de los funcionarios que no necesitan de la política para llegar (pero son cargos salarialmente chotos).

Anarquista de Cláipole.

Anónimo dijo...

El error de la gnoseología, tan bonita y rigurosa, está en desdeñar al hombre concreto en toda su realidad y, con ello, creer que en el acto de conocer no juega la afectividad. Es creer que se conoce igual al ser que se ama, que al indiferente o al que se odia.

Entonces, es aun más dscabellado pretender que a esas realidades se las puede juzgar con toda asepsia.

¿Cómo pretender que un juez que todos los días cumple honestamente con su trabajo, y que para llegar a alcanzarlo haya tenido que rosquear, esté en contra de ocupar esa magistratura?

¿Cómo pretender que quien alimenta a su familia con el salario de un cargo público ejercido honestamente lo encuentre vil?

Nadie niega que la democracia es mala y en la Argentina es peor. De allí que, ¿cómo no entender a quien no necesita o vive de un cargo público, cuando se opone al menor contacto con la política aunque solo sea para obtener un puesto bien rentado dentro del Estado?

Es más fácil de ver cuando ambas opiniones pasan por la misma persona: un viejo amigo supuestamente era el más facho del mundo. Se quedó sin trabajo con tres hijos. La política le daba un cargo que al día de hoy mantiene y ejerce con honestidad. Y su opinión es otra.

¿Lo ven? Ni siquiera tiene que ver "lo prudencial". Lo que define la opinión sobre el tema es la propia experiencia. O más bien, la experiencia actual.

Así, "unidos como hermanos", como se dice en la misa trucha, y listo.

Psicólogo del Pueblo.

Anónimo dijo...

El Señor en el Huerto de los Olivos aceptó beber ese cáliz, y luego la noche oscura, el abandono del Padre. Por lo que estamos viviendo parece que ha llegado la hora de la Pasión de la Iglesia Peregrina (los que se mantienen fieles) en noche que oscurece paulatinamente.
La Iglesia Peregrina en medio de las tinieblas debe cargar, en el último tramo de su peregrinaje, el ultraje y la ignominia de la Cruz completando la obra redentora de Cristo.
Debemos ser dóciles a los designios divinos y beber este cáliz, pero no estamos obligados a beber la hiel de los verdugos ni caer en amarguras.
De 1Tesalonicenses 16-24:
“Estén siempre alegres.
Oren sin cesar.
Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos vosotros, en Cristo Jesús.
No extingan la acción del Espíritu;
No desprecien las profecías;
Examínenlo todo y quédense con lo bueno.
Cuídense del mal en todas sus formas.
Que el Dios de la paz los santifique plenamente, para que ustedes se conserven irreprochables en todo su ser –espíritu, alma y cuerpo– hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo.
El que los llama es fiel, y así lo hará.”
Apoc 19-7:
“Alegrémonos, regocijémonos y demos gloria a Dios, porque han llegado las bodas del Cordero: su esposa ya se ha preparado.”
Ramón I Agüero

Anónimo dijo...

"La política democrática, y mucho peor si es en Argentina, está sucia. Si usted se mete, se ensucia las manos y se ensucia el alma.
Otra cosa es meterse en la universidad, o meterse en la justicia."

Estimado anónimo, usted cree que la universidad, o la justicia no están sucias?

ehemmm...

Ireneo.

Matias Eduardo Gramuglia dijo...

Siguiendo el razonamiento del Psicologo del Pueblo:

En estos últimos años, me encontré en el Buen Combate luchando como podía con orKos y gnomos de diversa especie, y note que en muchos casos, conocidos católicos le rehuían a la disputa por estar en contra o de la democracia o del sistema o porque no leían Clarín.

O porque eran "fachos"...

Y la verdad es que me sentí bastante solo...

Lo triste de todo esto, es que los católicos suelen ser las personas mas cultas y educadas, y que se nieguen a entrometerse para ser como Corso Gomez.."que tenia las manos limpias", le hace mucho daño a la Argentina y a la Iglesia.

Me leí como granadero las tres encíclicas de BXVI...lo cual agradezco a Dios por haberme acompañado con su Espíritu en esas lecturas, de las cuales, el fruto mas sabroso y nutritivo que extraje fue el mandato papal de meterme hasta las orejas en el estiércol cotidiano y confesar mi Fe en el Hijo de Dios.

Que con Bergoglio no nos pase lo mismo y que despertemos a tiempo.

Anónimo dijo...

Intenté algunos escapes como encerrarme en la biblioteca entre discos y libros a fumar pipa, logrando de mí una imagen por demás interesante; pero lo mío es el escapismo: prefiero el cigarro y le doy al chupi.

El Carlista.

Anónimo dijo...

MATIAS ..


¿ Cuando y donde Bergoglio dijo de NO METERSE ..?

Matias Eduardo Gramuglia dijo...

Es distinto.

Benedicto me pide que sufra.

Bergoglio que ponga cara de feliz cumpleaños.

Ludovicus dijo...

Sospecho que la primera parte de la charla con el Anónimo Normando debe haber sido muy valiosa, porque el primer peligro que acecha al prisionero es obsesionarse con el carcelero y con los barrotes.
La generación de mi padre permitió que una persona a la que odiaban y que los encarceló -es un decir- algunos años marcara para siempre sus fobias, opciones políticas y pensamientos. Eran peronistas por oposición, llevaban los barrotes de la cárcel marcados en sus rostros. Por odio al carcelero, hicieron la vista gorda o se aliaron con los peores elementos de la ergástula y consintieron o aplaudieron enormidades y crímenes. Y, sobre todo, fueron estériles para la Ciudad.
Que no nos pase lo mismo con este nuevo carcelero.

Anónimo dijo...

Agrego a la pregunta de Ireneo: en tiempos de Roma, de Carloagno, de Luis IX, de los Reyes Católicos, ¿no había "rosqueo" en la política?

Saludos, El Metido.

Anónimo dijo...

Rosca debe haber habido siempre, pero no es igual lamer cualquier media. Ni se identifican Isabel de Castilla o Carlomagno con Alfonsín, de la Rua, Menem, Cristina, La Cámpora o Scioli.

Anónimo dijo...

Apreciado Jack

Sin duda que sólo el talento de su amigo El Anónimo Normando puede encontrarle tanto sentido al dialogo con los ángeles en la Ascensión, que siempre me pareció como muy acido para con los asombrados discípulos. Es más hasta llegue a imaginar la escena en nuestro campo y frente a dos peones que acompañaban a su jefe. Seguro le hubiesen replicado con picardía: " Vea paisano, pa usted será normal y mire que el patrón hacia cada cosa...pero esto de venir caminando y empezar a subir ansí como ansí al Cielo...si me lo cuentan no lo creo". Ni hablar en las calles de Buenos Aires: " Si flaco, tenés razón no pasó nada; es más nosotros los porteños a cada rato vemos subir un tipo derecho al Cielo rodeado de ángeles...¡Dale pibe!

Su amigo... "ese de la Normandía" me va entender.

gracias y un saludo cordial

Ciberbruto

Anónimo dijo...

Gracias don Wanderer y gracias don Jack Tollers!!!
Estaba en plenos preparativos para mi escapismo pero gracias a este magnífico post seguiré intentando el escape.

Anónimo dijo...

Tollers no es mi amigo...pero que oportunos y necesarios sus comentarios...!!!
Muy bueno...de antología...!!!

"El eco de Rivendel"

Anónimo dijo...

Wanderer, vea este video: Lo que dicen los judios de Francisco.
"Pope Francis Elevates Himself To High Priest"
http://www.youtube.com/watch?v=aFWKnAKjMkQ

Carlos

Anónimo dijo...

Psicólogo del pueblo: ¿usted es o se hace?

Anónimo dijo...

No recomiendo el escapismo.

Harry Houdini.

Anónimo dijo...

Pues yo me escapo leyendo blogs católicos, ¿será esto escapismo?
Salo

Anónimo dijo...

http://elbuencombate.blogspot.com.ar/2006/02/el-dios-hombre-de-la-llave-dorada.html

He aquí buen comentario sobre GKC entre el asombro del camino y
la certeza del destino

anónimo ciberbruto

Anónimo dijo...

¿Por?

Psicólogo del Pueblo.

Anónimo dijo...



¿...Que Santos se asombraban de lo que pasaba en su época ...?

Y nosotros tenemos que hacernos la pregunta ..¿ Porque Dios permite todo eso ...

Y no asombrarnos demasiado ..La repuesta , la vamos a tener ..