lunes, 16 de febrero de 2015

El señor B., un pibe de barrio

El blog de Mundabor es inteligente y siempre vale la pena leerlo, aunque siempre con una advertencia: juega con las exageraciones. Y el lector debe ser cuidadoso en discernirla y tomarlas por lo que son.
En los últimos días publicó una entrada memorable que aquí ofrecemos en traducción de Jack Tollers. Advierto que no estoy de acuerdo en todo lo que allí afirma pero, en términos generales, no deja de ser una hipótesis para tener en cuenta:


Lo que sigue son sólo algunas palabras acerca de un personaje enteramente ficticio, el señor B. Si alguna referencia coincide con alguien real, puede que la coincidencia no sea enteramente casual. En cualquier caso, se trata de una ficción. O llámelo, si quiere, una narración medio real y la otra mitad un intento de darle sentido a las piezas que nos faltan en este rompecabezas que constituye este personaje de novela.
Y con esto, permítasenos presentar al Señor B sin más.
*  *  *
El señor B ha nacido en la Argentina, de padres humildes, durante los años ’30. Su familia parece inclinarse hacia las izquierdas y su papá (un contador) dice que dejó Italia en razón de su anti-fascismo, no debido a la pobreza. El señor B asiste a una escuela técnica en donde obtiene un título de técnico químico. Comienza a trabajar como asistente en un laboratorio: un trabajo mal pago, un trabajo bastante poco gratificante. Por entonces el dinero no debe haber sobrado, pero el señor B no es un “fifí”. También le va lo de hacer de patovica en un boliche, cosa que dura algún tiempo. Por otra parte le gusta el gotán. Claramente, el tipo no ha salido de una novela de Jane Austen.    
Pero a medida que crece y sobrepasa los veinticinco, se pone a reflexionar sobre su situación. La Argentina es un país bastante próspero y para él sobrevivir no es problema. Ahora, esto de proceder de las clases medias-bajas y no tener conexiones hace que no le sea fácil progresar como quiere: quiere más que una vida en las sombras y a fuerza de contemplar las clases medias y altas ha aprendido ahora qué cosa es el resentimiento (capaz que en eso lo ayudó su papá anti-fascista) y ha visto que la cosa no es fácil. Es cierto que de vez en cuando algún compadre se impone, sí señor, ¿pero cuántos son?  Las barreras sociales no son moco de pavo y las conexiones simplemente no están ahí. A lo mejor hay otras maneras…
El señor B—en algún momento había que decirlo—es ateo. Su mamá tiene la fe del carbonero, pero a él le importa un belín. Bastante tiene con ver qué se hace con esta vida como para andar pensando en la otra encima. Habiéndose desecho de todo tipo de temor de condenarse eternamente, ahora puede dedicarse por entero a su propio progreso sin molestos escrúpulos religiosos. A lo mejor pueda ayudar a los pobres, que, después de todo, son de su propia clase…
¿Será demasiado tarde para entrar, en una de esas, a un seminario? Una decisión que se las trae,  por cierto. Pero seamos realistas: él no quiere seguir siendo el pibe del mismo barrio de siempre, reproduciéndose como un conejo, luchando toda la vida.
Las cosas son como son. El señor B no nació en un medio privilegiado y no hay tutía. Mejor, mirar las cosas de tefrén; renunciar a su familia sería impensable, pero siempre está la posibilidad de buscar refugio entre los pollerudos, refugiarse en la Iglesia, si se puede.  
La Iglesia. La única organización que siempre ha permitido que los hijos de carniceros, pescadores y laburantes se abran camino hacia los honores y el poder, incluso el más alto poder. La única organización que no se fija en quiénes son tus viejos.  Un club rico, fuerte, poderoso que promete a sus miembros seguridad financiera, respeto y un cierto grado de autoridad sobre la burguesía tan odiada, además de abrir perspectivas de progreso que él no hallaría en ningún otro lado. En. Ningún. Otro. Lado.
Ahí están los jesuitas, por ejemplo. En su país son vara alta. De hecho, lo son en muchos países. Claro que ahora viven una crisis de la gran siete y en los tiempos que corren no hay muchos que piden ser admitidos. Pero a lo mejor lo admiten a él, un rezagado. Estos todavía tienen guita. Más guita que Canaro, tienen.  
El señor B miente como un marrano (se ufanará de esto en años venideros; a él y su país pasarse de piolas les parece repiola) y le dice a su vieja que con la guita que le pasa está estudiando medicina lejos de su casa. Pero en realidad está estudiando teología. No que aprenda mucho, desde luego, cosa que por otra parte lo tiene sin cuidado. Pero alcanza como para entrar. Se ordena de cura en 1969, un tiempo en que todo anda más revuelto que nunca. En realidad, toda su carrera eclesiástica ha sido después de la “Primavera de la Iglesia” que nos legó Vaticano II. En realidad, él es, de hecho, uno de los primeros de la nueva era.  
Pero desde ahora él es un religioso, un jesuita que, no hay cómo negarlo, aún es “alguien”.  Les presento al señor B, el jesuita trepador.
Y ahora las cosas empiezan a moverse en serio. El mundo católico entero está más revuelto que nunca. Por no hablar de los jesuitas. Muchos religiosos cuelgan la sotana, muy pocos piden ser admitidos. De repente aparecen perspectivas brillantes para su carrera…
* * *
En este punto tenemos que dejar al señor B. No sabemos qué será de su vida. Habrá altos y bajos, como en toda vida. Si lo conoceremos… si lo conocemos algo, si le toca la mala aguardará pacientemente y si la cosa pinta bien, ya verá cómo sacarle provecho. Porque el hombre es piola y tiene una mano para la política menuda que no te digo nada. Sin una fe que podría resultarle molesta, puede andar paso a paso según se le antoje.
Creemos adivinar, o saber, cómo lo va a hacer: con populismo, sí señor, pero no siempre. Si a mano viene, con breves arranques de ortodoxia en medio de la confusión. Tan amigo como pueda de los jesuitas zurdos, pero nunca al precio de la enemistad con Roma. Ningún lugar común será demasiado estúpido para él. Y guardar las apariencias de una gran humildad, eso no falla: las masas se verán seducidas por eso. El hijo de un contador sin conexiones está muy contento donde está, por más que, de a ratos, pueda parecer que anda en la mala.
Él puede esperar. Él juega a ganador, pero nadie lo va a apurar.
La falsa modestia, la demagogia, los cuentos para la gilada: ni bien ve que funcionan, le pegará con eso al matungo hasta dejarlo medio muerto. Tendrá paciencia, será más piola que nunca, no se avergonzará nunca de nada. Aquello que querés escuchar, esperáte un poco y él te lo dirá. Si estás con caballo perdedor te hará entender que siente mucho que no estés con la monta ganadora. Se empeñará en no tener enemigos. Uno se pregunta qué clase de amigos puede llegar a tener.
Ahora el señor B está encaminado. Puede que llegue lejos, che. Con suerte, puede que llegue muy lejos. ¿Quién sabe a qué llegará un día?

Mundabor

23 comentarios:

Anónimo dijo...

Mundabor es europeo, anglosajón... y tampoco muy brillante que digamos. Difícil que la pegue con B. Por lo que parece, en el anterior Cónclave él mismo se bajó de la carrera, sabiendo que era el último que le quedaba. Porque digamos la verdad, nadie le ponía un poroto en 2013.

No creo que el personaje sea un trepador de clase como lo dibuja ese blog. Más bien un tipo que tenía Fe, con ambición (¿qué porcentaje de la Jerarquía no la tiene?) no tolera caer mal y que no lo adulen (un amigo de Bs. As. con cierta cercanía a él me contó hace unos años que era un tipo depresivo, y eso es típico de la gente con ese carácter), y que se encontró con una oportunidad inimaginable en otro momento de la Iglesia que no sea este. Ese cóctel te da el papado B.

Pero esta clase de elucubraciones, dignas de Rial, son "wishful thinking".

El Cardenal Elector.

Anónimo dijo...

Ser TQ en los sesenta no era ser pobre ni mucho menos, no eraun trabajo mal pago y menos en la industri farmaceutica donde B estaba. Además el intento ser salesiano, que es menos poderoso que jesuíta, y solo cuando no lo aceptaron cambió de orden.

Blas

Anónimo dijo...

La hipótesis no es realista por una sencilla razón: la fuerza del impulso sexual.

Si no hay verdadera vocación de seguimiento de Cristo en la vida religiosa, basada en una fe auténtica, es insostenible una vida casta. Y a B. no se le conoce ninguna anécdota en ese sentido.

Fe auténtica es compatible con que algunos puntos del contenido explícito de esa fe puedan ser erróneos.

Juana dijo...

Estimado Wanderer:
Podrían hacerse narraciones similares relativas a la vida de muchos Papas o individuos que luego llegaron lejos en la institución eclesial, desde mi admirado Ratzinger hasta el trepador de Escrivá no faltan ejemplos. Hay quien se dedica a su labor con los talentos que tiene, y otros se empeñan en lograr marquesados y juntar dinero negro.
Con independencia de los avatares biográficos del señor B., que si es Bergoglio no es santo de mi devoción, entiendo que el relato muestra algo presente en muchos análisis acerca del Papa actual, a saber, que los problemas del presente que vive la Iglesia, de todo tipo y color, exceden a Bergoglio. Él es un síntoma, un tremendo síntoma. Como todos sabemos, si el perro muriera la rabia proseguiría.
Tampoco la cuestión se reduce a las consecuencias del CV II, idea que no comparto en sí misma, pero que es dable analizar.
Benedicto XVI pudo verlo y entendió que la solución pasaba por lo que es posible resumir en la frase "pocos pero buenos" con la que no pudo avanzar más allá de los límites de su buena voluntad, a diferencia de su predecesor, Juan Pablo II, que intentó sumar y sumar gente, y sumando aprobó a todo engendro jurídico neocon que apareciera por su escritorio, toleró y calló ante los casos de abuso sexual, leyó pesimamente mal la situación de la Iglesia en América Latina -también Benedicto XVI fue poco acertado en este punto capital para el catolicismo romano del XX y el XXI-.
En fin, así como en el capitalismo el problema siempre es la economía y no la constitución y las leyes, en una institución bimilenaria como la Iglesia católica el problema no viene siendo la doctrina en un sentido abtracto...sí en un sentido concreto, pero esa es otra discusión, es más bien la institución misma, y con eso no me refiero a la Curia o al sector jerárquico meramente.
El sr. B, ante el panorama citado, y como buen peronista, juega a "bonapartear", deja caer una palabrita para cada oído, expulsa a los más contumaces, busca aprobación por abajo, pero por "cierto" abajo, es decir, por los lugares que dan cartel, sobre todo ahora, en la era de los Medios, que no sólo hacen tambalear gobiernos, sino que también pueden empujar la renuncia de los Papas. Roma ya no es eterna, porque nunca la fue. Por ello creo que hace falta discernimiento, como el de San Benito, el de Santo Domingo y San Francisco, el de Santa Catalina y Santa Teresa. Hacen falta cristianos/as con espíritu y corazón, que renuncien a ese espíritu de autoafirmación que termina en nihilismo y desesperanza. La Verdad, incluso la que encontrarmos interiormente, siempre viene de afuera, en el sentido que nos "visita", de allí que, como supo decir San Bernardo, tengamos que tener siempre la lámpara encendida, y también el delantal puesto.
Para ilustrar estas ideas vale la anécdota teresiana: cuando le preguntaron a Santa Teresa qué pensaba sobre Magdalena de la Cruz, una falsa beata que había tenido trato con el diablo bajo ilusión de iluminaciones y visiones, respondió: "Jamás pienso en ella sin temblar"...
Hic Rodhus, hic salta!
Saludos

Anónimo dijo...

Como sea, este B. es un ácaro al lado de Alejandro VI...e la nave va...



Meeendieta

Andrés Flake dijo...

La historia que esboza El Cardenal Elector me suena, de entrada, más verosímil que la de Mundabor.

No es que el relato de del pibe de barrio B. no sea sugestiva e ingeniosa, pero tiene puntos flacos. Una ficción de por vida tan rotunda como la que ahí se dibuja no está al alcance de cualquier pibe. Requeriría más bien de cierto genio maligno bastante poco común.

En cambio, curas con cierto toque de vanidad, en los que las preocupaciones del escalafón y del ego se van sobreponiendo a su fe inicial, debe haberlos en no escasa proporción. Es muy humano, después de todo.

Anónimo dijo...

¿por qué explicar con conspiraciones y tactica lo que se puede explicar por estupidez y mediocridad de su entorno? ¿por qué explicar con corrupcion lo que es simple desidia y vagancia de los electores? ¿por qué recurrir a la malicia cuando el numero de estupidos es tan grande? El origen de eso... el pecado ciertamente, pero me da la impresion que eatan sobrestimando a un acomplejado mediocre que Dios permite para purificar nueatra fe y RECEMOS Y HAGAMOS TODO LO QUE ESTE A NUESTRO ALCANCE PARA QUE ESTA ABOMINACION NO VUELVA A PASAR!!! Supongo que yodos estos martires sirven para confirmar en la fe a los fieles de Cristo que no estan siendo confirmados por si vicario.

Anónimo dijo...

Me parece que Mundabor está meando fuera del tarro.
Ni Perón, ni Illia, ni Frondizi, ni Alfonsín, ni los Kirchner, ni Ménem necesitaron ser familia patricia para llegar al máximo poder en este país.

Argentina es menos clasista que el resto de latinoamérica e incluso algunos países europeos como Portugal o Inglaterra.

Si el padre era contador, y eran vecinos de Flores, entonces eran la familia de clase media promedio como los Campanelli, no unos desclasados con razones para el resentimiento como Evita cuya madre era la amante de un hombre casado.
También están exagerando la importancia de las conexiones.
Es normal que un empresario contrate al novio de la hija aunque sea un inútil, pero también va a tener gente capaz sin importar su origen social o sino no le va a funcionar el negocio.

Lo del ateísmo no es imposible pero es improbable, tendría que ser un ateo dispuesto a no tener vida sexual, los ateos que conozco en general quieren maximizar el placer en la única vida que creen que tendrán.

No me gusta Bergoglio para nada pero estoy en desacuerdo completamente con Mundabor.

Otra cosa, Bergoglio ahora es evidentemente zurdo o progre, pero cuando él era joven, la teología de la liberación era fuerte, y la Iglesia tenía responsabilidad en crear a los montoneros, Bergoglio no estaba a favor de la teología de la liberación. Recuerden todos los artículos de Verbitsky sobre Bergoglio.


Perdonen si el post me quedo largo.
Creo que el principal problema es creer que la gente no cambia incluso en la vejez.
Hoy salió la noticia de que a la Reina de Inglaterra le parece maravilloso el matrimonio entre homosexuales, dudo que haya pensado eso en 1994 cuando ya era vieja, pero puede ser que haya cambiado en estos últimos 20 años.
Lo de Francisco con los travestis puede deberse más a no poder resistir el clima de la época que a algo que haya que desentreñar de su juventud.

Anónimo dijo...

Eso de que Mundabor sería "anglosajón" debería ser cuidadosamente sopesado por quienes lo creen...
Saludos.

Alfonso Richter dijo...

Dijo también recientemente Mundabor lo que copio debajo, de lo cual y en conciencia acepto muy poco a saber solo la primera frase. Las otras merecen cierta atención en mayor o menor medida, pero la primera..., de ser posible, sería ejemplar, aunque solo fuese un lanzallamas, que por cierto y lo visto es el destino turístico elegido por el sujeto.

"This papacy must be nuked. Not the papacy, mind. This papacy. Not the Crown. The porn actor.

The most effective way to deal with a mortal enemy is his physical destruction, or at least military defeat. The second is contempt and ridicule.

I recognise that Francis is legitimately Pope. He enjoys physical inviolability. We can, therefore, not advocate the forced remotion of the man from his office through, say, a Swiss Guard coup. We would also be in mortal sin if we willfully and sincerely wished that the man may be given, say, a “Sicilian coffee”. We can – some would say: should – pray for his painless death, or for the Lord to free us from this Pontificate; but that’s that.

But the other way, that is certainly open to us. The second most effective way to deal with this papacy is to bury it under a mountain of ridicule, exposing its falseness day in and day out, making him the butt of jokes, taking every credibility away from him as we, by the very act, extol the importance, dignity, and sacredness of the Papacy he betrays."

Anónimo dijo...

totalmente de acuerdo con quien escribió más arriba
"
No me gusta Bergoglio para nada pero estoy en desacuerdo completamente con Mundabor"

Este artículo sobre el pibe B. hace caer el nivel del blog....atento Wanderer !

.

Anónimo dijo...

Para mí el post acierta con algunos puntos del plano espiritual, aunque probablemente no con el contenido particular.

El pasado no importa, sabemos que no es necesario ir al pasado; pero preocupa que del presente de B se pueda deducir tal pasado, pues significaría que no ha pasado.

Desde mi punto de vista el pasado de B consiste en una traición sistemática de lo que deberían ser sus principios y tal cosa no difiere de su presente. Bajo esta idea uno puede tomar aquello que es más contrario al catolicismo para establecer el contraste adecuado y darle perfil a B.

Saludos

Anónimo dijo...

Súplica Filial al Santo Padre, sobre el Futuro de la Familia:
Súplica para firmar

Anónimo dijo...

Bueno, guánder, no diga que no se lo dije: mantener los comentarios abiertos podía prestarse a que invadieran bloggeros con conceptos cuidadosamente graduados, que relativizan sutilmente lo berreta que es Bérgog. Muchachos, el homenajeado no los ayuda: sus gestos siempre rebosan de sobreactuada precariedad. No hace falta hacer la biografía para adivinarla.

La mayoría de estos comentarios hace eso: empezamos el minué de lo verosímil, el impuslo sexual, si en aquellos años era o no mejor pago ser técnico.

Para los que, quizás sinceramente, relativizan el problema del origen social de Bérgog, en la Argentina la sociedad no es vertical, como en el resto de los países del continente. Eso no implica que no existan franjas sociales claramente reconocinles, aunque de límites graduales. Lo que sí existe, como en cualquier sociedad, son círculos de contactos y vínculos, profesionales, sociales, religiosos.

Y el post no centra el planteo en el tema clases: pone el énfasis en los contactos familiares. Padres recién llegados, no tienen un gran capital social. Y si además son tanos anticlericales, bueno!

La evidencia sugiere claramente que, efectivamente, Bérgog debió buscar activamente cómo salir del pueblo.

Recordemos que también de Flores es el señor Daniel Hadad, uno de los empresarios de medios de comunicación más importantes de la Argentina, quien ha explicado en más de una ocasión cómo la marcó la pobreza familiar en su infancia ("y ese día faltó leche", admitió alguna vez en una entrevista), y que al día de hoy, con una fortuna que podría provocar la conversión de Elisabetta , lucha contra la sensación de desamparo económico (entrevista reciente en "Un mundo con periodistas", buscar en Youtube). Los paralelos entre Hadad y Bérgog son sugerentes.

Pero no aventuro a qué otra cosa podría convertirse Elisabetta.

Anónimo dijo...

La Argentina es muchísimo menos clasista que Perú o Chile. En los años 30 las principales familias empezaban a vender sus residencias para construir edificios, y hoy la Guía no contiene ni el 1% de la riqueza del país.

Alfonso Richter dijo...

El ubicuo y vocero de Langley, Hadad era de Floresta y no de Flores, que dicen los sabios nunca hay que preguntar cual es la diferencia entre ambos barrios...

Anónimo dijo...

Excelente lo de Mundabor.

Me parece que hay mucho comentarista que no tiene ni idea de quién es/era Bergoglio.

Ya acá se compartió el libro de Bello. ¿Cuántos comentaristas lo leyeron?

tucumano dijo...

El libro de Bello es muy interesante. Y el de Socchi, Non e' Francesco, no tiene desperdicio.

Bulgarov dijo...

Yo conozco curas que ante una pollera huyen despavoridos, pero cuando se trata del manejo del dinero (poder)...papito!!!

Anónimo dijo...





SOCCI es un chanta como Dan Brown ...




tucumano dijo...

Estoy esperando que alguien pueda desmentir o refutar a Socchi

Anónimo dijo...



Ejemplo

Sobre SOCCI



Opiniones basadas un informe sobre el cónclave de la periodista argentina Elisabetta Piqué.......

..suficiente ....


http://www.infovaticana.com/2014/10/07/es-nula-la-eleccion-del-papa-francisco/




tucumano dijo...

Todavía espero. Obviamente hay que leer el libro para refutarlo. Creo que lo que dice Socci es posible y probable, nada mas. Es interesante leerlo