lunes, 17 de agosto de 2015

Colas en Fiumicino

Hace algunos días se publicó en una página americana un interesante artículo acerca de otro de los devastadores efectos que está produciendo el pontificado de Francisco, esta vez, en la Curia Romana. Traduzco el párrafo inicial:

“Solía conocer a muchos sacerdotes que trabajaban en los dicasterios romanos pero ahora están haciendo cola en los aeropuertos de Roma y regresando a sus diócesis de origen con la intención de no volver. El problema es que el Papa matonea a sus jefes y, entonces, sus jefes los matonean a ellos, y por eso se van. Por más curtido que se tenga el cuero, hay límites para soportar insultos y desprecios. Esto, sumando a un creciente grado de sudamericanización, hacen que el ambiente de trabajo de la Santa Sede sea cada vez más difícil. A los que tiene el cuero más delicado y son más sensibles, debido a que el mundo del Papa inevitablemente se estrecha, todas las mañanas desde Santa Marta les caen más insultos. El éxodo de Roma se basa en una simple pregunta: “¿Debo quedarme o debo irme?”. E irse es más fácil que quedarse”.

Me interesa hacer un par de observaciones. 
No me parece extraño, ni malo de por sí, que se esté dando una sudamericanización de la Curia Romana. En la larga época de Juan Pablo II se produjo una polonización así como históricamente, siempre hubo una italianización. El problema es que los sudamericanos que están llegando a Roma presentan las mismas características de quien los lleva: cortos de entendederas, incultos, vulgares e ignorantes. Y este tipo de personajes pueden encontrarse en todos los países y continentes. Pero ocurre que, en este caso, Dios los cría y el Papa los amontona, y así van a terminar llevándose puesta a la Curia, si los dejan.
En segundo lugar, me parece muy grave y alarmante que los buenos sacerdotes que trabajan en la Curia estén dejando sus puestos los que son rápidamente ocupados por estas nuevas huestes francisquistas. Este método de recambio de personal no es nuevo: lo aplicó Perón y desde hace algunos años lo están aplicando los Kirchner en Argentina. Veamos, si no, el caso de la Cancillería, donde los empleados de carrera y con antecedentes y capacidad para desempeñar sus delicadas tareas son hostigados continuamente por sus jefes hasta que, cansados de soportar la situación de acoso, renuncian a sus puesto, o sos echados, y su lugar es ocupado por algún jovencito incompetente de La Cámpora. Lo que el periodista que escribe la nota no sabe es que Bergoglio está “camporizando” la Curia, es decir, llenándola de gente que le responda automáticamente y lo consienta en cualquier disparate que se le ocurra.
En general, quienes trabajan en la Curia Romana, gozan de mala fama. Se los percibe como frívolos, trepadores y cómodos que escapan al duro trabajo pastoral del cura de a pié. Y la imagen es falsa. Conozco personalmente y muy de cerca a cuatro sacerdotes de la Curia. Dos ellos volvieron ya a sus diócesis y los otros dos hacen más de veinte años que están allí. Tres de ellos son argentinos y uno es alemán. Doy testimonio de la ejemplaridad de los cuatro. Ninguno de ellos está o estuvo en Roma con ánimos de trepar o de integrar alguna cordata de poder. Es más, uno de ellos se fastidió sinceramente cuando lo ascendieron y ubicaron en un vistoso puesto del séquito papal. En todos los casos, los movió siempre el ánimo de servir a  Cristo y a la Iglesia del mejor que podían hacerlo y en obediencia a lo que les pedían. Ese servicio, en algunas ocasiones, implicó sacrificios: en uno de los casos significó entregar a sabiendas su propia carrera y futuro en la Urbe a fin de cumplir con el deber que su conciencia y amor a Cristo y a su Esposa le imponían.

Como en todo grupo humano, no todos son así. Tenemos en la Curia Romana a Mons. Karcher, que han demostrado ser especialista en la frivolidad de las selfies y del Facebook, y al arzobispo Sánchez Sorondo, un verdadero maestro en el arte del panqueque o la crêperie y de la navegación según los vientos que corren. Pero me animo a decir que no son ellos la mayoría. La mayoría son los otros. Y es a ellos a quienes está espantando Francisco. Como los Kirchner, dejará tierra arrasada.

18 comentarios:

Anónimo dijo...

Me interesa hacer un par de observaciones.
No me parece extraño, ni malo de por sí, que se esté dando una sudamericanización de la Curia Romana. En la larga época de Juan Pablo II se produjo una polonización así como históricamente, siempre hubo una italianización. El problema es que los sudamericanos que están llegando a Roma presentan las mismas características de quien los lleva: cortos de entendederas, incultos, vulgares e ignorantes.

..

Perdón pero esto no es sino consecuencia de lo que se sembró en la época juanpablista...

Anónimo dijo...

John Paul II was nominally a pope, not a tyrant or a jefecito peronista, this is the question, at least They waited for 8 long years before the German shepherd left the place, too much patience, don't you think? The church is dead, the Church is safe in God's hands.

Anónimo dijo...

Wanderer, perdone el off-topic pero ¿Cómo recibió Bergoglio la derrota de Julián Domínguez, su candidato en la provincia de Buenos Aires?

Anónimo dijo...

¿Alguna vez se sabrá por qué Juan Pablo II permitió que Marcinkus se quedara 10 años en Roma, cuando ya se sabía el desastre que era y ya había explotado el escándalo del Banco Ambrosiano y del IOR?

Augusto del Río

Anónimo dijo...

Que «sudamericanizar» la curia sea bueno, malo o indiferente depende de lo que se entienda por «sudamericanización». Yo intuyo que el autor anglosajón habla de una manera de entender la jerarquía que lleva a los superiores a tratar de forma despótica a sus subordinados, y a que estos sean obsecuentes hasta el envilecimiento. Si el autor fuese europeo, y sobre todo francés, podría estar confrontando el estilo de los funcionarios de haute école con las maneras y procedimientos de unos burócratas improvisados.

Kepler-4878.01 dijo...

Recuerdo cuando Mons Fellay comentó que encomendado él por un abad alemán que quería pasarse con todo el monasterio en bloque a todo el rito vetus ordo le pidió preguntase personalmente a Benedicto porqué se demoraba tanto en dar su placet a la carta que dicho abad le había mandado al Papa hacía ya largos meses. Consultado personalmente Benedicto por Mons Fellay, aquel se mostró sorprendido de no haber recibido ninguna carta al respecto. Se averiguó el tema y resultó ser que un vulgar secretario curial tenía "retenida" dicha carta en un cajón con la anuencia de sus superiores y el conocimiento de muchos de sus colegas hacia todos los costados de ese dicasterio y de otros...
Por eso no creo sinceramente que los buenos sean mas que los enemigos.
De ser así, por ejemplo, el alemán no hubiese renunciado (fugado), teniendo él mismo responsabilidad en la pudrición de Roma cuando mano derecha de Juanpi.
Coincido con lo de la sudamericanización del papado pero no se si es peor que el amariconamiento putanesco europeo o el burgerchatarrismo yankee. Lo cual nos lleva a ver que todos los obispados del mundo y sus conferencias despiden mucho olor a podrido. Y lo mas no sale de lo menos, nunca. A menos que Dios lo disponga.

Anónimo dijo...

Unos se van...otros llegan: Los bautismos íntimos del pastor (y Papa) Francisco (Vatican Insider)
El pasado fin de semana el Papa bautizó a dos pequeñas argentinas en una ceremonia privada e íntima en el Vaticano, un gesto que se ha repetido en diversas ocasiones.¿El escenario? La Casa Santa Marta. Hasta allí llegaron Lucas Schaerer y Ana Laura De Abreu a presentar a Simona Libertad, de poco más de dos meses de vida. Y a su hermana Charo, de 9 años, que también fue bautizada. El pontífice los recibió cómo un sacerdote más. Él mismo preparó todo para la ceremonia y al final apagó las velas exclamando: “Todavía tengo las costumbres de párroco”.Los padrinos de Simona fueron Mercedes Ninci, periodista, y Fernando Kunkel, amigo de la infancia del padre de la pequeña. También recibió el primer sacramento Charo, de nueve años, que no estaba bautizada. Sus padrinos fueron Maria Paola Tallini y el propio Gustavo Vera, que viajó a Italia invitado por la organización antimafia Libera para dar una conferencia en un viñedo incautado y recuperado, en las cercanías de Nápoles.

Andrés Flake dijo...

"cortos de entendederas, incultos, vulgares e ignorantes. Y este tipo de personajes pueden encontrarse en todos los países y continentes."

Completamente de acuerdo. Y me alegro de que vaya dejando esa especie de complejo de culpabilidad inicial, motivada por la argentinidad de Bergoglio. (Recuerde su hipótesis del argentino como "Ersatz"). Ciertamente, este tipo de material humano se encuentra por todas partes. La pena es que hayan llegado a la Santa Sede. Pero supongo que alguna vez tenía que ocurrir.

Ahora lo conveniente sería que se les pueda desalojar pronto. Y desinfectar.

Patrick Sheridan dijo...

In case anyone is interested, I have started a new Tolkien blog:

http://the-tolkien-legendary.blogspot.co.uk/

Kepler-4878.01 dijo...

Of course I´m very interested, Patrick. I´ll take a look at once.
Best regards,

YORCH dijo...

Yo creo que no es algo exclusivo de Sudamérica, Hispanoamérica o el continente entero, es algo mundial y tiene que ver con la pésima formación de los sacerdotes actualmente, sobre todo tras el Concilio Vaticano II, la cultura de los sacerdotes es pésima, añadiendo a ello la burocratización y la mundanización extendida en el clero hoy en día.

Anónimo dijo...

Kepler,
respecto del secretario que tenía cajoneada la carta, digo: lo que hacía esa persona era ni más ni menos que mentir. Le habían pedido que entregara un mensaje, tan luego al Papa, lo cual constituía su trabajo, y él no lo estaba haciendo, mientras fingía hacerlo. Es decir, estaba mintiendo, lo cual es un Pecado Mortal. ¿Cómo procesaría ese secretario el hecho de estar en Pecado Mortal?. ¿No se confesaba, no comulgaba?. ¿O es que los miembros de la Curia ya no creen en nada de nada, y se han convertido en vulgares y patéticos cínicos que están en sus puestos porque ese es el medio de ganarse el pan que han podido conseguir?.
¿No existe ya nadie en la Curia que crea que por mentir, y no arrepentirse, podrá pasarse la Eternidad en el Infierno?.

Andrés Flake dijo...

En efecto, como dice YORCH, la Iglesia tiene un grave problema "con la pésima formación de los sacerdotes actualmente".

La combinación de esa mala formación con un miedo atroz a las campañas adversas de los medios de comunicación, y un curioso complejo de inferioridad ante el mundo moderno, constituye posiblemente la clave de la enfermedad que padece.

Esa enfermedad adopta luego distintas expresiones según la idiosincrasia de los países: desde la desvergonzada frivolidad del populismo eclesial a la sudamericana, hasta el entreguismo simoníaco a la alemana. Pero la enfermedad de fondo es la misma.

Kepler-4878.01 dijo...

18 de agosto de 2015, 7:29

Claro, coincido con Ud.. El tema de fondo es mas que grave y con un populista farandulero al mando no sabemos bien en que puede terminar aunque sí, que no tarda en explotar.

Anónimo dijo...

per legere il Wanderer ho perso l'aereo. sono smarrito in Fiumicino.
Un monsignorino in fuga

Anónimo dijo...

al anónimo del 18 de agosto de 2015, 7:29

un sacerdote me dijo 3 mentiras en media hora, cuando lo consulté con otro para que me explique si ellos tienen un permiso especial del Espíritu Santo sólo atinó a decirme una excusa de por qué valía mentir. Son de cuarta. No tienen fe, ni moral.

Pero si busca bien, buenos sacerdotes todavía quedan.

Luis Gatti dijo...

Como dice cancion "el profeta"
Para edificar
Destruiras
Y plantaras

Aguantar unos 10 años

Anónimo dijo...

El sacerdote es rmta pecador como ud. caro anonimo... ¿q pretende? Impecabilidad... vamos déjese de joder. ¿Por tres mentiras descalifica toda una persona? Como se nota q Ud. no es sacerdote y no confiesa.