domingo, 21 de febrero de 2016

Vientos de cambio

La nueva cabecera del blog es una fotografía de las ruinas de la abadía de Whitby. Se trata de un lugar mágico, situado en la cima de un acantilado que se asoma al Mar del Norte, en las costas de Yorkshire, y que carga con una historia de casi mil quinientos años. Durante siglos, entre sus muros de piedra resonaron diariamente estas palabras: Pro Ecclesia tua sancta catholica, quam pacificare, custodire, adunare et regere digneris toto orbe terrarum. En las frías noches de invierno, en las madrugadas, cuando el sol se levantaba y sus rayos  luminosos atravesaban el rosetón, y en los atardeceres, cuando las olas golpeaban con fuerza los riscos de la costa, las voces unánimes de los monjes se levantaban cantado: “Gloria Patri, et Filio et Spiritui Sancto”. 
Pero a medidos del siglo XVI, en Inglaterra se levantó un viento helado que barrió con Whitby y sus monjes. Sólo quedaron en pie algunos muros, pocas ventanas despojadas de sus vitrales y claustros vaciados de sus cantos. La abadía quedó desierta, y hoy no es más que un sitio que recorren con asombro las manadas de Hoopers que, una vez terminada la visita, corren a comer papas fritas con las manos en el McDonald’s más cercano.
La imagen de las ruinas de Whitby, como la de tantos otros monasterios, es la imagen de la Iglesia de hoy. Es verdad que durante más de un siglo las brisas se habían tornado cada vez más frías, pero a mediados de los ’60, un viento helado se levantó desde el mar y, rápidamente, se convirtió en una tempestad que sopló incontenible, alcanzando en poco tiempo hasta los últimos rincones del orbe católico. Se vaciaron las iglesias, los monasterios y los seminarios; se dejó de escuchar el latín y las alabanzas al Dios Trino y Uno se trocaron en alabanzas a la humanidad; los obispos dejaron de enseñar el Evangelio, como sal que deja de salar, y los sacerdotes abandonaron el santuario para dedicarse a la promoción del hombre. 
Rápidamente llegaron también los Hoopers, que se instalaron en el lugar de los santos, manchando con sus manos grasientas la belleza construida con el paso de los siglos y destruyendo en pocas décadas lo que había tardado más de un milenio en ser construido. Finalmente, como coronación de la desgracia, el arquetipo de los Hoopers se sentó en el trono más elevado de la Cristiandad. Y allí está, destrozando lo poco que aún queda en pie, solazando al mundo con sus ocurrencias y monerías y ofreciendo a Moloch los despojos de la Ciudad Santa.
Las ruinas de Whitby evocan esta triste situación. Y las palabras de Evelyn Waugh la describen con poesía: 
“Hasta que una escarcha repentina vino con la época de Hooper, el lugar quedó desolado y todo la obra reducida a la nada”.
Sin embargo, las ruinas de Whitby evocan también otra cosa. Porque es posible sentir nostalgia por tierras y por épocas que nunca experimentamos por nosotros mismos. Tierras o épocas reales o imaginarias. Whitby despierta la añoranza por lo que fue y nunca conocimos pero que sabemos que, en algún sitio, aún existe. Es la experiencia de la “nostalgia divina” de la que habla el Poeta, o del San Ireneo de Arnois de la Señorita Prim. Y, a la vez, es el deseo de regresar al lugar del cual salimos y el cual nos atrae como la piedra de Magnesia atrae a los metales.


La nueva portada del blog pretende mostrar con una imagen ambas caras de nuestra época: la melancolía y tristeza, pero también la nostalgia que encierra en sí una extraña alegría que no reside en los ruidos del mundo ni en las esperanzas seculares, sino que se proyecta al hiperuránios tópos, el “lugar más allá de los cielos”, donde la abadía de Whitby aún conserva intactos sus muros, la luz del sol la inunda interminablemente a través del rosetón y sus monjes cantan con los ángeles el himno perenne al Tres veces Santo.

31 comentarios:

Dick Winters dijo...

Verdaderamente hermoso! Gracias, Wanderer.

Anónimo dijo...

Los restos de la abadía son imagen de la abadía eterna que ya nadie podrá alterar y donde los hermanos fieles de Whitby suman sus voces a las de innumerables coros de Santos y Ángeles del Cielo.

Hay de nosotros que con su ruina perdimos una puerta más al Reino Eterno.

Thomas

Anónimo dijo...

Bellismo.

Anónimo dijo...

Bellísimo y muy esperanzador en esta oscura época de Hoopers. Lo felicito de corazón, Wanderer. Brideshead es mi novela favorita, creo, y cada cierto tiempo vuelvo a ver la adaptación de 1981 (la semana pasada la última vez).

Anónimo dijo...

Recomiendo calurosamente a 'Brideshead Revisited' en la versión audiobook, leída por Jeremy Irons.

Emilio Montt Marchant dijo...

Me gustaba el otro formato. Este es frío, poco atractivo.

Anónimo dijo...

Bueno, en el siglo XXI, no estamos en aquél monasterio, pero estamos ofreciendo combate.
Al enemigo no le importa el mundo, porque ya lo tiene dominado. Le importamos nosotros: quiere quebrar nuestro espíritu y dominar nuestro corazón.
Mientras existamos, no se considerará vencedor: que eso nos sirva de aliento!
El de H.

Emilio Montt Marchant dijo...

Muy hermoso texto.

Anónimo dijo...

La verdad... después de años de peregrinar.Wanderer no me dejés sólo en esta.Te leo desde que comenzaste.A veces no publicaste mis comentarios( muchas).Debo decir, que esta iglesia... la de 20 años pará acá...no me acompañó(los fieles tampoco) me dejó sólo, triste y abandonado.Situaciones durísimas...Y caridad... bajo cero. La necesité y nadie estuvo ahí excepto el cordero.


Phil Dick.

Anónimo dijo...

Gracias, señor. Un buen aliento y alivio.

Andrés Flake dijo...

Siendo cierto que el estado de la Iglesia actual hace pensar en ruinas como la de la abadía de Whitby, no es menos cierto que echaré de menos los sillones, los colores cálidos y la invitación a un whisky de la cabecera anterior del blog.

Precisamente en tiempos tan grises se agradece un lugar acogedor donde refugiarse algún rato de la intemperie, charlar distendidamente (aunque las conversaciones, por fuerza, giren una y otra vez sobre las catástrofes del momento), fumar, beber algo, y conjurar los buenos espíritus tutelares del sentido común cristiano. De los Chesterton, y los Chaucer, y todos aquellos que supieron percibir la profunda conexión entre la abadía y la taberna cercana donde charlan los peregrinos.

Si se desmoronan los imponentes edificios de la cristiandad, sería importante que conservemos al menos el calor de las tabernas cristianas, y las tertulias cristianas de amigos. Y hasta bien pudiera ocurrir, si Dios quiere, que de estos espacios mínimos salvados de la destrucción surja la fuerza que construirá nuevas abadías en el futuro.

Anónimo dijo...

Che, qué es un hooper? Algo que ver con el snark?

Mr. Carroll

Anónimo dijo...

First of all they destroyed the leaded roofs, after they looted tombs, tabernacles, gold shrines and statues, the wall are still there to remember that Henry the 8th was a terrible sovereign, have ever heard about the priest's holes in GB? They're still there, may be we'd need them again to hide ourselves from barbarians attacks. Wonderful post, Wanderer, thanks.

Anónimo dijo...

Respecto del "arquetipo de los Hooper", sentado "en el trono más elevado", es interesante leer los comentarios de los lectores a las notas periodísticas que lo mencionan. Se puede constatar que la mayoría de los comentaristas ya no se traga el cuentito del humilde, religioso y santo papa. Lo llaman "fantoche acomodaticio", "pescado podrido", "una decepción" entre otros muchos epítetos y comentarios coincidentes respecto de sus intervenciones politizadas... Va el link, pero lo que interesa no es la nota, insisto, sino los comentarios al pie.

http://www.clarin.com/politica/milagro-rosario-papa_0_1526847755.html

El Nevado

Jack Tollers dijo...

Nada impide, don Wanderer, que dentro de unos días vuelva a la presentación anterior de su portal. Era, efectivamente, más "cosy" (y eso necesitamos todos).

Pero dejar esto que escribió (con la fotografía que tanto dice) sí, durante, digamos, unas semanas... es de lo mejor que ha escrito en estos últimos diez años (y eso no es decir poco).

J.T.

Wanderer dijo...

Gracias Jack por el elogio.
Podríamos dejar la portada con su fría y desolada foto durante la cuaresma y, para la Pascua, retornar a algún sitio más cosy.

Wanderer dijo...

Mr. Carroll, si quiere saber qué es un Hooper, lea "Retorno a Brideshead".

Anónimo dijo...



http://internacional.elpais.com/internacional/2016/02/20/actualidad/1455998024_704982.html

Anónimo dijo...

Lo más duro es darse cuenta que nosotros somos Hoopers. Por más que distingamos el estado actual de las cosas no dejamos de ser parte de esta podredumbre.
Me llama la atención como muchisimos católicos adoran a Mammon sin aportar ni un centimo para frenar la debacle cultural de la "clase media". Cuantos padres querrían darle una educación medianamente catolica a sus hijos, pero cuando van a ver las opciones se encuentran con que más de la mitad de sus ingresos se hirían en pagar las altas cuotas, y la otra mitad no alcanza para el alquiler y la comida. Conozco catolicos que les sobra muchisimo, pero viven abrazados a sus riquezas como los paganos. Los whitbys del pasado fueron hechos con el esfuerzo de miles de catolicos que donaron muchisimo para el bien de la Iglesia (que abarcaba el bien comun y mucho más). Ahora están todos anestesiados, creen que haciendo filantropía estilo Bill Gates alcanza, y con eso sus conciencias quedan tranquilas.
En resumen, todos somos culpables.

Iván

anonimo dijo...

Mr. Caroll:
Hooper es un personaje secundario de la novela "Retorno a Brideshead", un joven oficial o soldado, que a los ojos del capitán Ryder representa la decadencia moderna, en especial en lo referido a lo cultural.
Lea la novela Mr. no se va a arrepentir.

Charles Ryder dijo...

Perdone, don Iván, pero su "queja" es de Hooper.

Anónimo dijo...

jaja el nevado
es lo más interesante del clarinete, donde se puede medir la tempriter, los comentarios de la gente....si entro a ese diario es más para leer eso que la noticia en sí.

Ludovicus dijo...

En realidad, Hooper no representa la decadencia, al contrario, representa el comienzo de una nueva era, la era de la gente común, práctica y plebeya. La decadencia, en realidad, es Brideshead y todo lo que conlleva, de ahí su trágica belleza.

Anónimo dijo...

Ryder,
Mi queja es de Hooper, nunca lo negué. No voy a hacerme el arístocrata. Prefiero a Bloy antes que a Waugh.

Iván

Andrés Flake dijo...

La solución cuaresmal a la presentación del blog que parece seguirse del intercambio de comentarios entre Tollers y Wanderer me parece excelente.

Y el comentario de Tollers completamente suscribible. De punta a cabo.

Anónimo dijo...

Si, lastima que los comentaristas del Clarin critican al Papa no por buenas razones sino todo lo contrario....quizas porque esperaban que el Papa aggiornara (destruyera) a la Iglesia con mayor rapidez. No digo que no lo haga, sino que no lo hace con la celeridad que ellos esperaban.
O en el mejor de los casos, al igual que muchos de uds, lo critica por su "mala linea" politica, por su supuesto peronismo. Peor aun, por su "antimacrismo".
Niguna persona no ya catolica, sino sensata, comentaria en Clarin. Ni en La Nacion.
Pero reconozco que, en general, son mas interesantes los comentarios que las noticias. No porque valgan la pena, sino porque muestran el grado de decadencia, ignorancia e imbecilidad de la gente "comun".

Anónimo dijo...

Nuestros paganos Mayores iniciaron la terrible destrucción, llaga luego sanada por los hermanos recién asentados en Hastings. White Settlement no debió nunca dejar de llamarse Streonshalh, los Sax sabían de nombres y de su protección. Los que respiramos alguna vez su viento helado cargado de historia y a su historia soplando en nuestros recuerdos y salones, con este suyo excelente post, nos ha asomado una lágrima feroz.

Wanderer, lo felicito.
La imagen es resumen y a su vez profecía.
Aunque creo que el sujeto de entrelíneas tiene mas del sifilítico Rey decapitador que de grasiento come-papafritas.

En pos de preferencias, la mia se queda con este nuevo skin en lugar del cálido hogar: nada hay como saborear un buen whisky bajo un cielo encapotado y frío oteando el Mar del Norte en medio de historia y profecía.

Drakkar, volviendo a silencio cuaresmal.

Bruno Acosta dijo...

Precioso

Anónimo dijo...

Es como si redepente le viniera el bajón.. Ánimo y volvamos a los silloncitos, la chimenea y el gintonic (no me gusta el whisky). No queda lindo el entorno con esa foto.

Dominus silentii dijo...

Que tal sería dejar el cosy para pasar al fact. Como el hobbit que exraña su comarca, pero sabe que la historia depende de que siga adelante y eso implique perderlo todo. Aquellos gratos recuerdos le serviran de bálsamo frente a las durisimas pruebas que deba pasar. Allí vamos adelante Wanderer. No lo cambie, dejelo y si lo cambia que sea otro, siempre será otro y otro, en definitiva el tiempo corre y Cristo, Cristo es aquella realidad definitiva, que yá vuelve.ADELANTE

Mary Lennox dijo...

Don Wanderer:
Cuando leí el post, pensé que en algún momento iba a citar aquél bello diálogo de Cordelia:
“-Bridey y el obispo han cerrado la capilla de Brideshead. El réquiem por mamá fue la última misa que se celebró allí. Después de enterrarla entró el cura -yo estaba sola, no creo que me viera-, retiró la piedra del altar y la guardó en su bolsa. Luego quemó las hebras de lana con el santo óleo y aventó las cenizas. Vació la pila de agua bendita y apagó la lamparilla del Santísimo. Abrió y vació el sagrario, como si a partir de aquel momento siempre fuera Viernes Santo. Supongo que todo esto no significa nada para ti, Charles, pobre agnóstico. Me quedé allí hasta que se hubo marchado, y entonces, de repente, ya no hubo capilla; sólo una estancia con una decoración extraña. No puedo descri¬birte lo que sentí. Nunca has asistido al oficio de tinieblas, supongo.
-Nunca.
-Pues si hubieras presenciado esa ceremonia, sabrías cómo se sentían los judíos con respecto a su templo. Quamodo sedet sola civitas... Es un cántico precioso. Deberías ir una vez, sólo por oírlo.
-¿Sigues intentando convertirme, Cordelia?
-Oh, no. Todo eso también se ha acabado. (…) La gente reacciona ante la religión de maneras diferentes. Al menos, en la familia no han sido muy constantes ¿verdad? (…). Pero Dios no permitirá que la dejen por mucho tiempo ¿sabes? Me pregunto si te acuerdas de la historia que nos leyó mamá la primera noche que Sebastian se emborrachó...; quiero decir la noche mala. El padre Brown dijo algo así como «le cogí (al ladrón) con un anzuelo y una caña invisibles, lo bastante largos como para dejarle caminar hasta el fin del mundo y hacerle regresar con un tirón del hilo».”
La nostalgia nos atrapa con su hilo invisible, y dentro de las ruinas todavía se deja escuchar el eco de la esperanza. Claro está que no es terrenal, pero aún así esas ruinas siguen siendo parte de algo que las trasciende. Como decía Orugario, esta iglesia es una imagen de la Triunfal que nosotros no vemos, algún día dejaremos de ver a través de un espejo, mientras los peregrinos debemos de conformarnos con la nostalgia y la alegría. Y recordar, no es Hooper el que saca la piedra de la capilla sino Bridey.
La pequeña Mary Lennox.