jueves, 7 de abril de 2016

Procusto y la diferencia

Conocemos la historia del posadero Procusto, aquel que odiaba las diferencias y estiraba o aserraba a sus huéspedes a fin de que todos ellos cupieran perfectamente en el tamaño de su cama de hierro.
Afortunadamente, apareció Teseo logró vencer al rey de los mediocres -buscaba siempre la media- cortándole la cabeza.
Vladimir Volkoff analiza el tema es un excelente libro, Elogio de la diferencia, que pueden bajar desde la página del blog Exscriptor
Les dejo aquí algunos párrafos escogidos del libro para animarlos a que lo lean:

"Una cosa era segura para mi: en la civilización occidental, democrática, intelectual, pacifista y agnóstica, en la que vivía, me competía conservar intacto el Graal de otra civilización: oriental, auocrática, teocrática, guerrera y ortodoxa".

"Si se clasificara la humanidad en dos clases de hombres, aquellos en quienes el concepto de privilegio despierta la imaginación y aquellos a quienes le revuelve el estómago, opino que encontraríamos entre los primeros a todos los fantaseadores de agradable compañía, a todos los poetas, a todos los que no confunden la gravedad con la seriedad y el humor con la comicidad chabacana, y entre los segundos, en tropel, a los puritanos, los bocazas, los hepáticos, los agriados y los aguafiestas de cualquier clase".

"Nunca he creído, justo es precisarlo, en ese mito que los intelectuales famélicos han inventado para seducir a los proletarios y atemorizar a los burgueses: la lucha de clases". 

"Propongo para la nobleza esta definición simplona: categoría de hombres diferentes. Son diferentes de los demás y entre sí. Su coeficiente de diferencia es superior al de los demás, al igual que el coeficiente de diferencia de las figuras es superior al de las cartas bajas. No son diferentes ni debido a una distinción física que no siempre tienen y que otros sí tienen a veces, ni a pruebas a menudo imposibles de realizar, ni a unas tradiciones que fluctúan, ni a oficios que cambian, ni a genealogías que se doran, ni a propiedades que se malvenden, ni a efímeros privilegios, ni a responsabilidades transitorias: son diferentes porque se reconocen como diferentes y son espontáneamente reconocidos como tales".

"¿Para qué sirve la nobleza? Para nada, y ésta es precisamente su nobleza".

"Los héroes han dejado de ser interesantes: ahora se trata de ensalzar a los que trabajan. 'La glorificación del trabajo es una mentira. El hombre no está hecho para trabajar. Ha nacido para prodigarse en actividades libres, para crear si es capaz de ellos, aunque no creara más que un nuevo modelo de pajarita de papel... Que se ahorren el penegírico, capitalista o comunista, del Trabajo y la Producción. Falsos dioses para falsos hombres -y hombre falsos'. (...) No se trata, una vez más, de que sea humillante trabajar, sino de que es un sinsentido convertir el trabajo en fuente de honor".

"A mí, la sola idea de integración me ha horrorizado siempre; en Argelia, me parecía que integrar una población a la otra era faltarles al respeto a las dos". 

"La verdad absoluta del Evangelio nunca ha prometido verdad relativa alguna de la tierra, no ha predicado la libertad jurídica, sino tan sólo la libertad moral, espiritual, la que puede conseguirse aun encadenados. (...) Bajo los turcos, hubo mártires de la f; dudo de que la constitutición belga suscite algo más que beatos".


9 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta última entrada hibiese coincidido con el pensamiento de los del palo si nos vamos no mucho tiempo atrás. Pero algo ha pasado. Hoy optan por la democracia y/o el capitalismo, luego del susto que les entró con los Kirchner. La verdad quw resultaron de susto fácil.
Me alegra que usted siga digno y firme en la brecha a pesar de las derivas de lo que alguna vez fue la derecha.

Coco

Anónimo dijo...

¿Qué poder gana Bergoglio con esto?. No acabo de entender qué gana con normalizar a la Fraternidad. Es incompatible con la que les ha hecho a los Franciscanos de la Inmaculada, por qué la FSPX sí le gusta como para permitirles existir, por así decir?

Anónimo dijo...

Despues de tanto análisis no lo ven? Los lefes en Argentina son casi todos peronistas. Con eso basta para que JM los banque. Los Franciscanos de la Inamaculada atacaban su mito central: el san francisco zurdito y ecologista, y eran solo una Orden Religiosa. Algo prescindible para este señor...

Cipriano de Lanús Este

Anónimo dijo...

En finanzas públicas se dice que el funcionario, en vez de trabajar por la rentabilidad, trabaja para engrosar el tamaño del organismo que preside. Es lo que le da prestigio e importancia.

Cuántos son los lefebristas?

Anónimo dijo...

Wanderer, prepare el estudio sociològico de la derecha que ya no es, con las cuestiones de prudencia y todo incorporado. Esboce algo. Pregùntese por què hoy han quedado muy poquitos en condiciones de leer a Volkoff sin avergonzarse, sin tomarlo apenas como buena literatura, sin sentir que desde ultratumba el autor les reprocha algo.

El que pone los acentos para atràs.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con el autor en general menos en la concepcion que tiene del trabajo.
Tampoco me queda claro que es lo que el autor entiende por honor.

Benigno capitalista plebeyo (que conoce y acepta su lugar en la piramide nobiliaria).

Anónimo dijo...

Wanderer, me encanto! Muchas gracias por traernos al autor y por la breve, pero sustanciosa, seleccion de Parrafos.
Me parecio un poquito morbo la imagen que seleccionó, si me permite la opinion, auqnue queda mitigada por la usencia de color.
Muchas gracias!

La que no puede poner bien los acentos.

Anónimo dijo...

Querido Benigno,

La concepciòn del honor y el trabajo burguesa tiene dos vertientes:

La peronista, nos dice que el trabajo dignifica, en especial si se va del trabajo a casa y de casa al trabajo.
La burguesa-no-peronista, nos dice que se pasa a ser honorable cuando sin robar, con muchos esfuerzos, estudios y madrugadas, se logra ascender de clase social y con ellos pagar vacaciones, un sistema de salud prepaga, una esposa, unos hijos y un auto.

Ninguna de las las anteriores coincide con la catòlica, que encuentra lo honorable en tanto se encausen las inquietudes con el fin del hombre. Aquì el ocio vale, la prudencia se distingue de la prudentia carnis como lo blanco de lo negro, la confianza del temor burguès y el catolicismo del pobrismo.
Hay una tentaciòn, indudablemente, en caer en el pobrismo, pero no es menor, ni màs grave, que caer en la prudentia carnis, el maquiavelismo y el situacionismo.

Suyo hasta la muerte,

El que pone los acentos para atràs.

Anónimo dijo...

Muy bueno!!

En este "mundo cruel" siempre es útil un poco de realismo.

Que, "a la final", nos lleva a la belleza...

Muchas gracias.

Atentamente

El Aprendiz II