miércoles, 16 de noviembre de 2016

La persecución de los curas

Muchas veces nos olvidamos de mirar al costado y, yo el primero, criticamos y exigimos a los curas que lleven cargas que a duras penas pueden soportar porque ya sus vidas los ha cargado de otras inesperadas. Y me refiero a esos pobres curas invisibilizados la mayoría de las veces y que soportan una vida heroica o, más concretamente aún, una vida de persecuciones. Y lo más desgarrador del caso es que no son arrojados al anfiteatro para ser devorados por leones sino por bestias mucho más crueles y despiadadas: sus propios obispos.
Como enseña la buena filosofía, la gracia no destruye la naturaleza. Lo natural del cura, que es loa de cualquier humano, sigue permaneciendo tan humana como siempre, y sus afectos, sus emociones y deseos siguen siendo los mismos. Y debe mantener el equilibrio de todo ese complejo bajo las circunstancias adversas que le tocan vivir. “Tienen la gracia”, dirán algunos. “¡Que recé!”, dirán otros. Pero la oración y la gracia no disuelven la naturaleza. Lo humano, y es humanidad caída, sigue estando allí. 
Conozco un cura que, además de la persecución de su obispo, debe atender cada fin de semana cinco capillas y recauda, en concepto de colectas, $170 en total. Es decir, debe vivir con menos de 10 euros por semana, mientras su obispo cobra un salario de juez y está atento a cualquier movimiento de Roma a fin de alinearse correctamente según soplen los vientos.
En las últimas semanas he conocido dos casos indignantes, protagonizados por obispos “buenos”, es decir, de los mejor y más granado de la ortodoxia episcopal argentina. Uno de ellos, que lleva el mismo nombre que el Príncipe de los Apóstoles, encubrió, a pesar de varias denuncias, a un sacerdote que durante años mantenía conductas homosexuales hasta que, finalmente, el escándalo se filtró nada menos que en la redes sociales, con escabrosas fotografías incluidas. La reacción del prelado fue la prevista: trasladarlo a otra diócesis hasta que las aguas se calmen. Pero, al mismo tiempo, no cesó de perseguir a otro sacerdotes por sus posturas demasiado católica en cuanto a la defensa de las verdades de siempre relacionadas con la fe y con la doctrina. En concreto, ese sacerdote fue invitado a retirarse de la diócesis.
Otro prelado, titular de una de las diócesis más conservadoras del país, ha tenido en los últimos años tres sacerdotes con fuertes escándalos mediáticos por escalofriantes casos de pedofilia, -y hay otros cuatro en espera por la misma situación- y, sin embargo, sus preocupaciones de padre y pastor de su clero, pasa por reconvenir fuertemente a aquellos sacerdotes que no permiten que se toque la guitarra en sus misas, o que son reacios a distribuir la comunión en la mano y que suelen ser, como es habitual, denunciados por las propias monjas de la parroquia.
¿Cómo pueden los buenos sacerdotes resistir? ¿Qué pueden hacer, cuando se llega a puntos límites, para salvar su sacerdocio y no desmoronarse? Porque, en medio de todo esto, tengamos en cuenta que el demonio “sicut leo rugiens, circuit quaerens quem devoret”; el diablo está presto a encontrar una presa, y si es carne consagrada mucha mejor, para devorar. La ley canónica de la Iglesia, sabiamente establecida para el bien del clero y para evitar que se colaran en sus filas avivados y vividores, se ha terminado convirtiendo en una trampa para los buenos curas que, necesariamente, deben depender de un obispo que los persigue sin piedad pero que no los deja salir de la jaula de la incardinación. Y, aún cuando los dejara, no sabrían muy bien donde refugiarse, porque no es negocio dejar la jaula del león para caer en la de la pantera o en la del oso.
¿Estaríamos los laicos dispuestos a sostener y proteger a un cura sin licencias? ¿Hasta dónde llegarían nuestros escrúpulos canónicos y nuestra generosidad económica? ¿Qué otra opción les quedará a algunos de ellos tal como se presentan las cosas?
Desviemos la mirada por un minuto, y pongamos atención a un dato. Mientras los seminarios diocesanos se vacían, se cierran o se fusionan y mientras las congregaciones religiosas languidecen y muchas de ellas han entrado en un irreversible proceso de extinción, la FSSPX acaba de inaugurar hace apenas unos días en Estados Unidos un nuevo seminario que, en estructura, no tiene nada que envidarle a las antiguas y monumentales abadías medievales. Y el motivo de la nueva edificación es muy sencillo: el seminario que durante décadas tuvieron en Winona les quedaba chico. Ya no tenían espacio para albergar en él a la cantidad de vocaciones de habla inglesa que solicitaban ingresar. Y traigo a colación el hecho porque desde una mirada completamente extraña a ese mundo, como es la mía, me pregunto si no será posible que, en un futuro cercano, sea justamente la Fraternidad un lugar de refugio para esos buenos curas de los que hemos hablado. 
Nolens volens, Bergoglio va a algo positivo en su pontificado: consagrará la carta de ciudadanía incondicional que tiene la tradición, y lo tradicionalistas, dentro de la Iglesia, ciudadanía que le había sido retirada por Pablo VI y por Juan Pablo II, y que volvió a ser adquirida merced al motu proprio Summorum Pontificum del papa Benedicto XVI. Sin embargo, con la creación de la prelatura personal de la FSSPX, se disipará ya cualquier posibilidad de sospecha o de vituperio por parte de obispos y curas, como es el caso aún hasta el día de hoy. El blog Rorate Coeli publicó hace una semana una entrevista a Mons. Fellay en la que afirma que los arreglos con Roma están “casi listos”, y sólo queda algún detalle de “sintonía fina”.
¿Qué fuerza podría tener una decisión como esta? ¿Qué posibilidad de cambio real? No se sabe, pero no sería de extrañar que fuese mayor al esperado. Recientemente se dio a conocer una serie de estudios y encuestas, realizadas de modo profesional en varios países de Europa, que revelan que más del 60% de los fieles católicos que asisten habitualmente a la misa dominical del rito moderno, asistirían gustosamente a una celebrada en latín según el rito tradicional, y que solamente un 10% de ellos se resistirían a hacerlo. El dato es significativo.
Si el mismo se confirmara, y si otro tanto sucediese en nuestras pampas, quizás los buenos curitas perseguidos por sus obispos, podrían obtener refugio en la nueva prelatura y, luego de un periodo de noviciado o como quieran llamarlo, podrían fundar nuevos prioratos, situación frente a la cual los obispos diocesanos no podrían más que emitir alguna opinión no vinculante.
Si fuera esto posible, corresponderá a nosotros, los laicos, hacerlo posible.

38 comentarios:

Anónimo dijo...

Off topic: https://www.lifesitenews.com/news/cardinal-burke-if-pope-wont-clarify-his-serious-error-cardinals-must-make-a

bon vivant dijo...

Con todo respeto, Wanderer, me animo a decirle que su nota no hace incapié en lo esencial del sacerdocio y de allí mis difirencias con usted en esto:

1. El sacerdote, sea cual sea su situación, no tiene excusas para dejar de hacer lo esencial a su estado, haga lo que haga el obispo luego con él. Entre las principales está el culto debido (que el Novus Ordo no alcanza ni "bien rezado").

2. Luego, si el sacerdote es despedido por el obispo y no encuentra mecenas que lo ayuden a vivir, mala suerte. Dios proveerá.

3. La FSSPX siempre ha acogido a estos curas, pero los varios que conozco vieron lo esencial del sacerdocio y, por ello, nada les importó la inexistente regularización de la FSSPX.

4. Que luego de una regularización y porque ésta sucedió, algunos sacerdotes se encuentren dispuestos a pedir refugio en la FSSPX, al margen de que allí tal vez de todos modos consientan en dárselo, supondría el ingreso a la FSSPX de sacerdotes digerentes. Diferentes en lo esencial.

Por supuesto que también hay unos poquitos sacerdotes que entienden lo esencial del sacerdocio tal como los de la FSSPX y no pertenecen a ella, bancándose la que venga o sin mayores problemas, según la suerte, modo y lugar de cada uno de ellos.

Lefe Estepario dijo...

Estimado Wanderer: por casos que he presenciado directamente, pienso que la única salida seria que tienen –de momento- estos buenos sacerdotes es acogerse a una congregación tradicional, sea la FSSPX o alguna de las “oficiales” que goce de estabilidad interna (la FSSP parece estar llevando un buen apostolado en sus países de funcionamiento).
Mi objeción a que queden sin un marco institucional no es por un purismo legal, sino meramente práctico: un sacerdote vago depende de la buena o mala voluntad del grupos de laicos que lo apoyen económicamente, y a veces queda entregado a sus caprichos y manías, y es algo que he visto (aparicionismo, sedevacantismo, cultos políticos varios). Por supuesto que si el grupo laico está bien organizado y está integrado por personas probas, responsables y con mínimos de cordura, la cosa puede funcionar, y debemos asumir que es un fenómeno que puede ir en aumento. Estemos preparados.
Por otra parte, si los laicos están bien dispuestos, esos curas también deben estar dispuestos a dar el salto. A algunos les pesa “dejar botados a sus fieles” temiendo que queden en manos de un depredador sexual o un hereje serial.
Lo difícil de entender es que pretende Bergolgio con la regularización de la FSSPX. Quizás repetir el golpe dado a los sacerdotes de Campos el 2001 por el Polaco, y volver (al menos eso se desprende de su ultima entrevista) a la lógica del mismo Polaco con el indulto ochentero Quattuor abhinc annos: la misa tradicional es un regalito de buena voluntad para ancianos nostálgicos y jovencitos perturbados psicológicamente. Sin embargo, parece olvidar, que no estamos en 2001, ni mucho en 1984, ahora tenemos un Burke, un Sarah y otros que están perdiendo el miedo.

Anónimo dijo...

La FSSPX no es el único lugar donde abundan vocaciones. Hay muchos institutos bien tradicionales que están llenos de vocaciones: FSSP, Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote... en fin son varias. Y Wanderer no se olvide que dentro de la fraternidad hay muchos curas( si, un gran porcentaje) que están chiflados. Y los que entran a refugiarse terminan chiflados. Podría nombrarle varios casos de sacerdotes que fueron a refugiarse a la fraternidad y salieron con más locura de la que entraron. Y mejor ni hablemos de la cantidad de sedevecantistas que hay dentro de la fraternidad. Para mí eso es un loquero. Espero que la prelatura haga un poco de limpieza sobre los curas locos y los sedevacantistas.

Anónimo dijo...

Es terrible el estado de indefensión en que se hallan actualmente los curas, a merced del despotismo de sus obispos. Agravado por la perversa selección negativa que opera desde hace muchos años en el medio eclesiástico y que ha llevado a que la inmensa mayoría de los obispos y de los clérigos que copan las curias episcopales y los altos cargos diocesanos sean de muy mala catadura psicológica y moral. Hay que decirlo claramente y reconocer la tremenda incidencia de la homosexualidad en las altas esferas eclesiásticas, y la correlación de este vicio con un otros defectos de carácter muy notorios entre el alto clero: hipocresía, doblez, cobardía y crueldad. La terrible crueldad clerical: crueldad con los súbditos, que además suele ir acompañada de melifluas y muy falsas y desfachatadas protestaciones de misericordia.

Lefe Estepario dijo...

Antonino de las 12:47: doy fe que con la partida de Williamson salieron varios de los curas más estrambóticos que había en la FSSPX (hay que rezar por ellos, sobre todo por los más ancianos) y con ellos algunos fieles más dados a las teorías sobre las torres gemelas que a la Fe. Me consta asimismo que los sacerdotes a cargo de los prioratos ya se cansaron de los sujetos extravagantes, sedevacantes de última hora y algunos francamente embaucadores (en algún caso derechamente con petición de alejamiento), y se esfuerzan de crear un clima favorable hacia las familias y las parejas jóvenes que se acercan a la Tradición.
Efectivamente hay varias congregaciones reconocidas por Roma, pero es necesario analizarlas caso a caso, pues acceder a ellas está sujeto a limitaciones territoriales e idiomáticas (por ej., entrar al IBP supone saber francés), por lo que queda al discernimiento de cada persona. Por mi parte, la FSSP me está dando una muy buena impresión, pues parece ir en crecimiento y su trabajo ha resistido el paso del tiempo, el recelo del clero oficialista y el resentimiento que por largos años le tuvo la FSSPX, el cual cada vez es menor.

Anónimo dijo...

http://www.aica.org/26088-profanacion-en-un-templo-de-concordia-este-hecho-lastima-la.html


es increíble el estado de indefensión DE JESUCRISTO EN LAS HOSTIAS!!

Anónimo dijo...

Dos aciertos en el comentario de 12:47.

1. Que una prelatura originaría cierta limpieza en la FSSPX. Aunque más que limpieza diría "cambios" y es dudoso que sean para bien.

2. Que los sacerdotes del nuevo rito, perseguidos por sus obispos se pasen a esos otros institutos y no a la FSSPX sería mejor para ellos que hacerlo a la FSSPX, pues allí no serían perseguidos, pero tampoco coincidirían en cuestiones esenciales con sus nuevos compañeros y autoridades.

Karadagián, Martín.

Anónimo dijo...

Continúan los wikileaks que revelan la mano negra de Soros en asuntos internos de la Iglesia sobre el aborto y el matrimonio:
http://www.breitbart.com/big-government/2016/08/29/soros-paid-leftist-groups-silence-pope-abortion-marriage/

Beatriz

Anónimo dijo...

Y en algo miente el de 12:47.
Pues chiflados de fuera que fueron acogidos por la FSSPX, haberlos, los hubo. Pero no muchos como dice.
Recuerdo uno sólo en este momento: uno que vino y al poco tiempo se fue con Willamson.
No es verdad lo que dice este señor, vaya uno a saber por qué...

Karadagián, Martín.

Párroco harto de Pancho dijo...

Esto que dice Wanderer fue uno de los fines de Mons. Lefevbre al fundar la FSSPX. Refugio para sacerdotes en donde pudieran descansar, celebrar la Misa., etc. De hecho es el motivo por el que quería que los prioratos estuvieran cerca de las ciudades pero apartados. Por eso tenemos ejemplos de prioratos como Albano, Montalenghe...

Anónimo dijo...

Habría que atender algunas cuestiones secundarias del dato sobre el seminario de Virginia. Como que el crecimiento natural de la población (y sobre todo la católica, por ínfima que sea) explicaría que haya proporcionalmente más seminaristas. Y así otros, de sentido común.
Yo lo que rescataría de la FSSPX es que no se ha estancado o directamente desaparecido. Por los datos que manejo, "se mantiene" más o menos en su lugar, y si tiene algún crecimiento, será de un 0,4% anual (y es decir mucho).
Lo que dice de la FSSPX es válido... ¿pero cuántos sacerdotes diocesanos están dispuestos a meterse en un ambiente cerrado y capillista (por no decir sectario), e ideológicamente más o menos extremo? Yo coincido en que la FSSPX es muchas veces un refugio zoológico de religiosos y laicos pirados. Y no hablemos de las internas (que son tan graves y complejas como en cualquier comunidad religiosa donde se respira tufo y corre muy poco viento fresco) que deberían afrontar curas que "son conservadores pero tampoco la pavada con el carlismo tradicionalista de boina colorada de la estricta observancia". Y pasar de la soledad total a la vida en relativa comunidad con gente con una forma mentis muuuy marcada tampoco debe ser sencillo.
Yo en cuanto la regularicen voy a empezar a ir al priorato cerca de casa. Pero no me hago demasiadas ilusiones tampoco.

Anónimo dijo...

Al de 17:55.
Me venía pareciendo que sus afirmaciones no eran muy afines con la realidad, pero con su remate dio cuenta de no entender el punto. Afirmó que se acercaría a la FSSPX luego de una regularización, lo que da cuenta que poco comprendió del Concilio, la liturgia, el espíritu y razón de ser de la FSSPX, etc.
Se lo digo por su bien: vaya donde encuentre gente afín y no parece ser la FSSPX.
Tampoco espere un acuerdo tan confiado, que esa es una decisión delegada en el Capitulo General (no en el Superior) y éste dijo hace un par de meses que de acuerdos ni hablar.
Atte.

Karadagián, Martín.

Anónimo dijo...

La boina colorada la usan las chicas de las SAS y no más de 10 románticos. Tampoco exagere.

Eck dijo...

La ley canonica dejó de proteger a los sacerdotes y parrocos de manera eficaz cuando cayeron 2 instituciones y se creo otra:
1) Cuando los puestos diocesanos dejaron de ser otorgados mediante oposiciones rigurosas para ser puestos nombrados a dedo por sus eminencias. Antes era muy dificil echar a un parroco de su parroquia y por cosas graves, hoy a los queridos del obispo les toca las mejores iglesias y a los desafectos les toca el exilio.
2)Cuando los cabildos perdieron sus potestades de control e independencia frente a los obispos cuando dejaron de ser por oposición y cuando perdieron facultades para ser el regalo de los pelotas. Que este sistema antiguo tenía fallos, se sabe de siempre pero como decía Santa Teresa que prefería que sus confesores si no eran santos que, por lo menos, fueran letrados. Antes iban los más preparados y hoy el valor no es el saber sino el peloteo a los superiores.
3)Al crear las comisiones parroquiales o más bien gestapillos que le van al obispo con cualquier tema de su gusto o disgusto.
Sin ser amator temporis acti antes estaban los mas preparados en los puestos claves subsanando las melonadas mitradas, hoy rige la voluntad absoluta de obispos y servilismo de la clerecía. Hasta que no se solucione esto, no hay nada que hacer para acabar con la lacra.

Anónimo dijo...

Los grandes errores que cometen muchos que no conocen la fraternidad, son:
1) pensar que todos los curas y todos los fieles corren por el mismo güín. Hay carlistas y no carlistas, hay peronistas, antiperonistas y los que están en el diome, hay sanos, locos y los miti-miti, hay aparicionistas y no aparicionistas, hay sedevacantistas y no, y un largo etc. Pero la gran mayoría es muy buena gente.
2) pensar que la fraternidad es una secta. Yo fui sin que nadie me invitara, y nadie me dijo nada. Por caso, el OD, en "plena comunión", es sectario y a nadie se le mueve un pelo: que Escrivá está casi por arriba de Cristo, que los únicos libros que les permiten leer son los de Rialp o Eunsa, que los sueldos de los numerarios van a la obra pero si el numerario deja la obra lo abandonan sin obra social ni jubilación, y en algunos casos hasta los tratan como a leprosos, etc. Eso sí, gente buena hay, no digo que no.
3) pensar que la regularización de la fsspx vale algo. Eso lo solucionan estudiando el código de derecho canónico y aceptando la realidad de que el modernismo y el CVII son a la Iglesia, lo que el iluminismo y la revolución francesa son a la sociedad civil.

Anónimo dijo...

"Me venía pareciendo que sus afirmaciones no eran muy afines con la realidad". Invitado a señalarlas.
Por otro lado a la FSSPX no fui ni iría para encontrar "gente afín". Para eso tengo mis propios círculos sociales. Sería para ir a Misa tradicional, que no hay otra cerca de casa.

Será completa casualidad, pero los lefes que conozco son todos boina colorada. Y son más de 10. Uno cayó una vez a la Pere NSC con la bandera del ejército español (la de la cruz de borgoña). El punto no es el número, sino la forma mentis.

Anónimo dijo...

Exacto y muy importante lo que señala Eck. Y se pueden recordar bastantes más instituciones canónicas que se han ido suprimiendo en un largo proceso y que han dejado a los sacerdotes completamente a merced del despotismo y arbitrariedad de los obispos y de sus camarillas (que es lo que han venido a ser las curias episcopales).

Mucha gente se cree que el poder omnímodo de los obispos sobre su clero es algo tradicional en la Iglesia pero ¡todo lo contrario!

Había también una serie de instituciones que regulaban la carrera eclesiástica, garantizando un cursus honorum a los sacerdotes diocesanos. Todos hemos leído, por ejemplo, en nomencladores y diccionarios geográficos, que las parroquias podían ser «de ingreso», «de primer o de segundo ascenso» o «de término». La clasificación de los beneficios eclesiásticos en función de su importancia y rentas se correspondía con la categoría que los sacerdotes que los servían, y un cura no podía ser degradado más que por imposición de una pena canónica. Además gozaban en general de una gran estabilidad en sus beneficios, de manera que no podían ser trasladados contra su voluntad. Esto asemejaba mucho su estatus al de los modernos funcionarios, hasta el punto que las citadas denominaciones, de origen eclesiástico, pasaron a los escalafones de algunos cuerpos de la Administración, y así por ejemplo entre los letrados del Consejo de Estado español los había «de ingreso», «de primer y de segundo ascenso» y «de término».

Hoy solemos prevenir mucho a los curas de tener una mentalidad funcionarial y carrerista, pero si se paran a pensarlo, estas instituciones, al asegurar a todos una carrera tranquila más bien evitaban el despotismo de los obispos y también esa actitud arribista que hoy convierte a muchos clérigos en abyectos y obsecuentes «pelotas» de sus superiores.

Anónimo dijo...

Hace una semana llegó hasta mí un brevísimo diálogo, transcrito, desde la Ciudad Eterna.
Que ya estaba firmado y que era cuestión de cuándo anunciarlo.
Sin fuente. Creer o reventar.

Anónimo dijo...

Me temo que su amigo y antiguo corresponsal Dall'ombra der Cuppolone habrá sido misericordiado o le habrán dado un buen susto, porque hace tiempo que no llegan sus crónicas. Dios le bendiga.

Anónimo dijo...

Wander , este fin de semana un familiar viajó a Azul a modo de turismo. Al momento de visitar el Seminario diocesano de dicha ciudad, les informaron que en ese enorme predio, solamente hay 8 muchachos que están estudiando, y de seguro no terminaran todos.
Todo dicho

Anónimo dijo...

De nuevo al de 17:55 (¡qué paciencia tengo!):

a) no se preocupe por acercarse al priorato más cercano de la FSSPX para asistir a Misa Tradicional una vez que ésta se regularice, que si de eso depende, a usted que la misa sea tradicional o no, mucho no le importa.

b) si todos los lefes que conoce usan boinas coloradas, sepa que conoce a muy muy poquitos y que a su vez son casi todos los que las usan. Esos mismo chicos se ponen esa bobada dos o tres veces al año y una ocasión es cuando se infiltran en aquella peregrinación para buscar novia. Despreocúpese, que estamos tratando que no se repita: la generación de jóvenes lefes actuales es muy amplia, pero todos se conocen y eso a veces aburre. En las próximas pinta que serán tantos, tantísimos, que pescarán adentro.

Atte.

Martín Karadagián.

Anónimo dijo...

Karagián paciente:

a) Me importa mucho la Misa tradicional, de hecho me he jugado bastante por ella en distintos planos. Pero la Ley canónica de la Iglesia, inmensamente subvaluada por uno y otro extremo, tan manoseada, pisoteada, abusada y violada, también me importa. He ahí nuestra diferencia. No se da una idea de lo bello que es cumplir con la Ley.

b) Lo de la boina y el número de individuos que la lleven, igual que el desubicado de la bandera en la Pere, son meros ejemplos. ¿Puede abstraer, universalizar? (¡Qué paciencia, Dios mío!). Me refiero a la cantidad de locos que están ahí metidos, lo cual puede percibir también en otros comentarios de esta misma página, de gente de adentro o de afuera. No soy el único que cree que es un zoológico. Pero como dice Pablo, "véanlo todo y tomen lo bueno", mientras aconseja "aléjate del sectario".

Ah, y suerte con las próximas temporadas de ovación lefe. Me imagino un baby boom con muchos Marcelos, Pioquintos y Piodécimos, Fátimas y María de las Mantillas. Los de afuera seremos los impuros galileos y samaritanos, de los que nada bueno puede venir.

Anónimo dijo...

El enigma se refería a la relación de Schutz con la Iglesia católica. Schutz era pastor protestante, de tradición reformada y de matriz calvinista. Después de su muerte – ocurrida a la edad de 90 años a manos de una desequilibrada el 16 de agosto del 2005, durante la plegaria de la noche en presencia de 2500 fieles – la comunidad de Taizé desmintió que él se hubiese convertido al catolicismo de manera secreta. Pero como respaldando conversión había diferentes factores: Schutz había recibido varias veces la comunión eucarística de mano de Juan Pablo II; comulgaba cada mañana en la iglesia de Taizé, en la misa celebrada en rito católico; y en fin, el mismo cardenal Joseph Ratzinger le había dado la comunión, en la plaza San Pedro, en la misa de los funerales del Papa Karol Wojtyla.
http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/206302?sp=y

Pensador dijo...

Los mentados problemas de la fraternidad que se señalan me parece haberlos visto en.... cualquier otro lugar.
Y flaco favor hacen quienes defienden una pureza institucional que nunca será lograda porq seguimos siendo creaturas caídas....
Más objetividad y sentido comun por favor.

Anónimo dijo...
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Lefe Estepario dijo...

Sobre la presencia de sujetos “averiados” dentro de la FSSPX, debemos tener cuidado con pasar de una mentalidad sectaria –que ciertamente existe en muchos tradis- a un tipo especial de sectarismo “elitista” a lo Opus: todos los tradis deberían ser profesionales, con familias estables, políticamente conservadores pero sin estridencias, y económicamente boyantes. Si antes se ha rechazado como herética la idea de una Iglesia solo de los “moralmente puros”, no caigamos en pretender una Iglesia solo de los “socialmente rentables”.
De hecho, una de las riquezas a la feligresía tradi es que vemos junto a familias muy bien posicionados, personas de origen muy modesto, gente de alcurnia venida a menos precisamente por no amoldarse al mundo neocon, locos, cuerdos, etc.. Algunos nos limitábamos a ir a Misa, hablar con nuestros cercanos sin atender a nadie más y seguir con nuestras amistades mundanas, pero con el tiempo nos damos cuenta que entre cristianos nos debemos mutuo auxilio para sobrevivir en este siglo.
Concuerdo con Martin en que el fenómeno de las boinas, los ademanes carlistas (o falangistas según el gusto) y otras filias están menos extendidas que lo que se pretende, pero no se puede negar que hace 12 o más años estaba más extendido, y en parte hay que agradecer a los priores más recientes que han sabido separar las preferencias personales del apostolado propio de la Fraternidad.
Wanderer, pienso que un nuevo tema se abre con los aportes de Eck sobre las antiguas estructuras canonicas. Siempre se habla de la colegialidad y no se que más con las conferencias episcopales y otras linduras que nos trajo el ponsconcilio, pero se ha visto que no son más que medios semi-totalitarios para imponer las manías del papa de turno mediante una fachada democrática. Sería bueno conocer las virtudes de los viejos cabildos y sínodos, así como de la carrera eclesiástica, que impedían que los Obispos pasaran a ser meros legados pontificios.

Anónimo dijo...

Off topic. El numerario opusino Juan Vicente Boo acaba de publicar una biografía o semblanza obsecuente del Papa Francisco, que se titula El Papa de la alegría. ¡Ha nacido un hagiógrafo! Creo que el opúsculo (opusculito más bien), merecerá los honores de ser criticado aquí.

Seguro que alguno de los lectores de este blog —por haber aludido a veces con poca reverencia a ese Doctor de la Iglesia que ocupa la sede de Pedro— tiene una tía-abuela preocupada por su salvación que le regala un ejemplar. Pues que escanee algunos brani scelti y las comentamos aquí, y nos reímos todos.

Probablemente no nos enseñe nada sobre Bergoglio ni tampoco gran cosa sobre la hipocresía y la repugnante adulación que cunde entre sus cortesanos. Pero será muy significativo sobre la deriva de esa prelatura a la muchos en algún momento volvimos los ojos con la esperanza de que fuera un germen de restauración de la Iglesia, o al menos un reducto del languideciente catolicismo.

Pensador dijo...

Off-topic:

mire don Wanderer, Luis Fernando de Infocatólica dando pequeñas lecciones de historia a neocones escandalizados y cato-progres de buena intención

"A todos aquellos que creen que está mal que cuatro cardenales se planten delante del Papa a pedirle que aclare o rectifique algo.
Cuando el Papa Víctor, en pleno siglo II, quiso excomulgar a las comunidades joaninas por la fecha de la Pascua, recibió una avalancha de peticiones para que no hiciera tal cosa. Rectificó.
Cuando el Papa Zósimo rehabilitó al hereje Pelagio, la totalidad de los obispos norteafricanos le pidieron que rectificara. Y rectificó. Para bien de toda la Iglesia.
Pues si hay que hacerlo hoy igual, se hace.
Es más, si leéis Galatas 2,11, veréis que San Pablo plantó cara a San Pedro, prestando con ello un gran servicio a toda la Iglesia.
No tiene nada de malvado que un grupo de sucesores de los apóstoles haga algo parecido ante un sucesor de Pedro. No es lo habitual, pero nada en la Iglesia es hoy habitual."

(publicado en su facebook personal)

Como él mismo dice, hoy nada en la Iglesia es habitual!

Wanderer dijo...

Por lo conozco de la FSSPX, puedo decir que hay en ella gente de todo pelaje, como en cualquier parroquia o comunidad. Incluso diría que hay menos locos, aparicionistas y aparatosos que en otros grupos tradis.
Los curas son buenos, sobre todo como confesores. Podrá gustarnos más o menos el estilo, pero son buenos curas. Al único loco que conocí fue un fugado de una diócesis argentina que duró, afortunadamente, pocos meses en la Frat. Ahora ha fundado una congregación de misioneros, de la que es superior general de... 2 miembros, y está sometido a la obediencia de Morello.
Tanto el Superior de Distrito como el rector del seminario son curas normales y, según me cuentan, están haciendo muy bien el papel que les corresponde.
En resumen, la FSSPX, con sus fallas, funciona mejor que cualquier congregación "oficial"l.

Anónimo dijo...

Sr. anónimo de las 15:55 y de las 8:32, a usted le importa la ley canónica, y me parece muy bien, pero no entiendo por qué tiene que esperar una "regularización" oficial para ir a Misa a su priorato de la FSPX cercano. Acaso no leyó los varios documentos vaticanos (el de los "8 de Hawaii", el de Mons. Perl, etc.) que expresamente declaran que cualquier fiel puede asistir a Misa en los prioratos de la FSPX sin cometer pecado alguno? Hasta indicaron que es admisible dejarles limosna.

Usted dice que ha hecho y se ha jugado mucho por la Misa tradicional. No lo dudo. Pero el primer servicio que puede prestarle a la causa de la Tradición (y a usted mismo) es ir a Misa, en ligar de esperar cómo los doctores de la ley encuentran la cuadratura del círculo, y "regularizan" a la FSPX.

En cuanto al resto de sus comentarios desdeñosos y hasta despreciativos, creo que confirman que a Usted le vendría muy bien acercarse a Misa tradicional (como a todos nosotros, que quede claro). Aproveche que puede confesarse "regularmente" por permisión de Su Santidad, antes de que termine el Año de la Misericordia.

Que Dios lo acompañe.

Pedro de Portocarrero, desde Moguer

Anónimo dijo...

Lo de las "Marías de las Mantillas" estuvo bueno.
Le concedo.

Martín Karadagián.

Anónimo dijo...

Exacto, Wanderer.
Pero entonces por qué desear una regularización?
Dejémosla así como esta!
Con lo esencial y sus añadiduras más o menos potables, que lo perfecto no es posible entre las cosas creadas, como bien piensa el Pensador.

Martín Katadagián.

Anónimo dijo...

Mucho deseamos esa regularización, pero no tanto por el bien de la Fraternidad —que en efecto goza de buena salud— como por el bien y el honor y la exaltación de Nuestra Santa Madre la Iglesia. Porque la actual situación pone de manifiesto la prevaricación de nuestros pastores y resulta una ignominia para la Iglesia.

Y también por el bien de las almas, que se acercarían a la Tradición en mayor número y sin los escrúpulos que hoy les inculcan los pastores con alma de lobos. Aunque esto de que se acerquen más almas parece que no les gustaría a algunos laicos lefes, que están muy contentos de ser pocos y andan espantando a los recién llegados.

Anónimo dijo...

Al que me indica que me acerque a la Misa tradicional para hacer un "favor" a la Tradición, le comento que generalmente asisto al rito bizantino (así que no hay necesidad de achacarle gracia de mala calidad al Novus Ordo). Pero en el rito romano me siento definitivamente en casa.

Habitualmente no soy despectivo, sino lo contrario. Tengo experiencia en trato con gente y fieles de todo tipo y procedencia, pero cuando se les vuela el altímetro y percibo cómo nos miran a los que no comulgamos ni con el capillismo ni con el partidismo congregacional, entonces pierdo la elegancia rápidamente.

La metanoia la necesitamos todos, en eso estamos de acuerdo.

Johnny Allon dijo...

No hay que prestar atención a los números en caso del IVE porque es neocon pero si la SSPX es un éxito de vocaciones es signo de la gracia

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer,
el planteo de los Cuatro Cardenales solicitando la aclaración de la doctrina, sigue levantando temperatura:
“Acta formal de corrección de un grave error”
Lo curioso es que a la gran masa de los católicos esto no les importa. De hecho, ni se han enterado. Ni tampoco les interesa enterarse. Yo me empiezo a preguntar qué es lo que les interesa a la gran masa de los católicos. ¿Les interesa algo?. ¿Creen en algo?.

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer,
consulto al foro, porque realmente no lo sé: ¿cómo están encuadradas en la Argentina, ante la Ley y ante el Ministerio de Trabajo, las tareas de un párroco y sus condiciones laborales?.