viernes, 2 de diciembre de 2016

¿Qué leer?


¿Qué leemos? ¿Qué damos a leer a nuestros hijos? 
Son estas preguntas recurrentes cuya respuesta no pareciera demasiado difícil de elaborar: basta con un listado. Sin embargo, no siempre es tan simple, los listados no siempre están a mano y, mucho menos lo suelen estar los libros recomendados.
Aquí les dejo algunas sugerencias -muy pocas-, que seguramente los lectores del blog podrán completar:
1. Lecturas para niños: Se acaba de abrir un blog llamado De libros padres e hijos, cuyo autor es Miguel Sanmartín Fenollera (hermano de la conocida autora). Allí se proponen y discuten los libros que pueden darse a leer a los niños según sus edades.
2. Lecturas para jóvenes y adultos: Nunca está demás insistir en la página Et voilà de Jack Tollers, que sigue actualizando y agregando textos (el último, Retrato de G.K. Chesterton, de Dale Ahlquist).
El blog Exscriptor publica buenos libros, perfectamente editados, y en formato electrónico para ser leído en cualquier dispositivo. Hace ya dos meses que no aparece nada... esperemos que se reactive.
3. Lecturas teológicas y filosóficas: Existe un sito llamado Biblioteca del seminarista. Aunque todos sabemos que los seminaristas suelen tener una más que escuálida, en este caso es bastante completa. Hay de todo: cosas muy buenas y otras muy malas, pero vale la vena darse una vuelta.
El sitio decano es, sin embargo, la gran biblioteca Génesis, mantenida por los rusos, benefactores indiscutibles de la humanidad. Aunque la mayor parte es bibliografía científica y en inglés, es asombroso lo que allí se puede conseguir.
4. Y no nos olvidemos de la música, porque también es importante saber qué podemos escuchar. Lo mejor que conozco es Mare nostrum, con una enorme colección de música e, incluso, breves introducciones y comentarios sobre los temas. Y tenemos también el blog Euouae, aunque hace tiempo que ya no publica.

Y para pregustar, aquí va un breve texto recién traducido por Tollers:



La Virgen de Irlanda

por G.K. Chesterton


Estando en Irlanda hace una punta de años, una vez oí una historia sobre cómo alguien, encontrándose en una zona rocosa del país, se topó con una bellísima mujer portando un niño. Y al preguntarle por su nombre contestó simplemente: “Yo soy la Madre de Dios, y este es Él mismo, y es el niño que todos al fin han de querer.” Nunca olvidé esta historia y hace poco repentinamente se me vino a la memoria, tantos años después. 
Ocurre que estaba buscando una imagen de Nuestra Señora que quería donar para la nueva parroquia de nuestro vecindario, y en una de las más famosas santerías de Londres, se me mostró una variedad de muy bellos y a menudo muy caros ejemplares… Pero, no sé por qué, me sentía un tanto fastidioso, por primera vez en mi vida; y sentía que una imagen en particular era demasiado convencional para ser sincera y aquella otra demasiado primitiva para el gusto popular… y finalmente terminé prosaicamente siguiendo al propietario de la tienda a un piso superior donde había una especie de depósito, lleno de paquetes y cosas parcialmente desempacadas, y me pareció de repente que allí estaba, entre las tablas, el aserrín y la viruta, tal como si estuviese en la carpintería de Nazareth. Dije algo y el propietario contestó de manera casual: “¡Ah, sí!, acabo de desempacarla; ni siquiera he tenido tiempo de inspeccionarla. ¡Viene de Irlanda!”.
Era una campesina y era una reina. Estaba descalza como cualquier niña irlandesa de las colinas; y con todo, no había nada meramente local en su sencillez. Nunca he sabido quien fue el artista y dudo mucho que alguien lo sepa; sólo se que es irlandés, y casi, casi, me da por pensar que debería saber quién es sin que se me lo diga. Sé de un hombre que camina millas y millas desviándose de su camino para visitar una vez más nuestra iglesia en la que está colocada esta imagen. Desde allí nos mira, a través de la iglesia, con una mirada intensa en la que hay algo de eterna juventud; y alguna vez me he sobresaltado, como si de hecho oyese su voz en el vacío: “Yo soy la Madre de Dios y este es Él mismo, y es el niño que al final todos van a querer”.
Tomado de la obra de Dale Ahlquist,
Common Sense 101, Lessons from G.K. Chesterton
2006, Ignatius Press, San Francisco.  
(Tradujo J. Tollers) 

18 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy lindo el texto. Pero me quedé con las ganas de ver la imagen.

Wanderer dijo...

Ya está agregada la imagen. Una mejor fotografía pueden verla en: http://www.littleflower.co.uk/Gallery/tabid/84/LGaid/6200/Default.aspx#

Walter E. Kurtz dijo...

Muchas gracias, Wanderer.

¿Alguna recomendación de libros (en papel), para regalar en Navidad y/o para leer en vacaciones?

Jorge Duarte dijo...

Gracias por este Aporte!

Anónimo dijo...

Para información sobre litaratura infantil y juvenil, un sitio diría imprescindible y que se actualiza constantemente.

http://www.bienvenidosalafiesta.com/

Lectosaurus Veloci-raptor(de textos)

Anónimo dijo...

Para un católico -mujer u hombre, anciano, adulto o niño- no estaría mal leer la Biblia. Leerla entera, al menos una vez en la vida. Pero si eso parece demasiado trabajoso, al menos ir leyendo algunos libros de la Biblia. Por lo pronto, es la única colección de textos que existe en la Tierra de la cual sabemos -fehacientemente- que fue inspirada por Dios. De ningún otro autor, por santo o talentoso que haya sido, nos consta que haya sido inspirado. Así que si Dios ha inspirado un libro a través del cual nos habla, no estaría de más leerlo.

Anónimo dijo...

http://4.bp.blogspot.com/_pJ-YO6lNcIw/R1BmySLwFPI/AAAAAAAAAF8/XgPWS9C5ylg/s1600-R/marystatue.jpg

Anónimo dijo...

A cincuenta años de la clausura del Concilio Vaticano II y mientras se lleva a cabo la segunda parte del Sínodo sobre la familia, cuya preparación suscitó una abundante polémica, las siguientes palabras de Mons. Marcel Lefebvre suenan más actuales que nunca:

“¿A dónde vamos? ¿Cuál será el término de todos los cambios actuales? No se trata tanto de guerras, de catástrofes atómicas o ecológicas, sino sobre todo de la revolución fuera y dentro de la Iglesia, de la apostasía, en fin, que gana pueblos enteros, antaño católicos, e incluso a la Jerarquía de la Iglesia hasta su cima. Roma parece sumergida en una ceguera completa, la Roma de siempre está reducida al silencio, paralizada por la otra Roma, la Roma liberal que la ocupa. Las fuentes de la gracia y de la fe divinas se agotan y las venas de la Iglesia canalizan por todo su cuerpo el veneno mortal del naturalismo.

“Es imposible comprender esta crisis profunda sin tener en cuenta el hecho central de este siglo: el segundo Concilio Vaticano. Creo que mi sentir en relación a él es bastante conocido para que pueda decir, sin rodeos, el fondo de mi pensamiento: sin rechazar en su totalidad ese concilio, pienso que es el desastre más grande de este siglo y de todos los siglos pasados desde la fundación de la Iglesia. En esto, no hago más que juzgarlo por sus frutos, utilizando el criterio que nos ha dado Nuestro Señor (Mat. 7, 16). Cuando se pide al Card. Ratzinger que muestre algunos buenos frutos del Concilio, no sabe qué responder; y al preguntarle un día al Card. Garrone cómo un «buen» concilio había podido producir tan malos frutos, me respondió: «¡No es el Concilio, son los medios de comunicación social!»

“Aquí, un poco de reflexión puede ayudar al sentido común: si la época postconciliar está dominada por la revolución en la Iglesia, ¿no es simplemente porque el Concilio mismo le dio entrada? «El Concilio es 1789 en la Iglesia», declaró el Card. Suenens. «El problema del Concilio fue asimilar los valores de dos siglos de cultura liberal», dijo el Card. Ratzinger. Y explica: Pío IX con el Syllabus, había rechazado definitivamente el mundo surgido de la Revolución, al condenar esta propuesta: «El Pontífice romano puede y debe reconciliarse y acomodarse con el progreso, con el liberalismo y con la civilización moderna» (N° 80). El Concilio, dice abiertamente Joseph Ratzinger, ha sido un «Contra Syllabus» al efectuar esta reconciliación de la Iglesia con el liberalismo, particularmente por medio de la «Gaudium et Spes», el más largo documento conciliar. Así se deja la impresión que los Papas del siglo XIX no supieron discernir en la Revolución de 1789 la parte de verdad cristiana asimilable por la Iglesia. ¡Una afirmación así es absolutamente dramática, sobre todo en la boca de representantes del magisterio de la Iglesia! De hecho y esencialmente ¿qué fue la Revolución de 1789? Fue el naturalismo y el subjetivismo del protestantismo, traducidos en normas jurídicas e impuestos a una sociedad todavía católica. De allí la proclamación de los derechos del hombre sin Dios; de allí la exaltación de la subjetividad de cada uno, a expensas de la verdad objetiva; de allí el poner en el mismo nivel todas las creencias religiosas ante el Derecho; de allí, en fin, la organización de la sociedad sin Dios y sin Nuestro Señor Jesucristo. Una sola palabra designa esta teoría monstruosa: el liberalismo”(Mons. Lefebvre, “Le destronaron”, Introducción).

https://exurgedomine.wordpress.com/2015/10/31/a-cincuenta-anos-del-concilio/

Genjo dijo...

Tiene usted amigos y colaboradores verdaderamente estimables, sr. Wanderer. Basta asomarse a las tertulias de don Gabino.
Abusando de la confianza que me da al ofrecerme el sillón de su sala, me atrevo a hacerle una sugerencia que los compromete: Que nos haga cada uno, de vez en cuando, un comentario sobre algún libro que esté leyendo o que haya leído y lo haya marcado.
Ya sé que éste no es un blog sobre lecturas y que es a usted a quien corresponde administrarlo, pero creo que no le quedaría mal una correspondencia con sus contertulios, en la que comenten sus lecturas, ahora que la literatura epistolar ha decaído tanto.
Bueno; es una idea. Y cada uno, además de administrar su blog, "administra" sus amistades.
Encantado de saludarlo.

Anónimo dijo...


" La Biblia de la Condesa de Segur " y otros libros de ella , alimentaron mi infancia y la de mis hermanos , hermanas , primos y primas .......Y creo que todavía , no se han pasado de moda ......( No se si se consiguen hoy )

P.S.

Anónimo dijo...

Off-topic:
caí por casualidad en unas declaraciones recientes de Lord Jonathan Sacks, ex-Rabino Jefe de las Congregaciones del Commonwealth. Actualmente es miembro de la Cámara de los Lores. Es increíble la claridad mental y la valentía con la cual expresa algunas verdades que todo el mundo se niega numantinamente a ver: Europa se está extinguiendo biológicamente, y esto ocurre por la destrucción de la familia, que ocurre por la secularización. Y además -agrega el rabino- Europa no podrá integrar a los inmigrantes. Porque Europa ha perdido su memoria, y por tanto ha perdido su identidad. Y al no tener identidad, los inmigrantes no tienen nada a lo cual integrarse. Me pareció brillante. (Cierto: alaba figuras del Iluminismo. Ok. No le pidamos perfección. No es un católico tradicional. Es un rabino judío ortodoxo).
Lord Jonathan Sacks

Anónimo dijo...

Gracias por la imagen, Wanderer. Hermoso rostro. Virtuoso.

Anónimo dijo...

¿Alguien sabe si ya se publicó la segunda parte de la biografía del P. Castellani de Randle ?
Agradeceré la respuesta en este blog.

Anónimo dijo...

Para que un sacerdote, con nombre y apellido, diga lo que dice el Padre Santiago Martín en este artículo, y no tenga miedo de ser misericordiado, tiene que saber algo que nosotros no sabemos. Por ejemplo, que la suerte ya está echada, y que el 'grupo de los cuatro' ya ha decidido ir a fondo, cualquiera sea el costo que deban pagar:
El silencio administrativo da la razón a quienes han hecho las preguntas

Carlos Daniel dijo...

Buenas tardes a todos por aquí. me permito recomendar este sitio, lo sigo hace tiempo y es realmente bueno, a parte de subir libros en PDF de gran valor, pone extractos de los mismos en publicaciones casi diarias y también el propio administrador del blog escribe, sobre todo temas de filosofía, se declara tomista convencido. Creo que hasta un par de libros ha publicado. En fin, un buen descubrimiento que espero les sirva. Aquí el link:

http://itinerariummentis1.blogspot.com.co/

Walter E. Kurtz dijo...


El que aún no lo haya leído (o el que tenga que hacer un buen regalo de Navidad), no dude con La Restauración de la Cultura Cristiana de John Senior. Hoy el diario La Prensa se ocupó de él en dos notas:

"Cómo vivir la fe al abrigo del mundo".

"Un pionero del tradicionalismo".

Pueden preguntar en Vórtice.

Anónimo dijo...

Leyendo el diario LA NACION encuentro la noticia de la destitución del estado clerical de un sacerdote de la diócesis de San Isidro, y se detalla una importante trayectoria en la jerarquía a nivel nacional.

Martin Ellingham dijo...

www.obrascatolicas.com