viernes, 17 de febrero de 2017

Avisos parroquiales


1) Se cumple este año una década del Motu Proprio Summorum Pontificum del Papa Benedicto XVI con el que, luego de más de cuarenta años de injusticias,  se permitió que la Santa Misa en rito romano tradicional pudiera ser celebrada nuevamente por cualquier sacerdote y no se privara ya más a los fieles de ese tesoro de la Tradición.
Por tal motivo, la peregrinación que realizan anualmente a Roma las comunidades de sacerdotes, religiosos y fieles laicos ligados a la Santa Misa Tradicional revestirá en esta ocasión un carácter especial. Se está organizando desde Argentina un grupo que viajará para este acontecimiento, aprovechando la oportunidad para conocer profundamente los lugares de la Urbe más significativos para nuestra fe y nuestra cultura. En cuanto la información esté disponible, la haré conocer por este medio.

2) Nuestro amigo Jack Tollers acaba de publicar en su sitio Et voilà una nueva traducción. Se trata esta vez del artículo Acerca de la solemnidad: una cuestión esencial por Peter Kwasniewski. Una nueva e interesante mirada a la crisis litúrgica que sufre la Iglesia desde el Concilio Vaticano II. 

1 comentario:

Alberto Althaus dijo...

Acerca de la solemnidad: una cuestión esencial por Peter Kwasniewski. Ya que lo leímos hagamos un aporte. No se encuentra una definición de solemnidad pero están los elementos para la comprensión de la necesidad de un culto grato a Dios. ¿Por qué es necesario un culto grato a Dios? Siguiendo a Fosbery porque a través del culto se produce un proceso de inculturación de Cristo en la sociedad, es decir, el principal elemento que permite transir de Cristo el Mundo es el culto a Dios para crear una cultura católica y una civilización católica, eso significa que el culto no es una cuestión humana sino principalmente divina. Por supuesto un culto a Dios debe ser lo más adecuado posible a la dignidad de las tres Personas de la Trinidad y ello supone cierta excelencia y perfección en la forma de llevar adelante el culto lo que genera una necesaria solemnidad, porque son necesarios, por parte de los hombres que participan de la misa, seriedad y cuidado en las cosas divinas que terminan generando una atmósfera de solemnidad y dando lugar a un específico ritual que, por otra parte, no es un producto o construcción meramente humano sino principalmente divino y, por lo tanto, en gran medida dado por Dios a la Iglesia de allí que no puede ser modificado arbitrariamente. Así, que a diferencia del autor creemos que la solemnidad es el resultado de la necesidad de dar un culto lo más excelente posible para que sea grato a Dios instituido en gran medida por Dios, ello supone que el culto está inspirado por Dios y no puede ser cambiado de cualquier forma sin afectar la validez y eficacia del mismo. Por supuesto, hay cuestiones que se tratan solamente de manera circunstancial en el artículo, por ejemplo, la reducción de los méritos al rendir a Dios un culto tan lleno de deficiencias como la misa del Nuevo Orden, los méritos para la salvación y la santidad disminuyen y como el culto es una forma de oración y de adquirir la gracia, el acceso a la gracia se ve dificultado en cierta medida y la misa no produce los frutos convenientes y necesarios para evitar un proceso de inculturación del pecado en la Iglesia y en el mundo y el proceso de anticristianismo que lleva a una crisis que puede ser final.