jueves, 25 de mayo de 2017

Aclarando


El último post ha dado lugar a varios malentendidos debido probablemente a la redacción. A fuer de ser conciso, quizás haya perdido claridad. O puede deberse también a que un buen número de lectores no estén de acuerdo con lo pienso, y están en todo su derecho. Valgan sin embargo, algunas precisiones.
El equívoco que me resulta más urgente deshacer es que se piense que estoy atacando al cardenal Burke. Lo que textualmente escribí en este sentido fue: “Lo que podría haberse constituido como eficaz oposición fue pulverizada por las torpezas del cardenal Burke...”. Por la posible “eficaz oposición” que no se dio, me refería a algo que ya había comentado en estas páginas: muchos obispos y curas del montón, que aún conservan la fe católica y aman a la Iglesia, podrían haber tomado una actitud de resistencia más o menos activa, o pasiva, a Francisco, sin demasiadas estridencias pero tampoco sin claudicaciones. Se levantó la figura del cardenal Burke al que todos vimos, y muchos ven aún, como un paladín contra los estropicios del pontífice. Y la verdad es que al purpurado no le falta valentía para decir las verdades que hay que decir pero, a la vez, no podemos negar que sus dos maniobras más mediáticas y prometedoras -las dubia y la rebelión de la Orden de Malta-, no pasaron de asonadas y terminaron en derrotas. ¿Quién de esos obispos y curas se animará ahora a asumir una figura de resistencia activa? Muy pocos, por temor a ser identificados con el perdedor. No nos engañemos con nuestro clero y nuestro episcopado: muy contados son los capaces de embarcarse en la nave de los derrotados.
Conste que no estoy festejando estas derrotas: simplemente estoy constatando un hecho, por más doloroso que sea. Y, en todo caso, señalo que sendas derrotas eran perfectamente previsibles: Bergoglio jamás iba a contestar las dubia porque no tiene ninguna obligación de hacerlo, merced a los famosos privilegios y exageraciones del “papado romano” que nos ha llevado a esta situación. Y como expliqué detalladamente aquí y aquí, la rebelión de la cúpula de los caballeros de la Orden de Malta fue de una gran torpeza que lo único que consiguió es hacer desaparecer la misma Orden y todo lo poco o mucho de bueno que tenía.
Como afirmo también en la entrada, el papa Francisco no tiene oposición a la derecha. Dicho de otra manera, nosotros no existimos ni contamos como oposición. La semana pasada, el periódico italiano La Verità publicó un artículo en dos grandes páginas titulado: “La galaxia de los católicos que se oponen al Papa”. Los invito a darle una mirada aquí, y podrán ver que todos los “opositores” son, en el fondo, blogs. Para Bergoglio solo cuenta la Realpolitik y, por eso mismo, los opositores no somos más que vapor virtual. No tenemos fierros; ni uno solo, si consideramos la situación desde un punto de vista estrictamente humano. ¿Qué poder de fuego tiene el cardenal Burke? Algo podía quedarle cuando era Patronus de la Orden de Malta, pero ahora no es más que un purpurado boyando en el espacio exterior al Vaticano. ¿Qué poder de fuego tiene Mons. Athanasius Schneider? Solamente el preciado e indispensable ministerio que viene cumpliendo desde años, y que consiste en consolar y animar a los fieles de medio mundo. Y paremos de contar. No tenemos más obispos que al menos nos consuelen.
Les propongo un ejercicio de imaginación: ¿Qué pasaría si la semana próxima el cardenal Burke convoca a todos los católicos descontentos con los desastres que Francisco está ocasionando en la Iglesia, a marchar a la plaza de San Pedro a demostrar su oposición? ¿Cuántos irían? ¿Ustedes, yo? Facilitemos las cosas. Supongamos que la idea fuera demostrarse frente a los obispados de todas las ciudades episcopales del mundo, para ahorrarnos el viaje a Roma. ¿Cuántos irían en Buenos Aires? ¿Cuántos en Córdoba? ¿Cuántos en Salta? ¿Cien, doscientas personas? 
Frente a una situación de debilidad extrema como es la nuestra, me parece que debemos extremar la prudencia en cada uno de los movimientos que hacemos porque, con las mejor de las intenciones, podemos arruinar las mejores causas.
Con respecto al Prof. Roberto de Mattei, guardo por él el más profundo respeto. Es un intelectual reconocido, con una sólida trayectoria y un historiador indiscutible. En este blog publiqué una larga reseña, escrita por Jack Tollers, sobre su libro sobre la historia del Concilio Vaticano II, que prueba suficientemente mi admiración por su obra.
Pero el Prof. de Mattei es un académico, y yo también lo soy, y en el ámbito académico los disensos son habituales y nadie se extraña u ofende por ello. Y yo disiento con un punto de su  estrategia. Me parece muy bien su crítica fundada sobre el papa Francisco, y yo hago humildemente lo propio desde está bitácora, pero no me parece apropiado su discurso enardecido con el que promueve iniciativas en las que se embarcan mucha gente de buena voluntad y que están destinadas al más rotundo fracaso. Es cuestión de repasar páginas como Rorate Coeli o Adelante la Fe para comprobarlo. Valga como ejemplo el llamado público que hizo a comienzos de marzo para que el orbe católico se levantara pidiendo la dimisión de Mons. Vicenzo Paglia y de Mons. Marcelo Sánchez Sorondo, como pueden ver aquí. Yo soy el primero que quisiera ver a esos dos bribones de patitas en la calle y convertidos en párrocos en alguna periferia existencial pero, ¿alguien por ventura pensó acaso que esa iniciativa podía tener el más mínimo viso de éxito? ¿Alguien supuso que los obispos y párrocos animarían a sus fieles a firmar la nota pidiendo su destitución? ¿Alguien pensó que se podían reunir un número mínimamente significativo de firmas? Y, aún si se consiguiera, supuso alguien que el Santo Padre cedería y expulsaría de sus puestos a estos dos prelados? ¿Qué sentido tuvo entonces la propuesta? ¿Qué ganamos? Nada. Se logró más bien que los francotiradores ajustaran su puntería y se aumentaran las bajas. Creo estar en todo mi derecho en disentir en este sentido con el Prof. di Mattei, y creo también tener el derecho a expresarlo.
Algunos comentarios criticaban también que hubiera sacado de los favoritos al blog de Mundabor. No fue el único que desapareció y la razón es muy sencilla: Mundabor “no cambió”, como bien dicen algunos, sino que más bien se radicalizó y su religión se convirtió en atacar al papa Francisco por todos y cada uno de sus actos, y hacerlo del modo más extremado, disparatado e imprudente que pueda imaginarse. A mi entender, su autor se dejó ganar por la ira, y como ya escribí hace algunas semanas, ese es un peligro del que todos debemos cuidarnos, porque la ira es una emoción que, cuando se convierte en pecado, nos enceguece el entendimiento, y ya no vemos; pura y simplemente “sentimos” o, como diría Santo Tomás, “padecemos”. Y no me vengan con que se trata de la “santa ira” porque eso no es más que confundir virtud con vicio.
En pocas palabras, Mundabor se convirtió en un fundamentalista, y el fundamentalismo es uno de los peligros más graves y más cercanos en el que podemos caer durante los tiempos de crisis y de guerra como el que estamos viviendo. Hay que ser “fundamentalista”, en todo caso, en la defensa de la fe, pero no en el ataque o defensa de una persona, por más papa y por más impío que sea.
Queda aún otro punto que aclarar y es el que señala Lucardo (a quien agradezco su lectura atenta a pesar de sus disensos y sus críticas claras y respetuosas, como corresponde a caballeros cristianos): cambié mi opinión sobre Bergoglio y me estaría convirtiendo en francisquista. No es así en absoluto y ratifico todo lo que he dicho en este blog desde el 13 de marzo de 2013. Pero me explayaré sobre este tema en una próxima entrada.

49 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando se dijo que la Iglesia quedaría reducida a un pequeño rebaño en los tiempos postrimeros se quiso decir eso. Y eso es lo que está pasando a estar a lo que ocurre de un modo inocultable.
Uno que aspira ser de la barra "Vinieron todos, ¡qué pocos son!

Anónimo dijo...

Un par de cosas:
A ver si se ponen las pilas los vagos del Sillicon Valley y habilitan el tema de los comentarios como los audios del guasapo.
Otra: No estuvo buena la de F en el avion sobre medugorjjjje????

Lefe Estepario dijo...

Mattei, con los respetos que merece, es preso de la mentalidad de “cruzada” propia del mundo TFP. Las críticas teológicas a Francisco son atenuadas frente a las críticas sobre sus posturas políticas y económicas. Al final siempre términos en la reductio ad Marx. Todo es culpa del comunismo (y añada masonería, judaísmo, etc.).
Basta hacer el paralelo histórico: Monseñor Lefebvre siempre enfatizó la lucha anticomunista, pero entendió –y actuó en consecuencia- que los problemas dogmáticos y litúrgicos eran el fundamento de la crisis en la moral personal y social. Plinio estableció su dicotomía simpe “revolución-contrarrevolución” y no salió de allí, creando una suerte de Economía de la Salvación propia que parece haber infectado en mayor o menor grado a quienes formaron parte de sus filas.
Si es cierto que en el último año y medio han surgido muchos tradis de última hora, los unos obsesionados con Bergoglio hasta lo enfermizo, los otros inmersos en una exaltación “catolicista” (no católica) de aparicionismos, medallas y profecías de los últimos tiempos. Es muy difícil no ver en ello una ideología más que la fe apostólica.

Anónimo dijo...

"malentendidos", querido Wnaderer, no "malos entendidos". Excelente entrada; es muy difícil, como bien dice Ud., ejercer la crítica justa y razonada sin tomar el camino de Mundabor de la ira.

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer,
Me da la impresión de que cualquier táctica o estrategia de Burke o de cualquier otro para resistir al Papa Francisco habría fallado. Y creo que esto es así porque los que queremos de algún modo ‘resistir’ al Papa Francisco -o a sus novedades- somos, como mucho, el 0,01% de los católicos del mundo. Somos un número insignificante, despreciable. No hay manera humana posible de que podamos mover ninguna aguja.
La mayoría (la casi totalidad) de los católicos está encantada con este Papado. Y no ven nada de malo en la Comunión a los divorciados, no ven nada de malo en la relaciones pre-matrimoniales, no ven nada de malo en las parejas convivientes, no ven nada de malo en la anticoncepción, no ven nada de malo en las relaciones homosexuales, no ven nada de malo en que se bendigan uniones gay, y -eventualmente- no verán nada de malo en que se celebren matrimonios católicos gay. Aún se les dificulta aceptar el aborto y la eutanasia. Pero ya llegará.
La mayoría de los católicos tampoco ve nada malo en que los luteranos comulguen, en las celebraciones litúrgicas conjuntas, en los rezos con budistas, y demás. Sencillamente no ven que allí haya problema alguno. Y no lograrían entender por qué esas cosas nos enojan.
Y la mayoría de los católicos no hace esas cosas porque sean gente mala, que hoy se haya levantado deliberadamente a ejercer el mal. No. Es que la mayoría de los católicos, y nosotros, pertenecemos a religiones distintas. Completamente distintas. Tan absolutamente distintas, con concepciones de Dios tan excluyentes, que hasta es difícil que podamos sentarnos en una mesa a hablar del tema. La gran mayoría de los católicos (clero incluído) adora -de facto- al Hombre. Y no les entra en la cabeza por qué habrían de oponerse a todas las cosas anteriores, que son tan de sentido común, y que hacen a una convivencia amable en la sociedad moderna.
El único hilo tenue (pero indestructible) que nos mantiene unidos con la gran mayoría de los católicos, es que nosotros creemos que Roma conserva la totalidad de los Sacramentos, y que el Papa es el legítimo Sucesor de Pedro. Fuera de eso, tenemos tanto en común con ellos como con los budistas tibetanos. Y si me apuran, menos aún.
El único paralelo histórico que se me ocurre con la presente situación es el Reino de Judá antes de su destrucción por los babilonios. Tenían el Templo, tenían los sacrificios, tenían la Torah, tenían la casta sacerdotal que se remontaba patrilinealmente hasta Aarón. Pero cada uno adoraba lo que quería en ‘los sitios altos’, y hacía su vida según le parecía. Sólo quedaba algún Profeta aislado -como Jeremías- intentado avisar, y siendo castigado por perturbar. Y ya se sabe cómo terminó eso.

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer, vaya por delante mi reconocimiento a su gran labor con esta web, que sido desde hace algún tiempo.

Sin embargo, entrando en el contenido del artículo, llama la atención que en el análisis, que subyace en las aclaraciones -como en los anteriores al respecto-, está ausente la dimensión sobrenatural de la Iglesia y la batalla real que estamos librando. Es un análisis a mi juicio perfectamente aplicable a un partido político, sin embargo los cristianos estamos llamados a tener una visión completa de la realidad y a discernir los signos de los tiempos.

En el Fórum por la Vida organizado por Voice of the Family, la pasada semana en Roma, el cardenal Caffarra en su intervención, puso de manifiesto que la legitimación del aborto, que ennoblece el homicidio humano, y el ennoblecimiento de la homosexualidad, que niega la verdad del matrimonio, son una obra satánica en el hombre, y son las dos columnas del desafío que Satanás está lanzando a Dios para construir una anti-creación real, en la que se llama bien al mal y luz a las tinieblas, y de la que se expulsa al Creador.

Otro interviniente en el Fórum, el P. Linus Clovis, presidente de Family Life International Nueva Zelanda, en la misma línea, reconoció que no estamos combatiendo contra “la carne y la sangre, sino contra los principados, contra los poderes, contra las reglas del mundo, contra las huestes espirituales de maldad en los lugares santos”. Y señaló que la advertencia profética de Juan Pablo II sobre el surgimiento de una "anti-Iglesia" que predicaría un "anti-Evangelio" se está cumpliendo hoy en día por los líderes de la Iglesia Católica, incluso en los niveles más altos.

Creo que esta realidad la constatamos la mayor parte de los que seguimos esta web. Y hoy, la Iglesia Católica y la anti-Iglesia coexisten en el mismo espacio sacramental, litúrgico y jurídico. Esta última, que viene de antes y se ha vuelto más fuerte con el actual pontificado, trata de inducir o forzar a los fieles a adherirse y convertirse en promotores y defensores de una ideología secular.

En una situación tan difícil hay pocas batallas humanas que ganar dentro de la Iglesia, pero no todas las batallas que se pierden son fracasos. Bergoglio no ha contestado a la “Dubia” (no podía hacerlo sin renunciar a su hoja de ruta), pero nadie puede negar que su presentación pública ha constituido un bien, ya que ha significado un verdadero revulsivo en toda la Iglesia y la confirmación en la Fe para muchos.

En todo caso, nuestra principal misión hoy es preservar la Fe Católica y dar testimonio de la Verdad, y como bien dijo el P. Clovis, combatimos, como los apóstoles, tomando a los mártires por nuestro modelo y a Cristo Jesús como nuestra recompensa.

Wanderer dijo...

Anónimo de las 15:12: Totalmente de acuerdo con usted. Como digo en el post, nuestra situación desde el punto de vista terrenal es desesperado. Por eso mismo no descarto que estemos siendo los actores de los últimos tiempos anunciados por las profecías. Pero aún así, debemos ser "astutos como serpientes, y prudentes como palomas".

Wanderer dijo...

Anónimo de las 13:27: Claro que tiene razón en todo lo que dice. Somos apenas un pequeño, o pequeñísimo, rebaño. Y por eso mismo, creo que es más necesaria que nunca la prudencia: no hacer ruido ni agitar los matorrales, porque lo único que logramos es llamar la atención y seguir perdiendo cabezas. Porque nosotros -los laicos-, no corremos demasiado peligro, por ahora al menos. Quienes lo corren son los sacerdotes fieles que aún quedan dispersos en todo el mundo. Y nosotros los necesitamos.

Anónimo dijo...

Creo que fue Belloc el que escribió que "un día la Iglesia se despertó arriana".

La situación es similar. Cuando Dios lo decida, surgirá un hombre políticamente sensato (porque la solución es política, aún cuando ante la ausencia de un Emperador el asunto se torna más que difícil) que convencerá a quienes hay que convencer de que la Iglesia institucional perdió la Fe.

Atentamente

Evaristo Prim dijo...

¿Consideraría usted a Antonio Caponnetto como alguien que tiene un discurso enardecido y una cierta ojeriza o tirria con el Papa?

Anónimo dijo...

El panorama que pintan los comentaristas de las 13:27 y 15:12 coincide con la conocida predicción del P. Meinvielle en De la cábala al progresismo, Editora Calchaquí, Salta, 1970, pp. 461-463:

"Sin embargo, no hay dificultad en admitir que la Iglesia de la publicidad pueda ser ganada por el enemigo y convertirse de Iglesia Católica en Iglesia gnóstica.

Puede haber dos Iglesias, la una la de la publicidad, Iglesia magnificada en la propaganda, con obispos, sacerdotes y teólogos publicitados, y aun con un Pontífice de actitudes ambiguas; y otra, Iglesia del silencio, con un Papa fiel a Jesucristo en su enseñanza y con algunos sacerdotes, obispos y fieles que le sean adictos, esparcidos como "pusillus grex" por toda la tierra.

Esta segunda sería la Iglesia de las promesas, y no aquella primera, que pudiera defeccionar. Un mismo Papa presidiría ambas Iglesias, que aparente y exteriormente no sería sino una. El Papa, con sus actitudes ambiguas, daría pie para mantener el equívoco. Porque, por una parte, profesando una doctrina intachable sería cabeza de la Iglesia de las Promesas. Por otra parte., produciendo hechos equívocos y aun reprobables, aparecería como alentando la subversión y manteniendo la Iglesia gnóstica de la Publicidad.

La eclesiología no ha estudiado suficientemente la posibilidad de una hipótesis como la que aquí proponernos. Pero si se piensa. bien, la Promesa de Asistencia de la Iglesia se reduce a una Asistencia que impida al error introducirse en la Cátedra Romana y en la misma Iglesia, y además que la Iglesia no desaparezca ni sea destruida por sus enemigos (7).

Ninguno de los aspectos de esta hipótesis que aquí se propone queda invalidado por las promesas consignadas en los distintos lugares del Evangelio. Al contrario, ambas hipótesis cobran verosimilitud si se tienen en cuenta los pasajes escriturarios que se refieren a la defección de la fe."

Cita extraida de otra más amplia en:
http://info-caotica.blogspot.com/2013/10/bergoglemas-publicitarios.html

Anónimo dijo...

Bad informeishon, Wanderer. Más que "astutos como serpientes, y prudentes como palomas", prudentes como serpientes y sencillos como palomas. :)

Fuenteovejuna dijo...

No hay duda que una golondrina no hace verano, lo que no comparto es que el Cardenal Burke haya sido derrotado. Lo mismo pienso del profesor De Mattei. Hace pocos días se publicó un reportaje suyo sobre el nihilismo donde asegura que, pese a que el Papa no contestó las dubia, puede asegurar que son muchos los cardenales que apoyan a los cuatro que lo intimaron a hacerlo. Y no sólo eso,luego de haber hablado con algunos de ellos afirma "lo que si sé es que en los próximos meses (esto) quedará claro".
Es evidente que De Mattei es un hombre bien informado y con muchos contactos, de modo que si asegura que en los próximos meses este asunto de las dubia quedará claro es porque sabe de qué esta hablando.
Hace 40 años la Virgen le dijo al padre Stefano Gobbi que la Iglesia sufrirá el cisma más terrible de todos los tiempos y todo indica que Bergoglio puede tener el triste privilegio de llevarlo a cabo.
Sería conveniente no olvidar que Lutero también inició una protesta en soledad, y pese a haber sido condenado por hereje 500 años después llegó un Papa que le dio la razón.
¿Hay o no hay motivos para suponer que un cisma revolotea sobre nuestras cabezas como la espada de Damocles?

Wanderer dijo...

Fuenteovejuna: qué quiere que le diga... Prefiero lo que dicen los Evangelios a lo que le dijo la Virgen al P. Gobbi. Y prefiero la realidad cruda de los hechos a las buenas intenciones de De Mattei: hasta ahora, ningún cardenal hizo público su apoyo a Burke.

Wanderer dijo...

Evaristo Prim: De ninguna manera. El Prof. Caponnetto tiene una prosa vívida y sus críticas al papa Francisco gozan de esa característica. Y cada palabra que dice está sopesada y documentada.
Pero más alla de todo eso, Caponnetto no llama a ninguna cruzada ni propone ninguna desatinada acción concreta. Expresa lo que piensa y lo que siente.

Curro Estévez dijo...

Parecemos militares de un mismo ejército hablando de tácticas sobre un mapa, peleando entre nosotros porque nos parecen desacertadas todas aquellas que no son las mías, sin reparar (aunque lo sepamos) que nos enfrentamos a fuerzas que nos superan y que ninguna táctica humana es lo suficientemente válida y eficaz para derrotarlas pues nos ganan en número y en armamento.
El enemigo es otro, el que está enfrente, aunque dentro de la misma Iglesia, y la gravedad y magnitud del problema son tales que debiéramos estar convencidos que sólo lo arreglará una intervención directa del Señor, la cual se producirá a su debido tiempo.
Pero hasta tanto esto ocurra no debemos reprobar las acciones de los valientes por temerarias o ingenuas que nos parezcan. Aprendamos de los mártires, que siempre resultaron unos estúpidos para sus coetáneos.

Hermenegildo dijo...

Wanderer: que el Papa tenga "la potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, y que puede siempre ejercer libremente" (canon 331 C.I.C.) no es ningún privilegio ni exageración del "papado romano"; es algo que pertenece a la Tradición constante de la Iglesia.

Anónimo dijo...

http://catapulta.com.ar/?p=3333

CARTAS NAUSEABUNDAS (Y Bergoglio es cómplice o irresponsable)

“La presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, recibió, esta tarde, una carta del ....(léase bergoglio), enviada mediante la Nunciatura Apostólica en Argentina.

La misiva del S....(otra vez léase bergoglio) responde una carta de Hebe, fechada el 14 de abril, en la que le transmite su deseo de que visite al país y le cuenta detalles de los 40 años de las Madres.

Aquí, ambos textos:

Buenos Aires, 14 de abril de 2017

Queridísimo ......( un vez más léase bergoglio):

Te escribo para decirte cuánto te necesitamos todos. La estamos pasando muy mal, el país parece una montaña que se cae a pedazos como cuando sucede un terremoto.



..




aaaaaaahhhhhhhhhh......jajajajajajajajajajajjajajajajjajajajjajajajjajajajajajjajajjjajajajjajaja

Profesor Neurus dijo...

Curro Estévez:
si las acciones son temerarias deben ser reprobadas.
Aquí no se analiza la intención sino los hechos. La temeridad no es una virtud. La imprudencia tampoco.

Anónimo dijo...

Que te re tiro las patas!!! Excelente comentario! Nunca tan de acuerdo!

Wanderer dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Prefiero lo que dicen los Evangelios a lo que le dijo la Virgen al P. Gobbi.

sos un idiota

Wanderer dijo...

Hermenegildo, cuando hice mención al "papado romano" no me refería al canon que usted cita sino a la hipertrofia sufrida por el papado a partir de la segunda mitad del siglo XIX.
Sin embargo, y ya que lo menciona, tengo mis dudas acerca de que "la potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, y que puede siempre ejercer libremente" forme parte de la "Tradición permanente de la Iglesia". Para dar una respuesta fundada tendría que estudiar más seriamente el tema. Pero mi opinión es que tal potestad comenzó ha ser "construida" en la iglesia occidental a fines del siglo XI. Es decir, que estaríamos restringiendo la Tradición a los últimos 900 años. ¿El primer milenio no cuenta?
(Y pido que no me vengan con el cuanto del "arqueologismo" es un rótulo facilista. Antes, lean lo que efectivamente quiso decir Pío XII cuando uso ese término en la "Mediator Dei").

Hermenegildo dijo...

Wanderer: todavía en vida del último apóstol, San Juan Evangelista, los cristianos de Corinto acudieron al Papa Clemente Romano para resolver sus disputas. No acudieron a San Juan, que era un apóstol, sino al Papa de Roma. El Papa tenía ya entonces jurisdicción sobre toda la Iglesia.

Igualmente, los concilios de los primeros siglos no se consideraban válidos sin la aprobación del Papa; he ahí el caso del canon 28 del Concilio de Calcedonia.

Anónimo dijo...

Por ahí arriba dicen que los católicos están encantados con este Papa, y es realmente verdad, porque están imbuidos del pensamiento de que el hombre tiene derecho a todo, si es gay pues pobre hombre y que lo siga haciendo,y así en todas las cosas. Hoy en día no nos entra en la cabeza que Dios está por encima, nos hemos aferrado tercamente a los Derechos Humanos y llegamos al ridículo, incluso pensamos que un vago de siete suelas tiene derecho a una vivienda digna, y hay que proveersela como sea. Y no es que alabe el capitalismo pero se mira mal al que trabaja mucho y se compra una buena casa. Yo he llegado a oir a curas decir que no se debe de trabajar tanto y que los padres tienen que estar de ocio con los hijos. ¿cuándo ha sucedido eso?. Porque en España y en otros países occidentales, antiguamente en el campo los matrimonios trabajaban de sol a sol y no se pasaban el día jugando con los niños.
Pero a lo que iba la mayoría de los católicos están encantados con este Papa, porque lo ven como el libertador de la opresión de las leyes divinas que eran injustas, ahora todo está bien, no hace falta esfuerzo ni para ganar el sustento diario porque este Papa está siempre criticando a los perversos capitalistas, como si estos perversos capitalistas a los que yo no quiero hacerlos santos, pero al menos crean puestos de trabajo y tampoco hace falta esfuerzo espiritual para alcanzar el cielo, porque este Papa ya les ha abierto aquellas puertas estrechas del Paraíso que San Pedro como era muy exigente las tenía cerradas.

Wanderer dijo...

Hermenegildo, el recurrir al papa cuando los conflictos no podían resolverse en las comunidades o diócesis, es ciertamente parte de la Tradición. Al ejemplo que usted cita, podríamos agregar muchos otros. La sede romana se comportaba como unea especie de "tribunal de última instancia" cuando los conflictos no se resolvían en los "tribunales inferiores", que eran las diócesis, arquidiócesis y concilios provinciales.
Y es verdad también lo de la necesidad de la aprobación del papa a los cánones de los concilios ecuménicos.
Pero ninguna de esas dos afirmaciones implica la "la potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, y que puede siempre ejercer libremente". Son cosas distintas. Y le pongo un caso bastante conocido que tuvo lugar en el siglo IX: el papa del momento nombró directamente al obispo de Soissons, que era una diócesis que integraba la provincia eclesiástica de Reims, cuyo metropolitano era Hicmaro. Éste no aceptó el nombramiento arguyendo que ese función le correspondía al arzobispo y no al papa. Este hecho, que está perfectamente documentado y estudiando, muestra que hasta el siglo IX al menos, el papa no solamente no tenía potestad universal inmediata sobre los fieles, sino que ni siquiera la tenía sobre los obispos.
Y fíjese también que en algunos países como Suiza, el papa nombra a los obispos de algunas diócesis a partir de una terna que le presenta el cabildo catedralicio. No sé si aún se respetará este derecho y mucho menos creo que sería bueno respetarlo viendo el estado del catolicismo suizo, pero el hecho es que el papa no siempre tuvo la famosa potestad universal e inmediata.

Anónimo dijo...

http://noticias.perfil.com/2017/05/24/el-papa-le-bajo-el-pulgar-al-cuestionado-arzobispo-zecca-trama-oculta/

Anónimo dijo...

Algunos critican en demasía al Papa. Por ejemplo, dicen que no recibe a los tradicionalistas, pero no es así, en este video está de lo más contento con ellos:
https://www.youtube.com/watch?v=HyI3pYQqdNQ

Rex Mottram

Anónimo dijo...

Y a todo esto...¿quién te crees que sos? ¿Quién sos para decir que tenes dudas sobre la potestad papal a la que se hace referencia? Sos un cero a la izquierda wanderer igual que todos los aquí presentes (entre los que obviamente me incluyo). Ni si quiera un hombre como Monseñor Lefebvre se atrevió a cuestionar esa autoridad y venís vos a plantear dudas al respecto. ¡Por favor! Estás en un derrape descontrolado ya.
Como cada vez que te tocan el orgullo no creo que lo publiques, bajo la excusa del comentario inapropiado claro está.

Wanderer dijo...

Estimado anónimo de las 12:14: Le agradezco su mensaje. Ilustra perfectamente lo quiero decir cuando hago referencia a los fundamentalistas.
Yo no cuestiono nada. Yo señalo un hecho histórico. Usted cierra los ojos a los hechos, recurre a un cuestionable argumento de autoridad y se deja ganar por la ira. Entre eso y un jihadista no hay mucha diferencia.

Bruno dijo...

Esimado Wanderer:

El hecho de que la potestad ordinaria del Papa es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia es una doctrina de fe definida (inter alios) por el Concilio Vaticano I.

Juan Pablo II hizo un buen resumen aquí de la cuestión:

https://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/audiences/1993/documents/hf_jp-ii_aud_19930224.html

Si es doctrina de fe, por definición tiene que formar parte de la Tradición de la Iglesia desde el siglo I, aunque sea implícitamente, y no puede ser "construida" después.

Otra cosa muy diferente es que en los primeros siglos apenas se ejerciera (entre otras cosas, porque el estado de las comunicaciones lo hacía casi imposible). También hay que tener en cuenta, como recuerda el mismo Juan Pablo II, que esa potestad inmediata no sustituye la de los obispos y que el hecho de que sea ordinaria no quiere decir que su finalidad sea ejercerla de forma habitual. A todo eso conviene sumar que la potestad se puede utilizar mal, imprudentemente, etc. y probablemente se haya utilizado mal en bastantes ocasiones.

No veo, sin embargo, que como católicos podamos negar la potestad en sí ni su pertenencia a la Tradición perenne de la Iglesia.

Un saludo.

Lefe Estepario dijo...

Me parece que se invoca inadecuadamente contra el argumento del Wanderer lo dispuesto en el Vaticano I sobre la potestad del Papa. A mi no me parece contradictorio, pues el Pontífice no podría ser la “última sede” de la Iglesia si no tuviese jurisdicción sobre todas los fieles, pues de no ser asì siempre podría infiltrarse la herejía conciliarista o regalista.

Lo que no se entiende es la importancia del principio de subsidiariedad en la Iglesia, al igual que en la sociedad política, que supone respetar la escala de jerarquías naturales (los cuerpos intermedios) o de derecho divino (el Episcopado). El Papa es un gobernante al estilo de un rey medieval, por cuanto ejerce poder supremo pero no puede suplantar a los Obispos o convertirlos en meros nuncios, y no al estilo de un déspota oriental o un “Fûhrer” del catolicismo.
Además, no debe olvidarse que el Vaticano I fue un Concilio interrumpido que no alcanzó a abordar todo lo relativo a la constitución divina de la Iglesia.

Anónimo dijo...

Increible el video del Papa con los tradicionalistas. No sabía que le caían tan pero tan bien...

Carlos

Raúl Benjamín dijo...

No es eso don Wanderer, es que está gozando explicando a Bergoglio estratega, y eso duele.

Wanderer dijo...

Bruno, le agradezco los datos. El texto que referencia de Juan Pablo II es sintético y completo, con todas las referencias al Denzinger.
Y es verdad lo que usted dice: si es doctrina de Fe, tiene que formar parte de la Tradición.
Lo curioso es que esta autoridad de "pascendi, regendi ac gubernandi", que fue definida en el Concilio de Florencia, hasta donde se, fue aceptada por las iglesias orientales aunque luego de retractaran. Si hubiese sido un invento absoluto de la sede romana, nunca la habrían firmado. Estaba en la Tradición evidentemente.
Yo creo que la cuestión pasa por la interpretación que se manifiesta en el uso que se hace de esa potestad.

Johannes dijo...

Puede ser conveniente recordar que la constitución Pastor Aeternus en su capítulo 3 define este tema en los términos más fuertes:

Canon: Así, pues, si alguno dijere que el Romano Pontífice tiene tan sólo un oficio de supervisión o dirección, y no la plena y suprema potestad de jurisdicción sobre toda la Iglesia, y esto no sólo en materia de fe y costumbres, sino también en lo concerniente a la disciplina y gobierno de la Iglesia dispersa por todo el mundo; o que tiene sólo las principales partes, pero no toda la plenitud de esta suprema potestad; o que esta potestad suya no es ordinaria e inmediata tanto sobre todas y cada una de las Iglesias como sobre todos y cada uno de los pastores y fieles: sea anatema.

Personalmente, entiendo que esta doctrina se infiere directa y necesariamente del mandato "apacienta mis ovejas" que Nuestro Señor dio tres veces, con distintos matices, a Pedro en Jn 21,15-17. No le dijo "Supervisa a los otros pastores de mis ovejas, dirime las disputas que puedan surgir entre ellos, y preside las asambleas cuando se reúnan todos".

La doctrina del mero primado de honor es tan incompatible con este pasaje como el geocentrismo con las observaciones.

Anónimo dijo...

Anónimo de las 3:45,
Usted dijo: “porque este Papa ya les ha abierto aquellas puertas estrechas del Paraíso que San Pedro como era muy exigente las tenía cerradas“, y la verdad es que no creo sea exactamente así. No se ha eliminado el Pecado, sin más. Se ha cambiado -se está en proceso de cambiar- la lista de Pecados. Sólo eso.
Porque lo que el Mundo espera de la Iglesia (y del Papa), no es que decrete un ‘vale todo’, en el cual ya nada sería Pecado. No. Nada de eso. El Mundo vería con horror que el Papa diera su venia a abominaciones tales como la tala del Amazonas, o el exterminio de alguna especie de ballena. Lo que el Mundo quiere de la Iglesia (y del Papa) es que ésta bendiga su sistema de valores Humanista, que no es otra cosa que el ‘sentido común’ de las elites europeas y norteamericanas. Lo que se espera de la Iglesia es que ésta descarte sus viejos Mandamientos dados por Dios, y que vista con ropajes religiosos los nuevos mandamientos Humanistas.
Entonces la Iglesia deberá, por ejemplo, condenar como gravísimo Pecado todo ataque contra Gaia, la Madre Tierra. Pero deberá también eliminar todo atisbo de condena a cualquier tipo de actividad sexual consentida entre adultos. Y la Iglesia deberá abrazar el Ecumenismo, porque este nos llevará al deseable objetivo de la Paz Universal y de la Hermandad entre los Hombres, y ese objetivo tan noble no se puede hacer peligrar por sostener que unas determinadas creencias -demostrablemente falsas- son superiores a otras. Es este el camino que el Mundo exige que la Iglesia siga. Y, según parece, es este el camino que muchos miembros del clero están empeñados en hacerle seguir a la Iglesia.

Anónimo dijo...

Johannes,
bien, está claro. Pero entonces el Papa Francisco tiene todo el derecho de hacer con los fieles lo que le venga en gana. Y protestar contra eso no sólo será improcedente, sino que aún será pecaminoso.
Y también podrá decidir lo que le venga en gana de la doctrina. Si tomamos por un lado que el Papa goza de potestad suprema, plena, inmediata y universal y, por otro lado, que no hay ser sobre la Tierra que pueda juzgar a un Papa vivo y reinante por herejía, entonces tendremos que si el Papa decide que los divorciados vueltos a casar pueden comulgar, entonces es que pueden comulgar, y no hay nada más que opinar. Se baja la cabeza, se obedece, y a otra cosa. Y si mañana el Papa nos informara que habrá matrimonio religioso para gays, pues idem. Habrá matrimonio religioso para gays. Y que el aborto no es pecado, pues también, que no es pecado. Roma locuta, causa finita.

Johannes dijo...

Al de las 22:42:

No, hombre, no! El Papa NO puede definir lo que le venga en gana en materia de fe o de costumbres, y la Iglesia PUEDE juzgar a un Papa vivo y reinante por herejía. En este tema hay que tener bien claros dos puntos:

1. Resistir a un Papa y/u obispos herejes en lo que deban ser resistidos no es cisma, en tanto se reconozca la validez de sus investiduras y se los obedezca en todo lo que deben ser obedecidos, o sea en todo lo que no sea contrario a la fe.

2. El Papa sigue siéndolo hasta que la Iglesia lo declare públicamente hereje y dicte un "vitandus" (evitar al hereje, Tito 3,10). Por supuesto hay que definir de qué manera la Iglesia hace esto, si a través de un Concilio autoconvocado a ese solo efecto o a través del Colegio de cardenales. El punto es que no hay deposición automática por profesión de herejía, aunque ésta sea pública. Sostener eso es sedevacantismo. La única discrepancia entre los teólogos es si la deposición necesita el "vitandus" o si la declaración pública como hereje por parte de la Iglesia es suficiente.

El tema es tratado extensamente en este artículo de los autores de un libro reciente refutando al sedevacantismo que fue prologado por Mgr. Fellay (el libro, no el artículo):

http://www.trueorfalsepope.com/p/whyfr.html

Martin Ellingham dijo...

“Lejos de mí negar que todas y cada una de las verdades de la fe cristiana, tal como son interpretadas por anglicanos o católicos, rebosan por todos lados problemas intelectuales que, personalmente, me veo incapaz de resolver, pero nunca he logrado ver la relación entre captar esas dificultades —con toda la pasión imaginable y con todas las ramificaciones que se les quiera buscar— y admitir dudas sobre la doctrina de que tratan. Tal y como yo lo veo, diez mil dificultades no hacen una sola duda” (Newman).
Saludos.

Martin Ellingham dijo...

Meterse en la historia del dogma del Primado requiere una acribia teológica que no poseo. Una clave que me ha ayudado a comprenderlo mejor, superando dificultades, es la distinción entre el Primado y su ejercicio. Como sucede en tantos ámbitos de nuestras vidas; como le pasa a quien posee una arma en su casa pero no la dispara o sólo la usa pocas veces para defenderse.
En la consulta de las fuentes de la historia del Primado en el primer milenio, habría que aplicar la distinción apuntada, para que no se confunda la doctrina del primado (distinguiendo además doctrina enseñada por la Jerarquía de doctrina recibida y vivida por el resto de la Iglesia) con el modo de ejercicio de la potestad primacial. Y esto no es nada fácil, porque la confusión de hechos con doctrinas, el dar carácter normativo a lo que es fáctico y epocal, es un error que siempre acecha.
Saludos.

Anónimo dijo...



Mundabor , después de leerlo dos veces ..lo descarte ....

Hermenegildo dijo...

Anónimo de las 22:42, el Papa tiene potestad plena y radical sobre el gobierno y la organización de la Iglesia, pero no sobre la Fe y el Derecho Divino.

Anónimo dijo...

La incapacidad de Festing, para ostentar el cargo de Gran Maestre, no tiene, en nada, que ver ni tocar al Cardenal Burke. El cardenal recibe solo arbitrariedades contra su persona, y seremos pocos, ciertamente, pero a Dios puede parecerle suficientes, El se sirvio de uno solo, Atanasio, y hoy nadie ni sabe ni recuerda los otros miles que se le opusieron. La Iglesia es de Dios y Dios actuara con su sabiduría que no es la nuestra.

Anónimo dijo...

Wanderer,
preguntas muy parecidas a las que se hace este foro se están haciendo otros, en este mismo momento, en otras latitudes. Por ejemplo OnePeterFive:
We have a more fundamental problem to solve. A prerequisite, if you will. It is simply this: are we even allowed to ask such questions in the first place? Is it acceptable for a Catholic to believe that a Roman Pontiff could be responsible for the dissemination of error, even in his non-official acts? Could a man who is elected pope be sufficiently steeped in Modernist thought or secular progressive ideology (even through no fault of his own) that his very worldview naturally skews in a direction that veers away from the horizon of orthodoxy towards which the Barque of Peter has always — and will always — chart her course?
¿Puede un católico criticar al Papa?

Anónimo dijo...

Anónimo de las 7:32,
Ok. Supongamos que el Papa, en uso de su potestad plena, excomulgara al Cardenal Burke por plantear las 'dubia' y no recibir plenamente la AL. Esa excomunión, ¿sería válida?.

Anónimo dijo...



Anónimo del 27 de mayo de 2017, 11:16

Suponga no más.....Pues no creo que sea materia para excomunión ...

Anónimo dijo...

Amigo Anónimo de 27 de mayo, 11:16.

San Atanasio, obispo, campeón de la Fe en su combate contra el arrianismo, fue perseguido, desterrado diecisiete años de su sede apostólica y excomulgado por el papa Liberio, que mantuvo una posición ambigua respecto a esta herejía. Como ve, ha habido en la historia de la Iglesia alguna excomunión injusta, y así, el perseguido es doctor de la Iglesia y santo, y el perseguidor no sabemos dónde está.

No hay que preocuparse por el cardenal Burke, también él es un campeón de la Fe Católica y está demostrando que es capaz de soportar la persecución con humildad y entereza. Más vale preocuparse por la salvación eterna del perseguidor y rezar por su conversión.

Anónimo dijo...

¿Se puede criticar a un Papa?

El catecismo de la Iglesia Católica exige la obediencia al Papa. Pero cuando la voluntad de éste estuviera en conflicto con la divina, la "auctoritas pontificia" sería menos, porque “cada potestas –como enseña santo Tomás de Aquino– recibe validez de su conformación al bien”. La ley suprema de la Iglesia, dice el código de Derecho Canónico, es la "salus animarum" (Salus animarum, suprema Ecclesiae lex), y el primer bálsamo para las almas es la verdad, a la que está sometida el mismo Vicario de Cristo. El código de Derecho Canónico (núm. 212) pide a los fieles, por una parte obediencia a los pastores y, por otra, les reconoce el derecho de expresar reservas “sobre lo que concierne al bien de la Iglesia”.

San Roberto Belarmino, jesuita, cardenal, doctor de la Iglesia, defensor de la doctrina ante la reforma protestante, que escribió dos catecismos y numerosas obras de apologética, en su obra "De Romano Pontífice" dice: «Así como es lícito resistir al Papa que ataque al cuerpo, es también lícito resistir al que ataque las almas, y especialmente al que intente destruir la Iglesia. Afirmo que es lícito resistirlo: no obedeciendo sus órdenes y evitando que se cumpla su voluntad».

Y aún más. El también cardenal Tomás Cayetano, dominico, teólogo, consejero papal, que ayudó al papa León X a redactar la bula "Exsurge Domine" dirigida a contrarrestar la reforma luterana, manifestó que el axioma “Ubi Petrus, ibi Ecclesia” (Donde está Pedro, está la Iglesia), «Es válido sólo cuando actúa y se comporta como un Papa, porque “Pedro está sujeto a los deberes del Oficio”, de otra manera, “ni la Iglesia está en él, ni él está en la Iglesia”».