domingo, 3 de junio de 2018

Bala de plata

 Lo que no parecía posible puesto que, pensábamos, desnudaría la miseria del papa Francisco y su falta de virtudes cristianas, sucedió el sábado último. Aceptó la renuncia de Mons. Héctor Aguer al arzobispado de La Plata y nombró en su lugar a Mons. Víctor “Tucho” Fernandez. Disparó una bala de plata que no matará al hombre lobo pero que será efectiva para matar lo mucho de bueno que quedaba en esa arquidiócesis y en su seminario, y también para asestar el tiro de gracia al episcopado argentino que quedará definitivamente marcado por la mediocridad y la insignificancia.
Tal como el mismo Mons. Aguer explicó en su homilía de despedida y como completaron otras fuentes, la renuncia fue presentada cuando cumplió 75 años, el 24 de mayo. Siete días después recibió la llamada del encargado de negocios de la Nunciatura para transmitirle las órdenes pontificias: Corpus Christi debía ser su última liturgia pública; se nombraba administrador apostólico a  Mons. Bochatey; debía irse de la arquidiócesis inmediatamente después de la celebración,  no podrá residir en ella como arzobispo emérito, ni tampoco deberá hacer el traspaso de la sede a su sucesor. Al finalizar la misa, el obispo ortodoxo que se encontraba presente, tomó el micrófono y le ofreció a Mons. Aguer su casa para alojarse puesto que, literalmente, no tiene dónde ir (sus planes eran retirarse el ex-seminario menor de La Plata).
Me pregunto si esta desembozada venganza y manifestación de la carencia no sólo de virtudes cristianas sino también humanas, e incluso de la más elemental caballerosidad que ha demostrado el papa Francisco, no será también una suerte de bala de plata para él mismo. Mons. Aguer tenía predicamento y era apreciado por la mayor parte de los fieles argentinos debido a la claridad con la que decía las cosas y su valentía en defender el Evangelio, que es justamente lo que los fieles buscan en sus pastores, y no encuentran. En pleno debate por el aborto, la voz de Aguer había sido particularmente clara, y los católicos que están librando una buena batalla encontraban en él un cierto liderazgo. Desplazarlo de un modo tan humillante provocará que muchos de esos fieles terminen de comprender quién es verdaderamente Bergoglio. 
¿Pero quién es el arzobispo electo de La Plata? Víctor Manuel Fernández nació en Alcira Gigena, una pequeña población de la provincia de Córdoba e hizo sus estudios religiosos en el seminario mayor de la arquidiócesis de Córdoba. Uno de sus compañeros de ese entonces, y ahora sacerdote en una diócesis cordobesa, me comentaba hace algunos meses: “Fernandez siempre se ocupó de botonear [es una expresión coloquial argentina que significa delatar o acusar a alguien]. Se unía a grupos de conversación donde se criticaba a los formadores, para luego ir a contárselo. Ese fue siempre su modus operandi en el seminario y en su vida presbiteral. Trepó haciendo de buchón del poder [expresión coloquial rioplatense que se aplica a una persona que delata a otra, denunciándola a sus espaldas o contando sus secretos]. Siempre estuvo del lado del poder, pero haciéndose el víctima: “Ay, padre Rector, cómo me preocupan mis compañeros que dicen tal cosa ... me preocupa que no tienen sentido eclesial porque fíjese lo que dicen de usted que es el rector…”; “Ay, monseñor, qué dolor que me producen los sacerdotes Fulano y Mengano. Cómo quisiera que tengan más sentido de unidad diocesana y eclesial , que no critiquen así al obispo (que es usted)”. Estas artes y un mediocre doctorado en teología conseguido en la Universidad Católica Argentina, lo llevaron a convertirse rápidamente en el valido del cardenal arzobispo de Buenos Aires, condición que aún ostenta y que ha ocasionado que en la curia vaticana se lo conozca como il coccolato, es decir, el consentido del papa. 
Como profesor en la Facultad de Teología porteña no se destacó particularmente por sus méritos intelectuales sino más bien por lograr, con ayuda de sus conocidas habilidades, convertirse en decano de esa Facultad en desmedro del padre Carlos María Galli, teólogo de referencia en Argentina, y a quien le correspondía naturalmente el puesto. Esto sucedió a mediados de 2008 y pronto lanzó su candidatura al rectorado de la Pontificia Universidad Católica Argentina. Fue propuesto en varias ocasiones para ese cargo por el cardenal Jorge Bergoglio, pero la Sagrada Congregación para la Educación Católica lo rechazó siempre no sólo por el modesto nivel académico del candidato, sino también por las dudas en cuanto a la ortodoxia de su doctrina. El padre Fernández, en efecto, había hecho declaraciones públicas bastante vidriosos y ambiguas cuando se discutía en el Congreso de la Nación la ley del matrimonio igualitario. Pero el arzobispo porteño no se dio por vencido, presionó a oficiales de la curia e incluso, viajó él mismo a Roma para lograr su propósito. Finalmente, el 15 de diciembre de 2009 Tucho Fernández se convertía en rector aunque el juramento de rigor, debido a la oposición romana, recién pudo efectivizarse casi dos años más tarde. 
El cardenal de Buenos Aires, que “es un dictador despiadado y vengativo”, [estas fueron las palabras de una prelado de la curia romana cuando aconsejó a los miembros del Consejo Magistral de la Orden de Malta que no reeligieran a frey Matthew Festing como gran maestre. Cf. Marcoantonio Colonna, The Dictator Pope, 2017] dos meses después de convertido en sucesor de Pedro, nombró al padre Víctor Fernández ordinario de la desaparecida arquidiócesis de Tiburnia, es decir, arzobispo in partibus, como un premio para él y una humillación para quienes se habían opuesto a sus intenciones. Esa venganza y humillación, propia de corazones pequeños y almas miserables, se coronó con la designación de Tucho como sucesor de Mons. Héctor Aguer, un teólogo de valía, uno de los pocos con los que contaba el episcopado argentino.

La amplísima producción bibliográfica del arzobispo electo de La Plata comprende título tales como Para liberarse del aburrimiento y la rutina (San Pablo, Buenos Aires, 2004); Para liberarse de esa sensación de debilidad interior (San Pablo, Buenos Aires, 2004) o Para mejorar tu comunicación con los demás (San Pablo, Buenos Aires, 2005). Es importante notar que, con excepción de un solo libro publicado en Herder, todo el resto de sus abundantes obras teológicas han sido publicadas en editoriales destinadas a la divulgación y que no exigen ningún tipo de referato o evaluación previa sobre lo que editan, procedimiento que garantiza la seriedad del trabajo. Es el caso de ediciones San Pablo o Ágape de Argentina, o Dabar y Palabra de México. Un rápido recorrido por los catálogos de estas editoriales permite corroborar, además que, en promedio, los libros escritos por Mons. Fernández tienen una extensión máxima de ochenta páginas.
  El libro insignia del teólogo pontificio es el titulado Sáname con tu boca. El arte de besar (Lumen, Buenos Aires, 1995), en el que Su Excelencia comienza explicando al lector:
Te aclaro que este libro no está escrito tanto desde mi propia experiencia, sino desde la vida de la gente que besa. Y en estas páginas quiero sintetizar el sentimiento popular, lo que siente la gente cuando piensa en un beso, lo que experimentan los mortales cuando besan. Para eso charlé largamente con muchas personas que tienen abundante experiencia en el tema, y también con muchos jóvenes que aprenden a besar a su manera. Además consulté muchos libros, y quise mostrar cómo hablan los poetas sobre el beso. Así, tratando de sintetizar la inmensa riqueza de la vida, salieron estas páginas a favor del beso. Espero que te ayuden a besar mejor, que te motiven a liberar lo mejor de tu ser en un beso. [p. 11]
Pese a los esfuerzos realizados, no he podido dar con un dato cierto sobre el factor de impacto de esta importante publicación, es decir, mediciones científicamente realizadas que muestren si, efectivamente, desde su fecha de publicación a esta parte, los jóvenes y adultos han aprendido a besar mejor, o si lo mejor de cada uno de ellos se ha liberado eficazmente a través de un beso. 

La ingente producción bibliográfica de Mons. Víctor Fernández y su calidad académica podrían poner de manifiesto que los curiales vaticanos comenten una gran injusticia calificándolo de coccolato (o chupamedias) del papa. Su cercanía al pontífice y la confianza que éste ha depositado en su capacidad teológica estarían plenamente justificadas. Y para ejemplo de esta hipótesis, propongo el siguiente párrafo de una carta escrita por Su Excelencia pocos meses después de la elección del papa Francisco y publicada en la revista argentina Vida pastoral:
No jodamos. Por favor, los que queremos estar con la gente no dejemos de reconocer los valores que encarna este papa Francisco. Hoy estos valores no son tan frecuentes. Dejémonos de joder. Podemos detenernos a encontrar el pelo en la leche y lo vamos a encon­trar. Pero en este mundo no existe la pureza absoluta y creo que estamos ante una oportunidad inmensa para volver a poner en el centro a Jesu­cristo y al pueblo que Dios ama. Las últimas declaraciones de Jalics, junto a la opinión de gente de iz­quierda con buena información, como Pérez Esquivel, Oliveira, Fer­nández Meijide, Navarro y otros, muestran que Bergoglio no cagó a nadie, no fue cómplice de la dicta­dura, no dejó de ayudar a ocultarse o a escapar a quienes se lo pidieran e intercedió por algunos en la medi­da en que podía, porque ni siquiera era obispo.
Es notable la capacidad literaria de Mons. Fernández que, en un breve párrafo, es capaz de conjugar verbos particularmente significativos y apropiados para su investidura de arzobispo, rector de una universidad pontificia, teólogo papal en funciones y ahora, arzobispo de La Plata, tales como “joder” o “cagar”. Recordemos que, en la lengua española y según el diccionario de la Real Academia, “joder” significa “practicar el coito” o “poseer sexualmente a una mujer” y, en el Río de la Plata es un modismo sumamente vulgar de expresar fastidio por algo. “Cagar”, por su parte, significa literalmente “evacuar el vientre”.
Alguien, con toda razón, podrá cuestionar si, como aquí se afirma, Mons. Fernández es quien oficia en la práctica de teólogo pontificio. El “teólogo de la casa pontificia”, o “maestro del Sacro Palacio” como era conocido tradicionalmente, es el dominico Wojciech Giertych, que resulta prácticamente desconocido para todo el mundo. Su función es asesorar el Sumo Pontífice en las cuestiones teológicas, asistiéndolo en la redacción de los documentos que emanan de su sede, tales como encíclicas, exhortaciones apostólicas, discursos, etc. Lo curioso es que en los documentos más importantes con los que el papa Francisco ha ejercido su función magisterial, fray Wojciech no solamente no ha tenido intervención alguna, sino que ellos reproducen literalmente párrafos completos de libros escritos por Mons. Victor Fernández. 
Detengámonos en el que quizás sea el documento pontificio más importante y controvertido del pontificado de Bergoglio: la exhortación apostólica Amoris laetitia. Tres de los parágrafos centrales -el 300, 301, 302 y 305- y que son los que han causado mayor inquietud y confusión en los fieles, contienen copias textuales de párrafos completos de las obras de Mons. Fernández, tal como Sandro Magister demostró fehacientemente.
Que en las encíclicas y documentos papales haya innumerables citas de otros autores debidamente referenciadas, es regla y norma. Y esto es así porque de esa manera queda claro a los fieles que lo que el Papa está afirmando no es nada nuevo -cosa que no podría hacer- sino simplemente explicitando de otro modo algún punto del Depósito de la Fe que la Iglesia ya poseía a través en las Escrituras y en la Tradición. Y lo hace siguiendo las enseñanzas de los Padres, doctores y pontífices que lo han precedido. 

También se sabe que, en general, no son los papas quienes escriben sus encíclicas sino los teólogos que lo asesoran, aunque el pontífice es quien da su aprobación y estampa la firma. Es lógico que así sea. El papa está envuelto en un sinnúmero de ocupaciones; pocas veces son teólogos o intelectuales y el magisterio es demasiado serio para escribirlo a la ligera. Los papas que escribieron sus propios documentos fueron pocos: León XIII y Benedicto XVI, entre los reciente, por ejemplo. Pero una cosa muy distinta es utilizar el método estudiantil de “cortar y pegar”, esperando que el profesor no se dé cuenta que se está cometiendo plagio. 
Otra posibilidad, y la más probable desde mi punto de vista, es que el mismo Víctor Fernández sea el que escribió el documento, o buena parte del mismo. Esto añade un elemento de preocupación más a todos los fieles católicos, puesto que nada menos que el autor del clásico Sáname con tu boca. El arte de besar, es quien establece la enseñanza de la Iglesia universal.
Concedamos una vez más el beneficio de la duda y supongamos que, en realidad, estas copias textuales de las obras de Mons. Fernández asumidas como propias por el papa Francisco no tienen pretensiones de convertirse en parte del magisterio ordinario y, por tanto, pueden ser desantedidas por los fieles. Pero no es así. El mismo arzobispo de Tiburnia afirmó en una entrevista a un diario italiano que: “El Papa está convencido de que lo que ya ha escrito o dicho no pueda ser castigado como si fuera un error. Por lo tanto, en el futuro todos podrán repetir esas cosas sin miedo a ser sancionados”. Tanto para Su Santidad como para su teólogo de confianza, lo que él dice, es palabra incuestionable y sagrada. 
Hagamos una última concesión. En definitiva, muchos monarcas a lo largo de la historia han tenido favoritos y han mostrados particular aprecio y debilidad por personajes que estaban muy lejos de lo que se requería para sus funciones. Podemos, entonces, perdonar al papa Francisco que tenga un coccolato al que, de vez en cuando, deja echar mano en su escritorio. 
Sin embargo, los estropicios que provoca Mons. Fernández a toda la Iglesia con sus pininos teológicos no pueden pasarse por alto. Durante el último sínodo sobre la familia fue nombrado por el Santo Padre vicepresidente de la comisión que redactó el documento final de ese encuentro. Días antes, y en conferencia de prensa, declaró: “El matrimonio cristiano es un ideal hermoso, pero cuando se habla de gradualidad se pretende decir que hay que tomar en consideración la realidad concreta de las personas que no pueden llegar a aquel ideal, por lo que hay que recordar esa categoría del bien posible evocada por Papa Francisco en la Evangelii gaudium, a la que hay que aspirar incluso con el riesgo de ensuciarnos en el lodo del camino”.
Esta pieza de teología del Riachuelo, o del Río Cuarto, merece alguna profundización. Sabemos que a la perfección cristiana a la que todos los cristianos están llamados se llega de a poco, a través de un camino que los maestros dividen en tres etapas, y supone la adquisición de virtudes, que son hábitos, y que, como tales, se adquieren gradualmente. Pero pareciera que Mons. Fernández confunde el estado de perfección cristiana o el estado de virtudes adquiridas con el estado de gracia. A la gracia –el Dios Uno y Trino habitando en el alma-, no se llega gradualmente: se llega o no se llega; se posee o no se posee; se encuentra o se pierde. El cristiano está en gracia o está en estado de pecado. Nunca hasta ahora la teología católica enseñó que se puede estar gradualmente en gracia; media gracia o un cuarto de gracia no son medidas teológicamente vigentes.
Mons. Víctor Fernández pretendía en esa conferencia de prensa, explicar por qué un divorciado que contrajo nuevas nupcias civiles y que, por tanto, vive en estado objetivo de adulterio, puede comulgar según lo enseña la nueva doctrina católica, y es porque aún no ha llegado al grado de “matrimonio perfecto” sino que se está acercando gradualmente a él. Esto quiere decir que su alma vive en un estado gradual de gracia, inferior al máximo deseable, pero la suficiente para poder recibir la sagrada eucaristía sin cometer sacrilegio.
Cuando Jesús salía para irse, vino un hombre corriendo, y arrodillándose delante de Él, le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” Jesús le respondió: Tú sabes los mandamientos: ‘No mates, no cometas adulterio, no hurtes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre.’ (Mc. 10, 17-19)
El Señor no le dijo al joven rico: “Mermale un poco al asesinato; de a poco andá dejando de cometer adulterio; gradualmente…”. Mons. Fernández está proponiendo y contaminando el magisterio pontificio, con una nueva teología basada en una nueva exégesis, el “gradualismo misericordioso”. Me pregunto hasta qué punto no se trata de una falsificación lisa y llana del mensaje evangélico cuya protección y cuidado es deber fundamental del obispo de Roma.
Este es el triste personaje que ocupará la sede platense. Francisco lo hizo.

39 comentarios:

G. S. Myngrown dijo...

Aunque tengamos el mayor respeto por las calidades intelectuales de Mons. Aguer y su trabajo en la arquidiócesis platense, no puedo evitar pensar que elogió cada vez que pudo al Romano Pontífice, negó cualquier diferencia con él, y defendió la supuesta ortodoxia de sus documentos. Si pensó que ese era su deber, se equivocó trágicamente. Y si creyó que eso le evitaría esta humillación, es aún peor, porque como él mismo dijo la última vez que lo escuché: "conozco al Papa desde hace cuarenta años". Debió imaginárselo. Todo esto es realmente triste

Anónimo dijo...

Pobre Mons. Aguer que se vé que creyó en las promesas de Bergoglio. Los que pudimos verlo de cerca los ultimos años hemos notado desde la angustia y desasosiego, hasta una tranquilidad y seguridad en los últimos meses, donde aseguró públicamente que al menos hasta Octubre estaría seguro en el cargo, y las ordenaciones que planeaba como su último acto se verían aseguradas por su posible sucesor (Ojea?) Pero Bergoglio lo "jodió"... y ahora el tucho será solamente "ocasión" de que actúe la única causa eficiente de la iniquidad, que es el mismo Jorge Mario. Primer paso, sacrificar a alguno de los pobres seminaristas fieles y pensantes que le queda a esa diócesis, con algunos curitas, en los altares de la "comunidad"..

Anónimo dijo...

Desde España leo de su mano, Don Wanderer, la situación de la Iglesia en Argentina. Y al hacerlo no puedo sino acordarme, para mi desgracia, de la situación de la Iglesia en España. Qué desastre, Dios mío, qué desastre...
Cada vez es más claro que Bergoglio ha venido a montar lío. Pero un lío que proviene y se alimenta de la Sombra. Que Jesucristo nos ampare.

Dark Henry dijo...

Se saben los motivos por los que Aguer presentó la renuncia tan pronto, teniendo todo un año para hacerlo?
Si esperaba algunos meses más quizas se muere Pancho y nos evita al degenerado éste en la catedral de La Plata...

catalpa dijo...

Me quedo con lo bueno porque lo otro es tan..., que hace daño sólo comentarlo.
Bendito obispo greco-melquita.

Anónimo dijo...

El obispo es ortodoxo. No greco melquita.

Anónimo dijo...

Con el mayor respeto: Aguer también jugo a la política. Poco después de la elección de Ratzinger como pontífice tuvo lugar la maniobra de pinzas efectuada por Aguer y afines de un extremo y el gobierno argentino del otro con el otrora jefe de Gabinete Massa que tenia el objetivo de remover a Bergoglio de la sede arzobispal. Luego, caída y fracasada la intentona, el grupo cercano al arzobispo Aguer comenzó a tejer redes de influencia que les permitieran impulsar a sus propios candidatos para las sedes episcopales vacantes: de aquella operación llegan Mollaghan a Rosario, Sarlinga a Zarate-Campana, Barbaro a San Roque y la sugestiva designación, la mañana del último día de Benedicto como pontífice, de Jofre Giraudo en Villa María. También el modo inhumano en que Melani fue eyectado de Neuquén y Rey de Zarate-Campana. Concluyo: los del otro grupo también han sido amigos de la intriga.

Anónimo dijo...

Sí yo fuera seminarista no me dejaría imponer las manos por este Obispo.

Anónimo dijo...

Aclaro de antemano mi dolor por lo que el infeliz le hizo a Mons. Aguer. Pero tengo que reconocer que es en parte algo de la propia política del vasco emérito. Aguer habló ortodoxamente (no siempre, en biblia por ejemplo, su postura es muuuy opinable.. por no decir otra cosa) pero en lo referente al gobierno, siempre tuvo a los progres de un lado a los que privilegió mucho, y a los "retrancados" del otro, a los que dejaba vivir porque le convenía tener un criadero de chivitos expiatorios a la hora de sacrificar. Baste el ejemplo de reunir a sus seminaristas o sacerdotes y largar palo tras palo por las "manías" litúrgicas (tema que él nunca entendió) las "puntillas afeminadas" o cosas por el estilo. Promovió a mediocres que no le hicieran sombra, despreciando a mentes brillantes (dos casos por lo menos en La Plata) a las que siempre dejó vivir al menos, pero dice Aristóteles en su ética a Nicómaco que es contrario a la justicia tratar a un igual como a un inferior, y no reconocer los.méritos del que sobresale. Aguer siempre se creyó la causa ejemplar de todo, y como al problema litúrgico no lo entendió mirándose en su propia esencia, prefirió que como él celebra la misa, así ha de celebrarse, etc.
Hombre que al menos dió a qué sospechar de que se deja manejar por los afectos, pues siempre tuvo grandes regalos para hacerles a los que él tiene cariño, sean del pelaje que sean,cuasi lefebvrianos o progresistas feminoides, el factor común fué la epidermitis que padece. Saruman ha dejado como auxiliar del trucho a su querido hijo Nicolás, y sabe el pobre,
Que si llega a decir "pío" nunca será titular de ningún lado, y la última esperanza de tener una mínima injerencia en la sociedad y la Iglesia argentina es que su propio coccolato lo lleve con él a la diócesis que ptobablemente nunca tendrá y le preste un rato el micrófono, de lo contrario, solo le queda que "La Nación" diario, le publiqué alguna carta de lector. Ahora... el pobre probó el amargor de su propia política, y no deja de ser triste. Porque esos defectos de Aguer los soportaríamos una y mil vidas más, en lugar de tener que sufrir al innombrable vestido de Blanco y su títere besuquero.
Atte. Aj.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con G. S. Myngrown.

No quiero hacer leña del árbol caído, pero si hay algo que Aguer debería haber hecho en esa Arquidiocesis era desarticular la tremenda camarilla de sacerdotes gays que siempre se han disputado y logrado los mejores puestos y parroquias. La fama legendaria de la Arquidiocesis de albergar en su seno una multitud de sacerdotes homosexuales seguirá. Y ojo, no es cuestión menor. Quién conozca un poquito el ambiente podrá darme la razón sin titubear. Es enorme el daño y el escándalo que esta camarilla rosa ha causado. Y siguen todos en sus puestos tan campantes.

Ojo: nobleza obliga: no se puede negar el bien que Monseñor Aguer le hizo a La Plata en muchísimos sentidos. Innegable.

Sin embargo me gustaría hacer notar de un elemento no menor, y decisivo en el sino que le ha tocado a Pocho: no haber promovido como auxiliar o coadjuntor a un sacerdote verdaderamente idóneo (y lo tenía a mano) es incomprensible. De Aguer se puede decir exactamente lo que se dice de Bergoglio: detesta a cualquier sacerdote o laico que le haga sombra. Tuvo la oportunidad de dejar un digno sucesor. Pero eligió de auxiliares a un discípulo suyo de San Miguel, más camionero que doctor, y a un tipito rengo con todas las características que la tradición humana le ha dedicado a los rengos.

Concuerdo que Aguer ha sido, in genere, de lo mejor que hemos tenido en la historia Argentina del episcopado. Pero todas estas contrariedades que le suceden no puedo dejar de atribuírselas en gran parte a su ceguera y obstinación.

Ya está, lo dije.

Sirius Black.

Anónimo dijo...

"Tucho" estudió en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora de Loreto de la cuidad de Córdoba, no en el de la Diócesis de Río IV. Sí era seminarista para la Diócesis de Río IV

Anónimo dijo...

Aguer es de esos a cuyo alrededor no crece ni el pasto. Con un terrible complejo de superioridad jamás logró forma un equipo, un colegio sacerdotal, discípulos, herederos. Con ombliguitis aguda, todo empezaba y terminaba en él. Basta observar los ejemplares sacerdotales que envío estudiar a Roma, pobres infelices que jamás podrán estar al frente de una clase universitaria y lo más importante: incapaces de formarse en una clase universitaria. Tuvo oportunidad de hacer obispo al padre Delgado pero su ego no le permitió hacer desde el gobierno pastoral algo bien. Efectivamente no sólo no combatió sino que permitió que creciera la trama rosa del clero platense. Parroquias, colegios, institutos, puestos y dineros todo en manos del clero gay. Abiertamente gay. Clero y seminario. Mientras tanto él seguía usando su pulcra mitra dorada y perorando de los amigos en el poder que tenía. Amigos que hoy no se acordaron de este otario. Murió como vivió. Lo que el hombre de blanco le hizo no es otra cosa que la que habitualmente él hacia. A cuántos sacerdotes y seminaristas destrató personalmente o a través de su querido e impresentable Nicolás?- Juntos destrozaron moral, física y psicológicamente a muchos sacerdotes y seminaristas de bien, no progresistas, no gays, que buscaban hacer bien las cosas. Muchos se fueron con gran cansancio moral. También su querido Sidders que usaba a antojo y provecho propio los fondos de la curia, autos de lujo y colección, administración de campos de la Iglesia platense como propios, su locura se plasmó en un vitraux en el colegio San Vicente de Paul que lo perpetuará a pesar del Trucho. Podríamos seguir infinitamente con este tipejo vulgar e insignificante pero ahora sólo importa saber qué hará con los caballos y las gallinas de guinea que mantenía con la plata de la curia. Conocidos y probados son los casos de malversación de fondos, o mejor dicho, de retención de fondos. Ahí podrían explicar qué hacían con la plata que conseguían desplumando al clero luego de obligarlos a testar a su favor. Operaciones en las que estaban involucrados no sólo los auxiliares sino también los formadores del seminario y algunos seminaristas. Hay un caso bastante reciente donde a través de una infame campaña de desprestigio digitada desde la curia se mancilló el buen nombre de un sacerdote que se negó a ceder al obispo un departamento que había sido legado por un sacerdote mayor que vivía en el seminario. A ese pobre sacerdote mayor le vendieron hasta la sepultura familiar en el cementerio local. También habría que preguntarse por ese manía de ocultar los abusos y la homosexualidad. Sacerdotes viviendo con hombres a pleno conocimiento de las comunidades parroquiales. Sacerdotes que desde el seminario mostraban una infame inclinación hacia el cariño y la lujuria con otros varones. Sacerdotes que buscaban seminaristas para sentir calor humano. Y mientras tanto Aguer brillaba con la pluma y la palabra, porque ese cote es digno de mencionar y reconocer. Lástima que no se gobierna ni con la pluma ni con la palabra sino con decisiones y hechos. Aguer y el hombre de blanco son lo mismo, el problema de estos ha sido siempre una cuestión de escala.

Silvia. dijo...

Qué decepción.

Anónimo dijo...

Aunque creo que el anónimo de las 2:42 tiene razón, creo que es importante tener en cuenta que Tucho es infinítamente peor.
Y también hay que decir que con todas las limitaciones del caso, en La Plata un sacerdote católico podía subsistir.

Gustavo dijo...

Muy bueno el artículo. Es un gran obispo. Sólo faltó que le diera duro también a Roma y sus secuaces. Siendo Obispo no tiene nada que perder: "Quien se avergüence de mi delante de los hombres Yo me avergonzaré delante de mí Padre".

Anónimo dijo...

Estimado, se vé que conoce usted muy bien algunas internillas eclesiásticas platenses de los últimos cinco años al menos... pero las mezcla confusamente y tira cañitas al aire, ¿a propósito? Da nombres precisos, y para hacer una cosa así, al menos establezca las conexiones lógicas entre dichos, hechos y personas... sino, yo lo tomo como amarillismo. Estoy de acuerdo con usted, porque hay hechos innegables pero, insisto, si vamos a poner tantos contrastes, iluminemos todo o lo dejemos en la penumbra total. Atte. Aj.

Anónimo dijo...

Don Wanderer, el título de su post es de lo más logrado.
Me he reído mucho con su ocurrencia, en medio de tanta pálida.

Es posible que no lo capte quien no maneja los detalles del "argot" porteño, pero es verdad: todo un "bala" para La Plata.
Puedo entender que algunos clérigos en La Plata estén exultantes con las noticias.


- malleus

Anónimo dijo...

Arzobispado de La Plata - Cancillería
Tenemos la alegría de anunciar que el día sábado 16 de junio, a las 16:00 hs., en la Iglesia Catedral, Mons. Víctor Manuel Fernández presidirá la Santa Misa de inicio de su Misión Pastoral como nuevo Arzobispo de La Plata.

Con tal motivo y para facilitar la participación de todas las Parroquias, grupos y comunidad arquidiocesana en general, se suspenden todas las actividades en las Parroquias, Capillas y Oratorios, durante la tarde de ese sábado 16 de junio.

Unidos en la oración por el nuevo Arzobispo y su nueva misión, los saludamos con afecto en María Nuestra Madre, esperando verlos junto a todas sus comunidades parroquiales, educativas y pastorales.

Mons. Alberto G. Bochatey, OSA
Mons. Nicolas Baisi

El próximo domingo 10/jun a las 12 hs. Monseñor Aguer celebrará la misa de despedida de la arquidiócesis de La Plata en la iglesia Catedral. Invitar especialmente a los laicos, religiosos y religiosas. Sabemos que es poco el tiempo para avisar pero es el tiempo que tenemos. Gracias por el esfuerzo.
Mons. Alberto Bochatey y Mons. Nicolas Baisi

Anónimo dijo...

AICA- (...) Por otra parte, el arzobispo emérito, monseñor Héctor Aguer, quien el pasado sábado al término de la misa y procesión del Corpus recibió una cálida despedida por parte del clero y de los fieles asistentes a la celebración, continuará residiendo en la curia platense todo el tiempo que juzgue necesario para fijar su nueva residencia. Así se acordó en el cordial encuentro que tuvieron ambos arzobispos tras el nombramiento pontificio.

Anónimo dijo...

No solo ya actualizó su Wikipedia sino que no figura el libro de los besos entre sus publicaciones.

Anónimo dijo...

El Boletín de Aica de hoy, 4 de junio, trae la noticia del nombramiento de Monseñor Bochatey como Administrador de la Arquidiócesis de La Plata (sede vacante) y agrega: “ el arzobispo emérito, monseñor Héctor Aguer, quien el pasado sábado al término de la misa y procesión del Corpus recibió una cálida despedida por parte del clero y de los fieles asistentes a la celebración, continuará residiendo en la curia platense todo el tiempo que juzgue necesario para fijar su nueva residencia. Así se acordó en el cordial encuentro que tuvieron ambos arzobispos tras el nombramiento pontificio.”
Alegra saber que prevaleció al menos la cordialidad.

El Piperiano de Mataderos

Anónimo dijo...

Wanderer, que efectivo que fue su post porque inmediatamente corrigieron los puntos que ud publicó:
-(Aguer)se puede quedar en La Plata todo el tiempo que considere necesario
-Se lo autoriza a tener una última Misa de despedida de la arquidiócesis.
Tan rápido corrió la noticia suya de las asechanzas de Francisco para con Aguer, que como dicen Mons Bochatey y Nicolás Baisi, "sabemos que es poco el tiempo para avisar" de esta última Misa.
Sin dudas, a Ud lo leen desde el mas allá y desde el mas acá.
(Qué miedo; pero valió la pena.)

Falstaff dijo...

Hay decisiones del Vaticano que parecen tomadas desde un simple sadismo.

Anónimo dijo...

Es indiferente mi estimado A.J. cotejar los hechos mencionados con las abundantes pruebas. Usted las conoce seguramente muy bien y a la sazón de muestra vale un botón. No tiene sentido presentarlas estimado camarada porque en definitiva "Aguer y el séquito ya fueron". Ambos deberíamos ocuparnos de regular nuestra papeleta de conchabo con en el Trucho. ¿No cree?.

Anónimo dijo...

Víctor Manuel Fernández: "El programa es 'Evangelii gaudium', pero en serio, no como slogan"
El Papa "sólo me dijo que cuide de cerca el Seminario y que pida luz al Espíritu Santo y me confíe"
¿Teme encontrarse con algunas 'resistencias' por parte del clero o de los fieles?
Siempre habrá. Pero mi estilo es buscar siempre los puntos de contacto. Espero lo mismo de la otra parte.
La noticia en
http://www.periodistadigital.com/religion/america/2018/06/02/victor-manuel-fernandez-el-programa-es-evangelii-gaudium-iglesia-religion-dios-jesus-papa-obispo-argentina-plata-papa.shtml#.WxLbPcq07F8.facebook

Pato Loco dijo...

Mucho de munición, poco de mineral. Más bala que de plata.

Anónimo dijo...

Anónimo del 4 de junio a las 15:30:

Ante la omisión que usted señala, algún académico se ocupó de actualizar la bibliografía de Víctor Manuel Fernández (arzobispo) en Wikipedia para que aparezca consignado el libro Sáname con tu boca. El arte de besar, Buenos Aires, Lumen, 1995, ISBN 950-724-510-3, incluyendo el texto de su "Presentación" (pag. 9).

Anónimo dijo...

Ante el hecho evidente -y nauseabundo- de la omnipresencia de sodomitas en las filas del clero católico, ¿no habría que pensar seriamente en ordenar sólo viri probati?.
Recuerdo las cosas -durísimas- que escribió sobre el celibato obligatorio el Padre Castellani en sus Cartas Provinciales, hace nada menos que 70 años.

Echenique dijo...

Muy buen artículo. La misericorditis abrazadora de gays, protestantes, ateos, musulmanes .., es la misma que persigue a muerte a los católicos, por su bendita rigidez. No los puede ver. Los odia.

Âνδρέας dijo...

Anónimo de las 7:35

Ciertamente, Castellani escribió lo que dices. Pero en ningún momento, entiendo yo, propuso algo como los "viri probati", ni sugirió siquiera que el celibato sea causa de homosexualidad ni otras degeneraciones como vemos.

Ahora, sobre la cuestión de los "viri probati" en sí... eso de "probati"... suena como si se creyera que por estar casados y tener relaciones (lo digo con elegancia) con una sola mujer, ya fueron inmunes de perversión... lo cual es manifiestamente absurdo.
Nadie es "vir probatus", en sentido absoluto, hasta que muere, hasta que deja la carne mortal. Otra cosa, evidentemente, es contar con los signos necesarios de virtud o deseo de virtud, digamos, con la materia para trabajar, con una naturaleza que pueda ser elevada por la Gracia... que es lo que no se hace, y por eso estamos como estamos.

Anónimo dijo...

A toda la Comunidad católica de la Arquidiócesis de La Plata

“Lleguen a ustedes la gracia y la paz en abundancia” (1 Pe 1, 2)

Les escribo con alegría, porque toda misión en la Iglesia es un regalo divino. Más allá de tantos límites y defectos, el Señor quiere hacer de mí un don para ustedes, de manera que se desarrolle todavía más la vida que late en la realidad diocesana. Confío poco en mis capacidades y mucho en lo que el Espíritu Santo quiera derramar a través de mi persona. Para eso me ha elegido y llamado.

Les acerco con esperanza estas sencillas palabras, porque el Señor Jesucristo, por medio del Santo Padre, me envía como sucesor de los Apóstoles. Así nos convoca, a ustedes y a mí, a sellar una alianza para que el gozo del Evangelio crezca en nuestras vidas y comunidades.

Me asombra que tantas personas ya me hayan escrito diciéndome que me esperan con afecto. Además, varios sacerdotes me aseguraron su respeto y colaboración. Esto me alienta y me reconforta, porque refleja una edificante actitud evangélica.

Pido a Dios que bendiga mucho a Monseñor Aguer y que premie todo lo que él dejó tras su paso por La Plata. Seguramente ustedes sabrán reconocer su entrega y su sabiduría. También agradezco a los dos obispos auxiliares y me da fuerzas saber que contaré con su valiosa ayuda.

A partir de ahora mi vida no se entiende sin ustedes. Por eso pronto comenzaré a visitar todas las parroquias y convocaré diversas asambleas.

El Santo Padre me permitió que viaje a Roma pocos días después de mi asunción, para recibir el palio arzobispal, que implica también una bendición para la Arquidiócesis y nuestra comunión con toda la Iglesia. Aprovecharé la ocasión para conversar con él acerca de esta misión entre ustedes.

Les pido por favor que nos mantengamos unidos en la oración, para que podamos realizar el proyecto del Señor con amor fraterno y pasión misionera, recordando las palabras de Jesús: “la felicidad está más en dar que en recibir” (Hch 20, 35).

A quienes puedan asistir, los espero en nuestra Catedral el sábado 16 a las 16 hs. cuando iniciaré el ministerio pastoral en la Arquidiócesis. 

Ruego a nuestro Padre Dios que conceda a cada uno de ustedes lo que más necesite, y confío esta nueva etapa de la Arquidiócesis en las manos de María, que tanto nos quiere.

Con todo cariño.

Mons. Víctor Manuel Fernández

Echenique dijo...

Se presenta como enviado de Dios, a través de Francisco, pero la misericorditis es un parásito que chupa la sangre de la Iglesia Católica para destruirla, es un cuerpo extraño, es ese pensamiento no católico que Pablo VI ya profetizó que llegaría a ser mayoritario dentro de la Iglesia. Lo que ninguno sospechábamos es que se haría con la cátedra de Pedro, para destruirl a Iglesia desde dentro y desde arriba. Que Dios se apiade de su Iglesia, plagada de lobos disfrazados de ovejas.

Anónimo dijo...

Me parece que hay que puntualizar un par de cosas. En lo personal, Monseñor Aguer me puede caer simpático, así como, pienso, que el Tucho es un impresentable.
Pero en este caso Bergoglio obró dentro de lo que son las prácticas normales y habituales de la Iglesia en las últimas décadas. Es más Bergoglio podría haber Sido mucho más duro sin llegar a exceder las prácticas comunes de sus inmediatos antecesores, por ej, podría haberle aceptado la renuncia a Aguer el mismo día en el que cumplía años (cosa que a veces se hace) y también podría haber nombrado hace un tiempo al Tucho como arzobispo coadjutor. Limitando mucho el margen de acción de Aguer. Bergoglio podría haber hecho todo eso y no se habría saltado los usos normales y habituales de la Iglesia posconciliar.
En definitiva, podemos criticar muchas cosas del obispo de Roma pero en este caso no se excedió en lo más mínimo. Estamos muy lejos de los habituales casos de prelados misericordiados.
La crítica debe ir por otro lado, haciendo hincapie en la poca idoneidad del Tucho.

SERGIO RAÚL CASTAÑO dijo...

Agrego un dato que confirma lo dicho por "Wanderer" respecto de lo que puede esperar el excelente Seminario de La Plata. En un reportaje hecho a Fernández por el periodista progresista José Manuel Vidal, publicado el 2 de junio, a la pregunta de si su comitente le había encomendado algo específico, el designado respondió: "Sólo me dijo que cuide de cerca el Seminario y que pida luz al Espíritu Santo y me confíe". Además de las recomendaciones espirituales aparece allí clara y explícitamente señalada la prioridad puesta en el Seminario. Sabemos lo que eso significa.

Anónimo dijo...

Monseñor Tucho asume el 16 del mes 6 a las 16 hs; amantes y cultores de la Gematría: Abstenerse.

Anónimo dijo...

Hay libritos de Mons Tucho Oscularius en que niega los milagros de Cristo, la inspiración divina de algunos libros de la Escritura (legendarios). Estaría bueno hacer una recención y darla a conocer p provecho de los fieles (para que vean que burro hereje tenemos de arzobispo )

Anónimo dijo...

No exagere amigo: este es una bestia, pero no es La Bestia de ninguna manera. Sería hacer agravio a la escritura

Anónimo dijo...

Respetado anónimo de las 0.04: Le cuento que no ha sido mi intención ni tampoco mi deseo realizar un agravio a la Escritura, lo cual siempre es un pecado. De todas maneras no me doy, de ninguna manera, agraviado por usted; por el contrario, reconozco su perspicacia apokalíptica al discernir en la asunción de Tucho el 666 de Ap 13, 18. De mi parte, sólo me limité a proclamar la Abstención de los gemátricos, mucho más modesto y limitado fue mi objetivo.

Walter E. Kurtz dijo...

Lo de Aguer llegó a los medios yanquis. ¡Y citan al Wanderer!

as well as from a piece published on the well-informed Argentine traditionalist blog, the Wanderer (not to be confused with the American Catholic newspaper of the same name).


[https://onepeterfive.com/respected-predecessor-of-new-la-plata-archbishop-tucho-fernandez-ordered-to-depart-his-diocese-immediately/]