lunes, 23 de julio de 2018

Vírgenes y mártires en modo #Francisco


Muchas son las modas que el pontificado del Papa Francisco está imponiendo en la Iglesia y algunas tienen ese gustillo tan propio del mundo posmoderno, de ese mundo que busca negar la evidencia, es decir, rebelarse por puro imperio de la voluntad contra la realidad que, en el fondo, no es otra cosa que rebelarse contra el Creador de esa realidad. 
Dicho de otra manera, el Santo Padre quiere que las cosas sean como él quiere que sean, y si no son así, peor para las cosas, porque él continuará imponiéndoles su jesuitica voluntad.  Él quiere que el pasto sea azul y aunque los prados con todas sus hierbas proclamen a viva voz que son verdes porque así los hizo el Creador, peor para las praderas y pastizales: por decreto o breve pontificio serán azules.
Veamos dos ejemplos de los últimos días. El 4 de julio se dio a conocer un documento de la Sede Apostólica titulado Ecclesiae Sponsae Imago, dedicado a regular el noble orden de las vírgenes, vocación de vida de muchas mujeres que permanecen solteras consagrando su virginidad al Señor pero sin pertenecer a ninguna orden religiosa (o prelatura personal). Se trata de una antiquísima institución de la Iglesia que en las últimas décadas cobró nuevo auge. Pues bien, nuestro Beatísimo Padre ha dispuesto, en un borbotón de puro voluntarismo que, para pertenecer al orden de las vírgenes, no hace falta ser virgen"... se tendrá presente que la llamada a dar testimonio del amor virginal, esponsal y fecundo de la Iglesia a Cristo, no se reduce al signo de la integridad física, y que haber guardado el cuerpo en perfecta continencia o haber vivido ejemplarmente la virtud de la castidad, aunque es de gran importancia en orden al discernimiento, no constituye requisito determinante en ausencia del cual sea imposible admitir a la consagración", dice en el número 88. Es decir, que el pasto es azul.
Posiblemente lo que no esperaba el Santo Padre es que las vírgenes consagradas se le levantaran en armas. Pocos días después de conocido el documento, la Asociación de Vírgenes Consagradas de Estados Unidos sostuvo que se encontraban "profundamente decepcionadas por la negación de que la virginidad integral es el fundamento esencial y natural de la vocación". “Es impactante escuchar de la Madre Iglesia que la virginidad física puede ya no ser considerado un prerrequisito esencial para la consagración a una vida de virginidad".
¿Y cómo no entenderlas? Esta política de inclusividad y misericordiosis propia del pontificado de Bergoglio se choca con los límites que fija la realidad. La situación me recuerda los conflictos que se están ocasionando en deportes como el hockey sobre césped o el boxeo femenino cuando intenta integrar alguno de estos equipos un señor que en un momento dado se autopercibió como mujer. Así como el Estado decide que un hombre que fue constituido como tal por la naturaleza pueda ser considerado mujer, así también el Papa Francisco decide que una mujer que perdió su su virginidad pueda ser considerada virgen. Como bien dice la Cigüeña de la Torre, habrá que recurrir a los servicios de La Celestina que ejercía de remendadora de vírgenes.
La distinción que están reclamando con fuerza las vírgenes consagradas no implica un "acto de discriminación" sino un acto de realidad. Es cosa buena y preciosa que una mujer que no vivió "ejemplarmente la castidad" se convierta. Para eso vino Cristo, para buscar la oveja perdida, y qué mejor ejemplo que el de Santa María Magdalena, igual a los apóstoles. Pero a nadie se le ocurriría incluirla en el orden de las vírgenes, sino que ella es conocida como "penitente". Y de ese modo son conocidas tantas otras santas como Santa Thais de Alejandría o Santa Pelagia de Jerusalén. "Pues nada de discriminar", dice el Santo Padre, "son todas vírgenes porque lo digo yo y así lo decreto y mando".
Pero la tozuda afirmación de que el pasto es azul no se reduce a cuestiones de virginidad sino que el Papa Francisco está redefiniendo el martirio. Ya comentamos en este blog la milagrosa aparición en Argentina de tres mártires desconocidos: Angelelli, Longueville y Murias, que ya están siendo festejados. Y la semana pasada aparecieron dos nuevos mártires: Teresio OlivelliLucien Botovasoa.
La diferencia de estos dos hombres sin duda ejemplares con los "mártires argentinos" es abismal y no vale la pena detenernos en eso. Resulta también claro que eran virtuosos y buenos cristianos pero, ¿eso los convierte en mártires, aun cuando hayan sido asesinados? ¿Entregaron efectivamente su vida "por odio a la fe"? Yo tengo mis dudas. Insisto, la vida de tanto de Teresio como de Lucien fue ejemplar y más la quisiera yo para mi, y seguramente están contemplando el Rostro Divino, pero no termino de ver que  hayan sido muertos por odio a la fe sino, en todo caso, por odio simple y puro a un enemigo del nazismo o a un opositor al régimen inicuo del rey malgache Tsimihoño. Pero todo esto, aunque meritorio, no puede traducirse sin más en odium fidei.
Veamos un caso análogo, el del requeté Antonio Molle Lazo, que muere en manos de los milicianos comunistas durante la Cruzada Nacional española, poco después asistir a misa. Los relatos de quienes presenciaron su muerte dicen: "Intentaron (los milicianos) varias veces que gritara: “¡Muera la religión!” y “¡Viva Rusia!”; a lo cual sólo respondía: “¡Viva Cristo Rey!” y “¡Viva España!” También, cuando le amenazaban con ir a matarle y a beber su sangre, dijo: “Me mataréis, pero Cristo triunfará”. De los labios de Antonio, sin embargo, no se escuchó ningún insulto. Ante su negativa a blasfemar y a renegar de la fe, le mutilaron las orejas y le sacaron los ojos y parte de la nariz, pero únicamente decía: “¡Ay, Dios mío!” y seguía profesando: “¡Viva Cristo Rey!” Recibía golpes en todo el cuerpo, pero fundamentalmente en la cabeza. Sobre su pecho seguía llevando, también ensangrentado, el “Detente” con el Corazón de Jesús sobre el fondo de la bandera española. Y, comprendiendo que llegaba ya su final, pues uno de los asesinos dijo que iba a dispararle, extendió cuanto pudo sus brazos en forma de cruz, colocó sus piernas asemejándose a las del Crucificado y, con todas cuantas fuerzas pudo sacar aún de su interior, gritó con voz potentísima: “¡Viva Cristo Rey!
Se trata de un joven, como Teresio, que siempre había sido un buen cristiano, como Teresio y Lucien, y que se enrola en uno de los dos bandos de una contienda, como Teresio y Lucien. Pero a diferencia de ellos, fue asesinado claramente y sin duda alguna "por odio a la fe". Sin embargo, Antonio, hasta donde yo se, no es beato y no creo que lo sea, pues para el Santo Padre estaba en el bando equivocado.
Las vírgenes no son vírgenes, los mártires no son mártires y el pasto es azul. ¡No nos cerremos al Espíritu! ¡Abrámonos a las sorpresas del Papa Francisco!   

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Para ser Papa no es necesario ser Papa. Se puede serlo con sólo que uno perciba que es el Vicario de Cristo.
Se puede ser un rinoceronte trans, con sólo convencerse de estar dotado de un gran cuerno por nariz y una piel tan dura como la cara. Incluso se puede gestionar un intercambio de ejemplares con un zoológico pidiendo la liberación del pobre bicho en cautiverio, ofreciéndose uno como rinoceronte (trans) de cambio.
Sé puede escalar el escalón de la puerta de entrada a una casa de una planta, que pasará a llamarse Cordillera de los Andes, y bautizar al escalón como "el Aconcagua", para luego exigir reconocimiento como escalador de las más altas cumbres.
Y, como se puede ver, es posible decir sandeces y -al mismo tiempo- creerse un genio innovador y maestro consagrado de la percepción extrasensorial.
Maravillas del mundo moderno. En oros tiempos era algo propio de un demente, de un tonto o de un caradura y atrevido.
Pero estamos en la post modernidad y un sujeto así puede decir cosas semejantes (y aún peores) y tendrá el derecho a ser oído como una lumbrera y hasta quizás sea galardonado.
Archipiota Cachuta, estrábico mental.

Walter E. Kurtz dijo...

A decir verdad ya hubo un caso (quizá más) durante el pontificado de "el Magno": el franciscano Maximiliano María Kolbe que Juan Pablo II canonizó como "mártir".

E perciò, in virtù della mia apostolica autorità ho decretato che Massimiliano Maria Kolbe, il quale, in seguito alla Beatificazione, era venerato come Confessore, venga d’ora in poi venerato “anche come Martire”!. En otras palabras, "es mártir porque se me canta".

Kolbe tuvo una vida ejemplar, una devoción mariana única y una muerte indudablemente heroica, no tengo dudas de que está en compañía de los santos. Pero ¿por mártir "de la humanidad"?

Walter E. Kurtz dijo...

Errata: Donde dije "humanidad", debe decir "caridad".

Jack Tollers dijo...

Un poco mejor, Ben Shapiro (aunque, desde luego, no estamos de acuerdo con varias de sus ideas, como por ejemplo, sobre la anticoncepción).

Pero sí, el judío es mejor que Bergoglio (tampoco es tan difícil).

Jack Tollers dijo...

Uupps! Me olvidé el link:

https://www.youtube.com/watch?v=1xpC3V0tdEA

Lefe Estepario dijo...

La pregunta que vengo haciéndome hace tiempo es cual es la necesidad de la Curia de emitir documentos e instrucciones sobre todo y sobre todos. ¿No tenemos bastante con la Escritura, los Padres y la vida y obras de los santos? ¿No bastaría que la Curia se limitara a condenar los errores puntuales?
La cosa es que paradojalmente, esta nueva Iglesia super misericordiosa ya no condena errores ni herejías ni desvíos disciplinares, pero se afana en hacer “reflexiones”, “consideraciones” y “exhortaciones” que en la práctica se convierten en ordenes inapelables, pero tan ambiguas que todos tratan de aplicar a su gusto, creyendo que asi cumplen los deseos de Roma. Es lo propio de los totalitarismos: los líderes se manejan con consignas vagas y los aparatshiki pugnan por hacerlas realidad.
Si el problema ya venía con el género eciclicar exacerbado desde Pio Nono, desde Juan Pablo II se disparo el género “instruccional” desde las Congregaciones Romanas y las comisiones adjuntas. Lo cierto es que algunos de estos documentos son de un tipo más bien académico que disciplinar, por que deberían emanar de las universidades o facultades, no de la jurisdicción pontificia. Es confundir autoridad con potestad.

Anónimo dijo...

Yo me autopercibo como AFIP: Les paso un CBU y todos paguen sus impuestos directamente ahí, sin papeles de por medio.

AFIP

Anónimo dijo...

Entonces, poquito a poquito podríamos ir metiendo la idea de que a María se la puede llamar Virgen, pero no necesariamente porque sea Virgen. Nuestros hermanos separados se pondrían muy contentos.

Anónimo dijo...

https://www.youtube.com/watch?v=1xpC3V0tdEA

buenísimo este ben shapiro! muchas gracias por la referencia;

Carlo - dijo...

Anónimo 13:32 - que los orientales separados no crean en el dogma de la inmaculada concepción no significa que no crean que María era virgen, son dos cosas completamente distintas.

Anónimo dijo...

Coincido plenamente

Anónimo dijo...

Esta entrada me trae a la mente el siguiente párrafo de Jacques Maritain en 'El campesino del Garona', página 126 (DDB, 1967):
Si no se ama la verdad, no se es un hombre. Y amar la verdad es amarla por encima de todo, porque sabemos que la Verdad es Dios mismo.

Anónimo dijo...

Esta locura de canonizar a personas se ha desbarrado, yo nunca he dudado de que el cielo esté lleno porque si no estuviera lleno estaríamos perdidos. pero por qué no dejamos a San Pedro que abra las puertas del cielo y coloque y siente a cada uno donde Jesucristo le ordene, y dejémonos de querer poner al que a mí me gusta aquí o allá.

Javier dijo...

Además de San Maximiliano Kolbe, está Santa Teresa Benedicta de la Cruz. Proclamada mártir.

Este gracioso texto aparece en curas.com.ar el día de su fiesta:

"Fue arrestada en su monasterio por orden de las autoridades nazis y, bajo ese régimen nefasto y enemigo de la fe y de la dignidad del hombre, murió en las cámaras de gas del campo de exterminio de Auschwitz, cerca de Cracovia (Polonia) en 1942."

Antonio Caponnetto dijo...

Don Wanderer:

Hacia octubre del año pasado, publiqué un artículo titulado "Familia Cristiana o Amoris Laetitia". Copio un breve párrafo del mismo, por si pudiera servir para tener en cuenta lo que parece ser ya una nueva y triste calamidad de Francisco: su velado o implícito menosprecio por la virginidad. O al menos, su incomprensión de la misma. Dice el fragmento de marras:

" Siendo entonces enteramente lícito el examen puntilloso de determinados párrafos, sería conveniente –y así lo proponemos- llamar la atención sobre los números 158 y 161, que no corresponden a la traída y llevada octava parte de Amoris laetitia.

Allí, en esos párrafos, quedan homologados los méritos y las valías del matrimonio y de la virginidad. En abierta contradicción con lo enseñado por Santo Tomás de Aquino, en la Suma Teológica (II-II,152,4):Utrum virginitas sit excellentior matrimonio; en la Suma Contra Gentiles (III, 136 y 137):Contra eos qui matrimonium virginitati aequabant; y en el Compendio de Teología (capítulo 221). Siendo lo más triste tal vez que, para la comisión de estos yerros, Francisco se apoya en la catequésis de Juan Pablo II del 14 de abril de 1982 (cfr. notas a pie de página 166 y 169 de Amoris laetitia), desconcertante en su momento precisamente por el tinte joviniano de su postura.

Sorprende también que este regusto a herejía joviniana de los precitados párrafos de Amoris laetitia, busquen un sustento en Alejandro de Hales (párrafo 159, nota a pie de página 167), haciéndole decir a este teólogo escolástico que “el matrimonio puede considerarse superior a los demás sacramentos, porque simboliza algo tan grande como ”; cuando en rigor, Alejandro de Hales incurrió en la extraña tesitura de considerar que el matrimonio no confiere la gracia santificante, siendo sólo superior en cuanto signo pero inferior en tanto vehículo de la gracia. Bergoglio, en la nota a pie de página 167, remite a la Glossa in quatuor libros sententiarum Petri Lombardi, 4, 26, 2 (Quaracchi 1957, 446). Pero exactamente una página antes de la invocada obra –la 445- Alejandro de Hales dice: “Non confert gratiam gratum facientem, etiam digne suscipienti, et propter hoc ordinatur post alia sacramenta, tamquam illud, quod est minoris efficatiae in disponendo ad gratiam, licet sit maius in significando”. Peor referencia no podía haber hallado para probar la superioridad sacramental del matrimonio. El panorama se complicaría aún más, si de la Glossa del de Hales nos fuéramos a sus Quaestiones disputatae antequam esset frater. Pero nos supera el punto".

Creo saber que en el blog hay medievalistas eximios. Corrijan o mejoren o disculpen lo antedicho, si corresponde. Pero me parece que esto de minimizar la virginidad es otro de los funestos ideofijismos pánchicos, que viene de lejos.

Antonio Caponnetto

Anónimo dijo...

hermanos separados son los protestontos tambièn y como piensas que Jesùs tuvo muchos hermanos, no creen en la virginidad de María.

Anónimo dijo...

Prof. Caponnetto:

Se podría citar finalmente el Concilio de Trento que, en la sesión XXIV (1563), emite este anatema:
"Can. 10. Si alguno dijere que el estado conyugal debe anteponerse al estado de virginidad o de celibato y que no es mejor ni más perfecto permanecer en virginidad o celibato que unirse en matrimonio (cf. Mt 19,11s; 1Co 7, 25s, 28.40), sea anatema” (D 980; DS 1810).

- malleus

Anónimo dijo...

Y ahora poner a un argentino de su camarilla de obispo en Uruguay. Bien, nos van a odiar en todo el mundo...

Luis Fernando Pérez dijo...

10,9,8, 7... cuenta atrás para que nos digan que el dogma de la virginidad perpetua de María ha de ser comprendido a la luz de la nueva comprensión sobre la virginidad que emana de documentos como el objeto de este artículo.

Total, parece que esa era la tesis de un tal Müller, posteriormente guardan de las esencias...