jueves, 7 de febrero de 2019

¿Excomunión? ¡Imposible!


por Boniface

El muy corajudo cardenal Tobin (obispo de Providence, Rhode Island, USA) –con una indiferencia que repercutió en el mundo entero- ha sugerido que no tiene sentido recurrir a la disciplina canónica contra políticos que reconoce como “pseudo-católicos”, tales como el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Mark Cuomo. ¿Por qué? “Porque hace mucho tiempo que la Iglesia ha perdido su capacidad/voluntad de disciplinarlos”. Varios clérigos del tipo de Tobin han hablado sobre este asunto también, intentando justificar la horrible e increíble decisión de la jerarquía católica que se niega a imponer sanción alguna contra Cuomo, teniendo en cuenta la bárbara nueva ley de aborto de Nueva York (la ley permite que incluso que quienes no son médicos realicen abortos –por distintas causas- sobre mujeres ¡hasta el noveno mes de gestación!).  

Tobin argumenta que semejante gesto, como lo es el de excomulgar, ya no tendría razón de ser, puesto que tales castigos canónicos no resultan efectivos.
Un par de ideas sobre todo esto:
Viene bien repasar el pasaje de la Escrituras en el que San Pablo se refiere al concepto de excomunión, por mucho que no use ese término específicamente. Me refiere a I Cor. 5. En este pasaje, San Pablo se dirige a una situación de extrema inmoralidad ocurrida en la Iglesia de Corintio:
Es ya del dominio público que entre vosotros hay fornicación, y fornicación tal, cual ni siquiera entre los gentiles, a saber: que uno tenga la mujer de su padre. Y vosotros estáis engreídos, en vez de andar de luto, para que sea quitado de en medio de vosotros el que tal hizo (I Cor. 5:1-2). 
Lo único que quiero señalar aquí es que San Pablo no sólo está escandalizado por el pecado en sí, sino también por la propia actitud de los corintios ante la situación. No estoy del todo seguro qué quiere decir con “engreídos”, pero sus palabras nos traen a la memoria la actitud celebratoria del gobernador Cuomo ante la legislatura de Nueva York, cuando promulgó la nueva ley de aborto. 
San Pablo pasa a pedir la excomunión de este tipo:
Pero yo, aunque ausente en cuerpo, mas presente en espíritu, he juzgado, como si estuviera presente, al que tal hizo. Congregados en el nombre de nuestro Señor Jesús, sea entregado ese tal a Satanás, para destrucción de su carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús (I Cor. 5:2-5).
La frase “entregado ese tal a Satanás” es otra manera de decir “removido de la comunión de la Iglesia”. Lo que se desea con esto es que, cortado del acceso a la comunidad y de la gracia de los sacramentos (esto es, entregado al reino de Satanás), que este tal entregado a sus apetitos carnales, resulte incitado al arrepentimiento ante el temor de resultar privado de los sacramentos. 
Con todo, la excomunión no constituye solamente un correctivo. San Pablo abriga la esperanza de que este hombre se arrepienta, bien que ése no es su único propósito. En el siguiente versículo explica el valor de la excomunión a la comunidad cristiana:
No es bueno que os jactéis así. ¿Acaso no sabéis que poca levadura pudre toda la masa? Expurgad la vieja levadura, para que seáis una masa nueva, así como sois ázimos para que nuestra Pascua, Cristo, sido inmolada. Festejemos, pues, no con levadura añeja ni con levadura de malicia y de maldad, sino con ázimos de sinceridad y de verdad (I Cor. 5:6-8). 
Contemplemos seriamente este pasaje—el propósito de la excomunión no se limita a buscar el bien del alma del pecador; también es para la edificación y protección de la comunidad. “¿No sabéis que poca levadura pudre toda la masa? Expurgad la vieja levadura, para que seáis una masa nueva”. San Pablo enseña que la excomunión ayuda a purgar el cuerpo de la “masa” y que sin esta purga, esa masa producirá la corrupción de todo el cuerpo. Cuando el pecador es identificado y se pronuncia un juicio a su respecto, por lo menos los fieles pueden constatar que tal comportamiento ha sido proscripto. San Pablo no sólo está preocupado por el pecador, sino también por la jactancia de la congregación, esto es, su actitud respecto del pecador. Al excomulgarlo, San Pablo no sólo juzga al pecador, sino también a la actitud generalizada que permite que el pecado se multiplique libremente. 

Para volver al gobernador Cuomo: desde una perspectiva bíblica, si Cuomo se arrepiente o no, si respeta la autoridad de la Iglesia o no, si la Iglesia está en condiciones de invocar su autoridad en estas materias, no constituye últimamente su principal preocupación. El hecho es que el bien de la Iglesia Católica en los Estados Unidad exige que este hombre sea expulsado. Por lo menos que intente purificar la masa de esta levadura. Si no lo hacemos, estamos celebrando la levadura vieja. Aquí está en juego la integridad de la comunidad, tanto como que también concierne al pecador.  
* * *
A lo largo de la historia de la Iglesia, muchas veces ha ocurrido que se ha perdido la disciplina o esta se ha visto seriamente erosionada. Podemos recordar las diferentes reformas monásticas repetidas tantas veces a lo largo de los siglos. O la era de la Contrarreforma y el Concilio de Trento cuando la Iglesia ha tenido que librar una batalla contra viento y marea para transformar al episcopado que era una clase de cortesanos políticos en una cosa más parecida a lo que Cristo tenía en mente cuando instituyó obispos. Incontables sínodos regionales del primer milenio y del tiempo de las invasiones bárbaras atestiguan el compromiso de la Iglesia por mantener o restaurar la disciplina en una época dominada por el caos, cuando parecía que cundía el desorden por doquier.
Por otra parte, claro que sí, siempre habrá tiempos en que la Iglesia perderá la voluntad y la capacidad de disciplinar.  Pero la lección que aprendemos viendo esta variedad de ejemplos es que la voluntad de disciplinar se restaura con… disciplina. Es cuestión de sentido común. Si se ha perdido la voluntad de disciplinar y uno quiere restaurarla, pues entonces uno disciplina. Imagínense que trocáramos este asunto de la disciplina por otra cosa… digamos, por pintar tu casa:
Usted: “Hombre, la pintura de su casa se está descascarando por todas partes. Realmente queda muy mal. Duele el sólo mirarla. De veras, debería usted pintarla.“
Yo: “Esa no es una opción realista”. 
Usted: ¿Por qué no? No hay nada que le impida hacerlo”.
Yo: “Es que he perdido la voluntad de pintar hace tiempo ya. Tanto tiempo después, resulta muy difícil recapturar esas ganas.”
En un diálogo semejante uno inferiría con toda razón que en realidad no es cuestión de que uno haya “perdido la voluntad” de pintar la casa, sino más bien que simplemente no me importa si la casa está pintada o no. De algún modo me he lavado las manos respecto del estado de la casa. Ya no me importa si la casa duele de sólo mirarla, o no. Si su aspecto me importara en serio encontraría la voluntad y la capacidad, de pintarla yo mismo, o de dar con los recursos para que lo haga otro en mi lugar. Cuando a la gente le importa alguna cosa, se esfuerza por remediarla. Si me niego a realizar el esfuerzo, uno podría deducir que, en realidad, me importa un belín. 
Y eso es la triste verdad de lo que tratamos aquí. Al Cardenal Tobin, a Dolan y toda esa pandilla, les importa un rábano como se ve la cosa desde aquí. No les importa si la Casa de Dios duele de sólo mirarla, una abominación para la gente. “El nombre de Dios es blasfemado por causa de vosotros entre los gentiles” (Rom. 2:24); pero a ellos no les importa. Si se ha perdido la disciplina, lo lógico sería restaurarla. Se la restaura adoptando gestos ejemplificadores que ponen de manifiesto la voluntad de restaurar la disciplina. Si no pueden hacer esto o se niegan a hacerlo, significa sencillamente que no quieren hacerlo, que no quieren ver la disciplina restaurada. Están conformes con el status quo. Esta es una conclusión inescapable: Cuomo no será excomulgado porque los príncipes de la Iglesia están chochos con las cosas como están. 
* * * *   
¿Por qué están contentos? ¿Por qué prefieren el estado de cosas actual a algo diferente? El hecho es que si Dolan, Tobin, etc., fueran a excomulgar a los políticos pro-aborto, enfurecerían a los católicos liberales que entonces interrumpirían las insignificantes donaciones financieras que les dan ahora. Un tipo como Dolan, contempla su arquidiócesis y se dice: “Hmmm, O.K., tengo tantos millones de católicos aquí, donando aquí tantos o cuántos millones de dólares anuales. Me consta que aquí (en Nueva York), que entre el 60 y el 70 por ciento de mi feligresía son liberales o se identifican con las causas liberales.” Hace un rápido cálculo mental y se da cuenta que si enfurece a su feligresía, eso le podría costar una pérdida de X millones de dólares por año. Con la declinación de la asistencia a misa, el colapso de los colegios parroquiales y la sombra de los pagos millonarios pendientes a cuenta de los arreglos extra-judiciales por razón de los abusos sexuales del clero, no se atreverá a comprometer sus finanzas aun más. Sencillamente no se puede dar el lujo de perturbar su base de católicos liberales.

Pero si hay que decirlo todo, tampoco tiene, básicamente, ganas de hacerlo, aun cuando pudiera. Un prelado que llega a la prominencia de Dolan, no es un ideólogo. Es un burócrata y un pragmático. Toma el camino de menor resistencia; si la diócesis resulta sumamente liberal, litúrgica e ideológicamente, se contenta con seguir la corriente, bajando la cabeza cuanto pueda—sin llamar la atención del Vaticano, pero tampoco haciendo cosa alguna que aliente a su feligresía. Abrigar la esperanza de que los obispos confronten a un tipo como Cuomo es como pedirle a un hombre confortablemente instalado en su sofá frente a la chimenea que se levante y salga a fuera a pelear con un oso que está desparramando la basura en su jardín, sin garantía alguna de que no termine todo dolorido en un hospital—con una cuenta por la internación que no te digo nada. Más fácil es permanecer en su sillón, tomando vino y leyendo el diario, mientras que, respecto del oso que sigue desparramando basura por todas partes, se dice a sí mismo: “Y yo, ¿qué puedo hacer?” 
Ninguno de nosotros arriesgaría su vida sólo por alejar a un oso que está embromando con la basura; no tiene sentido. Ellos ven este problema político de igual manera; para ellos la cosa no tiene sentido. Desde luego, ven las cosas de manera equivocada, y si fuéramos nosotros los que estuviésemos en su lugar, veríamos que el oso no sólo está embromando con la basura, sino también con nuestros propios hijos. Y por supuesto que sí, aquí está en juego la suerte de suerte de nuestros hijos. El hecho de que ellos ni siquiera ven esto pone de manifiesto su horripilante, escandalosa falta de fortaleza testicular.
* * * *
Igual que lo sucedido con la discusión contemporánea sobre la pena capital, la actitud de estos prelados consiste en enfocarse exclusivamente sobre el aspecto correctivo de la pena mientras que ignoran la cuestión de la justicia retributiva. Hay demasiada preocupación sobre “Y bueno, que lo excomulguen, a Cuomo no le va a importar absolutamente nada”. Pero más allá de si se “logra” algo en el orden temporal, la justicia y la integridad de la Fe lo exige. La nefanda naturaleza de la ley de Nueva York clama por esto, como cuestión de principios.

Recuerden la película “Becket”. Esta película pretende encapsular la excomunión histórica de 1160 en la que Becket condena a varios consejeros del rey Enrique II de Inglaterra por haber abusado del poder real, infringiendo derechos de la Iglesia. Becket había trabajado con el rey Enrique durante años en su condición de consejero real y debía saber perfectamente que el rey tenía una voluntad de hierro. Pero últimamente el éxito temporal de sus esfuerzos, por importantes que fueran, resultaban secundarios. De igual modo, ¿acaso Pío VII creyó que excomulgando a Napoleón las cosas cambiarían? ¿Por ventura creyó San Pío V que la excomunión de la reina Isabel haría que se arrepintiese? Tenemos que presumir que no. Pero actuaron así porque sabían que estaban en juego los derechos de la Iglesia y que había que defenderlos. Estaban dispuestos y eran capaces de actuar sobre la base de los principios. Eso es lo que los falta a esta gente como Tobin y Dolan.
* * * * 
Finalmente, recordemos que no podemos ponerle límites a la gracia de Dios. Y quizás, sólo quizás, puede que una excomunión tenga algún efecto en el orden temporal. Quizás semejante sanción haría que Cuomo se arrepienta. Sería, a lo mejor, ocasión de una infusión de gracia que cambie su corazón. Tal vez fuera un estímulo para los católicos pro-vida cuyos esfuerzos se verían fortalecidos por una cosa así. No es imposible que en medio de un ambiente tan hostil, se manifestaran expresiones de solidaridad de todo el país, renovadas oraciones por el estado de Nueva York, por su gobernador y por la iglesia local. En una de esas se sucederían inconcebibles milagros de la gracia de Dios. En la historia de la Iglesia han pasado cosas más raras que esa. No es imposible. 
Esto es, no sería imposible siempre y cuando los obispos estuviesen a la altura de las circunstancias. Pero desde Vaticano II, excomuniones por decreto (a diferencia de las latae sententiae) sólo han sido utilizadas contra el clero, como Marcel Lefebvre o Hans Küng [Nota del traductor: Küng nunca fue excomulgado]. 
Pero la excomunión de laicos parece estar fuera de cuestión. 
Últimamente parece que aquí se cumple el adagio aquel que reza, “el 100% de los disparos que nunca haces, dan fuera del blanco”.  
Tradujo Jack Tollers

Fuente:  http://unamsanctamcatholicam.blogspot.com/2019/01/excommunication-is-no-no.html  

21 comentarios:

Jan Ellery dijo...

Está más que claro. No excomulgan porque no quieren hacerlo. Y no quieren porque les importa un belin.
Pero... que les importe un belin, significa mucho.
Significa algo más que el hecho de que sean unos cómodos funcionarios calculadores.
Significa que rinden culto a Mammon. Y como no es posible servir a dos señores, ellos son apostatas. Lisa y llanamente eso no puede significar otra cosa sino que no tienen la fe verdadera. Y si no tienen la fe verdadera pues... serán muy cardenales y obispos o muy papas pero... ¿de que? ¿Como?
Fijense en los argumentos de Boniface con los que demuestra claramente que DEBERÍA ser excomulgado Cuomo. Hágase ahora analogicamente una aplicación de esos mismos argumentos respecto de los mismos dignatarios (que no les viene por "dignos" lo de dignatarios) y dígase si no corresponde una condena igual a cada uno de ellos...
Ahora bien, ¿serán fulminados por dicha condena que debería provenir desde el mas alto sitial romano?
TODOS SABEMOS QUE NO.
Y no será así exactamente por las mismas razones, o muy parecidas, por las que Cuomo no será excomulgado.
Ergo... cada quien saque sus propias conclusiones.

Anónimo dijo...

Caifás era un personaje práctico y también burócrata, en su tiempo, y nada tonto. Era preferible que muriera uno en aras de salvar a todo el sistema vigente. Estos, de alguna manera, también son modernos Caifás desde que probablemente es cierto que piensen que es preferible que pululen las herejías y estos mentirosos "católicos" perversos a poner en riesgo el sostenimiento de todo el aparato institucional y administrativo de la Iglesia, de la cual viven muchos. De todos modos, como expresó el Gordo inglés, cada vez que en la historia se tiró la fe a los perros indefectiblemente murieron los perros.

Jan Ellery dijo...

Además. Satánico. Porque estamos ante una tal monstruosidad.
Creo que se trata de algún modo o tipo de CRÍMENES RITUALES.
Puede parecer exagerado pero, son asesinatos en masas de inocentes. Así como en otras épocas se "alimentaba" al ídolo Moloch con niños arrojandolos al fuego.
Parece ser propio de salvajes... pero no. No son salvajes.
Satanás reclama sacrificios evidentemente y en todas las épocas hay quienes están dispuestos a satisfacerle.
La diferencia está en que antes se ocultaban para cometer esos crímenes rituales. Antes.
Antes hasta eran excomulgados.
Ahora no. Primero porque las leyes que aprueban garantizan impunidad. Segundo porque a nadie le importa.
Tercero porque a quienes detentan cargos no les parece que tenga sentido excomulgarlos.
Y el mundo sigue girando.
Y todo da lo mismo.
Y... es como si hubiera una satanizacion en proceso, pero muy avanzado. Desbordando, se podría decir.

Anónimo dijo...

Por mí que los excomulguen a todos, pero esa sanción solo tuvo valor cuando ser excomulgado de la Iglesia le importaba al excomulgado que creía que al morir fuera de la Iglesia se iría al infierno y a la gente, que no estaba muy dispuesta a seguir al infierno a un gobernante.
Hoy nadie cree en el infierno, si los excomulgás perdés pretigio y plata y a esto se suma que los que creen en el infierno no creerán que la excomunión es correcta, pues se trata de católicos aborteriles que coinciden con las ideas del excomulgado (salvo el 5 % de entre ellos).
Pero, insisto, por mí que los excomulguen. Me importan un rábano las finanzas diocesanas.

Anónimo dijo...

Poniendome en abogado del diablo, y de Dolan; podria decir que prefiere seguir juntando plata para seguir haciendo cosas buenas; algo asi como elegir tragarse el sapo en para proteger a su comunidad.

Automaticamente me respondo: salvar que? Si su comumidad cristiana ya esta perdida. Son asquerosamente liberales.

Entonces llego a la triste conclusion de que Dolan y Cia prefieren el dinero porque hace tiempo ya que perdieron la Fe.

Benigno

Fernando Cáceres dijo...

Sobre la frase de "entregado a Satanás", Monseñor Straubinger explica que ese cristiano incestuoso fue entregado a las vejaciones y tormentos de Satanás. Lo mismo que en 1º Timoteo 1: 20. Me pregunto si algún Obispo actual se animaría a abandonar a alguno de estos promotores del aborto en las garras del demonio, a ver si escarmientan...

Ramón Echenique dijo...

¿ Pero aún no nos hemos enterado que la misericorditis, el nuevo paradigma o la nueva iglesia de la acogida, sólo excomulga a los católicos, no a los heterodoxos ? La heterodoxia es la nueva ortodoxia. Ahora somos los católicos a los que hay que excomulgar, por rígidos, inmisericordes, fundamentalistas, pepinillos, obsesionados con la letra, que matamos el espíritu, el dios de las sorpresas. Pretender que la mafia sodomítica excomulgue a su hermano, o primo hermano, abortista nuevemesino, es pretender la cuadratura del circulo. La Iglesia , y en especial Roma, ha caído en manos de unos okupas que quieren echar a los católicos de su propia casa.

Ludovicus dijo...

Como he dicho antes, la Iglesia hace rato que ha renunciado a la justicia. El drama es hasta qué punto la renuncia a la Justicia y en consecuencia, a la Justicia divina no es otra cosa que renunciar a "determinados aspectos" incómodos nada menos que de la naturaleza de Dios.

Eck dijo...

La sanción si tiene valor, Anónimo, pero sólo se verá en el Más Allá cuando se las tengan que ver con el Altísimo sin la protección de Jesucristo y la Iglesia y los reclamos de Satanás amén coram universo populo el Día del Juicio. A veces parece por el lenguaje que ni nosotros creemos en las realidades espirituales ni la gravedad de la pena, que ya está dada latae sententia.
Lo que hay que pedir es que cumplan por lo menos el aguado CDC de Juan Pablo, que es su obligación humana, y no esta arbitrariedad nada arbitraria de doblarse frente a los mismos, sus compis porque se sienten miembros de la misma superclase internacionalista y liberal a la cual han subido por medio de la Iglesia. De hecho, un Enrique actual no tiene que amenazar con la horca o con la Torre de Londres, le basta y le sobra con no invitarles a la soirées de moda y ponerles verdes en la prensa importante. Son mundanos pero sin la dignidad del cargo que tenían los antiguos. Un Alejandro VI sería lo peor pero nunca degradó el cargo así ni lo vació de autoridad.

Horacio Boló dijo...

Un signo claro de que la Iglesia de Roma agoniza

Fémina dijo...

Perfecto Eck.

Denisovic dijo...

Ludovicus dijo...
"Como he dicho antes, la Iglesia hace rato que ha renunciado a la justicia".

Es posible que sea cierto que la Iglesia actual ha renunciado a practicar la justicia; sin embargo, si analizamos más a fondo este tema, uno llega a la conclusión de que la Iglesia ya no practica la justicia, sencillamente porque ya no es católica, sino luterana.

Anónimo dijo...

Lamento hacer de advocatus diaboli, pero leía un artículo de un canonista norteamericano nada progre que examinaba lo difícil que resulta excomulgar a Cuomo, figura repulsiva por donde se la vea, con el derecho penal canónico vigente con el catastrófico Codex (1983)del Papa Wojtyla, desestimando tanto la aplicación de los cánones sobre el aborto y la cooperación en él, como la excomunión como sanción de la herejía (esta última es la tesis del comentarista católico Ed Condon, por la imposibilidad de sancionarlo como cooperador al aborto con las normas vigentes): https://www.catholicworldreport.com/2019/01/30/on-excommunicating-andrew-cuomo-for-heresy/ Por cierto que además los obispos no quieren excomulgarlo, pero ni aunque fuera Mons. Chaput el ordinario de Nueva York está claro que pudiera hacerlo con el derecho canónico actualmente vigente, que solo parece servir para excomulgar a Mons. Lefebvre.

Anónimo dijo...

(continuación)
Las únicas herramientas que este canonista considera aplicables con el CIC 1983 serían el canon 915, para impedir que reciba la Comunión (entiendo que Cuomo no la recibe desde que cohabita con una mujer) y la sanción prevista en el canon 1369: https://canonlawblog.wordpress.com/2019/01/24/from-msgr-popes-lips-to-the-bishops-ears/

Theo didactas dijo...

Simple y concreto, y no es para escandalizarse, pues en la historia de la santa iglesia ya a sucedido: tenemos un papa hereje y también obispos, como sacerdotes. Recemos para que Cristo despierte y actúe. Misericordia para nosotros pecadores, que pedimos el perdón de Cristo y su misericordia.

Fuenteovejuna dijo...

En realidad, Monseñor Tobin no lo está defendiendo al Gobernador Cuomo, lo está defendiendo al Papa que no lo quiere excomulgar. De no ser asi, ¿por qué se hizo bien el burro cuando Francisco lo excomulgó al Padre Minutella?

Jan Ellery dijo...

Tomo una parte de un comentario hecho para el post anterior por Theo Didactas y lo pego aquí porque tiene que ver, y mucho con esto.

"Un poco de sentido común, y en eso la teología ortodoxa en su aproximación al tema del papado tiene toda la razón. Francisco papa es un hereje, hijo de la deformación eclesial y de una experiencia eclesial que pacto con el demonio hace siglos e inflitro la iglesia romana, haciéndonos creer que la cabeza de la iglesia es el papa, cuando nuestros apóstoles y santos padres de la iglesia siempre entendieron y sabían que la cabeza era Cristo y que uno de los componentes del movimiento de la historia es la gracia del Espíritu santo. Francisco en su enajenación personal, no es más que un gusano de la historia en su más grosera expresión. El mensaje es claro, el sentido del papado, como la función del magisterio petrino ha sido contaminado desde hace siglos. El Vaticano II no es el problema, hay que ir más atrás."

Anónimo dijo...

Si a Mons. Lefebvre , no le importó la excomunión , .....que le va importar a estos .
Elece

Anónimo dijo...

Para 10:10

Mons. Lefevre sabía que no era válida la excomunión. El tiempo lo demostró, además, pues le fue "retirada" persistiendo la misma situación en que se la habían puesto.

Anónimo dijo...

Interesantísimo.
Al margen de las lecciones del texto, clarísimas, quisiera comentar, si me lo permite, don Wanderer, lo siguiente:
Pareciera haber una mala traducción en el texto bíblico. Me explico.
Dice: "la poca levadura pudre toda la masa; expurgad la vieja levadura"
Tal vez lo correcto fuese: la levadura pobre (por vieja, pasada, sin potencia) pudre toda la masa; expurgad la vieja levadura.
Se me ocurre que algo así tendría más sentido.
No olvidemos que, por ejemplo, en la Vulgata se han encontrado traducciones diferentes de la Septuaginta que han demostrado ser erróneas.

Isaac

Carlos Dufour dijo...

"Adónde va Vicente? Adonde va la gente".
En cada herejía hay un elemento de originalidad y aventura. La verdad que no veo a Bergoglio como heresiarca. Él sigue la corriente.