
miércoles, 18 de febrero de 2009
Tiro al blanco

domingo, 15 de febrero de 2009
Felsenbama en Sexagesima
Señor del mundo es una novela sobre los Últimos Tiempos, como quizá ya haya adivinado el lector. Y en los Últimos Tiempos desempeña un papel primordial, según leemos en las Escrituras, la figura del Anticristo, que en el imaginario colectivo suele pintarse con rasgos demoniacos grotescos, como una especie de Nerón redivivo al que adornasen toda suerte de vicios; en lo que se contraviene a los profetas, que siempre anunciaron que el Anticristo aparecería ante los ojos obnubilados de los hombres como una suerte de mesías o salvador de la Humanidad. En Señor del mundo, Benson desestima las pinturas tremebundas y disparatadas que cierta tradición popular nos ha legado sobre el Anticristo y lo personifica en Felsenburgh, un político extraordinariamente seductor, de apariencia mansa y dialogante, que con discursos llenos de una retórica emotiva, salpimentados de constantes menciones a un reinado de paz en la tierra, logra enardecer a las multitudes, que acaban tributándole el culto reservado a los dioses.Felsenburgh promete al mundo la paz; y desde luego se la da, aunque sea una paz falsa sostenida sobre un orden inicuo. También le promete la solución de los problemas económicos que lo afligen; y desde luego se la da, mediante una simbiosis de capitalismo y socialismo, hasta lograr detener la carestía e instaurar una nueva era de euforia y abundancia, aunque sean la euforia y la abundancia del hormiguero, donde los hombres, bien alimentados y asistidos en sus necesidades, se convierten en infrahombres satisfechos. Felsenburgh postula una nueva religión, una suerte de cristianismo falsificado caracterizado por la mística de la deificación del Hombre y del Progreso, que pronto tendrá sus seudoprofetas y seudoapóstoles, dispuestos a propagarla hasta los confines de la tierra. Naturalmente, la entronización de esta parodia de religión discurre paralela a la persecución de los cristianos, que en la novela de Benson son ya muy pocos y aparecen a los ojos de las masas embaucadas y cretinizadas como un puñado de delincuentes; una persecución que Felsenburgh no hace al estilo de aquellas sangrientas orgías de los Césares de antaño, sino de forma mucho más aséptica y taimada, envolviéndola de hipocresías cívicas (hoy diríamos «laicistas», para entendernos) que no hacen sino aumentar su prestigio a los ojos de la «opinión pública». En la novela de Benson, la Iglesia es vista como una sociedad totalitaria, artera e inhumana, que aspira al poder mundial y que por lo tanto conviene destruir.
Felsenburgh, en fin, es soberbio, mentiroso y cruel, aunque se finge virtuoso. Instaura un reinado de alegría postiza y exterior que esconde la más aciaga angustia. Es un hipócrita; pero no al estilo burdo del Tartufo de Molière, sino al estilo de los fariseos, que por todo el mundo eran tenidos por santos. También es un orgulloso hinchado de vanidad; pero disfraza esta lacra con los vistosos ropajes de las virtudes estoicas. Felsenburgh promete a sus súbditos una libertad de placeres y diversiones; pero frente a la desesperación no tiene otro consuelo que brindarles sino la eutanasia subvencionada.
Por supuesto, cualquier parecido entre Felsenburgh y los gobernantes contemporáneos es pura coincidencia”.
Sólo para quienes no sabíamos quién era Felsenbama...
viernes, 6 de febrero de 2009
Respuesta al lefe en tránsito
Como dueño del blog asumo la tarea nada fácil de responder a sus cuestiones.
En primer lugar, déjeme decirle que no soy un “línea media”. Yo soy lo que soy, sin necesidad de dependencias a extremos autoreferenciales. Más aún, aborrezco la línea media, como aborrezco a la clase media y a todo lo que sea “medio”. Es bastante deprimente “estar” en el medio.
¿Qué soy entonces me preguntará Ud.? Yo soy un cristiano. Nada más que eso. Fui redimido por Jesucristo, y a Él trato de seguir, y no estoy interesado en segundas redenciones, provengan estas de Mons. Lefebvre, de Karloncho, del cardenal Bergoglio, de Santa Rita o del escapulario del Carmen.
Le aconsejo, don Mariano, que respire profundamente la libertad que nos trajo la Verdad Encarnada, la misma que nos infundió su Espíritu que exulta en nuestros corazones.
1) ¿Dónde escuchar Misa? Yo tengo varias opciones, de acuerdo a los tiempos y a las ganas, y a los viajes. Ud. tiene la posibilidad de asistir a Misas de la Iglesia Oriental en comunión con la Santa Sede, por ejemplo, la catedral armenia en la calle Charcas o la catedral ucraniana en Ramón Falcón. Supongo que su conciencia aún no le permitirá cumplir el precepto en iglesias ortodoxas (yo conseguí ese permiso hace varios años). Si no fuera el caso, puede asistir a la catedral rusa del patriarcado de Moscú en la calle Bulnes, o a la de la

diáspora en la calle Brasil. Sí, como es probable, su reciente filiación lefebvrista le impide el rito oriental que es siempre sospechoso, puede recorrer iglesias con el novus ordo y siempre algo va a conseguir. Yo tuve una sorpresa, por ejemplo, en San Nicolás. Pero, aún hay más. Puede Ud. seguir asistiendo a Venezuela. Ud. va por la Misa, y no por los curas y sus rollos. Como decía un viejo y sabio maestro mendocino, “No me importa que el cura sea un pelotudo, me importa que celebre la Misa”.
2) En el zoológico posconciliar, hay Misas nuevas con guitarra, sin guitarra, con bombo, con órgano, con Pater Noster en chino, y muchos etcéteras. Es una suerte de hipermercado donde puede encontrar de todo. Es cuestión de buscar, y seguramente algo encontrará.
3) No se enrolle tanto con lo que va a decir el cura en el sermón. Seguramente serán intrascendencias y hasta alguna herejía tal vez. Ud. en los prioratos escucha hablar de la cantidad de dinero que se requiere para que el robo sea pecado mortal, de los centímetros que deben tener las mangas de las camisas de las damas para no caer en la indecencia, del gramaje de los alimentos permitidos para no romper el ayuno, de si los caldos Knorr Suiza rompen la abstinencia, de la intensidad calórica del fuego del infierno medida en grados centígrados, etc. Le aconsejo que se busque un cura que hable corto y, mientras tanto Ud. se pone a rezar el rosario o a leer alguna vida de santo. Incluso puede hacer como hacía un amigo medio arisco que, cuando empezaba el sermón, salía a la vereda a tomar fresco.
4) Yo no le puedo asegurar que los curas tengan esa intención sacrificial. Para eso tendría que preguntarle al Espíritu Santo que debe ser el único que lo sabe. Yo creo que la mayoría la tiene, en tanto quiere hacer lo que hace la Iglesia. Y si no lo tuviera, ¿qué pasa? Pues que ese domingo comulgaría solamente un pedazo de pan ácimo y no el cuerpo de Nuestro Señor. No es tan grave. Santa Teresita y todos los santos anteriores a San Pio X comulgaban tres veces al año solamente. Ya sé que Ud. me dirá que caería en el pecado de idolatría porque estaría adorando a un pedazo de pan. Pero, mi amigo, un pecado, para que sea tal, debe ser un acto voluntario, y es condición del voluntario, como dicen Aristóteles y Santo Tomás, el conocimiento, lo cual, en este caso, faltaría, y Ud., entonces, no pecaría.

Además, le aconsejo que no se meta en tantos miriñaques. Podría preguntarme, por ejemplo, si estoy seguro si ese sacerdote ha sido válidamente ordenado, porque vaya a saber qué intención tendría el obispo que lo ordenó. ¿Y quién ordenó al obispo? ¿Será obispo en serio? Si empezamos con estas sospechas, no terminamos más. Dios es Dios, y si Ud. quiere acercarse a Él con sinceridad, más allá de mejor o peor cura, el Señor lo visitará en su alma, y hará una tienda en ella.
5) La sagrada forma, efectivamente, es tocada por muchos que no son sacerdotes. De hecho, es tocada por mí todos los domingos, y no con las manos, sino con la lengua. Más allá del chascarrillo, creo yo que en la inmensa mayoría de las parroquias hay ministros laicos de la eucaristía. Le aseguro que no me gusta mucho, pero a veces veo a ese señor que distribuye la comunión, que es casado, que lleva una vida ejemplar, que es un hombre de piedad y de oración, y veo al cura que celebra y..., qué quiere que le diga. La solución, en todo caso, es que Ud. se ponga en la fila donde distribuye la comunión el cura, y solucionado el problema. Si no le queda opción, se pone en la de un laico varón; si ni siquiera eso hay, vaya a la de una laica mujer. Nunca lo haga, sin embargo, con una monja.
6) Los diáconos que se preparan para recibir el sacerdocio son célibes. Pero en muchas diócesis hay hombres casados que han recibido el sacramento del diaconado. No es como el caso de los pastores protestantes, que no reciben sacramento alguno. Es más bien como el caso de San Esteban y de las primeras comunidades cristianas, el las que hasta los obispos eran casados.
Ud., don Mariano, ha puesto el dedo en la llega. Estoy preparando un post, hostigado por mis amigos, sobre el tema del celibato sacerdotal latino. No sé cuándo lo publicaré pero, ciertamente, antes contrataré un seguro contra incendios.
jueves, 5 de febrero de 2009
Ahora se entiende más la cosa
Sorprendente Magister
El blog de Sandro Magister suele tener buena información y buenos análisis. Pero creo que ahora volcó. Resulta que, para que se le levante la excomunión a quien sea, es condición primerísima y fundamental aceptar públicamente la existencia real e histórica del holocausto. Quien lo niega no merece siquiera la misericordia del Papa.
Además, el tema de los lefebvristas debe ser manejado por el cardenal Kasper, encargado del diálogo para la unidad de los cristianos. Es lo mismo, casi, un lefe que un luterano.
Reconozco, sin embargo, que la última frase está buena: En la curia romana "la mayoría no entiende (el pontificado de Benedicto XVI) y no están a su altura".
miércoles, 4 de febrero de 2009
La rebelión contra el Mago Blanco
martes, 3 de febrero de 2009
Piraticam facere

Pablo de Rosario ha obtenido ya su patente de corso y, para probarlo, nos envía este interesante instructivo. Prosit!
Como introducción sobre lo que son las “descargas directas” voy a plagiar un poco a wikipedia y luego paso a comentarles mis sitios preferidos para buscar ese tipo descargas. Lo que más bajo de la web es música y libros. Aclaro que, en principio, me parece recomendable comprar los originales; pero ello no siempre es posible.
Hay que inscribirse. Muy recomendable para libros (especialmente en inglés, sobre Humanidades, Ciencias sociales, etc.), hay ediciones de Oxford, Cambridge, Routledge, etc.; también para música (hay mucha música sacra ortodoxa; el sitio es ruso), y también videos (está la miniserie de Brideshead, por ejemplo).
Hay que inscribirse. Extraordinaria cantidad de libros en inglés. Más completo que el anterior. Y de la misma o superior calidad.
No hay que inscribirse. Predominan los libros en inglés con copyright vencido. Hay obras de Newman, Knox, Gilson, etc. Excelente sitio.
No hay que inscribirse. Parece muy completo libros en castellano. Lo uso poco; pero lo tengo como buscador. Está Brideshead en edición de Tusquets, por ejemplo.
Similar al anterior.
Universidad Nacional Autónoma de Nuevo León. Biblioteca digital con clásicos de la filosofía tomista y otras obras en latín. La descarga puede ser lenta y se recomienda un programa especial. De allí bajé el Cursus de Juan de Santo Tomás, por ejemplo.
Blog de música: exquisita selección de música barroca y de otras épocas.
Blog de música: el título, lo dice todo. Tan bueno como el anterior.
Pablo el Rosarino